Carta al FMLN: No es hora de cobrar sino de ser solidarios

Estimados compañeros:
Muestren un poco m
ás dignidad, por favor. Sus principales aliados en América Latina, los chavistas venezolanos, acaban de sufrir una derrota de cantina, perdiendo el control férreo que han tenido durante 17 años sobre la Asamblea Nacional a una oposición que ganó dos tercios de los diputados.

Y la reacción de ustedes es esta: “Instamos a la Asamblea Venezuela que respete compromisos con Petrocaribe y otros países.” No puede ser que ante la crisis en que están sus hermanos, padrinos y financistas, lo único que les preocupe sea si va a sobrevivir el mecanismo de subvención millonaria que sus camaradas venezolanos le hicieron llegar al partido FMLN y sus dirigentes vía ALBA y Petrocaribe… 



En su comunicado firmado por la Comisión Política, el FMLN habla de “fuerzas que en el afán de conseguir resultados electorales están dispuestas a transgredir límites humanistas y éticos: tomando de rehenes a los pueblos, imponiendo una guerra económica de desgaste, abusando de su poder económico al esconder y acaparar los productos de primera necesidad, para generar desesperación en la población, chantajeándola a que vote en contra de los gobiernos progresistas.” Pero el día siguiente ustedes salen llorando y pidiendo a estas fuerzas “ultraderechistas e imperialista”, que a partir de enero 2016 controlarán el parlamento venezolano,  que por  favor, por favor, por Diosito, que no les cierren el chorro de petrodólares al FMLN… 

¿No les da pena que su partido no es capaz, como movimiento político hermano, de ofrecer a sus camaradas venezolanos ayuda en el momento de crisis – y en vez de esto les piden que sigan mandando pisto?

Lo que los socialistas venezolanos necesitan ahora es que sus amigos les acompañen en un debate serio, honesto y autocrítico de cómo hacerse parte del proceso de transición democrática y reconstrucción de la institucionalidad de Venezuela. Porque si tratan de parar lo imparable, van a perder todo lo ganado en 17 años de “revolución bolivariana”. En cambio, si no solo aceptan los resultados electorales, sino también el carácter inevitable e incontenible de la transición política en Venezuela, los socialistas venezolanos tendrán futuro como una de las fuerza política principales de la nueva Venezuela. Si no, se desarticularán. La historia les pasará encima. Pero esto no es necesario: en la Venezuela del futuro habrá espacio para una izquierda. 

Lo que necesitan sus compañeros y correligionarios venezolanos ahora son amigos dispuestos a procesar la derrota con autocrítica y humildad – y no pirañas que quieren seguir desangrando a Venezuela antes de que todo el sistema chavista colapse.

Dan pena ajena ver en televisión a Nidia Díaz, con cara de llorona, y al Diablito Ruiz, con cara de bravo, hablando de Venezuela. De nada les sirve a sus amigos venezolanos que ustedes repitan como loros las pendejadas que ellos hablan del imperialismo, de la ultraderecha, del neoliberalismo, del fascismo, de la guerra económica… – todo para encubrir la triste y dolorosa verdad que perdieron las elecciones por incapaces, por corruptos, por arrogantes, y por represivos. Mal favor les hacen ustedes a sus colegas venezolanos repitiendo sus justificaciones de la derrota, cuando ellos (¡y ustedes!) urgentemente necesitan entender y aceptar los errores cometidos y abandonar los conceptos obsoletos…

Sin embargo, parece que lo único que les interesa a ustedes de Venezuela y su “revolución” son los millones de ALBA, que hicieron del FMLN el partido más rico del país.

Piénsenlo. Saludos, 
(Mas!/El Diario de Hoy)



Carta al canciller sobre censura e intolerancia

Estimado Hugo Martínez:
Cada vez que el embajador alemán dice algo que a tus jefes no les gusta, vos te ponés en pose del Gran Inquisidor y le decís que se calle. En las redes sociales circula tu última carta al embajador Heinrich Haupt, con copia al canciller alemán, reclamándole que deje de hablar de “asuntos internos” de nuestro país. Asunto interno, en este caso, siendo la elección de un nuevo fiscal general.


De tu misma carta concluyo que no es la primera vez que mandaste cartas a la embajada y a Berlin. La última vez, si bien me recuerdo, el “asunto interno” que el embajador se había atrevido tocar era la Sala de lo Constitucional.

Te hago una pregunta, Hugo: ¿En serio estás planteando que los embajadores no deben meterse de los :asuntos internos” del país? ¿O más bien, los embajadores son más que bienvenidos de meterse en nuestros “asuntos internos”, con tal que no expresen crítica a nadie ni preocupación por nada?

Porque siempre cuando los embajadores, sobre todo los de países que tienen fuertes lazos de cooperación, comercio e inversión con El Salvador, hablan bien de nuestro país, elogian al gobierno, ofrecen apoyo y plata, ustedes le besan el trasero, los cortejan, los enamoran…

Tu colega Hatos Hasbún se esmera a convencer a los embajadores (incluyendo al alemán que regañaste) a que algún sábado se sientan a la par del presidente en su reality show llamado “Gobernando con la gente”. Afortunadamente, la mayoría de los embajadores se han resistido a prestarse a este show. ¿Será esto el enejo con Heinrich Haupt?

Siempre los embajadores son bienvenidos a sentarse en el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana de Hato y Benito, y a dar declaraciones sobre lo valioso que les parece el Plan El Salvador Seguro. Ahí sí tu gobierno fomenta que los diplomáticos, incluyendo los altos representantes del PNUD y de la OEA, intervengan en nuestros asuntos internos. Pero que no se les ocurra expresar una preocupación o incluso algo que el gobierno o el partido podría entender como crítica.

Para ustedes, los embajadores de los países amigos están aquí para soltar plata, para apapachar al gobierno, para sonreír en las cámaras del canal gubernamental – y por lo demás que se callen, por favor. Si no, les cae una nota diplomática de protesta.

¿No te da pena, Hugo, firmar este tipo de cartas? Todos sabemos que el partido te lo exige. Y luego vos tenés que ver como reparás el daño que estas censuras causan con nuestros amigos afuera. ¿No te frustra el grado de intolerancia que te obligan asumir frente a amigos de nuestro país, que genuinamente se preocupan del desarrollo de nuestra institucionalidad y nuestra economía?

En la última carta vos reclamás al embajador Haupt que sus declaraciones son una “afrenta a nuestro primer órgano de estado”. Primero, ¿no existe en la Constitución ni una palabra que establece una jerarquía entre los tres órganos del estado. Segundo, si te referís a la Asamblea, ¿cómo puede ser una “afrenta” al parlamento si el Dr. Haupt dijo que a los diputados había que protegerlos de indebidas presiones?

Mire, Hugo, en la cancillería en Berlin van a limpiar vidrios con esta tu carta. Les causa pena ajena e incomodidad, pero jamás van a presionar a su embajador que sea sumiso y se calle.

Te recomiendo que hablés con los embajadores y les pidás disculpa por este intento de censura e intimidación.

Saludos, Paolo

(Mas!/El Diario de Hoy)

Para entender las elecciones en Venezuela

I
De un día al otro la coalición opositora MUD se ha convertido de oposición en un factor institucional de poder. El control total que los electores le ha dado sobre la Asamblea Nacional da a las fuerzas democráticas la posibilidad de reconstruir el equilibrio de poderes destrudio en 17 años de gobiernos chavistas. La Asamblea en sí, recuperando su autonomía, es un contrapeso poderoso al ejecutivo. Ejerciendo la mayoría calificada de dos tercios, que la MUD ganó con sus 112 diputados, la Asamblea puede además recomponer la independencia de los demás poderes del estado: Fiscalía, Tribunal Suprema de Justicia, Consejo Nacional Electoral, Controlaría General…

La oposición convertida en poder tendrá que cohabitar con el ejecutivo chavista, por lo menos hasta que logre sustituirlo con un plebiscito revocatorio, pero puede de inmediata comenzar a reconstruir el tejido institucional republicano, compuesto por poderes independientes.

II
Hay un punto sobre el cual Henrique Capriles y Leopoldo López, los dos principales líderes de esta coalición, siempre han coincidido: los dos siempre se vieron no como opositores sino como la alternativa. Carriles varias veces me interrumpió en nuestras entrevistas corrigiéndome: No somos oposición, somos la alternativa.

Yo he escrito extensamente sobre la relación entre estos dos protagonistas de la transición democrática venezolana, sus contradicciones, su rivalidad, pero sobre todo sus coincidencias y la manera como se complementan. Estos dos hombres están condenados a trabajar juntos, y aun más a partir de estas elecciones.

Sin la rebeldía y la capacidad de retar al régimen de Leopoldo López, la oposición o hubiera llegado a este punto. Y tampoco sin la paciencia, la mesura, combinada con terquedad y determinación, de Henrique Carriles.

Los dos representan dos formas diferentes pero complementarias de liderazgo. Ideológicamente representan exactamente lo mismo: el compromiso social, la convicción que la nueva Venezuela tiene que ser social y políticamente incluyente, su rechazo a las viejas formas de ejercer el poder de la Cuarta República que abrió el espacio al populismo de Hugo Chávez.

Cualquiera de los dos puede ser presidente, siemore cuando el otro lo apoye.

Ambos, como casi todos los líderes opsoitores, se mueven en la zona de traslape entre socialdemocracia, humanismo cristiano, y liberalismo. Como el “Movimiento Pro” de Mauricio Macri o “Ciudadanos” de Albert Rivera, los movimientos de Leopoldo López y Capriles son partidos de nuevo estilo, fundados en el siglo 21, muy enraizados en la sociedad civil.

Es ridículo cuando hablan del chavismo como izquierda y de la oposición como derecha. En muchos sentidos, Diosdado Cabello y Hugo Chávez son mucho más de derecha que Leopoldo López y Henrique Capriles – de la misma forma como en los debates electorales españolas Albert Rivera parece un tipo más progresista o incluso de izquierda cque los líderes de Podemos y del PSOE…

De todos modos, lo que presenciamos en Venezuela no lo podemos medir y analizar sobre el clásico eje derecha-izquierda, sino sobre el eje autoritarismo-democracia.

III
Lo más importante de estas elecciones: La oposición ganó porque logró quitarle al chavismo la hegemonía en los barrios populares urbanos y, al mismo tiempo, en las zonas menos desarrolladas de la Venezuela rural.

Las sólidas mayorías de Hugo Chávez en los barrios populares (que son asentamientos enormes de cientos de miles de habitantes) y en los “estados llaneros”, la han perdido sus herederos Maduro y Cabello. En Caracas, el chavismo perdió hasta en la 23 de Enero, donde todavía en el 2010 no podían entrar los activistas de la oposición. Y perdió en el estado de Barinas, cuña del clan de los Chávez Frías…

Es absurdo pensar que en estas bastiones del chavismo haya entrado y ganado “la derecha”. Han entrado, con mucho trabajo paciente y sistemático, los partidos de tendencia socialdemócrata con su alto grado de activismo sindical, trabajo comunitario y entusiasmo de justicia social. Figura representativa para esta penetración es Carlos Ocariz, el alcalde del municipio de Sucre, el municipio caraqueño con el barrio popular más grande y emblemático: Petare. Ocariz es miembro de “Primero Justicia”, el partido de Henrique Capriles, pero igual podría ser activista de “Voluntad Popular” (de Leopoldo López) o “Un Nuevo Tiempo”, el movimiento de renovación socialdemócrata que en gran medida ha desplazado al tradicional partido Acción Democrática (AD).

IV
Los partidos tradicionales de la Cuarta República (la de Chávez es la Quinta), AD (socialdemócrata) y COPEI (socialcristiano) juegan un papel secundario pero constructivo en esta coalición opositora. Y la derecha conservadora, reaccionaria, militarista y golpista simplemente ha desaparecido como fuerza. No juega ningún papel, nisiquiera de freno. Y luego del triunfo del 6 de diciembre que mostraba que la estrategia anti golpista y pro-electoral de la MUD era correcta, esta derecha queda definitivamente descartada.

V
Muchos se preguntan porqué los chavistas aceptaron la derrota tan pacíficamente. La respuesta es simple: No les quedó otra. La derrota fue tan contundente que un fraude no hubiera funcionado sin masivas protestas y sin seria represión. Pero los militares dejaron muy claro a Maduro y Cabello: No cuenten con nosotros para reprimir. Vamos a garantizar la constitucionalidad. Perdiendo el control de los militares, Maduro perdió la capacidad de reprimir.

(El Diario de Hoy) 


Carta al Secretario Técnico de la Presidencia sobre el dilema del pan francés


Estimado Roberto Lorenzana:
Qué ironía que el mismo día que el presidente de la República se echa todo un discurso para asegurar que en El Salvador está mejorando el clima de inversión, usted se anticipa en la madrugada para mandar un mensaje contrario, amenazando a las compañías de telefonía.  

El presidente y su vice Oscar hablando en el acto ceremonial del Balance Anual de su gestión, usted hablando en el canal del gobierno.

¿Cuál es, entonces, el mensaje de este gobierno a los inversionistas?

¿Cuál es el pleito que usted arma con las telefónicas? La manera como cobran el impuesto de 5% sobre todos los servicios de telefonía, cable e internet. El gobierno, que está interesado en esconder el impuesto, exige que sigan vendiendo la recarga por el precio acostumbrado de $1.00, por ejemplo y que el impuesto, de manera invisible, esté dentro de este precio. Esto significa que la recarga de $1.00 equivaldrá a 5% menos de saldo.

Las telefónicas han tomado otra decisión y, en vez de esconder el impuesto, lo ponen encima del producto: venden el saldo de $1.00 por $1.05 – y todo el mundo sabe que los 5 centavos van al gobierno. Entonces, cada vez que el cliente compra saldo, se va a encachimbar con el gobierno –y no con la empresa, como ustedes pretenden.

Usted lo dijo en la TV oficial de manera muy clara: “(Las telefónicas) quieren hacer pensar a la población que el incremento en la recarga es decisión del gobierno.”

Bueno, el impuesto de 5% que va a pagar el que compra saldo, definitivamente es una decisión del gobierno. Tienen toda la razón las empresas de dejarlo claro.

Pero viene usted y dice (repito, adelantándose al discurso conciliador de su presidente): “Si las telefónicas quieren seguir hablando de concesiones, tienen que revertir esa decisión de incrementar precio en recargas… Si Telefónicas no revierten este abuso de incremento en recargas, no tiene sentido hablar de renovación (de las licencias).”

Esto se llama amenaza. También se puede llamar extorsión: “O cobras las recargas de la forma que al gobierno no cause problemas de imagen, escondiendo el impuesto, o te quito las licencias…”

Ojo: este pleito que usted arman a las empresas telefónicas no es por pisto. Cobrando los 5% encima del precio o incluido en el precio no hace ninguna diferencia matemática. El ministro de Haciendo no va a recibir ni un centavo más si las telefónicas cambian la manera de cobrar como usted les ordena. Ni un centavo.

Es el viejo dilema del pan francés. Cada vez que aumentan sus costos (o tal vez los impuestos), el panadero tiene dos opciones: O aumenta el precio, o hace más chiquito el pan francés. Es su libre decisión, y cada panadero la tomará dependiendo de sus cálculos mercadológicos: ¿Con cuál opción el cliente se va a encachimbar menos, pagando más u recibiendo menos pan?

Y así lo hacen las telefónicas. Y por esto usted los acusa de cosas serias: “Telefónicas en una postura oligopólica, se han puesto de acuerdo con nuevos cobros, vulneran ley de la libertad de competencia.” 

Bueno, secretario, la última vez que chequeé no fue Casa Presidencial el juez sobre vulneraciones a la libertad de competencia y prácticas oligopólicas, sino la Superintendencia de Competencia. ¿Y por qué no pide a la Superintendencia que estudie el caso y decida si hay o no ilegalidad, en vez de salir usted con el bate amenazando y extorsionando?



Lo ocurrido ahora con sus declaraciones beligerantes me recuerda del día 26 de marzo de este año, cuando el presidente iba a encabezar la "Marcha por la Vida, la Paz y la Justicia" convocada por el gobierno y su Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana. Este mismo día, en la madrugada, los responsables de Seguridad Pública de este mismo gobierno, el ministro Benito Lara y el director general de la PNC, mandaron otro mensaje, para que nadie entienda mal (o sea tomo muy en serio) el discurso presidencial: mandaron a las fuerzas élite de la PNC a realizar un operativo de aniquilamiento que luego fue conocido como “la masacre de San Blas”.

Cuál es, entonces, el mensaje de este gobierno que hay que tomar en serio? ¿El discurso conciliador del presidente (y aun mas de su vice) - o la actitud beligerante de los cuadros históricos del Partido Comunista que tiene en Seguridad y en la Secretaría técnica?

Saludos, 
e2b99-firma-paolo


(Mas!/El Diario de Hoy)

Venezuela: El primer gran paso

Venezuela ya habló. La oposición democrática, coordinada en la Mesa de la Unidad Democrática MUD, al fin se ha convertido de mayoría en el país también en mayoría parlamentaria. La votación opositora fue tan masiva que no hubo forma que el gobierno la revirtiera con un fraude técnico. Y la decisivo: La Fuerza Armada hizo saber a Maduro que no está dispuesta prestarle la fuerza represiva necesaria para imponer un fraude.


La oposición logró este triunfo a pesar de todo: el control que el gobierno ejerce sobre la mayor parte de los medios de comunicación; las múltiples violaciones de las leyes electorales por parte del oficialismo; un Consejo Nacional Electoral parcial.

La mayoría parlamentaria opositora es el inicio de la transición en Venezuela. Inicio de un proceso que será extremadamente complejo, conflictivo y peligroso. En 17 años en el poder el chavismo ha concentrado inmenso poder en la presidencia. Del ejecutivo, que sigue en manos del chavismo, y no del poder legislativo depende el control del Estado, incluyendo el sistema judicial, el aparato electoral, la fiscalía, y obviamente las Fuerzas Armadas. Paralelamente el chavismo ha logrado, en estos 17 años, una permanente centralización del Estado – en un país que históricamente fue un ejemplo de descentralización. Educación, sistema de salud, carreteras, aeropuertos están en manos del gobierno central, dejando las gobernaciones y alcaldías con pocos recursos y competencias. Seguridad pública y policía, históricamente descentralizados, han pasado en gran parte a control central.


Los chavistas van a usar esta enorme concentración de poder en manos del ejecutivo para contrarrestar el poder del legislativo cuyo control acaban de perder.

Esta noche, la oposición esta celebrando, y tiene toda la razón de hacerlo, pero a partir de este lunes le espera un reto nunca enfrentado. Requerirá de mucha unidad interna, mucha paciencia, disciplina y capacidad negociadora por parte de la dirigencia opositora, si quiere alcanzar la alternancia sin que el país pase por caos, violencia y guerra interna. Solo si su liderazgo presenta al país un proyecto político nuevo, realista, e incluyente, la oposición logrará consolidar la mayoría necesaria para revocar en el 2017 el mandato del presidente Maduro, ganar las subsiguientes elecciones presidenciales y –el reto más grande- sacar a Venezuela de la crisis económica.

El 6 de diciembre fue solo el primer paso.
(El Diario de Hoy)