Carta a Chicho, alcalde de San Francisco Menéndez

Estimado Chicho:

Espero que te recuperés rápido de los balazos que te cayeron, no para que retomès tu cargo de alcalde, sino para que te juzguen.

No sé si todavía sos alcalde o si tuviste la decencia de renunciar. O si el PDC te removió. Era algo folklórico que un municipio fronterizo tuviera de alcalde a un coyote. Siempre he pensado que en este país deberíamos hacerles monumentos a los coyotes. Digo, a los coyotes buenos que sepan burlarse de las autoridades mexicanas y gringas, pero que nunca dejan abandonados a sus ´clientes´.

Pero un alcalde pistolero que anda en negocios con traficantes de droga y armas, esto es otra cosa. Es una verguenza, para el municipio y para el partido que te postuló.

Los partidos que andan recogiendo a figuras folklóricas y dudosas como candidatos deben darse cuenta que tal vez les sirven para ganar un municipio, pero al costo de perder su alma. O sea, su credibilidad.

Pero bueno, don Chicho, esto ya no sería problema suyo. Usted estará o en la cárcel o en el cementerio. Jugaste con la vida, la tuya y de otros. Así como con la confianza de tu pueblo y de tu partido. Nada es gratis. Pero eso ya lo sabías.

Saludos, Paolo Luers

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¿Se puede ganar sin pactar?

Hay partidos verdes en casi todo el mundo, desde los años 70. Verde de ecológico, no verde de pescado. Algunos han adquirido mucha influencia. Pero nunca un Partido Verde ha llegado cerca de tomar el poder, en ningún país. El verde que ha llegado más cerca del poder fue Joschka Fischer, líder de los verdes de Alemania, quien se convirtió en Ministro de Relaciones Exteriores en un gobierno dominado por los socialdemócratas.

¿Será Colombia el primer país del mundo con un presidente verde? De repente, parece posible. A un mes de las elecciones presidenciales colombianas, Antanas Mockus, al frente del Partido Verde, lidera las encuestas.

No es la primera vez que este filósofo y matemático surge de la nada para terminar ganando. En 1995 se lanza, sin publicidad y sin partido, a conquistar la alcaldía de Bogotá. Y la conquista. Forma un gobierno municipal de puros académicos. Y este hombre tildado por la clase política (de derecha como de izquierda) de "loco" y "excéntrico", termina siendo el alcalde más exitoso que ha tenido la capital colombiana. El alcalde que logra romper con la espiral de la violencia, con el caos urbano y del transporte.

Cuando Mockus y otros dos ex-alcaldes de Bogotá se toman el insignificante partidito verde y anuncian primarias para ver quién de los tres será candidato presidencial, nuevamente la clase política entera se ríe.

Y de repente Antanas Mockus se convierte en uno de los dos favoritos para convertirse en sucesor de Álvaro Uribe. La mejor explicación de su inesperado éxito la dio un reportero inglés en The Guardian: "Mockus logró convencer a los colombianos que pueden hacer más que solamente hablar mal de sus políticos tradicionales: los pueden sacar del poder..."

Pero esa no es toda la receta de Mockus. La verdadera explicación de su ascenso es que no se monta encima de una de las fuerzas tradicionales, sino simplemente las desplaza. Mockus hace exactamente lo contrario de Mauricio Funes: En vez de ofrecerse como cara nueva a la izquierda tradicional, crea una fuerza progresista nueva, que desplaza todas las diferentes expresiones de la izquierda colombiana: la incrustada en el Partido Liberal, los comunistas, las FARC y el Polo Democrático Alternativo. No hace ni siquiera alianzas con ellos, simplemente los desplaza aplastándolos, para ocupar su espacio.

Si Mockus llegara a gobernar, será sin deber absolutamente nada a la fracasada izquierda colombiana. Esto es lo más radical y lo más interesante en el experimento Mockus que estamos observando en Colombia: El surgimiento de una fuerza progresista (si se quiere, de izquierda) genuinamente nueva y verdaderamente independiente, libre de las hipotecas de las izquierdas tradicionales, sin amarres a cúpulas conspirativas, y libre de actuar en función de su promesa de cambio.

Mauricio Funes trató de irse por el atajo: Aliarse con la izquierda ortodoxa, montarse encima de ella, en vez de trabajar para vencerla, desplazarla y al fin sustituirla como fuerza motriz del cambio. Este intento estaba condenado al fracaso, desde el principio. Todos estamos observando la agonía de este proyecto de cambio que tiene por característica que no es proyecto. Y tampoco es cambio.

Antanas Mockus y el Partido Verde de Colombia están mostrando que cuando un país realmente necesita reforma, y cuando las clase política tradicional (desde la presidencia hasta la comandancia rebelde) realmente está desprestigiada, se puede (y se debe) crear una fuerza nueva, con ideas nuevas. No sólo una cara nueva.

PS: Cuando Antanas Mockus informó a Colombia que sufre de los inicios de Parkinson, muchos pensaban que ahí se detendrá su ascenso. Pero pronto los colombianos se enteraron que los médicos y los científicos le daban a Mockus por lo menos 12 años de poder asumir y cumplir responsabilidades. Y de repente la frase más célebre en Colombia es: "¿Si Mockus tiene Parkinson, por qué es Santos el que tiembla?"

(El Diario de Hoy)

Carta a Jorge Meléndez “Jonás”

Estimado Jonás:

No se te vaya a ocurrir renunciar, sólo porque piden tu cabeza los hijos de Roque Dalton. Parece absurdo que yo te diga esto, ya que nunca estuve de acuerdo que entraras a este gobierno. Para mi, tu no cabes en este extraño matrimonio entre el FMLN y Funes.

Pero a los amigos hay que defenderlos, y esto lo hice ayer en El Diario de Hoy. No me voy a callar cuando te quieran linchar.

Pero a los amigos también hay que decirles las cosas en la cara cuando cometen errores. Esto lo voy a hacer ahora en esta carta.

Todos esperamos de un hombre como vos que hablés claro y sin pajas sobre lo que pasó en 1975, cuando un grupo de jóvenes se metieron en la clandestinidad de una guerrilla, para la cual no estaban preparados. Que hablés claro sobre los errores que cometieron, y sobre el más grande de todos: haber tratado de resolver un problema interno matando a sus propios compañeros, uno de ellos el poeta Roque Dalton. El poeta no logró entender a ustedes y la lucha armada, y ustedes no lograron entenderlo a él ni al mundo.

De un líder como vos podemos esperar que hablés claro, que nunca te escondás. Los hijos de Roque y todos los salvadoreños tienen el derecho de escuchar de vos qué pasó, por qué pasó, y cuáles eran las lecciones que ustedes sacaron para recuperar la ética sin la cual uno no puede sobrevivir una guerrilla.

Diste declaraciones muy evasivas cuando te entrevistaron en Contrapunto. Vos no tenés derecho de ser evasivo.

Hablá claro y tus amigos te van a apoyar, siempre.

Paolo Lüers

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Yo me ofrezco de testigo

Recibí la invitación a una conferencia de prensa: La familia Dalton dará a conocer su “posición sobre el nombramiento y permanencia dentro del actual gobierno de Jorge Meléndez, ex comandante ‘Jonás’, que junto a Joaquín Villalobos es responsable directo del asesinato del poeta Roque Dalton”
Nunca voy a conferencias de prensa. A esta fui, no tanto por curiosidad profesional, sino porque Jonás es mi amigo.

Quieren linchar a Jonás. En plaza pública. Piden su cabeza. ¿Quiénes? Gente muy cercana al presidente de la República que pidió a Jonás hacerse cargo de la Dirección de Protección Civil. Uno de los hermanos Dalton tiene un alto cargo en una secretaría de la Presidencia. El otro tiene por esposa a una viceministra. Quieren seguir apoyando al presidente, pero sólo si les entrega la cabeza de Jonás. Piden medidas contra Humberto Centeno por haber nombrado a Jonás, para no tener que cometer el sacrilegio de criticar al presidente. Vaya valentía.

También son cercanos a personas dentro del FMLN que siempre han sido hostiles contra los dirigentes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). No sólo por lo de Roque Dalton, ejecutado por el ERP bajo acusaciones absurdas en 1975, cuando todo el embrionario movimiento insurgente estaba enredado en sus fantasías de conspiración, romanticismo, sectarismo, traiciones...

Han sido envidiosos porque el ERP de Joaquín Villalobos y Jorge Meléndez, a raíz del conflicto sobre el asesinato de Roque Dalton, logró salir de este laberinto de paranoias y luego surgir como la fuerza más dinámica, creativa, efectiva y menos sectaria de la guerrilla salvadoreña. Y como la fuerza que durante la guerra menos cayó ante la tentación terrible de usar la represión interna y contra la población civil para resolver sus problemas políticos y militares. Otras organizaciones se quedaron enredados en sus paranoias durante toda la guerra. No es casualidad que las masacres a combatientes y colaboradores de la guerrilla pasaron en San Vicente y no en Morazán u otros territorios del ERP. Tampoco es casualidad que a picahielo fue asesinada la comandante Ana María de las FPL y no la comandante Ana Guadalupe del ERP. Ambas eran visionarias y abogadas de una solución negociada, por mucho tiempo no comprendidas por sus compañeros. A lo mejor algo tiene que ver con lecciones aprendidas del caso Dalton...

No sé cuál ha sido el papel de Jonás en la detención, la decisión de ejecutar y el asesinato de Roque Dalton. Si participó como joven radical y confundido, miembro de un grupo inmaduro de aficionados que querían convertirse en guerrilla, esta tragedia le sirvió para convertirse en un hombre que superó el sectarismo y se convirtió en un líder guerrillero audaz, justo y responsable que nunca perdió su humanidad en función de la eficiencia militar. De esto me ofrezco como testigo. Si no me creen, pregunten a los pobladores de Morazán y a los militares hechos prisioneros por la Brigada Rafael Arce Zablah comandada por Jonás.

Todas las organizaciones guerrilleras, en esta fase, tuvieron varios casos como Dalton. Incluso la Resistencia Nacional (RN), que nació como reacción al militarismo del ERP que costó la vida a Roque Dalton, luego pasó por procesos complicados con múltiples víctimas de luchas internas. De las FPL de Cayetano Carpio, Marcelo y Sibrián, ni hablar...

Pedir la cabeza de Jonás en un gobierno que tiene como vicepresidente a Salvador Sánchez Cerén es simplemente cínico. Este hombre ni siquiera acepta que los 1000 combatientes y colaboradores de las FPL ejecutados bajo su mando en campañas de "limpieza" murieron víctimas de crímenes de guerra. No se puede pedir la cabeza de Jonás por un crimen cometido hace 35 años por un grupo de revolucionarios "inmaduros", y al mismo tiempo legitimar que en el FMLN siguen mandando dirigentes que ordenaron en su fase "madura", al final de la guerra, asesinatos selectivos a dirigentes e intelectuales civiles de la derecha. Algunos de ellos, incluso, ordenaron secuestros años después de los Acuerdos de Paz, y hoy son dirigentes del FMLN y diputados.

No entiendo porque en un país que ha aprendido a entender que la guerra llevó a muchos actores de ambos lados a cometer crímenes contra miles de compatriotas, hay que hacer un caso ejemplar de la absurda muerte de un poeta que murió víctima de los enredos y paranoias de una guerrilla no preparada para la responsabilidad ética y la madurez que exige la lucha armada. ¿Cuántos errores y crímenes habrán cometido todas las organizaciones guerrilleras incipientes en estos años?

Yo no soy quien decir a la familia de Roque Dalton cómo lidiar con su pérdida. Pero no puedo imaginarme que les sirva recibir la cabeza de Jonás, quien terminó siendo uno de los jefes militares más decentes de esta cruel guerra. Mucho de lo que los hijos de Roque Dalton dijeron hoy sobre Jonás y su papel en la guerra, como jefe del Frente Nororiental y de la Brigada Rafael Arce Zablah, sólo se explica por la ceguera que les causa su dolor y su odio. No corresponde a la realidad, como pueden comprobar sus subalternos, los pobladores e incluso sus adversarios.

Los verdaderos héroes son los que asumieron la guerra, la hicieron con eficiencia, y no perdieron su calidad humana. Jonás es uno, y a lo mejor la tragedia de Roque Dalton -su absurda muerte a manos de sus compañeros- ayudó a forjar a este jefe militar ejemplar.

(El Diario de Hoy)

Carta a Barack Obama

Dear Mr. President:

Usted sí que tiene mala suerte. Al fin deja de jugar a la virgencita, les hace caso a la presión del mundo corporativo y conservador, y abandona dos de sus posiciones progresistas de campaña: le dice adiós a la reforma migratoria y al mismo tiempo a la promesa de no permitir más exploración petrolera en frente de las costas de su país.

Quiere decir, para conseguir el apoyo a su reforma de salud y para su estrategia militar en Irak y Afganistán, dice adiós a las aspiraciones de los latinos y de los ecologistas.

Pero la suerte no está con usted: unos días después de su anuncio de permitir las perforaciones petroleras en las costas, revienta el petróleo en el Golfo de México, creando precisamente la pesadilla que los ecologistas advirtieron. Y unos días después de declarar que ya no persigue la reforma migratoria, el desastre de Arizona: una ley local racista y represiva contra los inmigrantes.

Fíjese, Mr. President, no estoy tan seguro si es mala suerte. Hay quienes dicen que es más bien mala política. Nunca debía abandonar estas dos banderas sin las cuales nunca hubiera ganado la presidencia. A veces, Mr. President, es mejor emprender una batalla y tal vez perderla, en vez de evadirla abandonando posiciones esenciales de su plataforma.

Los desastres del Golfo y de Arizona son campanas de alerta para salvar su presidencia.

Take care, Paolo Lüers

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Carta de un diplomático despedido

La manera en que se decidió despedir a los funcionarios del Servicio Exterior el 7 de
Diciembre recién pasado y la decisión de imponer a todos los diplomáticos salvadoreños el
contrato de trabajo anual; son ciertamente decisiones que afectarán, a largo plazo, de manera
profunda y gravemente la carrera diplomática en nuestro país. En efecto, el Ministro de
Relaciones Exteriores viene a sepultar la institucionalización de la carrera diplomática
salvadoreña para el presente y para las futuras generaciones.

Primero en cuanto a la forma. Los que estamos sirviendo a nuestro país en el servicio exterior,
sabemos que nuestros puestos no son eternos. El traslado a nuevos destinos es un gaje del
oficio y es sano que sea así. Como contrapartida esperamos, los diplomáticos que se nos
respete la dignidad de nuestra persona y de la familia. En este caso, la forma en que la
Dirección de Recursos Humanos comunicó el despido a sus funcionarios, demuestra un
desprecio hacia el empleado publico y su familia. Muchos de los que fueron despedidos son
personas que han cumplido años trabajando con el Ministerio, en ciertos casos mas de 15 o 20
años. Ellas se merecían mucho mas que un simple correo electrónico genérico, impersonal y
que no trae explicación alguna sobre los criterios y las razones que justificaran su despido.
Mas grave todavía, fueron las declaraciones del Ministro quien mencionó que hemos sido
despedidos por “faltas graves”, ciertos casos de alcoholismo y “denuncias”, sin saber de
quien. Estas declaraciones difamaron a todos los funcionarios, cuando los diplomáticos
experimentados sabemos que para representar a nuestro país, es un deber de conducirnos de
manera ejemplar, es un código de ética intrínseco a la función. Son los valores profundos de
la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (1961). Los correos en que
solicitamos aclaraciones sobre nuestros despidos no tuvieron respuesta. La única vez que
pude hablar con la Directora de Recursos humanos, me confirmó que a ella solo le
comunicaron una lista con nombres de personas a quien notificarles, sin que ella como
Directora del Ministerio conociera las razones técnicas de la decisión.

En cuanto al fondo. Los funcionarios que estábamos en el exterior, en el momento del cambio
de Gobierno, pensamos que la titularidad de los puestos de confianza cambiarían rápidamente.
Es lógico y natural. En la practica, siempre cambia primero el Embajador, por ser la persona
que se supone representa al Jefe de Estado y debe gozar de la confianza del Canciller. Al
llegar el nuevo embajador a su lugar de acreditación, sabemos que empieza un proceso de
evaluaciones internas que a veces puede resultar en cambios, traslados o destituciones. Es a
criterio del Embajador rodearse del personal que él califique apto para realizar los objetivos
establecidos y acordados con los titulares en el plan de trabajo. Este modus operandi es el mas
legitimo y justo tanto para el personal de la Embajada como para el Embajador quien llega a
su nuevo destino. Es a él de identificar y aprovechar los conocimientos, las competencias y
experiencias del personal presente. La administración actual no lo vio de esa manera.

La lista de los funcionarios despedidos incluía Embajadores, funcionarios de carrera y
personal administrativo y de servicio. Los Embajadores sabíamos que son puestos de
confianza y esta previsto que los cambien. Pero, los asistentes administrativos y personal de
servicio, quienes de ninguna forma influyen en nuestra política exterior, fueron destituidos sin
que se conociera a su persona y sus habilidades.

Finalmente, lo que me parece fundamentalmente erróneo, es que en lista de los despedidos
van Ministros Consejeros o Consejeros que de cierta manera se podían considerar de
“carrera”; si es que existiese alguna en nuestro país. La tentación de querer establecer una
carrera diplomática en El Salvador, la han tenido muchos Ministros. Todos los que intentaron
estaban concientes de la importancia de tener un cuerpo de funcionarios profesionales, con
experiencia, que asegure la funcionalidad en este ‘servicio publico’. Con la finalidad de
estructurar esta carrera, se organizaron exámenes para integrar el Escalafón diplomático, en
los cuales han participado muchos funcionarios del Servicio Exterior. El suscrito y otros
colegas han tenido éxito al someterse a estas pruebas y están inscritos en el escalafón. Pero
aun así, el Ministerio no ha respetado el esfuerzo realizado e invariablemente nos han
despedido.

Lastimosamente, el criterio utilizado para establecer la lista de los despedidos fue sencillo: la
contratación por el Ministerio de Relaciones Exteriores por “contrato laboral anual”. Todos
sabíamos que ese contrato era una espada de Damocles pero era así o se renunciaba a trabajar
por nuestro país. Desde entonces la espada se dejo caer, no solamente sobre los despedidos
pero sobre toda la carrera diplomática. A todos los funcionarios que siguieron empleados con
cargos diplomáticos en el Servicio Exterior después de enero 2010, les impusieron en silencio
el contrato anual. Esto ha provocado un fuerte sentimiento de precariedad laboral que afecta el
moral del personal de nuestro Servicio Exterior y hace poco atractivo para las futuras
generaciones lanzarse en la carrera diplomática.

Lo dramático en este caso, es que al haber destituido de esta manera tan arbitraria y con tan
poco respeto de la dignidad del empleado publico, el propio Ministro de Relaciones
Exteriores destroza lo poco que teníamos de una carrera diplomática; vino a destruir todos los
esfuerzos que se habían hecho para estructurar un inicio de carrera y lo peor es que siembra
un precedente para las futuras alternancias políticas de gobierno. Considero que queda claro
que al analizar el fondo y la forma en que se realizaron estos despidos, y con el cambio de
todos los diplomáticos salvadoreños de ley de salario a contrato anual, se puede concluir que
no existe la carrera diplomática en el Salvador; y tal como se perfilan las cosas nunca jamás
existirá!


Ricardo Cisneros

Mi familia es originaria de un pueblo salvadoreño. Nunca he sido miembro de algún partido
político y la suerte que tuve en mi vida es que mi madre emigró a Francia adonde tuve la
oportunidad de hacer estudios universitarios y graduarme en Historia contemporánea y
administración de empresas. Entré en el Servicio exterior en nuestra Embajada en Paris,
haciendo fotocopias y archivando. Trabajé un tiempo con la Embajadora Ana Cristina Sol,
quien me dio la oportunidad, después de un año de trabajo, de ingresar al Servicio Exterior
como Asistente Administrativo en Bruselas. El Embajador Rosales sustituyó a la Embajadora
Sol, y después de haber trabajado con el, me propuso, cuando lo trasladaron, que lo siguiera a
Canadá, para que ocupe el cargo de Cónsul General en Ottawa. Después de cinco años, el
Ministerio me dio las ordenes sucesivas de trasladarme como Cónsul General en Milán, luego
Consejero en nuestra Misión Permanente ante las Naciones Unidas; y la ultima que recibí, sin
haberlo pedido, y como siempre por “razones de servicio”, a París. Es de ahí que ahora me
están despidiendo, después de 19 años de trabajo en el Servicio Exterior, de haber vivido en
seis países, ocupado 6 cargos distintos y haber aprendido el ingles, francés e italiano, además
de mi idioma materno. Todo lo anterior lo menciono no por pretensión personal, pero
únicamente para ilustrar lo arbitrario que son las destituciones que vemos en el Servicio
Exterior en estos días. En consecuencia, ser funcionario graduado universitario, con
experiencia internacional, inscrito en el escalafón y poliglota, no garantiza, en nuestro país,
que en un cambio de gobierno, no lo destituyan.