Carta a los diputados

Estimados amigos:

he llegado a una conclusión triste: detrás de sus permanentes ataques a la Sala de lo Constitucional se esconde pura envidia. Simplemente están celosos.

Supuestamente ustedes son los padres de la patria, el primer órgano del estado, las mujeres y los hombres más independientes del país: sólo tienen que obedecer a su conciencia...

Pero la práctica no es así: son empleados de los partidos. Todos los días les dicen cómo votar, qué decir, cuándo callar, por quién levantar la mano...

Así eligieron, hace un año, a los nuevos magistrados de la Corte. De arriba, de alguna negociación a la cual no fueron invitados, les vino una lista: Estos son los nuevos magistrados, ¡ratifíquenlos!

Siempre obediente, los ratificaron. Supuestamente para poner a funcionar una nueva Corte igualmente sumisa y obediente como las anteriores - y como ustedes.

Y de repente estos señores tienen huevos. De repente se toman en serio la independencia que por la Constitución les corresponde (igual que teóricamente les corresponde a ustedes los diputados). De repente los magistrados dejan de obedecer a los partidos que los pusieron. Sacan sentencias para reducir el poder de las direcciones partidarias. Empiezan a desmontar la partidocracia. Les tiran la pelota a ustedes, para que hagan las reformas necesarias.

Y ustedes, en vez de agarrar la pelota y apoyarlos, se acobardan. En vez de unir fuerzas con los magistrados para juntos construir más democracia, con instituciones más independientes, empiezan a conspirar para cortarles las alas a los magistrados. ¡Ya están preparando reformas para limitar la independencia de los magistrados!

Pura envidia. Ustedes ya son tan sumisos que ya no aguantan que otros se toman la libertad de ser independientes. Tan cobardes que no aguantan que otros muestren coraje.

El mundo al revés: la Sala abriendo caminos para que la Asamblea sea más fuerte, más independiente. Y ustedes atacándolos. Defendiendo sus cadenas.

Cuando la esclavitud (dependencia) se hace una condición mental, ya no es suficiente que alguien les quita las cadenas, para que busquen su libertad (independencia). Sobre todo cuando las cadenas son de oro...

Que triste.

Paolo Lüers

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Carta a Paolo Lüers:

Pasó algo fuera de serie. Algo inesperado y cachimbón: Un funcionario público se tomó la molestia de contestarme mis preguntas. Formulé 7 preguntas al gobierno central. Ninguna se contestó. Y dos al alcalde Norman Quijano: 1. ¿Por qué no explica en público porqué no ha comenzado a poner en práctica el proyecto del Metrobus? 2. ¿Cuántas quebradas va a dejar con bóvedas hechas antes de terminar su mandato? Son preguntas que todo el mundo se hace. Y pasó lo inédito: ¡hubo respuestas!

Estimado Paolo:

Leí las preguntas que formulaste sobre mis grandes proyectos: Metrobús y bóvedas, y esta es mi respuesta:

Antes de asumir como Alcalde, presenté a la Asamblea Legislativa las reformas a tres cuerpos de ley, necesarias para permitir a las municipalidades tener competencias en materia de transporte público de pasajeros y de buses articulados.

Por falta de voluntad política, esas reformas no han avanzado. Sostuvimos reuniones iniciales con personeros del Viceministerio de Transporte y de Obras Públicas, pero no hay nada concreto.

Por otra parte, el que ARENA perdiera 14 diputados, y pasar de 32 a 18, me resta poder de negociación y tú sabes que en política se negocia desde posiciones de fuerza si quieres tener éxito.

No obstante, no desmayamos en este proyecto, porque la modernización del sistema de transporte público es una necesidad impostergable.

De igual manera, las bóvedas deben de ser un proyecto de nación, porque las inundaciones no afectan solo a los miles de habitantes de la capital que viven a orillas de ríos y quebradas, sino que a ciudadanos de otros municipios.

El gobierno anterior dejó pre aprobada una fuente de financiamiento para este proyecto de bóvedas y lagunas de laminación, pero el proceso en esta administración se encuentra estancado en la Secretaría Técnica.

He solicitado reuniones con el ciudadano presidente en muchas ocasiones y aún no obtengo respuesta. Aún así, espero que durante mi gestión hagamos realidad el primer tramo que va de la Iglesia de Candelaria hasta el paso a desnivel del Barrio la Vega.

Estos son proyectos que benefician a la ciudadanía, especialmente la más necesitada, y es en beneficio de ella que trabajamos. Reitero mi posición de que si hay propuestas mejores que las que he hecho, estoy dispuesto a apoyarlas, pero que el Gobierno Central las presente y no obstaculice el esfuerzo que hacemos en beneficio de la población por cuestiones ideológicas y electorales.

Norman Quijano

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Es hora de tomar posición

El ex-presidente Elías Antonio Saca ha declarado que le preocupa la división dentro de la derecha salvadoreña. Dejó entender que quiere ser parte de una unidad amplia que en las elecciones del 2012 y del 2014 se oponga al FMLN.

Tony Saca, cuando se propone algo, siempre ha tenido la virtud de hablar clara y peladamente. Sin embargo, en este asunto de importancia estratégica para el país, hasta hora no ha pasado de insinuaciones. Y como no habla claro, los dirigentes de los partidos de oposición han reaccionado con cautela y escepticismo a las declaraciones del ex-presidente de la República. Así, obviamente, no es como se construyen alianzas.

Luego de los pleitos internos en ARENA a partir de la imposición de una candidatura y una estrategia perdedoras; luego de la derrota electoral de marzo del 2009; luego del intento de Saca de negociar con el FMLN una Corte Suprema roja y un fiscal general leal a él; luego del surgimiento de GANA y sus alianzas con el gobierno FMLN-Funes; luego de la subsiguiente expulsión de Saca del partido que dirigió durante cinco años; luego de toda esta historia, en la cual Tony Saca ha tenido protagonismo, la mejor manera de aportar a la superación de las divisiones en la derecha es apartarse. Sacar sus manos de la política y dejar que el mapa político distorsionado por figuras y discursos ambiguos (como de Tony Saca y Mauricio Funes) se componga.

Independientemente del grado de responsabilidad que tenga Saca de las acciones y conspiraciones de GANA, si el ex-presidente saca sus manos de este juego, GANA difícilmente podría continuar dividiendo la derecha y obstaculizando la creación de una oposición unida. O busca la manera de plegarse a una alianza opositora, o muere en el intento de hacer lo contrario.

Es difícil que alguien con el peso político de Tony Saca acepte apartarse. Y tal vez su argumento de que él dispone de un capital político que puede hacer la diferencia, tenga algo de cierto. Bueno, si no se quiere apartar, que se incorpore en la oposición. Esta es la otra opción que tiene Saca para aportar a la superación de las divisiones y para abrir espacio para una alianza opositora capaz de ganar las elecciones al FMLN. Pero si realmente quiere esto, en vez de esperar invitaciones, sólo le queda un camino: unilateralmente (o sea sin negociaciones y seguridades) dar muestras de buena fe, tomando posiciones de oposición al gobierno FMLN-Funes. Salir del closet y definirse.

Ahora hay una gran confusión. Nadie sabe si el grupo de Tony Saca es parte de la oposición. Ni el ex-presidente ni nadie de sus lugartenientes han tomado posiciones de oposición al gobierno FMLN-Funes, por lo menos no en público. Muchos piensan más bien que son parte oculta de la coalición gobernante. A la hora de comenzar a construir una alianza opositora con cara a las elecciones del 2012, nadie va a tomar en cuenta a personajes y grupos que no han tomado posición opositora. En la práctica y de manera consistente.

Esto no sólo es cierto en el caso de GANA y Tony Saca, aplica de cierta forma también al PDC y a los grupos de la izquierda democrática que han tenido cierta tentación de apoyar al presidente Funes, pensando que lo pueden separar de su pacto con el FMLN. Y que ahora están frustrados y saben que cuando gane el FMLN, pierden los espacio que Funes les ha abierto en el gobierno.

Es positivo que el ex-presidente Saca esté razonando que, para enfrentarse al FMLN en las elecciones del 2012, hay que superar las divisiones y empezar a construir una estrategia común entre todas las fuerzas de derecha, del centro e incluso de la izquierda democrática independiente del FMLN. Pero antes de empezar a construir esto, cada uno tiene que mostrar, en la práctica política y legislativa, que realmente es parte de la oposición. No se necesita una oposición ideológicamente monolítica, sino una alianza opositora amplia y plural, que respeta las diversidades políticas, pero que coincide en el objetivo común de la defensa del sistema de libertades y de la economía social del mercado contra las intenciones manifiestas del FMLN de construir mayorías que permitan trascender de este sistema en favor de modelos socialistas y de democracia directa.

Ha llegado el momento de hablar claro y dejarse de pajas. No sólo de hablar, sino de actuar sin ambigüedades. Y no sólo para Tony Saca, sino para todos que quieren ser parte de esta alianza.

(El Diario de Hoy)

Carta al ex-presidente Elías Antonio Saca

Estimado Tony:

en los últimos días te hemos escuchado declarar que te preocupa la división dentro de la derecha salvadoreña. Dejaste entender que quieres ser parte de una unidad amplia que en las elecciones del 2012 y del 2014 se oponga al FMLN.

Como yo sé que vos sos hombre que le gusta a hablar clara y peladamente, te vuelvo a decir en público lo que te expresé en privado: la mejor manera que tú puedes aportar a la superación de las divisiones en la derecha es apartarte. Sacar tus manos de la política.

Porque no importa hasta qué punto tu seas responsable o no para las acciones y conspiraciones de GANA haga, si Tony Saca se desmarca de la política activa, ellos difícilmente podrían continuar dividiendo la derecha y obstaculizando la creación de una oposición unida.

Ya sé que tú no estás dispuesto a apartarte. Y tal vez tu argumento que vos tenés un capital político que puede hacer la diferencia, sea cierto. Bueno, entonces tenés otra opción para aportar a la superación de las divisiones y para abrir espacio para una alianza opositora capaz de ganar las elecciones al FMLN: comenzar a tomar posiciones de oposición al gobierno FMLN-Funes.

Porque ahora nadie sabe si vos sos parte de la oposición. No has tomado posiciones de oposición al gobierno FMLN-Funes, por lo menos no en público. Muchos piensan incluso que sos parte oculta de la coalición gobernante.

Tienes razón, Tony: sería mucho más fácil enfrentarse al FMLN en las elecciones del 2012, si se logra construir una estrategia común entre todas las fuerzas de derecha, del centro e incluso de la izquierda democrática independiente del FMLN. Pero antes de empezar a construir esto, cada uno tiene que mostrar, en la práctica política y legislativa, que realmente es parte de la oposición.

Ha llegado el momento de hablar claro y dejarse de pajas y ambigüedades.

Saludos, Paolo Lüers

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“Se Buscan Patriotas”

A medida que empeora la situación del crimen y la violencia relacionados con el narcotráfico en el país, continuamente me pregunto cómo piensa la sociedad que este problema endémico va a empezar a solucionarse. ¿Creen acaso que los narcos simplemente van a desaparecer en algún momento? ¿Hacia cuáles nuevos territorios irían los carteles tan firmemente enraizados y sus ramas violentas, como ìLos Zetasî, ahora que México está en guerra abierta contra el narcotráfico, lo cual es en parte la razón por la cual los carteles buscaron a Guatemala como su nuevo paraíso? Volver a Colombia parece poco probable dada su erradicación casi total, la cual partió ese país por la mitad durante casi tres décadas. A pesar del reciente incremento en la violencia en Costa Rica relacionado con el crimen organizado, este país sería menos tolerante que el resto de Centroamérica, dada su larga tradición de paz y estabilidad. Lo mismo podría decirse de Panamá. Entre los países del triángulo del norte, incluso el gobierno de El Salvador aprobó recientemente una ley para atacar de frente el problema de la delincuencia, donde sólo estar asociado con una mara es delito. No, me temo que por ahora los narcos y sus métodos corruptos y violentos están aquí para quedarse en esta tierra de impunidad, a menos que se haga algo.


La Policía Nacional Civil con sus múltiples divisiones antinarcóticos no está lo suficientemente armada ni remunerada, lo cual conduce inevitablemente a la corrupción, haciendo que sus esfuerzos en el combate de este cáncer se vuelvan casi nulos. En vista de la débil aplicación de la ley, la sociedad ha tenido que depender más y más de fuerzas de seguridad privadas, llegando así a ser el segundo país latinoamericano más alto de agentes de policía privada, con una tasa de 7.5 oficiales privados por cada oficial público, después de la sorprendente proporción de El Salvador de 11.4 a 1. Hay una disminución significativa hacia el tercer lugar, Argentina, con una proporción de 1.7 a 1, comparativa a la proporción de 1.2 a 1 en los EE.UU. Económicamente, esto significa que los guatemaltecos gastan US$575 millones en seguridad privada, comparado con los US$250 millones que gasta el gobierno.


Hacer de la seguridad una prioridad presupuestaria podría explicar por qué un gobierno como el de Colombia ha tenido tanto éxito en el combate de este problema al gastar un promedio de 6% de su PIB en seguridad, comparado con el 1.9% que actualmente gasta Guatemala. Los acontecimientos recientes en Tikal Futura no son más que un buen ejemplo: 40 policías del gobierno no fueron suficientes para detener al narco y sus 23 guardaespaldas. Fortalecer la seguridad con recursos financieros debería ser una prioridad inmediata, aunque también hay medios legales para abordar el problema del crimen y la impunidad. Muchas reformas necesarias en ese sentido ya han sido articuladas y propuestas por la CICIG, pero parecen yacer inactivas en los pasillos del Congreso.


La lógica moral nos obliga a enfocarnos en atacar el problema desde su base. Estados Unidos y otros países de alto consumo de drogas deben ser instados a encontrar maneras de disminuir su demanda o incluso a empezar a legalizar ciertas drogas para eliminar las enormes utilidades ilícitas y sus organizaciones violentas que las sostienen. La legalización se está considerando seriamente en algunos países e incluso ya se permite tener pequeñas cantidades en México. La idea está recibiendo apoyo de algunos ex presidentes latinoamericanos tales como Vicente Fox, Fernando Cardoso y Cesar Gaviria. A pesar de esta tendencia en Latinoamérica, y suponiendo que la panacea es la legalización, no se podría esperar que nadie en el sistema político de los Estados Unidos apadrine en el futuro cercano este tema tan moralmente delicado.

Los americanos están más preocupados hoy por combatir tasas históricamente altas de desempleo, déficits fiscales insostenibles y una política exterior enfocada en la salida completa de sus tropas de Iraq, en eliminar el Talibán y Al Qaeda en Afganistán y Pakistán y de contener la amenaza nuclear de Irán, entre otras.


No. Por lo menos durante el próximo decenio la tarea de solucionar la narco-violencia endémica recaerá con fuerza sobre los hombros de la sociedad guatemalteca, aunque con pequeños aumentos en el apoyo financiero por parte de los Estados Unidos y con colaboración por parte de México y Colombia. Entonces ¿qué parte de la sociedad guatemalteca será la que responda a este llamado? ¿De quién es la responsabilidad en última instancia? Dada la fuerza financiera y casi militar del adversario, y dado que las instituciones políticas están mal financiadas y sin rumbo, sospecho que la respuesta en el corto plazo de muchos será la búsqueda de vecindarios más seguros, tomar más precauciones sobre cuándo y a dónde van en sus vehículos, hasta armarse o contratar guardias privados de seguridad si pueden darse el lujo. Algunos incluso podrían empacar sus pertenencias para escapar temporalmente al paraíso de seguridad de la sociedad americana-latina más cercano, Miami, mientras su país continúa desmoronándose bajo el peso de la falta de legalidad y la violencia que están arrinconando a Guatemala hacia lo que muchos han dado en llamarla un estado fallido. Esta última respuesta es particularmente devastadora, ya que los que abandonarían el país son aquellos que tienen más que perder al mismo tiempo son los que tienen los medios financieros y la influencia para hacer la diferencia. No hay una receta clara, pero si el gobierno no ha establecido las prioridades requeridas para evitar que la sociedad guatemalteca se caiga al precipicio, sus ciudadanos deben asumir esa responsabilidad. Esto implica pasar de ser espectadores pasivos y víctimas a ser ciudadanos de su país.

(El Periódico/Guatemala)

Cementerio, éxodo masivo o esclavos del crimen

¿Quién podría convocar a un diálogo en un contexto de ausencia de confianza y credibilidad? Un grupo de ciudadanos notables.

La violencia sin sentido, el crimen indiscriminado y el dolor han alcanzado fronteras impensables. El desasosiego, la incertidumbre, el miedo y los deseos de huir se han apoderado de la mayoría de guatemaltecos.

Tras décadas de violencia exacerbada y el desencanto por la democracia y, más prematuro aún, por la promesa de los Acuerdos de Paz, existe ahora una convicción generalizada de que el país se salió de control y ha caído en manos criminales. Una nueva generación –o viejas generaciones abiertas y embozadas– de magos del terror pueden disponer de vidas y haciendas en cualquier momento, con total arbitrariedad e impunidad.

El clima se siente enrarecido y todo apunta a que aún vienen cosas peores. Las víctimas de la violencia son ladinos, indígenas, garífunas y xincas; ricos y pobres; niños, jóvenes y ancianos; mujeres y hombres; famosos y desconocidos. Ellas y ellos son, más importantes que cualquier cosa, seres humanos a quienes otros seres humanos aman y necesitan. Nadie –sin importar dónde vive o qué hace– puede tener la certeza de quién sufrirá el siguiente acto absurdo de derramamiento de sangre. Y que, sea como sea, la espiral sigue, sigue y sigue.
¿Por qué? ¿Qué es lo que la violencia alguna vez ha logrado? ¿Qué es lo que alguna vez ha creado? Nada, absolutamente nada, ha logrado la bala y el puñal del asesino.

Los asesinos y criminales no son héroes, como ellos creen; son más bien una partida de dementes y cobardes que, con alevosía, nocturnidad y ventaja, nos empujan de la estrategia de sálvese quien pueda nacional, a pensar seriamente en un éxodo masivo, suicida para Guatemala.
Cada vez que la vida de algún chapín es arrebatada sin razón –ya sea que se haga en el nombre de la ley o en desafío de la ley, por un hombre o por una banda, a sangre fría o por pasión, en un ataque de violencia o en respuesta a la violencia–, cada vez que desgarramos el tejido de la vida de otra persona, la Nación entera irremediablemente se degrada.

Hasta ahora pareciera que toleramos el creciente nivel de violencia que arrebata nuestra humanidad y nuestras aspiraciones de civilización. Leemos con pasmosa serenidad los reportajes periodísticos de salvajes asesinatos y de los crímenes más crueles. Exaltamos, con morbo y emoción, los culebrones del narcotráfico que vemos en el cine y la televisión, y lo llamamos entretenimiento. Les facilitamos a hombres poco cuerdos a que adquieran cualquier tipo de armas y las municiones que deseen.
No sin frecuencia, enaltecemos la arrogancia, a los bravucones y a los controladores de fuerza. A menudo eximimos a aquellos que están dispuestos a construir sus propias vidas a expensas de los sueños destrozados de otros.

Algunos andan a la caza de chivos expiatorios, otros ven conspiraciones hasta en la sopa, pero algo está bien claro: la violencia engendra violencia, la represión trae venganza. Resistir, aferrarnos, sacar nuestras últimas reservas morales y, sobre todo, no claudicar a la aspiración de una vida digna traducida en energía y compromiso colectivo, eso, sólo eso, nos puede sacar de la postración.
Otro tipo de flagelo exacerba el crimen y la violencia, más lenta pero tan mortalmente destructiva como un disparo despiadado: la indiferencia, la falta de acción y respuesta y la lenta decadencia de las instituciones. Indiferencia que incluye la destrucción lenta de un niño por hambre, las escuelas sin libros, los mantos de impunidad y la gente sin techo durante el invierno.

Recetas unilaterales no existen. Sin embargo, propongo tres acciones concretas: Primera, transparentar el financiamiento de la contienda electoral, de suerte que el dinero sucio del narcotráfico y la corrupción no tengan cabida y no condicione las políticas de Gobierno, particularmente en el campo de la seguridad.
Segunda, la realización de emergencia de un encuentro nacional, de un diálogo nacional, donde participen el sector privado, el sector social, el académico, los políticos democráticos, desde la izquierda hasta la derecha, y el Estado y sus instituciones. Con todo el riesgo que conlleva que el crimen ha penetrado todos los grupos y sectores sociales. La discusión debería centrarse en estrategias frente al crimen organizado, en cómo el Estado puede recuperar el monopolio del empleo legítimo de la fuerza, y en cómo combatir la marginación y la miseria, sobre todo teniendo presente que los narcos son discípulos rigurosos de Lord Maynard Keynes: promueven y practican el pleno empleo.

Sin embargo, quién podría convocar a un diálogo, a un encuentro, en un contexto de ausencia de confianza y credibilidad inter e intrasectorial. Pues podría ser un grupo de ciudadanos notables, sin tacha alguna y que gozan de reputación: entre ellos podrían estar Mario Quiñónez Amézquita, Francisco Pérez de Antón, Flavio Montenegro, Lizardo Sosa, Federico Linares, Helen Mack, Rigoberta Menchú, Helmer Velásquez, José Pinzón, Efraín Medina, Gert Rosenthal, Edmond Mulet y Edelberto Torres Rivas.

Tercera, el Gobierno, por medio de la Cancillería, debe impulsar una iniciativa hemisférica agresiva, que permita fijar una posición única frente al narcotráfico, de manera que desde México a la Argentina, nos sentemos con los Estados Unidos a redefinir el enfoque de la estrategia para enfrentar ese gran flagelo de nuestros pueblos, buscando eficacia y efectividad. De no ser así, nuestros mejores fiscales, jueces, funcionarios, empresarios y periodistas terminarán en el cementerio, en el exilio o esclavos de la corrupción. En medio de este escenario dantesco reitero lo que escribí hace más de una década: el último que salga del país, que apague la luz.

(El Periódico/Guatemala. El autor es director de El Periódico.)

Noticias del paraiso

Ocurrió hace años.

Es probable, incluso, que en su momento lo haya contado en esta esquina de la página. Sucedió durante un acto en el palacio de Bellas Artes en la ciudad de México. Mario Vargas Llosa presentaba, si mal no recuerdo, su novela La fiesta del chivo. Justo antes de comenzar el acto, con un auditorio lleno, alguien soltó un grito aguerrido: "¡Viva Cuba libre!". No hubo mayores reacciones. La consigna flotó en el aire por unos segundos y luego se desvaneció.

Al finalizar, con algunos amigos comentábamos sobre el paso determinante del tiempo. Dos décadas antes, esa frase no requería mayores explicaciones, denotaba una posición ideológica clara, específica. Sin embargo, en ese momento, las mismas palabras necesitaban más de un matiz. Después de gritar: "¡Viva Cuba libre!", ahora todavía hace falta aclarar si se está en contra o a favor de los hermanos Castro.

La historia dicta que, con demasiada rapidez, las revoluciones pierden todos sus objetivos originales y terminan ocupadas, de forma exclusiva, a la única meta de mantenerse, de permanecer en el poder.

A medida que pasa el tiempo, Cuba es el ejemplo más trágico de ese fracaso. Cada día empeora. Cada día, la Revolución Cubana envejece de forma más patética. Como un anciano boxeador, Fidel ha regresado tan sólo para hacer el ridículo.

Dice la noticia que el Estado cubano acaba de despedir a 500.000 empleados. Es sólo la primera parte de un plan que, en principio, contempla dejar sin trabajo a otro medio millón de personas en poco tiempo. En cualquier otro contexto, una medida de este tipo sería denunciada, mostraría sin lugar a dudas el carácter inhumano y mezquino del capitalismo salvaje, de los gobiernos de derecha para quienes la prioridad siempre es el capital y no las personas ¿Dónde están los Ramonet y los Bilbao del jet set de la izquierda internacional? ¿Por qué en el canal 8 no aparece un pequeño micro de solidaridad con los trabajadores revolucionarios y martianos de Cuba? ¿Por qué no protesta el PSUV, por qué nadie dice nada a favor de la clase obrera cubana? El cinismo alcanza la altura de los récords cuando el Gobierno de Cuba afirma que la medida se toma "en nombre del socialismo". En un acto de descaro monumental, Raúl Castro señala que el aparato que han construido durante medio siglo es "contraproducente" y "deforma la conducta de los trabajadores". Son un chiste. De la noche a la mañana, se han convertido en la caricatura de un explotador.

Cierta izquierda exquisita, acostumbrada a vivir y pensar desde los privilegios del poder, suele citar una típica simpleza de Eduardo Galeano quien, en algún momento, afirmó que Cuba no es un paraíso, pero que tampoco es un infierno. Sólo puede decir eso quien no vive en la isla. Porque Cuba tiene justamente lo peor de ambos modelos.

Es un infierno doble. Aplica, sin piedad, los más perversos paquetes de un sistema y de otro. Después de más de cincuenta años en el gobierno, los hermanos Castro sólo pueden ofrecerle al mundo una utopía de pobreza y de represión.

La globalización, la apertura de Occidente a los mercados del otro lado del mundo, ha venido a sumarle todavía más fragilidad a la gran bandera fidelista del bloqueo.

Amparados en el inaceptable embargo norteamericano, el Gobierno cubano se permitió construir una dictadura militar, justificándola con una de las cosas que mejor sabían hacer: un melodrama, la más vendida teleculebra del planeta, el relato del pobre David, enamorado de su patria, luchando ferozmente en contra del villano Goliath. Quizás tardamos mucho en asumir que estar en contra del bloqueo norteamericano implicaba también estar en contra del bloqueo castrista que ha sometido al pueblo cubano durante todos estos años.

En una entrevista, realizada por Ricardo Cayuela en 1993, Mario Vargas Llosa reflexiona sobre la isla a partir de la pregunta inicial de Conversación en la catedral: ¿En qué momento se jodió Cuba? "Yo creo que se jodió desde el momento en que adoptó el modelo autoritario de la Unión Soviética. Creo que, hasta entonces, había una posibilidad de que fuera una revolución diferente, que admitiera un pluralismo, una mayor participación (...).

El modelo por el que se optó garantizaba el fracaso de la revolución, pero a Fidel Castro le garantizaba el poder absoluto". Varias décadas después, el modelo ya no importa. El pensamiento no importa. La gente tampoco importa. Nada importa en realidad. Sólo conservar el poder. De cualquier manera.

A cualquier precio.

La ideología es una farsa. El paraíso se declara en quiebra. El hombre nuevo está desempleado.

(El Nacional/Caracas)