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martes, 7 de junio de 2011

El quiebre histórico - Del Tuiteo 2.0 a la Realidad 0.0

“Les mando todo cariño y mi apoyo, tengan mucho cuidado please”. Esta fue una de las impresiones que surgieron al saber que el movimiento ciudadano estaba por manifestarse en contra de la aprobación del decreto 743, promocionado por la Asamblea y sancionado por el Presidente.

El único cuidado que debíamos tener era no manchar la concentración de civiles con ninguna ideología partidaria. Y lo logramos.

Algunos entrevistadores nos llaman los jóvenes universitarios que nunca se habían pronunciado. Probablemente nuestro Presidente nos escuchó y por eso nos exhortó a preocuparnos por temas más importantes en el país. También reaccionaron los diputados y uno de ellos nos dijo que no estábamos organizados y que éramos muy pocos. Probablemente los Magistrados sintieron nuestro apoyo y no vacilaron en declarar la inaplicabilidad del decreto.

Lo más importante es que todos fuimos parte de un quiebre histórico en la ciudadanía salvadoreña. ¡Reaccionamos! ¡Nos pronunciamos! ¡Fuimos tolerantes y nos unimos por un solo fin! Ahora, la pregunta, ¿Qué tiene que pasar en El Salvador para que los jóvenes reaccionen? ¡Ya tiene respuesta!

En ambas concentraciones (viernes y domingo) nos caracterizó que cada uno de nosotros estaba consciente e indignado por el atropello a nuestra Constitución. Habíamos llegado por nuestra propia cuenta, convencidos de nuestro derecho a manifestarnos y nuestro deber de defender los principios que rigen nuestro país.

Jóvenes conscientes que piensan y toman acción, eso fuimos nosotros, una amenaza para los que se aprovechan de un sistema de justicia basado en la desinformación y la pasividad de los ciudadanos.

Durante las concentraciones personificamos nuestros “pensamientos de 140 letras” al socializarlos y discutirlos con los demás, nos dimos ánimos, nos encontramos que gente que creíamos que no le interesaban esos temas estaba ahí con la misma indignación que todos, nos conocimos, nos dimos nuestras cuentas de tuiter, y además vimos un gran potencial en lo que estaba sucediendo: jóvenes universitarios y profesionales académicamente muy preparados estábamos reunidos y unidos por una misma causa. Simplemente: potente.

Este fue el nacimiento de una nueva fuerza ciudadana sensata en sus intenciones y con mucha capacidad de incidencia. Conformada por jóvenes muy preparados e informados pero que nunca habíamos dado un paso más allá de decir “Hey, tenemos que hacer algo”. Y eso hay que reconocerlo pero sobre todo capitalizarlo.

El siguiente paso es no caer en el error de querer burocratizar el movimiento con una estructura demasiado compleja, tampoco confundirlo con el surgimiento de una ONG, al contrario, este movimiento ciudadano se tiene que abrir más a más jóvenes universitarios y profesionales cuidando que la camiseta que llevaremos puesta siempre será la azul que representa a nuestra nación. Indudablemente necesitamos más organización y a un equipo coordinador que pueda orientar al resto. Vernos las caras en un aula de una universidad o en una sala de juntas sería bastante sano después de estos 2 pronunciamientos.

Sin participación ciudadana no hay democracia. Y sin información y acción tampoco hay ciudadanía. Esta es nuestra oportunidad para fortalecer nuestra democracia y romper con la cultura de sentirnos incapaces de generar incidencia y además poder demostrar que la mayor cantidad de poder está en los ciudadanos, en nosotros.

Todos sabemos que la gran apuesta para estas próximas elecciones no son los candidatos. La gran apuesta para las elecciones del 2012 es hacer que más ciudadanos puedan ejercer un voto informado, consciente y responsable. La decisión por quién votar ya no debe estar basada únicamente en lo que nos dicen en las campañas, ni en la limitada visión de la realidad que nos construyen los medios de comunicación más importantes.

Sigamos informándonos, sigamos pronunciándonos, sigamos exigiendo, que así se forja el rumbo del país. Y así fortaleceremos un elemento que tanto le hace falta a nuestro sistema democrático: una ciudadanía despierta, consciente, activa y que realmente contribuya al sistema de pesos y contrapesos.

(El autor es Director Social de Un Techo Para Mi País)


jueves, 29 de julio de 2010

Los jóvenes están haciendo la diferencia

Una noche de un martes –ninguna fecha especial por cierto – un grupo de 7 jóvenes se reunieron en la casa de uno de ellos en una dinámica parecida a los grupos de estudio tradicionales. Curiosamente había algo diferente que los motivaba a reunirse y no era el aprenderse una teoría o comparar la resolución de ejercicios matemáticos. Lo que los reunía era poder encontrar la forma idónea de cómo abrir los ojos y hacer conciencia a 80 jóvenes que estarán a su cargo por 5 días trabajando en un asentamiento precario.

Mientras la mayoría se preocupa por estudiar, descansar o divertirse, estos jóvenes, además, están ocupados planeando cómo construir 22 viviendas de emergencia en uno de los asentamientos más grandes en el Área Metropolitana de San Salvador. Estos jóvenes son universitarios. A diferencia de otros han logrado comprender que el tener acceso a educación superior los coloca en una posición privilegiada y eso los responsabiliza frente a los problemas sociales más graves que enfrenta el país y les emociona poder trabajar seriamente por resolverlos.

Este grupo de 7 jóvenes pertenece a un grupo de 50 voluntarios de Un Techo para mi País que están organizando la construcción de 154 viviendas que comienza el 31 de julio y finaliza el 4 de agosto. Este grupo ha estado trabajando y preparándose desde hace tres meses para liderar el proyecto de voluntariado más grande a nivel nacional. Este proyecto involucra a 550 voluntarios más que renunciarán por 5 días a las comodidades de sus hogares para entregarlos a las comunidades más pobres de su país.

Año con año se publican numerosos estudios sobre pobreza, se generan muchas posturas, se estructuran nuevos modelos para combatirla, se discute sobre el tema en foros y convenciones, se escriben críticas, quejas, otros protestan por acuerdos tomados, etc. Y ante este problema urgente por atender en el que las familias afectadas viven en una incertidumbre permanente no sabiendo si su techo soportará la tormenta de la noche no cabe la menor duda que debemos actuar ya. La realidad de pobreza es una emergencia que se debe atender cómo tal ya que de ello dependen vidas de familias enteras.

Estos jóvenes le están dando una lección de solidaridad al país, se están identificando con las necesidades vitales de las familias que viven en pobreza y le están dando la importancia que se merecen al prepararse con mucho profesionalismo y actuando con prontitud.

¿Quién dijo que reunir a 550 voluntarios universitarios por 5 días en los asentamientos más pobres era imposible? ¿Quién dijo que construir 154 viviendas de emergencia en 5 días era imposible? ¿Quién dijo que conseguir el financiamiento de estas viviendas era una cifra inalcanzable? ¿Quién dijo que era imposible hacer parte a empresas de este proyecto social? (cada vivienda cuesta 1500 USD).

La juventud ha demostrado que estos y más avances son posibles.

La juventud salvadoreña está despertando, se está haciendo sentir y está demostrando que tiene la capacidad de agrupar a distintos sectores sociales en un ideal de justicia que busca defender y trabajar por la dignidad de las familias más pobres del El Salvador.

(El autor es Director Social Un Techo para mi País El Salvador)

lunes, 12 de julio de 2010

Un mensaje de "Un Techo para mi País"

En muchos films representan con mucha creatividad algunos actos inconsecuentes e incoherentes de funcionarios públicos. Algunas veces queda un sabor cómico por su semejanza con la realidad salvadoreña.

También en las películas de terror cuando la última escena es muy tensa y aparecen sorpresivamente los créditos, decimos “uff! Solo era una película” y damos un respiro.

Hace dos semanas seres humanos incendiaron un bus con personas adentro, mientras cuadras adelante otros asesinaban a pasajeros con armas de fuego. Esto no es una película de terror ni Hollywood, y lejos de darnos un respiro, duele en lo más profundo del alma saber que hay salvadoreños que actúan con tal salvajismo contra personas inocentes que nada tienen que ver con sus propósitos o intereses.

Frente a ese hecho reaccionó nuestra estructura política proponiendo nuevas medidas para combatir la violencia: La Ley Antimaras – que fracasó años atrás y fue declarada inconstitucional-, La Pena de Muerte – más violencia-, la lectura obligatoria de la biblia por 7 minutos diariamente en las escuelas públicas –medida que no contempla la complejidad de Las Escrituras y que para interpretarlas se necesita más que 7 minutos y un docente-.

¿Qué dice “el techo” respecto a todo esto? ¿Estaremos diciendo algo más cuando aparecemos 30 segundos en TV pidiendo la donación a la sociedad? ¿Estaremos tratando de enviar un mensaje cuando miles de voluntarios se organizan y salen a las calles con alcancías invitando a donar a los automovilistas y peatones? ¿Qué más estaremos haciendo cuando nos vamos de nuestras casas por 5 días a construir cientos de viviendas de emergencia en asentamientos precarios?

Es difícil decirlo todo en 30 segundos en TV, o mientras pedimos con alcancías en las calles.

Con el trabajo de miles de jóvenes voluntarios en los asentamientos le gritamos al país entero que si existe una juventud consciente de la realidad que pone al servicio de los más pobres toda su energía, todo su conocimiento, su tiempo y sus capacidades. Demostrando así que no estamos dispuestos a aceptar esta realidad de injusticia y violencia y que exigimos acciones urgentes que ataquen las causas que promueven estas condiciones en el país.

En 30 segundos es difícil demostrar lo transformador que es para los voluntarios universitarios el trabajo junto con los pobladores de las comunidades y el grado de responsabilidad y conciencia que este encuentro genera en los jóvenes al asumir que su educación superior es un privilegio.

Debemos seguir rompiendo las barreras que hay entre las universidades y los asentamientos a través del trabajo directo de estudiantes con pobladores, debemos sumar a más sectores sociales en este proyecto país conquistando de una vez por todas los espacios que los jóvenes merecemos para participar, proponer y ser escuchados. Así, El Salvador será -en el mediano plazo- lo que los jóvenes de ahora queramos que sea.

lunes, 31 de mayo de 2010

Una semana sin sol

Como es costumbre en la ciudad, nos alegramos cuando la temperatura baja un grado. No se diga cuando baja más, hacemos una fiesta completa celebrando un día en el que no nos vamos a sentir agobiados por el calor y en el que no vamos empapar la ropa de sudor.

Los últimos tres días de esta semana la lluvia se intensificó y poco a poco la alerta nacional fue subiendo de verde a roja, la cantidad de familias evacuadas también empezó a subir, en la televisión aparecían dando informes meteorológicos y de daños figuras públicas cada vez más importantes. La Tormenta Agatha estaba haciendo de lo suyo.

Durante la tormenta más de alguna vez los salvadoreños nos trasladamos seis meses atrás cuando ocurrió el Huracán Ida. Ninguno quería vivir nuevamente esa catástrofe. Ninguno podía creer que era la primera tormenta del invierno y ya estaba causando estragos.

Nuevamente – como todos los años - El Salvador es golpeado por la naturaleza y se vuelve a comprobar la permanente vulnerabilidad en la que vivimos. Nuevamente los albergues, nuevamente la ayuda, nuevamente los informes continuos en medios, etc. Es una emergencia y el tiempo de reacción es vital. Hay que actuar: los rescatistas a los ríos, los jóvenes a los albergues y a las zonas afectadas: unos distribuyendo alimentos, otros verificando condiciones de terrenos y viviendas, otros platicando con niños de los albergues, etc. Lo que está prohibido es quedarse de brazos cruzados, la población nos necesita y hay que responder.

Después de la emergencia a cuestionarse. ¿Por qué ocurren estos desastres cada invierno?

El problema de la pobreza, la vulnerabilidad y la exclusión se olvida en verano y en los inviernos se combate con albergues y víveres. Es inhumano que la sociedad y nuestros funcionarios públicos no reconozcan esos problemas como urgentes por resolver.

El problema tenemos que hacerlo problema, tenemos que hacerlo que se vea, tenemos que hacerlo que incomode para que así se discuta y se resuelva. Y los jóvenes sabemos cómo hacer eso, trabajando. Nuestro trabajo es nuestra protesta, es nuestra denuncia. Cada vez que nos unimos, nos organizamos y actuamos para eliminar las condiciones de pobreza y vulnerabilidad le estamos diciendo al país que vivimos en un sistema de oportunidades que no funciona igual para todos, que tiene fallos, un sistema que es injusto y que debido a los estragos que causa nos hemos sensibilizado con las familias más afectadas y decidimos trabajar junto a ellas.

No es posible que 32 familias en San Vicente estén recibiendo estas lluvias bajo tiendas de campaña que les fueron otorgadas por “2 meses” en noviembre del año pasado luego del Huracán Ida y que no se hayan pasado a sus viviendas temporales por ineficiencia del gobierno. No es posible que estas 32 familias hayan tenido que esperar 6 meses y otra tormenta para recibir por lo menos una solución temporal.

Los jóvenes no podemos permitirlo y por eso debemos trabajar cada vez con más fuerza, con más convicción, haciendo cosas cada vez más grandes, haciéndole ver a la sociedad que el problema de la pobreza es inmenso y no damos abasto, pero haciéndole saber también que se puede y se debe solucionar y que los jóvenes estamos dispuestos a hacerlo.

Hasta el momento el sol no ha salido para todos, aún hay 8,000 evacuados que regresarán a sus viviendas muy probablemente en zonas de permanente riesgo.

Ha llegado el momento en el que los jóvenes despertemos y marquemos las prioridades en la agenda pública a través de una propuesta constructiva: nuestro trabajo incansable con los más desfavorecidos.



"Un Gol por Un techo"
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Gerardo Calderón
Director Social
Un Techo para mi País El Salvador
Oficina: (+503) 22433655
Calle Los Claveles, Colonia La Sultana
Antiguo Cuscatlán, El Salvador

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Twitter: @UnTecho