Carta a los partidos




Carta a los partidos:

Estimados amigos:

Es imposible convencer a un chucho que por más que mee a un poste nunca será suyo, y que cualquier otro perro le va a orinar igual...

Tal vez sea igual con ciertos partidos que no pueden superar su instinto primitivo de marcar territorio mediante la pinta & pega.

Lo de los chuchos y los postes obviamente es irracional. Es puro instinto animal. En cambio, de partidos políticos y candidatos a alcalde o diputado se puede esperar cierta racionalidad. La racionalidad dice que forrando todos los postes de la bandera de un partido o pintarlos todos de rojo, anaranjado, azul, verde o tricolor no atrae ni un sólo voto.

Si embargo, algunos partidos lo siguen haciendo. Si no es para conseguir votos, ¿para qué lo siguen haciendo? Tiene que ser algo más que el puro instinto animal que hace al chucho mear, todos los días de nuevo, en todos los postes y árboles de su barrio.

¿Será que la insistencia de forrar los postes de la ciudad con banderas partidarias tiene más en común con la cultura de las pandillas que con los instintos animales? Los pandilleros marcan su territorio con los graffitis en las paredes, y el mensaje es muy claro: “Aquí mandamos nosotros; aquí no vale otra ley que la que nosotros imponemos; y quien no la respeta muere...”

A esto se parece la actitud de algunos líderes locales del FMLN de declarar “territorio liberado” sus municipios, donde no pueden entrar los adversarios. Y si entran, que aguanten las pedradas. Y si a pedradas no entienden, tal vez a balazo...

La única manera de evitar la violencia en las campañas electorales es una ley clara y estricta que prohíba la pinta y pega. Con sanciones penales para los activistas y multas sensibles para los partidos. Punto.

Mientras esta ley no existe, los alcaldes van a tener que aplicar sus ordenanzas, y los agentes del CAM se van a exponer a un dilema injusto: o salen golpeados o salen enjuiciados por golpear a algún activista...

El problema es: Los únicos que pueden hacer esta ley son ustedes, los partidos. Y si no son capaces de llagar a acuerdos de auto-regulación, ¿cómo llegan a consensuar una ley? A menos que al fin la racionalidad se imponga sobre los instintos de chucho y la cultura marera...

Saludos, Paolo Lüers
(Más!, El Diario de Hoy)

Carta a Daniel Ortega


Carta a Daniel Ortega

Estimado comandante-presidente:

Te felicito: Saliste con la tuya. Aunque la Constitución no lo permita, te mandaste a reelegir como presidente de Nicaragua. Y de una sola vez te recetaste una mayoría legislativa suficiente grande para poder reescribir esta maldita Constitución que insiste en un montón de reglas y contrapesos democráticos...

Te felicito, porque realmente lograste humillar a tus adversarios: hasta los grandes empresarios de tu país al fin se vieron obligados a rendirte pleitesía a la hora de tu entronización. Igual la corona española...

Hasta nuestro presidente Funes, quien hubiera preferido no dejarse ver a la par de tus amigos Hugo Chávez de Venezuela y Mahmud Ahmadinejad de Irán, al fin viajó a Managua para (en sus propias palabras) “rendir un homenaje público al presidente Ortega”. Junto con varios prominentes miembros de su gabinete, quienes a la vez son dirigentes del partido FMLN, hermano gemelo de tu partido FSLN.

Los únicos ausentes en esta macabra fiesta fueron los directamente afectados y ofendidos: Costa Rica, por el pleito fronterizo que armaste con este tu país vecino, y el pueblo de Nicaragua. Managua este día estaba militarmente cercado y cerrado para el público, sólo militantes del partido e invitados podían acercarse a la Plaza de la Revolución...

Me imagino que los presidentes centroamericanos que te rindieron homenaje, muy a pesar de la inconstitucionalidad de tu reelección y el fraude consumado, justificarán su gesto dócil hablando de preservar la unidad centroamericana y que las relaciones son entre Estados, no entre personas. Bueno, nadie estaba esperando que rompieran relaciones con Nicaragua, como todos hicieron con Honduras cuando allí hubo ruptura institucional. Pero tampoco tuvieran que validar una reelección inconstitucional y a homenajear al responsable de esta ruptura institucional.

Me hubiera gustado que los únicos presidentes en la foto de tu entronización hubieran sido personajes como Chávez y Ahmadinejad. No me diste esta satisfacción. Hay que reconocer: no sos un simple dictador, sino alguien que sabe encubrir con cierta legitimidad la usurpación del poder, aunque sea a puro chantaje, como en el caso de los empresarios nicas y los presidentes de los países vecinos.

Hay que quitares el sombreo cuando uno ve a un timador con esta capacidad,

Paolo Lüers
(Más!, El Diario de Hoy)

Columna transversal: 20 años de paz

"Aquel día del cese al fuego, en esta gran fiesta en el centro de la ciudad, me pareció imposible vivir en otro país..." Así cerré una columna que publiqué hace un año, el 13 de enero del 2011, en este mismo periódico, titulada: "El 10 y el 16 de enero", sobre el inicio y fin de la guerra.
Luego de 11 años de participar en la guerra, me quedé en El Salvador para ser partícipe de la posguerra. Para muchos la tarea era la reconstrucción, pero para mi criterio esta meta quedaba demasiado corta. Uno no hace la guerra sólo para luego reconstruir lo destruido. Se trataba de construir algo nuevo. Algo que no era posible antes de la guerra, algo que daría sentido al sacrificio de la guerra. Y se trataba de hacerlo entre todos. O sea, entre quienes antes, sin pasar por la experiencia de la guerra y de la búsqueda de la paz, no podían ni siquiera imaginarse una visión compartida del país.
Lastimosamente no todos compartieron esta visión. Dentro de ambos bandos hubo sectores que firmaron la paz, pero sólo porque no hallaban cómo seguir con la guerra. Entraron en la paz viéndola como otra etapa del conflicto, sólo con métodos políticos en vez de violentos, pero con la misma finalidad: imponerse al otro bando, con el cual se estuvo en guerra y se terminó firmando un cese al fuego.
Aunque en ambos bandos los que pensaban así eran fuertes, los Acuerdos de Paz se cumplieron. Como cese al fuego se cumplieron en su totalidad, para sorpresa de todos, y sólo esto ya en si es un hecho histórico trascendente. Como refundación de la República, los Acuerdos se cumplieron no en su totalidad, pero suficiente para cobrar vida propia. Teniendo tanta gente (y en posiciones de poder en ambos lados) que no compartieron esta dimensión de los Acuerdos, era lógico que la construcción de la nueva institucionalidad democrática iba a sufrir retrocesos, obstáculos e inclusos perversiones. Lo sorprendente es que aún así el proceso resultó suficiente robusto para no permitir que alguien lo abandonara del todo o lo paralizara.
Esto se explica por la vida propia que la paz cobró. La paz salvadoreña, una vez iniciada, dejó de depender exclusivamente de la buena voluntad de las partes beligerantes que la firmaron, porque fue adoptada por toda la sociedad. La ciudadanía, antes callada por represión y guerra, se apropió de los Acuerdos de Paz y los convirtió en paz. Atentar contra ella se convirtió en políticamente imposible. Esto obligó a todas las fuerzas políticas, incluyendo los sectores dentro y fuera de los partidos de derecha e izquierda, que no tenían disposición real de romper con la polarización, a aceptar los Acuerdos de Paz como agenda común de la nación. Podían retrasar, diluir, obstaculizar las reformas institucionales acordadas, pero no podían enfrentarlas abiertamente...
Así se explica que incluso los sectores más retrógrados de la derecha nunca se atrevieron a cuestionar el nuevo rol apolítico de la Fuerza Armada, la presencia de ex-guerrilleros en la PNC, la existencia de instituciones nuevas como la Procuraduría de Derechos Humanos o la Academia de Seguridad Pública. Y así también se explica que los comunistas, aun cuando ya lograron el control total del FMLN e incluso cuando ganaron las elecciones del 2009, no se atrevieron a tomar medidas contra la libertad de expresión o contra la libre empresa.
La paz en El Salvador tiene tanto arraigo en la sociedad que ninguna fuerza política puede atentar contra los fundamentos de esta refundación de la República, que el país adoptó colectivamente hace 20 años. Algunos locos pueden pedir una nueva Guardia Nacional, dirigentes de Gana pueden exigir la pena de muerte, y el FMLN puede proponer que se reforme la Constitución para introducir la "democracia directa" en forma de los plebiscitos, pero ellos mismos saben que sólo son consignas demagógicas para atender a sus respectivas clientelas y que no hay manera que la sociedad permita este tipo de atentados contra la paz y la democracia.
De esta forma, nuestra democracia refundada hace 20 años, muy a pesar de las voluntades antidemocráticas de sectores fuertes en la izquierda como en la derecha, ha sobrevivido el experimento de la derecha populista de Toni Saca, con daños considerables, pero intacta y con capacidad de superación. De la misma forma, va a sobrevivir el paso por el poder del FMLN, a pesar de la vocación autoritaria y revanchista de muchos de sus dirigentes, algunos incluso convertidos en ministros.
Nuestra democracia está sobreviviendo incluso la crisis de violencia desatada por las pandillas y mal atendido por tres gobiernos sucesivos. Sobrevivió la demagogia de mano dura, sobrevivió la tendencia peligrosa de partidización de la PNC, y va a sobrevivir las decisiones necesarias del Estado de recurrir a la Fuerza Armada para enfrentar el crimen y de reformar las leyes penales garantistas surgidas de los Acuerdos de Paz para erradicar la represión.
El proceso iniciado con los Acuerdos de Paz ha establecido un marco democrático y un amplio consenso adoptado por la sociedad, que ponen límites a los populistas o autoritarios de todos los colores, incluso cuando lleguen a gobernar. No podrán romper este marco mientras los ciudadanos lo cuidemos.

(El Diario de Hoy)

Carta a una candidata a diputada

 

Carta a una candidata a diputada


Estimada Ana Vilma de Escobar:

¿Te recuerdas de lo que te dije?: No es suficiente tener estrategia, tiene que ser creativa y sorpresiva...

¡Hoy sí me sorprendiste! Cuando vi tus vallas que sólo decían: “Defiende tu voto en la Asamblea”, sin nombre, sin bandera, sin foto, yo pensaba: ‘Esto es la campaña “tapada” de Ana Vilma. El día 10 de enero, cuando por ley puede hacer campaña abierta, la va a destapar. Muy inteligente: Todos los demás que hacen campaña adelantada reciben crítica pública. Pero ella también está en la jugada, sólo que nadie la puede criticar, y cuando destapa su campaña con su rostro y su bandera partidaria, ya va bien adelante... Buena estrategia de expectativa y de sorpresa.’

Pero nunca me imaginé que la estrategia tuya era aún más audaz, más creativa, más sorprendente. Nunca me imaginaba que las vallas que pusiste sin nombre y bandera eran una emboscada para tu principal adversario: el FMLN.

Cuando uno tiene un vecino ladrón, el método para agarrarlo es dejar cosas mal puestas en el jardín. En algún momento las va a agarrar, sobre todo cuando es ladrón por falta de iniciativa propia, alguien envidioso y resentido...

Bueno, funcionó perfecto: el ladrón se tragó el bocado y la trampa se cerró. Tus vallas sin firma eran como ponerle al ladrón en frente de su casa un carro con las puertas abiertas y las llaves puestas. El FMLN no pudo resistir: te robó las vallas mal puestas, las firmó con su bandera y las puso en toda la ciudad... ¡Bingo!: ladrón atrapado.

Y yo pensando que tenía que explicarte estrategia... Ahora me muero de curiosidad (y porqué no: de morbosidad) para ver cómo va a seguir tu campaña y cómo vas a proyectar al público el trofeo del ladrón atrapado.

Gracias por agregarle pimienta a la campaña.

Saludos, Paolo Lüers
(Más!, El Diario de Hoy)