Carta a los socios del Chele Torrez


No tan estimados señores:


Hoy me topé con cientos de sus empleados protestando en frente de la sede su empresa de seguridad SERCONSE. Llantas quemadas, carros atravesado, piedras, todo el cóctel guanaco de desmadre...

Sus hombres se sienten abandonados. No sólo por su jefe, el Chele Torrez, quien se retiró a otra vida. Abandonados además por el gerente general Perdomo, quien está bien vivo, y por ustedes, los cinco socios del Chele.

Ustedes se están haciendo los majes. Ya desarmaron la oficina. Pero su empresa debe varios meses de salario a sus 2000 empleados, no hablando del millón de dólares que debe al fisco – ¡y ustedes no dan la cara! Al Chele ya no le pueden cobrar, pero a ustedes sí.

En frente de su empresa, sus empleados están peleando con los delegados de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos y del Ministerio de Trabajo, con la policía y hasta con los periodistas - pero de ustedes, los dueños de la empresa, nadie da la cara.

¡No sean tan cobardes, señores! El Chele ya pagó su deuda, ¿y ustedes?

Son 2000 hombres que han trabajado para Ustedes durante años, por salarios de hambre. Lo mínimo que esperan de ustedes que les den la cara.

Espero verlos pronto en público, Paolo Lüers

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La paradoja de la socialdemocracia

Resulta una llamativa paradoja, como señalaba Antonio Estella el pasado día 9, que, en un momento en el que las ideas neoliberales se encuentran ante un fuerte descrédito, las elecciones europeas se hayan traducido para los socialdemócratas en un notable retroceso de casi seis puntos respecto a 2004, mientras que el Partido Popular Europeo ha cedido menos de un punto. Parece que esto exige una explicación, y que achacar el retroceso al crecimiento de la abstención no es suficiente, ya que no nos permite saber por qué la abstención ha perjudicado sobre todo a la izquierda.

La primera cuestión, al menos en lo que se refiere a estas elecciones, es que la quiebra de las ideas neoliberales no se ha producido en Europa, a diferencia de Estados Unidos, junto con unas elecciones históricas, y así lo que ha sucedido es que los gobiernos conservadores han cambiado de política sin asumir los costes de sus anteriores planteamientos. A Sarkozy, por ejemplo, no se le puede presentar como un representante del supuestamente desacreditado neoliberalismo, pese a que en su momento sus proclamas para adelgazar el Estado y aumentar la productividad fueran por ahí. El Gobierno (conservador) francés ha puesto en marcha un paquete de estímulo, basado en las obras públicas y en las ayudas a los sectores con problemas, tanto en el sistema financiero como en la industria, sin temor al crecimiento del déficit. Además, el presidente Sarkozy aparece ante la opinión pública, por su actuación durante el semestre de presidencia francesa de la UE, como el adalid de la respuesta europea a la crisis. Dicho de otra forma, la derecha francesa no ha mantenido la agenda neoliberal, sino que ha hecho suya la respuesta socialdemócrata a la crisis, mientras los socialistas de ese país no lograban articular un discurso propio alternativo.

Enfrentados a una crisis clásica, los gobernantes conservadores se han olvidado de la ideología (más o menos neoliberal) y han adoptado políticas bastante pragmáticas de intervención en la economía y de estímulo de la demanda. Hemos vuelto a ser todos keynesianos -excepto el PP de Mariano Rajoy y, quizás, el Partido Democrático de Albania-, aunque nadie haya abjurado públicamente de sus antiguas creencias. A juzgar por las políticas que se están aplicando, no es fácil hablar de crisis de las ideas socialdemócratas: más bien parece que la derecha se las ha apropiado.

Sin embargo, las elecciones europeas se deciden en el terreno nacional, y por tanto en los resultados han sido decisivos los ciclos políticos nacionales. En los malos resultados obtenidos por la socialdemocracia europea han tenido un peso importante los retrocesos del laborismo británico y del socialismo francés que se explican, sobre todo, en clave de política nacional. El PS francés no ha logrado resolver sus divisiones internas y presentar cara al hiperactivo presidente Sarkozy, y el laborismo atraviesa su propio viacrucis, acelerado por el escándalo de los gastos de los diputados, pero consecuencia del malestar ante la crisis y de que ya hace 12 años que es el partido de gobierno.

¿Se puede hablar de una crisis de la socialdemocracia como tal? Si aceptamos que cada país tiene su propia historia y su peculiar ciclo político, resulta muy arriesgado afirmarlo, aunque la socialdemocracia haya tenido malos resultados en las elecciones europeas. Curiosamente, es en Estados Unidos donde podría decirse que se da en estos momentos el principal ejemplo de vigencia de las ideas socialdemócratas, hasta el extremo de que algunos orates conservadores acusan al presidente Obama de ser un socialista que busca destruir el capitalismo.

Si en Estados Unidos hay una nueva mayoría a favor de la intervención del Estado y de las políticas sociales necesarias para garantizar la cohesión social -incluyendo la asistencia sanitaria universal- es porque allí se han hecho manifiestos los límites del modelo neoliberal de una forma mucho más clara que en Europa. Aquí, pese a la alarma sembrada sobre crisis y retroceso del Estado de bienestar, las políticas sociales no han retrocedido significativamente: en un sentido fundamental se ha mantenido el consenso sobre el modelo de sociedad creado en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Cuando se habla de crisis de la socialdemocracia europea se plantean dos cuestiones. Una se refiere a los cambios sociológicos de los últimos 30 años, que habrían erosionado las bases sociales de apoyo a las políticas socialdemócratas, lo que se ha llamado a veces la coalición keynesiana. La otra cuestión se refiere a cambios culturales, comenzando por un fuerte individualismo alejado de los planteamientos corporativos de la socialdemocracia clásica, y culminando con una visión competitiva y consumista de la existencia social, muy lejos de la ética del trabajo y de la solidaridad.

Sobre los cambios sociológicos, sin embargo, se han invertido los términos respecto a los planteamientos de hace 20 años. Entonces se decía que el aumento del peso de las clases medias en la sociedad -frente a la clase obrera industrial- había dejado anticuados los fines y los medios de la socialdemocracia. Ahora, en cambio, se nos dice que el problema es que la clase media se ha polarizado entre una clase media clásica -de la que forma parte la hoy acomodada generación del 68- y una nueva clase de mileuristas sin posibilidades de repetir el ascenso social de la generación anterior, y muy próxima en términos de salario y falta de oportunidades a los outsiders del sistema, y que no tiene razones para confiar en las políticas de la socialdemocracia.

Curiosamente estos dos enfoques contradictorios describen hechos reales. La nueva clase media de los años 80 se alejó de la socialdemocracia clásica en términos de valores -liberalismo social, igualdad de género y respeto al medio ambiente- y también de intereses: renuencia a pagar impuestos altos y apuesta por el acceso a través del mercado a lo que antes eran servicios públicos, supuestamente deteriorados por su masificación. Pero el nuevo modelo de crecimiento ha provocado esa polarización de la clase media y ha creado la escisión dentro de ella entre acomodados y mileuristas.

Volviendo a EE UU, la capacidad de la campaña de Obama para movilizar a los jóvenes sugiere que sí se puede contar con los mileuristas para impulsar un proyecto de corte socialdemócrata. (Krugman señalaba recientemente que el hecho de que la ultraderecha republicana acuse a Obama de "socialista" indica que ya no confía en descalificarlo describiéndolo como un "liberal" en el sentido estadounidense -socialdemócrata-, porque ese término ya no tiene la fuerza denigratoria que había adquirido desde Reagan).

La cuestión es saber qué políticas puede proponer la socialdemocracia europea para reconstruir su coalición social de apoyo. De nuevo, el paralelismo con EE UU es revelador: las políticas impulsadas por Obama no son distintas a las que en su momento impulsó Zapatero, pese al empeño de la derecha -y de algunos socialistas del antiguo testamento- por negar tales similitudes. Se trata de combinar los derechos sociales con una nueva visión de los derechos individuales, por un lado, y de recuperar el papel del Estado como inversor, para impulsar un nuevo modelo de crecimiento, y como regulador de los mercados.

El problema real no son las políticas, sino la construcción de liderazgos creíbles y de peso en el escenario europeo: la socialdemocracia europea, en su mayor parte, tiene pendiente un relevo generacional. Pero, además, hay que contar con la complejidad institucional de la UE. El intento de llegar a un consenso mínimo en política migratoria condujo a la aprobación de la Directiva de Retorno, el intento de evitar quiebras en un momento delicado por la aprobación pendiente del Tratado de Lisboa está llevando a varios gobiernos socialistas a apoyar la continuidad de Durão Barroso al frente de la Comisión.

Sin entrar a valorar estas decisiones, es evidente que desdibujan la identidad ideológica de la socialdemocracia en la UE. Y sin un liderazgo creíble y un perfil ideológico claro, no sirve de mucho que los tiempos, a consecuencia de la crisis, sean favorables a las ideas de la socialdemocracia.


(El País, Madrid; el autor es uno de los principales intelectuales de la izquierda española)

'Your Regime Is Finished'

"The people of Iran will accept your rule no more," writes Afshin Ellian in an open letter to Iran's Supreme Leader Ayatollah Khamenei. The professor of law in exile demands that Iran's religious leader allow democratic change -- and suggests that South Africa could offer valuable lessons.

To His Excellency Ayatollah Said Ali Khamenei,

A year before the Iranian Revolution, a member of my family had the great privilege of praying beside you. Later, during the revolution, this anecdote became a source of great pride within our family. This relative of mine had prayed with you and yet he, like myself, was forced to go into hiding soon after the revolution...

(Texto completo en Spiegel-Online)

¿Hacia donde cambiará el MARN?

Tanto hablar de cambio me hizo pensar en los cambios que se necesitarían en el Ministerio de Medio Ambiente Y Recursos Naturales. El MARN surgió de una obligación, de una suma de instituciones como SEMA y algunas dependencias del Ministerio de Agricultura. Desde entonces acarrea algunos vicios de origen, partió la aplicación de algunas leyes entre ambos ministerios y algunas cosas que no han estado bien. El MARN ha crecido y se profesionalizado, ha logrado muchas buenas cosas, ha tenido fracasos, ha tenido malos ministros y otros mejores. Pero definitivamente necesita cambios.

La discusión más importante que tiene que tener el MARN es su enfoque. Sí será un órgano ejecutor que tendrá presencia territorial y hará cumplir la ley, o será un referente para el desarrollo medio ambiental del país, un líder que impulsará el cumplimiento de las leyes y que regulará a otras instituciones para que las haga cumplir. En parte esa discusión ya se ha tenido y cambio de rumbo según la dirección que se hable y según el Ministro de terno. Creo que es necesaria la definición.

El primer camino se ha visto fortalecido por la creación de las inspectorías ambientales, con presencia territorial y con capacidad de ejercer influencia directa sobre los territorios, este es un esfuerzo parcial que necesita muchos recursos para poder ser implementado a cabalidad para todo el país. Es una vía, pero para esto necesita que exista una voluntad política expresa del gobierno para darle los recursos necesarios para la implementación de estas acciones. Este camino fortalecería la aplicación de los estudios de impacto ambiental. No se dependería de las capacidades técnicas de las alcaldías sino que directamente se puede tener control sobre las acciones que se estén realizando.

Claro está que ni los países con clara vocación ambiental como Costa Rica han logrado tener ministerios con el apoyo gubernamental necesario. No se me olvidará ver al Ministro de Ambiente y Energía en el congreso de áreas protegidas de hace unos años en Panamá decir que no tenía lo necesario para poder tener lo necesario para la ejecución de todas las medidas, lo mismo dijo el Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales Mexicanos. Ahora, El Salvador en el mejor de los casos tiene que aspirar a aproximarse a estos países, pero difícilmente llegará, tiene entonces que haber otro camino, no puede solo ser una cuestión de dinero.

El otro camino es más complicado, porque implica poder tener injerencia sobre las decisiones de otros ministerios e instituciones, como la fiscalía o la policía, por lo menos una fina coordinación. También implica ejercer un indiscutible liderazgo sobre la empresa privada y sobre otros ministerios. Algo así como el supra-ministerio de Ecología francés, con capacidad de estar presente en todas las decisiones gubernamentales y que los tan afamados ejes transversales se apliquen de verdad.

El Salvador es firmante de numerosas convenciones internacionales, entre las cuales existen algunas que obligan a la coordinación interinstitucional y a la aplicación de estrategias en conjunto de varias dependencias del gobierno. Para que esto pueda ser así es necesario que el MARN, en serio, ejerza su liderazgo en el área y impulse la creación de medidas ambientalmente favorables dentro del sector energético del país, dentro de los sectores productivos, dentro de educación y muchos otros sectores importantes para crear las verdaderas capacidades de conservación y de protección del medio ambiente necesarias para impulsar el desarrollo sostenible.

Con ese cambio, debería entonces reestructurarse el ministerio, tomando en cuenta claro está, las valiosas capacidades técnicas ahí instaladas. Debería de pensarse cuál es la función de la dirección de Participación Ciudadana, que función ejerce en cuanto a la divulgación de los permisos ambientales. De momento se cuenta solo con 10 días de vista pública para expresar opiniones, lo cual está muy bien, pero hay que llegar al MARN justo en esos diez días después de la publicación de un pequeño anuncio en el periódico. Las comunidades rurales raramente se enteran de estas publicaciones y se enfrentan a los problemas ya cuando las obras están en ejecución.

Hay que pensar en los mecanismos de participación en la gestión. Pero ojo con esto, no a través de voces representadas por ONGs, sino por los implicados directamente. No me interesa la opinión de una ONG sobre lo que dicen la gente de tal o cual lugar, me interesa lo que dice la gente y es ahí donde la dirección de participación ciudadana tiene un lugar y una responsabilidad. Hay que pensar que los procesos tienen que ser agiles, no interesa entorpecer el desarrollo rural, interesa mejorarlo.

La dirección de gestión ambiental ha hecho grandes avances para mejorar el sistema de estudios de impacto ambiental, falta mejorar todavía, pero los esfuerzos realizados en la categorización son sobresalientes. Faltas estandarizar criterios, falta definir límites aceptables de cambios, capacidad de carga de las receptores, establecer estudios de impacto ambiental estratégicos, que tomen toda un área y no solo proyecto. Normalmente nunca se toma en cuenta que la suma de proyecto traerá más problema que cada proyecto individualmente. Estas cuestiones se tienen que cambiar. Pero no antojadizamente sino de una óptica y un modelo previamente establecido.

La dirección de patrimonio natural es otro gran campo que debería de reformarse, hay espacio para hacerlo, necesitan estar más en la agenda nacional, necesitan que los planes globales de conservación no sean solo instrumentos para los convencidos, sino que se traduzcan en acciones que todo el gobierno ejecute, tienen que tener más liderazgo en la aplicación de sus medidas. Me sigue sorprendiendo la cantidad de cosas que se producen en esta dirección que ningún otro órgano del estado se entera.

En general hay muchas cuestiones donde el MARN necesita cambio, en su estructura interna, hasta puede ser que de personal, pero lo más importante es que definan un enfoque de hacia donde es que se quiere trabajar. Ahora el Ministro Rosa Chávez tiene un gran reto, no solo de hablar de los temas que hay que tratar, sino de cambiar, influir y tener el liderazgo necesario para poder llevar acabo los temas que se proponen.

Me parecían grandes logros, como Rosa Chávez ha dicho, que se mejore la situación del Acelhuate, me parece muy importante el acento sobre riesgo en todas las políticas ministeriales, me parece magnífico impulsar tantos temas como salieron a relucir en su comunicado del día del medio ambiente; pero me parece más importante cambiar la visión y enfoque del MARN hacia ese liderazgo dentro del gobierno para impulsar el desarrollo sostenible del país.

Carta al coronel David Mungía Payés, ministro de Defensa

Estimado coronel:

¿Porqué usted dejó pasar la oportunidad de convertirse en el primer civil que asume el Ministerio de Defensa?

¿Por qué usted se tuvo que volver a ponerse el uniforme para asumir su cargo? Usted ya era civil, durante años participó en política civil, trabajó en la campaña de Funes como civil, no como militar. ¿No tuvo el valor de enfrentar a sus ex-camaradas de armas sin uniforme, como hombre civil con una visión política?

Siempre ha sido una demanda de la izquierda romper con la tradición latinoamericana de poner ministros de Defensa militares. Bueno, de la izquierda democrática, por ejemplo en Chile, donde el Partido Socialista puso a Michelle Bachelet como ministra de Defensa. No estoy hablando de la otra izquierda, la cubana o la venezolana, que resulta igual o más militarista que la derecha...

Otra pregunta: ¿Realmente tuvo necesidad de mandar al carajo (disculpe, al retiro) a los generales del Alto Mando?

¿Tuvo que apartar a los generales para afirmar su autoridad, siendo usted coronel? ¿O más bien los generales tuvieron que irse, porque el señor presidente ya no quería mirarles a los ojos? Porque es cierto, coronel, que el presidente electo les dio su palabra de nombrar ministro a uno de ellos - y rompió su palabra...

Lástima que nunca vamos a recibir respuestas a estas preguntas.

Suerte en su nueva carrera militar le desea Paolo Lüers

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Columna transversal: Showdown en Venezuela

Cualquier día nos despertaremos con la noticia de que el teniente coronel Hugo Chávez, autoproclamado líder máximo de la revolución bolivariana, ha cerrado Globovisión, el canal de televisión que se ha convertido en la voz de la oposición. Con el cierre de Globovisión, que Hugo Chávez ya anunció (más bien ordenó) públicamente y que está siendo preparado por las instancias estatales, Venezuela entrará en una nueva era de su tránsito hacia la dictadura.

Hace 15 meses, cuando lo entrevisté en Caracas, el abogado venezolano Enrique ter Horst, jefe de Onusal en los años 1994-95, me dijo: "No te confundás. Venezuela no es una dictadura. Es una democracia con un gobierno de fuertes tendencias autoritarias".

Ahora, cuando Ter Horst llegó a El Salvador para asistir a la toma de poder del presidente Funes, me dijo: "Olvídate, en Venezuela ya no habrá elecciones libres, porque Chávez sabe que ya no tiene apoyo mayoritario. Chávez no va a entregar el poder. Se terminó la democracia, se terminó la libertad de expresión. Van a cerrar Globovisión".

Luego de la decisión de Chávez de no renovar la licencia de Radio Caracas TV, en 2007, Globovisión quedó como único canal independiente y crítico accesible a todos los venezolanos. Todos los demás canales de televisión o están bajo control del Estado --partido, cumpliendo abiertamente la misión de "apoyar la construcción del socialismo"-- o se han replegado a una posición "neutral", absteniéndose de emitir posiciones políticas.

El gran problema de Hugo Chávez es que sus múltiples canales estatales, partidarios y "comunitarios" juntos no tienen la influencia y credibilidad de Globovisión. Día a día la revolución bolivariana está perdiendo la batalla mediática iniciada por ella misma. Los canales oficiales no tienen audiencia fuera de los más convencidos chavistas, pero Globovisión la ven todos, incluyendo los chavistas.

Por más que Chávez y sus ideólogos hablan de "terrorismo mediático", siempre cuando se refieren a los medios independientes y al periodismo crítico a su gobierno, Globovisión fortalece su posición como vocero de la disidencia, como portador de noticias incómodas para el gobierno y como agudo crítico a las locuras ideológicas de Chávez. Y como referente obligatorio para darse cuenta de la realidad nacional, tan distorsionada en los medios oficiales.

En esta situación, es lógico que Globovisión ha dejado de ser un medio imparcial, objetivo, no partidista. Para sobrevivir, se ha convertido en vocero de la oposición. Bajo permanente ataque por parte del gobierno, fiscalía, presidente y organizaciones de masas, Globovisión acumuló más poder de convocatoria, más influencia política, más capacidad de respuesta que los partidos de oposición.

El principal contrincante de Hugo Chávez en su camino a consolidar su poder, el principal obstáculo interpuesto entre el presidente populista y las masas que quiere controlar ideológicamente, es Globovisión.

Bajo la dirección de su director Federico Ravell --hijo de una familia de gran trayectoria de luchas contra dictaduras anteriores-- Globovisión se ha convertido en un dolor de cabeza insoportable para un gobernante que no tolera crítica, no entiende el concepto de pluralidad y quien quiere liderar una revolución monopolizando las cámaras, los micrófonos, la opinión pública.

Chávez se entiende como líder carismático, como el gran comunicador --su concepción de gobernar reside en la relación directa del líder con las masas, sin intermediarios, sin filtros, sin controles, sin pluralismo--. Para él, es indispensable callar a Globovisión. Sin embargo, por más que el gobierno lo ataca, Globovisión se vuelve más agresivo y más fuerte. No le da tregua ni agua a Chávez ni a sus ministros. No les dejan pasar ningún error, ningún desliz, ninguna vivianada. Día a día, las 24 horas, Globovisión les restriega en la cara sus metidas de pata. Sin misericordia.

Chávez no puede entender por qué no logra callar a Globovisión. Ni con amenazas ni con multas millonarias ni echándole encima las turbas rojas. Se da cuenta de que tiene enfrente a un hombre igualmente terco que él mismo, Federico Ravell, que no se dejará callar. Y empieza a entender que detrás de Globovisión se han atrincherado todos sus enemigos. La defensa de Globovisión está uniendo y revitalizando una oposición desgastada y desunida.

La defensa de Globovisión se ha convertido, para la mayoría de venezolanos, en la batalla síntesis para defender la libertad de expresión y la democracia.

Que todo esto implica una peligrosa desnaturalización de un medio de comunicación, nadie lo tiene más claro que Federico Ravell y los periodistas de Globovisión. Su sueño es volver a ser periodistas nada más, sin partido, sin enemigo a combatir, sin batallas a pelear. Pero esto, en la Venezuela de Chávez, es precisamente esto: un sueño.

¿Es un problema particular de Venezuela?

No. Es una característica de los gobiernos de izquierda chavista, a la cual se suscribe un sector poderoso del FMLN. Citamos un cable de la agencia AFP desde Quito, Ecuador:

"Los presidentes de Ecuador y Venezuela propondrán a la Unión de Naciones Sudamericanas la creación de una instancia que 'defienda a los gobiernos de los abusos de la prensa', que ambos definen como mayor enemigo de su modelo socialista".

Vaya. Defender al gobierno de la prensa, o defender a la prensa de los gobiernos, esa es la decisión que tiene que tomar cada uno.

(El Diario de Hoy)

Plazas fantasmas

Carta a un policía


Estimado amigo:


Durante el conflicto, fuiste oficial. Combatiste a la guerrilla. Cuando terminó la guerra, te apuntaste para la nueva policía civil. En la Academia te encontraste con ex-guerrilleros y ex-soldados. De algunos ex-guerrilleros te hiciste amigo. Porque tenían el mismo ideal que vos: Construir una policía al servicio de todos. Con otros no, porque nunca dejaron de verte como enemigo, con desconfianza...

De algunos policías ex-soldados te hiciste amigo, porque al igual que vos entendieron que sólo entre todos podían construir una policía nueva. Con otros no, porque te empezaron a ver como traidor, porque te acercaste mucho a algunos ex-guerrilleros.

Tu carrera en la PNC fue exitosa, a pesar de las trabas por parte de algunos incorregibles de derecha e izquierda que se quedaron trabados en el pasado. Afortunadamente, nunca eran mayoría, nunca lograron dominar la nueva policía. Pesaban más los que habían aprendido del pasado.

Te tocaron directores que fomentaron la unidad, y otros que fomentaron la división. Pero la policía nunca se dejó dividir.

Ahora, con ‘el cambio’, te apartaron. Te quitaron el mando. Promovieron a cargos de poder a oficiales cercanos al nuevo partido de gobierno.

Quieren que renunciés. ¡No les hagás el favor! Hazle huevo, la policía te va a necesitar cuando le pase esta calentura partidaria y vuelva a sus orígenes que tanto han costado: un cuerpo profesional sin amarres a partidos e ideológicas.

Te saluda Paolo Lüers

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De qué va el pleito

Si el gobierno de Álvaro Colom no ha propuesto ninguna medida que modifique las estructuras del país y reduzca aunque sólo fuera un milímetro el inmenso poder que tienen los dueños del capital establecido, ¿por qué entonces se percibe una tensión creciente entre el sector privado organizado y el Ejecutivo?

El Gobierno no ha intentado el menor desafío para el statu quo. Ni la propuesta de reforma fiscal, ni la campaña antievasión, ni las decisiones de política monetaria que mantienen grandes sumas de dinero público en la banca privada, ni las iniciativas de ley de cualquier índole acarrean una mínima amenaza a la clase dominante.

Y aunque al gobierno le encante ejercitar una retórica muy encendida que habla de reivindicar a los más pobres y de la animadversión a esa política suya, lo cierto es que el método elegido para hacerlo es el menos inquietante para quienes tienen la sartén de nuestra economía por el mango.

Los Comedores Solidarios, las bolsas de alimentos repartidas en el área metropolitana o las Escuelas Abiertas no suponen otra cosa que asistencia puntual a sectores muy desfavorecidos.
Las transferencias condicionadas de Mi Familia Progresa combaten la desnutrición y con suerte dentro de una década proveerán de una generación de guatemaltecos en el área rural más saludables y con un mínimo nivel educativo. Lo cual se traducirá, quizás, en trabajadores mejor capacitados y ojalá consumidores con mayor capacidad de compra. No otra cosa.

¿Acaso ha supuesto esa decisión de priorizar gasto público en los municipios más pobres algún menoscabo para las obras de infraestructura que le interesan al gran capital? No.

Los empresarios querrían que el gobierno priorice la seguridad y la competitividad del país al mismo nivel que los programas de Cohesión Social, pero esa discrepancia no pasa de ser una mera molestia.

La falta de transparencia en la inversión social o el clientelismo electoral que se atribuye a esos programas difícilmente sean el motivo real del conflicto. Todas las administraciones han sido sospechosas de lo mismo.

Si uno revisa los momentos de tensión entre el gobierno y los empresarios organizados la mayoría tiene que ver con decisiones de negocios.

Pocas horas después de llegar al poder, Álvaro Colom fue anfitrión en Casa Presidencial de un grupo de financistas de campaña que llegaron a celebrar con él. Son inversionistas que le apoyaron incluso en 2003 cuando la consigna del sector privado era negar apoyo a otro candidato distinto a Óscar Berger. Entre los comensales de esa cena se encuentran algunos de los protagonistas de las denuncias que más enervan al sector privado. Compra de medicinas, contratos de obra física y de servicios, distribución de fertilizantes, esos han sido los principales focos de tensión.

Aquí no parece haber ninguna disputa ideológica ni desafío al poder real. Lo que se percibe es una incomodidad creciente porque el Ejecutivo favorece o da la impresión de favorecer a sus más leales mecenas frente a otros proveedores. Un asunto de pago de deuda electoral. Ahí está el origen del pleito.

(El Periódico, Guatemala)

Los misterios del oso disecado

Un amigo argentino que siempre está tratando de pescar noticias para intentar entender lo que ocurre en el país me escribe un correo con la siguiente pregunta: ¿Podés explicarme qué es lo que pasa con el oso disecado? En algún nudo de la red, se tropezó con el caso de Guillermo Zuloaga. Visto así, con la distancia que puede dar Internet, me sentí ante una breve película, un cortometraje que retrata muy bien el absurdo nacional.

La historia podría comenzar con el rostro del Presidente, mirando a cámara, diciéndole al país que o cierra Globovisión o él deja de llamarse como se llama. Es sólo un chispazo.

Como el león de la Metro Golden Mayer, rugiendo, ¡grruao!, Hugo Chávez Frías presenta...

De inmediato, empieza la acción: sombras, voces, ruidos diminutos y cortantes, tomas cerradas de armas, botas, miradas, cuerpos agazapados... un enorme dispositivo de oficiales de diferentes cuerpos de seguridad realizan una acción especial. Se trata de un despliegue inaudito, importante, dirigido por funcionaros de alto rango. El suspenso debe durar lo más posible. Hasta abrir la puerta, hasta descubrir que el ejército de valientes sólo quiere sorprender y enfrentar a un grupo de camionetas dormidas.

Porque, obviamente, un esfuerzo de tal magnitud supone otro tipo de objetivos, llena de preguntas a cualquier habitante de los sectores populares, indefenso ante la violencia cotidiana, sintiéndose siempre una prevíctima, una vida que depende de la estadística de las balas perdidas. Las prioridades del Estado son otras.

Pero por supuesto que las autoridades van detrás de un caso. Y tal vez, al final, tengan razón. Por eso la película funciona y resulta emblemática.

Si no hubiera nada, si Zuloaga fuera ostensiblemente inocente, estaríamos ante una pieza épica, sin ese aderezo de pillería que también somos. Pero no. Algo raro queda flotando en el aire. Y es obvio que la justicia puede preguntarse qué hace esa cantidad de carros en ese domicilio. Así sea un asunto menor, tienen todo el derecho y el deber de averiguar, de investigar. Detrás del show, detrás de toda la sesgada intencionalidad política, hay también una sospecha, titila más de una duda. Es la otra parte de la trama. Cuando el empresario aparece ante las cámaras, ensayando una rara sonrisa, tratando de minimizar el hecho, diciendo que son tan poquitas camionetas... Mientras, toda la audiencia se pregunta por qué, si sabe que está en la mira del Gobierno, se permitió este descuido. Siempre es un poco melancólico resignarse a que la vida se parezca a los refranes: guerra avisada.

El espectáculo, de inmediato, envuelve a todo el mundo.

Se disparan los acting, las diferentes versiones, las complicidades. La industria de la videocracia desarrolla todos sus talentos. Hasta el ministro Tareck el Aissami, con una imagen hasta ahora más contenida, apocada, parece haberse soltado, en estos días, repartiendo adjetivos e insultos desde los micrófonos de las ruedas de prensa.

Pero lo más sorprendente de todo, lo que le da al libreto de repente un giro inesperado, es la captura de los animales disecados. Es un sensacional punto de quiebra en el argumento. Cuando el público ya piensa que aquí estamos, otra vez, con más de lo mismo, de repente, reaparecen las fuerzas del orden, con un nuevo despliegue, muy combativo, deteniendo el safari congelado que tiene Guillermo Zuloaga en una de sus casas.

En un país donde el hacinamiento carcelario podría considerarse, de por sí, un delito, donde la inoperancia y lentitud del sistema judicial es ya una emergencia, la Fiscalía designa cuatro fiscales para investigar los supuestos crímenes de un cazador en tierras extranjeras. Como si fuera una victoria popular, con un estridente efecto simbólico, las noticias oficiales resaltaron además que el allanamiento y detención de los animales se realizó en el Día del Ambiente.

En este momento de la historia, ya sin duda, no es necesaria ninguna lógica. La propia narrativa del cuento establece su sentido de verosimilitud. Es aquí donde entra mi amigo argentino que de pronto se tropieza con la foto de un oso disecado y un titular que dice: "Acoso a televisora privada en Venezuela". No hay manera de explicar esto sin sentirse ridículo.

Suena poco enjundioso afirmar que en nuestro país el Ministerio Público, más que una institución seria, a veces parece una franquicia de Brigitte Bardot.

La película termina con la misma imagen inicial.

La justicia es políticamente selectiva. El hampa, no.

Más de 13.000 venezolanos murieron asesinados el año pasado.

(El Nacional, Venezuela)

Refundación

La evidencia de que Fukuyama se equivocó al anunciar el fin de la historia no es un punto de partida. Tampoco sirve de mucho recordar que Marx advirtió de que el capitalismo engendraría sus propias crisis. Más útil resulta, por mucho que moleste, una recomendación de Lenin: comprender la realidad es la primera obligación de un revolucionario. No hay mejor opción para la izquierda mientras el auge de la ultraderecha crea un espejismo de déjà vu, asimilando la Europa de 2009 a la de 1930 en unas condiciones radicalmente distintas.

Quien mire a su alrededor e intente comprender la realidad verá, en primer lugar, que el margen para hacer política desde la izquierda es hoy más estrecho que nunca. Factores ni siquiera exclusivamente ideológicos, como la globalización económica, la expansión de las multinacionales y las estrategias de los grupos de comunicación -que han dejado de servir a los intereses de los partidos para poner a los partidos al servicio de sus intereses-, han creado una realidad contra la que se estrellan las viejas recetas. Mientras la socialdemocracia languidece por doquier, parece que a su izquierda no hay futuro, y no se sabe. No se sabrá mientras en la izquierda nadie haga el esfuerzo de comprender lo que está pasando.

Un nuevo partido. No una coalición, ni una plataforma, ni una síntesis imaginativa, sino un partido, una estructura única con un programa concreto, realista, unos pocos puntos muy claros, defensa incondicional de los espacios públicos, universalización de los derechos sociales, integración de los inmigrantes, asunción de los valores republicanos, políticas de igualdad real, laicismo, solidaridad, y la ambición de influir en una realidad donde ni las dictaduras ni el proletariado son lo que parecen. Yo estoy segura de que esta apuesta tiene futuro. Y me cuesta trabajo creer que soy la única.

(El País, Madrid)

Entre la libertad y Hugo Chávez

Un Encuentro sobre Libertad y Democracia, celebrado en Caracas el 28 y 29 de mayo, que hubiera pasado inadvertido del gran público y confinado en un reducido ámbito intelectual, se convirtió gracias al Gobierno del presidente Hugo Chávez en un acontecimiento internacional. En buena hora, pues de este modo un amplio sector pudo enterarse de los atropellos que se cometen a diario en la tierra de Bolívar contra las libertades civiles y del coraje con que tantos venezolanos se han movilizado contra el proyecto estatista y totalitario que pretende convertir a este país en una segunda Cuba.

Un centenar de escritores, intelectuales, políticos y periodistas fuimos a Caracas a festejar los 25 años de CEDICE, un instituto defensor de la cultura democrática y la economía libre, que, pese al hostigamiento de que ha sido y sigue siendo víctima, continúa promoviendo las ideas liberales en medio de la frenética campaña centralista y colectivista de uno de los gobiernos más anacrónicos del mundo occidental.

Es verdad que Venezuela todavía no es Cuba porque aún quedan espacios para la empresa privada y la prensa libre, pero ellos se van cerrando cada día más. Tanto empresarios privados como órganos de prensa independiente trabajan sometidos a acosos y amenazas y con la espada de Damocles de la confiscación, la expropiación y la clausura sobre sus cabezas. Sin embargo, pese a los juicios, multas y entrampamientos administrativos que los asfixian, la entereza con que continúan en la brega es admirable. El día que inauguramos el Encuentro se cumplían dos años del cierre de Radio Caracas Televisión, luego de la épica batalla por la supervivencia que dieron su propietario Marcel Granier y los centenares de periodistas y demás trabajadores de la empresa. Ahora, el objetivo del régimen es el último canal independiente donde la oposición puede expresarse: Globovisión. El terreno está siendo abonado con una ofensiva de injurias y acusaciones delirantes contra el canal y su propietario, Guillermo Zuloaga, cuya casa fue invadida hace pocos días por la policía y a quien el Gobierno chavista acaba de abrir un juicio por supuestos tráficos ilegales: una burda patraña antes del zarpazo final contra un canal de televisión que se empeña en ser libre en un país donde la libertad se apaga cada día como la lucecita de un candil. Al igual que en Radio Caracas Televisión, los 400 periodistas y trabajadores de Globovisión han cerrado filas en defensa de su centro de trabajo y de su dignidad.

¿Cuál es la popularidad real de Hugo Chávez? En una de las exposiciones más notables del Encuentro, María Corina Machado, fundadora del Movimiento Cívico Súmate, mostró, con documentos irrefutables, que el régimen chavista, bajo su apariencia bullanguera y caótica, maneja un rodillo compresor, inteligente e implacable, de intimidación y extorsión de las conciencias y el voto, que manipula y sojuzga sobre todo a los empleados públicos, a los pensionistas y a los obreros y trabajadores eventuales, ofreciéndoles seguridad en sus empleos a cambio de adhesión política y haciéndoles creer que todos sus movimientos y palabras son vigilados de modo que, ante la menor desviación, la represalia gubernamental se abatirá sobre ellos como una guillotina, privándolos del trabajo, el salario o la pensión. La expositora contó cómo, en uno de los barrios más pobres de Caracas, los vecinos le confesaron que no se atrevían a votar contra Chávez porque un "satélite" los espiaba incluso en el interior de los centros de votación.

La ofensiva contra el sector privado de la economía es vertiginosa. Una tercera parte de ella está ya en manos del Estado. Dos millones de hectáreas han sido arrebatadas a sus dueños para ser convertidas -según un término copiado de la dictadura militar peruana del general Velasco Alvarado- en empresas de "propiedad social". Han sido igualmente estatizadas las empresas eléctricas, la mayoría de las telecomunicaciones, las cementeras, todas las empresas de servicios petroleros y todas las empresas mixtas de explotación del petróleo así como las empresas siderúrgicas e incontables empresas medianas o pequeñas de distintos rubros con pretextos diversos o sin pretexto alguno, mediante la mera prepotencia. En el ámbito financiero, el Banco Santander ha sido el primero en caer víctima de la estatización.

Todavía hay elecciones, pero se trata de una operación de relaciones públicas, pues el Gobierno ignora sus resultados y anula y persigue a los opositores elegidos. Manuel Rosales, el ex-gobernador de Zulia y alcalde de Maracaibo, ha debido exiliarse en el Perú para escapar a la saña chavista. Al alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledesma, Hugo Chávez lo ha privado prácticamente de todas las atribuciones importantes que eran responsabilidad del Ayuntamiento, y hasta le ha birlado el local del municipio, por la fuerza, donde ahora impera una super-alcaldesa nombrada a dedo. Con lo que no contaba el chavismo, es con la gallardía del popular Ledesma, que, con el apoyo resuelto de sus electores, defiende con uñas y dientes su gestión.

En el campo sindical es donde el autoritarismo de Hugo Chávez ha encontrado mayor resistencia a sus apetitos hegemónicos. Los obreros venezolanos no se dejan engañar ni amedrentar. Para tratar de reemplazar a la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV), afiliada a la OIT (Organización Internacional de Trabajadores), Chávez creó la Unión Bolivariana de Trabajadores, sindicato oficialista que, pese al desembozado apoyo del régimen -y acaso por eso mismo- no ha prendido y carece no sólo de legitimidad, también de afiliados. Casi todos los intentos de copamiento de los gremios y sindicatos por parte de los sicarios y agentes del régimen han sido un fracaso y se han saldado a veces con violencia callejera y asesinatos. De hecho, no siempre son los empresarios quienes encabezan la lucha contra las estatizaciones, sino a menudo los obreros -el número de huelgas es acaso en Venezuela el más alto de América del Sur-, conscientes de que, una vez incorporados al sector público, sus centros de trabajo no sólo serán víctimas de la ineficiencia y la corrupción, sino de la politización que premia a los obsecuentes y serviles y castiga a los independientes y a los críticos.

Dicho todo esto, y aunque la resistencia sea difícil contra un régimen matonesco y sin escrúpulos, la batalla por la libertad no está perdida en Venezuela. Una de las más emocionantes sesiones del Encuentro fue aquella en la que los jóvenes alcaldes de Chacao, Sucre y Baruta -antes lo había hecho el de Caracas-, expusieron cómo se las arreglan, pese a la miseria presupuestal con que el Gobierno los castiga por ser opositores, para hacer obra pública, trabajar con los vecinos a fin de reducir la delincuencia y el consumo de drogas, mejorar la educación y alentar el civismo y la cultura democrática en el vecindario.

¿Cómo no va a haber esperanzas en un país donde todas las universidades, privadas y públicas, rechazan el proyecto totalitario y donde los estudiantes están en la vanguardia de las manifestaciones contra las pretensiones de Hugo Chávez de convertir a Venezuela en una sociedad oscurantista y dictatorial a la manera de Cuba y Corea del Norte? Ellos fueron el motor de la movilización que derrotó a Chávez cuando el plebiscito. ¿Y qué decir de los intelectuales, artistas y escritores? La revolución chavista es la primera en la historia que nació huérfana de ideas y de doctrinas y debió de contentarse sólo con eslóganes, estribillos y lugares comunes porque en sus filas había agitadores pero no pensadores ni escribidores dignos de ese nombre. Revoluciones como la rusa, la china y la cubana imantaron en sus primeros años el idealismo y la imaginación de grandes creadores, cuya ingenuidad las embelleció y prestigió: luego, pagarían carísimo su error e irían al gulag, padecerían la "revolución cultural" o partirían al exilio. Pero, en Venezuela, con excepciones que se cuentan con los dedos de una mano, la clase intelectual mostró desde el primer momento una lucidez visionaria sobre lo que estaba en juego y desde entonces, con todos los matices que cabe señalar, no ha podido ser reclutada (es decir, castrada) por el régimen: allí está, limpia y treja, dando la pelea, como un ejemplo para sus congéneres en el resto del mundo.

En los cinco días que acabo de pasar en Venezuela me he sentido animado como en los mejores días de mi adolescencia. Siempre estuve agradecido a ese bello país, que, al concederme el Premio Rómulo Gallegos en 1967, dio un gran impulso a mi trabajo de escritor. Ahora lo estoy más, por la extraordinaria lección de hidalguía que hemos recibido los participantes al Encuentro de tantas venezolanas y venezolanos indomables en la defensa de su libertad.

(El País, Madrid)