Carta al canciller

Estimado Hugo Martínez:
Aunque has sido muy prudente y callado, todos sabemos que no estás nada de acuerdo con la política que Sigfrido Reyes y sus nuevos amigos Chico Merino, Mauricio Gutiérrez Castro, Guillermo Gallegos y Rodolfo Parker han armado, negándose a acatar las sentencias de la Sala de lo Constitucional y tratando de instalar una Corte Suprema paralela. Has sido mucho más prudente que tu presidente, quién en vez de mantenerse fuera del pleito y mantener abierta la opción de mediar como jefe de Estado, se metió en el ring, asumiendo las mismas posiciones de Sigfrido Reyes y sus amigos. Tú no. Te mantuviste callado, lo que ya es casi un acto de disidencia en tu partido...


Y para más joder, ahora a vos te caen los reclamos por todas partes: la ONU, senadores, el State Department, embajadores, Corporación Fomilenio, Comunidad Europea...

Aunque tratabas de restarles importancia, vos bien sabés que estos reclamos son serios y pueden meter en serios problemas al país. Por esto no entiendo tus últimas declaraciones, tratando de restarle peso a las declaraciones de los senadores Marco Rubio y Bob Menéndez, quienes anuncian sanciones contra El Salvador “si no resuelve la situación inconstitucional” del desacato a las sentencias de la Sala de lo Constiticonal. Dijiste una cosa que les va a caer como un balde de agua fría en el Senado: que la de Rubio y Menéndez es una opinión personal, como si dos diputados salvadoreños hablaran a nombre de El Salvador...


Estimado Hugo: Es una cosa que los halcones de tu partido, quienes de todas formas prefieren que dependamos de los petrodólares de Venezuela, descalifiquen así a dos de los más poderosos senadores. Vos sabes, y deberías explicarle a tu presidente, que cuando dos líderes legislativos, uno republicano y otro demócrata, hablan así, la administración Obama les va a hacer caso. A menos que tu presidente tenga la ilusión que Barack Obama es su amigo y lo va a sacar del aprieto... Si es así, vos deberías explicarle a Funes que no se engañe: los Estados Unidos -y sus presidentes- no tienen amigos, tienen inversiones. Y así como ustedes conducen al país, apostar a El Salvador es mala inversión, porque no hay seguridad jurídica.

Venite un día a La Ventana, Hugo, así como hiciste antes de ser ministro, y platiquemos. Sobre Washington y sobre El Salvador. Y sobre el futuro de la izquierda.

Saludos, Paolo 
(Más!/EDH)

Carta a la izquierda independiente

Estimados compañeros:

Con mucha satisfacción y esperanza he visto que las figuras de la izquierda independiente se han unido para mostrarle que en El Salvador existe una izquierda comprometida con la democracia, los principios republicanos, la separación de poderes y la decencia.

Fue un acto histórico: intelectuales de izquierda como Dagoberto Gutiérrez, Roberto Rubio, Salvador Samayoa, Felix Ulloa; el diputado Douglas Avilés del CD, el ex-ministro de economía Dr. Héctor Dada, el ex-guerrillero Facundo Guardado, los bichos de la juventud socialdemócrata, los activistas sociales del ISD, el veterano socialcristiano Dr. Abraham Rodríguez, los ex-magistrados Fortín Magaña y Domingo Méndez, la ex-magistrada de la Corte Centroamericana de Justicia Silvia Guillén, profesores de la UCA y de la UES, las feministas de CEMUJER, sindicalistas independientes... todos juntos diciendo al FMLN y al presidente Funes: “Ustedes no pueden hablar a nombre de la izquierda. Aquí está la izquierda independiente y pluralista exigiendo: ¡Acaten las sentencias de la Sala de lo Constitucional!”

Gracias por al fin haberse unido. Gracias por aclarar que el conflicto sobre el Estado de Derecho nada tiene que ver con nuestra clásica polarización entre derecha e izquierda. No es “la izquierda” que está tratando de instalar una Corte Suprema títere, ni “la derecha” defendiendo la Constitución. El atentado a la Constitución proviene de un fatal y oscuro pacto entre una parte de la izquierda, la más autoritaria y corrupta, y los grupos más corruptos de la derecha. Y por suerte, la defensa de la Constitución no es bandera solo de la derecha, sino también de la izquierda independiente...

Siempre han existido voces de la izquierda desmarcándose del FMLN SA. de CV. y su pacto con la derecha corrupta. Pero han sido voces aisladas. Hoy hablan juntos y con fuerza.

El canto de engaño de Funes confundió y dividió a la izquierda democrática. Unos le hicieron caso y se embarcaron en el gobierno del FMLN. Otros se vieron obligados a buscar alianzas con la derecha. Otros se frustraron. Pero hoy, viendo el vergonzoso pacto de Funes con el FMLN y Tony Saca contra el Estado de Derecho, el factor Funes ya no es divisivo, sino comienza a unir a la izquierda democrática.

Faltan figuras importantes que todavía no se han logrado desprender de la alianza que da sustento a Funes: figuras de la izquierda democrática como Jorge Meléndez “Jonas”, Ana Guadalupe Martínez, Alberto Arene, Ileana Rogel... Falta también que los sectores democráticos dentro del FMLN se pronuncien. Pero el inicio está hecho: la izquierda democrática ya habló y entra en escena como un actor.

¿Que todas estas figuras lastimosamente todavía no se han reunido en una solo tribuna de cara al pueblo hablando de una sola vos? Es cierto. Entonces les pregunto: Ya cada uno se ha pronunciado, ¿por qué no se juntan en un evento de fuerza?

Saludos, Paolo
(Más!/EDH)

El lavado de mentiras

Dicen que las mentiras, cuando logran que un número suficiente de diferentes voceros las repiten, se vuelven verdad. “Lavado de mentiras” llaman esta estrategia muy común de los servicios secretos y otros que lanzan campañas de desinformación. El lavado funciona, cuando logran que la desinformación sea retomada por voceros que nada tienen que ver con la fuente que la lanzó y sus oscuras intenciones. Una vez en boca de gente respetada y de expertos reconocidos y luego retomada por medios de comunicación creíbles, la mentira “se lavó” y parece verdad.


Para la campaña de desinformación sobre el acuerdo de las dos pandillas MS y 18 para reducir la violencia han encontrado a este experto respetado en persona de Douglas Farah, un reconocido periodista-investigador y analista de seguridad para el prestigioso “Center for Strategic & International Studies CSIS” de Washington. En junio de este año, Farah publicó en la pagina WEB del CSIS un informe titulado “The Transformation of El Salvador’s Gangs into Political Actors – La transformación de las pandillas salvadoreñas en actores políticos”. Y lamentablemente, mi amigo Douglas Farah, a quien conocí como un gran reportero al final de la guerra salvadoreña, esta vez no se tomó el tiempo para exhibir su usual rigurosidad investigativa, sino que retomó, de fuentes para él creíbles y fuera de sospecha, informaciones y juicios, sin realmente someterlos a prueba.

Y cabal, inmediatamente los medios lo toman como referencia. Las mentiras y desinformaciones han sido lavadas. Ahora, en boca de un analista de la talla de Douglas Farah, ya parecen objetivas. Perdieron el pecado de origen.

Para evitar malentendidos: Ni Douglas Farah ni a los medios que recogen su informe actúan de mala fe. Tal vez actúan con cierta negligencia. Tal vez con una cierta predisposición, que los hace bajar la guardia y los hace vulnerables de convertirse en eslabones de esta cadena de reciclaje y lavado de desinformación.

Entremos en materia. ¿Cuáles son las supuestas informaciones que llevan a Douglas Farah a sus juicios tan negativos sobre “la tregua” de las pandillas? Primero, la supuesta información que ya hizo olas cuando la publicó en marzo de este año El Faro: que “la tregua” se originó en negociaciones secretas del gobierno, en particular del ministro de Seguridad David Mungía Payez, con los dirigentes de las dos pandillas recluidos en aquel entonces en la cárcel de máxima seguridad de Zacatecoluca. Segundo, que el gobierno compró la voluntad de los jefes pandilleros de reducir la tasa de homicidios. Tercero, que debido a esta corrupción de sus líderes, las bases de ambas pandillas no están de acuerdo, lo que lleva a la conclusión que “la tregua” no es sostenible. Y cuarto, que detrás de la negociación, por parte de las pandillas, está su decisión de convertirse en actores políticos, lo que lleva al señalamiento que El Salvador está en peligro de convertirse en un Estado fallido que permite no sólo el fortalecimiento de las pandillas, sino su conversión en crimen organizado con poder político.

Para ninguna de estas cuatro afirmaciones nadie ha ofrecido pruebas. Muchos han intentado detectarlas, pero sin resultado. Ni para las negociaciones del gobierno con las pandillas. Mucho menos para la compra de dirigentes pandilleros por parte del gobierno. Tampoco para divisiones y rebeliones dentro de las pandillas. Ni para planes de los pandilleros de incursionar en la política. Todo se quedó, desde marzo a la fecha, en la repetición de las alegaciones. Y mientras tanto, “la tregua” se ha sostenido, contra todos los pronósticos. Las cifras hablan por si, incluyendo las cifras de desaparecidos. Con lo que también se cae la tesis que las clicas manipulan la tasa de homicidios desapareciendo a los cuerpos.

Un periodista tan profesional como Douglas Farah no hubiera retomado estas “informaciones”, sin cuestionar y someterlos a examen de comprobación, si las hubiera recibido de las fuentes originales: sectores interesados dentro de los aparatos de seguridad e inteligencia, que se sienten amenazados por los cambios en del gabinete de seguridad con la llegada de David Mungía Payez a esta cartera. Unos porque definitivamente fueron desplazados con la ruptura del control partidario del FMLN sobre Seguridad, la PNC y las estructuras de inteligencia de la policía y del Estado. Otros, porque no quieren tolerar que bajo el odiado gobierno de izquierda se abra la posibilidad de resolver un problema que ellos no han podido resolver cuando tuvieron el control de estos aparatos bajo los gobiernos de derecha.

Si estas “fuentes” hubieron hablado poniendo su cara, nadie les hubiera prestado mucha atención, mucho menos Douglas Farah. Entonces, hablaron al oído de ciertos periodistas, aprovechando el clima de rechazo a la llegada de los dos generales a la dirección de la política de seguridad. Intuyeron -correctamente- que existía una cierta predisposición de aceptar cualquier “información” que aparentemente confirmaba la tesis que los militares iban a manejar mal los asuntos de seguridad.

Así cayeron en la trampa los colegas de El Faro. Y otros, en todos los medios principales. Y también mi amigo Douglas Farah, quien vino a El Salvador a invitación de El Faro a participar en un foro sobre periodismo. Para alguien como Douglas Farah, El Faro es un medio respetable, cuyo intento de desarrollar el periodismo investigativo siempre ha apoyado. Ve a sus jóvenes y comprometidos reporteros y cronistas casi como sus alumnos. Así que les compró la historia ya reciclada, ya casi blanqueada por la publicación en su periódico digital, que el gobierno compró a los jefes pandilleros en las cárceles. Les compró las historias de las amenazas de las pandillas contra el director de El Faro. Les compró, sin necesidad de mayor investigación y comprobación con otras fuentes, la historia de las divisiones en las pandillas. Quiero pensar que algunas otras fuentes consultó, pero obviamente fuentes igualmente contaminadas, algunos de ellos ex-colegas nacionales desde sus tiempos de corresponsal de guerra.

El resultado es irónico. Mientras que El Faro, viendo la realidad y haciendo su trabajo de investigación, abandona su inicial postura y comienza a cubrir con escepticismo, pero también con objetividad, el desarrollo de “la tregua”, Douglas Farah se lleva a Washington una imagen superficial y contaminada y redacta un informe parcializado. Y este informe, a su vez, es ampliamente citado por los medios. Una vez citado por los medios mainstream, el analista Carlos Ponce puede usar el informe del CSIC como comprobación de la tesis que siempre ha defendido: que “la tregua” es insostenible y peligrosa. Se cierra el ciclo del reciclaje y lavado de desinformación.

Conociendo bien a Douglas Farah y su profesionalismo, le reto a venir nuevamente a El Salvador, esta vez por más que unos días, y hacer una investigación seria sobre el tema.
(El Diario de Hoy) 

Carta a Rafael Mendoza, a quien el rey expulsó del tempo legislativo


Estimado Rafa:
Dice el Chele Alas, encargado de prensa del presidente de la Asamblea, que tiene en su posesión una grabación donde alguien, dentro de una multitud de periodistas que querían respuestas de Sigfrido Reyes y no las obtuvieron, dijo la palabra “culero”. Y dice el Chele Alas que fuiste vos el culpable de esta ofensa al todopoderoso...

Por esto el mismísimo presidente Reyes ordenó a sus agentes de Seguridad que ya no te dejen entrar a la Asamblea, porque no sos digno de cubrir para El Diario de Hoy los pleitos en este órgano del Estado, como lo has hecho por 8 años con admirable paciencia y resignación...

Bueno, no queda muy claro quien ordenó este acto de censura. El Chele Alas dijo que fue la Junta Directiva, pero doña Milena Calderón de Escalón reveló que el caso ni siquiera se discutió en la Junta, de la cual es integrante. Así que asumamos que fue una decisión solitaria de señor que se sintió aludido por la palabra “culero”.

Recomiendo al aparato de inteligencia de Sigfrido Reyes a mejorar su capacidad de grabar cualquier comentario que los colegas periodistas hacen fuera de cámara y micrófono sobre los señores diputados. Podrían coleccionar una riqueza de expresiones, incluso mucho más creativas que “culero”, y empezar a expulsar, uno por uno, a todos los reporteros, hasta que sólo queden los sumisos y los que están en planilla de “menta” de presidencia de la República o de la Asamblea...

Escribo esto el mismo día que el presidente de la Asamblea se dirige solemnemente a los sindicalistas que se han tomado el edificio en frente, de la Corte Suprema, para agradecerles que hayan “recuperado otro órgano del estado del control de la derecha”. A partir de este día, los ciudadanos y los periodistas tenemos todo el derecho de decirle palabras mucho más serias que la que supuestamente le dijiste vos, Rafa. A partir de hoy todos tenemos derecho de decirle: delincuente, golpista, violador de la Constitución, instigador a actos de usurpación de cargo y de interferencia en la justicia...

Mientras tanto, querido colega Rafa Mendoza, vos gozá del privilegio que te han liberado del terrible deber de tener que ir todos los días a la Asamblea para escuchar las debates estériles y aburridos.

Un abrazo, Paolo
(Más!/EDH)