El placer de los paraísos perdidos

57 críticos y colaboradores de Babelia han seleccionado los diez mejores libros del año 2008. La guerra y sus conexiones con la cotidianidad, la vejez y las trampas de la memoria, breves historias sobre inquietantes experiencias, el 'thriller' del momento o versos de la vida y dolor son algunos de los temas tratados. El más valorado por todos, 'Chesil Beach', de Ian McEwan.


1. 'Chesil Beach' de Ian McEwan

(Anagrama. Barcelona, 2008) Chesil Beach, la novela en la que Ian McEwan compone un gran fresco de la generación de los inicios de los sesenta - "la Época en que ser joven era un obstáculo social"-, ha sido elegida por los críticos y colaboradores de Babelia como el libro más destacado del año. Por Vicente Molina Foix.

2. 'God and gun. Apuntes de polemología' de Rafael Sánchez Ferlosio

(Destino. Madrid, 2008) Ferlosio sistematiza una de sus preocupaciones más constantes: la siempre quimérica relación entre la violencia y el derecho, entre la victoria y la razón. Las evocaciones del pasado y las incursiones en acontecimientos actuales no son, en God and Gun, simples ilustraciones de una tesis, sino piezas de conocimiento cuyo contraste permite advertir los reiterados mecanismos por los que ninguna época ha quedado a salvo de la guerra. Cambiala apariencia o el nombre de los ídolos -de los dioses- a los que se ofrece el sacrificio, no la función que desempeñan en los discursos para sortear la evidencia de que, por desventajoso que pueda resultar un acuerdo, siempre será mejor que librarse a perpetrar y a recibir la muerte y la destrucción. Y, sobre todo, cuando lo que se pretende no es tanto lamentarlas cuanto dotarlas de sentido. Porque lo que Ferlosio traza en God and Gun es el proceso ideológico a través del cual las "guerras entre partes" se han ido convirtiendo en "guerras santas"; guerras en las que la victoria del Bien es la cara de una moneda que, en la cruz, exhibe la negación de la humanidad del enemigo y, por tanto, la legitimidad y la necesidad de exterminarlo. Éstas son las guerras que se vienen librando durante los últimos años, y de ahí que, para el título de este ensayo Ferlosio recurriera a una observación de Barack Obama sobre el culto a Dios y el culto a las armas que, según el presidente norteamericano electo, se ha apoderado de una parte de Estados Unidos. Por José María Ridao

3. 'Sale el espectro' de Philip Roth

Zuckerman, el álter ego de Roth, se despide en esta novela de intensa belleza y verdad. A los temas clásicos de Roth se une ahora el de la vejez y la decrepitud, ya expuesto aunque con irregular fortuna en El animal moribundo. Pero esta vez acierta de plano con una historia llena de vigor y lucidez que plantea la pérdida de la memoria como la pérdida del yo y la ancianidad como decadencia física, además de hacer una maravillosa defensa de la literatura como otra forma activa y combativa de la realidad. Todo ello dentro de dos historias de amor y fascinación: la de su antiguo maestro literario y la joven que lo amó ante los ojos del joven Zuckerman y la suya propia ante la pareja de jóvenes creadores que conoce en su vuelta a Nueva York tras su aislamiento solitario. Por José María Guelbenzu.

4. 'Todos los cuentos' de Cristina Fernández Cubas

Una tarde hallé rincones donde unas niñas podían esconderse aun estando a la vista de los demás. Escuché sus voces en un relato magistral de Cristina Fernández Cubas. También visité a los Albert y ¡cómo me perturbó Tomás! Pasaron un par o tres de años y un fuerte aroma de fresa inundó mi dormitorio que no estaba en Brumal. Así, hace casi tres décadas, comencé a recorrer un camino fascinante leyendo a Fernández Cubas. En ocasiones, lo hice inquieta, pues más de una vez he levantado la vista de sus libros creyendo percibir a mi alrededor algún cambio. También dejé correr el agua para certificar su dirección antes de perderse en el sumidero. Este año he desandado ese camino. Primero estuve en El faro (que no había leído) y el manto viscoso de algas-cabello, siendo Poe, también me llevó a Lovecraft, después vinieron los demás relatos y Emilia, Agatha, Carolina, Olvido y tantos otros personajes, hasta alcanzar la playa y a la taciturna Elba. Llegué al final que era el principio, y enel bar, frente a la fría taza de café, conocí a Lúnula. Espléndido. Espléndido. Por María José Obiol.

5. 'La isla' de Gianni Stuparich

La isla, de Giani Stuparich (Trieste, 1891-Roma, 1961), contiene en su brevedad más delicadeza moral, instrucción vital y sabiduría narrativa que la que suministra una abundante mesa de novedades. Se ha dicho que es la obra maestra de su autor. Pero tiene algo mejor: es una obra maestra en voz baja, tal vez porque su tema es la muerte y ahí no hay nada que enfatizar. Enfermo de cáncer, un padre le pide a su hijo que le acompañe unos días a la isla adriática que fue su territorio esencial. Para el enfermo, la familia ha sido siempre "una recíproca indiferencia"; ahora, en esa isla, "un muerto y un vivo se hacían compañía". Ante la evidencia de la degradación física de su padre, el hijo asumirá que la muerte los ha reunido para afianzar la última distancia, el aprendizaje de la despedida. La conciencia de que, con la pérdida del padre, pierde un paisaje, una isla, una extensión de su memoria. Por Francisco Solano

6. 'En el café de la juventud perdida' de Patrick Modiano

Cuando todavía los incondicionales de Patrick Modiano estamos con el recuerdo a flor de piel de su último libro, la autobiografía Mi pedigrí, ya nos encontramos de nuevo con otro testimonio de inigualable sutileza narrativa, esa manera de plasmar ciertos misterios de la condición humana marca de la casa: En el café de la juventud perdida. Maestro contemporáneo de la literatura francesa, Patrick Modiano es un referente en una de las causas nunca suficientemente metabolizadas y más vergonzosas de la ocupación alemana en suelo francés: el colaboracionismo (leer, por favor, su insuperable Dora Bruder). Además de serlo en el dibujo, mezcla sublime de tristeza y hambre, del París de la posguerra. Ahora nos sitúa en el París de los años sesenta. En la ciudad de los cafés abigarrados, llenos de alcohol, humo, libros y almas inclasificables. Una muchacha y una historia que nos recuerda su clásico La calle de las tiendas oscuras, la atmósfera de chanson francesay el espíritu anticipado del Mayo francés. Louki, la chica de todos los enigmas, a la que Baudelaire le hubiera dedicado seguramente un gran poema, nos quedará en la retina y en el corazón. Un Modiano incomparable. Por J.Ernesto Ayala-Dip.

7. 'La vista desde Castle Rock' de Alice Munro

Imaginando el álbum familiar, recreando el árbol genealógico de su familia, confeccionando, a la manera proustiana, cestos autobiográficos con mimbres ficcionales (o al revés), conjeturando y simulando episodios de su propia estirpe es como la canadiense Alice Munro, la autora de Secretos a voces (1994) o Escapada (2004) y uno de los más grandes autores de relatos de la narrativa contemporánea, ha escrito La vista desde Castle Rock (2006), un libro reconfortante para estos tiempos convulsos, enamorado del pasado redentor y rabiosamente apacible, una vez más acerca de vidas comunes de mujeres corrientes que se iluminan en sus entornos domésticos de privacidad, dramas anónimos e insatisfacciones. Huyan con Alice Munro de la grandilocuencia, y síganla por las deslumbrantes sutilezas de la condición humana que extrae, como un mago, de la vida cotidiana de sus héroes de ficción autobiográfica, inspirados en la verdad de su propia vida y la de sus antepasados, pero engrandecidospor la dulce mentira de su imaginación verosímil. Por Javier Aparicio Maydeu.

8. Millennium I y II de Stieg Larsson

Los hombres que no amaban a las mujeres y La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Leer dos mil páginas sin respirar y casi sin dormir (y falta por aparecer el tercer tomo de la saga) en la era de Internet es casi heroico; y millones de ciudadanos de todo el planeta lo han hecho con los dos primeros volúmenes de Millennium, la obra del sueco Stieg Larsson. Una novela negra en tres partes en la que sus principales protagonistas no son policías, activos o retirados, ni agentes investigadores, ni detectives, sino un periodista especializado en escándalos financieros (¡tan actuales!) y una especie de Pippi Calzaslargas, que pesa cuarenta kilos y sin embargo atrae con un enorme morbazo, que domina el mundo de la informática y de los hackers, es tan atípica que el mercado y la crítica la han premiado con el éxito. Por último, el mito del autor. Desconocido y ágrafo hasta que presentó a la editorial este trabajo, Larsson murió subiendo unas escaleras, deun infarto de miocardio. A no ser que aparezcan nuevos manuscritos, será autor de una sola obra. Como algunos de los mitos de la literatura universal. Por Joaquín Estefanía.

9. 'El viaje a la ficción El mundo de Juan Carlos Onetti' de Mario Vargas Llosa

Decía JCO que él tenía, con la literatura, relaciones adúlteras -escribía a impulsos-, mientras que MVLL las tenía matrimoniales -disciplina, horario-. En 1966, La casa verde, de éste, obtuvo el Rómulo Gallegos en pugna con Juntacadáveres, de aquél; ambas novelas situadas en un burdel: JCO justificó la decisión porque el de MVLL tenía orquesta y el suyo no. JCO al ver la fascinación con que un periodista miraba su único diente, algo bailón, confesó que la dentadura se la había regalado a MVLL. Dentaduras, horarios y burdeles con orquesta aparte, MVLL es un excelente crítico literario, que escribe con agudeza y generosidad de otros, sean Gustave Flaubert, Gabo, Arguedas o el autor del Tirant, por citar. Ahora le toca a JCO y este lector, con el corazón partido, no sabe qué añadir en estas líneas: que qué suerte JCO rescatado por MVLL o qué envidia la de éste, volviéndose a leer -con disciplina- toda la obra del otro. Y de aperitivo -MVLL es así-, un extraordinario viaje de iniciación a la ficción más pura. Una invitación a leer. Érase que se era. Por Javier Goñi.


10. 'Ondulaciones Poesía reunida (1968-2007)' de José-Miguel Ullán

Es un libro mayor, de cabecera. Su esencial libertad y radical audacia le hacen único en la poesía contemporánea en castellano, la de aquí y la de allá. José-Miguel Ullán propone, y el lector, deslumbrado, dispone. Ofrece una lectura nueva de lo que discontinuo, a modo de "órganos dispersos", que dicen y desdicen, alcanza aquí unidad de conjunto. El poeta sabe -y Miguel Casado lo dice en su hermoso prólogo- que "Varios pinta en ti, pero el dolor es único". Y en el dolor, la vida. El lector debe entrar y salir a su través, deshojar su "girasol de voces", dejarse caer al remolino, encontrar el ritmo y la luz en el tacto y el ruido de la existencia, en la extraña raíz de un deseo que es habla, al hilo, y al riesgo, del fluir ondulante de las palabras. Lean 'El viento', un poema incomparable y ejemplar. Por Antonio Ortega.


Treinta obras para recordar


57 críticos y colaboradores de Babelia han elegido los libros más destacados del año;

1- Chesil Beach. Ian McEwan (Anagrama) Novela

2- God & Gu. Apuntes de polemología. Rafael Sánchez Ferlosio (Destino)

Ensayo

3- Sale el espectro, Philip Roth (Mondadori) Novela

4- Todos los cuentos. Cristina Fernández Cubas (Tusquets) Relatos

5- La isla. Giani Stuparich (Minúscula) Novela

6- En el café de la juventud perdida. Patrick Modiano (Anagrama) Novela

7- La vista desde Castle Rock. Alice Munro (RBA) Relatos

8- Millenium I y II: Los hombres que no amaban a las mujeres y La chica que

soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Stieg Larsson (Destino)

Novela

9- El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti. Mario Vargas Llosa

(Alfaguara) Ensayo

10-Ondulaciones. Poesía reunida (1968-2007) José-Miguel Ullán

(Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores) Poesía

11- Poesía completa. Sylvia Plath. Edición de Ted Huhges (Bartleby) Poesía

12- La roca. Wallace Stevens (Lumen) Poesía

13-Dietario voluble. Enrique Vila-Matas (Anagrama) Ensayo

14- Los libros que nunca he escrito. George Steiner (Siruela) Ensayo

15- Tornado. Pere Gimferrer (Seix Barral) Poesía

16- La Grande. Juan José Saer (RBA) Novela

17- Esa polilla que delante de mí revolotea. Poesía reunida: 1982-2008. Olvido

García Valdés (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores) Poesía

18- Vida y tiempo de Manuel Azaña. Santos Juliá (Taurus) Ensayo

19- Los frutos de la niebla. Luis Mateo Díez (Alfaguara) Novela

20- La maravillosa vida breve de Oscar Wao, Junot Díaz (Mondadori) Novela

21- Campo de amapolas blancas. Gonzalo Hidalgo Bayal (Tusquets) Novela

22- Todo fluye. Vasili Grossman (Galaxia Gutenberg/Círculo de L) Novela

23- La ninfa incostante. Guillermo Cabrera Infante (Galaxia Gutenberg/Círculo

de Lectores.) Novela

24- Sobre el olvidado siglo XX. Tony Judt (Taurus) Ensayo

25- Cuentos completos. Haroldo Conti (Bartleby) Relatos

26-Derrumbe. Ricardo Menéndez Salmón (Seix Barral) Novela

27- Nada grave. Ángel González (Visor) Poesía

28- Correspondencia. Lev Tolstoi (Acantilado) Cartas

29- El asombroso viaje de Pomponio Flato. Eduardo Mendoza (Seix Barral)

Novela

30- El exiliado de aquí y allá. Juan Goytisolo (Galaxia Gutenberg/Círculo de

Lectores) Novela

Novelas en español

La grande. Juan José Saer (RBA)

Los frutos de la niebla. Luis Mateo Díez (Alfaguara)

La ninfa inconstante. Guillermo Cabrera Infante (Galaxia Gutenberg/Círculo de

Lectores)

Campo de amapolas blancas. Gonzalo Hidalgo Bayal (Tusquets)

Derrumbe. Ricardo Menéndez Salmón (Seix Barral)

Novelas extranjeras

Chesil Beach. Ian McEwan (Anagrama)

Sale el espectro. Philip Roth (Mondadori)

La isla. Giani Stuparic (Minúscula)

En el café de la juventud perdida. Patrick Modiano (Anagrama)

Millenium I y II. Sieg Larsson (Destino)

Novelas cortas

Chesil Beach. Ian McEwan (Anagrama)

La isla. Giani Stuparich (Minúscula)

En el café de la juventud perdida. Patrick Modiano (Anagrama)

Campo de amapolas blancas. Gonzalo Hidalgo Bayal (Tusquets)

Derrumbe. Ricardo Menéndez Salmón (Seix Barral)

Relatos

Todos los cuentos. Cristina Fernández Cubas (Tusquets)

La vista desde Castle Rock. Alice Munro (RBA)

Cuentos completos. Haroldo Conti (Bartleby)

Desde ahora te acompañaré a casa. Kjell Askildsen (Lengua de Trapo)

Cuentos esenciales. Guy de Maupassant (Mondadori)

Poesía

Ondulaciones. José-Miguel Ullán (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores)

Poesía completa. Sylvia Plath. Edición de Ted Huhges (Bartleby)

La roca. Wallace Stevens (Lumen)

Tornado. Pere Gimferrer (Seix Barral)

Esa polilla que delante de mí revolotea. Olvido García Valdés (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores)

Ensayo

God & Gun: Apuntes de polemología. Rafael Sánchez Ferlosio (Destino)

El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlso Onetti. Mario Vargas Llosa

(Alfaguara)

Los libros que nunca he escrito. George Stenier (Siruela)

Vida y tiempo de Manuel Azaña. Santos Juliá (Taurus)

Sobre el olvidado siglo XX. Tony Judt (Taurus)

Diarios, correspondencia, memorias

Dietario voluble. Enrique Vila-Matas (Anagrama)

Correspondencia. Lev Tolstoi (Acantilado)

Las confesiones de un italiano. Ippolito Nievo (Acantilado)

Diarios 1984-1989. Sandor Marai (Salamandra)

Diarios. Katherine Mansfield (Lumen)

Novela policiaca

Millenium I y II. Sieg Larsson (Destino)

La tercera virgen. Fred Vargas (Siruela)

El chino. Henning mankell (Tusquets)

Crónicas de sucesos. Michael Connely (Ediciones B)

El día de la lechuza. Leonardo Sciascia (Tusquets)

Autores rescatados

La isla, Giani Stuparich (Minúscula)

Las confesiones de un italiano. Ippólito Nievo (Acantilado)

El regreso del soldado. Rebecca West (Hercé)

Tynset. Wolfgang Hildesheimer (Olivo Azul)

Ágape se paga. William Gaddis (Sexto Piso)

En lugar seguro. Wallace Stegner (Libros del Asteoride)

Verano tardío. Adalbert Sifter (Pre-Textos)

El anillo y el libro. Robert Browning (La otra orilla)

Un árbol crece en Brooklyn. Betty Smith (Lumen)

Operación masacre. Rodolfo Walsh (451 Editores)

Barack Be Good

Times have changed. In 1996, President Bill Clinton, under siege from the right, declared that “the era of big government is over.” But President-elect Barack Obama, riding a wave of revulsion over what conservatism has wrought, has said that he wants to “make government cool again.”

Before Mr. Obama can make government cool, however, he has to make it good. Indeed, he has to be a goo-goo.

Goo-goo, in case you’re wondering, is a century-old term for “good government” types, reformers opposed to corruption and patronage. Franklin Roosevelt was a goo-goo extraordinaire. He simultaneously made government much bigger and much cleaner. Mr. Obama needs to do the same thing.

Needless to say, the Bush administration offers a spectacular example of non-goo-gooism. But the Bushies didn’t have to worry about governing well and honestly. Even when they failed on the job (as they so often did), they could claim that very failure as vindication of their anti-government ideology, a demonstration that the public sector can’t do anything right.

The Obama administration, on the other hand, will find itself in a position very much like that facing the New Deal in the 1930s.

Like the New Deal, the incoming administration must greatly expand the role of government to rescue an ailing economy. But also like the New Deal, the Obama team faces political opponents who will seize on any signs of corruption or abuse — or invent them, if necessary — in an attempt to discredit the administration’s program.

F.D.R. managed to navigate these treacherous political waters safely, greatly improving government’s reputation even as he vastly expanded it. As a study recently published by the National Bureau of Economic Research puts it, “Before 1932, the administration of public relief was widely regarded as politically corrupt,” and the New Deal’s huge relief programs “offered an opportunity for corruption unique in the nation’s history.” Yet “by 1940, charges of corruption and political manipulation had diminished considerably.”

How did F.D.R. manage to make big government so clean?

A large part of the answer is that oversight was built into New Deal programs from the beginning. The Works Progress Administration, in particular, had a powerful, independent “division of progress investigation” devoted to investigating complaints of fraud. This division was so diligent that in 1940, when a Congressional subcommittee investigated the W.P.A., it couldn’t find a single serious irregularity that the division had missed.

F.D.R. also made sure that Congress didn’t stuff stimulus legislation with pork: there were no earmarks in the legislation that provided funding for the W.P.A. and other emergency measures.

Last but not least, F.D.R. built an emotional bond with working Americans, which helped carry his administration through the inevitable setbacks and failures that beset its attempts to fix the economy.

So what are the lessons for the Obama team?

First, the administration of the economic recovery plan has to be squeaky clean. Purely economic considerations might suggest cutting a few corners in the interest of getting stimulus moving quickly, but the politics of the situation dictates great care in how money is spent. And enforcement is crucial: inspectors general have to be strong and independent, and whistle-blowers have to be rewarded, not punished as they were in the Bush years.

Second, the plan has to be really, truly pork-free. Vice President-elect Joseph Biden recently promised that the plan “will not become a Christmas tree”; the new administration needs to deliver on that promise.

Finally, the Obama administration and Democrats in general need to do everything they can to build an F.D.R.-like bond with the public. Never mind Mr. Obama’s current high standing in the polls based on public hopes that he’ll succeed. He needs a solid base of support that will remain even when things aren’t going well.

And I have to say that Democrats are off to a bad start on that front. The attempted coronation of Caroline Kennedy as senator plays right into 40 years of conservative propaganda denouncing “liberal elites.” And surely I wasn’t the only person who winced at reports about the luxurious beach house the Obamas have rented, not because there’s anything wrong with the first family-elect having a nice vacation, but because symbolism matters, and these weren’t the images we should be seeing when millions of Americans are terrified about their finances.

O.K., these are early days. But that’s precisely the point. Fixing the economy is going to take time, and the Obama team needs to be thinking now, when hopes are high, about how to accumulate and preserve enough political capital to see the job through.

(New York Times)

Ken Salazar y el gabinete verde de Obama

El equipo de ambiente y energía de Obama ha dado muchas sorpresas. Unas muy agradables y otras que cuestan digerirse. La primera gran idea es tener un encargado de coordinar las actividades que se refieren a energía y ambiente. La elección de Carol Browner para coordinar estas actividades es una excelente opción, una persona con experiencia de gobierno y las ideas claras de cómo se pueden coordinar las agencias ambientales, el departamento de Transporte, Energía e Interior. Falta ver en que se traduce esa coordinación.

La otra sorpresa agradable del gabinete será Steven Chu, un premio novel de física y excelente científico, ahora encargado de dirigir el Departamento de Energía, en los tiempos de Bush completamente pensado para encontrar donde perforar para encontrar petróleo, ahora dirigido por una persona que ha dedicado su vida a la investigación sobre fuentes alternativas de energía. Alegres noticias para el mundo son estas, por fin parece que tendremos un Estados Unidos del nuevo siglo.

Lisa Jackson para dirigir la agencia de protección ambiental (EPA) parece ser una buena idea, ella era la comisionada de protección ambiental de Nueva Jersey. Durante su administración ha cambiado uno de los estados más altamente contaminados y con más producción industrial, a tener ahora estándares aceptables. Y en ningún momento ha perjudicado el desarrollo económico del estado. Es que es lógico, cuando el liderazgo ambiental se hace responsablemente todos progresan.

El Senador Ken Salazar, en principio es la única asignación que me parece complicada. El Senador de Colorado es un conocedor de los temas que tratará en el Departamento de Interior, fue miembro de los comités del Senado en Agricultura, Nutrición y Forestal, así como en el comité de Energía y Recursos Naturales y en el Comité de Finanzas con especial atención al subcomité de energía, recursos naturales e Infraestrutura.  Pero su record conservacionista es muy malo. Según  el proyecto “Vote Smart”, que se encarga de medir el voto de congresistas y senadores en relación a diversas iniciativas, la organización Humane Society solo le ha dado un 25% de concordancia en sus votos, el Fondo para los Animales le otorgo 0% y la única asociación con la que se ha identificado positivamente a sido Defensores de la Vida Silvestre (Defenders of Wildlife), organización que en relación a las anteriores es la más conservadora.

La relación del senador Salazar con los pueblos indígenas tampoco ha sido totalmente buena, sobre todo si la comparamos con otros de los nombres que se mencionaban como posibles secretarios del Interior.  El congresista Grijalva (Arizona) es el que la mayoría de organizaciones ambientalistas e indigenistas favorecían por sus posiciones progresista en el tema de la conservación.  El congresista Thomson (Californa) y el gobernador Brian Schweitzer (Montana) eran otros candidatos.

El congresista Thomson probablemente también muy controvertido. Es un congresista del distrito 1 de California, lo que incluye los condados del noroeste. Aunque tiene amplia experiencia en los temas de la conservación tiene un enfoque al igual que el senador Salazar muy conservador. El gobernador Brian Schweitzer de Montana, parecía el candidato ideal, alguien con experiencia administrativa, agrónomo de profesión y con una maestría en ciencias del suelo, a diferencia del senador Salazar que es graduado de ciencias políticas y abogado. Pero no solo eso sino que un verdadero conservacionista y líder en los Estados del norte sobre el uso del territorio.

Raúl Grijalva, congresistas del distrito 7 de Arizona, era el candidato predilecto de los asociaciones ambientalistas, y por eso probablemente fracasó su candidatura. Aun en un gabinete demócrata como el de Barack Obama los ambientalistas causas miedo y dan la impresión que evitaran a toda costa el desarrollo de un país. Habrá que pensar si ese temor es justificado porque seguimos teniendo una relación tan negativa entre ambientalistas y gobierno. Aun así el congresista Grijalva podría haber sido un excelente secretario del interior y no opositor al desarrollo sino un defensor del progreso sostenible.

Lo positivo del senador Salazar es que en principio después de la administración Bush y la corrupción existente en del Departamento del Interior, el puede ser una persona que pueda dar suficiente vuelta de timón para comenzar a enderezar un departamento sumamente complicado. Por cierto cuando hablo de corrupción no me refiero a que el actual secretario del Interior este comprado, sino a que los grandes interesados por el uso de la tierra son los mayores donantes de las investigaciones y labores que realiza el departamento. Por tanto, solo por eso la confiabilidad de los resultados se pone en duda. Además progresivamente ha existido una mayor liberalización de los usos de la tierra cuando se refiere a explotación petrolera, pero una postura mucho más conservadora cuando hablamos del uso y acceso a los parques nacionales. Siempre ha esto hay que añadir que cualquier cambio del infierno que vivieron los científicos en el departamento del Interior en la administración Bush, esperemos que ya no lo vivan con el Senador Salazar. Y que esa mezcla turbia entre los grandes intereses por el territorio sean excluidos de una vez del departamento del Interior y no tengamos más dineros que corrompen la agencia territorial de los Estados Unidos.

Aun dicho esto la pregunta es por qué los progresistas nos tenemos que conformar siempre que en el tema puramente conservacionistas como en el Departamento del Interior, el que dirija no pueda ser un Steven Chu sino que tenga que ser un Ken Salazar. Me refiero a que puede ser dirigido por un científico laureado en vez de un político más o menos conservador. 

Un toque de plenitud

Diciembre siempre trae bajo el brazo la tentación de los balances. Es tan irremediable como su escenografía. Ningún otro mes tiene una decoración tan contundente e invariable. Incluso nosotros, tropicales y salseros, caemos vencidos por esta extraña sensación de pinos y de nieve que le dan a nuestra Navidad una atmósfera desquiciada. ¿Hay algo más extraviado que un reno en Caracas?

Pero la tentación de los balances probablemente sea menos incoherente. El calendario ayuda. La idea de cerrar un año, de ponerle fin al capítulo 2008, puede empujar a cualquiera a evaluar, con relativa seriedad, qué de bueno, qué de malo, qué de mejor o peor, nos dejaron estos doce meses.

No te angusties. No voy a escribir un balance. No tengo ni memoria ni paciencia. Lo mío es más azaroso e irregular. Sólo recuerdo lo que no comprendo. Si estiro mis pupilas de aquí hasta enero, son pocas las cosas que -al menos en público- me interesa recordar. Lo único que brilla es lo que jamás entendí. Por ejemplo: Ingrid Betancourt. Que me perdonen todas las buena almas, pero yo no comprendo el fenómeno de Ingrid Betancourt. Yo no sé cuál es su mérito. Es tan víctima como tantas otras y, en verdad, todavía no logro desentrañar por qué anda por el mundo como si ella fuera una reina de belleza, como si fuera Miss Secuestrada 2008.

La reciben aquí y allá, los presidentes hablan con ella, ella habla con los presidentes; Ingrid declara, Ingrid opina, Ingrid ha convertido el planeta en una pasarela. Incluso parece que alguien la ha propuesto como candidata al Premio Nobel de La Paz. O el mundo está completamente enloquecido, o los franceses son unos genios absolutos de la publicidad. En un continente donde soportar la violencia es parte del heroísmo diario, donde sobrevivir es una rutina cotidiana, donde las víctimas se multiplican... el estrellato mediático de Ingrid Betancourt también puede ser una grosera frivolidad.

Te pongo otro ejemplo: la actitud de cierta izquierda ante al triunfo de Barack Obama. Cuando se lanzó a candidato, dijeron que jamás ganaría, que la sociedad racista de Estados Unidos nunca elegiría a un negro, que su destino más probable era el asesinato. Pasadas las elecciones, con el mismo furor, salieron a decir que en realidad Obama no era negro, que estábamos ante otra fantasía de Hollywood, que todo era parte de un ardid finamente orquestado: pura farsa imperialista. Obama es Bush con maquillaje. Es insólito. No dan un solo argumento. No ofrecen ninguna complejidad. No hay manera de probar lo que dicen, de digerirlo, porque razonan a punta de eslóganes. No proponen un debate sino un acto de fe. Quieren que creamos en ellos. Que miremos el mundo con los ojos cerrados.

Lo mismo me pasó en las elecciones del 23 de noviembre. Pero con el municipio Chacao. Todavía me resulta asombrosamente incomprensible la actuación de la oposición durante todo ese proceso. Al no encontrarse amenazados por el peligro del enemigo, rechazaron y sabotearon cualquier camino de unidad. Comenzaron a pelearse, a cuchillo limpio, por el espacio público. Volvieron a convertirse en metáfora de la sociedad depredadora que vamos siendo. Aunque sea doloroso, y difícil de tragar, lo que ocurrió en Chacao también puede ser un mensaje duro, una forma de decirle a todos los venezolanos que tal vez la oposición todavía no está preparada para gobernar este país.

Visto desde esta perspectiva, luce aún más trágica la intención eternizadora del presidente Chávez. Ese es uno de los incomprensibles más enormes de todo el 2008. No tiene desperdicio. Es una juma atómica. No hay manera, ni siquiera, de contarlo y que suene medianamente lógico. Un presidente tiene cuatro años de gobierno por delante y, sin embargo, le impone a su país la urgencia de decidir si, después de ese lapso, puede o no puede volver a postularse para seguir gobernando. ¿Cómo? ¿Qué dices? ¿Podrías repetírmelo, por favor?

Olvídate de la discusión de fondo, del poder y de la alternancia. Empecemos por lo primero. No hay forma de justificar la premura, la inminencia, el atore. No hay manera de darle un gramo de coherencia a esta propuesta. Es un delirio personal que desea contagiarse, convertirse en delirio nacional. Las próximas elecciones, más que un acto político, serán una experiencia clínica.

Tal vez caben muchas otras cosas en este raro balance de lo insólito. Pero pienso ahora que hoy es 21 de diciembre, que cierta tradición asegura que esta noche descenderá sobre nosotros el espíritu de la Navidad. También es algo incomprensible, lo sé. Pero al menos es más sabroso. No nos regala angustias sino placer. Así también es el optimismo. Irracional pero gratificante. Supongo que es la mejor parte del balance. La incomprensible e insólita esperanza que todavía nos acompaña. Ese misterio que siempre nos da un breve toque de plenitud. Felices fiestas. Nos vemos en enero.

(El Nacional, Venezuela; el autor es escritor, guionista y columnista)

Mr. Chávez Tries Again

The future does not look bright for Venezuelan President Hugo Chávez. Last month, opposition candidates won control of the country's three most populous states and the two largest cities. The price of Venezuela's heavy oil has dropped below $35 per barrel, which is 40 percent below what the government says it planned for in next year's budget and less than half of what independent analysts say Mr. Chávez needs to sustain his heavy spending on projects such as the nationalization of domestic industries, purchases of Russian weapons and subsidies to clients including Fidel Castro and Daniel Ortega. Already, Venezuelans are experiencing inflation of more than 30 percent, shortages of basic goods and the world's second-highest murder rate. In less than five weeks, the inauguration of Barack Obama will remove Mr. Chávez's favorite foil -- George W. Bush -- and replace him with a president who may be more popular in Venezuela than Mr. Chávez himself.

What to do? Mr. Chávez could have moderated his policies and reached out to his opposition. Instead he is rushing to stage another referendum on a polarizing constitutional amendment that would remove the limit on his tenure in office. The self-styled "Bolivarian revolutionary" lost a similar vote last December, and polls show that only about a third of Venezuelans now favor such a measure. So why insist on this new vote, which could take place as early as February? Evidently, Mr. Chávez sees his opportunity to turn himself into a president-for-life slipping away along with the opportunity to lead a new bloc of authoritarian and anti-American states in Latin America.

In theory, advocates of democracy in Venezuela might welcome this referendum as a way to decisively stop Mr. Chávez's attempt to turn the country into a 21st-century Cuba. The problem is that elections in Venezuela are no longer free and fair. Mr. Chávez has turned national television into a state propaganda outlet, and the Miami Herald reported Sunday that the government spent tens of millions of dollars to buy votes in the recent state and local elections. The state election authority, which is controlled by Mr. Chávez's loyalists, delayed the announcement of his defeat in last year's referendum; reliable sources say the president conceded only after he was told by military commanders that they would not put down protests against a falsified result. The official results, showing the margin of Mr. Chávez's loss, have not been released.

Mr. Chávez's campaign means that the Obama administration is likely to find Venezuela in turmoil as it takes office. The caudillo has taken to threatening his domestic opponents with arrest or military action -- and both history and the polls say he cannot win this referendum without force or fraud. While any U.S. attempt to influence the vote would probably be counterproductive, Mr. Obama ought to make clear that any chance that Mr. Chávez has of rapprochement with his administration will disappear if he corruptly entrenches himself in power.