El juego con la violencia, responsabilidad compartida

Formar y preparar grupos armados es un delito serio en cualquier parte. En un país con la historia de guerra civil y posterior paz negociada como El Salvador, es un pecado imperdonable.

Igual es imperdonable jugar irresponsablemente con este tema.

Si se tiene indicios serios de la existencia de grupos armados clandestinos, lo que menos se hace es convocar una conferencia de prensa denunciándolos. Hay procedimientos establecidos para que fiscalía, policía y otros órganos pertinentes llevan a cabo la investigación y, si hay causa, la acusación y captura de los involucrados. Una denuncia pública, como la hizo el gobierno, se enmarca exclusivamente en el contexto de la campaña electoral, no de la debida investigación y acusación.

Si el gobierno tiene pruebas, ¿por qué no procede a capturar, decomisar, judicializar? Y si no las tiene, mejor que se calle para no comprometer las investigaciones.

Si las sospechas de la existencia de grupos armados vinculadas al FMLN son ciertas, el gobierno, con su comportamiento irresponsable, ha logrado no sólo entorpecer las investigaciones, sino además que nadie le cree.

No tengo duda que existen grupos que juegan a guerrilleros.¿Cómo no van a existir si el gobierno fue incapaz (o no tuvo voluntad) de aprovechar el caso Belloso para desmantelar la Brigada Limón, de la cual fue parte?

Es un error absurdo pensar que estos grupúsculos son brazos armados del FMLN, pero sí existen vasos comunicantes de algunas estructuras del partido y sus alcaldías con los grupos violentos. También me consta que la gran mayoría dentro del FMLN no tiene nada que ver con este juego peligroso y lo rechaza.

El Estado tiene la responsabilidad de investigar y desmantelar estos grupos, y tiene todas las herramientas para hacerlo. Si no los ha usado correcta y consecuentemente durante años, y si hoy usa el tema para su campaña política, la conclusión que hay que sacar es: El gobierno no investigó y desmanteló estos grupos armados, porque les conviene su existencia, precisamente para poderlas sacar en tiempo electoral.

Esto hace al gobierno y las instituciones que tienen el deber de velar por la seguridad ciudadana y del país tan cómplices con los grupos violentos que los sectores del FMLN que siguen manteniéndolos con vida artificial.

Lo que pasó en El Paisnal --los desfiles paramilitares presididas por dirigentes del FMLN-- es otra cosa muy diferente. Las fotos de El Paisnal y las declaraciones de los dirigentes del Frente explicándolas, tampoco son pruebas para la existencia de grupos armados, pero sí para un grado sorprendente de retraso mental e ideológico en las filas del partido que pretende gobernar al país.

Es absolutamente legítimo que los excombatientes y sus familiares celebren actos para mantener la memoria de sus hazañas y de sus héroes. En Morazán hacen esto cada noviembre con mucho orgullo, pero no se ponen uniformes militares, sino camisetas que llevan la consigna “Veteranos guerrilleros contra la violencia.” Y no se cuadran con fusilitos de plástico, sino bailan al son de los Torogoces de Morazán.

El hecho que el coordinador del FMLN, en vez de usar su poder para evitar que sus bases celebren desfiles marciales de este tipo, se preste a presidirlos, no lo convierte en culpable de formar grupos armados, pero si demuestra que está anclado en ideologías incompatibles con una cultura de paz.

(El Diario de Hoy, Observador Electoral)

Acuerdo nacional: No habrá despidos

Domingo, 14 de diciembre. Una reunión cumbre sin precedentes: En la sala de gabinete se reúnen los ministros claves; los dirigentes de los dos partidos mayoritarios; las cúpulas de la empresa privada y de los sindicatos; los jefes de los principales bancos del país; y los ‘sabios’ de las facultades de economía. 32 mujeres y hombres que representan los poderes formales y fácticos del país.

Tema central: ¿Cómo enfrentar la crisis económica para defender el empleo?

El candidato a la primera magistratura del segundo partido del país expreso: “No podemos permitir que el 2009 sea el año del desempleo. La tarea de todos es mantener los empleos por el mayor tiempo posible. El Estado tiene que ayudar haciendo inversiones públicas masivas, inclusive en educación y proyectos comunales. Los fondos existentes hay que invertirlos en empleos que tienen sentido social.”

Su contraparte que busca la primera magistratura por parte del primer partido mayoritario, dijo a los poderes fácticos reunidos: “Es la hora de asumir conjuntamente la responsabilidad: la política, los empleadores, los bancos y los trabajadores. Hoy es el punto de partida de una colaboración responsable de todos los actores de nuestra sociedad, con el fin de blindar al país contra la crisis, sobre todo para defender el empleo, y para crear las condiciones para despegar después de la crisis.”

Después de horas de debate, los representantes de las empresas más poderosas del país anunciaron su compromiso para el año crítico 2009: No habrá despidos masivos, mucho menos para los trabajadores calificados que serán indispensables para el futuro crecimiento.

El segundo consenso de la cumbre: El gobierno tiene que conseguir –con garantías, con financiamiento, pero también con presión estatal- que los bancos vuelvan a conceder créditos.

Tercera prioridad concertada: El Estado tiene que coadyuvar con un gran programa de inversiones públicas. Los partidos se comprometen a colaborar para financiar este programa.

Resumen del jefe de gobierno: “Todo lo factible lo haremos. Y todo lo que haremos en el 2009 tiene que la prioridad de fortalecer el país. No queremos efectos publicitarios ni electorales.”

Una cumbre sorprendente y exitosa. Se impusieron la cordura, la concertación y el interés del país.

Razón para entusiasmo: Todo lo escrito y citado es verdad. Nada inventado. La cumbre tuvo lugar el día domingo 14 de diciembre. Sólo que no en El Salvador, sino en la capital de Alemania.

“Aquí es imposible porque estamos cerca de las elecciones.”

¡Respuesta equivocada! También Alemania hay elecciones en el año 2009.

(El Diario de Hoy, Observador Electoral)

¿Ciudades carretera o ciudades acera?

Las ciudades son un superorganismo cultural. Están fuertemente condicionadas por las fuerzas descendentes como planes de ordenamiento, ordenanzas municipales, entre otras. Pero también existen fuerzas ascendentes que crean su propio orden. Así se da la formación de barrios singulares. Por ejemplo en Madrid, nadie le dijo o elaboró una ordenanza para que la comunidad gay viviera en Chueca, pero ahora la mayoría vive ahí. Los distritos comerciales de las calles de Manchester fueron creados muchísimos años antes de que tan siquiera tuviera un alcalde la ciudad.

Estas relaciones horizontales que crea las ciudades son fuerzas centrípetas y centrífugas, ya que atraen a un mismo sector los comercios de un determinado producto, pero al mismo tiempo los repele ya que si existe una concentración muy alta estos perderían clientes. Joel Garreau explica que este tipo de relaciones (fuerzas) crean ciudades con un modelo centro-periferia (egde cities). Formando barrios como estructuras policéntricas donde alguna característica común generan el desarrollo. Y muchos brazos comunicantes (carreteras o aceras) comunican los distintos centros.  Estos múltiples centros surgen a partir de las miles de interacciones locales dentro de una ciudad, son patrones en el tiempo, que se han llegado a formar con un consenso tácito entre los pobladores de un lugar (Johnson, 2001, Sistemas Emergentes)

Por ejemplo todos saben en San Salvador donde comprar rines, logos para vehículos, limpiaparabrisas y repuestos en general. Sabemos que estos se compran en la 29 calle poniente y tal vez en uno que otro lugar disperso. Pero esa calle no fue designada como una venta de repuestos por decreto municipal sino que fue creada por esa suma de fuerzas centrípetas y centrífugas.

Estos consensos se crean en los espacios públicos, en las aceras de la ciudad de Nueva York o Londres, estas interacciones crean leyes que todos respetamos. Pero hay ciudades que se han desarrollado de otra manera. Donde las interacciones del parque y las aceras se han transformados por ciudades de centros comerciales y carreteras, creando las “edge cities”. Las interacciones ahora se realizan a 80 km/h entre un carril y otro de la autopista, nos relacionamos en la competencia por los parqueos y de vehículo a vehículo. Así las relaciones son más lentas. No nos damos cuenta de la realidad de la ciudad donde vivimos y más fácilmente podemos ignorar un barrio pobre si podemos pasar a altas velocidades y con aire acondicionado. La ciudad entones se desarrolla a partir de las carreteras que construye y los centros comerciales que alberga, siendo esta la única fuentes de interacción restante.

Esta crea terrenos mixtos donde puede convivir la riqueza con la pobreza y la interacción no generará barrios establecidos. Este aislamiento ciudadano hará que las ciudades pierdan esos acuerdos tácitos que generan una mejor convivencia, hasta una convivencia más segura. Y es que las ciudades no son creadas por los organismos de planificación, sino por las interacciones de nivel inferior (Jacobs, 1961, Death and Life of Great American Cities).

¿Qué es más seguro vivir en una colonia amurallada y transitar rápido por las autopistas o vivir en un edificio común y caminar por las aceras? Depende, la ciudad de Los Ángeles o Houston respondieron a esa pregunta construyendo las murallas y autopistas; Nueva York y Boston edificios y aceras. Entonces, ¿Cuál es más segura? Depende de que momento lo veamos, ambos Nueva York y Los Ángeles han tenido y tienen barrios muy peligros, pero al final Nueva York después del proyecto del alcalde Giulliani se ha transformado en general muchísimo más segura que la otra.  Esto sucede en parte porque las aceras y las interacciones de primer orden que ahí suceden garantizan la seguridad. Por simple estadística si un grupo de maleantes planea asaltar a una persona y hay cinco, la probabilidad de que te asalten es 20%, pero si es una calle en donde solo hay una persona la probabilidad es del 100%. Además si hay fuertes interacciones, la preocupación propia hace que los ojos vigilantes se multipliquen, reduciendo así el riesgo personal. Aunque el riesgo ciudad no está solo determinado por si existen aceras o calles, es un factor que contribuye.

Las ciudades acera presentan otros beneficios además de la seguridad, desde un punto de vista ambiental, las  ciudades donde la gente camina y utilizar el transporte pública son ciudades menos contaminadas que las que solo se utilizan automóviles, además es un beneficio para la salud de los ciudadanos, el hecho de tener que caminar y no solo pasar sentados. Por supuesto también existe un componente estético muy importante para las ciudades actuales. No solo para atraer turismo sino para la autoestima de los ciudadanos, las ciudades con aceras y menos vehículos son más bonitas. Sino comparten Nueva York con Los Ángeles; Boston con Houston, Paris con Frankfurt.

Al final de cuentas lo que importa es que en las ciudades existan buenos flujos de información, que sean de banda ancha, con interacciones fuertes, que generen comunicación. Pero no como un foro político. No se trata de hacer una reivindicación de las aceras para que los ricos puedan ver a los pobres y así tener mejores ciudades. Se trata de que el progreso de la ciudad pasa porque distintos entes interaccionen para poder crear los espacios que necesita la ciudad.

Esperemos que en la discusión por la alcaldía de San Salvador o de las ciudades de nuestro país,  pasen por discutir como queremos nuestras ciudades, como vamos ha lograr que las ciudades progresen, más allá de las ordenanzas o la designación de sectores. Que crezca para beneficio de los que vivimos en ellas. Que generen las interacciones o los espacios para estas (aceras, transporte público, distritos comerciales y parques) para que las ciudades puedan seguir su evolución y no que la mutilen con ordenanzas restrictivas que seguramente se encontrarán la forma de poder saltarla. 

El poder y el delirio

Quienes consideran al comandante Hugo Chávez un ser primitivo y superficial juzgándolo sólo por sus apariciones televisivas, en las que derrocha truculencia, demagogia, vulgaridad, diatribas y jerga, se llevarán una sorpresa leyendo el libro que el historiador y ensayista mexicano Enrique Krauze ha dedicado al presidente venezolano: El poder y el delirio. En su intenso rastreo, Chávez aparece, desde adolescente, antes de ingresar al Ejército, como un joven abrasado por una pasión subversiva y patriótica, que practica el béisbol con éxito y devora libros de historia de su país, biografías de sus héroes y escudriña sin tregua la vida y proezas de Bolívar a quien profesa un culto religioso y sueña con emular.

Más tarde, ya de oficial, experimentará una singular conversión a la ideología y los designios revolucionarios de los guerrilleros a quienes ha sido enviado a combatir a la región de Anzoátegui. Allí, en los setenta, leyó un libro que, según Krauze, cambió su vida: El papel del individuo en la historia, del padre del marxismo ruso, Gueorgui Plejánov. A partir de entonces, mezclando reflexiones propias con lecturas de Marx, Lenin y panfletos revolucionarios latinoamericanos, al mismo tiempo que a su devoción por Bolívar añadía la fascinación por Fidel Castro, irá construyendo su peculiar ideología, una alianza de militarismo, marxismo y fascismo, en el que el eje y motor de la revolución es el héroe epónimo, entendido éste en la acepción carismática y trascendental que le atribuyó Carlyle en su libro (tan admirado por Hitler) De los héroes y el culto de los héroes. Todo esto ocurre en el secreto, claro está, pues el Ejército del que forma parte Chávez se halla en aquellos años identificado con los gobiernos democráticos de Venezuela y empeñado en una lucha difícil contra las guerrillas que, apoyadas por Cuba, han abierto varios frentes de lucha en el interior del país. Dentro de sus filas, Chávez forma sociedades secretas y conspira ya entonces preparando la toma del poder mediante un golpe, algo que sólo intentará, fracasando en el intento, años más tarde, en 1992, durante el segundo Gobierno de Carlos Andrés Pérez.

De manera que cuando el comandante Chávez sube al poder, en 1998, ungido por los votos de los electores venezolanos, está lejos de ser un improvisado. Va a poner en práctica un proyecto político y social que irá puliendo y radicalizando desde el gobierno, pero que ya le rondaba la cabeza desde su juventud. Ésta es también una tesis que hace suya el ex presidente boliviano Jorge Quiroga, para quien Chávez es un astuto estratega que, detrás de sus extremos histriónicos, va edificando sin prisa ni pausa y a golpes de chequera -de petrochequera- un imperio continental estatista, totalitario y caudillista. Este proyecto, dice Krauze, aunque se promueve a sí mismo con una retórica revolucionaria y marxista, tiene, por su componente militarista, vertical y sobre todo el culto irracional del héroe, una entraña fascista, y su semejanza mayor, en América Latina, son Perón y el peronismo.

Uno de los aspectos más interesantes de la investigación de Krauze es mostrar la influencia que ejerció sobre Chávez un pintoresco personaje de híbrido prontuario, Norberto Ceresole, peronista, profesor de la Escuela Superior de Guerra en la URSS, representante de Hezbolá en España, antisemita y neonazi militante, autor de libros de geopolítica que negaban el Holocausto. Luego de haber estado vinculado a la dictadura militar de izquierda del general Velasco Alvarado en el Perú, Ceresole se convirtió en asesor y panegirista del comandante Chávez, a quien acompañó en sus giras por el interior de Venezuela.

El poder y el delirio es un libro muy ameno, compuesto de ensayo histórico, reportaje periodístico, documento de actualidad y análisis político. Traza un animado fresco del pasado inmediato venezolano, donde encuentra las raíces secretas de la crisis que abrió a Chávez las puertas del poder en el deterioro, despilfarro y corrupción en que degeneró una democracia que, a la caída de la dictadura de Pérez Jiménez, y con el Gobierno de Rómulo Betancourt había abierto un período, ejemplar en ese momento latinoamericano, de libertades públicas, fortalecimiento de las instituciones civiles y de la legalidad, a la vez que de intensa preocupación social.

Con justicia, Krauze llama a Betancourt "la figura democrática más importante del siglo XX en América Latina", pues no sólo impulsó la libertad en su país sino luchó sin desmayo contra todas las dictaduras, de Trujillo a Fidel Castro, que mantenían al continente en el atraso y la barbarie. Si la llamada "doctrina Betancourt" que quería comprometer a todos los gobiernos democráticos del continente a romper relaciones y a acosar diplomáticamente a todo régimen de facto hubiera prosperado, otra sería la suerte política de América Latina en la actualidad. Por eso fue atacado con ferocidad sin igual por los dos extremos y se salvó de milagro de los varios atentados contra su vida. Krauze tiene razón: Rómulo Betancourt fue un demócrata cabal, un estadista honrado y lúcido, y si todos los gobernantes que lo sucedieron hubieran seguido su ejemplo jamás hubiera surgido en Venezuela un fenómeno como el de Chávez. Por desgracia no fue así y, al igual que en otras democracias latinoamericanas, la ineficiencia y la corrupción que vinieron después hicieron que grandes sectores sociales, frustrados en sus anhelos, se dejaran seducir por los cantos de sirena revolucionarios. Y, ahora, mientras luchan por recuperar la democracia que perdieron, aprenden (¿aprenden, de verdad?) que el sacrificio de la libertad es siempre inútil, pues los hombres fuertes y caudillos acarrean siempre peores males que los que pretenden remediar.

En los animados diálogos y mesas redondas y entrevistas con intelectuales venezolanos de distintas tendencias que acompañan el ensayo de Krauze, se despliega toda la complejidad de la situación actual en Venezuela, y queda claro que hay criterios muy diversos entre los análisis que hacen distintas figuras de la oposición, de un Teodoro Petkoff a un Germán Carrera Damas o a un Simón Alberto Consalvi, para explicar el fenómeno Chávez. Pero lo que surge de todo ese rico material polémico es algo que resulta muy alentador: lo más graneado y sólido de la intelectualidad venezolana, sea de izquierda, de centro o de derecha, milita en las filas de la oposición democrática al régimen caudillista de Chávez y trabaja para impedir que el proyecto autoritario cancele los espacios de libertad que aún sobreviven. Y todos parecen coincidir en la convicción de que esa lucha por la libertad debe ser pacífica, de ideas y principios, y electoral. Esta es la primera vez en la historia de América Latina en que un régimen "revolucionario" no ha conseguido reclutar a un solo artista, pensador o escritor de valía y más bien se las ha arreglado para ponerlos a todos ellos en la oposición. Vale la pena subrayarlo y celebrarlo porque lo cierto es que hasta ahora todas nuestras dictaduras, sobre todo si eran de izquierda, han tenido cortesanos intelectuales, y a veces de alto nivel.

No es menos extraordinario que en la resistencia a Chávez militen, en la vanguardia, los estudiantes universitarios, en su gran mayoría, y sobre todo los de las universidades públicas, es decir, los de origen social menos próspero. Enrique Krauze entrevista a varios de ellos y hace un perceptivo examen de las razones que han llevado a los jóvenes venezolanos a rechazar la supuesta "revolución socialista del siglo XXI" y a movilizarse, en diciembre del año pasado, contra el intento del régimen de Chávez de legitimar su eternización en el poder mediante un plebiscito. La derrota que allí experimentó el régimen, por primera vez, es una fecha histórica, porque desde entonces ha cambiado la correlación de fuerzas, y ello ha quedado demostrado el pasado 23 de noviembre, con los resultados de las elecciones en las que la oposición conquistó los cinco Estados principales del país y un gran número de alcaldías. No creo que sea wishful thinking predecir que desde ahora, y aunque ello tome tiempo, Venezuela dejará de retroceder hacia el autoritarismo pleno y avanzará de nuevo hacia una democracia renovada, enriquecida por la experiencia y vacunada contra los errores que engendraron la anomalía de la que ahora trata de emanciparse.

(El País, Madrid)

La batalla decisiva es en enero

Era de esperar: las encuestas se vuelven munición en la batalla electoral. Esto siempre suele pasar y es entendible si la tendencia que diagnostican las diferentes encuestas son inequívocas. Pero es muy peligroso cuando esto no es el caso, cuando más bien las diferentes encuestas pintan imágenes muy contradictorias.

Parece que las elecciones de enero van a dar un resultado sorprendente en un país donde la palabra más usada es ‘cambio’: Todo seguirá igual. La correlación de fuerzas no cambiará en la Asamblea Legislativa. El FMLN, lejos de su meta anunciada de ganar 43 diputados, quedaría más o menos igual en la elección de diputados. ARENA, lejos de ser arrollada por la anunciada tendencia al cambio en favor del FMLN, se mantendría igual.

Por lo menos así lo indica la encuesta cuyos resultados hoy comienza a publicar El Diario de Hoy. La firma Borges y Asociados efectuó una encuesta completa en cada departamento, para medir la intención de voto a nivel regional. De los diez departamentos hasta ahora cubiertos (toda la parte de este lado del río Lempa), en seis lleva ventaja ARENA en la intención de votos para diputados, el FMLN en cuatro. En los departamentos orientales que faltan, la tendencia puede ser al revés. Al final, cuando todo esté contado, no habrá ni vencedores ni vencidos en la elección parlamentaria.

¿Cuál cambio?, habrá que preguntarse...

Parece irónico pensar que cuando se sienta el polvo de la batalla, toda seguirá igual, habrá la misma necesidad que los partidos, en vez de imponer su políticas, se pongan de acuerdo. Significa que el electorado muestra mucho más sabiduría y astucia política que los estrategas de los partidos.

Y significa otra cosa igualmente sorprendente: que la estrategia de ARENA, que todos la hemos censurado (algunos con angustia, otros con satisfacción, todos con insistencia), está funcionando mejor que todos sus críticos nos podíamos imaginar.

El mismo FMLN ha definido qué tipo de victoria piensan cosechar en enero 2009: defender la alcaldía emblemática de San Salvador, y ganar con 43 diputados la mayoría simple en la Asamblea. Y así seguir montando la ola del cambio para arrasar con las presidenciales en marzo. El surfeador, si se equivoca montando una ola que no tiene fuerza, se hunde...

Resulta que aparte de no lograr aumentar sustancialmente sus diputados, el FMLN corre peligro serio de perder la alcaldía de San Salvador. En este sentido, la decisión de ARENA de concentrarse a la batalla por San Salvador, en vez de invertir mucho en la campaña presidencial, parece correcta.

No significa que ARENA y su jefe de campaña, quien sigue siendo Tony Saca, se conforman con ganar la alcaldía y perder Casa Presidencial. Pero ellos saben que para revertir la ventaja que sigue llevando su adversario en la carrera presidencial, necesitan destruir el mito de invencibilidad que ha logrado proyectar el FMLN a su candidato. O sea, atacar exitosamente la percepción que hay una tendencia al cambio que es idéntica con la tendencia de poner a Mauricio Funes en Casa Presidencial. Una vez desinflado este globo, ya no existe ventaja en la carrera presidencial y cualquiera de los dos partidos podrá ganar en marzo.

Lo que va de la campaña demuestra que ARENA no ha encontrado el campo de batalla donde logra pincharle el globo a Mauricio Funes. No han encontrado cómo crear un hecho político suficientemente fuerte para destruir la percepción de que el que está ganando es Funes. Entonces, en vez de ir a batallas que corren peligro de perder y así fortalecer la aureola de invencibilidad de su adversario, los estrategas de ARENA han cambiado sus prioridades: Hasta el 18 de enero, la prioridad tiene la batalla por San Salvador, porque ahí es donde el FMLN es débil y puede ser derrotado; y la batalla por los diputados, porque ahí es donde el FMLN ha cometido un error estratégico, anunciando una meta imposible de alcanzar. Este error de cálculo del FMLN significa que ARENA no tiene que ganar mayoría parlamentaria para ganar, es suficiente no perder - y a partir del 18 de enero, comenzar de verdad con la campaña presidencial.

Los números hasta ahora disponibles sobre las elecciones municipales y legislativas del 18 de enero muestran que esta estrategia puede funcionar. Por primera vez, ARENA puede ver luz al final de un largo túnel.

De aquí al 18 de enero, hay que observar de cerca todo lo que pase en Sal Salvador, cómo la gente evalúa el gobierno municipal, cómo se comporta la masa de habitantes de las comunidades marginales y cómo la clase media capitalina.

Qué cosa más irónica para el FMLN: Su mejor alcalde, Héctor Silva, hubiera sido su carta ganadora para la presidencia. No la querían jugar, porque Silva era demasiado moderado. Más bien lo sacaron del partido. Y hoy su peor alcaldesa, Violeta Menjívar, puede ser la carta que los haga perder nuevamente Casa Presidencial. Todo el mundo, inclusive su candidato presidencial, les dijo que querer imponer la reelección de una alcaldesa fracasada les iba a costar caro. Pero insistieron en ella por razones de cohesión partidaria.

Los errores se pagan, si hay quien los cobra. En este caso es cobrable, y el precio puede ser la presidencia.

(El Diario de Hoy, Observador Electoral)

Shoes

An open answer to an open letter

John L. Hammond
HUNTER College, NYC, NY
jhammond@hunter.cuny.edu

San Salvador, December 12, 2008
Dear John:

Probably you don’t remember me, but we met in the eighties, I imagine in New York. Or was it in México, Managua, or San Salvador, on a fact finding mission of yours? You did fact finding back then, didn’t you?

Doesn’t matter. But we met. You being a left wing scholar supporting revolutionary causes in Latin America, me being a German writer turned Salvadoran guerrilla visiting the U.S. to seek support. I was Paolo Martin back then and worked out of the N.Y. based El Salvador Video Project.

Don’t worry, John, I also forgot about you. Until I found your name in the long list of American scholars subscribing an obscure document named ‘OPEN LETTER FROM U.S. ACADEMICS ON SALVADORAN ELECTIONS’ recently published by the Council on Hemispheric Affairs.

I single you out because you are the only one out among the more than hundred academics signing that letter I happen de know or remember to know personally. That’s why I’m answering you and not Noam Chomsky who I would imagine receives too much fan post from Latin American revolutionaries to be able to read my letter of dissent.

Somebody has to tell you guys that the war we fought in El Salvador is over. We laid down our arms in 1992, and so did the death squads. We were not defeated, as you probably know. We were strong enough to negotiate the dissolution of death squads, security forces and counterinsurgency battalions before we laid down arms. We were not stupid or suicidal. There have been some political killings committed by both sides in the last 16 years, but very few and isolated. The last ones I know of were committed by a FMLN activist taking an M15 to an opposition rally and shoot two police officers, ironically both of them from families known to have supported the guerrillas during the war.

Somebody also has to tell you guys to be more careful before signing letters. All of you are scholars. Last time I checked, scholars are people who investigate, people who know how to keep critical distance from their sources. Just because organizations like CESPAD (Foundation for the Study of the Application of the Law) or the legal department of the Archbishopric of San Salvador say so, we don’t have a resurgence of right wing death squads in El Salvador. Why don’t you do what scholars are supposed to do and investigate before making and publishing politically biased misjudgments like you did in the Open Letter?

Of course we have a serious violence problem in El Salvador. We have gangs killing peaceful neighbors. We have gang members killing members of rival gangs. And we have vigilante groups and police officers killing gang members. Not to talk about narco induced violence. What we don’t have is a serious problem with political violence, because both right and left wing parties know that it would be political suicide to support or tolerate political violence.

Somebody has to tell you guys that the FMLN you knew and supported during he war doesn’t exist anymore. That was an alliance of all different kind of leftist movements, and that’s why it was so strong and couldn’t be defeated. That alliance doesn’t exist anymore, even though part of it managed to keep the name and the flag of that once glorious movement.

Today’s FMLN will probably tell you that who is writing you this letter and half of the ex guerrilla commanders and fighters have become traitors who have sold out to the right and to imperialism. As a scholar and as a progressive person you should be cautious with that kind of name calling. People have been executed by their comrades for less than that.

Even if your sources would never admit it, there is a left in El Salvador opposed to what today is called FMLN. As there is in Nicaragua a left opposed to Daniel Ortega and in Venezuela a left opposed to lieutenant colonel Hugo Chávez.

Just because the FMLN candidate says so, doesn’t make it true that there is an electoral fraud in the making in El Salvador. Maybe the FMLN is going to win the elections, maybe not. There are a lot of reasons for Salvadoran voters to end 19 years of ARENA government. There are also a lot of reasons for Salvadoran voters to keep the FMLN out of power. For the majority, this is a very difficult decision.

For the FMLN candidate, who is supposed to be a moderate, to travel the world saying that the only way to keep him from winning is by fraud, is a very dangerous and irresponsible thing to do. For American scholars and progressive intellectuals to repeat it without any kind of fact checking, is simply embarrassing.

You are right to be concerned about El Salvador – and you have the right to say so clear and loudly. Some of your arguments are valid, others are very irresponsible and misleading, especially what you say about political violence in El Salvador.

Some of you guys aren’t able or willing to see political violence when it’s hitting the people next to you, like in Nicaragua or Venezuela. How dare you not speaking out about politically motivated violence committed by the FSLN in Nicaragua – and at the same time repeat FMLN propaganda about death squads in El Salvador? How can you call yourself a scholar and a leftist being so blind to authoritarianism when it comes from the left?

Never will I forget the solidarity and the support we received from thousand of intellectuals in the US when we were fighting our war for democracy, social justice and self determination in El Salvador. That’s why I can’t help but dissent when I read intellectually and politically unsustainable open letters like the one you signed without knowing what you talking about. Dear John Hammond, in the name of the common cause we discussed one day more than 20 years ago, don’t do that to yourself. Don’t do that to the left.

Yours, Paolo

Mientras Detroit dormía

Cuando pienso en nuestro intento de sacar de apuros a Detroit no puedo evitar reflexionar sobre lo que, desde mi punto de vista, es la norma empresarial más importante en el actual mercado mundial, integrado y digitalizado, en el que el conocimiento y las herramientas para la innovación están tan ampliamente repartidos. Es ésta: todo lo que pueda hacerse, se hará. La única duda es si lo hará uno o se lo harán. Pero no piensen ni por un momento que no se hará algo. Si tienen una idea en Detroit o Tennessee, prométanme que lucharán por ella, porque si no, alguien en Dinamarca o en Tel Aviv lo hará un segundo después.

¿Por qué saco esto a colación? Porque alguien del sector de la automoción en Dinamarca y Tel Aviv ya está desarrollando una alternativa real para el modelo empresarial de Detroit. No sé si esta alternativa a los coches que utilizan gasolina funcionará, pero sé que puede hacerse, y Detroit no está haciéndolo. Y, por tanto, se hará, y apuesto a que, al final, será rentable.

Y cuando lo sea, nuestra ayuda de emergencia a Detroit se recordará como el equivalente de verter miles de millones de euros de dinero público en el negocio de la venta por catálogo en vísperas del nacimiento de eBay. Se la recordará como se recuerda el verter miles de millones de euros en el negocio de la música en discos compactos en vísperas del nacimiento del iPod y de iTunes. Se la recordará como se recuerda el verter miles de millones de euros en una cadena de librerías en vísperas del nacimiento de Amazon.com y el Kindle. Se la recordará como se recuerda el verter miles de millones de euros en mejorar las máquinas de escribir en vísperas del nacimiento del ordenador personal e Internet.

¿A qué modelo empresarial me estoy refiriendo? A la cadena de coches eléctricos de Shai Agassi, llamada Better Place. Justamente la semana pasada, la empresa, con sede en Palo Alto, California, anunció una alianza con el estado de Hawai para probar en carretera su plan empresarial tras haber firmado ya acuerdos similares con Israel, Australia, la zona de la bahía de San Francisco y, sí, Dinamarca.

El sistema de recarga del coche eléctrico de Better Place consiste en generar electrones a partir de una fuente de energía tan renovable como sea posible (como la eólica y la solar) y, posteriormente, introducir esos electrones limpios en una infraestructura nacional para la recarga de coches eléctricos. Ésta está constituida por puntos de carga de electricidad con salidas en forma de enchufe -los primeros se han abierto esta semana en Israel-, además de estaciones para la sustitución de baterías repartidas por el país en cuestión. Luego, todo el sistema se coordina desde un centro de control del servicio, que integra y elabora las facturas.

Con el modelo de Better Place, los consumidores pueden comprar o alquilar un coche eléctrico del fabricante francés Renault o de empresas japonesas como Nissan (General Motors despreció a Agassi) y luego comprarle a Better Place kilómetros para sus baterías eléctricas, del mismo modo en que ahora se compra un móvil a Apple y los minutos a AT&T. De esa forma, Better Place, o cualquier empresa de automóviles que se asocie con ella, se beneficia de cada kilómetro que se recorre. General Motors vende coches. Better Place vende kilómetros de movilidad.

Está previsto que los primeros coches eléctricos de Renault y Nissan circulen por Dinamarca e Israel en 2011, cuando todo el sistema debería estar listo y en funcionamiento. El martes, el ministro de Medio Ambiente de Japón invitó a Better Place a unirse al primer proyecto para coches eléctricos dirigido por el Gobierno junto a Honda, Mitsubishi y Subaru. Better Place fue la única empresa extranjera invitada a participar y a trabajar con las principales empresas automovilísticas de Japón en la construcción de una estación de recambio de baterías para coches eléctricos en Yokohama, el Detroit de Japón.

Lo que me parece interesante de Better Place es que está construyendo una empresa de automóviles a partir de la nueva plataforma industrial del siglo XXI, no de la del siglo XX, exactamente lo mismo que hizo Steve Jobs para revolucionar el negocio de la música. ¿Qué es lo que Apple fue el primero en entender? Para empezar, que la plataforma tecnológica actual permitiría que cualquiera que tuviese un ordenador pudiese grabar música. Segundo, que Internet y los reproductores de MP3 permitirían que cualquiera pudiese transferir música en formato digital a otra persona. Los CD y las compañías discográficas ya no serían necesarios. Apple no hizo más que tomar todas esas innovaciones y reunirlas en un sistema único de creación, compra y reproducción de música que alteró completamente el negocio de la música.

Lo que dice Agassi, el fundador de Better Place, es que hay una nueva forma de generar movilidad, no sólo música, empleando la misma plataforma. Lo único que hace falta es la clase apropiada de batería de coche -el iPod en esta historia- y la clase apropiada de red nacional de recarga -la tienda de iTunes- para hacer que el modelo empresarial funcione para los coches eléctricos a tres céntimos el kilómetro. El estadounidense medio está pagando hoy día unos seis céntimos por kilómetro recorrido usando gasolina, lo que también contribuye al calentamiento global y consolida el poder de los petrodictadores.

No esperen que una innovación así salga de Detroit. Recuerden que, en 1908, el consumo del modelo T de Ford (10,5 kilómetros por litro) era mejor que el de muchos modelos de Ford, General Motors y Chrysler fabricados en 2008. Pero no se sorprendan de que provenga de un lugar diferente. Puede hacerse. Se hará. Si desaprovechamos la oportunidad de ganar la carrera del Coche 2.0 porque seguimos empeñándonos absurdamente en salvar nuestro Coche 1.0, no se podrá culpar a nadie más que a los nuevos accionistas de Detroit: nosotros, los contribuyentes.

(Thomas L. Friedman es columnista del diario The New York Times. La versión en español salió en El Pais, Madrid)