Tierra de redentores

No uno sino dos fantasmas recorren la historia independiente y moderna de América Latina: el culto al caudillo y el mito de la Revolución. Los pensadores liberales del siglo XIX abjuraron de ambos. En Facundo -su obra clásica sobre el telúrico caudillo Facundo Quiroga, "sombra terrible" de las pampas-, Sarmiento recreó al prototipo del poder personal en el siglo XIX latinoamericano, el dueño de vidas y haciendas, hombre de horca y cuchillo, símbolo de Barbarie opuesta a la Civilización. Publicada en 1845, aquella obra tuvo una brillante descendencia, primero en el Nostromo de Conrad y más tarde en una larga sucesión de novelas sobre dictadores: Tirano Banderas de Valle-Inclán, El Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias, Oficio de difuntos de Arturo Uslar Pietri, Yo, el Supremo de Augusto Roa Bastos y las dos antitéticas creaciones de García Márquez y Vargas Llosa: El otoño del Patriarca y La Fiesta del Chivo. Por lo que hace a la Revolución, a pesar del influjo romántico de la Revolución Francesa, en el siglo XIX el concepto se entendió como una ruptura ilegítima y violenta del orden legal. En ese mismo sentido lo emplea Conrad para describir a su turbulenta Costaguana: la Revolución como la otra vertiente de la Barbarie. Pero al despuntar el siglo XX, con el advenimiento de la Revolución mexicana y la bolchevique, una lenta trasmutación comenzó a operar en la realidad y la imaginación de nuestros países: la crítica del caudillo se transformó en culto al hombre fuerte, al héroe providencial; y la Revolución adquirió el prestigio de una nueva aurora de justicia para los pueblos.

En la larga vigencia del culto heroico y el mito de la Revolución convergen dos autores clásicos: Thomas Carlyle y Carlos Marx. Al ensayista e historiador escocés se debe la idea de que la historia no tiene más sentido del que le confiere la biografía de los "Grandes Hombres", en particular la de los inspirados "héroes" políticos como Oliver Cromwell o el Doctor Francia, que prescindieron de las instituciones democráticas por considerarlas una parafernalia inútil. (Varios tiranos latinoamericanos como el venezolano Juan Vicente Gómez, a quien un reconocido historiador llamó "Hombre de Carlyle", siguieron ese libreto). A propósito de la Historia de la Revolución Francesa de Carlyle, Carlos Marx (que lo admiraba) escribió en 1850: "Le corresponde el crédito de haber combatido en la arena literaria a la burguesía... de una manera, por momentos, revolucionaria". El problema -agregaba Marx- es que "a sus ojos, la apoteosis de la Revolución se concentra en un solo individuo... Su culto a los héroes... equivale a una nueva religión". Pero también Marx creía que la apoteosis de la Revolución se concentraba en un solo protagonista ... colectivo: el proletariado, las masas. Y ese culto, con el tiempo, "equivalió" también a "una nueva religión". El siglo XX probó que las simpatías entre ambos pensadores eran mayores que sus diferencias: solo se requería la aparición de un héroe carlyleano que asumiera la Sagrada Escritura de Marx. Ese personaje fue Lenin, y tras él irrumpieron en la escena varios otros: "El Dios trascendente de los teólogos...", escribió Octavio Paz, "baja a la tierra y se vuelve 'proceso histórico'; a su vez, el 'proceso histórico' encarna en este o aquel líder: Stalin, Mao, Fidel".

La sacralización de la Historia en la persona de un héroe produce la figura política de los "redentores". En América Latina el proceso tuvo antecedentes populares en la guerra de independencia mexicana y en los movimientos mesiánicos de Brasil (que Vargas Llosa recreó en su clásica novela La guerra del fin del mundo), pero su versión moderna -a mi juicio- nace del agravio contra Estados Unidos a partir de la guerra de 1898. Todavía Martí, el último liberal del XIX, pudo soñar con una constelación de repúblicas americanas, orientadas al progreso y respetuosas entre sí. Pero las actitudes imperiales del "monstruo" en cuyas entrañas había vivido (y cuya democracia y dinamismo había admirado) terminaron por decepcionarlo. Con su muerte murió también el proyecto de una América homogénea e igualitaria. Había que imaginar y construir otra América, distinta y opuesta a la del Norte. Movido por ese agravio, el pensador uruguayo José Enrique Rodó publicó en 1900 un opúsculo que influyó en el destino político e intelectual de "Nuestra América". Se titulaba Ariel y postulaba un "choque de civilizaciones" entre la superior espiritualidad de Hispanoamérica y la "barbarie" materialista de Estados Unidos.

Conforme avanzó el siglo, las más diversas corrientes ideológicas (el nacionalismo, el anarquismo, el socialismo, el marxismo, el indigenismo y aun el fascismo) fueron deudoras, en diversa medida, del idealismo "arielista" y encarnaron en personajes con ideas o actitudes "redentoras", como las del mexicano José Vasconcelos (que quiso ser presidente para "salvar a México" y vio en América Latina la cuna de una "Raza Cósmica") o las más terrenales del peruano José Carlos Mariátegui (que profetizó la convergencia revolucionaria entre el marxismo y el indigenismo). Tras la guerra civil española, América Latina se escindió entre fascistas y socialistas (con poco espacio para los liberales) pero a ambas corrientes las vinculaba aquel resentido desprecio contra el yanqui. Hasta un personaje ajeno al universo de los libros como Eva Perón, la "santa de los descamisados", lo albergaba.

En 1959, cuando el Ariel seguía siendo lectura obligada en las escuelas del continente, una santísima dualidad de redentores apareció en el escenario y cumplió la profecía de Rodó: Fidel y el Che. Mi generación los veneró. Debido a ellos, la Revolución -palabra mágica, concepto histórico, promesa de redención social- volvía a adquirir, acrecentado, el viejo hechizo de la Revolución mexicana o rusa. Era fácil adoptarla: una pasión excitante, un libreto sencillo y una inmediata gratificación del narcisismo moral. Y era imposible evadirla: estaba en las aulas y los cafés, en las páginas literarias, los suplementos culturales y la oferta editorial. La filiación de izquierda había dejado sus ámbitos habituales de la primera mitad del siglo XX (los sindicatos, las infinitas sectas, los partidos subterráneos o proscritos) para refugiarse en el mundo de la cultura y la academia, donde se volvió hegemónica. Y como el neotomismo en tiempos coloniales, la doctrina marxista alcanzó el rango de canon irrefutable.

En el verano de 1968 estalló en México un movimiento estudiantil que, si bien tenía orígenes de izquierda, no se proponía una Revolución sino la apertura de espacios de libertad en un sistema cerrado y autoritario. Vacunándose contra una hipotética conjura comunista (que creía inminente), el 2 de octubre el Gobierno masacró a decenas de estudiantes en la plaza de Tlatelolco. Nunca olvidamos el agravio. Unos tomaron las armas y se incorporaron a la guerrilla urbana o rural, otros practicaron la guerrilla ideológica en la redacción de los periódicos y revistas o el trabajo editorial y académico. Otros más fueron activistas en organizaciones obreras y campesinas. Sin embargo, comparada con la radicalización armada de muchos países de América Latina, la mexicana fue relativamente débil. Tras el golpe de Estado en Chile, de Guatemala a la Patagonia, al menos dos generaciones de estudiantes y profesores universitarios quisieron emular al Che Guevara. Muchos perdieron la vida a manos de los feroces Gobiernos militares -algunos, como el argentino, verdaderamente genocidas- que aparecieron en la región.

A raíz de la matanza de Tlatelolco, Octavio Paz, nuestro poeta mayor, había renunciado a la Embajada de India. Sus jóvenes lectores esperábamos su regreso para encabezar un partido revolucionario de izquierda. Pero Paz pensó que la batalla central de América Latina era de ideas y debía librarse en el ámbito de la literatura. Por eso hizo algo insólito: hace exactamente 40 años, el 1 de octubre de 1971, fundó la revista Plural y en ella puso casa a la disidencia de izquierda en México y Latinoamérica.
Tener a Paz de vuelta era como tener cerca a Orwell, Camus o Koestler, los antiguos hechizados, los grandes desencantados de la Revolución. Paz hizo entre nosotros lo que los disidentes del Este (Kolakowski, Havel, Sajarov) hacían en sus países: criticar a la izquierda totalitaria real desde la izquierda democrática posible. Mi generación no lo entendió así, y lo atacó sin tregua. Paz venía de un periplo político que nos era casi desconocido. Aunque sabíamos algo de su participación en la guerra civil española, ignorábamos la historia de su paulatino desencanto con el régimen soviético. En 1971, a raíz del caso Padilla (reedición caribeña de los Procesos de Moscú, admirablemente recreada por Jorge Edwards en Persona non grata), varios escritores latinoamericanos y españoles (Vargas Llosa, Juan Goytisolo y el propio Paz, entre otros) marcaron sus distancias definitivas con Castro. Pero los universitarios radicales, armados o no, permanecieron por muchos años -y algunos por siempre- fieles a la Revolución y a su caudillo.

Para Paz, la lectura del Archipiélago Gulag en 1974 fue el punto de quiebre definitivo. Allí terminó por confrontar la naturaleza totalitaria del socialismo soviético y, para su sorpresa y sosiego, redescubrió el viejo ideario liberal del siglo XIX, el de su propio abuelo. Paz, en una palabra, se volvió plenamente demócrata. No era una hora temprana en su vida -cumplía 60 años- pero aún era tiempo para prevenir a los jóvenes latinoamericanos sobre los peligros del redentorismo político en el que convergían el culto al poder (ya sea del caudillo o del presidente omnímodo) y el mito de la Revolución: "La gran Diosa, la Amada eterna, la gran Puta de poetas y novelistas". No quisieron escucharlo. La querella de Paz con la izquierda continuó hasta su muerte, en abril de 1998. Incluyó polémicas, descalificaciones, insultos y hasta amenazas de muerte. En 1984 su efigie fue quemada por una turba a unas calles de su casa, frente a la Embajada de Estados Unidos en México, por haber cometido la herejía de pedir elecciones en Nicaragua.

Su trinchera fue la revista Vuelta, heredera de Plural, que apareció de diciembre de 1976 a septiembre de 1998 y circuló ampliamente por el mundo de habla hispana. (Tránsfuga de mi generación, lo acompañé en su aventura). Trinchera es la palabra exacta, porque Vuelta no se ocupaba académicamente de la historia política de América Latina: Vuelta quería cambiar esa historia. Por eso, en la arena de las ideas postulaba la democracia y combatía las lacras derivadas del culto al caudillo y el dogmatismo ideológico: el militarismo, el populismo, el presidencialismo, el estatismo, la guerrilla. Naturalmente, la revista fue prohibida lo mismo en la Argentina de Videla que en la Nicaragua de los sandinistas (no se diga en el Chile de Pinochet o en la Cuba castrista). Los principales escritores del idioma para quienes la libertad ha sido un valor supremo escribieron en sus páginas. En Vuelta, Mario Vargas Llosa publicó su estrujante reportaje sobre la Matanza de Uchuraccay (documento irrefutable contra el fanatismo guerrillero) y los principales ensayos de su travesía liberal. En Vuelta, Gabriel Zaid reveló la naturaleza elitista y universitaria (no campesina, ni obrera, ni espontánea, ni social) de las guerrillas salvadoreñas. En Vuelta, Guillermo Cabrera Infante explicó por qué el suicidio ha sido la ultima ratio de expresión política en la Cuba de Fidel.

En 1989 la batalla de las ideas parecía ganada. En París, con motivo de la recepción del Premio Tocqueville, Paz habló de dos "portentos de una nueva era que, quizás, amanece: ...el ocaso del mito revolucionario en el lugar mismo de su nacimiento... y el regreso a la democracia en América Latina". Tenía razón en recordar que el acta de fundación de los países iberoamericanos en las primeras décadas del siglo XIX había sido precisamente la democracia liberal -entendida en un sentido amplio, republicano y constitucional-. Parecía un milagro que todos los países de América Latina (salvo Cuba) estuviesen a punto de volver al origen democrático, pero el milagro fue real y muy pronto se consolidó. Significativamente, muchos detractores de la democracia (sin mayor explicación) se volvieron súbitos demócratas. No obstante, en 1994, la Historia -ese teatro sorprendente- puso en escena una nueva representación revolucionaria: una rebelión indígena vagamente inspirada en las ideas de Mariátegui. Ocurría al sur de México, en el Estado de Chiapas. La encabezaba un sacerdote que profesaba la "Teología de la liberación" (el obispo Samuel Ruiz) y un guerrillero enmascarado (el subcomandante Marcos) que, emulando al Che, fumaba pipa, recetaba medicinas y escribía cuentos. Ante esta resurrección, Paz entró en un estado de perplejidad y así murió.

El Réquiem por la Revolución había sido prematuro. La tensión entre Revolución y Democracia seguía desgarrando a América Latina. Mientras la democracia se consolidaba, el posmarxismo seguía imperando en no pocas universidades del continente (y hasta en algunas norteamericanas). Y a principios del siglo XXI, en Venezuela, el mito revolucionario reencarnó en un esperpento político extraído de Valle-Inclán. En su discurso inaugural, Chávez vituperó a la "maloliente" democracia y en su desempeño -como dicta Carlyle- buscaría reducir la historia venezolana a su biografía personal. Marx había escrito: "Todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces... una vez como tragedia y la otra como farsa". Chávez, es cierto, sería una caricatura de Fidel, pero una caricatura con cientos de billones de petrodólares en la cartera y un carisma diabólico: un caudillo posmoderno, un redentor por Twitter.

Como tragedia y como farsa, los fantasmas redentores del poder y el dogma siguen rondando la vida latinoamericana. Ningún empeño por exorcizarlos se compara al de Mario Vargas Llosa. Su liderazgo intelectual y moral ha sido indiscutible. En sus obras, como expresó el comité que le otorgó en 2010 el Premio Nobel, Vargas Llosa ha construido una "cartografía de las estructuras de poder y el reflejo de éstas en la resistencia del individuo, en su rebelión y su derrota". Su tema central -su obsesión, su misión- ha sido la minuciosa y apasionada crítica de ese poder: el poder de los fanatismos de la identidad (racial, nacional, ideológica, religiosa) y el poder de los dictadores militares o revolucionarios, los "Chivos" del continente, a quienes detesta por razones casi genéticas. En ese sentido, su trayectoria contrasta con la de Gabriel García Márquez, el otro gran novelista latinoamericano en cuya obra no es difícil advertir una marcada veneración por el hombre fuerte a partir de la cual se comprende su prolongado servicio a la Revolución cubana y a su amigo, el redentor inmortal.

El mesianismo político latinoamericano nació en 1898 en Cuba, cristalizó en Cuba en 1959, y definirá su destino en Cuba, en un futuro cercano. El hechizo de la Revolución fue tan grande como lo es ahora el desencanto y la pesadumbre de las generaciones sacrificadas en el altar de un caudillo vitalicio. Ojalá llegue la hora de la reconstrucción y la reconciliación, la hora de la libertad: obra de demócratas, no de redentores.

(El País/Madrid)

Carta a nuestros vecinos

Estimados vecinos de La Escalón:

En estos días verán en las calles de La Escalón unos afiches grandes para invitarlos el próximo domingo 2 de octubre a un evento llamado “Domingueando en La Escalón”. 

Se preguntarán: ¿Qué es? ¿Qué tiene que ver conmigo?

Bueno, tiene que ver con nuestra colonia. Los que invitan somos un grupo de residentes y empresarios de La Escalón, quienes hemos decidido unirnos para tomar en nuestras propias manos el futuro de nuestra colonia. Trabajamos con la alcaldía, con el gobierno, con las escuelas, con las empresas, y con las comunidades para crear en La Escalón una convivencia armónica entre todos los que trabajamos y vivimos en esta bella parte de nuestra ciudad: sin desorden, sin violencia, sin exclusión…

Ya estamos trabajando en un plan de desarrollo urbanístico para La Escalón, ya entregamos al Concejo Municipal una propuesta integral de cómo regular las construcciones, los comercios. Un plan para hacer más bella, más atractiva, más ordenada y más segura la colonia. Ya estamos trabajando en un plan quinquenal de crear empleos y microempresas en las comunidades que son parte de nuestro vecindario.

Los resultados se van a ver en los próximos años. Pero lo que podemos hacer ya, sin esperar más, es dar vida a nuestra colonia, unirnos para hacer uso de la colonia, sus calles, sus parquecitos.
Nos hemos olvidado de ser vecinos. Nos encerramos en las casas, en las oficinas, y no salimos al encuentro de los vecinos. 

“Domingueando” es para esto: cada primer domingo del mes salgamos a la calle, con los niños, con los chuchos, con bicicleta... La idea es compartir un rato, con música, con un bazar; con caminatas, carreras, clases de baile.

Para el primer “Domingueando” , el punto de encuentro y de las actividades es la 83 Avenida Norte, por las canchas de FESFUT y el Club Español. Cada mes “Domingueando” va a armarse en un rincón diferente - para llenar de vida a toda La Escalón. De esto se trata: ¡llenar la colonia de vida! 

¡No te quedes en casa! Habrá bastante seguridad del CAM y de la PNC, y actividades para todos.
La cosa es contigo, vecino. Solamente juntos podemos convertir La Escalón en una colonia segura, viva, alegre y armoniosa para todos. Si no estás convencido, por lo menos date una vuelta este domingo a partir de las 9 de la mañana – sólo para curiosear. 

Nos vemos en domingo, Paolo Lüers
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Carta de adiós a Don Pedro Dalmau

Querido Pedro:

El sábado pasado te enterramos. Dijimos adiós a un hombre que se convirtió en leyenda urbana. De las leyendas positivas que nos hacen creer en nuestro país: un inmigrante que logra ser símbolo de nuestra identidad nacional; un emprendedor que inició la industria del turismo, la Auxiliadora, una financiera para la pequeña empresa, y docenas de otros negocios exitosos…

En vez de inventarme un homenaje post mortem, mejor cito de una carta que te mandé en abril del año corriente:

“Le mando esta carta como muestra de cariño. La mando como colega que igual que usted ama este negocio que compartimos: el negocio de proporcionarle a la gente un buen rato de relax con buena comida, cervecita helada, diversión, musiquita. Usted nos enseñó que esto es mucho más que un negocio: es una vocación, es un arte. Un café, en manos de un visionario como usted, es una institución cultural, un medio de comunicación social, un pedazo de civilidad y urbanismo.

Precisamente porque el Café Don Pedro y su fundador son una institución nacional, no puedo permitir que un pésimo representante de mi otra profesión (el periodismo) trate de enlodar este símbolo tan importante que es usted. En un periódico (en el cual por suerte nunca me ha tocado escribir) salió este fin de semana un reportaje titulado “Un café con Don Pedro”.

Tal vez al ‘reportero’ le pareció más atractivo ofrecer al lector el retrato de un Don de mafia que a un Don Pedro dueño de un café. Entonces, el muchacho, para promover su carrera de reportero, cometió un pecado que debería poner fin a esta carrera: inventó un personaje que no existe: Don Pedro, el ‘capo con gran influencia que logró evitar la cárcel.’ Sin investigación. Haciendo alusión a un pleito que a le armó un personaje como Mariano Pinto, quien era demasiado corrupto incluso para el gobierno de Saca. Lo puso de director del Seguro Social - y tuvo que quitarlo luego.”

Hay poco que agregar. Viviste una vida rica: compañero de bachillerato de Fidel, aviador voluntario en la guerra con Honduras, emprendedor, eterno enamorado de la vida. Dejaste huella. San Salvador será un poco más aburrido sin vos.

Descanse en paz, Perriquitín, te dice Paolo Lüers
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El país pierde

Paolo Lüers

Nuestro país no sabe definir sus intereses nacionales, ni sus prioridades. Por esto no tiene rumbo y no crece su economía.
Los mejores ejemplos para esta conclusión son el puerto de La Unión, que tiene 4 años de estar listo sin operar, y la CEL, que tiene 7 años de no cumplir su deber de desarrollar las fuentes de energía renovables para asegurar la seguridad energética del país.

Tony Saca y Mauricio Funes van a entrar a la historia del país como el binomio de presidentes responsables del boicot al desarrollo, que tiene su más visible expresión en la inercia de CEL y del proyecto puerto, pero que también se manifiesta en otros casos ejemplares: el hospital de maternidad, la Diego Holguín, etc.

Lo que en cuatro entregas hemos desplegado en el Diario de Hoy sobre el pleito por el control de LaGeo demuestra que los personajes que los presidentes Saca y Funes han puesto al cargo de la CEL (Nicolás Salume hjo. y luego Irving Tóchez), sistemáticamente han boicoteado los proyectos indispensables y factibles de aumentar la generación de electricidad sostenible del país. La presa El Chaparral no sólo no la han logrado terminar en siete años, sino además han manejado las licitaciones de una manera que los costos volverán poco rentable esta inversión. Y no han avanzado en nada en otros proyectos hidroeléctricos. Y en el otro campo lógico de desarrollo energético, la geotérmica, han sistemáticamente parado la inversión anteriormente acordada con la empresa italiana ENEL.

Todo esto obliga a hacer una pregunta lógica: ¿Quién gana con esta política? El país pierde credibilidad antes potenciales inversionistas, tiempo valiosos, y bastante dinero, con los altos costos de los pleitos legales alrededor tanto de El Chaparral como de LaGeo. ¿Quién, entonces, gana?
Gana la corrupción. Alargando el pleito legal con ENEL, luego del contundente fracaso en el arbitraje internacional, la ganancia para el gobierno es poder mantener, hasta el final de su quinquenio, el control total de LaGeo y sus jugosas ganancias. Bajo la administración de Nicolás Salume (quien fue nombrado presidente de CEL por Tony Saca y luego confirmado por Funes), las acciones en LaGeo fueron trasladadas de la CEL a una sociedad anónima llamada INE, propiedad de CEL, en un proceso poco transparente que tiene como única consecuencia evadir las auditorías de parte de la Corte de Cuentas.

Además, en los siete años bajo las presidencias de Saca y Funes se ha debilitado sistemáticamente la única instancia estatal que podría (y debería) supervisar y pedir cuentas a la CEL y sus subisidiarias INE y LaGeo: la Junta Directiva de la CEL, que por ley está compuesta por directores delegados de varios ministerios y del los bancos. Sobre todo bajo la presidencia de Funes, varios de los directores que tomaron en serio su misión de fiscalización, han sido removidos. Los ministerios de Hacienda, Obras Públicas y Relaciones Exteriores han sustituido a sus delegados en la Junta Directiva de CEL, porque no se plegaron a las políticas y decisiones de la presidencia de CEL. Hoy los pocos directores que siguen manteniendo una posición crítica han quedado en clara desventaja.

Ellos no han podido evitar que la CEL y sus subsidiarias se llenaran con funcionarios que representan los intereses políticos y económicos de personajes que teóricamente nada tienen que ver con el sector energético. El mismo Irving Tóchez, presidente de CEL y de INE, tiene una larga vinculación con negocios de Tony Saca. Violeta Saca, prima de Tony Saca y hermana de Herbert Saca, ha sido nombrada por Irving Tóchez gerente administrativa de INE. También en la administración de INE ha sido instalado Andrés Rovira hijo, cuyo padre fue socio de Tony Saca y actualmente es presidente del partido Gana y magistrado de la Corte de Cuentas. Otro personaje que ha colocado a varios amigos o socios en el sector energético es Miguel "Mecafé" Menéndez, amigo personal y hombre clave en la campaña electoral de Mauricio Funes, quien hoy es presidente de CIFCO (Feria Internacional) y beneficiado de contratos de seguridad en varios ministerios y autónomas estatales para su empresa COSASE. Luís Méndez, nombrado por Funes como superintendente de Electricidad y Telecomunicaciones, es tío de Miguel Menéndez. Manuel Rivera Castro, el nuevo director propietario de CEL por parte de Hacienda, es asesor de "Mecafé", cuyo yerno Salvador Vairo fue colocado por Irving Tóchez como presidente de CECSA, otra subsidiaria de la CEL. Otra persona muy cercana a "Mecafé" Menéndez es Leopoldo Samour, quien es director en CECSA y recientemente fue nombrado presidente de LaGeo.

Todo esto en un mosaico de sociedades anónimas subsidiarias de la CEL y fuera del radar de la Corte de Cuentas, en la cual funge como magistrado Andrés Rovira, presidente de Gana y amigo de Tony Saca e Irving Tóchez. Recientemente esta Corte de Cuentas entregó al presidente de CEL un informe que justifica la posición de Irving Tóchez y Mauricio Funes de no cumplir con el acuerdo de accionistas de LaGeo, porque "ha dejado la posibilidad de que un recurso que forma parte del patrimonio del estado sea administrado y explotado con predominio de un particular (ENEL)". Nadie puede explicar cómo esta afirmación no sustentada sobre el acuerdo CEL-ENEL del 2002 llegó a formar parte de un "Examen Especial de la Corte de Cuentas sobre la participación del Estado, a través de la CEL, en las operaciones financieras de LaGeo correspondiente al período del 26 de octubre del 2004 al 31 de diciembre del 2006", ni porqué se redacta hasta ahora, en septiembre del 2011, cuando estalla el debate público sobre el caso CEL-ENEL…

Hay otra información interesante: Julio Valdivieso, asesor de Nicolás Salume, padre el expresidente de CEL Nicolás Salume hijo, es al mismo tiempo director ejecutivo de INE, la sociedad anónima propiedad de la CEL. Pero además de recibir salario como director ejecutivo, recibió honorarios de más de 100 mil dólares solamente en un solo año como miembro del equipo de abogados que infructuosamente preparó los alegatos de CEL en el arbitraje en Paris. En total este equipo cobró a INE/CEL más de 800 mil dólares en un solo año. Parece lógico que los asesores legales de CEL quieren seguir por varios años más el pleito legal con ENEL, a pesar de que todo indica que no lograrán la anulación de la sentencia negativa…

Se puede concluir que con la decisión de la CEL de no permitir las inversiones de ENEL los únicos que ganan son los abogados de la autónoma y algunos funcionarios y sus patrocinadores. El país gana el control absoluto sobre una empresa (LaGeo), pero que no crece y no cumple su deber. Al mismo tiempo el país pierde en todos los terrenos: pierde el arbitraje, pierde tiempo valioso en su desarrollo energético, pierde transparencia, y pierde mucho dinero. Y lo más grave: El Salvador pierde la oportunidad de mostrar al mundo a LaGeo como modelo para promover la inversión mediante asocios público-privados.
El Diario de Hoy)



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"No hacen, ni dejan hacer". Entrevista a Guillermo Sol Bang

El Pleito por LaGeo, Entrega IV

¿Por qué se decidió conseguirle a LaGeo un socio estratégico para explotar la energía geotérmica?
Era la única manera que podíamos ampliar la generación geotérmica tan vital en El Salvador, ya que teníamos muchas restricciones de parte del gobierno. No se nos permitía contratar los préstamos que se necesitaban para dichas inversiones, porque afectaríamos las cifras macroeconómicas. Y Cel no podía usar sus propios fondos, porque siempre se utilizaron como caja chica para los subsidios. Igual LaGeo. La energía geotérmica es una riqueza que no se está debidamente aprovechando para asegurar nuestras necesidades energéticas.
Después, tanto los gobiernos de Saca como de Funes (y los respectivos presidentes que han puesto en la Cel) sostienen que el convenio que usted negoció con ENEL (la empresa italiana que al final salió elegida como socio estratégico luego de un proceso de licitación) iba contra los intereses nacionales. El argumento es que el convenio con ENEL significa una privatización de un recurso estratégico del país.

¿Cuál es su posición sobre eso?
Es absurdo sostener que el convenio con ENEL significa vender un patrimonio nacional, como es el subsuelo. Las concesiones de geotermia las otorga y regula la Siget y ese es un proceso largo y complicado. Quien tiene el control de la geotermia no es ni Cel, ni LaGeo, ni ENEL, es la Siget. Independiente de quien sea el accionista mayoritario de LaGeo, el control sigue de la Siget y el patrimonio sigue siendo del país.

¿El país tiene leyes suficientemente fuertes para regular esto de manera que esté protegido el patrimonio?
Las tiene, pero tanto la Siget como la Cel tienen que alejarse de la influencia política. Por ley la Siget tiene muchísima fuerza, aunque no la ejerce correctamente.

Sus críticos dicen que el acuerdo de accionistas que usted firmó con ENEL implica que la mayoría accionaria pasa a ENEL. Pero el convenio contempla que quien haga las inversiones estratégicas, las puede capitalizar. Las puede capitalizar la Cel vía INE, o las puede capitalizar ENEL. Entonces ENEL solamente puede convertirse en socio mayoritario si la parte nacional no invierte. ¿Es correcto eso?
Así es. El convenio es bien claro: El socio estratégico va a invertir sus recursos y su tecnología en el desarrollo de la geotermia, y la formula que nos diseñó el Deutsche Bank es de que se iban a emitir nuevas acciones. Es decir, la Cel vende acciones, sino que las acciones de ENEL surgen de aumentos de capital en relación a la capacidad de generación geotérmica (en megavatios) creada por la inversión. Así de sencillo. No veo ninguna complicación en un asocio público privado como este. Es absurdo: el único modelo exitoso de asocio público-privado ha sido cuestionado por la administración Saca y la actual de Funes. Si Cel bajo los gobiernos de Saca y Funes realmente hubiera tenido interés de que ENEL no creciera tanto en su participación accionaria, hubieran coinvertido para minimizar el aumento de acciones de ellos. Y como resultado tuviéramos ahora una explotación geotérmica mucho más desarrollada.

¿No hubo necesidad de incumplir el convenio?
En vez de incumplir el convenio e ir al arbitraje, tenían que coinvertir. El problema es que no querían reinvertir ni siquiera las utilidades de LaGeo. Les dan otros destinos, el gobierno siempre está necesitado de recursos y siempre se dedica a programas sociales que difícilmente puede sostener, y agarra el recurso de otros sectores extremadamente importantes y vitales para el país, como es el sector eléctrico.

¿Entonces quiere decir que el desarrollo de la industria energética y la seguridad energética del país han sido sacrificados por la política de subsidios?
Definitivamente. Por todos los gobiernos.

¿Y esto afecta al crecimiento del país?
Claro que sí, porque en este momento el suministro de energía eléctrica y la demanda están prácticamente iguales. Si no hemos entrado en déficit energético, ha sido por la situación económica tan difícil y porque la inversión se ha retraído.

¿Qué pierde El Salvador como país por la decisión de no cumplir el acuerdo con ENEL?
Se perdió mucho tiempo. ENEL estaba listo a invertir en la unidad número 4 en Berlín. Como no dejan invertir a ENEL, ni siquiera ha arrancado el proyecto de la unidad 4. Este absurdo diferendo entre Cel/INE y ENEL ha detenido el proceso de ampliación. Ahora con la decisión de no acatar el laudo del arbitraje y buscar su anulación habrá otros años de atraso. Si ya en el arbitraje original perdieron por unanimidad y hasta el árbitro que nombraron ellos mismos condenó a Cel, es lógico que vamos a tener otra sentencia negativa. Pero el tiempo se perdió. Y en política energética el tiempo es valioso.

¿Ni el gobierno invierte, ni la CEL, ni dejan que invierta ENEL?
No hacen ni dejan hacer. Es irresponsable.

Hay un intermediario entre la Cel y LaGeo que es Inversiones Energéticas S.A. de C.V. INE, 100% propiedad de Cel. Pasaron las acciones en LaGeo de la Cel a una sociedad anónima fuera del control establecido para entidades estatales. ¿Por qué se adoptó esta figura?
Ignoro, porque esa empresa se creó cuando yo ya no estaba.

En el plan que se elaboró bajo su presidencia en la Cel, la Cel directamente hubiera manejado las acciones de LaGeo y la relación con ENEL?
Así es. Pero ellos traspasaron las acciones de Cel en LaGeo a INE. Para eso debían haber tenido un acuerdo legislativo.

El presidente actual de Cel y el partido Gana, en una reciente moción legislativa, lo acusan a usted de haber negociado el convenio con ENEL sin preservar el patrimonio nacional, en detrimento de los intereses de la patria. Eso es para ellos el origen del problema, y dicen que con el arbitraje y la apelación están tratando de corregir el pecado original que usted cometió.
Cuesta entenderlos, porque todo eso se examinó ampliamente en el arbitraje original donde perdieron. En ningún momento yo firmé algo sin tener respaldo de la junta de directores en Cel y de los ministros correspondientes, y muchos de estos acuerdos se consultaron con las de fracciones en la Asamblea. Hasta el Frente me apoyó. Pregunte a Roberto Lorenzana y Óscar Ortiz. Ellos estaban claros que estaba en juego el suministro eléctrico en el país.

¿Para usted LaGeo es un asocio público-privado?
LaGeo es un modelo exitoso de asocio público-privado. Un modelo para lo que ahora están queriendo impulsar en otros sectores de infraestructura. Ya existe el modelo de un asocio público privado, se llama GEO y el socio privado se llama ENEL. Nosotros nos adelantamos, nosotros lo iniciamos. Y lo están bloqueando en vez de proyectarlo como modelo exitoso.

Hablemos de otro problema que enfrenta Cel por falta de inversión y por mal manejo de ejecución: Tampoco han logrado ampliar la generación hidroeléctrica.
La energía hidroeléctrica definitivamente es la más barata. Pero, desgraciadamente nos hemos atrasado muchos años por decisiones que obstaculizaron las inversiones como la de El Cimarrón y por la mala ejecución de El Chaparral. Ambos proyectos ya tenían que estar operando.

¿Ya venían preparándose bajo su presidencia en Cel?
En mi tiempo El Cimarrón ya tenía los recursos para hacerlo. El Chaparral en mis tiempos cuando lo iniciamos estaba presupuestado en 160 millones de dólares, para una capacidad de 66 MW. O sea, se iban a invertir 2.4 millones por megavatio de capacidad. Los costos actuales serán de 4 millones de por megavatio. Es inaceptable.

Entonces, ¿la dificultad que tiene la Cel de desarrollar su propio campo, que es la construcción de presas hidroeléctricas, sería una razón más de ampliar con más agilidad el recurso geotérmico?
Apurarse con la geotermia. Tenemos el socio estratégico, que tiene el dinero listo, tiene los técnicos listos, tiene la tecnología lista.

Si mañana el presidente de la República le llamaría para pedirle consejo de cómo salir de este problema…
Con gusto lo atendería.

¿…qué consejo le daría?
Aceleremos un acuerdo con ENEL, no perdamos este asocio público privado, que es un modelo.

¿Usted insiste que hay que hacer funcionar este convenio, olvidándose de los litigios que de cualquier manera ya se perdieron?
Esos litigios y esos argumentos que se están alegando, y esa campaña cara que se está dejando oír en la prensa, radio y televisión, eso es despilfarrar recursos. Si ellos están criticando tanto el convenio y no lo quieren cumplir, que publiquen y digan claramente qué opciones tienen ellos para poder sustituir el arreglo con la ENEL. De esto no hablan.

¿Para su criterio, la posición de Cel y del gobierno no solamente pone en peligro nuestra seguridad energética, sino que además las inversiones en infraestructura vía asocios privado públicos?
Definitivamente. El asocio LaGeo está en la vitrina para que lo vengan a ver los inversionistas, y lo estamos obstaculizando.

¿Le preocupa que pueda haber una investigación donde usted salga mal parado?
En absoluto, tengo los documentos, tengo los acuerdos, los puedo prestar a quien los quiera leer. Guillermo Sol tiene el respaldo de decisiones técnicas y aprobaciones de directivos y ministerios.

¿Quién supervisó el proceso técnico de la licitación y del convenio con ENEL?
Lo diseñó y supervisó el Deutsche Bank, que era una garantía para el país.

¿Y ellos nunca señalaron vicios en el proceso?
Nunca. Hay que tomar en cuenta que se trataba de una inversión a riesgo, que es difícil que alguien la acepte. Los riesgos de invertir en geotermia son altos. Muchas veces perforas pozos 2,000 hasta 3,000 metros, y sale nada. No cualquiera acepta eso. Nosotros logramos un convenio que sus acciones se van a validar con los resultados de su trabajo. Sin resultado no hay capitalización. Ellos asumen en riesgo.
A lo mejor lo que sale de este debate es la necesidad de analizar de fondo la política de financiar subsidios desde las autónomas, quitándole capacidad de inversión. ¿Está de acuerdo con eso?
Estoy de acuerdo con eso, totalmente.

Cuando usted dice agarraron a Cel y LaGeo de caja chica para cualquier cosa, eso implica a los gobiernos de ARENA igual que el actual del Frente.
Correcto. El gobierno de Flores igual que los gobiernos de Saca y Funes. Es un problema gravísimo, los políticos miran el momento, el instante, no miran hacia adelante. Esto fue uno de los argumentos claves cuando se inició la discusión de privatizar una parte de la generación eléctrica. Era para asegurar que las empresas generadoras dispongan de sus recursos para invertir. En el sector energético, la expansión debe ser constante.

Entonces ahorita, cuando hay tantos comunicados y opinadores que dicen que ustedes vendieron hasta el subsuelo...
…es ignorancia total, mala intención e interés político de dañar a ARENA atacándome a mí.

¿Qué es lo más importante que aprendió como presidente de Cel?
Aprendí la importancia que tienen las autónomas en el país y que tienen que manejarse apolíticamente. En esto residía el éxito que tuvimos con Cel y con LaGeo. Las manejamos apolíticamente y buscamos las mejores personas como directores, las personas más capaces. Así ve el nombramiento del ingeniero José Antonio Rodríguez Rivas como presidente de GEO, un graduado en geofísica y después una maestría en reservorios, con experiencia de varios años en Canadá. Su gestión en LaGeo fue sumamente exitosa. Lo sacaron de ahí para bloquear el convenio con ENEL, porque Tono Rodríguez trabajaba muy bien con ENEL.

Parece que don Billy Sol duerme tranquilo en cuanto a los cuestionamientos que le hacen; pero le roba el sueño la situación actual de la Cel y LaGeo…
Me roba el sueño el desarrollo energético del país. Más bien, la falta de desarrollo.

¿Las acusaciones de Gana y del actual presidente de Cel no le preocupan?
A mí hasta risa me da cuando veo a este señor Irving Tóchez hablar en televisión. Cuando estuvo conmigo en Cel fue un excelente director, que tuvo la valentía de no aceptar las imposiciones del ministro que lo había nombrado. Sin embargo, hoy vi otra persona. Dijo cosas que se alejan de la verdad. Atacó a una persona intocable como Tono Rodríguez Rivas. Dice que estuvo en LaGeo por nepotismo, por ser cuñado de Paco Flores. Pero a este muchacho lo nombré en 1995, y Paco Flores fue presidente 4 años después.

(El Diario de Hoy)