Otra carta al secretario de Cultura de la presidencia


S
eñor secretario Héctor Samour:

Hace dos meses mandé una carta a los músicos de la Orquesta Sinfónica, que empezaba así: “No muchos jefes tienen la suerte que sus empleados sean artistas y le dediquen una obra. ¡Que dicha la del señor Secretario de Cultura de la Presidencia! Ustedes le dedicaron la obra "Obertura a capella dedicada a Héctor Samour" para protestar contra el despido de dos de sus compañeros. Lástima que el señor Secretario no tiene ningún sentido de humor, ni tampoco de justicia social...”

Dos meses después, vale la pena preguntarle a usted: ¿Qué pasó con los dos músicos despedidos por el secretario de Cultura por exigir que el presidente cumpla su promesa? ¿Cómo se habrá resuelto este conflicto en la Orquesta Sinfónica?

Bueno, usted no ha resuelto nada. Los músicos aún no tienen escalafón, y los dos músicos profesionales, que usted mandó al desempleo, no han sido reincorporados, aunque está claro que su despido fue un acto absurdo, autoritario y arbitrario.

Uno de los dos despedidos fue el encargado de toda la orquesta de leer, durante el receso de un concierto, el pliego de peticiones de sus colegas. Si esto es un delito que merece despido, no entiendo porque los trabajadores del Zoológico que, también en una protesta laboral, cerraron el acceso del público al jardín, no fueron despedidos. Ni hablar de los trabajadores de salud que no dejaron entrar a médicos y pacientes a los hospitales.

En el caso del Zoológico, cientos de niños se quedaron frustrados. En el caso de los hospitales, una señora murió. En el caso de la Orquesta, el público recibió la protesta con aplausos...

El otro músico despedido ni siquiera cometió el crimen de hacer uso de la libertad de expresión. Sólo se levantó, durante el concierto, para reponer una cuerda de su violín. Su mala suerte fue que lo vio la titular de una de las direcciones de la Secretaría de Cultura y le mandó a usted un informe implicando al violinista en la protesta...

Y usted no ha sido capaz de corregir este lamentable error que cometió al despedir a dos reconocidos músicos - por nada. Bueno, por la malicia de una soplona mentirosa y por su propio ego lastimado...

Pobre cultura, ¿en manos de quienes estás?

Paolo Lüers

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Carta a los diputados de ARENA


Estimados amigos:

Esta vez me adelanto a los hechos, a ver si podemos evitar una discusión estéril. Mañana se va a anunciar el nuevo sistema de subsidio al gas. Muchos vamos a tener que pagar más para el gas y sólo quedará un subsidio para los más necesitados. Enhorabuena.

Yo sé que algunos ya están calentando motores para acusar al gobierno de un nuevo asalto a la economía familiar. Mejor tráguense los gritos. Ya don Tony se fue del partido, ya nadie los está obligando a defender a ciegas el populismo...

Focalizar el subsidio del gas es una de las pocas decisiones acertadas de este gobierno. Hasta mucho se han tardado. Todos los economistas sensatos, toda la empresa privada, muchos analistas hemos exigido (primero a Saca y luego a Funes) que tienen que terminar con la práctica de regar los subsidios a la loca. No hay ninguna razón que el gobierno pague la mitad del costo del gas a todo el mundo, incluyendo a quienes podemos pagar el precio real.

Les pido: No sean hipócritas. Sólo para fregar al gobierno, no los ataquen por algo que todos hemos exigido: parar el despilfarro de dinero con subsidios populistas.

Otra cosa es si el nuevo sistema de subsidio será eficiente o no. Esto hay que examinarlo, y su hay fallas, hay que señalarlos. Pero no me vengan con el cuento de las pobres pupuseras, cuando se trata de quitar el subsidio a los que podemos pagar el precio real del gas. Y a los contrabandistas.

Si el nuevo sistema funciona, hay que apoyarlo. Si no, hay que corregirlo. Lo que no se vale es exigir que se mantenga el sistema actual de regar pisto. Sobre todo ustedes, como areneros, no tienen derecho de hacerlo, porque ustedes crearon nos metieron en este huevo, creando estos subsidios.

Si ya tienen que ser demagógicos, mejor echen la culpa a Tony Saca, aunque todo el mundo sabe que todo el partido fue responsable de las políticas populistas que ahora hay que corregir...

Saludos, Paolo Lüers

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Columna transversal: Abrir el debate

"Ni un ápice vamos a cambiar nuestra ideología", fue el mensaje de ARENA en su Asamblea de celebración de su cumpleaños 29. Y pocos días después, el FMLN hizo eco a este mensaje en su aniversario 30. ¿Quién dice que no hay unidad nacional?

Dos fiestas de ortodoxia e inmovilidad. Dos encuentros nacionales de brigadas pinta y pega. En uno, uniformados de rojo. En el otro, uniformados de azul-blanco-rojo. Enfrentados, pero unidos en el conservadurismo. Dos caras de la misma moneda devaluada. Dos partidos anclados en los años 80 de los cuales nacieron.

Esta es la primera impresión. ¿Realmente es así? ¿Ya está todo decidido? ¿Y realmente están perdidas, en ambos campos, las batallas por la renovación? Veamos. En el FMLN, el conservadurismo y la ortodoxia que se manifestó ahora, son el resultado de un largo proceso gradual. El punto final de un largo viaje que empezó cuando el FMLN de frente guerrillero se convirtió en partido político. El FMLN ya tomó sus decisiones. Dejó cristalinamente claro que no habrá cambio en su ideología, en sus aspiraciones al socialismo y a una democracia que llaman "directa" y que nace desmontando la democracia representativa. Los que aspiraban a la renovación, a la transformación del Frente en un partido abierto, civil, horizontal, comprometido con el pluralismo y la reforma, fueron eliminados de la filas del partido, con todo y sus ideas.

Me encantaría estar equivocado en este punto. El día que me entere que Oscar Ortiz es el nuevo coordinador general del Frente, le hablo para preguntarle en qué le puedo ayudar.

El caso de ARENA es diferente. No está al final de un viaje, sino apenas en su inicio. Viene de años de inmovilidad, ortodoxia, conservadurismo reaccionario y caudillismo. En ARENA, apenas han abierto la reflexión, luego de la derrota electoral de 2009 y de la subsiguiente separación del grupo de Tony Saca que había llevado al extremo el clientelismo, el caudillismo y el arroz con mango entre partido, Estado y negocio. Apenas han abierto el debate sobre su ideario, su discurso político, su funcionamiento interno, y ya hay quienes quieren callarlo y apagarlo, con el argumento que con la salida del grupo de Saca ya están resueltos todos los problemas de ARENA. Y hay otros que en el camino (que obviamente tiene obstáculos y talvez emboscadas) pierden el valor de avanzar, se vuelven demasiado cautelosos. No quieren apagar el debate, porque saben que es necesario, pero quieren controlarlo, dosificarlo, para que nadie se asuste...

Aparece una propuesta de un nuevo ideario, que combina autocrítica y la reafirmación de los principios, ideas innovadoras con conceptos probados. Pero este documento se maneja de manera clandestina, conspirativa, en vez de publicarlo como una propuesta para generar debate y renovación.

La misma suerte puede correr una propuesta muy simple, radical, y democrática de democratizar y fortalecer al partido, que nace de los debates entre jóvenes y sector empresarial. Una propuesta audaz de realmente construir el partido de abajo para arriba, para erradicar, de una vez por siempre, los vicios del verticalismo y del caudillismo en el partido.

La buena noticia es que, aparte de los conservadores y de los cautelosos, también hay renovadores que no se callan, jóvenes que se niegan a dejarse cooptar a los tradicionales estilos feudales dentro del partido.

Por esto se puede afirmar, con cierto optimismo, que en ARENA el conservadurismo no marca el final de un proceso, sino un obstáculo en el camino. Ahora, todo depende de la presión que logren hacer los renovadores, los liberales, los reformistas, los jóvenes. Y depende también de la presión desde afuera, desde los sectores de la sociedad que ARENA tiene que convencer si quiere regresar al poder. ¿Qué es lo que la clase media, que en buena medida votó por el experimento Funes, espera de ARENA luego de la frustración de sus ilusiones con Funes? ¿Qué esperan los empresarios de ARENA, antes de incorporarse en una alianza por reformas con estabilidad?

ARENA tiene la gran ventaja que está en oposición. Ahora que no está con la carga del gobierno y de la administración de la crisis, es cuando se puede convertir en el motor de la renovación y reforma del país. Tienen la ventaja que la derrota los obligó a transformarse, a repensarse, a reinventarse. Si aprovechan la crisis interna para renovarse, tendrán ventaja para las próximas elecciones. Si no, no hay quién les va a escuchar, fuera de su militancia tradicional. No hay mayoría conservadora, igual que no hay mayoría "revolucionaria". Ambos necesitan, para hacer mayoría, convencer a los que quieren reforma. Y la elección de 2009 comprobó que, cuando la derecha se presenta conservadora y cerrada, los reformistas hacen alianza con los revolucionarios. No aguantan la idea que todo siga igual.

Está bien la cautela, la prudencia. Pero también es necesario la audacia. Está bien no querer provocar nuevas divisiones. Pero cuando lo cauteloso se convierte en miedoso, el proceso de debate y apertura corre peligro de paralizarse. Los jóvenes y los liberales dentro y afuera de ARENA ya no permiten que el proceso democrático y reformista se paralice. Por que si esto pasa y todo regresa a un nuevo conservadurismo y verticalismo, no habrá espacio para ellos. Además y aún peor: No habrá espacio para ellos en el país, porque no habrá cómo evitar que el FMLN gane las elecciones y ponga en marcha su proyecto socialista.

Los liberales y los jóvenes no tienen otro camino que profundizar el debate dentro y afuera del partido, para crear un proyecto democrático capaz de volver a despertar el entusiasmo de la juventud y de los sectores productivos. No puede ser un proyecto defensivo, conservador que se agota en el anticomunismo. Tiene que ser una propuesta de reforma.

(El Diario de Hoy)

Nicaragua, Honduras and hypocrisy

LAST YEAR, leftist Honduran President Manuel Zelaya sought to stage an illegal referendum as part of a bid to overturn a constitutional ban on his reelection. The country's supreme court ordered his arrest by the army, which then overstepped legal bounds by deporting him. Led by its leftists, the Organization of American States rushed to denounce the "coup" and expel Honduras. Despite subsequently holding a presidential election recognized as constitutional, free and fair, the country has not been readmitted to the regional forum.

OAS members signed a special charter nine years ago committing themselves to defend democracy; in Honduras's case, they have been -- to say the least -- hyper-vigilant. But what of neighboring Nicaragua? There, President Daniel Ortega, who, like Mr. Zelaya is a leftist populist, has used blatantly illegal decrees, the manipulation of court rulings and mob violence by his supporters to clear the way for his reelection, even though it is explicitly prohibited by the constitution.

The reaction of the OAS? Utter silence. OAS Secretary General Jose Miguel Insulza rushed to validate a dubious claim by leftist Ecuadoran President Rafael Correa that a dust-up he had with protesting police on Sept. 30 amounted to a coup attempt. But Mr. Insulza had nothing to say about a ruling the same week by a self-styled supreme court, composed entirely of members of Mr. Ortega's Sandinista movement, that ordered the electoral authority to accept him as a candidate.

Mr. Ortega's assault on Nicaragua's constitution makes both Mr. Zelaya and the Honduran army look timid. The former Marxist dictator lost four consecutive elections beginning in 1990 and has never received more than 38 percent of the vote. But he engineered a constitutional change that allowed his election by a plurality in 2006. When the Congress refused to overturn a ban on his reelection, he turned to the court, which issued an obviously political ruling last year.

This year the terms of two justices expired, raising the possibility that the ruling would not hold up. Mr. Ortega issued a decree extending their terms. When it was pointed out that this was unconstitutional -- Congress must approve the appointment of judges -- the regime reprinted the constitution during a summer recess and inserted a provision allowing the judges to remain in place. The expired judges, meanwhile, named seven other Sandinistas to places on their "court," since the remaining judges refused to recognize them. It was that body that decreed that Mr. Ortega cannot be denied a place on the 2011 presidential ballot.

The Obama administration has condemned these manipulations. But what of the champions of democracy in Honduras, such as Brazil's Luiz Inácio Lula da Silva, or Cristina Fernández de Kirchner of Argentina? No comment. Which raises the question: Was it really democracy that they were defending in Honduras?

(The Washington Post)

Chico Sandoval: dueño del mundo

En realidad Chico Sandoval no se llama Chico Sandoval. Sus verdaderos apellidos son otros, aunque por este nombre es ampliamente conocido. Pues localmente, en esas áreas cercanas al parque nacional El Imposible, Sandoval era una familia en que... ¡tocabas a uno y tocabas a todos! Y por mucho tiempo, antes de que se calmaran, infundían poco respeto y mucho miedo. Hay quienes todavía usan este apellido por mostrar “estatus heredado”, a pesar de tener ya dos apellidos ajenos a este.

En la actualidad Chico goza de notoriedad que obviamente va más allá de lo local. Pues todas las semanas, acompañado de uno o más hermanos –y un número creciente de “otros acompañantes” que invariablemente lleva– entra y sale de la parte sur-occidental del parque nacional El Imposible... ¡con mochilas llenas! Jutes, chufles, cangrejos, tepezcuintles, otra fauna silvestre... solo ellos saben qué más llevan y cuál será su destino, que probablemente es en mucho comercial. Pues con corvos desenvainados, rehúsan revisión alguna de sus contenidos. En resumen, Chico parece tener una buena tajada de un parque nacional... ¡para él solo; para su uso privado y antojo!

¿Cómo es que entra y sale a cualquiera hora y día con tanta tranquilidad e impunidad? ¿Cómo ha logrado mantener este estilo de vida tan continua –y cada vez más continua– a pesar de denuncias que se remontan a 2003? Ojalá alguien sepa. La PNC ambiental asignada al parque está confinada a una portería y a un televisor. Ciertamente los guardaparques no lo saben, pues sus numerosos informes mensuales enviados a una ONG invariablemente han recibido como respuesta un silencio profundo y desconcertante. Sobre todo en años recientes. Y no solo los guardaparques han protestado. Hay una buena dosis de denuncias puestas ante dicha ONG, la Fiscalía General de la República y hasta la PNC ambiental. Pero hasta ahora...

Tal ha sido el impacto de este silencio que Chico y sus secuaces bajan en pleno día (o noche) por la calle principal, y hasta se ha jactado que “el que manda en El Imposible es él”. Y se sabe que ha puesto amenazas a guardaparques y a otros que se atrevan a tratar de interferir en su cómodo estilo de vida. Todos saben de tal estilo de vida y de su agresividad, que él y la mayoría de sus usuales acompañantes provienen de un caserío muy cercano a la ciudad de San Francisco Menéndez. Y que están dispuestos a mucho por mantener sus privilegios.

Últimamente ha sido observado en compañía de un nuevo miembro, con tatuaje y arma evidente, pero en ningún momento han expresado afinidad a una pandilla. ¿El nacimiento de una nueva “Clica Imposible?”

Este extenso saqueo es claramente una grave ofensa a la Nación. Un juego en que inocentes y aun autoridades pueden salir seriamente lastimados ante tan seria negligencia. Corresponderá a las más altas autoridades confirmar o desvirtuar esto con la premura del caso. Y Dios quiera, actuar. ¡Ah! Y quizás SalvaNATURA pueda mover la hectárea que están cuidando un poco más cerca del área en mención.

Publicado en La Prensa Gráfica 15/10/10

¿Qué clase de periodismo queremos?


La sentencia de la Sala de lo Constitucional sobre la libertad de expresión y la penalización de los "abusos" de esta libertad nos condujo a debates muy necesarios: sobre el papel fundamental de la libertad de expresión para la democracia; sobre sus límites y posibles choques con otros derechos garantizados por la Constitución.

Ahora parece incluso posible que se llegue a una reforma a los Códigos Penal y Civil que deje los "abusos" de la libertad de expresión fuera del ámbito penal y establezca responsabilidades exclusivamente civiles para quienes, haciendo uso "ilegítimo" de la libertad de expresión, causen daño en la imagen de otros...

Muy bien. Pero esta discusión se queda corta. El punto crítico es: ¿ Cómo definir "abuso" e "ilegítimo"?

Como todos mis lectores saben, no soy partidario de la crítica tibia. No vendo este producto aburrido de poca utilidad. El periodismo crítico (tanto en su forma investigativa-informativa, como en su forma de opinión) o es agresivo o no lo es.

Si está bien hecho, siempre causa daño a alguien. Lo de la transparencia y el escrutinio público nunca funcionará sin resistencias, siempre es una lucha, siempre habrá quienes se sienten victimizados y calumniados.

Personalmente no tengo mucho uso para un periodismo miedoso de causar daño. No creo en un periodismo que considera un éxito que todos estén contentos con él. Prefiero el periodismo polémico que provoca debate.

Quienes miden el éxito de un medio de comunicación con el porcentaje de representantes del poder político y económico contentos con sus contenidos, no sólo tienden a aburrir a sus lectores (televidentes, radioescuchas). Es peor, tienden a la censura o autocensura (dependiendo del nivel que tengan en la jerarquía del medio).

El periodismo crítico, si no causa daño (o por lo menos está dispuesto a hacerlo), no sirve. Es incoloro y no cumple su función de generar opinión pública, debate, transparencia, innovación.

No mido el valor de un medio por el porcentaje de contenidos con los cuales estoy de acuerdo, sino con la cantidad y profundidad de debate que genera. No es casualidad que escribo en El Diario de Hoy, a pesar de muchas discrepancias de opinión, y no en un periódico que trata de quedar bien con todos.

El periodismo, si cumple su función fiscalizadora del poder, ¿cómo no va a hacer daño? Y se hace con la intención y la plena conciencia de hacer daño.
El periodismo, si cumple su función investigadora, ¿cómo no va a hacer daño a los que tratan de ocultar información?

El periodismo, si quiere cumplir su función de generar debate, no siempre puede ser caballeroso. Tiene que decir las cosas por su nombre, aunque a algunos les duela.

Si alguien está promoviendo políticas públicas que le ayuden a enriquecerse, el periodista no sólo tiene el derecho de causarle daños, tiene el deber de hacerlo. Y no sólo daños morales, sino daños materiales.

Si el trabajo periodístico tiene como consecuencia que esta persona efectivamente pierde futuros ingresos que hubiera tenido sin la intervención mediática, hemos hecho bien nuestro trabajo.

Pero el dolo, el ánimo de causar daños, la intención de perjudicar a alguien - todos estos son elementos que, en el esquema de nuestra legislación (y también de la sentencia de la Sala de lo Constitucional), constituyen "abusos" que hacen que el autor pierda la protección de la libertad de expresión.

La sentencia de la Sala sobre el artículo 191 dice que la protección del honor es para "evitar que la personalidad de dicho sujeto sea objeto de menosprecio". Pero precisamente de esto se trata, muchas veces, en el periodismo crítico: causar que alguien con intenciones de llegar al poder o mantenerse en el poder, sea menospreciado por el público.

¿Para qué practicar el periodismo crítico si al final nadie sale menospreciado por el público?
La sentencia dice que el derecho a la intimidad es para "evitar que el individuo sea ridiculizado". Pero muchas veces la función del periodista crítico es revelar la ridiculez de ciertas personas, sobre todo políticos.

Con esta filosofía legal, ¿cuándo vamos a tener en El Salvador un periódico satírico? ¿Cuándo tendremos aquí programas de televisión que nos hagan reír de nuestros gobernantes? Nunca.

En este sentido, la frase más problemática de la sentencia es esta: "Las libertades de expresión e información, así como la libertad de emitir juicios de valor favorables o desfavorables -que derivan del Art. 6 Cn.- no son justiciables ni punibles, A MENOS QUE SE ACTÚE CON DOLO, 'REAL MALICIA' O INTENCIÓN MANIFIESTA DE OCASIONAR DAÑOS...".

No estoy dispuesto a aceptar que nuestro trabajo sea condicionado de esta manera. O se cambian las leyes, no sólo despenalizando los "delitos" contra el honor, sino redefiniendo el concepto de "dolo" y de "ilegítimo", o tendremos una de dos: periodismo tibio o periodistas condenados (a prisión o a recompensas impagables).

Otra frase clave de la sentencia es esta: "Cuando el periodista ejerce la libertad de expresión puede entrar en conflicto con el ejercicio igualmente legítimo del derecho al honor por parte de los demás. Para resolver esta colisión el juez debe ponderar en el caso concreto, teniendo en cuenta la relevancia pública de la materia tratada.

Esto se traduce en que, si bien el periodista puede hacer críticas durísimas, está impedido de proferir insultos porque éstos rebasan el tema tratado y, en ese sentido, no contribuyen a la formación de una opinión pública libre. Se trata, entonces, de ataques innecesarios, ajenos a la función periodística, que, por ende, ésta no puede justificar".

Muy amable de la honorable Sala que me concede el derecho de hacer "críticas durísimas". Lo voy a seguir haciendo de todos modos. Pero me ponen en manos de un juez que va a "ponderar" si mi crítica es "innecesaria" y si el tema que trato tiene "relevancia pública".

Me ponen en manos de un juez que va a examinar si mi crítica durísima "contribuye a la formación de una opinión pública libre" o si más bien es "ajena a la función periodística"...

Para ponderar, examinar y decidir todo esto, nuestros jueces tendrán que ser no sólo letrados de leyes, sino de comunicación, lingüística, literatura, periodismo y -preferiblemente- filosofía.

No creo que sea la intención de los magistrados dejar el periodismo a la merced de esta "ponderación" de los jueces, sino más bien obligar al legislador a redefinir las reglas. Enhorabuena.

Hay una temática que está muy mal enfocada en la sentencia: la responsabilidad de editores, directores y dueños del medio. En la sentencia hablan de la responsabilidad penal de los editores para afirmaciones o juicios que ellos mismos emiten o encargan a sus empleados. Y es obvio que en este caso no pueden tener privilegios y protecciones especiales que no tengan los periodistas.

Pero el problema no es lo que escriban o manden a escribir los editores o dueños de los medios. La pregunta es: ¿Son o no corresponsables cuando permiten la publicación de la opinión o afirmación de uno de sus periodistas o columnistas, en caso de que haya un juicio contra el autor?

La pregunta que los magistrados no contestaron es si habrá o no responsabilidad en cadena: yo escribo algo que, según el criterio del juez, constituye una "ofensa innecesaria" al honor de alguien.

¿Quiénes más me acompañan camino a la cárcel? ¿El editor que no censuró mi columna? ¿También el director del periódico que no ordenó al editor que me censure? ¿También el dueño del periódico que no tomó medidas para que me censuren?

O incluso si se llega a despenalizar: ¿A quién pueden demandar por indemnización por daños? ¿Solamente a mí como autor, o también al editor (que es tan pobre como yo), o incluso al dueño del medio, donde empieza a ser económicamente interesante sentirse ofendido...? Esta es, literalmente, la pregunta del millón.

Hay que establecer claramente que el único responsable de una opinión es el autor que la firma. Cualquier otra cosa invita (incluso obliga) al medio a la censura de sus columnistas y periodistas. Yo como autor estoy dispuesto a asumir el riesgo de mi profesión.

Pero si además de mi persona, los editores, directores y dueños de mi periódico tienen que responder ante la ley penal o civil por mis "delitos" de "abuso" de la libertad de expresión, esto sí me inhibe a opinar libremente.

Muchos hicimos uso de la libertad de expresión cuando nos pudo costar la vida. No lo vamos a dejar de hacer ahora, sólo porque vuelve el fantasma de la penalización de la crítica.

Pero igual que cada periodista tendrá que definir cuánto está dispuesto a pagar por ejercer bien su oficio, la sociedad tiene que definir qué periodismo quiere: tibio, condicionado, sumiso, miedoso o... libre.

(El Diario de Hoy)


Viendo fantasmas

Si es cierto que haber invitado a El Salvador al ‘golpista’ hondureño, Roberto Micheletti, convierte a los empresarios salvadoreños en golpistas, como dice el FMLN, entonces me puedo atrever a aplicar exactamente la misma ‘lógica’ y hacer las siguientes afirmaciones (ojala sin entrar en colisión con la definición que la honorable Sala de lo Constitucional ha establecido del la punibilidad de ataques al honor...):

Los que recientemente trajeron a El Salvador como invitada de honor en su celebración de “30 años de victorias” a la ex-senadora colombiana Piedad Córdoba, están preparando una nueva insurrección armada en nuestro país. Bueno, obviamente sin tener que abandonar sus salarios y camionetas de diputados, sino aprendiendo de su invitada colombiana: dejando que otros se encarguen de matar y morir. La ex-senadora, acusada de colaborar con las FARC, les puede enseñar como funciona este doble juego...

Los que trajeron a El Salvador al teniente coronel Hugo Chávez, en 1996, para participar en la sesión del Foro de Sao Paulo organizado por el FMLN, lo hicieron para preparar un golpe de Estado contra el gobierno de Armando Calderón Sol. ¿Para qué otro fin habrán traído a El Salvador a un militar venezolano recién salido de la cárcel, condenado de haber encabezado en el año 2002 un sangriento intento de golpe militar contra el presidente Carlos Andrés Pérez? Sólo podemos especular porqué al final no intentaron el golpe de Estado. Puede ser porque Hugo Chávez les pareció poco confiable como asesor, o simplemente porque les faltaba un ingrediente importante: una Fuerza Armada dispuesta a dar el golpe...

El presidente Mauricio Funes, al haber invitado al El Salvador al general Raúl Castro, presidente de Cuba, reveló su intención de instalar en nuestro país un régimen sin libertad de organización ni de expresión ni de salir del país.

Los publicistas y artistas que hicieron la campaña “¡U2 VENÍ!” para conseguir que la banda de rock irlandesa venga a El Salvador, lo hicieron con la intención de cambiar el himno nacional salvadoreño por una versión en español de “In God’s Country” (En el país de Dios) cantada de Bono.

Los que trajeron, varias veces, a El Salvador a Manuel Zelaya y a Daniel Ortega, lo hicieron para que les ayuden a diseñar un plan para burlar la Constitución que no permite la reelección presidencial...

Por suerte, todas estas afirmaciones son falsas: Nadie en El Salvador está preparando ni golpes de Estado ni insurrecciones armadas, aunque hayan invitado a Micheletti, Hugo Chávez, Piedad Córdoba y Raúl Castro. Tranquilos, nadie va a cambiar el himno nacional. Y nadie en el FMLN está conspirando para lograr la reelección del presidente, porque -por suerte- no lo soportan.

Son completamente falsas estas afirmaciones, porque parten de una lógica falsa que solo cabe en las mentes de dirigentes del FMLN.

Así que todas estas visitas arriba mencionadas no son más que muestra de que estamos viviendo en una sociedad abierta, libre y tolerante. Me parece que está bien y vale la pena defenderlo: Aquí usted puede traer a golpistas, colaboradores con guerrillas y rockeros - es un país libre.

(El Diario de Hoy)

Carta a Will Salgado, alcalde de San Miguel

Estimado Will:

Me cuentan que hoy amaneció San Miguel pintado de naranja, pero no el color alegre del Águila, sino el chuco de GANA, mezclado con azul.

Esto es el final de tu viaje, Will. Quemaste todos los barcos, y en este último, donde ahora te estás embarcando, te vas a hundir. (Yo sé que no me crees. Hablemos en marzo 2012, luego de las elecciones de alcaldes y diputados. Te invitaré un trago. Lo vas a necesitar.)

Vos te sientes el más vivo de todos. El que siempre sale parado. De cualquier pleito, de cualquier desastre, siempre saliste vivo. Pero ahora te pasaste de listo. Te metiste con una banda de perdedores que tratan de agarrarse de vos para no ahogarse.

Claro, a corto plazo quedas bien galán. Los que patrocinan GANA desde Casa Presidencial y las oficinas de un ex-presidente se van a mostrar agradecidos con vos. Ojala que esto se traduzca en obras para los migueleños. Más allá de que les pintés la ciudad de nuevos colores.

No sé qué clase de negocio hiciste con tu nuevo partido y sus padrinos, pero el resultado final ya está claro: pasar la alcaldía de San Miguel al Frente.

Claro, vos no tenés el valor de ponerte la camisa del Frente, pero de hecho el resto de tu mandato vas a trabajar para ellos. Y al fin les vas a entregar las llaves de San Miguel...

A menos que los migueleños se despiertan y decidan: Ya basta con las bayuncadas de Will Salgado, en esta locura no lo acompañamos.

Saludos a los migueleños,

Paolo Lüers

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Hugo Chávez: The Reign of Error Continues

To be sure, Hugo Chávez may boast of many political and social accomplishments, but his foreign policy utterances are fast making a mockery of Venezuela. The latest erratic salvo from señor presidente came a few days ago, when Chávez decried the awarding of a Nobel peace prize to Liu Xiaobo, a Chinese political dissident who is currently serving out a harsh 11-year prison sentence for inciting subversion. A courageous literary critic, poet, scholar and political essayist, the 54-year old Liu has long been an unstinting advocate for peaceful change.

In recent years, Chávez has sought to build up key, strategic relationships with powerful countries which may serve as a counterbalance to the United States. While his desire to create a so-called "multi-polar" world is understandable, Chávez has failed to exercise any discrimination or restraint. Pushing an aggressive foreign policy, Venezuela has allied itself to such throwbacks as Russia, China, and even Iran. These alliances have made a muddle out of Chávez's politics and led the Venezuelan leader into taking morally objectionable stands.

Though some may be surprised by Chávez's moves to back up Beijing and its horrible human rights record, it's not the first time the Venezuelan leader has taken such a retrograde position. In advance of the Olympic Games in China, Chávez backed Beijing's nasty crackdown in Tibet.

Ridiculing attempts to protest the games, Chávez said that Venezuela was strongly behind Beijing and Tibet was an integral part of China. The Venezuelan leader added that the protests against the Olympic Torch were an example of the U.S. "empire" "going against China" and trying to divide the Asian powerhouse. "America is the main force behind whatever is happening in Tibet," Chávez said, "and its motive is to create problems in the Olympic Games."

Venezuela, which seeks to increase oil exports to the China, could have stayed silent on the issue of Liu and his Nobel Prize. Chávez, however, has gone way out on a limb, remarking that Liu was a "counter-revolutionary" who was surely serving out a jail sentence "for violating Chinese laws." Dropping to a new low, Chávez said the prize should not have been awarded to Liu, and that moreover members of Venezuela's opposition were "lackeys" of the west for supporting the Chinese dissident.

To be sure, the Venezuelan opposition has held many questionable views and positions, but on China it is right and Chávez is wrong. In many ways, Liu represents a promising future for China. In 1989, during the pro-democracy movement in Tiananmen Square, he staged a hunger strike. As soldiers stood by with their rifles drawn, it was Liu who negotiated a peaceful retreat involving the student demonstrators. As a result of Liu's diplomacy, thousands of students were allowed to safely exit the square.

In the wake of the massacre at Tiananmen, the authorities repeatedly harassed and detained the brave Liu. On a personal and professional level, the writer paid a stiff price for his political activism: Chinese officials sentenced him to 18 months in jail for his role at Tiananmen, and Liu was banned from teaching. Later, in 1995, he was sentenced to three years of "re-education through labor" for writing essays which criticized the authorities.

What was Liu's most recent "crime"? That would be co-authoring "Charter 08," a manifesto calling for human rights and equality. Liu also urged an end to the Communist Party's monopoly on power, direct elections, free speech, judicial independence and religious freedom. Clamping down hard, the authorities sentenced Liu to one of the most severe sentences in recent memory: a full 11 years in prison.

Most Chinese are not aware of Liu's plight in prison and haven't heard of his Nobel Prize. That is because the authorities have conducted a massive news blackout, with only the Global Times, an English-language newspaper published by the Chinese government, carrying a stinging attack of the Nobel Committee in its Saturday edition. Those Chinese who sought to get more information about Liu must have been sorely disappointed: typing in the human rights defender's name or even "Nobel Peace Prize" in computer search engines elicited either blank screens or error messages reading "research results do not fit the relevant regulations and provisions."

Human rights activists, however, heard the news in Beijing and were emboldened by Liu's award. In the long run, Liu's lawyer says, the Nobel will encourage others to strive for greater freedoms. In the short run, however, the humiliated government might lash out in anger and even arrest more activists. For said reason, international leaders must keep up the pressure on Chinese authorities so that human rights workers may continue to work.

Chávez, on the other hand, has thrown the engine into reverse by validating Beijing. "Our greetings and solidarity go to the government of the People's Republic of China," he said recently. "Viva China! And its sovereignty, its independence and its greatness," the Venezuelan added. No, señor presidente: long live Liu and his valiant struggle against political oppression and one party rule.

Nikolas Kozloff es autor de Revolution! South America and the Rise of the New Left (Palgrave, 2008). Y escribe para el Huffington Post