Estimado señor Marco Fortín:
Luego de 7 años que usted preside ANDA, el gobierno tuvo que declarar
otro estado de emergencia, esta vez del agua. Ya sabemos que usted no va
a renunciar voluntariamente de este cargo que le da tanto poder de
vivir su prepotencia y otras tentaciones… Su chero Mauricio Funes lo
puso “donde hay”, y por razones que nadie entiende, el profesor Sánchez
Cerén lo mantuvo, a pesar de las permanentes quejas, denuncias,
protestas.
Lo más lógico hubiera sido que al declarar emergencia de agua le
hubieran despedido. Pero parece que el FMLN prefiere mantener la crisis
permanente de ANDA para hacer presión que aprueban la Ley General de
Agua del FMLN, con todas sus medidas confiscatorias…
El gobierno prefiere ir por el “estado de emergencia”, porque le
permite contrataciones directas sin licitaciones y otros candados
presupuestarios.
Los
expertos serios sostienen que no es falta de agua lo que genera esta
crisis sino la mala administración y falta de mantenimientos. Luego de 7
años de dirigir ANDA ya no pueden echar la culpa a los 20 años de
ARENA, aunque todos sabemos que los gobiernos anteriores tampoco
administraron bien el recurso agua.
Usted nos cuenta que al bajar el nivel del agua en los pozos se le
quemaron 15 bombas. Si quiere, le conecto con el viejito que me está
dando mantenimiento a los sistemas de agua en mi negocio y en mi casa.
Le puede poner los flotadores y relés que apagan las bombas. Es veterano
de guerra y aprendió mecánica en los talleres guerrilleros en Chalate.
En El Diario de Hoy de viernes 15 publicamos la gráfica que demuestra
que el 38.16% del agua que ANDA produce se pierde por fugas (números de
2014).
En el 2009, cuando ustedes se hicieron cargo del gobierno y de ANDA,
la fuga era de 36%. ¿Qué ha hecho usted en 7 años, si todavía aumentó la ya la escandalosa fuga del sistema de agua en e 2%?
Si quiere de veras atacar la crisis del agua, el gobierno debe impulsar un par de medidas lógicas:
-Contratar a un presidente de ANDA probo, competente e independiente que convierta la institución en una verdadera autónoma.
-Echar a todos los cuadros del FMLN que han metido a ANDA en los
últimos 7 años (entre otros, para vigilarle a usted), y sustituirlos por
profesionales competentes.
-Eliminar de la Ley General de Agua toda la carga ideológica y las
medidas confiscatorias y centralizadoras, para que al fin el país pueda
consensuar un marco legal moderno para la política del agua.
-Crear una Autoridad Autónoma Metropolitana de Agua, con
participación de ANDA y los gobiernos locales, con una Junta Directiva
compuesta por profesionales independientes y competentes.
-Tomar como base para las tarifas el costo real del agua, con un
sistema de subsidios que favorece a las familias que viven en pobreza, y
con tarifas de volumen para aquellas industrias que dependen del
suministro de agua a precios competitivos.
-Definir un plan de inversión, a lo mejor mediante Asocios Público
Privados, para 3 fines: modernizar todo el sistema de suministro de
agua, incluyendo las tuberías; construcción de plantas de reciclaje de
las aguas residuales y negras del área metropolitano; construcción de
reservorios de captación de aguas lluvias.
Pero para todo esto, señor Marco Fortín, usted sería obstáculo. Hay que removerlo.
Saludos,
Nota: En la versión original hubo un error de cálculo. El cålculo
correcto arroja que entre 2009 y 2015 el porcentaje de la fuga aumentó
en 2%. PL
Estimados sabios: El martes pasé 12 horas escuchando a una docena de eminencias,
de diferentes países del mundo, hablando de los problemas de nuestro
país: corrupción, impunidad, inseguridad, falta de credibilidad de los
partidos políticos. FUSADES los había invitado a su Quinto Foro
Internacional de Análisis Político.
Tengo que decir: Salí muy insatisfecho de esta maratón. Hubiera
esperado que la presencia de los gurús ayudara a FUSADES a llegar, de
manara más clara y académicamente sustentada, a un par de conclusiones
que de todas formas ya las intuimos. Por ejemplo: Una mayoría de los
salvadoreños ya sabe, y algunos lo expresan a grito, que para
efectivamente combatir la impunidad y la corrupción, el país necesita
una instancia de investigación realmente independiente, o sea un árbitro
que no es parte del problema. De ahí la exigencia de instalar una
comisión internacional contra la impunidad y la corrupción, parecida a
la CICIG que opera exitosamente en Guatemala.
En el evento de FUSADES estuvo el recién elegido secretario general
de la OEA, Luis Almagro. Obviamente, las limitaciones diplomáticas de su
cargo no le permitieron decir más de lo que dijo, que básicamente fue:
La OEA y la comunidad internacional estamos listos para lo que El
Salvador nos pida. Tampoco se podía esperar que el canciller Hugo
Martínez, contrario a las posiciones de su partido y su presidente, pida
una CICIES. Pero sí lo podíamos esperar de las eminencias de la
politología, que no tienen que tener el cuidado diplomático de un
secretario general de la OEA, y mucho menos los amarres partidarios de
un canciller. Sin embargo, se quedaron en ambigüedades. No aportaron
absolutamente nada para que el canciller llevara a su partido y gobierno
un mensaje claro de parte de la élite académica. Nadie aprovechó el
privilegio de los sabios de hablar con claridad y contundencia. Así que
el primer bloque del Foro: Mucho discurso, nada de conclusión.
Oportunidad perdida. Hugo Martínez y el FMLN pueden estar tranquilo: los
sabios no muerden.
Segundo ejemplo: el debate sobre la crisis de los partidos políticos.
Todos en El Salvador intuimos que para que la democracia se consolide y
sepa enfrentar sus retos, hay que renovar, democratizar y abrir hacia
la ciudadanía los partidos políticos. Muchas de las persona que luchan
por hacer esto, pero que no saben muy bien cómo hacerlo, estaban
sentados en la audiencia, con gran expectativa. Neles pasteles: Vienen
los sabios y arman una discusión sobre si vale la pena modernizar los
partidos; que de todos modos son obsoletos y hay que buscar otros
mecanismos de representación democrática. ¿Cuáles? – A saber, pero los
partidos ya no sirven, han perdido su rol para canalizar las demandas de
los ciudadanos…
Uno no tiene que ser profesor de Oxford ni socio de un think tank de
Washington para saber que el futuro democrático de El Salvador depende
de la capacidad de los ciudadanos de transformar los partidos. En el
FMLN hay unos pocos y en ARENA muchos que quieren hacerlo y esperan que
la presión de una sociedad civil exigente les ayude a romper con el
verticalismo, el populismo y el oportunismo de los aparatos partidarios –
y de la generación que se ha incrustado en ellos. El Foro de FUSDADES
hubiera podido ser un instrumento de presión: construyendo claridad,
rumbo, argumentos…
Otra oportunidad no aprovechada. Los dinosaurios pueden estar
tranquilos: del discurso de estos sabios importados no salieron impulsos
para poner en peligro sus feudos partidarios.
Tercer ejemplo, un poco menos decepcionante: el debate sobre
seguridad pública. Algunos gurús invitados aportaron criterios
interesantes, pero el que tocó el tema de manera desafiante para el
gobierno no vino de Europa o Estados Unidos, sino fue el único expositor
doméstico: Salvador Samayoa.
Resumo: en ninguno de los temas tratados ustedes, las eminencias, nos
ayudaron mucho para convertir lo que intuimos en claridad. No tenemos
una academia institucionalizada en nuestras universidades capaz de
producir los conocimientos y análisis indispensables para definir el
rumbo del país– y las importaciones tampoco nos iluminan. Pero sí
tenemos, en nuestro país, mentes que pueden aportar
Tal vez la cosa debería ser al revés: Tal vez varios de aquí
deberíamos viajar a Oxford y Washington para nutrir de ideas y
conocimiento a los ilustres tanques de pensamiento. Tal vez entonces se arma el debate que necesitamos. Saludos,
PS:
Al terminar de redactar esta carta me entero que en la sesión de
miércoles, a la cual ya no asistí, las palabras de cierre lsa dio el
canciller Hugo Martínez. Sin comentario…
Estimado Howard Cotto: ¿Se dieron cuenta cómo han cambiado las noticias diarias de
homicidios? Solo revisen los titulares y se darán cuenta que lo que se
registra son homicidios múltiples de supuestos miembros de pandillas, en
diferentes partes del país. Nada de policías asesinados. Nada de
soldados asesinados. Pocas notas de pandilleros matando a ciudadanos.
Titular de La Prensa Gráfica de lunes 11 de abril: “Diez pandilleros
mueren en tres homicidios múltiples. Los crímenes fueron cometidos ayer
en los municipios de San Juan Nonualco, Monte San Juan y en la playa El
Cuco.”
El
Diario de Hoy, domingo 10 abril: “Mueren seis pandilleros en dos
tiroteos.” Incluso, las comunicaciones del gobierno reflejan lo mismo:
“El Director de la Policía Nacional Civil (PNC), Howard Cotto, brindó
este lunes un consolidado de las acciones de seguridad realizadas
durante el periodo vacacional de Semana Santa, entre las que destacó 18
enfrentamientos armados que dejaron como resultado 20 pandilleros
muertos”. (Diario 1, 28 de marzo).
¿Qué está pasando, comisionado? Las pandillas han emitido dos
pronunciamientos, reiterando su decisión de unilateralmente suspender
acciones violentas. Parece que en buena parte lo están cumpliendo. La
estadística diaria de las muertes lo confirma.
Sin embargo, siguen muriendo pandilleros todos los días, siempre en
incidentes de homicidios múltiples, donde sabemos quiénes son los
muertos, pero nunca sabemos quiénes son los responsables de estas
muertes.
Los periódicos dedican páginas enteras a estos eventos, y comienzan a
surgir las interrogantes, no solamente en El Faro, sino igual en los
rotativos principales: ¿Hay operativos de “limpieza social”, y de
quiénes? ¿Hay comandos de exterminio, y de quiénes? ¿Qué ha investigado
la PNC al respecto? ¿O acaso no hay investigaciones?
San Blas, Zaragoza, San Hilario, Mercedes Umaña, Monte San Juan,
Playa Cuco… Una lista larga de lugares donde se cometieron masacres y
donde no conocemos los resultados de las investigaciones.
Vemos fotos de supuestos pandilleros muertos, luego de
“enfrentamientos con la Policía”, pero los muertos andan en calzoncillos
o descalzos. ¿Se enfrentaron así con la PNC, o fueron sorprendidos?
Aunque muchos ciudadanos, tal vez la mayoría, se muestran contentos
de las muertes de delincuentes, hay que hacer estas preguntas incómodas a
ustedes, comisionado. Y la PNC las tendrá que contestar, por el bien de
la misma institución.
La Prensa Gráfica, que no está bajo sospecha de defender a
pandilleros, ya asume que se trata de crímenes: “Los crímenes fueron
cometidos ayer en los municipios de San Juan Nonualco, Monte San Juan y
en la playa El Cuco”, escribe el 11 de abril, para luego detallar que
cuatro de ellos, en Monte San Juan, murieron “en un enfrentamiento con
agentes policiales.”
¿Será que los pandilleros sostienen el “cese al fuego” que según
ellos ordenaron a todos los miembros de las tres pandillas principales y
que lo que vemos reflejado en las masacres de las últimas dos semanas
son acciones de exterminio?
Todo lo que pido es que usted, como director general de la PNC,
explique en público lo que está pasando y lo que ustedes están
investigando.
Ojo, Howard: No estoy acusando a nadie. Estoy haciendo las preguntas
que pocos se atreven a hacer en esta coyuntura. Algo de información
relevante deben tener ustedes.
Muchos dirán que no importa, que son delincuentes y merecen la muerte
que ellos mismos siembran. Pero nosotros, los periodistas y los
policías, no podemos asumir esta posición.
Estimados colegas: Asumo que el consorcio internacional que administra la
explotación periodística de los “Panama papers” tuvo una razón para
invitar a El Faro para hacerse cargo de todos los datos relacionados con
personalidades, bancos, políticos o empresas salvadoreñas. Asumo además
que la razón de escoger a ustedes tiene que ver con la comprobada
capacidad investigativa e independiente de El Faro.
Me imagino que están conscientes que asumieron una gran
responsabilidad. Ustedes tienen el monopolio para analizar este
material, o sea de todos los datos de la firma panameña Mossak Fonseca,
sus clientes, la constitución de sociedades anónimas, las transferencias
de fondos, la comunicación entre abogados y sus clientes. Nadie más
tiene acceso. Exclusivamente del criterio de ustedes depende qué parte
de este material se hará público – cómo: completo o parcialmente. Está
en sus manos decidir quiénes de los clientes salvadoreños de la firma
panameña “hackeada” serán exhibidos y quiénes no.
Mejor hubiera sido, como se ha hecho en otros países, dar acceso al
banco de datos a varios medios, para tratar de evitar manejos
parcializados. Por ejemplo, el periódico alemán Süddeutsche Zeitung, que
originalmente recibió el banco de datos invitó a equipos de
investigación periodística de dos otros medios alemanes a compartir el
trabajo de análisis, selección y publicación.
Además, el Süddeutsche Zeitung SZ estableció una regla: “La
SZ no publicará todos los nombres que se encuentran en los Panama
papers. En el caso de muchas personas y empresas que se mencionan en los
datos, no existe ningún interés público justificado para exponerlos.
Este interés sólo existe, cuando hay indicios que se cometió un delito,
por ejemplo fraude fiscal. Un ejemplo ficticio: Si un banquero alemán
esconde sus propiedades en la isla de Mallorca en una sociedad anónima
que no está a su nombre, pero está pagando debidamente los impuestos
sobre este patrimonio, no tenemos ninguna razón para publicar su caso.”
Hasta la fecha ustedes publicaron dos casos de los ‘Panama papers’:
el de Mecafé, que involucra a Michi, la novia de Mauricio Funes, y a la
empresa SUBES, relacionada con el Sitramss; y el caso de la familia
Eserski y TCS.
El periódico alemán, el medio líder en las relevaciones sobre
compañías y cuentas offshore, aplicando sus criterios arriba citados,
con toda certeza hubiera publicado el primer caso, porque hay serias
dudas sobre los orígenes de los fondos.
En cambio, el caso TCS, así como está presentado por El Faro, no
arrojo indicios de posibles delitos. Yo no digo que no pueden existir,
pero ustedes no han logrado establecerlos.
Los monopolios nunca son buenos. Mucho menos en asuntos tan
delicados. Sería mucho mejor que ustedes dieran a otros medios
nacionales acceso a los datos de Panamá que recibieron. No es sano que
dependa exclusivamente de los criterios y filtros ideológicos de un solo
medio decidir cuáles son las informaciones relevantes y a cuál persona,
político o empresa exponer. Créanme, no es desconfianza específica con
ustedes. Siempre es mejor tener mecanismos de control sobre la manera
como se selecciona datos tan delicados.
Todos tenemos filtros ideológicos y prejuicios, y mucho los tienen
tan torcidos que quienes escribimos tenemos que tener cuidado con qué
provocamos. La reacción a los ‘Panama papers’ demuestra que aquí hay
muchos que piensan que cualquier persona que mantiene cuentas,
inversiones, o operaciones empresariales en Panamá es lavador de pisto o
evasor de impuestos
Obviamente, no es así. Cualquier figura legal (cuenta, sociedad,
convenios) puede servir para fines perfectamente lícitos o para fines
criminales. Tener cuaentas o sociedades en Panamá no es delito. Usarlas
para fondos ilícitos es otro cinco, y hay que establecerlo antes de
publicar secretos bancarios o de negocios. Como dijo SZ de Alemania:
debe existir un legítimo interés público para publicar información
obtenida, de manera ilegal, de los archivos de un bufete de abogados.
Espero que ustedes actúen con la máxima responsabilidad. La mejor manera de hacerlo sería compartir los datos
¿Medidas extraordinarias quieren para
combatir la violencia? Les propongo un par que están perfectamente al
alcance del país ejecutarlas, aunque tal vez no de este gobierno, porque
requiere de sinceridad, creatividad, flexibilidad. Y requiere de romper
con el lastre de nunca priorizar las inversiones sociales, sino al
contrario, regarlas sobre todo el país y todos los sectores, para ganar
elecciones.
Transformación de guetos
El
Consejo Nacional de Seguridad, formado por el gobierno Flores y
dirigido por Salvador Samayoa, elaboró junto con el PNUD y con FLACSO el
mapa de la pobreza. Luego cruzaron los datos de este mapa con los de la
violencia, delincuencia y pandillas. Así el Consejo definió 25
comunidades, la mayoría en el Gran San Salvador, donde estaba
concentrado un alto porcentaje de la violencia.
El estudio estableció que en la
posguerra, la violencia surge de una situación de guetos, que es un
término que más que miseria económica significa marginación social,
cultural, y económica -con ausencia del Estado y poco sentido de
pertenencia al sistema legal y de valores.
Basado en esos estudios, se diseñó un proyecto de intervención y
transformación de barrios donde se generan problemas: El Estado
focalizaría inversiones sociales en esas 25 comunidades, dándoles
absoluta prioridad. El Consejo planteó: Esta es la mejor inversión en
Seguridad que podemos hacer.
Medidas extraordinarias
Salió un catálogo de medidas que
podríamos entender como “extraordinarias”, porque ordinariamente han
sido abandonados por el Estado -con las consecuencias que ahora vemos.
Tan “extraordinarias” que al final el Estado decidió no implementarlas, y
fueron engavetadas en los gobiernos de Saca y Funes.
1. Intervención urbanística de los
barrios, pero con todo: agua potable, aguas negras, aceras, parques,
calles, viviendas, canchas…
2. Intervención de escuelas: duplicar el
presupuesto a todas las escuelas que atienden la población de las 25
comunidades, para que puedan funcionar a tiempo completo, reparar sus
instalaciones, contratar maestros adicionales, sicólogos, entrenadores,
profesores de artes.
3. Intervenir el sistema de salud: Crear en las 25 comunidades los mejores centros de atención de salud.
4. Invertir focalizadamente en las 25 comunidades en formación vocacional, fomento de emprendimiento, atracción de fábricas.
El costo de no tomar medidas
Esto hubiera significado una inversión
entre 500 y 1,000 millones de dólares. Nada en comparación al costo que
tuvo la decisión de no implementar este proyecto. Al no hacer estas
intervenciones y así dejar que brotara y al final explotara la presión
social en los barrios, no solo pagamos un costo elevadísimo en vidas, en
obstáculos al crecimiento y en oportunidades económicas no
aprovechadas, sino también el número de comunidades a intervenir, creció
inmensamente. Ya no son 25 comunidades donde está concentrado el
problema, hoy son 80 o 100. La violencia creció, las pandillas se
expandieron, la ausencia del Estado se generalizó.
Por tanto, el costo de las intervenciones
también se cuadruplica. Hoy serán entre 2 y 4 mil millones de dólares.
Pero incluso con estos números elevados, sale muchísimo más barato que
simplemente seguir igual y esperar que la PNC resuelva el problema.
La apuesta
Si el país decide revisar sus gastos de subvenciones y reorientar 500
millones de dólares al año hacia esta inversión en la transformación de
sus guetos, la comunidad internacional nos completaría los fondos.
El argumento siempre es: Esto es
prevención, y el impacto sobre la situación de la violencia es a muy
largo plazo, solo la represión sirve a corto plazo. No es cierto. Si el
gobierno, basado en un gran diálogo nacional incluyente, llega a
priorizar sus inversiones en los barrios, esto crearía inmediatamente un
ambiente favorable para la reducción de la violencia, porque marca un
cambio de rumbo y contenido. Si además gobierno y sociedad saben mostrar
que estos programas son sumamente incluyentes, hasta los pandilleros y
sus familiares estarían interesados en formar parte de esta
transformación –y a insertarse en las nuevas comunidades que surgirán.
Haciéndolas bien, estas intervenciones
pueden pacificar las comunidades a corto plazo. Fondos del Estado y
privados, ahora comprometidos para Seguridad, podrán liberarse para
acelerar la transformación de los barrios.
Van a decir que todo esto es utópico. ¿Y
no querían medidas “extraordinarias”, que puedan resolver el problema de
la delincuencia y violencia? Para que realmente sirvan, no pueden ser
las mismas ideas fracasadas.
Señores:
¿Qué pasó con la investigación de la masacre de Opico? Ha pasado más de
un mes, y el “crimen del año” no está esclarecido. Nadie ha sido
acusado. Ustedes dos guardan silencio, y queremos saber: ¿Guardan
silencio porque no tienen nada que informar? ¿O guardan silencio porque
les da pena?
Digo “crimen del año” por lo horrible: murieron 8 trabajadores de una
empresa de servicio eléctrico, por razones que hasta ahora nadie sabe; y
murieron además tres campesinos, por la única razón de haber sido
testigos.
Pero
“crimen del año” también por las consecuencias políticas: Así como la
cobarde quema de un bus en Mejicanos, con todo y pasajeros, provocó que
la Asamblea aprobara la Ley Antipandillas, la masacre de Opico provocó
que la oposición política, a pesar de su crítica permanente de la falta
de una política de Seguridad integral, se uniera al gobierno para
decretar “medidas especiales”.
Gracias a la masacre de Opico, los partidos de gobierno y de
oposición unánimemente aprobaron un decreto que somete a “estado de
emergencia” a las 7 cárceles que albergan a pandilleros.
Gracias al terrible impacto que tuvo las masacre de Opico en el
sentimiento de los salvadoreños, el gobierno logró una especie de
“unidad nacional” contra las compañías telefónicas. Por vía exprés se
aprobó -también unánimemente – un decreto que permite al gobierno
intervenir las compañías telefónicas si no cortan al 100 % la señal
telefónica en los centros penales. Ya el gobierno reporta haber
desconectado varias torres.
¿Qué tiene esto que ver con Opico? Bien, desde el primer día, los
jefes policiales y el gobierno dijeron, mil y una veces, que la masacre
de Opico había sido cometida por pandilleros cumpliendo órdenes
provenientes de las cárceles. Toda la maquinaria de “medidas
especiales”, “estado de emergencia” y ‘unidad nacional” se comenzó a
mover a partir de este “hecho”, de una masacre ordenada desde las
cárceles, sólo que hasta la fecha ni la policía ni la fiscalía no ha
presentado ninguna prueba de este “hecho”.
El día después de la masacre de Opico la PNC detuvo a 82 personas,
acusándolos públicamente de ser pandilleros y de haber participado de la
masacre. Pero a los días la Fiscalía mandó a decir al público ninguno
de los 82 detenidos será acusado en relación a la muerte de las 11
personas en Opico. Unos fueron liberados, otros fueron acusados por
otros delitos o simplemente por pertenencia a una pandilla.
Y ahora les queremos preguntar a ustedes que dirigen la policía y la
Fiscalía, respectivamente: Ustedes, como máximos responsables de las
investigaciones, ¿qué pasó en Opico? ¿Por qué motivo fueron atacados los
8 trabajadores? Luego de un mes, ya queremos saber más detalle:
¿Quiénes y en cuál cárcel ordenaron la masacre? ¿Por qué vía de
comunicación la ordenaron y cómo les consta? ¿Hay grabaciones? ¿Hay
testigos? Y si no los hay, ¿cómo les consta a ustedes quiénes ordenaron
la masacre?
Y otra pregunta más central: ¿Si ustedes saben quiénes ordenaron la
masacre, y de esto tienen pruebas, cómo es que no saben quienes
recibieron y ejecutaron la orden? Porque a la fecha no hay detenciones
por la masacre, no hay acusaciones, ni de pandilleros dentro o fuera de
los penales?
Como consecuencia de Opico, ustedes tomaron la decisión de trasladar a
299 pandilleros presos a un nuevo centro de detención de alta seguridad
que acondicionaron en el penal de Quezaltepeque. Pero ninguno de los
299 ha sido acusado de haber dado las ordenes para la masacre de Opico.
Tampoco ustedes han dado a conocer una teoría que con alguna lógica
explicara porqué una pandilla haya decidido atacar y matar a los 8
trabajadores en Opico. Las víctimas no tenía relación con pandillas. La
zona de la masacre no se encuentra en disputa entre pandillas. Nadie
tiene teoría de un móvil que vincule a una pandilla a este crimen.
Pero sí, la zona de Opico es un conocido centro de operaciones de
contrabandistas y traficantes de cualquier ilícito. ¿Ha encontrado la
PNC o la FGR algún indicio que la masacre de Opico tenga relación con
traficantes, por ejemplo que estos trabajadores tuvieron la mala suerte
de ser testigos de algún operativo de narcos?
Mientras ustedes continúen usando la masacre de Opico para promover
su agenda política, pero negándose a informar sobre lo que realmente han
investigado, todas estas interrogantes quedarán sin respuestas.
Estimado don Enrique:
Su editorial del día lunes 4 de abril
(“Cuídese, presidente Santos, de la narcogurrilla roja”) no puede
quedar sin respuesta, por el bien del periódico, en el cual tengo el
honor de poder escribir libremente mi opinión – periódico que su padre
fundó durante la dictadura del general Martínez para abrir espacio de
crítica; periódico que usted dirigió durante los años del conflicto
armado; y que ahora dirige su hijo Fabricio. Fue Fabricio quien me
invitó a mi y otros, que no correspondemos a la línea política
tradicional del Diario, a incorporarnos al staff de columnistas y al
Consejo Editorial.
Gracias
a la visión y el compromiso democrático de sus hijos, el Diario está
desarrollando una cultura de tolerancia y debate y un pluralismo tan
amplio que perfectamente cabe su voz como editorialista, como la voz de
Salvador Samayoa, firmante de los Acuerdos de Paz, y la mía sobre la
necesidad de abrir un nuevo diálogo de paz para resolver el problema de
las pandillas y la violencia.
Dentro de un pluralismo democrático las diferentes opiniones no
simplemente cohabitan, a veces chocan. Bueno, a mi chocó su editorial
del día lunes 4 de abril, donde vuelve a dejar claro que usted nunca
entendió ni mucho menos aceptó los Acuerdos de Paz como mecanismo, no
solo para terminar la guerra, sino para refundar la República, esta vez
con todo el espectro político-ideológico incluido.
Los Acuerdos de Paz de El Salvador obviamente tuvieron sus fallas, y
es necesario analizarlas y criticarlas. Pero usted los descarta del
todo, simplemente porque no le gusta que se haya negociado con los
guerrilleros, que usted sigue viendo como terroristas; porque no acepta
que los Acuerdos de Paz le abrieron a los guerrilleros la puerta a
participar como partido político; y porque mucho menos le gusta que 17
años después el FMLN ganó las elecciones y asumió el gobierno. Y
obviamente porque no le gusta como el FMLN gobierna.
Bueno, a mi tampoco me gusta como Funes gobernó y como Salvador
Sánchez Cerén gobierna. Pero el FMLN gobierna, no porque los Acuerdos de
Paz hayan puesto en peligro el Estado de Derecho, la independencia de
los poderes, las libertades ciudadanas.
El FMLN no llegó al poder subvirtiendo el orden republicano, sino por
votación popular – o sea porque una mayoría de la ciudadanía dejó de
confiar en ARENA.
El FMLN llegó al poder y saldrá del poder, si el soberano así lo
decida en el 2019, precisamente porque los Acuerdos de Paz consolidaron
la democracia y establecieron el pluralismo político.
Usted dice que “la guerrilla continuó secuestrando a empresarios
después de la firma en Chapultepec”. Correcto. Y así la derecha. Por
cierto, en ambos bandos las violaciones a los Acuerdos de Paz fueron
aislados y ambos los superaron rápido. Nadie dice que el proceso de paz
fue perfecto y no tuvo contratiempos.
Toda la crítica que usted hace a la manera como el FMLN gobierna es
legítima, pero no es argumento contra los Acuerdos de Paz y su principal
y esencial logro: la inclusión de la insurgencia izquierdista en el
sistema político y el Estado de Derecho. Su argumento estrella: El FMLN
está abusando del gobierno, llenando al Estado con activistas de
izquierda. Es un argumento válido para criticar al FMLN, pero no para
cuestionar la legitimidad de su inclusión al sistema democrático. No se
olvide que esto ha sido práctica también del PCN, del PDC y de ARENA,
cuando les ha tocado gobernar. Acuérdese de los miles de activistas de
ARENA que el gobierno de Paco Flores tuvo que sacar del reino de Mario
Acosta en el Ministerio del Interior. Estamos hablando de un problema de
nuestra democracia que quedó sin resolverse. Pero no es culpa de los
Acuerdos de Paz, sino del funcionamiento deficiente que todas las
fuerzas políticas, de izquierda como de derecha, han dado a la joven
democracia y su Estado.
Los Acuerdos de Paz del 1992, aunque usted no lo quiere reconocer,
hicieron básicamente dos cosas, y las hicieron bien: Obligaron a la
izquierda a dejar las armas, permitiéndole hacer política. Y obligaron a
la Fuerza Armada y la policía a dejar la política, dejándole el
monopolio de las armas.
El presidente Santos puede aprender mucho de El Salvador. Y si hace
bien su misión histórica de construir la paz, nosotros podremos aprender
mucho de Colombia para resolver el problema de la violencia y la
reinserción de los cientos de miles de salvadoreños que viven al margen
de la ley y de la economía.
Amigos: Les
hago una recomendación: Vuelvan a sacar los famosos spots de TV, donde
Norman casi andaba llorando cuando dijo: “Un país libre de maras no es
en sueño, es tu derecho. Yo sé lo que hay que hacer – y tú también.
Todos sabemos. La obligación más urgente del próximo presidente es
hacerlo. Soy el único -el único- de cara al pueblo y mirándote a los
ojos, que asume el compromiso.” Vuelvan a hacer esta campaña, cambiando
lo del próximo presidente, pero dejando claro que son ustedes los dueños
de la mano dura, y los del FMLN los copiones…
Bueno, que cosa más
irónica. Este spot, cuyo contenido y esencia ustedes vuelven a abrazar
al votar por las medidas especiales del gobierno para profundizar la
guerra, le hizo a Norman Quijano perder las elecciones. Y al darse
cuenta que este mensaje era perdedor, lo cambiaron para la segunda
vuelta y comenzaron a hablar de soluciones integrales, de prevención, de
reinserción… y casi ganaron.
Pero
hoy viene el colmo de lo irónico que es el bipartidismo: El candidato
que ganó, Sánchez Cerén del FMLN, pone en práctica el spot que hizo
perder a Norman. Y ahora, que Sánchez Cerén los arrincona con su
propuesta de estado de emergencia, los agarro con la manos vacías, por
no decir con los pantalones abajo: En febrero del 2014 cambiaron de
discurso (y casi ganan la segunda vuelta), pero no elaboraron una
estrategia alternativa a la guerra frontal que practica el gobierno del
FMLN. Año y medio después, y todos los días viendo el fracaso aparatoso
de la política de Seguridad del FMLN, ARENA no dispone de una
alternativa. Tiene que ir al baúl del recuerdo…
En esta situación,
cuando el gobierno hace su propuesta de profundizar la guerra y para
conseguir los préstamos necesarios para mantener a flote no solo esta
guerra sino su gobierno entero, ustedes no pueden simplemente decir NO.
Entonces, aunque saben que esta política del FMLN va a seguir fracasando
y que vamos a seguir pagando esta altísima cuota de sangre por varios
años más, ustedes deciden abandonar la oposición y sumarse a la Unidad
Nacional contra la Delincuencia - ¡bajo el liderazgo del profesor
Salvador Sánchez Cerén!
Lo que hicieron el viernes, significa nada
menos que la suspensión de la oposición. Ustedes abandonaron el rol de
oposición. Una vez que se unieron al plan de Seguridad, van a tener que
aprobar los fondos necesarios para que funcione. Van a tener que aceptar
que el gobierno abuse de la libertad de contrataciones libres y de
poder actuar en los penales sin supervisión de los jueces de Vigilancia…
No
estoy diciendo que una oposición no puede concertar y apoyar al
gobierno cuando hay políticas concertadas. Claro que sí. Por supuesto.
Pero ARENA no concertó. El rumbo y las líneas principales de la política
de Seguridad del FMLN, aunque fracasados, no se modificaron, se
complementaron. Ustedes se dejaron chantajear, y como nadie en ARENA ha
desarrollado una política alternativa a la política guerrerista del
FMLN, pasó lo inevitable: ARENA recayó en sus posiciones tradicionales
de mano dura, y por tanto Rodrigo Ávila y Norman Quijano no tuvieron
ningún problema de abrazar las propuestas del FMLN. El gobierno, muy
sabiamente, incluso les hizo creer que las ideas provienen de ellos…
Qué
historia más tragicómica: En el 2009, ARENA postula a la presidencia a
Rodrigo Ávila, porque Saca y Figueroa piensan que con la imagen de Rambo
se ganaría fácilmente. Pero Rodrigo perdió…
En 2014, ARENA
postula a Norman Quijano e invierte millones para vestirlo también de
Rambo: “Soy el único de cara al pueblo y mirándote a los ojos, asume el
compromiso de liberar al país de los mareros.” Y otra vez, ARENA pierde.
Recibe en la primera vuelta una gran cachimbeada.
Ustedes sacaron
la única conclusión lógica: Hay que cambiar el discurso. Lo cambiaron,
se llama a Ruano y Neto (y hasta a Paolo) a ir donde asustan para
explicar el cambio de discurso – y casi ganan.
Pero sólo cambió el
discurso, y no la esencia. A la primera que la cosa se pone ruda,
ustedes se ahuevan - y muestran su disposición de sacrificar a Neto
Muyshondt y Salvador Ruano, sólo por que se habían reunido con
pandilleros. Y cuando el FMLN aprovecha la masacre de Opico (donde por
cierto hasta la fecha nadie ha encontrado pruebas que fue obra de las
pandillas) para ofrecer al frustrado pueblo más represión y más mano
dura, ustedes no son capaces de ofrecer alternativas.
Cuando uno no
tiene alternativas, no tiene nada para enfrentar al populismo. Por tanto
se sube al tren, aunque saben que está condenado a chocar. Y el FMLN ha
logrado dos éxitos estratégicos: A partir de ahora, ustedes son
corresponsables de todos los fracasos de esta política – y pagarán la
mitad del costo político. Y segundo: Se liberaron de la incomodidad de
tener que enfrentar oposición.
Así que les recomiendo: Llaman a JJ
Rendón y vuelvan a activar la campaña de “Todos sabemos lo que hay que
hacer, pero nosotros sabemos hacerlo.” A ver si logran competir con el
FMLN en el concurso de quien es el mejor Rambo. Les saldrá difícil,
porque ellos tienen las armas y pueden matar, ustedes sólo pueden hablar
y aprobarles decretos.
Saludos, PS: Háblenme cuando estén listos para constituir una alternativa.
(Mas!/El Diario de Hoy)
- - - - - - - - - -
No es que no se le haya advirtido. Aquí la "Carta de Paolo" del 9 de marzo 2016:
Dirijo
esta carta a todos los diputados, ya que ustedes, en los próximos días,
tendrán que autorizar o rechazar el plan del gobierno de decretar un
régimen de excepción, supuestamente para mejorar su capacidad de
combatir a las pandillas. Pero muy en particular esta carta va a
aquellos diputados de la oposición, quienes inmediatamente, sin
discusión, sin ni siquiera conocer una solicitud del gobierno,
ofrecieron sus votos para establecer en El Salvador nuevamente el estado
de excepción que tuvimos durante toda la guerra de los 80.
Entre
los 84 diputados hay muchos que por su participación en la guerra, de
uno y del otro bando, saben perfectamente que incluso durante la guerra,
el estado de excepción muy poco sirvió a la Fuerza Armada para vencer a
la guerrilla y que, más bien, sirvió para la sistemática represión de
los derechos civiles de toda la nación, facilitando prácticas de
tortura, censura y represión de organizaciones sindicales, de
estudiantes y de campesinos. Sería interesante que en los pasillos de la
Asamblea hubieran pláticas bilaterales entre el ex general Mauricio
Vargas y el ex comandante “Milton” Medardo González. Siendo honestos,
coincidirían con que el permanente Estado de Excepción, prolongado cada
rato por la Asamblea, no sirvió para nada bueno.
Aun así, ahora me
encuentro con la absurda vuelta de la historia que ambos, Vargas y
Medardo, quieren implementar nuevamente un Estado de Excepción, esta vez
en una guerra contra las pandillas. Con Rodrigo Ávila, Norman Quijano y
otros apoyando a un feliz Guillermo Gallegos, quien tiene años de estar
proponiendo cosas como la pena de muerte y un régimen de excepción. Por
suerte, y para salvar el honor de su partido, también hubo dirigentes y
diputados que inmediatamente dijeron no a la intención del FMLN de
implementar un estado de emergencia.
Manuel Hinds comprueba en su
columna en esta misma edición que ninguna de las garantías
constitucionales que un decreto de régimen de excepción suspendería ha
sido obstáculo para reducir la violencia, ni para combatir a las
pandillas. Por tanto: Ninguna de las facultades extraordinarias, que el
régimen de excepción puede dar al gobierno, sirve para evitar masacres
como la de Opico, donde se supone (pero tampoco comprueba) que los
responsables fueron pandilleros. Mucho menos para prevenir masacres como
la de San Blas y otras, donde los responsables fueron agentes del
Estado.
Sería realmente interesante ver si en la Asamblea hay 43
diputados dispuestos de dar al gobierno el poder de suspender garantías
constitucionales, aunque nadie puede explicar en qué va a favorecer a
los salvadoreños que quieren que termine la epidemia de violencia. Más
aun, sería interesante ver cuántos diputados opositores estarían
dispuestos a dar sus votos para que con 63 votos (mayoría de tres
cuartos) se apruebe la suspensión por 14 días de todos los derechos que
protegen a los detenidos. Como dice Manuel Hinds: Esto abre la puerta al
fantasma de la tortura.
El presidente, hasta ahora, no ha hecho
una solicitud formal. Solo ha dicho a los presidentes de la Asamblea y
la Corte Suprema y al fiscal general que está considerando un decreto de
emergencia haciendo uso de los artículos 29-31 de la Constitución.
El
FMLN, desde su historia guerrillera, siempre ha sido experto en trampas
cazabobos. Y esta le funcionó perfectamente: El FMLN sólo menciona el
régimen de excepción como una posibilidad, y sólo se pone a esperar
hasta que desde la oposición salgan las voces de quienes piensan que
tienen que ganarle al FMLN en los terrenos de populismo y mano dura. Y
cabal: Los tres areneros de la Comisión de Seguridad se suman al grito
de guerra de Gallegos y exigen al gobierno que decrete el régimen de
excepción. Bueno, dirá el presidente, si hasta la oposición me lo pide…
Todavía
hay tiempo para analizar y recapacitar. La Asamblea, sobre todo la
oposición en ella, tienen la función de defender la institucionalidad y
el Estado de Derecho contra cualquier intención autoritaria de limitar
nuestras libertades y garantías constitucionales.
La Asamblea no
tiene porque avalar un estado de excepción. Si el gobierno realmente lo
quiere, tiene derecho de decretarlo en el Consejo de ministros, menos
las garantías que los artículos 12 y 13 dan a los detenidos.
Su
ineptitud lleva al gobierno a proponer dos medidas de excepcionalidad:
expropiar los fondos de pensiones, para salir de su crisis fiscal; y un
régimen de excepción para crear la ilusión que están haciendo lo
necesario para combatir el crimen. La batalla política es sobre quien va
a asumir la responsabilidad y el costo político para estas locuras. El
gobierno quiere que entre todos lo asumamos. Aceptarlo sería suicidio
político.
Saludos,
“Su
ineptitud lleva al gobierno a proponer dos medidas de excepcionalidad:
expropiar los fondos de pensiones, para salir de su crisis fiscal; y un
régimen de excepción para crear la ilusión que están haciendo lo
necesario para combatir el crimen.”
El mismo día que el gobierno aplicó el Estado de Emergencia en todos
los penales donde hay gente de ustedes, con un discurso bastante
guerrerista, ustedes declararon que quieren sostener ‘indefinidamente’
esta especie de cese al fuego unilateral, que habían originalmente
decretado a todas sus clicas por 72 horas al final de Semana Santa.
Cuando salió el primer vídeo con su anuncio de los 72 horas, muchos
dijeron: “Claro, como el gobierno ya comunicó que al sólo salir de
vacaciones iba a presentar sus famosas ‘medidas extraordinarias’ contra
las pandillas, estos babosos vienen a pedir cacao…”. Ustedes mismos
dijeron: “Vamos a suspender la violencia para mostrar que no es
necesario un estado de excepción”.
Cuando
el gobierno, como había anunciado, procedió con sus medidas en los
penales, comenzando con el traslado de 299 mandos medios de las
pandillas a una nueva sección de alta seguridad en Quezaltepeque, lo
lógico era esperar que ustedes reaccionaran con el machete desenvainado…
Sin embargo, hicieron lo contrario, prometiendo a la nación que iban a prolongar ‘indefinidamente’ el cese al fuego.
Nadie entiende bien lo que está pasando. ¿Hay detrás del discurso
guerrerista del gobierno nuevos puentes para buscar entendimientos con
ustedes? ¿O es realmente una medida unilateral de las pandillas, sin
condiciones y sin exigir gestos recíprocos por parte del gobierno? ¿Es
un gesto para señalar que, así como en los últimos dos años el conflicto
escaló, con buena voluntad puede desescalar?
Algunos, con los pelos parados, especulan que estamos ante una ‘nueva
tregua’, esta vez entre ustedes y el gobierno. El gobierno jura que no
hay ni nunca habrá diálogo con ustedes.
Yo, que siempre he luchado por que no se cierran los canales de
diálogo entre la sociedad y ustedes, les tengo que decir: ¡No jueguen
con los sentimientos de la gente! No jueguen ni con el terror ni mucho
menos con la esperanza de la gente. Y lo mismo digo al gobierno, a los
partidos.
Nadie tiene derecho de subir y bajar los homicidios, según
conveniencia. Nadie tiene derecho de dosificar la cuota de sangre que el
país está pagando, dependiendo de lo que quieran conseguir del otro
bando o de la opinión pública, ni el gobierno ni ustedes. Nadie.
No se hagan ilusiones: Este gobierno no va a cambiar su política.
Ustedes de su propia experiencia saben que el FMLN nunca estuvo de
acuerdo con la tregua de los años 2012-2013. La tregua tuvo lugar en el
interludio de 2 años y medio que el partido FMLN no estaba controlando
la política de Seguridad. Y cuando el Frente recuperó el control de la
PNC, de Centros Penales, del Ministerio de Seguridad y de los aparatos
de inteligencia, inmediatamente adoptaron estrategias de mano dura y
solución militar, e incluso de exterminio. Esto no va a cambiar, porque
el FMLN sabe que el único terreno donde puede ganar apoyo popular es
aplicando mano dura, mucho más dura que todos los gobiernos anteriores.
Todos los diálogos que el FMLN les ha ofrecido a ustedes antes y
durante sus gobiernos han sido pactos de tipo electoral, no para buscar
soluciones a los problemas detrás de la violencia y la marginación. Y
ARENA ni siquiera ha comenzado a reflexionar sobre qué tipo de política
de Seguridad quiere implementar si en el 2019 regresa al poder: seguir
con la confrontación o iniciar un diálogo nacional que no excluya a
nadie, para construir bases para la paz y la reinserción.
Ustedes están haciendo lo correcto, cuando deciden volver a reducir
la violencia. Sólo que nadie sabe si lo hacen por las razones correctas.
Si lo hacen por razones tácticas, no va llevarnos más cerca de la paz.
Si lo hacen porque realmente han entendido que en esta guerra, de la
cual son parte y protagonistas, víctimas y victimarios, vamos a perder
todos, incluyendo sus comunidades, sus familias, sus hijos, y ustedes
mismos.
Si es por esta última razón que suspenden la violencia, poco por poco
la gente les va a abrir canales de diálogo y puertas de reinserción. En
cambio, si lo hacen jugando con la gente y sus sentimientos, la mayoría
seguirá apoyando a cualquier político que ofrece soluciones a fuego y
sangre, represión y exterminio.
Ustedes no pueden seguir matando y extorsionando a la gente.
Lastimosamente, todos sus líderes que en el 2012 llegaron a esta
conclusión, están fuera de la jugada, en Zacatraz y ahora en
Quezaltepeque, por que el gobierno así lo decidió. Ya no son
interlocutores para la sociedad, y también perdieron el control de las
pandillas. Ahora todo depende de ustedes, los pandilleros de tercera y
cuarta generación en los barrios.
Dieron un paso correcto. Mantengan esta voluntad, haga lo que haga el
gobierno. ¿Les va a costar? Correcto. ¿Van a perder vidas? Sí. Pero
mucho más caro les sale seguir con la guerra. Si ustedes dejan de matar a
la loca, la sociedad va a obligar al gobierno a suspender acciones de
aniquilamiento y a controlar los grupos de exterminio. La paz, una vez
que agarre fuerza, es invencible.
Hagan lo que es mejor para sus familias y su futuro.
Guillermo Gallegos y Paolo Luers debatiendo sobre estado de excepción y otras medidas extraordinarias de Seguridad
Sí es necesario. De Guillermo Gallegos
En las democracias modernas se han
establecido disposiciones constitucionales para definir los lineamientos
para que los gobiernos puedan declarar y aplicar normas excepcionales
de emergencia en casos de graves conflictos externos e internos.
Debido a los inaceptables niveles de una
salvaje criminalidad de las pandillas que afecta la seguridad de los
salvadoreños, especialmente de aquellos que residen en las comunidades
identificadas como de alta incidencia delincuencial, se hace necesario
buscar alternativas urgentes de solución que sean respetuosas del marco
constitucional y legal del país.
Por ello, he propuesto con el claro objetivo de disminuir y controlar la espiral de violencia, la urgente aplicación del Régimen
de Excepción Focalizado referido en el artículo 29 de la Constitución,
en aquellos municipios identificados por su alta incidencia criminal,
en virtud de la grave perturbación al orden público que provoca y a
efecto de restituirles la tranquilidad a las familias decentes y
honradas, salvaguardando su vida, sus valores y bienes jurídicos.
Nos hemos basado en sólidas premisas
jurídicas y constitucionales, no de exabruptos ideológicos o de
mezquinos oportunismos políticos con objetivos electorales de sectores
anacrónicos claramente evidenciado, que mienten descaradamente y
manipulan la realidad de los acontecimientos e iniciativas hechas con
visión de nación.
La suspensión de ciertas garantías
constitucionales se hará únicamente en los municipios y comunidades en
aquellos lugares identificados como de alta incidencia delincuencial,
por las autoridades de seguridad pública.
Pero ante todo, queremos expresar con
claridad y firmeza para que no se manipule nuestra posición, que los
hombres y mujeres libres de GANA mantenemos nuestra enérgica
oposición a que los regímenes de excepción focalizados, se utilicen
como una justificación para implementar medidas de corte totalitario,
como la supresión de la libertad del pensamiento, la libertad de
expresión y el derecho a la información.
Estas facultades de suspensión de ciertas
garantías constitucionales, dentro de un Estado de Derecho son una
forma de protección especial del derecho fundamental a la vida, deben
ser evaluadas como una medida adicional dentro de un conjunto de medidas
excepcionales contempladas con visión sistémica e integral, no como una
panacea aislada como la presentan malintencionadamente los grupos que
buscan cínicamente agudizar la crisis nacional, para obtener los
votos de los salvadoreños espantados por el inhumano genocidio que
realizan las pandillas.
Los Estados ejercen estos poderes
extraordinarios con fundamento en el marco constitucional y jurídico,
pues ello regula su ejercicio y establece los límites necesarios al
poder público, así como también determina las eventuales
responsabilidades legales provenientes de las infracciones que cometan
las autoridades en el ejercicio de dicha facultades.
El Salvador ha reconocido el Pacto de las
Naciones Unidas sobre Derechos Civiles y Políticos suscritos en Nueva
York el 16 de diciembre de 1966 que regula los estados de excepción de
la siguiente manera: “En situaciones excepcionales que pongan en peligro
la vida de la nación y cuya existencia haya sido proclamado
oficialmente, los Estados parte en el presente Pacto podrán adoptar
disposiciones que en la medida estrictamente limitada a las exigencias
de la situación suspendan las obligaciones contraídas en virtud de este
Pacto…”.
Las circunstancias excepcionales que vive
nuestra nación no admiten los argumentos de los “envenenados
ideológicamente”, ni de “oportunistas políticos”, ni mucho menos de
“garantistas románticos”, que se llenan la boca con verborrea cargada de
tecnicismos inconsistentes que se desmoronan ante la cruda y dolorosa
realidad que vivimos todos los salvadoreños. !!!Nosotros sostenemos que
las ideologías dividen y los principios unen !!!
Estamos plenamente convencidos de nuestro compromiso cristiano para
detener la sangre derramada de nuestros hermanos, el cual es compartido
incluso por el Arzobispo de San Salvador, que con sinceridad clama por
acciones inmediatas para salvar la vida de cada una de nuestras
familias.
@GGallegos24
No es necesario. De Paolo Luers
Un estado de excepción según artículo 29
de la Constitución no aportaría nada para el combate a la delincuencia, y
mucho menos para la reducción de la violencia. Los derechos
constitucionales que permitiría suspender, no constituyen obstáculos
para que la PNC, la Fuerza Armada y la Fiscalía hagan más eficiente su
trabajo. Suspender las libertades de expresión, de asociación y de libre
movimiento solamente afectaría a los ciudadanos comunes, ya que los
pandilleros de todas formas se mueven fuera de la legalidad, con o sin
régimen especial.
Provocar
un debate sobre un estado de excepción fue una clásica trampa cazabobos
del FMLN. El primero que cayó fue el fiscal general: fue él quien en la
reunión en Casa Presidencial propuso un régimen de excepción, no el
presidente, quien solo hablaba en términos generales de ‘medidas
excepcionales’. Luego cayeron varios diputados opositores. Como ya le
pidieron un estado de excepción, el gobierno de repente ganó legitimidad
para pedir por lo menos un ‘estado de emergencia’ y/o ‘medidas
excepcionales’. De repente, a pesar del fracaso de sus políticas de
seguridad, goza de amplio apoyo…
Un ‘estado de emergencia’ no suspende
derechos constitucionales, pero le libera al gobierno de las
limitaciones y reglas presupuestarias; le da el derecho de mover
libremente fondos y contratar servicios o compras sin licitaciones
públicas.
¿Es necesario un ‘estado de emergencia’
para detener la violencia en el país? Tampoco. El obstáculo para
enfrentar con más eficiencia la violencia es la falta de un plan
integral, o sea la incapacidad del gobierno de definir las prioridades
de sus inversiones sociales. Un gobierno que no sabe priorizar
estratégicamente sus inversiones, no necesita más flexibilidad en el
manejo del presupuesto, necesita más flexibilidad mental que le permita
abandonar los conceptos clásicos de mano dura y, aun peor, de la
estrategia contrainsurgente aplicada a seguridad pública. El derecho de
hacer uso discrecional de los fondos públicos no mejora la capacidad del
combate a la delincuencia, sólo abre nuevos espacios para la
corrupción.
Quedan entonces las ‘medidas
extraordinarias’ que el ejecutivo presentará a la Asamblea después de
vacaciones. Lo irónico: pedirán apoyo legislativo incluso para medidas
que ni siquiera requieren aprobación parlamentaria.
La principal medida extraordinaria que implementarán es la
intervención de los centros penales, con medidas muy drásticas:
suspensión total de visitas (familiares, abogados, delegados de la Cruz
Roja Internacional); encierro en celdas las 24 horas; requisas
permanentes en todos los penales; toma de control de seguridad
penitenciaria por parte de la PNC.
Nada de esto requiere aprobación
legislativo. Lo que buscan es el aval de la oposición para sus planes,
pero sin revisión del rumbo de su política de seguridad. Quieren que la
oposición comparta el costo político, en caso que la situación, en vez
de mejorar, se empeore a partir de las ‘medidas extraordinarias’.
¿Medidas extraordinarias de este tipo
tienen sentido para reducir la violencia? No. Aunque es cierto que
muchos delitos son ordenados o aprobados desde las cárceles, no existe
ningún indicio para esperar que se cometerán menos delitos, con menos
violencia, si se corta totalmente la comunicación con los pandilleros
presos. Por lo contrario, es más probable que la violencia se
multiplicará – como ha pasado cuando en febrero 2015 sometieron a
aislamiento total en Zacatraz a las máximas cúpulas pandilleras.
Intervenir los penales es otra medida populista con el cual el gobierno
mostraría mano dura, pero la experiencia indica: Por más atomizadas y
desorganizadas las pandillas, más agresivas y violentas se vuelven. La
incapacidad de controlar los territorios no se resuelve incrementando la
represión en los penales.
La mejor medida excepcional que
sería que el gobierno retome y ejecute con eficiencia y consistencia
todas las funciones regulares que el Estado ha dejado de cumplir para
buena parte de sus territorios. Como escribió Sandra de Barraza: “En
situaciones excepcionales, deben tomarse medidas extraordinarias.
Extraordinario es utilizar el valioso talento y los millonarios recursos
disponibles en el sector público extraordinariamente.”
Estimados amigos:
Otra vez todo el mundo habla de ustedes. Grita el coro
nacional: ¡Qué bárbaro que tuvieron que amenazar, a medio torneo
internacional, con huelga para que les paguen los viáticos! Pero yo
diría: ¡Qué descaro que les paguen $15 al día, como si les hubieran
contratado para cortar la grama o para lavar los vehículos a la FESFUT!
Ustedes de por sí son un fenómeno: de la nada, o más bien de las
playas más abandonadas del país, surgió un equipo deportivo de calidad
mundial. Sólo esto daría materia para estudios de la gente más experta
en deporte que yo
Es sorprendente (¡y sumamente motivante!) que en un siglo donde los
grandes éxitos deportivos son resultado de complejas operaciones
científicas y financieras, siguen surgiendo, de vez en cuando, leyendas
deportivas directamente del barrio, de la calle…
o en su caso, de las playas populares. Así siguen naciendo muchas de
las grandes leyendas del boxeo: en los guetos de inmigrantes de
afroamericanos de Chicago y Nueva York. Así nació la leyenda del futbol
brasileño: en los barrios de Sao Paulo y Rio de Janeiro. Así nació la
leyenda del fútbol alemán: en los barrios obreros de las ciudades
mineras como Dortmund y Schalke. Algunos clubes, como el BVB Dortmund o
el Leicester City FC todavía preservan algo de esta leyenda, a pesar de
que también están convirtiéndose en corporaciones millonarias, que son
dueños de equipos sintéticos con jugadores comprados en el mercado
global…
Pero detrás de este fenómeno deportivo que son ustedes, nacido de un
fenómeno social, se esconde otro fenómeno que tiene que ver con la
sicología colectiva de todo un país. Con la frustración de todo un
pueblo que ama su tierra, pero no encuentra razones de enorgullece de su
país. La economía estancada, la corrupción galopante, la violencia
imparable, no hay liderazgo ni político ni moral en que confiar. En
estas situaciones, los pueblos tienden a proyectar todo en su equipo
nacional de fútbol. Los argentinos, metidos en la más profunda crisis
política, moral y económica, encontraron en el fútbol el orgullo
nacional perdido y elevaron a Maradona a Dios.
Aquí la gente vibra, canta, sufre, celebra con la Selecta, pierda o
gane. Hasta que todo se cae con los escándalos de los amaños, de la
FESFUT y de la mera FIFA. Y en este gran vacío, cuando ya no había nada
que celebrar y nadie que apoyar, surgen ustedes, los “guerreros de la
playa”, como rápidamente los tildan. Unos futbolistas tan humildes que
van abajo del radar de la corrupción. La antítesis a los funcionarios y
jugadores estrellas corruptos… Nace la leyenda.
¡Qué peso que tienen encima ustedes! Todas las frustraciones sobre la
falta de oportunidades, el auge de violencia, la corrupción –y encima
de esto los fracasos de la Selecta- encuentran una nueva válvula de
escape: el amor a la Selecta de Playa, a los deportistas del pueblo, los
incorruptibles, los que nos permiten sentirnos orgullosos.
Y vienen todos los buitres para explotar este fenómeno. Los buscan
los partidos para hacerse foto con candidatos. Sale un alcalde
regalándoles motores de lancha.
Y nadie de estos buitres mueve un dedo para garantizar que este nuevo
deporte nacional tenga condiciones dignas para desarrollarse. Nadie de
estos buitres entiende que la lección que ustedes dan es que hay que
apoyar al deporte desde abajo, no desde arriba.
No se dejen impresionar de tanta gente hipócrita y oportunista que
los festejan como ‘guerreros’ o ‘héroes’ – mejor aprovechen el poder que
ahora tienen para cambiar las reglas del juego en las políticas de
deporte. Hagan sus huelgas, no sólo para que les paguen viáticos dignos,
sino para erradicar la corrupción que tiene en crisis al deporte
nacional. El apoyo ya se lo ganaron con creces… Saludos,
En cada generación de intelectuales y artistas salvadoreños hay quienes
abandonan el país. Algunos obligados por circunstancias económicas,
políticas, o de persecución; otros, por obligación interna: para
superarse, para aprender, por curiosidad, porque les queda chiquito el
país…
Algunos de los que prueban suerte afuera tienen éxitos
inesperados: en la academia, en las letras, en las artes, en la
tecnología, en medicina… Y de estos, algunos, muy pocos, regresan al
país para implementar y enseñar lo que han aprendido afuera. Uno de
estos valiosos y valientes es Robby Salomón, el teatrero. Gracias a que
Robby salió al mundo y gracias a que ha regresado, hoy existe el Teatro
Poma. Ricardo Poma puso la sala y el pisto, pero Robby le dio vida de
teatro.
Hace un par de semanas atendí una invitación de Robby al
Teatro Poma, para acompañarlo en la presentación de un libro sobre la
historia de su vida y la historia del teatro salvadoreño, dos cosas no
separables.
El libro se llama “Hippies de barranco”, escrito por
Alejandro Córdova. Lo leí de una sola sentada, por lo fascinante que es
el personaje y su tránsito por los tiempos de antesala de la guerra en
los años 60 y 70 en El Salvador, y por los mundos intelectuales de Nueva
York y Europa…
Recomiendo el libro por la riqueza de la vida de
Salomón, aunque no estoy del todo de acuerdo de cómo está escrito. Está
escrito desde una doble perspectiva: la de Robby en las diferentes
etapas de su vida y del teatro; y la de un joven de 20 años, quien de
manera muy industriosa lee, escucha, estudia, entrevista a docenas de
gentes –todo para entender a Robby Salomón, para descifrar la historia
del país, y para poder explicar el desarrollo del teatro contemporáneo–
cosas que obviamente no puede lograr. Sin embargo, cumple el encargo de
escribir el libro. A su manera…
El resultado es un libro con
dos hilos entrelazados: la historia de Robby Salomón, fundador del
bachillerato de Artes, luego del CENAR, luego de Actoteatro; exiliado,
estudiante del teatro moderno en Nueva York y Europa; y quien regresa al
país para fundar el Teatro Poma; y el otro hilo es la pelea de un joven
talentoso con esta historia del teatro, del país, de la revolución, de
la guerra y de Robby inmerso en todo esto –el hilo de este joven
tratando de digerir, de entender, y de poner en orden todas estas
historias que no son lineales, sino un solo relajo. La vida de Robby y
la historia del país son un tremendo relajo. Y el joven autor, en vez de
ordenarlo, lo enreda más.
Roberto Salomón
No sé si Robby encargó este libro a
un joven de 20 años porque nadie más lo quería escribir - o precisamente
para generar esta doble perspectiva, este relajo dentro del relajo.
Tanto Jorge Ávalos como Giovanni Galeas, quienes vivieron las mismas
épocas y siempre han estado en contacto con el teatro, hubieran podido
entregar un libro más acabado y maduro, académicamente más correcto –un
libro más justo a la historia del país, del teatro y del maestro
Salomón.
Por otra parte, pasar la vida y obra de Robby por el
filtro de la ingenuidad e ignorancia inocente que frente a la historia
intelectual, política y social del país mantiene un joven de 20 años,
resulta en un libro fascinante, porque los ojos del joven escritor ven
lo que la gran mayoría de los lectores verán: una historia ya bastante
distante, difícil de entender.
El lector un poco más viejo, que
ha vivido estas épocas, y el lector muy versado en la historia y teoría
del teatro, se asustan cuando de repente lee frases como esta: “Peter
Brook es reconocido como el mejor director teatral a nivel mundial”. Uno
vuelve a leer este juicio tan determinante, y se pregunta: ¿Quién habla
aquí? ¿Habla Robby? No, habla el joven escritor. Robby, de todas
formas, nunca diría una frase tan ligera como esta. Y el autor, ¿cómo
habrá llegado a esta conclusión, sin conocer ni a Peter Brook ni a los
otros grandes directores? Bueno, diría el lector sorprendido, es el
derecho de la juventud asumir juicios, aunque todavía no tenga elementos
para sostenerlas.
¿Es Robby responsable de las ligerezas que
afirma su joven autor? No. Le habrá contado algo, pero no es su problema
como Alejandro Córdova lo entendió. Igual que no es problema de un
dramaturgo o cineasta lo que cada uno en público piensa entender de la
obra.
Y así el libro está lleno de rupturas de una perspectiva a
la otra, y de afirmaciones extrañas en boca del joven autor: sobre la
generación comprometida, sobre los artistas que el Partido Comunista
mandó a estudiar en Moscú o Praga – “para perfeccionarse”; sobre el
valor de la obra de Álvaro Menén Desleal, sobre Albert Camus (“obras
revolucionarios para público burgués”)… Siempre uno encuentra algo de
Robby en esto, pero un poco torcido, “enajenado” como dirá Brecht. Un
hombre sofisticado como Robby Salomón nunca lo diría así de simple – en esto
reside buena parte de la tensión que tiene el libro. Entre sabiduría y
atrevimiento.
En la tarde de este día 26 de marzo 2016, alguien me hizo
llegar, por medios digitales, el siguiente comunicado. Paralelamente apareció
en un noticiero y en sitios de internet un video con el mismo contenido.
El comunicado es muy diferente, en estilo, lenguaje,
argumentación y forma de difusión, a los comunicados que en los años 2012-2014
han publicado las pandillas. Por esto a primera vista no parece muy
auténtico. Por otra parte, con la escalada del conflicto entre pandillas y
gobierno en los últimos dos años, también parece lógico que han cambiado las
formas de coordinación entre las pandillas.
Reproduzco este comunicado, luego de haber podido confirmar
con el vocero de una de las 3 pandillas firmantes que el comunicado es
auténtico. Hasta el momento no he podido obtener la misma confirmación de las
otras dos pandillas.
Los hechos demostrarán, en los próximos días, si el comunicado
es auténtico y si realmente expresa una decisión compartida de las pandillas.
Paolo Luers
Comunicado de las pandillas:
NOSOTROS, LAS PANDILLAS:
Nos dirigimos al pueblo en general salvadoreño, haciendo saber que desde el día sábado, 26 del mes presente, a las 12 con 1 minuto, hemos girado línea a toda nuestra gente, que son miembros de nuestras pandillas generales, para que cese todo tipo de homicidios a nivel nacional, para así demostrarle al pueblo en general, al Gobierno presente, y representación internacional en nuestro país, que no hay necesidad de poner medidas que solo vienen a violentar nuestra Constitución de la República, y toda ley que dependa de ella. Así responsabilizamos al Ministro de Seguridad, al Ministro de la Fuerza Armada, y al Director de la Policía, por toda índole de homicidios, masacres, o algo que se dé fuera de la ley en nuestro país. Y también hacemos responsable el Director de Centros Penales, y a todos los funcionarios públicos, si acontece alguna acción negativa que se dé en las prisiones de nuestro país. Le hacemos conciencia al Gobierno en general, que no podrá terminar con las pandillas, ya que somos parte de la comunidad de nuestro país. Así hacemos ver que nosotros sí tenemos herramientas como para poder venir a destruir la política de este país.
Estimados amigos:
En Semana Santa, uno va para Sensuntepeque, Sonsonate, Chalchuapa,
Texistepeque o Panchimalco para ver las procesiones, las alfombras, el
viacrucis. A nadie se le ocurre ir a visitar Las Palmas, aquella colonia
en el hoyo entre la San Benito, la Feria y el Estado Mayor de la Fuerza
Armada.
Este
Viernes Santo nos invitaron a Las Palmas. Y pocas veces hemos sentido
de manera tan tangible como las tradiciones cristianas y las costumbres
de Semana Santa pueden unir una comunidad. Cientos de adultos, jóvenes y
niños se pasaron desde la madrugada haciendo docenas de alfombras, todo
el mundo estaba en la calle. A Daniela la invitaron a unirse a dos
familias a cargo de la alfombra más grande, en frente del Centro Escolar
República de Canadá, en la mera entrada a la colonia.
A las 11 salió el viacrucis, con docenas de jóvenes actuando la
pasión y el calvario de Jesús. Este evento no tiene nada que envidiar a
las famosas procesiones que atraen turistas y cámaras en otros pueblos.
Pero los residentes de San Benito, al otro lado del gran muro que los
separa de Las Palmas, ni cuenta se dan que tienen como vecinos una
comunidad que vive y cuida sus propias tradiciones, con la misma
dignidad y pasión que su parroquia San Benito.
Las
procesiones de Las Palmas no salen del hoyo donde se esconde la
colonia, y las procesiones de sus vecinos San Benito y San Juan
Bautista, aunque pasen cerca, nunca entran a Las Palmas. Hay quienes
llaman esto apartheid. Porque Las Palmas tiene mala fama, es una colonia
que los medios solo mencionan en el contexto de pandillas, extorsiones y
violencia. Visitantes que entran por primera vez, lo hacen con miedo,
hasta que se dan cuenta –muy pronto, por cierto– que ahí lo que menos
hay es violencia y miedo.
Pasando el Vienes Santo en Las Palmas, uno confirma que es una
comunidad donde hay de todo: profesionales, trabajadores, comerciantes,
estudiantes, familias tratando de dar educación y oportunidades a sus
hijos, un gran fervor religioso – y un indomable deseo de convivir en
paz. Como
en todo el país, también en Las Palmas hay pandilleros, pero a
diferencia de muchos barrios capitalinos, no hay un régimen de terror.
No son los pandilleros que marcan la manera como se vive, trabaja,
celebra fiestas en Las Palmas, sino la gente trabajadora. Los
pandilleros, para vivir ahí, se han adaptado al deseo de la gente de Las
Palmas de superar el estigma que el resto de la sociedad les ha puesto.
Me encantaría ver, en el futuro cercano, que alguna procesión de Las
Palmas salga a San Benito; y que otra de San Benito entre a las Palmas; o
que las diferentes comunidades católicas, un día de Semana Santa se
encuentren en un punto común, que podría ser la Avenida de la Revolución
en frente de la Feria. Esta avenida, ahora frontera, podría convertirse
en punto de encuentro – todos comparten la misma fe y el mismo deseo de
paz.
Los feligreses de San Benito, de San Juan Bautista y de Las Palmas
podrían hacer juntos, en la Avenida Revolución, una gigantesca alfombra
compartida, símbolo de querer convertirse en buenos vecinos. Bueno, por lo menos en Semana Santa es permitido soñar.