Carta al hombre del maletín tricolor

Estimado fantasma:
Por insistencia de Sociedad Civil y sus trols voy a escribirle a usted, “el hombre del maletín tricolor”, como lo han bautizado en este sótano cibernético de la campaña electoral. Confeso que me sigue costando imaginarme que alguien con maletín lleno de pisto camine por las veredas de los pueblitos donde últimamente la gente se está desertando de las filas de Tony Saca. Porque me imagino que a estas deserciones de gente del PCN y de GANA se refieren cuando hablan de que ahora ARENA está mandando al hombre del maletín...

Para que en Sociedad Civil puedan dedicarse a cosas más importantes y dejar de mandarme el mismo mensaje todos los días: “@sociedadcivilsv: Aún esperamos que @paololuers escriba la carta al hombre del maletín tricolor... ¿Le dará permiso su partido?”, aquí, ante tanta insistencia, la carta que pidieron: Hombre del maletín tricolor, ¡no se atreva a materializar en nuestra escena política! No toleraremos hombres de maletines, no importando el color. En la oscuridad donde se mueve la corrupción todos los gatos son grises y todas las maletas son negras y apestan. Dejen este oficio a los dos compradores ya establecidos: Casa Presidencial y aquel que lo ocupó antes y sueña con volver. Ellos ya se condenaron al hundimiento con sus maletines...

Cualquiera en ARENA (y también en el FMLN) que siente la tentación de entrar en esta competencia, que lo piense mil veces. Todos sabemos que estas tentaciones existen. Lamentablemente, también el pisto; y las leyes flojas que no exigen transparencia a los partidos...

Espero que en los dos partidos grandes prevalezca, si no la decencia, por lo menos la razón: Hoy es cuando estos partidos pueden derrotar, de una vez por todas, las aberraciones y perversiones que han afectado tanto a la izquierda como a la derecha. Hoy, en esta campaña, pueden comprobar que los fenómenos políticos de Saca (en la derecha) y Funes (en la izquierda) fueron nada más accidentes de la historia. Y no, como ellos quisieran, el primer capítulo de nuestro futuro...

Ustedes, los hombres de los maletines negros, existen en todos los partidos. Pero ojo: Los dos partidos institucionales pueden tener vida más allá del populismo y la corrupción que se han incrustado en sus estructuras, como un cáncer. Los dos partidos, si se cuidan de este cáncer, tendrán vida aunque pierdan las elecciones. Pueden renovarse, reformarse, redefinirse. Ojala que ambos partidos entiendan que para derrotar la opción mafiosa que amenaza nuestro sistema político, no es suficiente derrotar a GANA - también tienen que derrotar la corrupción en sus propias filas. O sea, eliminar a los hombres de los maletines de todos los colores. Esto es lo que la ciudadanía exige.

Así que ustedes, compradores de voluntades de todos los colores, mejor guarden sus maletines. Estas elecciones no se van a ganar comprando voluntades. Y entre los dos partidos ganará el que con más claridad proyecte esto.

Así que, señor del maletín tricolor, si existe y quiere intervenir, le digo que llegó tarde: la competencia ya se cagó en este negocio. Ya es inviable.

Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

Columna transversal: Conversación o silencio

Puse en twitter: “Quisiera que podríamos juzgar a las personas por su calidad humana, creativa y profesional, y no por su relación con partidos o candidatos.” Estaba harto de este maldito reflejo de poner a todos en gavetas ideológicas. Harto de conocer a alguien y, antes acercarse suficientemente para poder saber si me cae bien o no, tomar distancia porque está apoyando a un partido que no me gusta.

Un usuario del los que siempre me contestan y me reclaman, contesta: “cuanta sinceridad hay atrás de eso? Si fuese así, buscaras acercar a la gente y no dividirla Paolo...”

Le respondí: “No es que trato de dividir. Pero decir las cosas por su nombre en una cultura no acostumbrada a esto, puede dividir.”

Otra usuaria entra a la conversación: “queremos lo mismo, ya somos dos. Sigamos preguntando que deben haber mas buscando eso...todo es preguntar.”

Pensándolo bien: ¿Cuántos amigos me quedan en el FMLN? Muy pocos, pero muy buenos. Aunque hay muchos más a los cuales sigo teniendo respeto y cariño. De la dirigencia del FMLN, el único que sigue siendo amigo, a pesar de todas las diferencias políticas, es Oscar Ortiz. Por esto lo respeto. Oscar hace precisamente lo que mencioné en mi tuit: “juzgar a las personas por su calidad humana, creativa y profesional, y no por su relación con partidos.”

De paso sea dicho: Así era Schafik. Nos conocimos en Managua, al principio de la guerra. Lo entrevisté, y luego de la entrevista, nos quedamos conversando por horas. La conversación era su fuerte, la jodarria, el chiste, la anécdota. Pero también la conversación seria y política. Cuando hicimos amigos, conviviendo en el mismo campamento en una de sus largas visitas en Morazán, le encantaba provocar discusiones como: ¿Y por qué sos tan anticomunista?

Anos más tarde, cuando ya había dejado de militar en el Frente de la pos-guerra, nuestra relación sobrevivió la ruptura del ERP con el FMLN, sobrevivió los conflictos que como fundadores de un periódico independiente tuvimos con el dirigente Handal que no creía en independencia, sobrevivió incluso mis primeras críticas públicas al FMLN en mis columnas. Luego de algún pleito cuyo contenido ya ni recuerdo, Schafik apareció en La Ventana y dijo: ¡Conversemos! E insistió sentarse conmigo en la mesa más visible, a la vista incluso de los que pasan en bus o carro. Se cagaba del chiste de las caras de la gente al vernos juntos, tomando whiskey irlandés y discutiendo...

Schafik no aceptó que la disidencia impusiera silencio. Testigo de esto es Armando Calderón Sol: nunca dejaron de conversar Armando y Schafik.

En cambio, ¿cuántos de mis buenos amigos que entraron al gobierno de Funes siguen siendo amigos, conversan o discuten o se ríen con uno? Pocos. Para ser preciso: cinco de los que todavía están en el gobierno, entre ellos Rubén Zamora (los otros 4 mejor no los menciono para evitarles problemas). Los demás, al asumir cargos en el gobierno de Funes, dejaron de llegar a La Ventana, donde antes pasaron cada rato - y la pasaron bien. Algunos me hacen mucha falta, como Roberto Turcios. Otros, ninguna.

Hay una simetría en lo que me pasó con personajes de derecha, pero al revés, una vez que luego de la guerra los vine a conocer. Yo me había metido en la guerra sin tener ninguna historia personal con la gente que de repente asumí como enemigos. En mis meses como reportero en San Salvador, en el 1981, conocí a algunos líderes “del otro lado” que logré entrevistar: Napoleón Duarte, Roberto d’Aubuisson, Adolfo Rey Prendes, el general José Guillermo García. Extrañamente, el único que no me caía mal como persona, fue el mayor Roberto d’Aubuisson, a quien me habían pintado como un psicópata. Para mi, el loco era Duarte, loco por poder, loco con una misión dispuesto a hacer cualquier cosa para cumplirla...


Fue hasta después de los acuerdos de paz que tuve oportunidad de conocer a la gente de derecha. Y en estos años de apertura, cuando muchos intentamos de verdad a unir esfuerzos para reconstruir el país, me encontré que en la derecha, igual que en la izquierda, había personas abiertas y personas cerradas; líderes honestos y otros corruptos. Estos años 90 eran una escuela grande para los que tuvieron la mente abierta para entrar y aprender. Hice amistades con ex-militares, con areneros, con empresarios. No muchos, pero suficientes para aprender esta gran verdad que expresara mi gran amigo, el padre Rogelio Poncele: “Durante la guerra funcionamos creyendo que todos de nuestro bando somos buenos y todos del otro bando malos. De otra manera no pudimos haber hecho la guerra. Pero así no se puede vivir en paz. Ahora estamos aprendiendo, y nos cuesta, que nadie en este conflicto ha sido solamente malo o solamente bueno.”

Alguien que tiene por oficio hacer uso diario de la crítica, no puede correr el riesgo de olvidar este aprendizaje. 
(El Diario de Hoy)

“Esta represión es producto de un gobierno ilegitimo.”

Entrevista a la dirigente opositora venezolana María Corina Machado. 
De Paolo Luers para El Diario de Hoy.
La diputada María Corina Machado es la canciller de la oposición venezolana. Esta función –explicar la situación seria de violaciones a los Derechos Humanos y a las reglas democráticas en su país- la ha llevado por dos días a El Salvador, junto a su colega diputada Dinorah Figueroa. Se reunió con varias fracciones legislativas, con empresarios, con medios de comunicación, y  a invitación del movimiento 300 dio una charla sobre los peligros que emanan del modelo chavista.  El Diario de Hoy publicó en su edición de miércoles la primera parte de una entrevista que María Corina Machado nos brindó. Aquí la segunda parte.
Ayer nuestro Diario salió con un titular que decía “Maduro intenta establecer un régimen policial al estilo cubano”. En Venezuela siempre la gente que me dice: Esto no es posible, no va con el carácter de los venezolanos, no lo vamos a tolerar...
En efecto, no lo vamos a permitir, lo vamos a combatir y vamos a lograr tener a una Venezuela que sea fuente de estabilidad y de resolución de conflictos y no generadora de confrontación y división.

¿Hay en Venezuela una réplica del régimen cubano, o es una figura retórica?
Hay una presencia cubana inaudita e inaceptable. ¿Que sentirían si en su país los organismos de seguridad y de inteligencia, estuvieran dirigidos bajo el control de cubanos? ¿O si sus generales y soldados recibieran órdenes de otro gobierno?
Pero, ¿esto hoy en día está pasando, o estás advirtiendo un peligro?
Hoy en día es así. Y pareciera que este modelo está derivando, no hacia Cuba, sino hacia Rusia. Es decir, un país donde la presencia de las mafias en sus diversas expresiones se va apoderando de las instituciones, de los órganos del poder publico y termina controlando una sociedad. Venezuela tiene la fragilidad institucional y la disposición del gobierno actual de hacer cualquier cosa a cambio de permanecer en el poder.
Hay un caso que se ha vuelto emblemático para la represión en Venezuela, que es Iván Simonovis. Un preso político que está enfermo, que está muriéndose en la cárcel. Todo el mundo dijo que hay que darle una medida humanitaria. ¿Cómo es posible que paguen el costo político de no liberarlo?
Desafortunadamente el costo de represión en Venezuela sigue siendo muy bajo. Otro caso: Globovisión. La compra de Globovisión terminó siendo en la practica la eliminación del único espacio mediático genuinamente independiente y autónomo que teníamos. El caso del diputado Richard Mardo, le quitan su fuera parlamentario, violando la disposición constitucional de que se necesitan dos tercios y lo hicieron con mayoría simple. La criminalización de la protesta, utilizando la Guardia Nacional disparando e hiriendo a jóvenes y mujeres -- y no hay un costo político y una reacción fuerte especialmente de la comunidad internacional. Entonces cuando el costo es así de bajo, el gobierno hace lo que le da la gana. La represión que estamos viendo es producto de un gobierno ilegitimo que se robó la elección. La forma de cohesionar a sus seguidores e intentando aniquilar los espacios de resistencia es reprimiendo de esta manera. Ahora es inaudito, es incomprensible y es inaceptable que no haya reacciones firmes de los demócratas de América Latina en cuanto a lo que está ocurriendo en Venezuela.
Hablemos de las Fuerzas Armadas. Siempre he tenido la impresión de que el ejército venezolano no se va a prestar como instrumento de represión abierta. Entonces, si el gobierno necesita mas represión para mantener en el poder a Maduro, ¿qué va a pasar?
Hay que entender que se le ha hecho mucho daño a las Fuerzas Armadas estos años de manera sistemática. Es  paradójico que sea Chávez, que vino de las filas militares, quien se propuso destruirla. Con la corrupción y la creación de las milicias han hecho un enorme daño a la profesionalización de nuestras fuerzas, agregado a la penetración del narcotráfico - y esto es por diseño, porque es la forma de ir corrompiendo desde adentro la institución. Sin embargo, yo siento que la mayor parte de los cuadros medios de nuestras FFAA fueron formados en democracia y están al servicio de la nación y no de un proyecto político particular. Ahora, las FFAA se pondrán a prueba en el momento en que los ciudadanos reaccionen en un proceso de movilización de calle...
Vamos al tema de la unidad dentro de la oposición. ¿Han logrado mantener el grado de unidad formidable que han logrado construir en la campaña electoral del año pasado de Henrique Capriles? Después de la experiencia del robo de las elecciones, del fraude que ustedes denuncian, ¿no entró en crisis la unidad?
No. Estamos acudiendo a un nuevo proceso electoral (las elecciones de alcaldes, en diciembre de este año. PL) con una unidad prácticamente perfecta. Desde el punto de vista electoral, la unidad ha funcionado, ha establecido un conjunto de lineamientos, de reglas que se han cumplido. La presencia de quienes competimos en las primarias contra Henrique Capriles y perdimos, pero luego lo apoyamos es la evidencia. Ahora, no se puede confundir unidad con unanimidad. A veces hay la tentación de no permitir voces de disidencia o discusión dentro de la propia oposición, y eso es un error, porque eso es lo que hace el oficialismo, de no permitir que haya discusión de nivel estratégico o táctico. En la Unidad tenemos que hacer un esfuerzo además por ampliarla y que no sea solamente electoral, ni solamente de los partidos políticos. Yo he insistido muchísimo en la necesidad de incorporar sectores de la sociedad civil, gremios, organizaciones de base.
Te iba a preguntar sobre eso. Tú llegaste a esta construcción de la unidad como independiente, no afiliada a un partido. ¿Cuál es el aporte que los independientes pueden dar a la oposición?
Como no tengo militancia partidista, puedo decir lo que pienso...
Y lo estás haciendo...
¡Siempre! Y eso me da una enorme libertad. Lo hago en privado y lo hago en público. Y eso es una enorme fortaleza, porque nos permite tener discusiones muy francas, de distintas perspectivas.

Esto es lo que hace tan interesante el proceso venezolano, por ejemplo en El Salvador. La manera cómo la unidad se ha construido entre diferentes partidos y sectores de la sociedad civil…
Sí, es una cosa muy interesante. Para las elecciones parlamentarias del 2010, tuvo que ir a primarias muy competidas, en un circuito con muy buenas posibilidades para la oposición para ganar. Entonces, lo duro era ganar las primarias. Una vez gané las primarias dije: Bueno, ahora tengo que ir ayudar a los candidatos opositores en los otros circuitos. Toda mi campaña la hice prácticamente fuera de mi circuito, acompañando a otros candidatos opositores. Ahora de cara a las elecciones de alcaldes todos estamos apoyando a todos, independiente de que pertenezcan u no a un partido y otro. Lo que no quiere decir que cada organización no tenga su visión de las políticas que creemos debemos fortalecer o privilegiar en Venezuela. Y esa discusión es necesaria que se de y que se de abiertamente.
Entonces ustedes han logrado un proceso unitario, pero sin tocar la autonomía, el espacio de debate, el espacio para disentir, ¿eso es lo que me estás diciendo?
Bueno, no hay todo ese espacio como yo quisiera, pero lo hay, y tenemos largas discusiones. Ahora, yo soy de la opinión de que los diversos planteamientos estratégicos tienen que abrirse aun más, tienen que hacerse de cara a los ciudadanos, no a puerta cerrada.
¿Las primarias del año pasado, con sus debates abiertos, no han dejado heridas abiertas? ¿Cómo se han desarrollado las relaciones personales entre todos ustedes? Por ejemplo, Leopoldo López y Henrique Capriles, cuando los conocí los vi. muy opuestos, con poca química y mucha competencia. Pero en el transcurso del proceso de unidad los he visto haciéndose socios e incluso amigos. ¿Como es en el caso tuyo? ¿Tú ahorita eres amiga de Capriles y de los demás líderes opositores?
Mira trabajamos juntos, llegar a decir que soy amiga íntima de todos no es verdad, pero compartimos una causa y tenemos buena comunicación - y obviamente complementamos nuestros puntos de vista. Pero yo fui clara en la primaria y expresé cual era la estrategia con la cual se debía enfrentar el modelo del oficialismo chavista. Siempre insistí en la necesidad de confrontar y contrastar los dos modelos en cuanto a sus valores, y además advertir los atropellos y los abusos de un sistema electoral perverso - y eso no fue compartido por Capriles durante la campaña electoral del 7 de octubre (del 2012, contra Chávez, PL), pero luego se hizo un cambio de estrategia hacia lo abril (del 2012, la carrera Capriles contra Maduro, PL) que se acerco mucho a lo que yo originalmente planteaba. Pero de todos modos, en ambas campañas me involucré y apoyé, independientemente de mi disidencia.
La experiencia de no poder defender el voto, luego de ganar en abril, obviamente metió en crisis la oposición. Hubo fuertes discusiones sobre cómo defender el triunfo. Incluso hubo críticas a Capriles de no haber apoyado las movilizaciones en la calle para defenderlo. ¿Cómo salieron de esa crisis?
Sí, hubo varios dilemas, y decisiones con los que yo no necesariamente estaba de acuerdo. Uno era el supuesto dilema entre la confrontación o la esperanza. Yo decía que la esperanza es producto de entender lo perverso de este modelo, lo nefasto, lo contrario de los valores venezolanos, llamarlo por su nombre, y enfrentarlo sobre la base de una movilización profunda del país. Entonces, para mi esta contradicción entre denunciar o confrontar, por un lado, y la esperanza y la confianza en el sistema electoral, por el otro lado, para mi no existía. Se pueden compaginar ambas. Unos dicen: Si denuncias y criticas al Consejo Nacional Electoral, puedes generar desconfianza y por tanto abstención. Siempre he sostenido lo contrario: la gente tiene que estar clara de los problemas con el proceso electoral. La participación electoral y la movilización en la calle no son excluyentes. El 14 de abril (las elecciones que la oposición reclama que ganaron, PL) nos demostró que frente a una neo-dictadura no basta ser mayoría y ganar elecciones, se necesita saber defenderlo y eso implica movilización, y eso implica calle, y eso implica protesta.
¿Y allí fallaron ustedes?
Subestimamos lo que el régimen era capaz de hacer frente al triunfo electoral. Ahora, es una situación muy compleja, es una situación de una enorme responsabilidad y así lo he dicho yo, yo creo que Henrique Capriles con la información que tenía en ese momento tomó la decisión que el consideró que era la mejor. Que era suspender las protestas en las calles...
Pero sigues en desacuerdo...
Estos regímenes requieren la presión de los ciudadanos que desafían el poder. Creo en que somos capaces de rebelarnos contra el abuso y el atropello. Rómulo Betancourt decía que hay dos mecanismos a través de los cuales el pueblo tiene conciencia de su existencia material: el voto y la protesta. La amenaza de la represión no puede ser la excusa para inhibirnos, porque entonces terminaremos todos protestando en el baño de la casa.
Tengo entendido que te invitó aquí a El Salvador el movimiento 300, o sea un grupo decidido a producir un relevo generacional en la política. La oposición venezolana es un ejemplo impresionante de relevo generacional. ¿Desapareció la vieja guardia?
No necesariamente. Hay personas de los partidos tradicionales con mucha influencia todavía. Y lo que ha pasado no sólo es un relevo generacional, sino que muchos sectores que no consideraban el servicio público y la política como un proyecto de vida hemos despertado. Y soy una que entré muy tarde en la política.
¿No tenías en tu plan de vida entrar en la política?
Jamás, lo último que quería hacer en mi vida era hacer política. La razón era que pensaba que para entrar en política era requisito hacer concesiones en materia de principios - y hoy me doy cuenta que eso es un error garrafal. Si de algo me arrepiento es de no haber comenzado antes...
Espérate, ¿me dices que tú y otros son un ejemplo de que se puede hacer política sin comprometer sus valores?
Absolutamente.
Explícame más. Eso es interesante para este país. Es la pregunta que aquí muchos jóvenes profesionales se están haciendo. Y no tienen respuesta...
Esa es la gran trasformación que los venezolanos estamos pidiendo desesperadamente: la posibilidad de volver a sentir confianza y respeto hacia quienes ostentan el poder. Eso exige una ciudadanía activa, que pida rendición de cuenta. Ciudadanía que nos apoya a quienes nos metimos en política, pero nos exigen rendición de cuentas.
Insito en el tema generacional. Esta oposición que representan ustedes es como la revolución de los cuarenteros. No te voy a preguntar tu edad, pero de los otros líderes que consta que todos oscilan alrededor de los 40. Y todos ustedes han logrado credibilidad en cuanto dicen: No vamos para atrás, no vamos a restaurar al régimen anterior a Chávez, vamos a un futuro diferente a lo que había antes y muy diferente a lo que tenemos ahorita...
Mire, la democracia venezolana, entes de Chávez, fue un modelo que se agotó en términos de la relación Estado-ciudadano. Esto no significa que tenemos que descalificar los logros de ese periodo. Pero incluso mucha antes de Chávez, el estado concentraba cada vez más y más propiedades y más poder, se convirtió en el motor, el controlador y el dueño de todo. Generó incentivos perversos para promover tres grandes males: el centralismo, el rentismo y el populismo. Y esos son los que desvirtuaron y deslegitimaron el sistema de partidos y el sistema de la sociedad. Y generaron además incentivos para que el resto de la sociedad no se involucrara.
...creando la situación para que surgiera un Chávez.
Así es. Hubo clientelismo, demagogia, corrupción, inseguridad y eso generó una ruptura, o la  necesidad de un cambio a cualquier costo. Este sistema obviamente no lo vamos a restaurar.
¿Cómo sigue la película ahora? ¿Están pensando en hacerle a Maduro un referéndum revocatoria en cuanto se pueda, cumpliendo la mitad del mandato?
V
oy a hablar por mí, no por la unidad. Cuando uno vive en un sistema democrático uno tiene derecho a pedir un cambio de gobierno en cualquier momento, y de hecho en nuestra historia, en nuestra república civil, no hubo un solo gobierno en el cual no se pidiera la renuncia del presidente. Cuando uno está en democracia eso es un derecho, pero viviendo en dictadura es un deber.
Entonces, no quieres esperar 3 años, como dice la Constitución.
Yo dedico todos los días de mi vida y mis noches a que la duración de este régimen sea lo más corto posible. Ahora bien, yo soy demócrata y yo conozco y respeto mi constitución, y sé muy bien cuáles son las herramientas que ofrece la constitución para que esta tragedia dure lo menos posible.  Efectivamente, lo planteo con total firmeza y responsabilidad, Venezuela no aguanta 6 años de este régimen, ni aguanta 3. Por eso yo he planteado la necesidad de apelar a otras herramientas que están en la constitución para poder plantear no solo un cambio de gobierno, sino también un cambio de régimen. 
¿Hay mecanismos para esto, más allá de la revocatoria del presidente?
Uno de esos mecanismos y el cual yo favorezco es una Asamblea Nacional Constituyente. Porqué? Porque permite que sea el pueblo y la gente quien lo pida en el momento en que así lo deseemos y que podamos, con la fuerza originaria del pueblo, poner a un lado las instituciones que hoy en día en Venezuela están todas confabuladas para que este régimen permanezca en el poder. No se trata solamente de cambiar un presidente, en este momento, la descomposición institucional y moral es tan grande, el riesgo de anarquía es tan grande, la destrucción económica y social es tan profunda, que Venezuela requiere un cambio de régimen a la mayor brevedad.
¿Y sobre eso hay una discusión abierta en la oposición y en el país?
Sí la hay. Y yo creo que es sano y necesario que esa discusión sea abierta e incorpore a todos los sectores del país.
Para un país como El Salvador hay un aspecto sumamente importante en lo que acabas de mencionar: la lucha por la institucionalidad, por la independencia de los poderes...
En Venezuela, el único espacio institucional donde el resto del país no sumiso al oficialismo tiene alguna voz es la Asamblea Nacional. Pero los chavistas manejan la Asamblea Nacional como si fuera un cuartel, y el teniente Cabello (presidente de la Asamblea Nacional, PL) pretende imponerse violando la constitución y violando las normas y procedimientos de la propia Asamblea Nacional. Imagínese que el presidente de la Asamblea le diga a los diputados de toda la oposición: Yo no les doy el derecho de palabra hasta que ustedes no declaren públicamente que reconocen la legitimidad de la elección de Maduro. Donde es concebible que eso ocurra? Y ante nuestra negativa nos caen a golpes.
Bueno, aquí uno ya aprende a imaginárselo, viendo cómo funciona la presidencia de nuestra Asamblea...
Pero entonces, si eso es así, no podemos hablar de un sistema democrático y republicano.

Carta a los diputados de ARENA

Estimados diputados:
¿Así que a la hora de la verdad todo este su discurso de transparencia y rendición de cuentas es paja? ¿O qué otra explicación me pueden dar de porqué ARENA en la junta directiva de la Asamblea avala a Sigfrido Reyes en su necedad de negar al público el derecho de saber quienes son los asesores del parlamento, de sus comisiones y de cada una de las fracciones partidarias, cuáles son sus calificaciones y cuánto les pagan?

Es fácil criticar al gobierno por falta de transparencia. Sobre todo, cuando el gobierno no es de uno. Todos desconfían del gobierno.

Corren rumores que varios partidos, no solamente del gobierno, tienen en la planilla de la Asamblea a varios asesores que no aportan absolutamente nada a la calidad legislativa, o por incompetencia, o porque ni siquiera trabajan para la Asamblea sino para el respectivo partido. Queremos saber si es cierto.


Corren otros rumores que al publicar los nombres de los asesores legislativos, saldrían mal parados algunos columnistas, de todos los colores. Bueno, como columnista tengo un especial interés de saber si es cierto. A los malos columnistas hay que exponerlos al público, igual que a los malos diputados.

ARENA ha cometido toda clase de pecados cuando estuve en el gobierno. Pero luego ha expulsado a su ex-presidente y varios de sus operadores por corruptos. Y además desde la oposición ha asumido posiciones muy críticas al despilfarro, a la falta de transparencia, y a la erosión de la institucionalidad. Ahora queremos saber si se trata de una cambio consecuente y honesto, o de un cambio táctico para ganar las próximas elecciones – y para luego volver a la viejas andanzas.

La única manera de poner a prueba los principios es no claudicar cuando hay que aplicarlos a si mismo. Por esto, cuando el bloque conducido por Sigfrido Reyes y Guillermo Gallegos se niega a cumplir la ley y revelar públicamente los nombres, las funciones y los salarios de sus asesores, ARENA debería inmediatamente publicar la lista de sus asesores, sus funciones, sus calificaciones y sus salarios. Y si en este proceso quedara evidente que ARENA mantiene asesores que no cumplen el perfil, inmediatamente sustituirlos.

Pero ustedes hacen lo contrario: se atrincheran junto a Gallegos y Reyes, para defender lo indefendible.

La ley es clara. Los comisionados del Instituto de Acceso a la Información Pública tienen toda la razón de solicitar la información sobre la contratación de asesores – y de publicarla. Ustedes lo único que tienen que hacer es decidir de qué lado quieren estar: ¿de la transparencia o del encubrimiento? ¿Del cumplimiento de la ley o del manoseo de la institucionalidad?

Hay varios diputados de ARENA que a título personal publicaron parte de la información requerida. Y me imagino que ustedes ya recibieron una carta aún más dura por parte de su fórmula presidencial exigiendo que se desmarquen de Sigfrido Reyes, Gallegos y Cia. Bueno, ¡háganles caso! Y pídanles a sus candidatos lo mismo: que no esperen hasta que alguna ley o sentencia les obligue a transparentar el financiamiento de su campaña; que lo hagan por su propia voluntad, para mostrar que creen en la transparencia...

Saludos, Paolo Lüers
(Más!/El Diario de Hoy)

Carta al candidato presidencial del FMLN

Estimado profesor Salvador Sánchez Cerén:
Escuché con mucho interés su presentación del programa de gobierno en la Convención del FMLN. Muchas propuestas, demasiadas promesas, como en toda campaña electoral. Hasta ahí, nada fuera de lo común.

Hasta que su discurso al fin llegó al punto medular: ¿Cómo financiar todo esto? Usted explicó las tres fuentes: 1) Mayores ingresos tributarios del Estado debido al crecimiento económico que un gobierno del FMLN piensa provocar; 2) Ahorro en el gasto público, reduciendo la corrupción y mejorando la administración; y 3) 640 millones de dólares extra que, según usted, el Estado va a tener cada año a raíz del ingreso de El Salvador a Petrocaribe.

Veamos la cuenta que usted hizo: Si nos afiliamos a Petrocaribe, Venezuela nos cobrará sólo el 60% de la gasolina que nos vende, el restante 40% es crédito a 25 años. Entonces usted, el profe, saca la cuenta: La factura petrolera anual de El Salvador es de 1.600 millones de dólares. 40% de este total son 640 millones, que el gobierno, según su matemática, tendrá “para invertir cada año” en educación.

Vaya matemática. Vaya economía...

Lo que usted no dijo es: Para que existan estos 640 millones de “ahorro para inversiones sociales”, El Salvador tendría que comprar toda su gasolina a Venezuela. Para asegurar esto, y sobre todo para asegurar que este 40% de la factura petrolera quede en manos del gobierno, el FMLN tendría que nacionalizar la importación de gasolina. O sea, el mismo Estado tendría que comprar la gasolina de la estatal venezolana PDVSA y revenderla a los distribuidores que operan en el país. Los distribuidores pagarían al Estado el 100%, pero este solamente liquida a PDVSA el 60% y se queda con el 40%, o sea con los 640 millones anuales con los cuales usted quiere financiar sus promesas electorales.

Hay que decirlo con transparencia, candidato: Aquí solo hay dos opciones para que ustedes se queden con los famosos 640 millones, y ambas tienen serias consecuencias que hay que explicar a la gente. La primera opción se llama nacionalización: el Estado asume la importación de la gasolina, para quedarse con el 40% de la factura petrolera y gastárselo - en este caso ustedes estarían aumentando la deuda del país anualmente por 640 millones. Porque los venezolanos no regalan gasolina, la venden a crédito. Ojo, estamos habando de endeudar al país sin autorización ninguna de la Asamblea.

La otra opción es la mafiosa a la nicaragüense. Ortega no nacionalizó la importación del combustible, sino la privatizó - pero a su favor. Crearon una empresa privada parecida a Albapetroleos de El Salvador, que en Nicaragua se llama Albanisa. Esta empresa, controlada por Ortega, importa la gasolina, se queda con el 40%, pero ni un centavo de este dinero entra al arca del Estado. Se convierte en la caja chica de la familia Ortega, y con esto financian la mayor parte del gasto social, aparte de sus empresas familiares. Es el sistema más perverso imaginable: Los pobres reciben subvenciones, pero no del Estado, sino del partido, del caudillo, de “la revolución”... Así se explica el poder político y económico del partido de gobierno y, muy en particular, de la familia Ortega.

Entonces, candidato, ¿cuál de los dos modelos tienen ustedes en mente? ¿Nacionalización o privatización a favor de Albapetróleo, o sea de la cúpula del FMLN?

A ver si en un próximo discurso usted repase la suma y resta y explique cómo de la nada piensa producir 640 millones.

Saludos, Paolo Lüer
(Más!/EDH)