Carta a los gurús: Los sabios no muerden

Estimados sabios:
El martes pasé 12 horas escuchando a una docena de eminencias, de diferentes países del mundo, hablando de los problemas de nuestro país: corrupción, impunidad, inseguridad, falta de credibilidad de los partidos políticos. FUSADES los había invitado a su Quinto Foro Internacional de Análisis Político.

Tengo que decir: Salí muy insatisfecho de esta maratón. Hubiera esperado que la presencia de los gurús ayudara a FUSADES a llegar, de manara más clara y académicamente sustentada, a un par de conclusiones que de todas formas ya las intuimos. Por ejemplo: Una mayoría de los salvadoreños ya sabe, y algunos lo expresan a grito, que para efectivamente combatir la impunidad y la corrupción, el país necesita una instancia de investigación realmente independiente, o sea un árbitro que no es parte del problema. De ahí la exigencia de instalar una comisión internacional contra la impunidad y la corrupción, parecida a la CICIG que opera exitosamente en Guatemala.

En el evento de FUSADES estuvo el recién elegido secretario general de la OEA, Luis Almagro. Obviamente, las limitaciones diplomáticas de su cargo no le permitieron decir más de lo que dijo, que básicamente fue: La OEA y la comunidad internacional estamos listos para lo que El Salvador nos pida. Tampoco se podía esperar que el canciller Hugo Martínez, contrario a las posiciones de su partido y su presidente, pida una CICIES. Pero sí lo podíamos esperar de las eminencias de la politología, que no tienen que tener el cuidado diplomático de un secretario general de la OEA, y mucho menos los amarres partidarios de un canciller. Sin embargo, se quedaron en ambigüedades. No aportaron absolutamente nada para que el canciller llevara a su partido y gobierno un mensaje claro de parte de la élite académica. Nadie aprovechó el privilegio de los sabios de hablar con claridad y contundencia. Así que el primer bloque del Foro: Mucho discurso, nada de conclusión. Oportunidad perdida. Hugo Martínez y el FMLN pueden estar tranquilo: los sabios no muerden.

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Segundo ejemplo: el debate sobre la crisis de los partidos políticos. Todos en El Salvador intuimos que para que la democracia se consolide y sepa enfrentar sus retos, hay que renovar, democratizar y abrir hacia la ciudadanía los partidos políticos. Muchas de las persona que luchan por hacer esto, pero que no saben muy bien cómo hacerlo, estaban sentados en la audiencia, con gran expectativa. Neles pasteles: Vienen los sabios y arman una discusión sobre si vale la pena modernizar los partidos; que de todos modos son obsoletos y hay que buscar otros mecanismos de representación democrática. ¿Cuáles? – A saber, pero los partidos ya no sirven, han perdido su rol para canalizar las demandas de los ciudadanos…

Uno no tiene que ser profesor de Oxford ni socio de un think tank de Washington para saber que el futuro democrático de El Salvador depende de la capacidad de los ciudadanos de transformar los partidos. En el FMLN hay unos pocos y en ARENA muchos que quieren hacerlo y esperan que la presión de una sociedad civil exigente les ayude a romper con el verticalismo, el populismo y el oportunismo de los aparatos partidarios – y de la generación que se ha incrustado en ellos. El Foro de FUSDADES hubiera podido ser un instrumento de presión: construyendo claridad, rumbo, argumentos…

Otra oportunidad no aprovechada. Los dinosaurios pueden estar tranquilos: del discurso de estos sabios importados no salieron impulsos para poner en peligro sus feudos partidarios.
Tercer ejemplo, un poco menos decepcionante: el debate sobre seguridad pública. Algunos gurús invitados aportaron criterios interesantes, pero el que tocó el tema de manera desafiante para el gobierno no vino de Europa o Estados Unidos, sino fue el único expositor doméstico: Salvador Samayoa.

Resumo: en ninguno de los temas tratados ustedes, las eminencias, nos ayudaron mucho para convertir lo que intuimos en claridad. No tenemos una academia institucionalizada en nuestras universidades capaz de producir los conocimientos y análisis indispensables para definir el rumbo del país– y las importaciones tampoco nos iluminan. Pero sí tenemos, en nuestro país, mentes que pueden aportar

Tal vez la cosa debería ser al revés: Tal vez varios de aquí deberíamos viajar a Oxford y Washington para nutrir de ideas y conocimiento a los ilustres tanques de pensamiento.

Tal vez entonces se arma el debate que necesitamos. Saludos,

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PS: Al terminar de redactar esta carta me entero que en la sesión de miércoles, a la cual ya no asistí, las palabras de cierre lsa dio el canciller Hugo Martínez. Sin comentario…

(Mas!/El Diario de Hoy)


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