Proteger lo ganado

Ha habido foros de estadistas y políticos. Ha habido foros de empresarios. Ha habido foros de estadistas y empresarios. Pero por vez primera, el Foro Iberoamérica reúne a políticos, empresarios y personalidades de la cultura: escritores, filósofos, científicos, académicos. Quiero subrayar muy particularmente, el aporte que a nuestro Foro hacen rectores universitarios, catedráticos, historiadores, pensadores.

Es norma de este Foro que cada participante se expresa libremente. Escucha y se deja escuchar. Cada uno regresa a su país y a su tarea enriquecido por un diálogo en el que todos tienen la palabra pero nadie tiene la única palabra.

Intentamos, en el Foro, ejercer el diálogo como la mejor manera de conocernos a nosotros mismos y a los demás. Diálogo como forma de respeto a la opinión propia porque prestamos atención a la opinión ajena.

Felipe González, miembro fundador de nuestro grupo, ha dicho que el Foro Iberoamérica es discreto, pero no es secreto. Cada cual se expresa aquí con plena libertad y sin publicidad. Pero cada cual sabe si al terminar el Foro publica un artículo o da una entrevista. Pero La norma, repito, es la discreción, no el secreto.

Esta décima reunión del Foro en Buenos Aires tiene lugar en un escenario internacional cambiante. Dejamos atrás la bipolaridad de la guerra fría. Dejamos atrás una pasajera unipolaridad. Entramos a una era multipolar o mejor dicho, multilateral. Un coro con las voces de los Estados Unidos de América, Europa, el Mundo Árabe, el África subsahariana, Rusia, China, Japón, la India, el Sureste Asiático. Y la América Latina. ¿Cuál es nuestra posición en este coro? ¿Somos locomotora, vagón de pasajeros o furgón de cola?

Desde el siglo XIX, hemos buscado afanosamente una identidad. De los libertadores -Bolívar, San Martín, Morelos-. A los estadistas -Sarmiento, Juárez, Portales-. A los educadores -Bello, Lastarria, José de Alencar-. Y a partir de la moderna re-fundación de la cultura por Rubén Darío y José Martí pasando por Pablo Neruda y Ezequiel Martínez Estrada hemos buscado la identidad. La buscamos y la obtuvimos.

Hoy, tenemos la sensación de una identidad adquirida. El mexicano se sabe mexicano. El brasileño se sabe brasileño. El argentino se sabe argentino. Ahora, tenemos una tarea más ardua: Pasar de la identidad adquirida. A la diversidad por adquirir. Diversidad política-moral-personal-sexual-ideológica. Ser lo que somos gracias a las diferencias que nos distinguen. La política de la diferencia es la base del actual desarrollo democrático en la América Latina.

La guerra fría nos obligaba a optar por una de las dos partes opuestas. Muchas dictaduras fueron consentidas por una o ambas partes como aliados -extraños compañeros de cama-. Hoy, hemos ganado la democracia. En un mundo menos maniqueo, cada país nuestro busca sus propias formas de democracia. Libertad de expresión. Elecciones confiables. Ejecutivos acotados. Legislaturas pluripartidistas. Judicaturas independientes. Sindicatos libres. Culturas abarcadoras tanto del pasado creativo de nuestras naciones, como de su actualidad problemática, como de su acceso a las técnicas del porvenir.

En suma, sociedades civiles: conjunto de relaciones entre ciudadanos. Aceptación de derechos y obligaciones. Reconocimiento de fines comunes. Hemos avanzado enormemente. Pero no nos congratulemos del todo: cerca del 40% de los latinoamericanos aún viven -o sobreviven- en diversos estados de pobreza. Hay niños sin escuela. Hay hombres sin trabajo. Hay mujeres sin derechos. Hay ancianos sin techo. Hay enfermos sin hospital. Y hay una vasta población marginada. Hay un creciente lumpen-proletariado urbano. Hay zonas de olvido desesperado.

El déficit social pone en grave peligro la vida democrática, porque crea la tentación autoritaria. El espejismo, la ilusión es que si la democracia no puede, quizás la autocracia sí pueda. Sabemos que no es así: las dictaduras no resuelven problemas. Sólo los ocultan. Sólo los aplazan. Sólo los agravan.

El Foro Iberoamérica es un intento, modesto pero serio, de abrir caminos para proteger lo que hemos ganado y proponer soluciones para lo que nos falta por hacer.

(El País, Madrid/Babelia: Especial Bicentenario)

Carta de despedida a José Manuel Zelaya

Estimado señor Zelaya:

Luego de un buen rato de no escribirle, hoy le mando mi última carta, la de despedida, para decirle adiós. La historia lo dejó atrás. O más bien: Usted, en vez de hacer historia, eligió un callejón sin salida.

Mañana el pueblo hondureño elegirá a su nuevo presidente - ¿y Zelaya? Acampado en la embajada de Brasil, resentido, deprimido, frustrado, solo. Los únicos amigos que hoy le quedan son los que lo metieron en este desmadre: Hugo Chávez, Daniel Ortega, y los conspiradores de la izquierda radical hondureña que necesitaban a un tonto útil para ayudarles a botar la Constitución.

Sus amigos brasileños al rato le van a pedir que abandone la embajada. Los gringos ya le mostraron la espalda en el momento que se dieron cuenta que la mayoría de los hondureños apostaba a las elecciones, no a un ex-presidente que recibía ordenes desde Caracas.
Así que, estimado señor Zelaya, mañana se le acaba la peseta. Honduras tendrá a un nuevo presidente electo libremente – y ustedes no lo han podido evitar.

A usted sólo le quedan dos alternativas: salir de su refugió con la frente en alta, para encarar la justicia – o salir del país como entró, clandestinamente, como un capitán que abandona al barco, dejando a sus tripulantes a un destino incierto...

Ojala que tenga el valor de hacer lo primero.

Saludos, Paolo Lüers

(Más!)

El compromiso de Caracas

El documento suscrito por los partidos de izquierda, incluyendo al FMLN, reunidos en Caracas:


COMPROMISO DE CARACAS


Partidos y organizaciones políticas de América Latina, el Caribe, Europa,
África, Asia y Oceanía, celebramos y festejamos la unidad y la solidaridad que
nos convocó a Caracas, República Bolivariana de Venezuela y desde esta
ciudad libertaria queremos expresar nuestra rebeldía revolucionaria. Nos alegra
y compromete la presencia altiva de las fuerzas de cambio en un momento
especial de la historia. Asimismo, nos enorgullece y reafirma nuestra convicción
de sembrar y conquistar definitivamente el Socialismo del Siglo XXI. En este
sentido, queremos rubricar el Compromiso de Caracas como una guía
revolucionaria para los retos y desafíos que tenemos por delante. Nos hemos
reunido con el propósito de unificar criterios, dar respuestas concretas que nos
permitan defender la soberanía, las conquistas sociales y la libertad de
nuestros pueblos, frente a la crisis generalizada del sistema capitalista mundial
y a las nuevas amenazas que se extienden sobre nuestra región y el mundo
entero con la instalación y fortalecimiento de bases militares en las hermanas
Repúblicas de Colombia, Panamá, Aruba, Curazao, las Antillas Holandesas,
así como la agresión contra el territorio ecuatoriano, la invasión a Irak y
Afganistán.

Consideramos que el sistema capitalista mundial atraviesa por una de sus
crisis más severas, la cual, ha sacudido sus cimientos y ha traído
consecuencias que ponen en riesgo la supervivencia de la humanidad.
Igualmente, el capitalismo y su lógica del capital destruye el ambiente y la
biodiversidad, trayendo como consecuencia el cambio climático, el
calentamiento global y la destrucción de la vida.


Lea el docuemnto completo en Compromiso de Caracas

Sánchez Ceren en convocatoria para evento constitutivo de V Internacional Socialista

Presidente Chávez valora convocatoria para evento constitutivo de V Internacional Socialista
El vicepresidente salvadoreño Salvador Sánchez Cerén y el sacerdote nicaragüense Miguel D` Escoto acompañaron al mandatario nacional en el Teatro Teresa Carreño.

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, instaló este sábado el Primer Congreso Extraordinario del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en el que calificó de importancia histórica la convocatoria a un evento constitutivo hacia la V Internacional Socialista.

Esta convocatoria está estipulada en el Compromiso de Caracas, documento suscrito por las organizaciones y movimientos participantes en el Primer Encuentro Internacional de Partidos de Izquierda, reunión que culminó este sábado en Caracas.

Esta reunión política internacional tomó en cuenta la propuesta que realizó el presidente Hugo Chávez este viernes, de convocar esa reunión, que agrupe a todas los movimientos socialistas del planeta.

El Compromiso de Caracas aprobó esta disposición especial, tomando en cuenta el llamado de una integración solidaria y un nuevo internacionalismo, por eso acordó la “creación de un grupo de trabajo, por parte de los partidos políticos y los movimientos sociales, para preparar una agenda, convocándose un primer evento constitutivo para el mes de abril en la ciudad de Caracas”.

El mandatario nacional recordó que la I Internacional Socialista fue convocada por Carlos Marx en la segunda mitad del siglo XIX, “cuando estaba acá terminando la Guerra Federal”.

“La II Internacional fue convocada por varios revolucionarios, entre ellos Federico Engels. Ya en el siglo XX Vladimir Lenin, junto a grandes revolucionarios convocaron a la III Internacional. León Trotsky convocó, varios años después, a la IV Internacional, cada una de ellas tuvo su contexto y todas fueron convocadas desde Europa”, comentó

Preservar el planeta

El jefe del Estado pidió que en la agenda de esta iniciativa se debata “la crisis mundial, la crisis ecológica”, recordó que “estamos a las puertas de la cumbre ambiental de Copenhague y ése es uno de los temas más importantes de hoy en el mundo”.

“El desarrollismo destructivo está acabando con el planeta y con la supervivencia de la especie humana”. Además, “las empresas capitalistas tratan de ocultar muchas de las investigaciones que dicen que la temperatura del planeta sigue subiendo, que los glaciares continúan desintegrándose y los casquetes polares se parten producto del calentamiento”.

Señaló que “a pesar de todo esto los grandes países capitalistas, empezando por los Estados Unidos, no quieren asumir responsabilidades, no quieren comprometerse en la reducción de las emisiones de gases contaminantes. No quieren comprometerse con recursos, pero sí utilizaron millones de millones para auxiliar a los grandes bancos del mundo, en el intento de salvar el sistema capitalista, pero no hay dinero para apoyar programas que detengan el calentamiento global”.

Dignidad de los pueblos

El presidente Chávez llegó a la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, para encabezar este acto, donde estuvo acompañado por el vicepresidente salvadoreño Salvador Sánchez Cerén y por el dirigente nicaragüense Miguel D´ Escoto, ex presidente de la Asamblea General de la ONU.

Salvador Sánchez Cerén, en representación del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, hizo un llamado a estar “unidos por sacrificios y por lucha”, esto al recordar la guerra que sufrió ese país durante doce años. En sus palabras comentó que “Venezuela está dando ejemplo de cómo resistir y defender la dignidad de nuestros pueblos”.

Miguel D` Escoto, en representación del Frente Sandinista de Liberación Nacional, ofreció un caluroso saludo enviado por el presidente Daniel Ortega y habló de preservar la flora y fauna del planeta, por eso hizo un llamado para “decirle no al capitalismo, decirle no al imperialismo, y decirle sí al socialismo, motivado siempre por la solidaridad, tal y como nos ha enseñado nuestro comandante Fidel Castro”.

En el lugar también estaban la canciller salvadoreña, Patricia Rodas, y la senadora colombiana Piedad Córdova.

Por los delegados electos por los militantes del PSUV habló en el acto el dirigente caraqueño Fernando Soto Rojas, quien insistió sobre la conformación del sistema socialista en Venezuela, para él es necesario que el PSUV logre un avance cualitativo y para ello es necesaria la unidad en sus filas. Comentó también que la oligarquía venezolana hará todo lo posible para que no se construya la Venezuela socialista.

(PRENSA PRESIDENCIAL/Alejandro Montiel; publicado en el sitio Web del Ministerio de Información y Comunicación MINCI de Venezuela)

Vicepresidente de El Salvador: La unidad es fundamental para enfrentar al imperio

Caracas, 21 Nov. ABN.- Para el movimiento de izquierda y pueblo salvadoreño es fundamental la unidad para enfrentar el imperio, es por ello que el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) está dispuesto a incorporarse plenamente a la Quinta Internacional Socialista, afirmó este sábado el vicepresidente de El Salvador, Salvador Sánchez.

Durante el Congreso Extraordinario-Reunión Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) e invitados de movimientos de izquierda del continente, que se realiza en el hotel Alba Caracas, el militante del FMLN recordó que el proceso de transformación de El Salvador, que se inició en los años 30 se detuvo porque el imperio y la derecha encontró desunidos a los movimientos de izquierda, revolucionarios y progresistas de este país.

Refirió que sobre la base de esta experiencia se inició, en los años 80, la unidad de todas las fuerzas de izquierda, “y unidos logramos avanzar en el proceso de transformación que se ha iniciado en El Salvador”.

El vicepresidente de El Salvador señaló que los pueblos de América Latina deben unirse “porque el imperio tiene una actitud desesperada de querer volver a rescatar su presencia en el continente, pero la aspiración de los pueblos es querer caminar hacia una ruta diferente”.

Dijo que igual que el pueblo de El Salvador, el pueblo de Honduras decidió cambiar “y no lo detendrá ni Micheletti”.

Asimismo, indicó Sánchez que la desesperación del imperio es un alerta histórica, “porque nosotros enfrentamos al imperio en 12 años de guerra y lo derrotamos por la unidad de las fuerzas de izquierda de nuestro país y por la unidad con las fuerzas de izquierda de América Latina”.

Sánchez advirtió que existe una amenaza real del imperio sobre Venezuela, Honduras y todos los pueblos del continente, “y la única forma es enfrentarlos unidos, es por ello que compartimos la propuesta del presidente Chávez de crear la Quinta Internacional Socialista”.

Agencia Bolivariana de Noticias ABN, Venezuela)

El numerito de la guerra

Dice un diputado de la Asamblea Nacional que "quien no quiere a su patria, no quiere a su madre". La frase es de una complejidad realmente asombrosa. Pertenece a ese género de argumentos que suelen gritarse un poco antes de lanzar una bofetada o un puñetazo. "¡La tuya!".

Con tal enjundia, el oficialismo piensa entusiasmarnos y convencernos de que un conflicto bélico con Colombia es algo tan legítimo, tan necesario y sentimental, como el amor a mamá.

Ya hablamos de la guerra casi en términos domésticos. Es parte de la incoherencia que vivimos. No es frecuente que el Presidente de un país alerte a sus compatriotas y los convide a prepararse para la guerra. Pero menos frecuente todavía es que los ciudadanos de ese país no se tomen la advertencia demasiado en serio. Ah, sí. Está bien. Avísanos cuando mandes los tanques.

El problema reside, quizás, en la constante reiteración de los recursos escénicos. Los procedimientos utilizados en cada espectáculo casi siempre son los mismos. Tarde o temprano, el público se cansa, pierde la fe. Porque el numerito de la guerra se parece bastante a, por ejemplo, el numerito del magnicidio. Apelan a la misma sensibilidad, invocan la misma amenaza, buscan provocar una movilización a partir del miedo o del afecto. Pero al final nunca pasa nada. Ya conocemos de sobra el método oficial para producir suspensos. Al llegar al clímax, todo de pronto se desvanece.

El numerito de la invasión también podría entrar en ese lote. No es saludable olvidar los días de entrenamiento, las pruebas de simulación que se realizaron en alguna de nuestras costas, previniendo la inminente irrupción del ejército enemigo. Jugar a la guerra siempre ha sido un viejo programa del Gobierno.

Suelen estas perfomances acompañarse también de una regla sentenciosa y tajante: son incuestionables. Ay de aquel que se atreva a criticar o a poner en duda la alarma oficial.

No se puede. No se debe. No hay tiempo para pensar. Quien haga una pregunta es un traidor. ¡Cómo extraña el gobierno bolivariano a Bush! ¡Cuánta falta le hace! Era el enemigo perfecto, ideal. George y Hugo hacían tan buena pareja. Hasta se financiaban mutuamente. No es lo mismo con Álvaro Uribe. Por más que insistan en señalar que quienes critican la guerra le hacen el juego a Uribe, nunca lograrán ser convincentes. Es un esquema demasiado simple. Bastante ha tardado América Latina en desembarazarse de ese tipo de trampas. Mucho le ha costado a la izquierda del continente entender que se puede estar en contra del bloqueo y también en contra de Fidel. Lo sabemos. No estamos obligados a elegir entre Uribe y Chávez. El espectáculo de la confrontación sólo les conviene a ellos.

Pero el numerito de la guerra, obviamente, también tiene consecuencias. En algún momento, los venezolanos tendremos que ponderar el costo cultural de estos diez años de vocación militarista.

Es ingenuo creer que no estamos tocados, que no somos otros. Contrariamente a lo que se pregona, me temo que desde el poder se ha ido distribuyendo y contagiando un nuevo sentido social que valora mucho menos la existencia, que entiende que la violencia es también una forma de negociación. No hace falta rascar detrás de los símbolos.

En el eslogan publicitario del Gobierno no dice "patria, socialismo y vida".

De eso se trata. Justamente. Quien pronuncia y convoca tan rápidamente a una posible guerra, no siente demasiado respeto por la vida.

Quien es capaz de utilizar un conflicto bélico para resolver diferencias o para distraer la atención sobre sus propias crisis internas, no repara demasiado en los demás, supone que la existencia de los otros también está a su servicio. Ordene usted, comandante.

La otra cara de esto no es menos dura y feroz: la omisión que mantiene el poder frente a la cantidad de muertos que, semana a semana, vamos sumando en el país.

La inseguridad que vivimos los venezolanos casi nunca aparece en la agenda retórica oficial. En vez de buscar tan vehemente la violencia fuera de nuestro territorio, tal vez el Gobierno debería atender la terrible violencia que se vive en su propio país. Nosotros no necesitamos otras guerras. Con la que tenemos dentro ya es suficiente.

Dice un diputado de la Asamblea Naciona l que "quien no quiere a su patria, no quiere a su madre".

Yo recordé una carta que Joseph Roth le escribió a su madre, en mayo de 1930. El escritor austriaco se encontraba en Berlín y ya alertaba sobre el peligro terrible que podría significar Hitler. La tragedia apenas estaba comenzando. "Donde me va mal, ahí está mi patria", escribió.

(El Nacional, Venezuela. El autor es escritor y guionista.)

Vuelta de pagina

Hay una cierta ironía, un sarcasmo un poco desafiante, en la posición del Congreso de Honduras de decidir sobre el regreso (o no) de Manuel Zelaya a la Presidencia de la República el 2 de diciembre, tres días después de las elecciones. En primer lugar, se trata de una respuesta a todos los intervencionistas del mundo, a la OEA, a Unasur, a la Unión Europea y, sobre todo, a los agitadores del Alba, que pretendieron alterar el proceso electoral negando de antemano su validez y proclamando que desconocerían sus resultados.

Es una decisión inteligente, adecuada, lógica, destinada a responder soberanamente sobre lo que es una prerrogativa exclusivamente hondureña. Si Zelaya es restituido en la Presidencia, lo será ya de un modo muy simbólico y para que entregue el poder en enero al presidente electo. ¿Quién será? Pues, Porfirio Lobo, Pepelobo, a quien Zelaya derrotó en las elecciones de 2005. Y, ¿cómo derrotó Zelaya, el revolucionario bolivariano de los últimos tiempos, a su contendor de entonces? Pues, mediante el fraude, según cuentan en Honduras. Y, ¿quién ayudó al presidente depuesto a adulterar los resultados? La respuesta parece cómica, pero no lo es, su nombre es Roberto Micheletti.

Los tres, Zelaya, Lobo y Micheletti, son grandes latifundistas de viejas raíces en Honduras. De modo y manera que la política puede ser una especie de divertimiento entre ellos.

La interferencia del presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, en los asuntos hondureños alteró el juego de rivales y de amigos al captar para la revolución al hombre del sombrero de jipijapa. Éste adoptó la tesis de la asamblea constituyente, o sea, la toma y la "ocupación" del Estado que permite dominar la sociedad y mantenerse en el poder por los siglos de los siglos. Los hondureños despertaron a tiempo y Zelaya fue destituido. De otra manera habría maniobrado para quedarse y allá estaría, bajo el paraguas bolivariano y el desconocimiento generalizado de la Carta Democrática Interamericana.

Con las elecciones del próximo domingo, Honduras puede y debe retornar a la normalidad constitucional. Todos los países, con las excepciones beligerantes del Alba, deben reconocer al próximo presidente. Es una discreta manera de rectificar los errores inverosímiles que se fueron cometiendo desde el 28 de junio, cuando de manera injustificada Zelaya fue expulsado de su país. Si aquello fue injustificado, erróneo, contraproducente, universalmente criticado, ¿cómo registrará la historia de las relaciones internacionales y de las convenciones diplomáticas el hecho de que Brasil haya convertido su cancillería en Tegucigalpa en cuartel general de Zelaya? No es fácil imaginar las implicaciones de este precedente. No obstante, una pregunta puede ser útil para uso de antiimperialistas y otros seres airados: ¿Qué habría ocurrido en América Latina si la embajada que "alojó" a Zelaya en lugar de ser la de Brasil hubiera sido la de Estados Unidos? Probablemente, otra guerra de otros cien años. O sea, que pasaríamos la vida en guerra, según los colores de la bandera que flote.

Con la elección de presidente, la comunidad internacional tiene la ocasión de rectificar sus temerarias injerencias y sus reiteradas perturbaciones.

La (im)probable restitución de Zelaya sería ideal para cumplir con las fórmulas. Sin embargo, el presidente depuesto persiste en un clima belicoso y sus partidarios proclaman la tesis de la constituyente. La decisión del Congreso no es simple porque tras el simbolismo y la buena voluntad se ocultan algunos riesgos.

Quienes tienen la sartén por el mango son los diputados del Partido Liberal en cuyas filas militan Zelaya y Micheletti.

De los 128 diputados, 62 son de ese partido, 55 del Partido Nacional de Porfirio Lobo, y el resto de pequeñas organizaciones.

La decisión del 2 de diciembre será tomada necesariamente por acuerdo no sólo entre los diputados y los partidos, sino también entre el presidente electo y el depuesto. Zelaya dice que quiere regresar, pero "sin acuerdos, porque el acuerdo legitimaría el golpe de Estado". Dado que el personaje no ha mostrado disposición para el compromiso, el temor que abrigan algunos sectores dentro y fuera de Honduras tiene fundamentos. En una reciente carta al presidente Barack Obama, Zelaya registra esa intransigencia de manera muy enfática. A veces quiso que el imperio viniera en su auxilio y lo reinstalara en el poder. Confió más en las aguas del Potomac que en las del Guaire.

La elección del próximo domingo es la vuelta de página en Honduras. No obstante, el trauma de tantos episodios inesperados, de los cuales ha sido escenario la pequeña pero arrogante nación centroamericana, no desaparecerá sino mediante una toma de conciencia que haga de la política algo más que un juego de ambiciones personales y de campos de experimentación de profetas ajenos.

(El Nacional, Venezuela. El autor es ex-cancillero de Venezuela, y actualmente director adjunto de El Nacional)

Las amenazas a la democracia

Las democracias han salido victoriosas de su confrontación con el totalitarismo y tampoco las teocracias que se instalen aquí o allá constituyen un verdadero peligro para ellas. Al contrario, las democracias están amenazadas por los desvíos provenientes del interior de ellas mismas.

La democracia liberal se fundamenta en dos principios, dos formas de autonomía. Por una parte la soberanía del pueblo, la cual asegura la igualdad de todos los ciudadanos y la defensa del bien común. Por otra parte la libertad de los individuos, en el interior de un espacio sustraído a todo control colectivo.

Si estos principios no se oponen de manera directa, a veces nacen tensiones entre ellos. Cuando ocurre que el poder del pueblo esta en manos de sus dirigentes, estos actúan como lo que son: seres humanos como cualquiera.

Montesquieu, primer representante del pensamiento liberal en Francia, ya llamaba la atención sobre el hecho histórico y repetitivo de que “Todo ser humano que tiene poder, tiende a abusar de el.

Para paliar este peligro las democracias han favorecido un doble pluralismo. Por un lado el de los partidos que garantizan la diversidad de opiniones de todo el espectro de opiniones políticas y, por otro lado, el de las autoridades que se encarnan en instituciones autónomas y se limitan mutuamente. Abusar del poder consiste en monopolizarlo. Un reciente ejemplo de ello ocurrió durante la anterior administración estadounidense, quienes en nombre de la “razón de Estado” legalizaron la tortura.

En Francia las amenazas a la democracia toman otras formas. El ejemplo clásico de este abuso, es la tentación del poder ejecutivo de controlar la práctica de la justicia. En consecuencia se ha visto al presidente de la República involucrarse en persecuciones judiciales dentro del “proceso Clearstream”, convirtiéndose así de manera simultánea en “juez y parte”.

Para testimoniar de su imparcialidad declaró: “Tengo confianza en la justicia”, pero bien hubiera podido añadir: sobretodo cuando la carrera de los jueces depende de mi. Durante el verano otro proceso ha atraído la atención (el de la pandilla de los bárbaros) .A la mañana siguiente del juicio, los representantes oficiales de la comunidad judía, demandaron que las penas emitidas fueran agravadas. Inmediatamente el Ministerio de Justicia intensificó su cabildeo en este sentido, metiendo de esta manera la justicia al servicio de grupos de presión y de intereses partidarios. El presidente del sindicato unificado de Magistrados no tuvo mas remedio que constatar, muy a su pesar, que:”La política ha retomado sus derechos sobre la justicia”.

La autonomía de los grandes medios de comunicación, en relación al poder ejecutivo, no es menos indispensable. En estas instancias, Francia no ha alcanzado el grado de confusión como el que existe en Italia, donde el presidente del Consejo controla varias cadenas de televisión públicas y al mismo tiempo es propietario de de varias privadas. No obstante en virtud de una reciente modificación a las reglas, es el gobierno y no una instancia autónoma, quien escoge a los directivos de los medios públicos. La justificación de este cambio es cómica: se dice que es para evitar la hipocresía, cuando de todas maneras ya la instancia autónoma obedecía las órdenes. Se sabe bien, que la hipocresía es un homenaje que el vicio rinde a la virtud, pero se la puede eliminar de dos maneras contrapuestas: sea dejando que el vicio se afiance o buscando como apartarlo. Los nombramientos que siguieron a esta decisión fueron percibidos como ligados a intereses personales. En el mismo sentido se explican las intimidaciones sufridas por diversos periodistas: un redactor del diario Liberación fue detenido provisionalmente y sometido a humillantes cateos por un asunto de difamación. Igualmente lo fue un periodista de Le Monde, porque cubría una manifestación considerada como indeseable.

Para permanecer fiel a los principios de la democracia, el Poder Ejecutivo debe preservar no solamente la autonomía de los otros poderes, sino también la de ciertas actividades como la investigación científica y el conocimiento. En la época de la revolución francesa, Condorcet, otro representante del pensamiento liberal, formulaba la siguiente exigencia: “El poder público no tiene el derecho de decidir donde reside la verdad y donde se encuentra el error.” Esta prohibición fue transgredida en ocasión del ‘”affaire Geisser”, durante el verano. Vincent Geisser, investigador del CNRS, (Centro Nacional de Investigación Científica) había impulsado una encuesta sobre los maestros originados de las migraciones del Magreb. En 2007, la dirección administrativa le solicitó interrumpir sus investigaciones. En esta ocasión se descubrió que un funcionario de “Defensa y Seguridad” estaba encargado de vigilar todas las investigaciones sociológicas y políticas juzgadas como “sensibles” sobretodo aquellas concernientes al Islam. De esta manera nos damos cuenta que este tipo de intervenciones no son excepciones y que el mismo funcionario había transmitido a otros investigadores su desaprobación sobre sus opiniones o estudios. En el fondo la decisión del CNRS no puede más que dejarnos perplejos: ¿Hay que impedir una investigación sólo porque sus resultados disgustan al poder? Romper tantos termómetros sólo para asegurar que no suba la fiebre.

Los principios morales aceptados por todos, igualmente representan un límite al ejercicio del poder político. Benjamin Constant, otro clásico del pensamiento liberal, afirmaba a comienzos del siglo diecinueve: “ Toda ley que ordena la delación, no es una ley; toda ley que menoscabe esa inclinación humana de dar refugio a cualquiera que le demande asilo, no es una ley.” Ahora bien, el articulo L. 622-1 del Código de Extranjeros estipula que toda persona que ayuda a un extranjero sin papeles en regla, aunque sea ofreciéndole comida, esta sujeto a cinco años de prisión y una multa de 30 000 euros. Aunque el ministerio de la Identidad Nacional lo niegue, estas amenazas, son desplegadas para desestimular toda ayuda a estos indeseables. De la misma manera y con el mismo objetivo, las manifestaciones públicas en su favor son reprimidas con violencia (recientemente un manifestante ha perdido un ojo).


(El Nuevo Diario, Nicaragua. El autor es historiador, ensayista e intelectual francé)

Reforma Fiscal: ¿Madrugón legislativo o acuerdo nacional?

El presidente de la República tiene que tomar una decisión, probablemente la más importante desde que asumió el poder: imponer una reforma fiscal mal hecha y muy cuestionada por amplios sectores, haciendo uso de la nueva aritmética legislativa - o apostar a la construcción de consensos sólidos, mediante una negociación seria con la empresa privada y la oposición política.

Si apuesta a la vía fácil y rápida, tendrá su reforma fiscal, pero será una victoria pírrica, o sea pagará después un elevadísimo costo político. Más bien, todos lo pagaremos.

En un asunto tan importante como la reforma fiscal (me pregunto: ¿Qué diablos pasó con la idea de un pacto fiscal? ¿Adónde se perdió esta idea? ¿Quién la mató?), un presidente no se puede dar el lujo de lanzar una propuesta, invitar a la sociedad a consulta y diálogo, llegar al punto de no lograr consensos - y después activar una mayoría legislativa de dudosa procedencia para aprobarla. Por lo menos no si quiere seguir hablando de 'unidad nacional' y 'concertación'...

Si actúa así, contra toda lógica y decencia política, el presidente se hace prisionero de los proveedores de esta mayoría legislativa dentro del FMLN y en los poderes ocultos detrás de los cambios de lealtades del PCN y de los ex-areneros.

En cambio si decide querer construir una reforma fiscal en base de un amplio consenso, debería abstenerse de mandar el paquetazo actual a la Asamblea y, en vez de esto, convocar a una consulta seria con los centros de pensamiento, con los economistas (incluyendo miembros de anteriores gabinetes económicos, como Manuel Enrique Hinds, Juan José Daboub y Rafael Barraza, entre otros), y posteriormente a una negociación sincera con las gremiales de la empresa privada y los partidos políticos.

La empresa privada ha dicho reiteradamente que entiende y comparte la necesidad de aumentar la carga tributaria y los ingresos del Estado. Hay que tomarla de su palabra.

En todo lo que se refiere a cerrar los espacios a la evasión y el contrabando, hay una vasta coincidencia de intereses entre el Estado y la mayoría de los empresarios que pagan sus impuestos y sufren competencia desleal por parte de los evasores y contrabandistas.

Quiere decir, en este terreno -que es el más prioritario para aumentar la tasa tributaria y para crear justicia tributaria- hay mucho campo para llegar a acuerdos sobre medidas incluso más radicales y audaces que los previstos en la propuesta actual del gobierno.

No hay que olvidarse: para aumentar la tasa tributaria, primero hay que ampliar la base tributaria, o sea comenzar a cobrar a los que no pagan, en vez de ir por la vía más fácil que siempre es aumentar la carga a los que ya son contribuyentes.

El paso que lamentablemente no han dado ANEP, la Cámara, Fusades y otros voceros de la empresa privada es: presentar una contra-propuesta concreta y viable de una reforma fiscal que no atente contra la lógica de la recuperación económica, contra la atracción de inversiones y contra la defensa y creación de empleos, pero que sí da al Estado los recursos necesarios.

Está en jugo no sólo la estabilidad financiera del Estado, sino al mismo tiempo la gobernabilidad del país. De nada sirve al Estado conseguir la liquidez necesaria a costa de la gobernabilidad. Si la reforma fiscal que se aprueba atenta contra la posibilidad de construir acuerdos a largo plazo entre gobierno, oposición y empresa privada, de nada sirve. Ni al presidente, ni a la sociedad.

Ante esta disyuntiva, todos los implicados están llamados a actuar con responsabilidad y paciencia. La empresa privada y los centros de investigación que no están de acuerdo con la reforma fiscal propuesta, tienen la obligación de presentar alternativas viables. Si no, quedan bajo sospecha que simplemente no quieren aportar al desarrollo del país.

Y el gobierno debe bajarse del pedestal de la prepotencia mostrada hasta ahora por los encargados de esta reforma. Debe reconocer que su propuesta no ha sido capaz de generar los consensos necesarios, y por lo tanto abstenerse a usar al madrugón legislativo para imponerla.

(El Diario de Hoy)