Carta a los lectores de MÁS

Mis queridos lectores:

Quieren una carta de fin de año. Está bien, pero hagámoslo al estilo MÁS. O sea, al grano, sin tanta paja.

Los buenos propósitos para el 2011:

  • de Freddy Cristiani: llevarme a toda la vieja guardia, cuando me vaya del COENA.
  • de Tony Saca: dejar de joder y retirarme de la política.
  • de Mauricio Funes: como yo soy presidente, tengo dos. No pelear con mi esposa y nunca jamás llegar tarde.
  • de la primera dama: entonces, yo tengo tres, aunque más bien son deseos. Un desfile del 15 de septiembre sin chachiporristas; que me invite Michel Obama; ir shopping con Carla Bruni.
  • de Jorge Hernández de TCS: voy a asumir la política editorial de Francisco Valencia del CoLatino: En mi canal nadie criticará al presidente.
  • de La Prensa Gráfica: ¡me uno!
  • de Nacho Castillo del Canal 33: como siempre, quedar bien con todos.
  • de Sigfrido Reyes: prometo que, al sólo llegar a la presidencia de la Asamblea, cambio al asesor de moda.
  • de Enrique Altamirano: Prometo abstenerme a poner apodos a la reina de la basura.
  • de Nikki Salume padre: Ya no voy a cobrarle al presidente los 3 millones, se los voy a cobrar a mi hijo.
  • de Nikki Salume hijo: Voy a renunciar a la CEL antes de que me cobren la cagada del Chapparal.
  • del general David Mungía Payez: Bueno, si me dejan combatir al crimen en serio, dejo de joder con los aviones.
  • de Paolo Lüers: Seguir jodiendo, pero en serio.

¡Feliz Año! les desea Paolo Lüers

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Declaración conjunta de los presidentes de las academias venezolanas

DESCONOCIMIENTO DEL ESTADO DE DERECHO Y LA VIOLACION DE DERECHOS FUNDAMENTALES EN VENEZUELA.

En la presentación de sus Propuestas a la Nación el 10 de noviembre de este año, las Academias Nacionales advirtieron sobre el deterioro de las bases ins­titucionales de la democracia, propia del Estado de Derecho que para nuestro país postula la Constitución vigente, y sobre los efectos negativos de la infla­ción y del deterioro de la salud pública, sobre la pérdida de la enseñanza de la historia, así como sobre los límites de la investigación científica y la falta de planificación y ejecución de un desarrollo sostenible.

Hoy, ante la sanción de leyes que violan derechos constitucionales de natura­leza inalienable e irrenunciable, así como del principio de la separación de los poderes y de la institucionalidad democrática, los presidentes de las Aca­de­mias Nacionales y demás firmantes de este documento, responsablemente denuncian ante la opinión pública nacional y mundial el desconocimiento del Estado de Derecho en Venezuela por la pretensión de imponer un sistema absolutista. Ello en razón del concepto totalitario que priva en la legislación recientemente aprobada, que no sólo confiere ilimitadas facultades al Presi­dente de la República, y altera la distribución del poder público de la organi­zación federal de la Nación, sino que también desconoce la voluntad electo­ral expresada el 26 de septiembre de 2010, que reclamó un poder legislativo mucho más plural y de mayor representatividad de los diversos sectores nacionales en la aprobación de las leyes.

Este sistema absolutista se manifiesta en la grave restricción de las libertades públicas de pensamiento, de expresión y de educación libre, en la imposición de controles y sanciones al derecho de información, y en la eliminación de los fundamentos de autonomía en el funcionamiento de las universidades, que forma parte de su esencia como instituciones de educación superior. El senti­miento absolutista también se exterioriza a través de la sanción de leyes que persiguen imponer un modelo de Estado socialista y comunal, en contra de la voluntad popular que lo rechazó en el referéndum del año 2007, que atentan contra el principio de la soberanía popular como fuente originaria del poder del Estado. Adicionalmente, ese modelo excluye a los que no se identifican con esa ideología, alterando los principios de igualdad y de no discriminación, propias de las democracias constitucionales. Estos desconocimientos colocan a Venezuela fuera de los estándares democráticos de los tratados y conven­cio­nes suscritos por el Estado venezolano.

Consideramos que la actual Asamblea Nacional altera gravemente el orden constitucional del Estado de Derecho, al impedir el pleno funcionamiento de la nueva Asamblea Nacional al restringir sus competencias legislativas por un período de dieciocho (18) meses, cuando delega ampliamente en el Presi­dente de la Republica la mayor parte de su reserva legislativa, y sobre mate­rias totalmente ajenas a la emergencia climática que se argumentó como justi­ficación de tal delegación. Adicionalmente, la modificación del régimen interior de debates busca limitar la discusión y deliberación de los nuevos parlamentarios. Estas decisiones legislativas se toman con la clara intención de evitar que los miembros de la nueva Asamblea Nacional puedan ejercer debidamente la representación de los votantes que los eligieron en las elec­ciones del 26 de septiembre de 2010.

Creemos que las leyes sancionadas por la actual Asamblea Nacional en su último período de sesiones desmejoran las inversiones en materias científicas, tecnológicas y de innovación del conocimiento, y contrarían los valores de la sociedad democrática del pluralismo, del respeto de los derechos fundamen­tales, de la separación y del equilibrio entre los poderes, así como de la parti­cipación ciudadana, de la organización federal del Estado, del sistema económico democrático, de la seguridad jurídica y del respeto de las minorías. Leyes como la de teleco­municaciones y la de responsabilidad e inhabilitación política de los parla­mentarios, afectan la esencia misma de la dignidad de las personas, al impo­ner controles y sanciones al ejercicio del derecho a expresar opiniones y a disentir libremente.

A lo anterior se suma la falta de un Poder Judicial independiente que garantice la imparcialidad de los procesos judiciales, y que asegure que la actuación de los gobernantes se lleve a cabo dentro de los límites del derecho, y en armonía con los valores constitucionales y las leyes que están destinadas a conservar­los. Por otro lado, la actuación sin el debido proceso, arbitraria y despropor­cionada, para privar a los ciudadanos de su libertad y de sus bienes, afectan la estabilidad personal y social de los ciudadanos y su libre desenvol­vimiento. Hoy día en Venezuela, por todo ese conjunto de leyes, y por la falta de pro­tección judicial ante sus violaciones, es cada vez más riesgoso ejercer dere­chos intangibles como el de la libre expresión y de la libre manifestación política.

La utilización de la fuerza militar para ejecutar actividades civiles y adminis­trativas, contradice sus fines institucionales y los tratados que respecto de la seguridad ciudadana ha suscrito Venezuela, que prohíben utilizar cuerpos pro­fesionales armados y armas de guerra en la realización de actuaciones guber­namentales. Por lo expuesto, estimamos que está en riesgo el sistema político democrático basado en el imperio de la Constitución y de la Ley.

Dentro de ese contexto, ratificamos que el carácter ilimitado de la delegación conferida al Presidente de la República mediante autorización de leyes habi­litantes atenta contra el principio de seguridad jurídica y el principio democrático, porque ello conduce a la eliminación de las competencias cons­titucionales de la Asamblea Nacional, y a la desnaturalización de la excepcio­nalidad de la delegación legislativa. Asimismo, rechazamos el uso de facul­tades extraordinarias para afectar derechos económicos y sociales fundamen­tales, como el de propiedad y el de libre iniciativa, sin atenerse a los princi­pios constitucionales que garantizan que tales derechos no se afecten arbitra­riamente, y que tales afectaciones no produzcan daños mayores, como el des­empleo, la escasez de productos esenciales, la ineficiencia de los servicios públicos y la corrupción.

Particular denuncia queremos hacer sobre la gravedad de la lesión al derecho a la libre enseñanza que representa el proyecto de Ley de Educación Universita­ria, recientemente aprobado en primera discusión por la Asamblea Nacional. Este instrumento legal despoja a las universidades de su autonomía adminis­trativa, de autogobierno, de dirección y normativa, al transferirse la mayor parte de sus competencias autónomas a entes dependientes del poder ejecu­tivo, y al someter las universi­dades a un régimen de sumisión en cuanto a sus facultades investigativas y programáticas, imponiéndoles como modelo el de la educación socialista y un sistema de gobierno similar al comunal. Exigimos del poder legislativo que en la nueva legislación se garanticen a las Universi­dades los principios cons­titucionales de su autonomía, es decir: 1) La potestad para orientar sus pla­nes de estudio y de investigación de su sistema de edu­cación. 2) La capaci­dad para darse libremente su propia organización acadé­mica y de concretar su libertad de enseñanza y económica. 3) La reserva legal, en el sentido que sólo por ley puede limitarse la libertad de las univer­sidades, sin que se afecten sus elementos esenciales y únicamente para per­mitir la supervisión de la calidad de la instrucción y la observancia de las grandes directrices de la política educativa. 4) La inviolabilidad del recinto universitario como medio de pro­tección de la autonomía universitaria. 5) El derecho de los profesores y estu­diantes, principalmente, como miembros de la comunidad universitaria, de participar en los órganos de gobierno de las universidades y en sus decisio­nes. Y, 6) La existencia de un sistema verda­deramente democrático y de respeto pleno a las libertades públicas y a los derechos humanos, que garantice efectivamente la autonomía universitaria.

Por todo lo expuesto, advertimos y denunciamos que en la actualidad en Venezuela no están garantizados los principios fundamentales ni el cumpli­miento del Pacto Social del Estado de Derecho y de Justicia de una socie­dad democrática y plural que postula la Constitución.


Caracas, 22 de diciembre de 2010

Blas Bruni Celli, Director de la Academia Venezolana de la Lengua
Elías Pino Iturrieta, Director de la Academia Nacional de la Historia
Claudio Aoün Soulie, Presidente de la Academia Nacional de Medicina
Román Duque Corredor, Presidente de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales
Benjamín Scharifker, Presidente de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales
Pedro A. Palma, Presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas
Aníbal R. Martínez, Presidente de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat

La democracia en la pasarela

El socialismo del siglo XXI trae pocas novedades, porque parece más bien un viejo espejo de luna turbia, que repite las imágenes del siglo XIX, que es cuando aparecieron en el escenario latinoamericano los caudillos, derribando a sablazos los telones de la democracia. Y además de un juego de espejos, todo parece una representación teatral donde domina el absurdo que espanta y divierte a la vez, como ocurre en La Cantante Calva de Eugenio Ionesco, o en Dos Viejos Pánicos , de Virgilio Piñera.

Veamos, por ejemplo, las más recientes ocurrencias en Venezuela. La oposición al presidente Chávez gana por más de la mitad de los votos las elecciones para renovar la Asamblea Nacional, pero de antemano existe ya una ley que manda que el que pierde, gana, y así la mayoría de los asientos son adjudicados a los derrotados. Y antes de instalarse la nueva legislatura, con la mayoría convertida en minoría, la Asamblea saliente, que pertenece por unanimidad al presidente Chávez, emite una ley que habilita al Líder Supremo de la Patria a legislar por decreto en todas las materias de su gusto y antojo por espacio de año y medio, con lo que de un plumazo, o mejor, de un zarpazo, se arrebata a la Asamblea, que aún no se ha instalado, todas sus facultades. La cantante calva, se queda sin peluca.

He hablado de un juego de espejos, que copia las imágenes arcaicas del caudillo del siglo XIX paseándose orondo sobre el tablado, sable en mano para desgarrar todos los decorados constitucionales, pero quizás me equivoque. El espejo lo que devuelve son imágenes mejoradas, porque aquellos viejos caudillos no tenían tanta imaginación para pasar las leyes por los filtros y redomas que las vuelven dúctiles y maleables, de modo que pueden asumir cualquier figura que el taumaturgo en el poder quiera darles, y aún deslizarse debajo de los resquicios de las puertas como el Hombre de Goma , el superhéroe de las historietas cómicas de mi niñez, que hacía de su cuerpo lo que mejor le convenía.

El presidente Chávez ha anunciado que ya tiene un buen manojo de decretos listos, que una vez firmados de su puño y letra se convertirán en leyes de la República bolivariana, capaces de afrontar con ellos cualquier clase de emergencia, desde asonadas hasta huracanes. Una voluntad única sobre un conjunto de voluntades concertadas, que es lo que las cámaras legislativas se supone representan, lo cual no es sino una clausura virtual del recinto legislativo, las sillas de los diputados vacías, u ocupadas por sus propios fantasmas.

Volvamos otra vez al teatro del absurdo, e invoquemos Las sillas de Ionesco. En el escenario hay cada vez más sillas, todas vacías, tantas que ya no caben más. Entonces aparece el Gran Orador para decir su discurso, un discurso capaz de redimir a la humanidad entera. Comienza a hablar frente a las sillas vacías, pero de su boca no salen sino estertores y sonidos guturales, porque es sordomudo. ¿Estamos en el siglo XXI ante la democracia de las sillas vacías, o vaciadas, y de los redentores sordomudos?

Redentores sordomudos que firman decretos frente a las sillas vacías, una nueva técnica del golpe de Estado, arte éste que conoce infinitas variantes, tantas como la viciada imaginación del poder absoluto quiera. Ya lo habíamos visto antes, cuando fue electo alcalde de Caracas alguien que al Gran Orador no le gustaba. Lo despojó de sus funciones, también de un plumazo, o de un sablazo, y nombró por encima de él a un funcionario de facto que las asumió todas.

Ahora veamos a la democracia, desvestida y vuelta a vestir de falsos ropajes, recorrer la pasarela que termina frente al estrado del mago. El mago prestidigitador que en lugar de vaciar las sillas transforma a sus ocupantes con actos de ilusionismo, cambiándolos de sustancia. Para presenciar un acto semejante tenemos que cambiar de teatro, y de escenario. Al instalarse la Asamblea Nacional de Nicaragua en enero de 2007, el partido del presidente Daniel Ortega tenía 38 asientos de un total de 90, de acuerdo con los resultados electorales, muy lejos de la mayoría absoluta; hoy, sus artes de prestidigitación han elevado ese número a 52, al menos.

A la luz de los reflectores que lo siguen con su luz blanca, el mago va hasta los curules de la oposición, toma de las orejas a los conejos vociferantes e intransigentes, algunos de ellos verdaderamente rabiosos, regresa al escenario, los introduce dentro de la chistera, y cuando vuelve a meter la mano lo que saca son conejos risueños y complacientes, dóciles a más no poder, tanto que en lugar de conejos podríamos hablar más de bien de palomas. Pero dejémoslos mejor en su naturaleza de conejos, que son los que mejor se prestan a los experimentos científicos.

Porque aunque se trata aparentemente de un acto de magia, ya sabemos que los magos dependen de la ciencia con que manejan sus trucos, y las conversiones políticas de esta naturaleza siempre tienen trasfondos, resortes, palancas, y recovecos. ¿Cómo personas de cerrada reputación de derecha, que juraban hasta hace poco enemistad eterna al sandinismo en el poder, que fueron dirigentes de la contrarrevolución en los años ochenta, confiscados unos, exiliados otros, hoy se muestran convencidos de que el comandante Ortega, desde su estatura de líder preclaro, es el faro que ilumina con sus rayos potentes el destino de la nación?

Para alivianar el misterio, quizás sea mejor recurrir a la sabiduría siempre presente de don Quijote, que en su célebre discurso sobre las Armas y las Letras declara: “los hemos visto mandar y gobernar el mundo desde una silla, trocada su hambre en hartura, su frío en refrigerio, su desnudez en galas, y su dormir en una estera, en reposar en holandas y damascos...”. ¿De dónde tela, si no hay araña?, preguntaría algún chusco.

Y allí estaría el buen Sancho Panza para responderle: “que no falte ungüento para untar a todos… porque si no están untados gruñen más que carretas de bueyes”.

(La Prensa/Nicaragua; el autor es escritor y fue vicepresidente del primer gobierno sandinista)

Carlos Andrés

En octubre de 1977 preparábamos la primera de las ofensivas guerrilleras para derrocar a Somoza y creíamos que Carlos Andrés Pérez, Presidente de Venezuela, era clave en aquellos planes. Pero no sabíamos cómo llegar a él, hasta que se nos ocurrió que la mejor puerta de entrada al Palacio de Miraflores era Gabriel García Márquez, y me fui a buscarlo a Bogotá.

Jamás antes nos habíamos visto. Le conté todo el plan, sin omitir los mil doscientos hombres sobre las armas que asaltarían las fortalezas de Somoza y que en verdad no existían sino en un redujo número, y él me escuchó sin perder palabra. Luego tomó el teléfono y preguntó a qué horas salía un avión hacia Caracas.

El resultado de su entrevista con Carlos Andrés colmó nuestras esperanzas. Apenas liberáramos la primera ciudad, Venezuela reconocería al gobierno revolucionario. Cuando poco después me tocó tratarlo, me di cuenta de que era un conspirador de agallas, dispuesto a correr los riesgos que nacen de un buen complot, y a dejarse seducir por sus atractivos. Quizás una de las cosas que más lo perjudicó en la vida, siendo un político bien curtido, fue precisamente su entusiasmo y su generosidad para ayudar a otros a ganar causas con futuro, o de antemano perdidas, sin llevar cuentas.

Desde entonces nos hicimos amigos, le visité muchas veces en el despacho presidencial de Miraflores, y no hay duda de que sin su respaldo no hubiera sido posible botar a Somoza. Fue un respaldo generoso, sin condiciones, y cuando vino el triunfo de la revolución, ese respaldo fue siempre generoso, pero crítico. Su preocupación por Nicaragua siempre fue angustiosa, ya la revolución disuelta en humo, y lo siguió siendo hasta su muerte. En abril de este año, cuando lo visité la última vez en su exilio de Miami, las palabras con que me saludó fueron precisamente las de siempre: “¿Cómo está Nicaragua?” Y Nicaragua estaba ya entonces, por desgracia, bajo los rigores de un nuevo autoritarismo, el autoritarismo del siglo veintiuno encarnado en Daniel Ortega.

Cuando lo juzgaron y derrocaron bajo múltiples acusaciones de malversación de dineros públicos y prevaricato, entre esas acusaciones faltó que de los fondos secretos que como presidente manejaba, nos entregó, por más de un año, hasta el fin de su mandato, cien mil dólares mensuales para la causa de la revolución. Lo digo ahora que ya está muerto, porque ya no pueden sumar ese delito libertario suyo a la causa todavía abierta contra él en Venezuela para pedir su extradición, en la que insistió el gobierno de Chávez hasta el último momento.

Su apoyo político y material fue esencial para que Somoza cayera y la revolución triunfara. Yo, al menos, nunca dejé de agradecérselo, y aún en medio de su desgracia, cuando tenía la casa por cárcel, y no pocos le daban la espalda, lo visité en Caracas, hablamos siempre de Nicaragua, preocupado por Nicaragua aunque tenía otras cosas graves de qué preocuparse, acosado por quienes pedían su cabeza.

Ahora aquí en Nicaragua, el silencio oficial sobre su muerte ha sido un espeso manto. Claro, los vínculos de Ortega con Chávez imponen el silencio. Ni una palabra para agradecer a este hombre que ha muerto en el exilio todo lo que hizo por ayudarnos a librarnos de una tiranía familiar obscena, sanguinaria y corrupta.

(La Prensa/Nicaragua; el autor es escritor y fue vicepresidente del primer gobierno sandinista de Nicaragua)

Lea también: Nicaragua y Carlos Andrés P.

Carta a la ex-jefa del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer

Estimada Julia Evelyn Martínez:

No puedo decir que lamento que la hayan despedido. Para mi, usted representaba una pésima política.

Leí una columna de su amigo Álvaro Rivera Larios, quien compara su caso con el despido de Brenny Cuenca. Pero Brenny fue despedida como secretaria de Cultura, porque no era suficiente sumisa a las órdenes de la primera dama. En el caso suyo, tengo la sospecha que la cosa es al revés: Usted cumplió e incluso defendió las ideas mas insensatas de la primera dama, como la prohibición de los desfiles de cachiporras en las escuelas.

Usted fue el fiel instrumento de su jefa, hasta que cometieron el error de firmar un documento sobre el aborto que el presidente no había autorizado. En este momento le pasó lo que pasa a muchos fieles colaboradores: se convirtió en chivo expiatorio. El presidente no quería asumir el costo político, su esposa mucho - menos, así que le tocó a usted.

Me temo que su despido no resuelve nada. No habrá corrección de nada en las políticas erróneas del ISDEMU. Por la simple razón que allí sigue mandando la misma: la primera dama.

El ISDEMU, con o sin usted, va a seguir haciendo campañas que meten al Estado en la esfera privada de la gente. Cualquiera me puede decir, con toda razón, que los hombres deben asumir las tareas de la casa. Cualquiera, menos el Estado. El Estado crea condiciones favorables y seguridad jurídica a las mujeres, pero no sermonea, ni moraliza.

El ISDEMU va a seguir trabajando con la Secretaría de Cultura para promover ‘el cambio de la cultura’, porque esta es la idea de la primera dama que sigue siendo presidenta del ISDEMU, y ahora con más poderes y controles directos.

Es a nombre de este ‘cambio de cultura’ que la pareja presidencial se siente con el derecho de meterse en asuntos donde el Estado y sus instituciones nunca deberían tener derecho de intrometerse. Cualquiera tiene derecho de promover la ‘transformación cultural’ que quiera... menos el gobierno. En agosto de este año le escribí en una primera carta: “Si no paramos esto en seco, terminamos con una dictadura de los guardianes de lo ‘políticamente correcto’ “.

Ahora resulta que la pararon a usted, pero no la política autoritaria disfrazada de feminista. Pobrecita. Que mal le pagaron su fidelidad...

Paolo Lüers

(Más!)

Columna transversal: Macho sin dueño

Se supone que la última columna del año será un balance del 2010. Me niego. Tengo que cuidar mi reputación de no escribir lo que se supone que escriba. Voy a dedicar la última "columna transversal" a mi amigo Horacio Castellanos Moya. Ya le dediqué una de mis cartas en Más!, pero también tengo que pensar en los lectores que no leen Más! No hay que discriminar a nadie, ni siquiera a los que se sienten superiores a la gente de la calle que compra este periódico de la calle.

Horacio Castellanos Moya, autor de las únicas novelas salvadoreñas de la postguerra que valen la pena, es chero mío. Digo esto para que sea claro que lo que escribo sobre él no es ni imparcial ni incoloro. Hemos compartido, aparte de innumerables botellas de diferentes bebidas embriagantes, la aventura de dirigir un proyecto mediático (llamado "Primera Plana"), que según nosotros iba a modernizar, profesionalizar y elevar éticamente al periodismo salvadoreño. Lo suspendimos cuando nos dimos cuenta, un año más tarde, que los periódicos, para que además de buenos sean exitosos, no pueden ser concebidos como un regalo que algunos iluminados quieren dar al pueblo, sino que tienen que surgir de una demanda real. Una demanda tan sentida y urgente para que lectores, periodistas, anunciantes, e inversionistas estén dispuestos a compartir el riesgo de construir un periódico tan independiente que lo odiaba el FMLN igual que ARENA.

Para explicar quién es este escritor salvadoreño que tiene décadas de andar ganándose la vida en Canadá, México, Guatemala, Alemania, Japón, Estados Unidos, pero nunca dejó de escribir sobre El Salvador, mejor reproduzco aquí la carta que le mandé vía Más!:

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Horacio:

En este país, en especial entre la gente que se considera de izquierda, hay una tendencia rara: Hay tantos que reclaman haber sido héroes y protagonistas en tiempos de la guerra, que uno se pregunta: ¿Si han sido tantos los insurrectos, los rebeldes, los que en secreto apoyaron la causa, cómo es que no ganamos?

Pero lo perverso es que los que no logran presentarse como héroes, se presentan como víctimas. El nuestro parece un país habitado de luchadores y mártires. Pareciera que lo que menos hubo son ciudadanos comunes y corrientes que han vivido la historia observando y sobreviviendo...

No estoy diciendo que no hubo héroes. Los hubo de sobra. Mucho menos estoy diciendo que no hubo víctimas: hubo decenas de miles.

Lo que quiero decir es: También hay que reivindicar a los ciudadanos comunes que simplemente lucharon para sobrevivir.

Y ahí entrás vos, Horacio, que tuviste el valor de romper esta perversa percepción que en la historia nuestra uno o fue héroe o fue víctima. En medio de esta moda insoportable de la "memoria histórica" que sólo conoce luchas y sufrimientos, vos publicás un librito con el título: "Breves palabras impúdicas". Y sin pudor escribís: "A finales de 1978, no me cabía la menor duda de que mis compañeros de generación, poetas o no, iban con ritmo precipitado hacia la militancia revolucionaria; comprendí también que no había más opciones: tomar partido o largarse. Yo decidí largarme".

Esto es lo más honesto y lo más valiente que he leído en años sobre nuestra historia, donde todos quieren asumir los papeles clásicos: o héroe o víctima. Los izquierdosos románticos sólo pueden verse en estos papeles. Como el cupo para héroes es limitado, crean toda una cultura espantosa de víctimas. Gracias por poner en duda esta cultura, Horacio. Sos de los pocos escritores que entendieron que su oficio no es crear mitos y leyendas, sino romperlos.

Hasta el próximo whisky, Paolo Lüers.

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Un macho sin dueño como Horacio Castellanos Moya obviamente no estaba hecho para dirigir un periódico exitoso en El Salvador. Tampoco yo. Por eso, luego de cerrar Primera Plana en 1995, mejor me dediqué a vivir de otro medio de comunicación: la barra de La Ventana. Y Horacio volvió a salir del país para escribir libros que a la mayoría de los salvadoreños no les gustan porque no los retratan como quieren verse, sino como los ve Horacio: atrapados en traumas, fobias y violencias.

Pero como Horacio Castellanos Moya es disciplinado y obstinado, sigue rebuscándose para sobrevivir y para seguir escribiendo. Poco a poco está construyendo una obra que de repente lo convertirá en una voz que representa a América Latina. No tiene país que se siente representado por él, este es su problema. Pero también es su virtud que lo convierte en escritor universal.

(El Diario de Hoy)

A PROPÓSITO DEL FRÍO

Mucho se habla de que el clima de la tierra está cambiando drásticamente induciendo a la forma de vida conocida a su pronta y total extinción. El efecto de los gases invernaderos es calificado como el primer agente de destrucción. En nuestro medio se han instalado mesas de trabajo para analizar los efectos de este fenómeno y han salido Ministros y funcionarios diciendo que esa es la razón de deterioro de toda nuestra infraestructura. Bonito argumento el que se han encontrado y que desde ya esgrimen para justificar su operancia o su inoperancia. El ciudadano común, acostumbrado al bombardeo permanente de dogmas y mitos absurdos, escucha y sin conocer sobre el tema, asume que lo dicen es algo verdadero escrito sobre piedra.

Lamento defraudarlos pero la cosa no es así. Existen innumerables teorías científicas al respecto pero todas coinciden en que es difícil establecer relaciones de causalidad como la afirmación en boga. El nivel de gases de efecto invernadero es alterado a la baja y a la alza por muchos factores tales como el vulcanismo, el movimiento de los continentes, el albedo de la Tierra – capacidad de reflejar la luz solar--, la variación orbital del planeta, el impacto de meteoritos de medianas dimensiones, los cambios en la actividad solar, cambios en las corrientes marítimas, etc. Factores que han estado siempre presentes en la historia natural y que han llevado a la conformación de patrones cíclicos en las variaciones del clima en nuestro globo terráqueo.

La última glaciación sufrida por la humanidad se conoce como “la pequeña edad del hielo” y fue hace poco tiempo, fue un período frío que abarcó desde comienzos del siglo XIV hasta mediados del siglo XIX. Puso fin a una era extraordinariamente calurosa llamada “óptimo climático medieval”. Durante el período en cuestión se ha podido determinar que la actividad solar determinada en las “manchas solares” era sumamente baja y se desató una elevada actividad volcánica que aumento el efecto “albedo” evitando la libre filtración de la radiación solar por lo que el clima bajó llegando a su máximo en el año de 1815, que hizo que el siguiente año se conociera como el “año sin verano”, debido a la erupción del volcán de Tambora en Indonesia que cubrió la atmósfera de cenizas generando nieve y hielo en junio y julio en Nueva Inglaterra y el norte de Europa. Sumado a eso la introducción de una gran cantidad de agua fría proveniente del atlántico Norte hizo que la “corriente del golfo” dejara de ser operativa, sumándose al anterior efecto, provocando así las bajas en la temperatura. A partir de 1850 el clima comenzó a cambiar hacia temperaturas más cálidas. Algunos escépticos,--como el que escribe—arguyen que los cambios actuales se deben a la recuperación climática de este último evento glacial, y que por ello, la actividad humana no es la causante de este cambio y como existe la contraparte que dice que la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera por las actividades del hombre genera el cambio climático es que estamos en esta discusión. Sana polémica científica, sin mitos ni dogmas absurdos, con la disciplina y el estudio se podrá determinar las causas y los efectos de las variaciones climáticas. Es difícil el estudio de este “caprichoso” planeta. En la medida que el hombre se adentra en su estudio surgen nuevos retos y nuevas incógnitas a resolver, allí entra la Matemática y la Física Cuántica, el razonamiento ordenado de seres curiosos que buscan desenredar el hilo de la creación.

Dios le dio al hombre inteligencia, ocupémosla para honrar su creación, da risa escuchar declaraciones de que el final está tan cerca o de que las carreteras y los puentes se dañan por el cambio climático. No son parte de la creación estas posiciones, más bien parecieran análisis de “eunucos” incapaces de fertilizar nada y ansiosos por destruir todo. La obra creadora debe seguir su camino y abrirse paso ante las adversidades, Einstein decía que: “No se puede concebir a un hombre de ciencia sin esta profunda fe. La situación puede ser explicada por una imagen…La ciencia sin religión es coja, la religión sin ciencia es ciega”.

La próxima vez que tengamos frío, sonriamos; los casquetes polares se están fortaleciendo evitando que los mares cubran este amado terruño, y pensemos que la sabia obra producto de la creación, está haciendo su trabajo.

Venezuela no va al socialismo, va a un régimen militar

Cuando vi la cara que puso Hugo Chávez luego de enterarse (y tener que aceptar) que la mayoría de los venezolanos había votado contra él en las elecciones parlamentarias de septiembre, supe que no iba a aceptar esta derrota así no más.

Era la misma cara que le vi al teniente coronel luego del referéndum popular de 2008, en el cual los venezolanos rechazaron mayoritariamente la reforma constitucional propuesta por él, o sea el paso de Venezuela al socialismo. Una cara de papá decepcionado de sus hijos, una cara de "ya verán"...

El día siguiente mandó a colocar en todo el país vallas gigantescas con una sola frase: "¡Por ahora!".

Y en cadena nacional de televisión dijo a la oposición: "Sepan administrar su victoria. ¡Es una victoria de mierda!".

Y se dedicó a pasar por la Asamblea Nacional, en la cual controlaba el 95% de los votos, ley por ley, decreto por decreto todos los contenidos socialistas de la reforma constitucional no aprobada en la votación popular.

Esta vez, en su segunda derrota en las urnas, Chávez no mandó a colocar vallas. Simple y silenciosamente hizo lo necesario para seguir adelante con sus planes de "transformación socialista", a pesar de la pérdida del apoyo mayoritario de su pueblo y de una Asamblea a sus órdenes.

Para lograr esto, hizo funcionar al máximo a la Asamblea Nacional saliente y obediente, y la hizo aprobar, sin mayor discusión todas las leyes que jamás pasarían en la nueva Asamblea, en la cual la oposición tiene suficiente fuerza para bloquear legislaciones que requieren de mayoría calificada.

De esta manera, la Asamblea Nacional saliente, en los últimos días de su mandato que expira el 5 de enero 2011, suspendió las vacaciones de Navidad y fin de año para aprobar leyes de comunicación que limitan aún más la libertad de expresión, incluso en Internet; una ley que limita la autonomía universitaria y permite al gobierno a imponer sus "contenidos socialistas" en los currícula; leyes que establecen, bajo el nombre "poder popular", estructuras paralelas a los gobiernos municipales y regionales, directamente controladas por el partido y el gobierno central; leyes que penalizan a ONG y partidos que reciben fondos del exterior; leyes que simplifican los procedimientos de nacionalización de empresas y tierras...

Y, como premio mayor, la Asamblea saliente, dos semanas antes de terminar su mandato, regala al presidente la madre de las leyes: la llamada "ley habilitante" que otorga al teniente coronel, por un período de 18 meses, la facultad de legislar por decreto presidencial.

Esto tuvo en mente Chávez cuando perdió el referéndum y dijo "Por ahora". Esto tuvo en mente Chávez cuando perdió el apoyo popular mayoritario, hasta en los barrios pobres, y dijo: "Ya verán".

La democracia venezolana, una de las más tradicionales de América Latina, ha dejado de existir. Bajo el mando del militar golpista Hugo Chávez y "asesorado" en cada paso por los cubanos, Venezuela transitó a un Estado que no es de Derecho, que ya no tiene división de poderes, donde ya no funcionan los contrapesos, y donde las elecciones ya no definen la distribución del poder.

El comandante Chávez ahora comanda un Estado que ya no depende de mayorías electorales, de reglas parlamentarias, ni siquiera de la Constitución. Le es suficiente el control absoluto del sistema judicial, incluyendo el Tribunal Supremo de Justicia y su Sala de lo Constitucional que no va poner ningún freno a la inconstitucionalidad manifiesta de las Leyes Habilitantes que facultan a Chávez a seguir gobernando por decreto y sin control parlamentario.

Todos los constitucionalistas serios coinciden que un parlamento no puede delegar sus facultados al presidente más allá de su propio mandato. Lo que la Asamblea saliente, bajo control total chavista, está haciendo es delegar las facultades de la siguiente Asamblea.

Esto a todas luces es inconstitucional. Tan obviamente inconstitucional como la decisión de la Corte Suprema de Nicaragua de que el artículo de la Constitución que prohíbe la reelección presidencial no aplica a Daniel Ortega. Una vez que un gobierno tenga este tipo de control sobre el sistema judicial, las inconstitucionalidades ya no importan.

En Alemania, la dictadura de Adolf Hitler y su partido nazi se instaló con la aprobación de las famosas Leyes Habilitantes (Ermächtigunsgesetze) de 1933. El siguiente paso fue la suspensión de las garantías constitucionales, de las libertades de expresión y la organización...

Enrique ter Horst, el jurista venezolano que fungió como jefe de ONUSAL en nuestro país, dice al respecto: "En julio del 2012, cuando la Ley Habilitante de Chávez expira, Venezuela se habrá convertido en un estado totalitario al estilo cubano, siempre y cuando el régimen logre reprimir la fuerte oposición que este golpe a la democracia provocará en la población...".


Entonces, todo depende de esto: la capacidad de Chávez de reprimir, y de la oposición de cobrarle al gobierno el costo político de sus medidas antidemocráticas. En este contexto hay que entender las declaraciones del general Henry Rangel Silva, jefe del Comando Estratégico Operacional: "La Fuerza Armada Nacional no tiene lealtades a medias sino completas hacia un pueblo, un proyecto de vida y un comandante en jefe…

Nos casamos con este proyecto de país… Es difícil que la oposición a Chávez llegue al poder, sería vender el país, eso no lo va a aceptar la FAN". Inmediatamente el presidente lo ascendió a "general en jefe" de la Fuerza Armada, comentando sus declaraciones como "el sentimiento de un soldado revolucionario y bolivariano" que ha mostrado "su claridad estratégica".

Venezuela ha sido transformada en un régimen militar. La cuestión es si los venezolanos lo toleran. ¿Y la comunidad internacional?

(El Diario de Hoy)

Carta a los ministros que van a renunciar

Estimados dirigentes partidarios que ocupan cargos de gobierno:

Con satisfacción he recibido la buena noticia que ustedes van a renunciar de sus cargos en el gobierno. Desde los tiempos de ARENA, sobre todo de Tony Saca, me ha chocado la manera como en El Salvador usan al Estado para las campañas partidarias.

Ahora habló el presidente: “No voy a permitir que quienes deben ocuparse de trabajar para la gente, se dediquen a trabajar para un partido político.”

Perfecto. Lo aplaudo. Pero que sea consecuente.

Usted, excelentísimo señor vice-presidente de la República Salvador Sánchez Cerén, como miembro de la Comisión Política del FMLN estará a cargo de dirigir la campaña electoral y toda la estrategia del partido. Para que el anuncio del presidente no sea pura retórica, usted debe renunciar. Lo mismo aplica a usted, vice-ministra de Salud Violeta Menjívar, porque fue electa Secretaria General Adjunta del FMLN; a usted, Oscar Kattán, porque es director del Seguro Social y al mismo tiempo Secretario General del partido CD; y a vos, Jorge Meléndez, que sos director de Protección Civil, pero también dirigente de un partido en formación.

Todos ustedes pueden y deben renunciar del gobierno para dedicarse a su tareas partidarias. Punto. El caso de usted, señor vicepresidente, es un poco más complicado: Puede renunciar de su cargo de ministro de Educación, pero no a la vice-presidencia. Lo que puede hacer es renunciar a la Comisión Política del FMLN. O simplemente asumir el rol decorativo de vicepresidente sin meterse en nada importante. Como su amigo Francisco Merino en tiempos de Cristiani...

Pero yo tengo una pregunta: Incluso si todos ustedes renuncian a sus cargos, ¿realmente resuelve el problema del conflicto de interés? Lo dudo. A menos que con la renuncia del ministro de Educación se suspendan también todas las políticas del ministerio que tienen fines electorales. Incluyendo el programa de los uniformes y zapatos. Y así en todos los ministerios. Esto sería la verdadera prueba de que el presidente va en serio con su anuncio que no permitirá que su gobierno se ponga en función de fines partidarios y electorales...

La renuncia de todos ustedes es sólo un primer paso. No significa mucho. Sobre todo tomando en cuenta que algunos de ustedes de todos modos deberían ser sustituidos al hacer una evaluación seria de su desempeño.

Feliz año, Paolo Lüers

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