Venezuelans’ Right to Say No

Hugo Chávez apparently doesn’t believe Venezuelan voters, who just more than a year ago rejected his bid to eliminate the term limits that are blocking his continued rule. On Sunday, he is giving them another chance. For the sake of Venezuela’s democracy, they should again vote no on changing the nation’s constitution.

Mr. Chávez became president 10 years ago as a champion of the poor and promised to combat Venezuela’s vast inequities. He has since turned into a standard-issue autocrat — hoarding power, stifling dissent, spending the nation’s oil wealth on political support.

His supporters now control the National Assembly, the Supreme Court and the nation’s oil monopoly. He has nationalized large swaths of industry. When the opposition won the governorship in the state of Miranda last year, Mr. Chávez’s government transferred control of state clinics and hospitals to the national health ministry.

The government has attacked unsympathetic unions, harassed human rights advocates and clamped down on free speech. In a scathing report released in Caracas last year, Human Rights Watch said Mr. Chávez’s policies “have degraded the country’s democracy.” Mr. Chávez responded by sending armed security agents to abduct two Human Rights Watch representatives from their hotel and put them on a plane to São Paulo, Brazil.

Polls suggest Mr. Chávez’s bid to change the constitution is running ahead. Still, he is becoming more desperate as the collapse in oil prices has sent the economy into a tailspin, curtailing his ability to finance social programs that have sustained his popularity with the poor.

He and his supporters are increasingly resorting to intimidation. Mobs have occupied the municipal government headquarters in Caracas, which is run by the opposition, and lobbed tear gas canisters at the home of a TV executive who has been critical of the government and others. The leader of one hard-core group is threatening “war” if Mr. Chávez loses, according to news reports.

Voters should not yield. Mr. Chávez needs to be reminded that Venezuelans believe in their democracy and cherish their right to say no.

Los cuatro mensajes de Chávez

Normalmente no recomiendo a nadie ver ‘Telesur’, la televisión internacional de Hugo Chávez. Más bien es insufrible. Telesur es ‘Los Guaraguao’ y sus ‘Casas de cartón’ hecho televisión - o, como diría Horacio Castellanos Moya, ‘la tele del indio pijiado’.

Pero en estos días recomiendo sintonizar Telesur (canal 72 de cable), para ver lo que se está gestando en Venezuela, para ver la campaña por el Sí en el referéndum del 15 de febrero, con el cual Hugo Chávez intenta abrir el camino para su re-elección.

Ayer Telesur transmitió en vivo, durante cuatro horas ininterrumpidas, el cierre de campaña de Chávez por el Sí a la re-elección, incluyendo su discurso de dos horas. Aunque me puede atraer serios problemas familiares, me eché enterito todo el programa. No porque sea masoquista, sino porque es fascinante y aleccionador ver cómo un demagogo, al calor del baño en la masa revolucionaria, pierde el cuidado y comienza a decir la verdad. Me imagino que es difícil mantener la cordura frente a medio millón de gente fanatizada, uniformada de rojo, que responden con más amor al líder por más combativo sea su discurso. Dicen que los borrachos siempre dicen la verdad, y esto vale también para los que se embriagan del poder.

Chávez básicamente dio cuatro mensajes en esta concentración, y las repitió en múltiples variaciones y melodías:

¡Aquí llegó la revolución para quedarse!"

“¡Aquí manda Chávez! Incluso donde han ganado gobernadores y alcaldes de la oposición, manda Chávez...”

“Con Chávez gobernando más allá del 2012, en Venezuela habrá paz. Sin Chávez en el poder, ¡habrá guerra!”

“Lo que esta en juego no sólo es para Venezuela. Es una nueva doctrina constitucional para los pueblos amigos en Suramérica, el Caribe y Centroamérica...”

Bueno, para los venezolanos lo que más asusta son los primeros tres mensajes de Chávez: Que aquí hay una revolución que no piensa entregar el poder a nadie, ni siquiera a otros líderes dentro del movimiento chavista, mucho menos a la oposición.

Vaya, está en manos de los mismos venezolanos de aceptar o derrotar esta amenaza a sus libertades el próximo 15 de febrero.

Para nosotros, lo que nos debe asustar es el cuarto mensaje de Chávez, la de la nueva doctrina a nivel continental.

Hugo Chávez puede ser no muy lúcido en su pensamiento político, pero de tonto no tiene un pelo. Sabe perfectamente que esta ‘nueva doctrina constitucional’ no la puede imponer a ningún país desde afuera. Necesita una fuerza interna que adopte esta ‘nueva doctrina’ y que esté en condiciones de transformar el orden constitucional. Por más que el señor Funes diga lo contrario, esta fuerza interna es el FMLN. La troica que heredó de Schafick el poder en el FMLN (Salvador Sánchez Cerén, Medardo González, José Luís Merino) también heredó la relación directa, incondicional y privilegiada a los hermanos Castro y a Hugo Chávez.

La relación directa con estos centros de poder y de definición estratégica e ideológica no está en manos de figuras periféricas como Nidia Díaz o Salvador Arias. La maneja directamente Salvador Sánchez Cerén. Los vínculos visibles son Nidia Díaz, a quien le encanta viajar a Caracas para abrazar al coronel, y Salvador Arias, quien no tiene empacho para encabezar una marcha en apoyo a la re-elección de Chávez. Ellos dos, son los que hablan, y como no tienen prestigio, no cuesta nada al candidato Funes desmarcarse de ellos. Pero Salvador Sánchez Cerén y la cúpula del FMLN siguen siendo los socios de Hugo Chávez.

Obviamente no van a buscar aplicar ‘la nueva doctrina’ de Chávez mecánicamente. Todos sabemos que nuestra Constitución no lo permite. Tampoco han presentado en Nicaragua la reforma constitucional, pero sí han creado toda una red de ‘poder popular’ que borra toda frontera entre Estado-partido-movimiento popular.

Hay un guión, pero es diferente para cada país. Se está aplicando de una manera en Bolivia, de otra en Nicaragua, de otra en Ecuador. Tendrán su guión específico para El Salvador.

Por esto, cuidado con el discurso de ‘participación popular’, ‘democracia directa’ y ‘transformación de la institucionalidad’ en el programa de gobierno del FMLN. Nidia Díaz ya habló de que hay que buscar cómo introducir los instrumentos del referéndum a nuestra institucionalidad. El candidato dirá algo para desmarcarse diciendo que no será Nidia Díaz sino él que va a gobernar. Y Salvador Sánchez Cerén, sin hablar mucho, seguirá pacientemente creando las condiciones para transformar la institucionalidad en el sentido de la doctrina de Hugo Chávez. Por algo adoptó, hace como 40 años, la concepción de la ‘guerra popular prolongada’. Renunció a la guerra, pero no a la paciencia y a la meta.

(El Diario de Hoy, Observador Electoral)

Piedra en la bota

(Piedrita es el nombre de un grupo paramilitar pro-gubernamental que opera en la 23 de Enero, complejo de multifamiliares populares de Caracas. El líder de Piedritas, Valentín Santana, asumió en nero 2009 la responsabilidad de varios atentados conra universidades y opositores y reiteró en público que su organización "pasará por las armas" a los dueños de los medios opositores. En febrero Hugo Chávez ordenó la captura de Santana. Siguiente Página)

Lo del colectivo La Piedrita era un escándalo anunciado, y más si, paralelamente, el Presidente de la República estaba colocando en el escenario de la opinión pública (por razones electorales) una imagen de amor y paz para que los ni-ni inclinen la balanza hacia su lado. De forma que La Piedrita terminó por ser una fastidiosa piedra que obstruye la estrategia oficialista de convertir la batalla por el Sí en un campo de abrazos y besos de amor y paz.

En fin, resulta difícil comulgar con esas ruedas de molino, en un momento político donde cada uno de los sectores del oficialismo compite (desde la derecha endógena bolivariana y militar hasta la ultraizquierda cubanizada) por el favor presidencial. Y no precisamente para adorar al jefe supremo, sino para obtener su propia tajada de poder, de lograr las relaciones políticas capaces de fortalecer su potencial para escalar en la burocracia bolivariana, o de trasladar las partidas del presupuesto nacional hacia sus bolsillos, con la excusa de estar, a tiempo completo, en "defensa de la revolución".

Esta frase es la nuez del chantaje político, y resume el cinismo y la hipocresía revolucionaria que hoy está en el poder. Un abnegado militante de cualquier proceso radical y latinoamericano jamás está pendiente de la chequera del gobernante de turno, sino de su propia capacidad de sobrevivir en las más difíciles circunstancias. Pero, al parecer, el colectivo La Piedrita olvidó esta regla ética y vital.

Resultó finalmente, según refieren los propios sectores bolivarianos, que era un grupo aparentemente subvencionado desde las más altas esferas del poder, con privilegios para portar armas de guerra, utilizar los sistemas de comunicación de la policía, con credenciales de organismo de seguridad que les permitían transitar y actuar en cualquier zona de Caracas. En fin, una fuerza paramilitar.

Y esto último sí es grave, no sólo para el gobierno del presidente Chávez, sino para todos los ciudadanos que profesamos un ideal democrático. No podemos, bajo ningún respecto, darle vida a grupos que, desde la derecha o la izquierda, pretendan crear un ambiente de violencia en el seno de la sociedad. Esto no es válido para nadie y no puede usarse como argumento para armarse y atacar a quien no comparte sus ideas. Eso mismo llevó a Colombia a esta inmensa tragedia de violencia que aún vive y padece.

Los golpes de pecho del Presidente tal vez adquieran cierta convicción para sus militantes y aliados más cercanos. Pero el resto de los venezolanos nos preguntamos si esta actitud adoptada por el jede del Estado tiene que ver con una táctica electoral, con un guión propagandístico de sus asesores y que, días después, en el dolor de la derrota electoral los volverá a recibir en su seno.

Como el Presidente es un embustero irredimible, los venezolanos que no son fanáticos políticos piensan, con toda razón, que La Piedrita y los ladrones de la sinagoga de Maripérez no tardarán en salir en libertad.

Para más información, vea:

Premio de la Reública Popular de Libia para La Piedrita: http://www.youtube.com/watch?v=TVSESeJ9aXU

La Piedrita frente a Globovisión: http://www.youtube.com/watch?v=CjaetR-WVdg&feature=related


Columna transversal: Una tragedia reducida a thriller


Juré que no iba a ver la película ‘Valkyria.’ No tenía ganas de ver la versión de Hollywood de la resistencia alemana contra Hitler. Me dio pánico la idea de ver a Tom Cruise tratando de retratar a Klaus Graf von Stauffenberg, un héroe demasiado complicado y contradictorio para el macho de Top Gun y Misión Imposible.

Pero me doy cuenta que todo el mundo que me rodea se está formando su imagen de este capítulo traumático de la historia de mi país viendo esta película, decidí verla para poderla criticar.

Cierto, Tom Cruise nuevamente confirma que es un actor muy limitado. Su retrato de Stauffenberg es lineal, sin matices, no refleja las contradicciones de este héroe alemán. Pero esto ni siquiera es culpa del actor. El guión es así. Su pecado principal: Retrata a un héroe sin historia, sin contradicciones, sin alma.

Queda oculto lo que realmente convierte en héroe a este oficial alemán que trata de matar a Adolf Hitler y salvar su país con un golpe de estado: el proceso muy complejo y contradictorio, que llevó al hijo de una familia aristocrática, militarista y reaccionaria al intento de parar la guerra matando al dictador.

En la película queda oculto cómo Stauffenberg llegó al círculo interno y muy exclusivo de la cúpula militar. No llegó mediante una conspiración para poder atentar contra Hitler. Llegó porque durante años apoyaba fervientemente la guerra mientras su querido ejército la estaba ganando. Llegó porque era parte integral de la casta militar que apoyaba a Hitler en sus planes de convertirse en el dueño de Europa y del mundo.

La historia de Stauffenberg y su Movimiento 20 de Julio (fecha del atentado contra Hitler) es la historia trágica de la derecha militarista y monarquista alemana, que desprecia al nacionalsocialismo por populista, vulgar y inculto, pero no mueve un dedo (mucho menos un fusil) para impedirle el acceso al poder. Tampoco para evitar la política de guerra de Hitler. Por lo contrario, con entrega y entusiasmo le construyen a Hitler la maquinaria militar y le ejecutan sus planes de invasión de los países vecinos. Sin ellos, la casta militar que cinco años más tarde trató de rebelarse, Hitler no hubiera podido iniciar la segunda Guerra Mundial. Sin la indiferencia de los militares como Stauffenberg, Hitler ni siquiera hubiera podido iniciar en 1933 su campaña de eliminación de la oposición de izquierda ni en 1938 la exterminación de la población de origen judío.

Cuando años después, en 1944, se dan cuenta que Hitler está llevando a Alemania y su glorioso ejército al abismo, se llevan el susto de su vida: Ya no tienen el poder para parar el desastre. Quieren eliminar al dictador, hacer un golpe militar y negociar un cese al fuego con los ingleses y americanos, pero resulta que ‘su’ ejército ya no es suyo, es de Hitler. Sus camaradas de armas terminan ejecutándolos a ellos, no al tirano. En vez de terminar como aliados de Occidente en la guerra contra la Unión Soviética –el verdadero sueño del conde Stauffenberg-, Alemana termina derrotada, destruida y dividida.

De todo esto nada se ve en la película. O muy poco. No suficiente para entender la verdadera tragedia detrás de la historia. O para sacar lecciones históricas.

Se podría criticar que la película no menciona la otra resistencia que hubo en Alemania, la resistencia que sí actuó desde el primer momento contra el nazismo; que armó redes para salvar a sus conciudadanos judías del exterminio; que cometió sabotaje contra la industria militar...

Pero no tiene sentido criticar una película porque no cubre toda la historia. Es legítimo escoger una parte, como el grupo del 20 de Julio, o una persona, como el conde Klaus von Stauffenberg quien tuvo el valor de intentar eliminar al tirano. Es legítimo y tiene un incomparable potencial dramático para hacer una película tremenda sobre la tragedia de estos oficiales aristócratas que se pactaron con el diablo, y cuando quieren deshacerse de él, los devora antes de irse al infierno.

Lástima que la United Artists de Tom Cruise redujo esta tragedia a un action thriller más: la preparación, la ejecución y el fracaso de una conspiración que les cuesta la vida a los protagonistas.

(El Diario de Hoy)

Sobre las des-inscripciones

Quiero escribir algunas ideas sobre las "des-inscripciones".

En verdad ese hecho político es violatorio de todo el órden jurídico político salvadoreño.

Yo soy de los responsables de la Ley electoral con que fuimos a las elecciones de 1982 para elegir a la Constituyente que hizo la Constitución de 1983. Varios artículos de la Constitución los escribí de mi puño y letra. Si querés soy uno de los responsable de porque el TSE (antes CCE) está constituido por representantes de partidos políticos. Como sacamos a los militares de la política. La deuda política. Etc.

Pero vamos con la "des inscripción". Ni los Partidos Políticos ni el TSE tienen facultades para hacerlo.

Es que el hecho de ser miembro de un Partido Político ( ya sea porque formemos uno o nos incorporemos a uno ya constituido Art. 72 N° 2 Cn) es un derecho de la persona humana que al alcanzar los 18 años se convierte en ciudadano; y siendo este titular de la soberanía (recordemos que la nuestra es popular Art. 83 Cn) la forma de ejercerla es eligiendo u optando al ejercicio de un cargo público.

Optar a una candidatura (Art. 72 N° 3 Cn) es otro derecho de la persona convertida en ciudadano.

Pero esto solo puede hacerlo a través de un Partido Político (Art. 85 Cn). Esto lo dejamos así para que ningún ejercito (de hecho o de derecho) no pudieran nunca poner presidentes, diputados, alcaldes, etc.

Cuando en 1980 nos mataban (los dos bandos) a los que nos metíamos en política y presumíamos de democráticos dejamos como las únicas dos posibilidades de "sustituir" (nunca "des inscribir" peor retirarse de unas elecciones) la muerte y las incapacidades posteriores a la inscripción.

Es que esto hay que verlo en función de la población electoral que es la que sufre el agravio del engaño cuando después que ha trabajado por un candidato resultan que eran mentiras. Esto es una estafa electoral que para quienes respetamos los derechos cívicos es grave. Es un irresponsable el que procede de esa manera y respecto de él se puede pensar cualquier cosa.

Más grave es el hecho respecto del que ni cuenta se dio como lo desinscribieron. Tiene todo el derecho de deducirles responsabilidad civil, constitucional y hasta penal a quienes le causaron tal agravio.

(Carta a Siguiente Página)

A mí todo me sale bien

No es mi culpa, es la verdad, a mí todo me sale bien. Desde que comencé a trabajar en mi empresa me salen bien las cosas. Un día sin más me dijeron que iba a ser el candidato a la presidencia de la República del partido de la derecha. El asunto es que parecía que iba a tener mucha competencia porque la derecha después de gobernar por casi 15 años estaba muy debilitada. Los pronósticos favorecían a la izquierda, pero de pronto eligieron y en vez del Alcalde de Santa Tecla que podía ser un rival difícil, pusieron al líder histórico del partido comunista. Era fácil que él diera miedo, tenía fama de bravo y de intransigente, solo había que dar un poco de mecha para que la gente tuviera desconfianza. Todo me salió bien.

La campaña fue dura, pero mi postura populista y de una nueva derecha dio resultado. Me eligieron Presidente de la República, todo me salía bien, porque mi margen de victoria fue muy grande, la gente me apoya, la gente me quiere, así fui su presidente.

Los primeros años de gobierno fueron fáciles, mi postura centrista y populista me permitía que fuera el presidente con mayor popularidad, la gente me quiere. Todo me sale bien. El partido de oposición, se volvía cada vez más irracional y eso me permitía poder echarle la culpa de todo lo que no funcionaba, y cada vez se volvía más irracional. Todo me sale bien. Hasta uno de los compañeros de los izquierdistas aceptó reunirse permanentemente conmigo, así negociamos las huelgas del seguro social o las huelgas de transportistas. Al final de cuentas él estaba contento y a mí me salieron bien las cosas.

Mi popularidad siguió por los cielos a pesar que había constantes denuncias sobre supuestos hechos de corrupción. Nunca nadie ha podido probar nada, es que a mí todo me sale bien. Y mientras los izquierdistas vociferaban más fácil pasaban desapercibidas las verdaderas acusaciones. En un momento hasta acusaron a un miembro del COENA de andar regalando tierras a su tío, en un panfleto de internet, nadie les hizo caso.

Eso sí, habían unos cuantos ministros y secretarios que eran muy incómodos, al final de cuentas logré que se fueran, no los tuve que echar, ellos solitos decidieron irse, ¡qué bien! ¡Cómo es posible que intentaran hacer sombra al Presidente! Al final de cuentas lo importante es que Hacienda, Secretaría Técnica, Economía, Medio Ambiente y otras tantas quedaron en manos amigas.

A la hora de pensar en mi reemplazo, todos hablaron que tenía que haber cambios en mi partido. Los empresarios se aliaron, la vicepresidenta se fue con ellos, todos conspiraron y bueno, tuve que perder mi primera carta, mi ministro favorito. Pero siempre teníamos otra alternativa, uno de los fieles. Nadie lo quería, todos los ex se aliaron en mi contra, pero como a mí todo me sale bien, al final fue electo como el candidato del partido. A mi candidato a vicepresidente tampoco lo querían, pero como a mí todo me sale bien, también lo tuvieron que aceptar. Al final de cuentas todos tendrán que cerrar filas para apoyar a los míos.

Tuvimos una primera elección donde lo importante era San Salvador, la carta ganadora, teníamos que ganar a toda costa y apostando ahí podíamos recobrar los ánimos de nuestro partido y lo hicimos, ganamos. Hasta logré que el candidato contrario desconociera a la Alcaldesa y la maltratara, mirá que esperaba un poquito más de solidaridad del candidato del cambio, pero hasta eso me salió bien.

Luego de eso logré que los otros partiditos se fueran para su casita y todos me apoyaran, y es que es fácil, el monstro de los izquierdistas todavía asusta demasiado, siguen haciendo grandes esfuerzos para no ganar. Todo me sigue saliendo bien.

Ahora este 15 de marzo necesito que me ayudés a que todo me siga saliendo bien, falta poco y soy perfecto.

Un abrazo,

Su Presidente. 

Letting Scientists Off the Leash

I thought I would start this blog by describing what life is like for a scientist at a modern research university, and the more general consequences for science and creativity.

I spend much of my time teaching, although only a small fraction of that is in the classroom. The majority of my teaching is with the graduate students and postdocs who have joined my group to learn hands-on science — the model to keep in mind is apprenticeship, like in a medieval guild. We work together to advance the frontiers of knowledge, and I try to help them develop intellectual independence and a sense for how to develop their own creative research program.

This talented group of people are the actual hands in the lab doing experiments (it has unfortunately been a while since I have had the time to do experiments with my own hands; typically these days I am more involved in helping debug problems and analyze data, and writing up the results – and writing grants, of course).

Where does the money come from to pay for our science? Mostly from the federal government — your tax dollars at work — and non-profit foundations. Income from grants written by professors is the single largest contribution to the Stanford University budget (the second largest is endowment income, and student tuition is a distant third). Stanford has an enormous endowment ($17 billion before the market crash) but applies it in a heavily leveraged manner — in other words, they tend to use it to prime the pump and not to support ongoing research programs.

When a university hires a professor, they typically agree to provide a start-up package to support that professor’s research over the first few years, after which the professor must seek external funding. This funding is needed to buy research supplies, pay stipends and tuition for graduate students, and even to support the salary of the faculty member. In fact, the university rarely pays the full salary of the professor — depending on the department, the professor must find between 25 percent and 75 percent of his or her salary from outside grants.

It strikes me as one of the ironies of modern life that professorial faculty, who by and large lean to the left politically, accept such a brutal free-market approach to their livelihood. If they can’t raise grants to support their research every year, they won’t get paid. So not only do they have to worry about publish or perish, it’s also funding or famine, in the very real sense that without a grant there might not be food on the family dinner table!

It’s almost like a small business — each faculty member is essentially running an enterprise for which he or she must find revenue (grants), manage finances, balance the books and pay expenses like salaries, tuition, rent and even taxes to the university for the space used.

Such a system does not come without its own perils. It is not so easy to ask our young scientists to think out of the box when a significant portion of their salary (and mortgage payments) depends on guaranteeing a steady source of funding. Consequently, professors become highly attuned to the institutional priorities of various funding agencies — often at a cost to their own creativity and desired research directions.

Science at its most interesting is provocative, surprising, counter-intuitive and difficult to plan — and those are very difficult values to institutionalize in an organization or bureaucracy of any size. I have seen my own grant proposals get chewed up and rejected with comments like “typically bold, but wildly ambitious,” and wondered why it is wrong to be ambitious in one’s research — but perhaps that is a conclusion fully consistent with science by committee.

Fortunately, at key points in my career I lucked into special awards when conventional funding was not available. These awards — from the David and Lucile Packard Foundation, the National Institutes of Health and the Howard Hughes Medical Institute – all represented turning points in that they allowed me to pursue ideas that were rejected as too crazy by the ordinary grant process. These include using discoveries from my basic research in single molecule biophysics to develop a new kind of DNA sequencer, plunging into the world of prenatal diagnostics by inventing a non-invasive alternative to amniocentesis and inventing microfluidic plumbing devices for biological applications as diverse as protein crystallography and single cell analysis.

So it is working out O.K. for me — for now — but there are many more creative scientists out there than there are special awards. In economic terms, I worry about the “opportunity cost” not only of the ideas not pursued and discoveries not made, but also of the time spent trying to convince very conservative review panels to fund one’s research — each minute spent writing or administering grants is a minute that wasn’t spent thinking deep thoughts about the frontiers of knowledge.

You may have noticed that one of my lifelines actually came from the N.I.H. — an agency not known for taking risks. I could write pages about the last presidential administration’s disastrous approach to science. However, for whatever reason (and I suspect it was dumb luck: the exception that proves the rule) George W. Bush appointed an N.I.H. director who was both visionary and an adept leader — Elias Zerhouni. Dr. Zerhouni changed the process for awarding grants, which had become inbred and conservative. Among other steps, he created a series of special awards — for “Pioneers” and “Innovators” — to fund highly risky research, and it is one of these that I was the recipient of.

As we think about how to heed President Obama’s call to “put science back in its rightful place,” I wonder if this should also be the time to rethink the basic foundations of how science is funded. Could we stimulate more discovery and creativity if more scientists had the security of their own salary and a long-term commitment to a minimal level of research support? Would this encourage risk-taking and lead to an overall improvement in the quality of science?

As we consider the monumental challenges facing our generation — climate change, energy needs and health care — and look to science for solutions, it would behoove us to remember that it is almost impossible to predict where the next great discoveries will be made — and thus we should invest broadly and let scientists off their leashes.

(Públicado en NYTimes February 10th, 2009) 

http://judson.blogs.nytimes.com/2009/02/10/guest-column-letting-scientists-off-the-leash/?8ty&emc=ty

Coincidencias. Nace la Esperanza, Viene el Cambio y la Revolución Bolivariana.

Revisando propuestas y realidades encontré una serie de coincidencias que deberían ser evaluadas y explicadas.
 
En http://es.wikipedia.org/wiki/Revolución_Bolivariana encontramos lo siguiente: "Revolución Bolivariana es el término acuñado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para designar el cambio político, económico y social comenzado desde su acceso al gobierno."
 
Por otra parte, revisando el programa de gobierno Nace la Esperanza, Viene el Cambio, presentado por el candidato del FMLN, Licenciado Mauricio Funes encontramos que está dividido en los siguientes capítulos: Parte I: Reforma Social, Parte II: Reforma Económica, Parte III: Gestión Ambiental y Parte IV: Reforma Política.
 
Entendemos por tanto que el FMLN y que Mauricio Funes con sus amigos pretenden lo mismo que ha hecho el Presidente venezolano en lo referente a los político, lo económico y lo social. En resumen, la propuesta del FMLN y su candidato no es otra cosa más que la revolución bolivariana. Por otra parte, ¿será que el candidato y sus amigos también están siendo también engañados?
¿Que es en resumen la Revolución Bolivariana?, es una revolución antiimperialista, específicamente contra los Estados Unidos; una revolución democrática-burguesa, esto es una lucha de clases; una contrarrevolución neoliberal, esto es contra la propiedad privada y finalmente, la pretensión de llegar a una sociedad socialista del siglo XXI. En resumen se trata de la vieja lucha entre el socialismo y el capitalismo, entre el marxismo y la democracia, entre la libertad y el totalitarismo.

Parece que la intención estratégica del FMLN es la de expresar con libertad sus intenciones a un auditorio que no entiende lo que quieren decir. Es la estrategia conocida como Cruzar el mar confundiendo al cielo, esto es, cuanto más obvia parece una situación, más secretos profundos puede esconder. La gente tiende a ignorar lo que les es familiar y espera que los secretos estén escondidos. Se tiende a descuidar las actividades abiertas que esconden estrategias subyacentes.  Como Ejemplo, Hitler utilizó esta estrategia en la invasión de Francia durante la Segunda Guerra Mundial. Dejó entrar la información de una invasión inminente ¡Veintinueve veces!, hasta que los servicios de inteligencia británico y francés dejaron de tomar en serio la información. Francia quedó desprotegida ante la guerra relámpago que sobrevino.

También están utilizando Fingir ir hacia el Este mientras se ataca por el Oeste,  creando una falsa impresión para hacer pensar al enemigo que el ataque viene de un lado, cuando en realidad está llegando por otro. El adversario no debe descubrir las intenciones de los falsos movimientos: si no se hace con inteligencia, puede volverse contra uno. En 1.983, se dejó filtrar a la prensa que se estaban enviando aviones de carga y barcos de EEUU. a Oriente Medio para ayudar a las tropas de mantenimiento de la paz en el Líbano. En realidad, la flota se dirigió a Granada, dónde la isla se ocupó con gran rapidez por lo inesperado de la acción.

En conclusión, si el FMLN ganara las elecciones del 15 de marzo y comenzaran a atacar a los Estados Unidos, aumentando los problemas de nuestra población que ha emigrado; atacaran a las clases medias y altas debido a la lucha de clases, perdiéndose oportunidades de progreso; iniciaran expropiaciones y estatizaciones en las áreas económicas que ellos llamarán estratégicas perdiéndose el derecho a poseer bienes y finalmente, cuando por fin se quitaran la máscara y definieran como su objetivo el alcanzar al socialismo del Siglo XXI, nadie podría aducir que fuimos engañados y que no se nos dijo la verdad. Basta revisar el plan de gobierno del FMLN y compararlo con los procesos socialistas de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina para saber que es lo que pretende el FMLN. El que quiera votar por ellos, muy su derecho, pero que lo haga sabiendo lo que está haciendo, después no podremos decir que nos engañaron.