Carta a los pandilleros

Estimados amigos:
En los ya 15 meses que andamos en esta locura de la tregua les he ido conociendo. Ninguna frase que he escrito me ha atraído tanto odio y tanta incomprensión que la siguiente, que publiqué en una columna el 21 de febrero del 2013: “En estos meses de luchar para hacer funcionar y sostenible la tregua, he perdido el respeto a buena parte de nuestra clase política, y al mismo tiempo conocido en la cárceles y en las comunidades hombres y mujeres que han actuado totalmente diferente que todos pensábamos: con principios y con visión del país.”


Sostengo cada palabra. Lo que no significa que ustedes son angelitos. No lo son, con todo el daño que han hecho a la sociedad. Ni tampoco que esté resuelto el problema de la violencia, de la cual ustedes han sido los principales protagonistas durante años. Nada está resuelto. Esto lo mostraron los últimos días, cuando de repente se disparó de nuevo la violencia.

Ahora todo depende de ustedes. Ahora van a mostrar si era paja cuando dijeren: Vamos a avanzar en este camina hacia la paz, sean cuales sean los obstáculos. Ahora vamos a ver si son hombres de palabra. Porque siempre han dicho: El único capital que tenemos es nuestra palabra.

Ahora todo el mundo los está observando a usted los pandilleros. Y la única manera confiable de hablar para ustedes es por los hechos. Los muertos hablan, y en los últimos días los muertos han hablado mal de ustedes. Hoy tienen que mostrar que los muertos de los últimos días no fueron victimas de una estrategia de ustedes para extorsionar al gobierno. La única manera de comprobar lo contrario: redoblar sus esfuerzos para controlar nuevamente la violencia, y sin pedir nada. O están en esto porque realmente quieren contribuir a la reducción de la violencia y la construcción de la paz, o están en esto para presionar al gobierno y para conseguir algunas pinches concesiones.

Necesitamos escuchar de ustedes que no están dosificando la violencia para mostrar su poder. Yo necesito la reafirmación de la confianza que ustedes, en los barrios y en las cárceles, sigan apostando a la paz, haga lo que haga el gobierno. Yo entendí, y por esto me metí, que ustedes quieren ganarse el derecho a reinsertarse en sus familias, en sus comunidades, en la sociedad civil. Yo entendí que con ellas es el compromiso de ustedes, no con un gobierno. Gobiernos y ministros van y vienen, pero en la sociedad tenemos que convivir siempre.

No hay excusas: Tienen que defender la tregua y la oportunidad que se está abriendo con ella contra todos los problemas, incluyendo los internos de ustedes. Contra todas las dudas y resistencias, incluyendo las propias. Tienen que poner orden en sus filas. Tienen que mostrar que son líderes de verdad y que su palabra vale.

¿De dónde saco el valor de exigirles a ustedes, de hablarles de esta manera: Porque al igual que Raul Mijango, Fabio Colindres y sus docenas de colaboradores he apostado todo a este proceso: mi credibilidad, el único capital que tengo. Estoy asumiendo la presión política que esto acarrea, porque estoy convencido que vale la pena – ¡siempre cuando ustedes cumplan su palabra!

Tienen que erradicar, de una vez por todo, la sospecha que están jugando con la vida y el miedo de la gente. Y al sólo resolver este nuevo rebrote de violencia, inmediatamente ustedes tienen que asumir, en serio, la tarea de erradicar las extorsiones. Yo sé que no será fácil. ¿Pero quién diablos dijo que la paz es más fácil que la guerra? Se lo dice un tipo que ha estado en una guerra y en un proceso de paz.

Nos vemos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

El bravucón de la red

Paolo, ¿Por qué darme un tiempo para escribirte? La respuesta es simple: nadie te ha puesto un alto  por la errónea idea de que cuestionarte afecta tu libertinaje de opinión  en el cual te escudas para ofender a otros;  tu constante prepotencia hacia distintos figuras públicas y sectores de la sociedad ha llegado a un límite de irrespeto que, en lo personal, me incomoda, y siendo un ciudadano que forma parte de nuestra sociedad, considero que hay que responderte de la misma forma.

No te has dado cuenta que la mayoría de la población conoce ya tu verdaderas intenciones no como un supuesto periodista, sino como un propagandista y escritor de panfletos de odio.  Tus columnas en vez de fomentar la crítica constructiva para nuestra democracia son un instrumento de deslegitimación de esta.
La llevas a un nivel “bajero” digno del pasado antidemocrático y del chambre barato. Tu constante accionar ha puesto a la política en un nivel de miedo con tus amenazantes cartitas; pero todo lo malo se acaba, siempre hasta el bravucón más fuerte acostumbrado al “bullying” recibe una buena lección de sus víctimas y detractores. 
Has perdido el toque o la gente está despertando sobre tu capacidad de manipular la realidad en tu beneficio particular y de un pequeño grupito que te patrocina. 
Escudado en la libertad de expresión escribes análisis monótonos de tus realidades, pinceladas desordenadas sobre El Salvador, un insulto para  nuestra sociedad que busca nuevas respuestas y no soluciones añejas.
Tu últimas cartas, una  sobre tu viaje de placer a Oslo para defender un proceso de paz con los mareros que solo existe en tu imaginación. Esto muestra lo alejado que estás de la verdadera población afectada por el flagelo de la delincuencia pandilleril.  Me suena a una especie de mal sana obsesión de tipo psiquiátrico  o  un sentimiento de éxito que nunca habrías logrado en tu tierra natal. 
Paolo, hablas con jesuitas muy al estilo de Coelho en tu viaje a Noruega, para poner en boca de personajes imaginarios tus ideales privados sobre el bien común. Tus amigos no te cuestionan tu tan cercana amistad con mareros, debería darte un buen jalón de orejas al ir en contra del nuevo slogan de campaña de tu candidato… ¿puede haber tanto caos en un grupo político?
La otra carta dictando consejitos para los planes de gobierno a los candidatos, sabiendo tu cero credibilidad como analista pues en tu mismo libro se lee el grupo editorial que, estoy seguro, te dictaron desde la introducción  al epílogo de ese folleto de bajezas.
Ahora te leo y pienso que la vejez no tiene nada que ver con la prepotencia, eso viene en la mala actitud que siempre has tenido desde la barra del bar de La Ventana. No te bastó poner el grito en el cielo cuando se aplicó la ley seca. Hiciste todo el “lobby” posible para pasar por encima de esa medida y salirte con la tuya. Esa vez no lo lograste, posiblemente porque no tenías los conectes de ahora.
Paolo, tu iniciaste un estilo de odio en tus ofensivas cartas publicadas para asustar y dañar, pues ahorita, considero que se te debe responder para que la gente pueda leer y saber lo equivocado que estás al vender gato por liebre semanalmente.

Carta a los diputados que redactaron el “decreto Saca”

Estimados señores analfabetos:

Digo señores, no por sexismo, sino porque en la lista de autores del decreto 412, comúnmente conocido como “Decreto Saca”, encuentro 10 nombres, y todos son de diputados del sexo masculino pertenecientes a los partidos GANA, PCN y PDC.

Y les digo analfabetos, porque el decreto legislativo redactado parece redactado por analfabetos luego de una larga noche de tragos. Ya estamos acostumbrados que las leyes que fabrica nuestra Asamblea son mal redactadas, tienen vacíos y contradicciones. Sabemos que muchos veces no es por ineptitud de los diputados, sino a propósito: ley ambigua y contradictoria es más fácil violar...

Pero este decreto 412 es la obra maestra de mala redacción. Empezando con el nombre: “Disposiciones transitorias para promover la participación democrática de los ciudadanos en el proceso de elección de presidente y vicepresidente de la República, sin afectar los derechos de los demás”.

¡Wow! Suena como si quisieran promover la participación de otros candidatos, más allá de los 4 que ya se postularon, y como si estos potenciales candidatos no se atreven lanzarse, porque su pasado los expone a demasiado crítica... ¿Alguien de los Perrones, por ejemplo, que necesita garantías que nadie les saque los muertos del sótano?

¡Paja! Esto no se trata de “promover la participación” electoral. Ustedes ya tienen candidato, y se trata de blindarlo. Ustedes están preocupados por su candidato y por las cosas que pueden mencionar de él en la campaña cuando arranque de verdad. Y tienen muchas razones de preocuparse: es un candidato sumamente vulnerable, porque ya gobernó. Y la mara inmediatamente lo entendió así y comenzó a hablar del “decreto Saca”...

Lo más chistoso es la cola que le pusieron al bombástico título de su decreto: “... sin afectar los derechos de los demás.” Bueno, el decreto sólo afectan cosas de poca importancia (para ustedes) como la libertad de expresión y la libertad de prensa. Sólo pone mordaza, no sólo a los partidos y sus campañas, sino a los medios y los ciudadanos que quieren participar democráticamente del debate...

Pero regresemos a la mera redacción. Así como lo escribieron, su decreto prohíbe cualquier actividad que desprestigie a cualquier persona, no sólo a los candidatos. ¿Cómo es esto? ¿De hoy hasta las elecciones tampoco puedo atentar contra el prestigio de ministros incapaces, funcionarios corruptos, golpeadores de mujeres?

¿Y cómo es esto de “incurriendo en cualquiera de las referidas prohibiciones” y “cometimiento de algunas de las prohibiciones establecidas en este artículo”? No se puede incurrir en prohibiciones ni cometer prohibiciones. Se puede incurrir en actos prohibidos, pero esto es otra cosa. Los únicos que están cometiendo la barbaridad de prohibiciones indebidas son ustedes.

Lo que más me gusta es la movida de Sigfrido: En vez de esconder este decreto impresentable, lo mandó a publicar en todos los periódicos. Es como decir: Vean qué estúpidos estos de UNIDAD. Nosotros del FMLN sólo dimos los votos, pero ellos se inventaron este adefesio...

Hoy le tocará al presidente Funes vetar esta barbaridad, para evitar que digan que es parte de esta nueva inconstitucionalidad. ¿O será parte?

Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

Observador político: ¿Está en crisis la tregua?

Por más que el actual ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Perdomo, la quiere hacer invisible, la tregua pandillera sigue viva - y funcionando. Los medios, el fiscal general, algunos políticos hablan de una crisis y del inminente rompimiento de la tregua, pero la realidad y los números son otros: el mes de junio 2013 va a cerrar con un promedio de 6 homicidios diarios. El hecho que este número haya subido unos decimales no es muestra del rompimiento de la tregua, sino resultado de las trabas que el nuevo ministro ha puesto al proceso. Su permanente discurso sobre supuestos privilegios para los pandilleros presos que bajo su gestión “se acabarán” y sobre medidas más estrictas de control en los centros penales han sembrado confusión y dudas, también entre los pandilleros. Y nuevas resistencias a acatar las ordenes de sus dirigentes, que casi todos están presos, y que invariablemente son: mantener la tregua, no sólo con la pandilla rival, sino también con las fuerzas policiales y militares; cumplir el compromiso de no violencia en las escuelas y contra el transporte público; y seguir trabajando en la reducción de las extorsiones en los 10 municipios, donde existen pactos locales entre alcaldes, empresarios locales y pandillas.

Caricatura de la Prensa Gráfica del 2 de julio 2013/Salomón

Estas dudas y las resistencias de acatar este lineamiento no son nuevas, son inherentes a un proceso complejo de pacificación mediante el diálogo. Sería raro que en una sociedad, en la cual todos los sectores tienen dudas respecto a este proceso, los pandilleros fueran los únicos exentos a dudas y resistencias. El equipo de mediadores permanentemente ha dado tratamiento a estos problemas y conflictos: viejos o nuevos pleitos internos; rebrotes de violencia, etc. En un esfuerzo de carpintería diaria han mediado entre los pandilleros dentro de las cárceles y en los barrios; entre las pandillas rivales; con pandillas y sus disidentes; entre todos ellos y las autoridades de centros penales, del ministerio de Seguridad y a veces de la policía; y crecientemente han hecho puentes entre pandillas y la sociedad civil expresada en municipalidades, directivas comunales, empresarios e iglesias locales... Resultado de este trabajo permanente, y no por arte de magia, se ha logrado mantener la tendencia a la baja de la estadística de la violencia y se ha avanzado en la reducción de las extorsiones en algunos de los municipios donde se lograron pactos locales.

Si ya las incongruencias en el discurso del gobierno, de por si, plantean problemas de credibilidad del proceso frente a los pandilleros y fomentan dudas y nuevos conflictos, este efecto se vuelve aún más grave cuando al mismo tiempo el nuevo ministro (presionado por el fiscal general y la opinión pública) toma dos medidas que complican la resolución de estos problemas: primero, la decisión del nuevo ministro de restringir los mecanismos de mediación, sobre todo en el sistema penitenciario. Medidas que afectan la fluidez y eficiencia de la comunicación entre los mediadores y los privados de libertad, y la credibilidad de los mediadores frente a la población reclusa. El problema de fondo: lo que para los mediadores son herramientas de su trabajo, para el nuevo ministro son privilegios y abusos.

El segundo error grave de Perdomo fue decretar una mordaza total a los líderes de las pandillas, que han sido instrumentales en todo el trabajo de control de violencia y resolución de conflictos durante los 15 meses de la tregua. No permitir que hablen en público le resta eficiencia a la tregua. Así de simple. Desde que asumió Ricardo Perdomo como nuevo ministro, ningún periodista ha podido entrar en un centro penal para entrevistar a los dirigentes de las pandillas y protagonistas de la tregua. O sea, ninguno de los máximos dirigentes ha podido mandar, mediante los medios de comunicación, mensajes a la sociedad y a sus bases en los barrios. Lo irónico: la mordaza a los voceros de las pandillas es, al mismo tiempo, una mordaza para los periodistas y sus medios. El nuevo ministro les niega el derecho de investigar la situación en las cárceles, de entrevistar a los pandilleros y de analizar la real situación de la tregua. Y lo más irónico: Los medios y los periodistas no protestan, no reclaman. Cuando tenían acceso a las cárceles, hicieron muy poco uso de este derecho, pero siguieron denunciando falta de transparencia. Hoy que su acceso a la información está seriamente restringido por el gobierno, nadie habla de transparencia.

Regresando al tema principal: Precisamente en un momento crítico, en el cual surgen dudas serias sobre la vigencia de la tregua, debido al cambio de ministro y del discurso del gobierno, los dos principales mecanismos de ‘damage control’ (control del daño) se ven obstaculizados: de manera parcial el trabajo de los mediadores y sus equipos; y de manera total la intervención pública del liderazgo histórico de las pandillas, o sea de los principales protagonistas y garantes de la tregua. En la manera que el ‘damage control’ no funciona, más daño habrá. Esto lo vemos reflejado en las estadísticas de las últimas semanas.

Son errores graves de un ministro que no está dispuesto a aguantar y resistir las presiones políticas por parte de la opinión pública, de miembros de las cúpulas empresariales, de la oposición política, del fiscal general y de los Estados Unidos. En esta situación, Ricardo Perdomo llama a un “Dialogo Social”, y para conseguir que los sectores opuestas al gobierno le abren la puerta para por lo menos escuchar sus planteamientos opta por desmarcarse de las políticas de su predecesor – y sobre todo de la tregua. De ahí el discurso incongruente del ministro. Quiere mantener los beneficios de la tregua, pero no los costos y riesgos políticos que implica. De ahí nace la incongruencia de su discurso y de su política.

El discurso incongruente del ministro, la obstaculización de la mediación, las amenazas permanentes de nuevamente suspender a los privados de libertad ciertos derechos (según el ministro privilegios: visitas familiares, acceso a información, mejoras de la comida, proyectos productivos y culturales en las cárceles...), la mordaza a los medios de comunicación, la restricción a los pandilleros de usar los medios de comunicación para explicar a sus bases que la tregua sigue vigente y no depende de caprichos de ministros– todo este conjunto vuelve bien complicado el trabajo de control de violencia y de resolución de conflictos. Lo que el ministro obviamente no entiende, o no quiere aceptar como realidad, que este mecanismo no es unilateral, sino requiere de dos partes: mediadores y sus contrapartes, que son los líderes históricos de las pandillas MS-13 y Barrio 18. Pero esta es la esencia de la tregua: Por una parte la decisión del liderazgo nacional de las pandillas de convertirse en socios activos en la tarea de la reducción de la violencia y la posterior reinserción de las pandillas. Y la otra parte de la medalla: la disposición del gobierno de facilitar que ambos (mediadores y dirigentes pandilleros) puedan trabajar en esta dirección; y de invertir en el mejoramiento de los barrios y en proyectos de resinserción...

Conclusión: No está en crisis la tregua como proceso entre las pandillas, entre pandillas y mediadores y entre pandillas y sociedad civil. No está en crisis la decisión del liderazgo histórico de las pandillas de avanzar en un proceso integral de pacificación. Lo he podido constatar en reuniones recientes con los principales líderes de ambas pandillas. Y sus acciones concretas me lo confirman. Lo que está en crisis es la disposición del gobierno de continuar facilitando este proceso. Y de asumir los costos políticos que esto implica. Así como no hay almuerzo gratis, mucho menos hay paz gratis.
(El Diario de Hoy) 

 

Carta a Nayib Bukele

Alcalde:
Me encantó tu cuento del trompón en el patio de la escuela. Gracioso como lo contaste el otro día a Pencho y Aída. Mi papá me dio el mismo consejo: Si te pegan, pegáles más fuerte...

Sólo que yo, cuando crecí, dejé de hacerle caso a mi papá, quien era un tipo demasiado autoritario. Así que en mi infancia viví a plenitud esta teoría machista del trompón que tanto te fascina. Pero luego, ya metiéndome en movimientos rebeldes contra el autoritarismo de la generación de nuestros padres todavía marcada por la dictadura y la guerra, detecté el poder de la palabra, de la crítica, del debate. No sólo para defender una causa, también (siempre cuando fuera necesario) para defenderse de los imbéciles...

Mis 12 años de guerrillero me los pasé tirando mil veces más palabras que balas. Escribí editoriales para la Venceremos y edité películas, mientras mis compañeros se dedicaron a topar batallones élite y sacarlos del nororiente del país.

Pero guerra es guerra - y la vida de guerrillero me hizo revivir esta vieja regla que marcó mi infancia: La mejor defensa es el ataque. Quien no aprendió bien esta regla, difícilmente sobrevivió la guerra.

Así que al fin, señor alcalde, tal vez somos más parecidos que ambos queremos reconocer - ya que nos caemos tan mal mutuamente. Yo, cuando me tiran mierda, la levanto y la tiro de regreso. Siempre. Es un reflejo. No es muy elegante, pero sí es eficiente. La diferencia es: Para mí no es para callar a nadie. Para vos, el trompón es para que el otro deje de molestar.

En la historia que contaste a Pencho y Aída, de repente vos sos la víctima: el pobre bichito que para defenderse de los ataques de los demás, recurre a la estrategia del trompón de su papá. Pero resulta que a ambos no nos queda nada bien la pose de víctima. No somos víctimas. Vos y tus amigos mantienen poderosas estructuras de ataque cibernético. Y yo, con mis cartas, ataco fuerte -aunque siempre de frente, nunca desde el anonimato. No te queda la historia del pobre bichito y el bully...
Así como te he criticado, he escrito sobre muchos políticos. No tengo ningún problema que me devolvás la crítica, igual de fuerte. Sólo que nunca te he escuchado hacerlo - tal vez con excepción del reciente programa con Pencho y Aída.

Cuando me echaste encima el shit storm digital, activando las múltiples redes que diferentes actores políticos sistemáticamente han creado para el propósito de hundir a un adversario en una tormenta de insultos y difamaciones, pensabas que me estabas dando el famoso trompón, como tú mismo dijiste en Radio Fuego, pero no estabas dando debate crítico. Debate crítico no funciona activando redes de spiders y fanáticos para insultar al adversario. Es más, esto mata el debate crítico.

No voy a repetir aquí toda la secuencia del pleito cibernético que se armó, a partir de que le dije "loser" a un tipo en twitter que me quería expulsar de nuestro país, con el argumento que aquí nadie me quiere.

Okay, esto te dio pauta a vos, Armaste el shitstorm contra #PaoloLoser - para mostrar que tienes la capacidad de pegar duro y rápido. Pero en la teoría de nuestros papás, el trompón tiene que conseguirte que de una vez por todo dejen de joderte. En este sentido, la estrategia del trompón no te va a funcionar: seguirás siendo sujeto de crítica. Y este servidor de tragos y críticas, no se va a ir del país, ni va a dejar de ejercer su oficio.

Así que, mejor nos preparamos para un largo debate.

Saludos de Paolo Lüers 
(Más!/EDH)

Columna transversal: Salarios competitivos o sobres debajo de la mesa

Durante años exigimos una Ley de Transparencia. Al fin la conseguimos. Durante meses presionamos al presidente a cumplir con su deber de nombrar a los comisionados del Instituto de Acceso a la Información Pública, para que la ley se cumpla. Lo conseguimos también. Ya son varios meses y el Instituto está trabajando, pero sin presupuesto, sin poder contratar al personal necesario, y sin poder pagar salarios a los comisionados, simplemente porque el gobierno no liberó los fondos, aunque ya estaban previstos en el presupuesto aprobado pare el año 2013. Entonces protestamos contra esta nueva traba a la transparencia.

Y ahora, cuando todo está listo, cuando todos los obstáculos al final están superados por la presión de la opinión pública, brinca otra traba, pero esta vez no puesta por el gobierno, sino por la mezquindad de la propia ciudadanía (o de lo que se manifiesta en representación de ella). Ahora, luego de tanto pleito y tanta urgencia de tener un Instituto de Acceso a la Información integrado por profesionales independientes y competentes, resulta que no les queremos pagar el salario correspondiente a su responsabilidad. Parece chiste.

En el presupuesto del Instituto aparecen $5,250 mensuales para el presidente y $5,000 para cada uno de los 4 comisionados restantes. Inmediatamente surgen voces de indignación en los medios, en la oposición política, en las iglesias, en la Asamblea: ¿Cómo se atreven estos comisionados a recetarse salarios de ejecutivos de banco?

Pues, este argumento populista toca precisamente el fondo del problema: Mientras no estamos dispuestos a pagar a los funcionarios públicos, que dirigen instituciones claves del Estado, salarios de ejecutivos de banco, los profesionales competentes van a buscar trabajo en bancos y otras compañías privadas, y vamos a continuar teniendo en los cargos públicos a la gente mediocre. O a la gente pícara que se complementa su modestos ingresos formales mediante la corrupción.

Uno de los argumentos en contra de pagar a los comisionados de Transparencia los salarios asignados es el siguiente, y a primera vista suena lógico: Ganarían más que la gente clave en los ministerios.
Lo que se les olvida decir es: Todos estos funcionarios claves en los ministerios y las autónomas, aparte de sus salarios reciben gastos de representación, viáticos, bonos de gasolina, etc. Y muchos de ellos reciben los famosos sobres, los sobresueldos. Todos los gobiernos, desde la Democracia Cristiana hasta ARENA y el FMLN, han mantenido esta práctica irregular de mejorar los salarios de sus funcionarios claves, simplemente porque los salarios oficiales en el servicio público no son atractivos para los profesionales competentes que necesita el Estado para funcionar.

Esta práctica es ilegal, no transparente y llena de corrupción. La única manera de salir de este problema grave: definir de una sola vez y de manera transparente salarios adecuados para los funcionarios públicos. Pagarles bien y no permitirles ningún ingreso oculto, nada de sobrecitos con efectivo, nada de comisiones, nada de corrupción.

La tradición de pagarles a los funcionarios un salario oficial bajo y completarlo de diferentes maneras informales abre la puerta a dos flagelos endémicos en el servicio público: la corrupción y la excesiva dependencia del funcionario de sus jefes. Si una parte de tu ingreso no es salario formal, sino depende de la buena voluntad de tu jefe, pierdes la dignidad profesional y el sentido de independencia.
Por todas estas razones, dejémonos de pajas: Dejemos de regatearles a los comisionados de Transparencia sus salarios. Paguémosles sus 5 mil dólares, pero exijámosles que jamás cobren ningún sobresueldo, ni acepten ningún pago extra de ninguna parte. Abandonemos la mala práctica de los sobresueldos, bonos y gastos de representación y asignemos a todos los funcionarios salarios dignos y transparentes.

El otro argumento es: No es justo pagar tanto, cuando los policías, maestros y enfermeras ganan tan poco. Correcto, no son justos los salarios de estos servidores públicos. Pero esta injusticia se resuelve subiéndoles los salarios a los que no tienen ingresos dignos, no bajándoles a los funcionarios claves. A menos que queramos equidad en la miseria, sobres debajo de la mesa.
(El Diario de Hoy)