Carta a mis clientes

Estimados amigos:

Les comunico que con mucho orgullo he recibido, de la máxima autoridad del país en asuntos de tragos, la mención honorífica de “servidor de tragos”. Tomo muy en serio esta distinción y prometo al presidente de la República que por lo menos en esta de mis varias profesiones, no le voy a fallar.
No importa que no le gusten mis cartas, sobre todo las que expresan crítica a su gestión. No importa que en la misma declaración El Noticiero, en la cual me otorgó la alta distinción presidencial de “servidor de tragos”, haya instruido a los empresarios que no hagan caso a mi última carta donde les rogué a mandar al carajo la orden presidencial de ponerse claro y decirle por dónde quieren que los c… con los impuestos…
No importa. El hecho que al presidente le gustan los tragos no lo obliga que le guste la crítica. No voy a esperar que el presidente de la República me eche flores por las críticas que le hago. Lo importante es que su desprecio a mi desempeño como periodista y crítico no le impide reconocer mis logros profesionales en otras áreas igualmente de su competencia. 
Esta es la ventaja de tener varias profesiones. 
A ustedes, mis clientes, les aseguro que esta alta distinción presidencial me motiva a asumir mi función de servidor de tragos con más ganas y profesionalismo. No puedo, encima de molestar al presidente con mis cartas, fallarle con los tragos. Sería ingrato de mi parte.
Entiendo que en las palabras del presidente hay un mensaje implícito, el viejo dicho “Zapatero, a tus zapatos…” Habría que considerarlo, tal vez tenga razón. ¿Y si le ofrezco a Mauricio Funes un deal: Usted regresa a sus zapatos y deja de jugar a presidente, y yo regreso a mis tragos y dejo de escribir? Me dolería muchísimo, pero tal vez vale la pena este sacrificio para salvar al país…
De todos modos, ustedes tranquilos, siempre voy a servirles tragos. Orgullosamente.
Paolo Lüers
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Columna transversal: Despenalización de la crítica, pero de fondo

La sociedad está debatiendo la necesidad de despenalizar los casos que se dan cuando alguien, haciendo uso de la libertad de expresión e información, atente contra el derecho del honor de otra persona.

Ahora este debate ha llegado a la Asamblea Legislativa. Hay varias propuestas de reforma al Código Penal. Todas se parecen en un punto esencial: No son consecuentes, porque no contemplan la despenalización. Nuevamente existe el peligro de que nuestros legisladores se queden cortos por no atreverse a hacer reformas de fondo.

Despenalizar no significa hacer estos "delitos" excarcelables, sustituyendo la pena de cárcel por "días multa". Despenalizar significa dejar de concebir como "delitos" los supuestos abusos de la libertad de expresión, la cual incluye el derecho de emitir críticas duras, desfavorables o incluso lesivas al honor de personas, empresas o instituciones.

Despenalizar (si esto es lo que realmente queremos para garantizar la plena vigencia de la libertad de expresión y para evitar que los ciudadanos y los profesionales del periodismo nos sintamos amenazados de consecuencias penales) es sacar toda la temática de la protección del honor del Código Penal y pasarlo a la justicia civil.

Pero nadie está proponiendo esto en el actual debate en la Asamblea Legislativa. Nadie tiene el valor.
Este debate se origina en la sentencia de la Sala de lo Constitucional del año pasado, que declaró inconstitucional partes del artículo 191 del Código Penal, que excluía a periodistas y ejecutivos de medios de la responsabilidad penal en caso que su ejercicio de la libertad de expresión e información vulneraba el honor de otros.

Básicamente eran dos objeciones que llevaron a la Sala a declarar inconstitucional esta legislación. Primero, que la Constitución, en su artículo 6, define como "delito" cuando alguien, haciendo uso de la libertad de expresión, "lesione la moral, el honor o la vida privada de los demás" y demanda que en este caso "responderá por el delito que cometa".

La otra inconstitucionalidad era que el antiguo artículo 191 del Código Penal violaba el principio de la igualdad ante la ley, porque concedió exclusión de la responsabilidad penal a un grupo especial: periodistas, editores y directores de medios, mientras cualquier otro ciudadano tenía que responder penalmente.

Eran dos razones inobjetables, que no dejaron a la Sala otra opción que declarar la inconstitucionalidad de esta ley y dejar sin protección de responsabilidades penales a los periodistas. Su sentencia no era expresión de su voluntad de restringir la libertad de expresión, como algunos lo han querido interpretar, sino consecuencia de un mal endémico en nuestro país: tratar de resolver problemas de fondo con legislación oportunista, en vez de hacer las reformas necesarias. Esto hizo la Asamblea Legislativa --con consentimiento de la presidencia de la República-- en el 2004, a raíz de una demanda penal frívola de un empresario salvadoreño contra los editores y los dueños de El Diario de Hoy. El resultado: una ley oportuna, pero también oportunista, para salir de un conflicto coyuntural, que no podía resistir un examen de constitucionalidad.

No hagamos lo mismo hoy. No pongamos nuevamente un parche para evitar peligros para el ejercicio de la libertad de expresión. Aprovechemos la oportunidad para hacer las reformas de fondo necesarias para armonizar los dos derechos constitucionales que tienen potencial de entrar en conflicto: la libertad de expresión y la protección de las personas contra sus abusos.

La sentencia de la Sala da la pauta para esta vez hacerlo bien. Hay que atender a las dos objeciones que formuló en su fallo de inconstitucionalidad.

Para que la despenalización de la crítica sea consecuente, hay que reformar el artículo 6 de la Constitución. Hay que eliminar el término "delito" y remitir cualquier lesión al honor, la moral o la intimidad de otros a la justicia civil. Y al mismo tiempo hacer las reformas pertinentes al Código Penal, eliminando los delitos correspondientes, y al Código Civil, incorporando legislación que regule la responsabilidad civil en casos de que alguien, haciendo uso de emitir críticas y juicios desfavorables, lesione el honor de otro. Punto. Problema resuelto.

Y obviamente todo esto tiene que ser válido igualmente para cualquier ciudadano, sin ninguna protección especial para periodistas o ejecutivos de medios de comunicación.

Ya escucho el argumento de que para una reforma constitucional no hay mayoría en la Asamblea. Bueno, hay que tratar de construirla, involucrando a la sociedad civil y la opinión pública. De todos modos, en la actual Asamblea la reforma constitucional se puede hacer con mayoría simple, que sí hay, y la mayoría calificada se necesita hasta en la segunda que resulta de las elecciones de marzo 2012. ¿Quiere el FMLN realmente, en medio de una campaña electoral, defender las restricciones a la libertad de expresión y negarse a una solución que la armoniza, por la vía civil y sin persecuciones penales, con el derecho al honor?

(El Diario de Hoy)

Carta a los empresarios

Estimados señores:

El señor presidente les ha tirado un ultimátum poco común: o ustedes le dicen hasta finales de Agosto cómo quieren que les cobre lo que su gobierno necesita para su nuevo plan de seguridad – o él va a solicitar a la Asamblea que aprueba el impuesto al patrimonio que desde hace rato amenaza imponer. Y para que no se equivoquen, les dice que gracias a GANA, ya tiene los votos necesarios…
¿Y ustedes, qué van a hacer?
Olvídense por un momento del hecho que hasta los emisarios de Washington le han dicho al presidente que por favor ya no mencione este impuesto, porque jode al ‘Asocio para el Crecimiento’ que quieren armar con El Salvador…
Olvídense también del pequeño detalle que del plan de seguridad sólo le han explicado las necesidades financiera, pero no cómo van a cambiar las políticas de seguridad…
Olvídense incluso que no han visto ningún recorte en los gastos del gobierno, ninguna revisión de sus políticas de subsidios generalizados.
Olvídense de todas estas incongruencias, aunque son suficientes para mandarlo al carajo. Esta vez les ruego que tomen una posición de principios: mándenlo al carajo por principio. Y háganlo, por favorcito, en público, no de manera diplomática luego de fumarse juntos unos habanos y tomarse unos whiskies. El hombre tiene que aprender a asumir los costos de sus actos.
Hace falta que los empresarios del país se le paren a un presidente que no entiende otro lenguaje, y que digan al país: No aceptamos chantaje ni amenazas. Los impuestos los tiene que definir quien las quiere cobrar, no quien las tendrá que pagar. Y si usted tiene las finanzas del país en un estado tan fatal que necesita echar mano a un nuevo impuesto, aunque sea dañino para el crecimiento de la economía, entonces ¡hágalo y asuma los costos!
Hace falta que ustedes, los empresarios, no traten de zafarse de este pleito, sino que lo asumen de manera franca y pública. Si no, se hacen cómplices de este nuevo atentado contra la economía del país. Y esto, como todos lo sabemos, es exactamente lo que el presidente quiere conseguir con este ultimátum y chantaje.
Así que mándenlo al carajo. La gente lo va a entender y agradecer.
Saludos, Paolo Lüers
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Carta de madre a madre

(Recibí vía correo electrónico esta carta de una madre a otra, las dos encerradas en el ciclo de la violencia que viven muchos barrios. Una reacción más a mi carta en la cual exhorté a los vecinos de los pandilleros a romper su silencio.)


Vi tu enérgica protesta delante de las cámaras de TV, en la reciente manifestación en favor de la reagrupación de presos y su transferencia a cárceles cercanas a sus familiares, y con mejores prestaciones.
Vi cómo te quejabas de la distancia que te separa de tu hijo, y de lo que supone económicamente para tí, ir a visitarlo como consecuencia de esa distancia
Vi también toda la cobertura mediática que dedicaron a dicha manifestación, así como el soporte que tuviste de otras madres en la misma situación y de otras personas que querían ser solidarias contigo, y que contabas con el apoyo de algunas organizaciones y sindicatos populistas, comisiones pastorales, órganos y entidades en defensa de los derechos humanos, ONGs etc. etc.
Yo también soy madre y puedo comprender tu protesta e indignación.
Enorme es la distancia que me separa de mi hijo.
Trabajando mucho y ganando poco, idénticas son las dificultades y los gastos que tengo para visitarlo. Con mucho sacrificio sólo puedo visitarlo los domingos, porque trabajo incluso los sábados para el sustento y educación del resto de la familia.
Felizmente, también cuento con el apoyo de amigos, familia, etc.
Si aún no me reconoces, yo soy la madre de aquel joven que se dirigía al trabajo, con cuyo salario me ayudaba a criar y mandar a la escuela a sus hermanos menores, y que fue asaltado y herido mortalmente a balazos disparados por tu hijo.
En la próxima visita, cuando tú estés abrazando y besando a tu hijo en la cárcel yo estaré visitando al mío y depositándole unas flores en su tumba, en el cementerio.
¡Ah! Se me olvidaba: ganando poco y sosteniendo la economía de mi casa, a través de los impuestos que pago, tu hijo seguirá durmiendo en un colchón y comiendo todos los días. O dicho de otro modo: seguiré sosteniendo a tu hijo malhechor.
Ni a mi casa, ni en el cementerio, vino nunca ningún representante de esas entidades (ONGs), que tan solidarias son contigo, para darme apoyo ni dedicarme unas palabras de aliento.

Una madre

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Medio vacío


Paolo Lüers
Un grupo de jóvenes se organiza para articular la voz de su generación, exigiendo que las generaciones de sus padres y abuelos los escuchen, los tomen en cuenta y eventualmente les ceden el poder.
Se dan el nombre 'Medio Lleno', porque quieren "fomentar ese pensamiento positivo, esa actitud para ver el vaso medio lleno, y dejar de estar enfocados en la porción medio vacía." Así se presentan en su página WEB (mediolleno.com.sv). Uno de los esfuerzos políticos más prometedores en el país: "Un grupo de jóvenes que está abriendo espacios para contribuir…"
Lo abrieron, con gran agilidad. Pero no lo aprovecharon.
Convocaron, por segunda vez, a un evento llamado "Mediollénate" para elaborar, entre los líderes jóvenes participantes, las propuestas que esta nueva generación hace al país. Y convocaron, además, a los protagonistas de la generación en el poder, a recibir estas propuestas.
Doble éxito: lograron convocar y componer mesas temáticas de trabajo a 150 profesionales y estudiantes entre 20 y 30 años que representan diferentes pensamientos, experiencias, calificaciones y liderazgos. Y lograron que presidentes de partidos, diputados, directores de medios, columnistas, académicos de renombre llegaran para escucharlos.
¿Cuándo un grupo de jóvenes que quieren irrumpir e influir en el debate sobre el rumbo de la nación tienen a un expresidente de la República, a los máximos dirigentes de dos partidos, a varios presidenciables, a los más influyentes creadores de opinión pública, al dueño de uno de los principales medios de comunicación sentados durante dos horas para escucharlos? Un gran logro, resultado de un trabajo inteligente y persistente de estos jóvenes de 'Medio Lleno'. Una oportunidad de oro para una generación que no se siente escuchada.
Lastimosamente, una oportunidad mal aprovechada. Tanta expectativa, tanto de los jóvenes como de los viejos, y la montaña parió un ratón. Cuando una por una las seis mesas de trabajo presentaron sus propuestas, los políticos convocados comenzaron a guardar sus bloques de apuntes, donde iban a registrar el catálogo de reclamos, críticas, propuestas, retos que estaban preparados de recibir de una generación inquieta que desafía la manera como conducen al país.
No había nada importante que apuntar. No había reto. No había crítica. No había una nueva visión desafiando al establishment. Se habló de incentivos estatales para la empresa privada para que invierta en educación, deporte y cultura. Se hablaba de canchas, becas, emprendurismo, acceso a créditos… Todas propuestas racionales, bien argumentadas. Pero nada nuevo. ¿Estamos viendo la siguiente generación de lo mismo?
Nadie habló de la corrupción, de la falta de rendición de cuentas y de transparencia y de otros factores que hacen tan poco atractiva -o más bien intragable- la política partidaria para esta generación. Nadie habló del hecho que ni los gobiernos anteriores ni el actual han construido una política de juventud que enfoque los problemas estructurales que enfrenta esta generación: un sistema educativo que no siente las bases para desarrollo tecnológico; políticas de seguridad que oscilan entre mano dura y mano blanda…
Hubo una mesa de municipalismo, pero nadie habló de la necesidad de tener concejos plurales, candidaturas independientes a las alcaldías, participación de organizaciones juveniles, una descentralización real que dé a los gobiernos municipales el control de las escuelas, hospitales, redes viales - y los recursos…
Hubo una mesa de temas económicas, pero ningún joven dijo que su generación ya no se traga los términos estériles sobre privatización versus nacionalización que durante 20 años han estancado reformas indispensables como del Seguro Social (donde no se puede hablar de privatización sin desatar una guerra ideológica); o del transporte público (donde no se puede hablar de nacionalización sin que se desmaye la derecha). Ni siquiera el puerto de La Unión se ha podido poner a cumplir su potencial de dinamizar toda una región y toda una línea de desarrollo, porque la generación en el poder no sabe romper este debate ideológico sobre mercado y estado…
¿Qué pasó con 'Medio Lleno', qué pasó con el enorme empuje con que sus organizadores arrancaron? Obviamente hay un problema con esta filosofía de la 'crítica constructiva', de querer ver el vaso medio lleno, cuando en verdad está casi vacío. O medio lleno de conceptos desfasados…
¿Qué pasó con la energía de los 'indignados', que hace pocas semanas obligara, primero ARENA y luego el FMLN, a rupturas con sus políticas tradicionales de manoseo a la institucionalidad democrática, en el caso del famoso decreto 743 contra la independencia de la Sala de lo Constitucional? Parece que esta muestra de rebeldía y desafío contra la clase política no ha dejado huellas ni siquiera en la generación que la protagonizó. En el evento de 'Medio Lleno', por lo menos, no ha dejado huellas. Este evento, proclamado como el reto de una generación a las anteriores, hubiera podido desarrollarse exactamente igual antes de toda la conmoción e indignación contra el 743… Pareciera que esta generación no tiene conciencia de su poder, de su capacidad de veto, ni siquiera de sus propias victorias.
Escribo esto, en términos que parecen duros, no para detener o descalificar esfuerzos como 'Medio Lleno', sino para reforzarlos. Lo que menos necesitan estos jóvenes es una actitud condescendiente. Este evento no logró captar y expresar la fuerza ni la capacidad renovadora de esta primera generación de posguerra. Pero la fuerza existe. El reto existe. El desgaste de la generación que actualmente maneja al país es evidente. El espacio ya está abierto. Hay que ocuparlo, sin pedir permiso, y sin temer el conflicto que es implícito en cualquier proceso de relevo generacional.
(El Diario de Hoy)


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