Columna transversal: La libertad de Ingrid Betancourt - certificado de defunción de las FARC

La mejor noticia del año: la liberación de Ingrid Betancourt. No sólo por el hecho de su libertad, también por el cómo. Ingrid, desde hace años, es persona símbolo de la dignidad humana frente a la violencia política. Ahora --con las imágenes y palabras de esta mujer libre, viva y rebelde-- este símbolo cobra fuerza invencible. Para Colombia, para la paz de Colombia, para el mundo.

El cómo de su liberación simboliza la rendición de las FARC. Una guerrilla vive por su creatividad, su audacia, su inteligencia, su superioridad moral. Sin esto, no vive, por más dinero y armas que tenga.

El operativo “jaque” de la liberación de los 15 rehenes lleva este nombre con pleno derecho: pone en jaque a las FARC, mostrando al mundo que la inteligencia, la creatividad, la audacia ya no asisten a la guerrilla, sino a las fuerzas de seguridad del Estado colombiano. Esto equivale a una sentencia de muerte a las FARC. Dejan, definitivamente, a ser guerrilla. Derrotados por las armas de la guerrilla – moral y creatividad.

El golpe realmente demoledor para las FARC --más que el mero hecho de la liberación de los rehenes-- es el carácter no violento del operativo de rescate. Y el golpe final a esta ex-guerrilla es lo que dijo Ingrid Betancourt en sus primeras declaraciones: que exige a las FARC a no ajusticiar a los guerrilleros al cargo de su cautiverio por haberse dejado engañar por el ejército.

Ojala que la agonía de las FARC no sea larga. Todavía representa un gran potencial de violencia. Tienen recursos de sus negocios con los narcos. Tienen apoyo --aunque a partir de hoy seguramente menos-- de dos países vecinos. Suficiente para alargar la agonía y volverla violenta. No suficiente para sobrevivir.

Puede ser un golpe fatal también para Hugo Chávez. Ya no puede jugar y mercadear con la vida de los rehenes.

Ya hablan de Ingrid Betancourt, la candidata. Sería un sueño para Colombia y para América Latina. Tendría todo el derecho de retirarse de la política. Pero también todo derecho de continuar con lo que su secuestro interrumpió.