Llamado a las pandillas


El 2 de agosto publiqué la “Carta a un asesino cobarde”. Al final hice un llamado : “Así como en Noruega la carta la escribió un estudiante de 16 años, aquí la deberían escribir los verdaderos héroes de nuestros barrios: los muchachos de las colonias que los pandilleros (y a veces los medios) declaran “zona de control marero”, pero que a diario salen a trabajar o a estudiar...
Sobre ellos no se escriben reportajes ni se hacen películas, aunque ellos son los verdaderos héroes de los barrios. Sobre ellos nadie hace estudios antropológicos puestas en Internet, aunque en ellos está la clave de la solución.
Quiero publicar estas cartas. Mándenlas a paololuers@yahoo.com.”
Ya recibí varias cartas. Aquí la primera:
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Llamado a las pandillas
¿Quieres  consejo?... Sé que estas harto de tantas palabras que a tu juicio son pajas.
Bueno, no te voy aconsejar pues te entra por un oído y te sale por el otro. Sencillamente te voy advertir de situaciones  reales que por años se repite… como un círculo vicioso.
Das apariencia de un león, pero en la intimidad eres débil. En lo profundo de tu corazón quieres abandonar este barco. Matas por miedo, y lo haces cobardemente: “por la espalda”.
También gozas del dolor ajeno, celebras la muerte de un contrario pero esta te va monitoreando ¡pronto llegara a ti! Si, sigue asesinando, robando, extorsionando, violando  ¡adelante! Te espera muy pronto: el hospital, o la cárcel o la tumba.
Las muertes que tú celebras dejan atrás una madre destrozada, un padre consternado una familia desamparada  ¡qué bien!  ¿Crees que esto es para aplaudirte? ¡JODETE!
Te reto a que si tienes valor para hacer lo malo también tengas h…. para lo bueno.
Yo realmente me siento como un héroe, disfruto de la vida, tengo una familia linda y unida, no poseemos una economía  envidiable pero tenemos dos palabras claves: unión y amor.
Tengo la posibilidad de llegar a viejo, ver crecer a mis dos princesas, estar con mis padres hasta el final… me siento satisfecho.
Me desarrollé en la pobreza al igual que la mayoría de ustedes,  pobre materialment, pero rico en mi interior  y  fuerte de carácter.
¿Problemas?, todos los tenemos y en ningún momento nos da el aval para hacer lo ilícito.
Pandillero, corre por tu vida, la pelona esta cerca, mañana será tarde.
Saludos, Cesar Vásquez
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Carta a un asesino cobarde

Querido Anders Behring Breivik”
 

Así comienza la carta que un muchacho de 16 años escribe al asesino de Oslo. "Tú crees que has vencido, porque has matado a mis amigos y compañeros. Crees que has destruido al Partido Laborista y a la gente que cree en una sociedad multicultural. "Que sepas que has fracasado".

El autor es un muchacho de 16 años, sobreviviente de la masacre que un fanático ultraderechista hiciera en un campamento juvenil en una isla de Noruega, luego de haber detonado una bomba en el centro de la capital Oslo. Saldo: 92 muertos. Cinco de ellos amigos de Ivar Benjamin Oesteboe, quien en su carta afirma: “No responderemos al mal con mal, como a ti te gustaría. Combatiremos el mal con el bien. Y venceremos".

El terrorista noruego justificó su masacre diciendo que quería protestar contra los inmigrantes, cuya presencia, según él y según buena parte de la ultraderecha europea, destruya la ‘identidad nacional’. El joven de 16 años le pone en su lugar: “Te describes como un héroe. Pero no eres un héroe. Has conseguido crear algunos de los héroes más grandes que haya habido jamás en el mundo".
Aquí deberían escribirse y publicarse casi la misma carta a diario. Dirigida a los pandilleros que también se quieren vestir de héroes, de defensores de sus barrios, y que igual a su colega noruego son lo contrario: loosers, perdedores, cobardes, fracasados...

Así como en Noruega la carta la escribió un estudiante de 16 años, aquí la deberían escribir los verdaderos héroes de nuestros barrios: los muchachos de las colonias que los pandilleros (y a veces los medios) declaran “zona de control marero”, pero que a diario salen a trabajar o a estudiar. Los muchachos que nacieron en la misma situación de pobreza y desintegración familiar, pero que no toman esto para excusa para volverse asesinos y ladrones.

Sobre ellos no se escriben reportajes ni se hacen películas, aunque ellos son los verdaderos héroes de los barrios. Sobre ellos nadie hace estudios antropológicos puestas en Internet, aunque en ellos está la clave de la solución.

Quiero publicar estas cartas. Mándenlas a paololuers@yahoo.com.

Paolo Lüers

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