Carta a los comunicadores: Ríanse, habrá asesoría cubana para fortalecer nuestros medios

Estimados colegas:
La Secretaría de Comunicación siempre ha sido uno de los flancos más débiles de la Presidencia de El Salvador. En tiempos de ARENA, más bien por su incapacidad; y en tiempos del FMLN, por esta mezcla entre incompetencia y vicios ideológicos tan característica de muchos gobiernos de izquierda.
En los gobiernos de derecha, el trabajo gubernamental de información era insignificante, pero con la llegada del FMLN se volvió peligroso – y lo dotaron de mucho más recursos. Bajo el comunicador Mauricio Funes, la presidencia tomó control de los medios estatales (Canal 10 y Radio Nacional), poniéndolos bajo administración de su Secretaría de Comunicación. Por suerte, los peligros de un aparato de propaganda gubernamental no se materializaron mucho, debido a la extrema incompetencia de sus cuadros de dirección, como David Rivas, Romeo Lemus y otros personeros tragicómicos.

El FMLN, viendo este problema, decidió resolverlo, y para esto trajo a – ¡Eugenio Chicas! Lo hicieron sabiendo que su nuevo presidente, el profesor Salvador Sánchez Cerén, iba a necesitar un intérprete para explicar las ideas del mandatario. Entonces, en vez de profesionalizar la secretaría de comunicación (que era lo urgente luego de 5 años bajo ‘dirección’ de David Rivas), hicieron lo contrario: la ideologizaron aun más, poniendo al mando a un hombre que en el Frente lo conocen como ‘hombre de los cubanos’: Eugenio Chicas. Todos vemos, casi a diario y en televisión, los desastrosos resultados de esta decisión…

Pero no se preocupen. El sabio e infalible Buró Político del FMLN ya encontró la solución a este problema: la solución cubana. En un acto protocolario en Casa Presidencial, “la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina y la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia de El Salvador, suscribieron hoy un convenio de cooperación, para fortalecer el trabajo comunicativo de esta dependencia gubernamental.” (cable de Prensa Latina del 8/09/2016).

Y Eugenio Chicas declaró: “Este será un capítulo adicional de la generosa cooperación que Cuba ha venido brindando a El Salvador (…) Tenemos un alta expectativa que esto contribuya a la misión que nos ha encomendado el presidente Salvador Sánchez Cerén de cumplir la tarea de informar debidamente a la población salvadoreña.” (PL, 8/09/2016)

Bueno, todo el mundo sabe de qué forma el gobierno y el partido de Cuba informan ‘debidamente’ a su población: exclusivamente a través de órganos de prensa directamente controlados por el partido, de los cuales Prensas Latina es uno de los principales; a través de la más estricta censura; y a través de prohibir medios de comunicación independientes.

Así que la Secretaría de Comunicación de la Presidencia de Salvador Sánchez Cerén estará en las buenas manos de asesores cubanos que saben como usar el Estado para manipular la opinión pública.
Dice el comunicado oficial de Casa Presidencial sobre el convenio de cooperación suscrito con Prensa Latina: “El objeto del convenio es brindar y obtener cooperación y asesoría técnico–académica en comunicaciones, tecnologías de la información y la comunicación y demás temas relacionados con el ámbito y el quehacer de las comunicaciones. Esto incluye el fortalecimiento de los medios de información propios de la Secretaría de Comunicaciones.”

Imagínese: Buscan asesoría en tecnologías de comunicación en un país donde apenas hoy comienza lentamente a existir acceso al Internet, pero tampoco para cualquier ciudadano. Y piden cooperación para “el fortalecimiento de los medios de información propios de la Secretaría de Comunicaciones” a un régimen donde todos los medios de comunicación están en manos del Estado y censurados por el partido…

Si no tuviéramos todos confianza ciega en la incompetencia manifiesta del FMLN en temas de comunicación y medios, ahora nos tendríamos que comenzar a preocupar. Pero así como estamos, mejor tomémoslo con humor: Es como suscribir un convenio con el Vaticano para fortalecer la planificación familiar y la educación sexual; o con Venezuela para fortalecer la seguridad alimenticia…

Saludos,
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(MAS!/El Diario de Hoy)


Columna transversal: Lo que hace falta es medir las fuerzas

Igual que en 1989, el país necesita que se defina la correlación de fuerzas. Y sobre la nueva correlación de fuerzas que salga, se podrá seriamente negociar para llegar a acuerdos de país. Antes no.

En ciertas coyunturas –y hoy parece que estamos en una de ellas- las páginas de los periódicos y los espacios de entrevistas en televisión se llenan de llamados al diálogo, a la concertación, a llegar a ‘acuerdos de país’, y a ‘superar la polarización’. Algunos, incluso, hablan de la oportunidad para  ‘un acuerdo de paz de segunda generación’. Mucha gente inteligente difundiendo humo…

Irónicamente, casi siempre cuando estos llamados suenan más alto, son los momentos cuando menos es realista pensar que se puede llegar a este tipo de acuerdos. Hay una verdad que muchos o no entienden o frecuentemente olvidan: Para que pueda haber acuerdos sostenibles, tiene que estar clara la correlación de fuerzas – porque si no, se negocia sobre ilusiones, pretensiones falsas o apariencias, y no sobre realidades.

Acordémonos: para que la negociación como método para terminar la guerra se convierta de  una idea en un proyecto político realista y viable, primero había que pasar por una medición de fuerzas en noviembre del 1989. La idea nació con el triunfo electoral de Cristiani, pero la negociación seria comenzó luego de que en noviembre de 1989 se comprobó que ninguno de los dos bandos podía ganar la guerra.

Los acuerdos de paz de Colombia se hicieron realidad luego de que, en el terreno militar, resultó evidente que Uribe había logrado debilitar a las FARC al punto que ya no podían aspirar a romper el aislamiento político y social con métodos militares o terroristas – pero igualmente se había hecho evidente que tampoco el estado tenía la capacidad de aniquilar a la guerrilla. Estando las cosas claras y las fuerzas medidas, valió la pena sentarse y negociar. El resultado está sobre la mesa.

Bueno, nosotros no estamos en guerra. Pero sí estamos en una situación de fuerte polarización entre gobierno y oposición – tan fuerte que en buena parte paraliza la política y no permite solucionar los graves problemas del país.

Mi tesis: Igual que en 1989, el país necesita que se defina la correlación de fuerzas. Y sobre la nueva correlación de fuerzas que salga, se podrá seriamente negociar para llegar a acuerdos de país. Antes no.

Para decirlo de otra manera: Luego de 7 años de gobiernos del FMLN; luego del colapso del entusiasmo de la alternancia y de ‘el cambio’; luego que el fenómeno Funes haya llegado a su triste final con su fuga a Nicaragua para evadir la justicia; luego de todo el impacto que todo esto tiene sobre el FMLN y sus relaciones con la sociedad civil; luego de que ARENA comienza a salir de la prolongada crisis que le provocaron el fenómeno Saca y la pérdida del poder, no se pueden tomar decisiones políticas de gran trascendencia ni pactar soluciones serias sin antes medir la verdadera correlación de fuerzas entre el FMLN y ARENA – y el respaldo que cualquiera de los dos tiene en la sociedad civil, no solo en cuanto a votos, sino en cuanto a sinergia que pueda movilizar para recomponer al país, su economía y su convivencia cívica.

Bueno, pero no tenemos elecciones hasta en el 2018 para medir la nueva correlación de fuerzas. ¿Qué hacemos mientras tanto? Mientras tanto, las fuerzas políticas del país, sobre todo los polos FMLN y ARENA, van a tener una sola prioridad: ganar las elecciones del 2018 y del 2019. Y tienen toda la razón. Lo más importante es que en estas dos elecciones se defina la correlación de fuerzas y que salga un gobierno fuerte, con un mandato claro en cuanto al rumbo que hay que dar al país. Y esto es importante para el país, no solo para los partidos. De esto depende la posibilidad de abrir, una vez definida la correlación real de fuerzas, una negociación seria para llegar a las políticas del Estado necesarias para regenerar al país.

Pero ojo: Un mandato suficientemente claro solo va a surgir de un proceso electoral de gran altura donde la gente realmente podrá optar por propuestas políticas claramente definidos. Generar estas tiene que ser parte de la prioridad de los partidos de aquí al 2019. Por que si no hay claridad sobre las diferentes opciones,  no hay manera que una negociación política tenga éxito.

¿Esto significa que mientras tanto estamos condenados a la paralización de la política que conlleva la polarización? No. Nada impide que gobierno y oposición lleguen a acuerdos parciales, por ejemplo sobre cómo evitar que la crisis fiscal lleve a una crisis social y económica. Se puede llegar a acuerdos sobre cómo sentarse con el Fondo Monetario para mantener al estado a flote. Se puede llegar incluso a algunos acuerdos en cuanto a seguridad pública. Lo que no se puede esperar, antes de que se defina la nueva correlación de fuerzas, son acuerdos sobre el rumbo del país.
(El Diario de Hoy)


Carta al secretario multiuso del presidente: El arte de usar la transparencia para tomarnos del pelo

Estimado Marcos Rodríguez:
|En estos días usted dio a conocer que han logrado reducir en 76% los casos de información que el gobierno se negara a entregar, declarándola ‘reservada’. Antes eran 5,467 reservas, y ahora solo 1,329.

Lastimosamente, las declaraciones del abanderado de la transparencia no quedaron muy transparentes, porque usted nunca explicó qué períodos de tiempo estaba comparando…

Pero bueno, vamos a concederle el beneficio de la duda y asumir que sus cifras sean correctas. Hay menos ‘reserva’. ¿Pero realmente significa que el gobierno esté siendo más transparente? ¿Realmente significa que los ciudadanos recibamos más información – y que esta sea confiable, completa y verídica?

En mi limitada experiencia directa con la Ley de Acceso a la Información pública, tengo que decir: No hay más transparencia. Hay mucha paja.

A principios de este año hice una solicitud de información a Casa Presidencial. Vi por todas partes la propaganda gubernamental sobre la antigua Residencia Presidencial convertida por el presidente y su señora en “Casa Abierta” y en un centro cultural, donde ‘el pueblo’ tiene acceso a la colección nacional de arte. Entonces, pregunté en qué horario esta casa estaba abierta y la colección nacional accesible para cualquier ciudadano. O sea, si yo quería llevar a mis hijos a ver esta exposición, qué día y a qué hora podía presentarme a la casona en la Masferrari…


Tiene razón, don Marcos: Nadie declaró reservada la información requerida, ni siquiera por razones de seguridad de Estado o del señor presidente. Dentro del plazo estipulado por ley y de manera muy educada, Casa Presidencial me respondió así:

“Para tener acceso a las obras de la Colección Nacional se realiza a través del mecanismo ‘Casa abierta’. Para participar en ‘Casa Abierta’ se hace una solicitud al Señor Presidente o la Primera Dama donde se escriba el motivo y las personas que desean visitar la Residencia Presidencial para coordinar la visita. Esperamos que esta información sea de su provecho y dejamos este medio abierto para recibir la solicitud de la visita, si así lo desea.”
¿Con este tipo de respuestas se está generando transparencia? No. Lo que realmente me estaban comunicando, pero sin decirlo de manera abierta, era más o menos esto: “Usted no chingue, a esta ‘Casa Abierta’ solo entran invitados del señor presidente y de la primera dama. También la Colección Nacional de Arte no es para el pueblo, sino para invitados. Entienda, señor, la casona es la sala de té del presidente…”

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¿Por qué me siento mandado al carajo? Porque si un ciudadano, para visitar una exposición de arte (de la cual supuestamente es propietario) tiene que pedir una cita el presidente de la República, mejor de un solo pongan un rótulo que diga: “Privado. No hay acceso público.”

Imagínese que para entrar al Museo del Prado en Madrid hubiera que escribir una carta al jefe del gobierno español, don Mariano Rajoy; o que para entrar al Museo Reina Sofía, para ver el famoso cuadro ‘Guernica’ de Pablo Picasso, hubiera que hacer una cita con el Rey de España, don Felipe de Borbón, o su esposa, reina Letizia…

Así que, don Marcos, responder sin reserva bien puede significar que nos tomen del pelo. O nos mientan, como en mi segunda aventura con los datos que guarda Casa Presidencial. Sobre esta aventura voy a escribir en otra ocasión, porque todavía queda pendiente mi apelación ante el Instituto de Acceso a la Información Pública. Solo adelanto que Casa Presidencial me quería vender la paja que el reality show del presidente, llamado ‘Gobernando con la Gente’ o ‘Festival del Buen Vivir’, celebrado el reciente 9 de julio en la ciudad de Usulután, sólo ha tenido un costo de 5 mil dólares…

Siga practicando la transparencia, don Marcos. Ahora con el caso de su exjefe Funes asilado habrá con que…

Saludos,
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(MAS!/El Diario de Hoy)

 

El pajarito se voló. ¿Quién dejó abierta la jaula?

Está confirmado: El pajarito se voló. Funes ya tiene asilo político en Nicaragua, otorgado por otro corrupto: Daniel Ortega.

¿A quién puede haber sorprendido esto? Al gobierno del FMLN, seguramente no. Es inconcebible que ni su Inteligencia del Estado, ni la PNC, ni migración, ni aduana se hayan dado cuenta de los preparativos de la ‘mudanza’ de Funes a Managua. Además, incluso si todos estos organismos del Ejecutivo les hubieran fallado, Daniel Ortega nunca hubiera tomado esta decisión sin consultar con sus homólogos en el FMLN…

Tampoco la fuga de Funes puede haber sido sorpresa para los servicios de inteligencia de Estados Unidos. No creo que mucho pasa en Managua que ellos no registran. Hay que suponer que ellos sabían del plan de Funes, incluso cuando todavía había tiempo de hacerlo fracasar con una orden de captura y su inmediata ejecución – sin filtraciones, por supuesto.

Entonces, la pregunta del millón: ¿Por qué no actuó la Fiscalía General de la República? Podemos asumir que el gobierno de Salvador Sánchez Cerén, al darse cuenta de las gestiones que Funes estaba haciendo con Ortega, no le avisó al fiscal general. ¿Pero los norteamericanos? ¿Qué razón pueden haber tenido ellos de no advertir a su amigo Douglas Arquímedes Meléndez que el pajarito estaba a punto de volarse, a menos que lo capturen de inmediato?

Mauricio Funes salió para Managua pocos días antes de los cateos en sus casas. A esta altura el Fiscal General ya tuvo que haber tenido suficientes indicios de delitos cometidos por Funes (suficiente para ir a un juez, pedir autorización de allanar sus casas y llevarse todo lo de valor que encontró en ellas). Tienen que haber sido indicios muy fuertes, porque allanar las casas de un expresidente de la República no es poca cosa que se hace con una sospecha difusa, tiene que ser en base de indicios casi irrefutables. ¿Entonces, porque a este mismo juez no le pidió de una sola vez la orden de captura contra Funes, cuando todavía estaba en el país grabando su programa radial?

Lo que los expertos jurídicos tienen que discutir ahora es: ¿Con todo lo de Probidad, con todo lo del procedimiento civil por enriquecimiento, con todo lo que ya se sabía del Chaparral, del Ferrari, y de la conexión Funes-Mecafé – pudo el Fiscal General haber emitido orden de captura contra Mauricio Funes antes de que se mudara a Nicaragua?

Esta es la pregunta clave. Y la respuesta a esta pregunta nos va a aclarar si es cierto que con este nuevo fiscal general ya tenemos una fiscalía capaz y dispuesta de luchar contra la impunidad y la corrupción, como muchos sostienen (incluyendo la embajadora norteamericana) – o si necesitamos una Comisión Internacional contra la Impunidad, como muchos otros exigimos.

El FMLN y su gobierno muy pronto se van a arrepentir de haber permitido la fuga de Funes. Si pensaban que con esto desaparecía su problema de un expresidente corrupto, llevado al poder por ellos, pronto se darán cuenta que el problema no desaparecerá. Mas bien, se hizo peor para ellos. Van a pasar sus últimos años en el gobierno, incluyendo las dos campañas electorales (del 2018 y del 2019) con la vergüenza del primer presidente del FMLN escondido bajo protección del presidente más ilegítimo de Centro América. Ni trayendo a los magos de la publicidad populista de Brasil (que no pueden traer porque o están en la cárcel o con libertad condicional, por corrupción), podrán hacer desaparecer esta mancha.

Al FMLN le hubiera convenido un corte limpio: cortar sus relaciones, de todas formas venenosas, con Mauricio Funes – y dejar que enfrente la justicia. O como dicen en inglés: ‘Cut your losses and move on’: Asuma el costo de tus errores, y para adelante…

El FMLN nunca hubiera tenido que llevar a la presidencia a un hombre como Funes. Y ahora defenderlo significa repetir el mismo error.
(El Diario de Hoy) 

 

Carta al Fiscal General: cuidado, trampas cazabobos

Estimado Douglas Arquímedes Meléndez:
Me queda un pequeña duda, señor fiscal: ¿Realmente ha erradicado de la fiscalía todas las prácticas mafiosas del recién pasado?

Usted ha acusado formalmente al anterior fiscal general, Luis Martínez, y su mano derecha, Julio Arriaza, de haber usado la institución para manipular o incluso falsificar pruebas contra acusados – y en otro caso de haber usado ‘pruebas’ no admisibles en la corte para extorsionar a un acusado y así manipular su juicio.

En ambos casos, el fiscal Julio Arriaza supuestamente ha sido el ‘hench man’ de Luis Martínez. Esto lo podemos concluir de la acusación de la fiscalía contra ambos.

Entonces, explíquenos cómo es posible que usted sacó de las gavetas de Luis Martínez el requerimiento fiscal contra el ex mediador Raul Mijango, el ex director general de Centros penales Nelson Rauda, tres oficiales de la PNC y los demás acusados en “caso tregua” – y los presentó a la corte, así como lo habían armado los supuestos campeones de “fraude procesal”.

Sólo para ilustración, aquí un párrafo de la investigación de el El Faro sobre la ‘investigación’ que Julio Arriaza hizo contra Nelson Rauda, hoy uno de los principales acusados en el ‘caso tregua’: “Comandados por el director de la Unidad de Intereses de la Sociedad, Julio Arriaza, los interrogadores llevaron a Rauda al borde de los nervios, al demostrarle –o al menos al hacerle creer- que sabían más de lo que él esperaba y al recordarle incluso que, de terminar involucrado en alguna acción ilegal, no sería recibido muy cariñosamente en ninguna cárcel, justamente por haber sido el director nacional de presidios. Arriaza le repitió hasta la saciedad que él era el eslabón más débil, que el presidente Mauricio Funes lo responsabilizaba de todo lo oscuro de la tregua y que el ex ministro de seguridad pública, el general David Munguía Payés, ya no podía protegerlo. Que estaba solo…” Métodos igualmente manipulativos empleó Arriaza en los interrogatorios de Mijango, los oficiales policiales e incluso monseñor Fabio Colindres. (De pasó sea dicho: ¿Ya investigó quien en la fiscalía filtró a los medios las declaraciones de Rauda? ¿Arriaza?)
Esta acusación contra la tregua, por la cual más de una docena de ciudadanos pasaron más de 1 mes en bartolinas (y tendrán que enfrentar juicio más tarde), fue armada, punto por punto, difamación por difamación, conclusión por conclusión bajo la supervisión directa de Julio Arriaza y Luis Martínez. Ustedes hicieron un solo cambio a esta gran teoría de conspiración que presentaron como requerimiento fiscal: sacaron al general David Munguía Payes de la acusación.

Por esto les salió un mamotreto tan raro: toda la construcción de la conspiración que supuestamente constituía la tregua, estaba diseñada para hundir al ministro de defensa, pero a él lo sacaron de la acusación y ni siquiera se tomaron la molestia de readaptar la narración. O sea, tomaron la decisión correcta de no acusar al ministro, porque simplemente no había delito, pero a nadie en la ‘nueva fiscalía’ se le ocurrió preguntarse: Si la acusación contra el general era manipulada por Arriaza y Martínez, ¿no habría que partir de que todo este caso estaba contaminado?

Tengo la impresión que la misma negligencia (para no decir malicia) la cometieron sus fiscales en el caso del general Atilio Benítez. Este caso también fue armado por esto dos jefes fiscales que usted mismo hoy acusa de ‘fraude procesal’. Sin embargo, usted lo presentó con bombos y platillos a la Asamblea.

Ambos casos (tregua y general Benítez) formaron parte del arsenal de casos que Luis Martínez mandó a armar (entre otros a su mano derecha Julio Arriaza) – pero no para llevarlos a juicio, sino como instrumentos de intimidación y chantaje.

Ustedes nunca debió haber presentado estos casos, sin antes someterlos a una estricta revisión y descontaminación, para no caer en las trampas ‘cazabobo’ que Luis Martínez le dejó en la fiscalía general. Parece que sí cayeron. Todavía están a tiempo para reparar el daño.

Saludos,

44298-firma-paolo

(MAS!/El Diario de Hoy)