Carta a Ana Vilma de Escobar

Estimada Pica:
Tu error no es, como algunos puristas han señalado, que hayas expresado que lamentás cualquier agravio que tus declaraciones sobre el caso Ferrari pueden haber causado a Mauricio Funes. Yo no lo lamento, ¡por nada! - pero yo, ¡por suerte!, no soy diputado ni funcionario. Tu error fue confiar en la palabra de Norma Guevara y de Medardo González que te dijeron: Con tal que digás algo que puede entenderse como pedir disculpa, los diputados del Frente no vamos a aprobar el dictamen de la comisión que no encontró causa contra vos…

Yo sé que es jodido hacer política parlamentaria, cuando uno no puede confiar en la palabra de la jefe de la bancada oficialista, ni del secretario general del partido de gobierno. Pero así es. Y partir de la trampa que te pusieron -hacerte pedir disculpas por algo que todo el país sabe que es cierto, y luego joderte de todas formas- por lo menos es manifiesto: el Frente no tiene palabra.

¿Qué significa esto para la gran expectativa que el presidente Salvador Sánchez Cerén ha creado con su llamado al diálogo y la búsqueda de entendimientos con la oposición? Por el momento, hay que entender este discurso constructivo del presidente como lo que es: discurso. O más bien: doble discurso, porque el lenguaje que escuchamos ayer en la Asamblea fue otro: la era Funes, con su permanente confrontación con la oposición, lejos de haber terminado tiene continuidad…

No sé si el doble discurso (y la abierta contradicción entre intenciones declaradas por Sánchez Cerén y Oscar Ortiz y los hechos políticos creados por el partido FMLN) es un juego de policía bueno y de policía malo – o si es expresión de reales contradicciones. Lo vamos a ver pronto, porque el presidente de la República va a tener que explicar qué pasó y cómo piensa avanzar hacia el diálogo. Si no hay una explicación y una propuesta concreta, y sustentada en hechos, la puerta a cualquier entendimiento o acuerdo nacional se cierra.

Respecto a tu futuro político, no me preocupa tanto. Primero, las acusaciones de Funes no van a sustentarse en las Cortes. Ni es desaforo impuesto por el bloque FMLN-Gana en la Asamblea. Así que vos va a estar de regreso. Ojala para las elecciones del 2015, porque nuevamente serás la diputada más votada del país…

De todos modos, hay vida política fuera de la Asamblea. Por ejemplo, en el partido. Estoy seguro que la dirigencia de ARENA no va a dudar en reaccionar al desafía e insulto planteado el jueves por el FMLN. Y la reacción no puede ser  de palabra, tiene que ser de hecho: incorporarte al COENA y nombrarte coordinadora del equipo a cargo de cualquier diálogo negociación con el FMLN y con el gobierno.

Este juicio político que están haciendo a vos y Roberto D’Aubuisson, en vano intento de lavarle la cara a Funes, lejos de terminar su carrera política los va a convertir en personajes claves. Ambos han sido los diputados más votados. Ambos han sido los voceros más claros y valientes de la oposición. Por esto los atacan y los quieren sacar de la jugada. Pero se darán cuenta que ambos son personajes con los cuales el presidente se van a tener que sentar y entender si quiere gobernar bien.

Saludos solidarios, Paolo Lüers
(Mas!/EDH)


Carta a los menores salvadoreños presos en Estados Unidos

Bichos:
No me lo van a creer: de repente ustedes son héroes aquí. Héroes y víctimas, casi mártires. Antes, estando aquí (en Soyapango, Lourdes o Zacatecoluca), ustedes no importaban a nadie. Es más, siempre los vieron como un peligro latente, como futuros pandilleros, y la policía se encargó de registrarlos cada rato -y de verguarlos de vez en cuando-, para ponerlos quietos.

Ahora que se han ido al carajo, para buscar suerte (o incluso, con suerte, a su mamá, su papá o algún familiar) en el Norte, de repente son “los pobres niños”. Ahora que la migra los agarró, los tiene en campos de concentración, de repente hasta los políticos, los ministros, los diputados están preocupados por ustedes y su bienestar.

Hasta Obama pone cara de papá preocupado, cuando habla de ustedes: apela a los padres de no exponer a sus hijos e hijas al peligro de la migración ilegal, porqué él va a tener que detenerlos, tenerlos presos y al fin deportarlos.

Me imagino que a esta altura será algo difícil de darles paja a ustedes. Aunque menores de edad, ya han vivido demasiado (primero en sus barrios aquí, y luego durante el largo viaje al Norte) para que los traten como inocentes niños. Ya saben que los gringos los van a deportar. Incluso a los que tienen padres viviendo en Estados Unidos. Ustedes van a llegar a su querida patria, y a pesar de toda la paja que se habla ahora y de todas las lágrimas de cocodrilo que se están derramando sobre ustedes, la patria y sus gobernantes los va a recibir con un par de discursos, y luego se van a olvidar de ustedes.

Ustedes aquí en El Salvador y en su pueblo o barrio, se van a encontrar de vuelta con cada una de las razones que los hicieron emprender el viaje, a pesar de todos los riesgos. Quienes de ustedes tienen hermanos mayores pandilleros, los van a encontrartodavía sin perspectiva de salida de la cárcel o de la vida criminal, porque aun no existe una política pública para abrirles puertas a una vida dentro de la sociedad.

Y quienes de ustedes se han ido al carajo porque sus familias o sus vecinos han sido víctimas de la violencia de las pandillas, van a volver al mismo ambiente de miedo. Todos, hayan sido victimas de pandillas o de policías o simplemente de la violencia generalizada, van a regresar a lo mismo. Porque es ilusorio pensar que las grandes noticias sobre su odisea en los desiertos y los territorios de narcos en México, sobre su captura y su sobre su deportación hayan despertado en los gobernantes de su patria El Salvador conciencia de lo que deben a esta generación perdida que llaman “jóvenes en riesgo”.

Así que, bichos, prepárense bien: En el aeropuerto los va a recibir con discursos conmovedores, pero al rato les va a tocar ver cómo sobreviven, cómo terminen la escuela, cómo encuentran un trabajo, y cómo hacen para no volverse pandilleros o víctimas de pandilleros, presos o muertos.

¿Que más les puedo decir? Usen la fuerza que han adquirido, a puro golpe en su travesía. Niéguense a regresar a la misma mierda. Exijan a su patria que cambie de casete y comience a invertir en sus barrios y en su juventud. Hoy que tienen la atención de los gobernantes, los obispos y los medios, exijan a su patria un futuro. 

Si no ustedes, ¿quién? Les saluda Paolo Lüers 
(Mas!/EDH)

Carta al viceministro de Transporte Nelson García

Usualmente no hago esto, pero esta vez voy a publicar una carta de un ciudadano que me solicitó publicar en este espacio. Me lo pide, no porque quiera quedar anónimo (se llama Kenni Bolaños y trabaja en Radio Cadena Mi Gente), sino me lo explica así: “Te suplico que dediques una carta con este contenido al reelecto viceministro de Transporte, quien te juro que jamás se ha subido a un bus ni le importa en lo más mínimo la pesadilla que sufre el pueblo a bordo de los miserables buses. Se dice de izquierda, pero demuestra no tener la mínima conciencia social. Tal vez a vos te escuchen...”
Carta al viceministro de Transporte Nelson García
Nada más triste en el mundo que viajar en los buses  y microbuses salvadoreños.
Cuantas veces los aguantalotodo nos hemos quejado sin que exista un gobierno que nos escuche. Cuantas veces hemos sido víctimas del vejamen por parte de quien se le de la gana, sin que quienes administran el Estado les importe un bledo.
Cada mañana, cada noche a bordo de un bus, el bulevar del ejército, o en cualquier calle del subdesarrollo, uno se da cuenta donde terminan los mil discursos,  y “buenas intenciones” de quienes  deberían asumir con mucho más honor el mandato que se les asigna cuando se les nombra como funcionarios. El trayecto que debo atravesar cada día de ida y regreso es de apenas unos 5 kilómetros, que deberían recorrerse en no más de 20 minutos a una velocidad moderada, pero en la vida real es una hora. Soy de los miles y miles que dependemos del transporte que venden los buses y microbuses urbanos, pero soy de los que no se tragan que esto es irremediable y que nada se puede hacer.
No se ni cómo describir lo que veo y siento en cada viaje. Es una triste historia que comienza desde antes de abordar, pues casi siempre hay que esperar mucho, pues pasan volando, dándose verga entre ellos, o si paran van repletos a más no poder, y no cabe un alma más. Cuando por fin logro subir a uno, debo viajar en la puerta o abrirme camino a la fuerza entre los otros infortunados, que ni siquiera parecen darse cuenta que eso no debería ser normal, tanto, que viajan con las ventanas cerradas, e indiferentes a la martillante estridencia del perreo que escupen las enormes bocinas instaladas en varios puntos del triste tren. Es amargamente triste sentir en la gente la resignación; nadie se da cuenta tampoco del espeso humo que se encierra debido al fatídico embotellamiento permanente, sin que existan un departamento de tránsito ni sistemas viales, o  control semaforización moderno. Nada, no existe el Estado, porque sus funcionarios -que no funciona, como diría Benedetti- viajan en naves polarizadas, con aire acondicionado, y en otras calles, lejanas del pueblo y la pobrería.
Nada más triste que la intoxicante impotencia que uno siente cuando a bordo del desamparo, aguantas tanta arremetida a tu dignidad sin que nadie haga algo, la alta velocidad, los frenazos, las “echadas” de hasta 10 minutos, las ofensas o amenazas por atreverte a reclamar algo, el hacinamiento y maltrato físico;  es tan cotidiano que una rata se suba y te humille apuntándote a la cabeza para quitarte  un maldito teléfono o unos dólares; ahí comprendes que el Estado –enorme tragante de millones y millones de dólares del Pueblo- simplemente no existe, pues no hay prevención, control y castigo de la criminalidad y la arbitrariedad; es aun más triste porque el Pueblo mismo ha aprendido que nada se puede hacer ante estas plagas, alimentadas por la corrupción que nos imponen “las gremiales”, el poder económico gobernante, la ineptitud  y el comodismo de los funcionarios y empleados públicos. Por que lo que pasa en el transporte pasa en todos los otros campos.  Quizá el cambio deberá esperar por mucho más tiempo. Mientras, tendré que seguir tragándome  el humo, sin que nadie escuche mi indignación, y seguir viajando sin sentido en este bus llamado El Salvador.
¿Existe alguna “autoridad” que por alguna vez en la vida tenga el valor de subirse a estos buses y hacer algo porque cambie esta pesadilla?
Saludos, Kenni Bolaños y Paolo Lüers
(Más!/EDH)

Una visita presidencial a Las Palmas. Crónica de Paolo Lüers

Desde que empezó el Mundial 2014, cada rato vemos imágenes de las famosas favelas de Brasil: calles empinadas llenas de niños y pasajes angostas, donde patrullan comandos especiales de policía y del ejército. Bueno, para ver estas imágenes teóricamente podríamos ir a Las Palmas, sin salir de San Salvador, a tres cuadras de la Zona Rosa. 1500 familias, 9700 habitantes, una sola calle, docenas de pasajitos – y el imborrable estigma de violencia, robo, pandillas.


En Rio de Janeiro, las favelas ya son parte de las giras turísticas, aquí nadie visita Las Palmas. La mayoría ni siquiera sabe que existe esta comunidad, convenientemente escondida en un hoyo entre la Feria, el Estado Mayor y la Zona Rosa.

Pero hoy salió a la luz la favela Las Palmas. Se convirtió en escenario de la primera puesta en escena de “Gobernando con el Pueblo”, el programa de televisión y radio del presidente Sánchez Cerén. No se parece en nada al programa “Conversando con el Presidente” de Mauricio Funes. Es más bien una fiel copia del famoso “Aló Presidente” del presidente venezolano, Hugo Chávez. El jefe del Estado, una vez por semana, traslada al gobierno y su aparato de comunicación a diferentes lugares en el país: comunidades, haciendas, cooperativas, fábricas. Se hace acompañar por sus ministros - y los equipos de producción arman, con mucho cuidado, la audiencia y escogen a los que van a hablar a nombre de el pueblo. El presidente conversa con ellos, explica, pregunta y escucha - y hace que sus ministros respondan a preguntas y demandas específicas y que tomen nota de las instrucciones que el señor presidente, en vivo y ante las cámaras, da para solucionar los problemas de el pueblo. Ese es el esquema del programa. Chávez lo llevó al extremo de nombrar y despedir ministros en estos shows populistas.

Para realizar el programa en Las Palmas, primero había que ocupar esta comunidad con comandos militares y policiales. En la mañana de este sábado, Las Palmas amaneció más militarizado que Bagdad. Los jóvenes entre 15 y 25 años, estos objetos tan cotizados de cientos de programas para “jóvenes en riesgo”, apoyados por la AID, ONGs, iglesias y ministerios, estaban visiblemente
Gobierno rodante
ausentes en el Centro Escolar Canadá, donde se había instalado el show rodante. La explicación me la dio a varias cuadras del lugar, un muchacho de unos 18 años, a quien los vecinos llaman “Tiny”: “No podemos ir, porque a todos nos registran, y quien tiene algún tatuaje, le dan riata. De todos modos, a nosotros no nos van a dejar hablar...” Es un miembro del Barrio 18, la pandilla que opera en Las Palmas y cuyas acciones le han dado el estigma de violencia a esta comunidad.

En el centro escolar, Salvador Sánchez Cerén preside el mitin, y a su par tiene sentaditos al ministro de Hacienda Carlos Cáceres, a ministro de Seguridad Benito Lara, al viceministro de Salud Eduardo Espinoza, y al Secretario de Vulnerabilidad Jorge Meléndez. Pero entre el público hay decenas, si no cientos, de otros funcionarios del gobierno, de altos cargos de la Presidencia, como Manuel Melgar y Marcos Rodríguez, hasta enfermeras, doctores, y empleados de Protección Civil.

Comienza el programa con largas exposiciones del presidente y sus ministros. La que más aplauso provoca es la del ministro de Hacienda explicando la reforma fiscal al estilo Robin Hood: “Quitar a los ricos para dar a los pobres.”

Mauricio Castro, presidente comunal 
Luego las participaciones ciudadanas. Preguntas como: “Señor presidente, va a mantener los programas sociales?” Entre la multitud, pero fuera del círculo acordonado enfrente de los ilustres visitantes, encontramos a Mauricio Castro, el presidente de la Junta Directiva de la comunidad. Le pregunto qué planteamientos piensa hacer al presidente y su comitiva. Su respuesta: “Tengo preparado dos puntos principales, pero no voy a tener chance de hablar. Aquí todo está ya cocinado, pero a nosotros de la ADESCO no nos incluyeron.”

Resulta que el equipo de Casa Presidencial que organizó la actividad, no se apoyó en la Junta Directiva de la ADESCO, que es la institución legal para la participación ciudadana en Las Palmas, sino exclusivamente en la directiva local del partido FMLN. La señora Anabel Orellana, quien en el cierre del programa hablará ante las autoridades y las cámaras como representante de la comunidad (una larga lista de felicitaciones, que hasta incluyó a Mauricio Funes), es la representante del partido en Las Palmas. El presidente Sánchez Cerén, visiblemente emocionado por el discurso de la señora, lo menciona como “ejemplo de la participación ciudadana,
sin la cual como gobierno no podemos lograr mucho, y por esto hacemos este programa ‘Gobernando con el Pueblo…” El presidente, de la Junta Directiva de la comunidad, Mauricio Castro, al escuchar estas palabras, dice: “No sé si este señor sabe que todo esto es montado y escogido por la gente del partido, dejando afuera a los representantes legítimos de la comunidad.”

De repente, Mauricio Castro logra hablar con Manuel Melgar, el secretario privado del presidente. Melgar se muestra sorprendido que al presidente de la Junta Directiva de la comunidad no le hayan tomado en cuenta en este ejercicio de participación ciudadana, y promete arreglar al final de la actividad una reunión privada con el presidente.

Mientras están hablando de esto, el presidente de la República está provocando risas nerviosas en el público y entre los funcionarios, cuando dice: “Es extraño, lo que menos hemos escuchado aquí son demandas. Deben tener demandas.”


La dirigente comunal del FMLN, Anabel Orellana
Comentario de Mauricio Castro: “¿Y cómo las va a escuchar, si solo los propios hablan. Nosotros sí tenemos demandas, pero no nos dan el micrófono.” Y me explica las dos demandas que iba a presentar al presidente de la República: Ampliación de la escuela de la comunidad para incluir el bachillerato, porque los jóvenes de Las Palmas son mal recibidos en los bachilleratos donde tienen que asistir fuera de la comunidad, por la estigmatización que tienen por ser de Las Palmas. “En todas partas los tratan como pandilleros. Por esto, muy pocos estudian bachillerato”, comenta Castro. “Lo que no sabe la gente es que aquí en la comunidad tenemos un proceso de paz exitoso. Desde el 9 de marzo del 2012 con la tregua aquí no hemos tenido ningún homicidio.”

Para la ampliación de la escuela, la misma comunidad ofrece al gobierno un terreno, donde hoy funciona una casa comunal. “Esto lo iba a decir al presidente, porque a lo mejor ni lo sabe.”

La otra demanda: “Que la policía deje de hacer redadas a la loca y muy violentas en esta comunidad, la cual se ha pacificado por nuestros propios esfuerzos. Y que dejen de criminalizar a la labor de prevención y reinserción que estamos haciendo. Solo por el hecho de que nosotros nos reunimos con los pandilleros, nos acusan de asociación ilícita. Con esta acusación, a mi me condenaron recientemente a un año, solo que el juez me los deja pagar con trabajo comunitario. Bueno, esto es lo que hago de todos modos…”

En la plática se incorpora un muchacho de unos 12 años que pide a Castro ayudarle para poder entregar al presidente una carta. Resulta que es hijo de un pandillero preso y se ha criado con su
mamá. Cuenta que hace un mes la PNC la capturó y la tiene incomunicada en las bartolinas de Montserrat. Cesar Manuel Renderos Pérez escribe en su carta: “Se llevaron a mi madre Ana Luisa Pérez por una mala investigación policial y me a dejado destrozado porq ella es mi madre y mi padre y mi consejera y quisiera solicitar con el corazón en la mano acelerar el proceso y demostrar su inocencia y poder brindarme la alegría de poder crecer junto a mi madre…”

Dudo que esta carta llegará a manos del presidente, ya que la reunión privada, que Manuel Melgar prometió al directivo Mauricio Castro, nunca se dio. Sin embargo, Salvador Sánchez Cerén se lleva un documento entregado por la vocera local del partido, supuestamente con demandas del pueblo de Las Palmas. Los directivos de la comunidad ni lo conocen. Al final pregunté al secretario de Participación Ciudadana de la Presidencia, Marcos Rodríguez, porqué no tomaron en cuenta a los representantes institucionales de la comunidad. El secretario, igual que su colega Melgar, se mostró sorprendido. Y el frustrado presidente de la comunidad Las Palmas se llevó como premio de consolación la promesa del secretario Rodríguez de reunirse con él y su Junta Directiva la próxima semana, para analizar todas sus demandas y propuestas. No vi muy convencido a don Mauricio Castro.
(El Diario de Hoy)