Carta desde Alemania (3): sobre armas

Un terremoto en Alemania. Algunos dirigentes políticos, de diferentes partidos, pero a los cuales les une el valor de provocar debates controversiales, exigen en voz alta: ¡Armas para los kurdos!

Es como si alguien se echara un pedo en plena misa. La misa es el discurso pacifista, humanitario de todos los partidos, todas las iglesias y todos los intelectuales. Discurso que suena bonito, y que normalmente es correcto cuando se exige que Alemania no exporte armas a zonas de conflicto. Pero en el caso de la actual situación en Irak, este discurso es cínico e hipócrita. Hay una milicia islamista ultra radical y armada hasta los dientes llamada IS (Estado Islámico), que masacra a cristianos, kurdos, chiitas – a todos que no comulgan con su versión sangrienta del Islam. El gobierno central del Irak y su Fuerza Armada no pueden detener a los genocidas, porque Obama, cuando se retiró, los dejó en un Estado lamentable de corrupción y división religiosa y étnica. Cuando los islamistas de IS tomaron control de buena parte norte del Irak, cuando las tropas del gobierno del Irak se rindieron y les entregaron las armas, y cuando las masacres comenzaron, Obama esperó semanas antes de ordenar por lo menos algunos ataques aéreos al Califato programado por el IS. Too Little too late. Demasiado pinche, demasiado tarde…

Los únicos que se enfrentaron a las milicias relacionadas a Al Qaeda, fueron los kurdos y sus milicias, que controlan sus territorios en el norte de Irak. Y los únicos que inmediatamente aparecieron para apoyar a los Peshmerga, fueron los guerrilleros kurdos de Turquía del PKK.

Regresemos al debate en Alemania: Todos coinciden que hay que ayudar a las minorías religiosas y étnicas que están siendo perseguidas y masacradas por lo que se llama el “estado Islámico” que los islamistas están creando en partes de Irak y Siria. Discuten sobre “ayuda humanitaria”, y algunos llegan a proponer “equipos no letales” – y el gran debate es si los entregan al gobierno central del Irak o directamente a los kurdos.

En medio de esta discusión estéril aparecen voces disonantes y dicen: Dejémonos de pajas, en Irak necesitan armas y municiones, y hay que dárselos a los únicos que están combatiendo: los milicianos kurdos del Norte de Irak y sus aliados, los guerrilleros kurdos de Turquía y Siria. Y lo que pasa es increíble: el diputado Gregor Gysi del partido La Izquierda, algunos dirigentes de Los Verdes en incluso conservadores del CDU, que exigen inmediata ayuda militar para los kurdos para evitar mas masacres en Irak, son atacados en sus propios partidos. Se topan con el dictado de lo políticamente correcto, y esto dice: ayuda humanitaria, pero nunca mandar armas a zonas de conflicto.

En mayo del 1980, fui parte de una campaña muy polémica en Alemania, pero también inmensamente exitosa, que se llamó “Armas para El Salvador”. Bajo el impacto del asesinato a monseñor Romero y de la represión sistemática contra opositores en El Salvador, lo políticamente correcto en la izquierda alemana era la ayuda moral y humanitaria para el movimiento popular salvadoreño. Nosotros, con una campaña muy transparente y provocativa, exigimos públicamente y sin disfraz: Hay que apoyar a la insurgencia, y lo que necesitan es dinero para armas. Y recolectamos, en solo un año, unos 3 millones de dólares - para armas, no para asistencia humanitaria.

En el 1980, logramos cambiar lo políticamente correcto. Armamos una gran controversia, y al final grupos sindicales, estudiantiles y hasta religiosas aportaron dinero para armas. Hoy pasa algo parecido. Unos cuantos levantan la voz, se arriesgan y se rebelan contra el dictado de lo políticamente correcto - y la gente lo entiende y apoya. Ya hay cambios en la opinión pública alemana: el influyente semanario DER SPIEGEL publicó un editorial exigiendo que se levante el embargo de armas para los kurdos. Y la ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, comienza a hablar de la necesidad de apoyar a los kurdos con armas, no solamente con discursos. Al rato el gobierno alemán va a mandar armas y directamente donde saben usarlas: a los kurdos. La suerte del Irak no puede depender de pusilánimes como Obama.

Saludos, Paolo Lüers

(Mas!/EDH)

Carta desde Alemania (2): sobre el poder moral de un presidente

Los alemanes tienen un presidente que no tiene ningún poder administrativo. El poder y el gobierno están exclusivamente en manos del Kanzler,  como llaman al jefe de gobierno. Jefa actualmente: la poderosa señora Angela Merkel. El único poder que tiene el presidente reside en su capacidad de crear debate, definir agenda, y de esta manera despertar o cambiar la conciencia de la ciudadanía. Si es que tenga esta capacidad.

Hubo presidentes alemanes que nunca la tuvieron, y que por tanto se redujeron a un rol meramente protocolario. El actual presidente Joachim Gauck sí tiene esta capacidad de provocar controversia y así generar debate y conciencia. El último ejercicio de este tipo de poder presidencial fue cuando apareció en la Conferencia de Seguridad en München, el principal foro mundial para discutir conceptos de política militar y de seguridad, con estas palabras: "Alemania, para ser un socio confiable, tiene que intervenir en cuestiones de seguridad de manera más ágil, decidida y sustancial... Y esto incluye intervenciones militares multilaterales."

Muchos dijeron que con esto, Gauck estaba metiéndose donde no tiene competencia, incursionando el ámbito exclusivo de la jefa del gobierno. Pero Gauck sostuvo que es su responsabilidad como presidente iniciar debates para redefinir el rol de Alemania luego de dos guerras mundiales y su reinserción a la comunidad internacional. Sus adversarios argumentaron que Alemania, con su historia, no tiene solvencia moral para intervenir en conflictos internacionales. Gauck argumentó lo contrario: Con su historia particular, Alemania no puede negarse a asumir responsabilidad por la vigencia de los derechos humanos. En una entrevista dijo la frase provocativa: "En la lucha por los derechos humanos uno tiene que estar dispuesto incluso de tomar las armas."

Misión cumplida: se generó el debate necesario, y una comisión de funcionarios e intelectuales presentó un papel sobre política exterior y militar con el título: "Nuevo poder, nueva responsabilidad." Está naciendo un nuevo consenso sobre el rol de Alemania, rompiendo con los tabúes, complejos de culpa y las doctrinas de la posguerra.

¿Quién dice que la presidencia de Alemania no está dotada de poder? La poderosa canciller Angela Merkel ve con celos este ejercicio del poder moral e intelectual del presidente. Pero en el caso de la nueva doctrina de seguridad, que se generó a raíz de la provocación de Gauck, al fin no le queda otra que implementarla.

De la misma manera, el presidente Gauck ha dado impulsos a la política social, de medio ambiente, a la defensa de la libertad empresarial. ¿De dónde viene este hombre? De la Alemania comunista, de la resistencia pacífica contra la dictadura comunista. Resistencia que por falta de oposición partidaria nació de instituciones como la Iglesia Luterana, de la cual fue pastor. En este tiempo antes de la caída del muro de Berlin, cuando el régimen entró en crisis por la ola de ciudadanos que buscaron huir del "Estado de los Obreros y Campesinos", surgió otra frase célebre del entonces opositor Joachim Gauck: "Una vez que tengamos el derecho de salir de esta república, vamos a insistir en quedar y cambiarla."

De la lucha contra el totalitarismo le nació su concepto de libertad que pone en el centro de todo. Libertad del individuo. Libertad que nadie debe limitar, tampoco alegando interés colectivo.
Tener a un hombre de este formato y con este coraje como presidente me parece a mi, ahora ciudadano de El Salvador, un privilegio.

Saludos desde Alemania, Paolo Lüers
 (Mas!/EDH)

Carta a mi hermano Hernán Vera

Querido “Maravilla”:
No puedo creer que moriste, enano. Te conocí en Managua, en diciembre del 1980. Ambos esperando el traslado a El Salvador, a la guerra que queríamos grabar, filmar, fotografiar, relatar desde adentro. Pasamos el tiempo tomando ron, despidiéndonos, platicando. Bueno, vos platicando, yo escuchando. Yo hablando poco, por lo del idioma - y porque aun no tenía nada que contar.

Una madrugada de un día como cualquiera, un 10 de enero del 1981, me despertaron: “Vas para San Salvador, con Hernán, van a llevar las cámaras. Apurate, el vuelo va en tres horas.”

Sentado en el avión, Hernán me dice: “Hoy comienza la insurrección. A las 5pm. Pero yo más bien creo que empieza una guerra larga.” Obviamente, no le creí nada, pensaba que era broma.

Lugo, ya instalados en la casa de Melitón Barba, en la Laico, le digo: “Faltan 10 minutos para las 5, y nada. Era paja.” Y Maravilla soltó una carcajada y dice: “Enano (toda la vida me dijo enano aunque le llevaba casi una cabeza; pero él dijo enano a todos, costumbre que se me pegó a mi..), y vos crees que el asalto al cuartel lo van a anunciar antes con unos tiritos.” – “¿Cuál cuartel?” – “El San Carlos, a dos cuadras, ¿no te recordás que te lo enseñé cuando pasamos?”

A las 5 de la tarde más 3 minutos comenzó el infierno. Ráfagas, sirenas, bombazos toda la noche. El 10 de enero resultó ser un día no tan ordinario, sino, como había dicho Hernán, el primer día de una larga guerra de la cual ambos saldríamos hasta enero del 1992, cuando Hernán me dijo: “Enano, me voy, quiero hacer cine. Buscáte una vida, , esta onda ya estuvo.” Y se fue. Se hizo independiente y hizo películas, telenovelas y documentales en México. Y yo me quedé en El Salvador, pero también me hice independiente - para volver a ser periodista, para hacer una familia y criar hijos…

Aquella larga noche del 10 de enero la pasamos en la casa en la Laico, encerrados por el toque de queda. En los noticieros escuchamos de la captura de Nelson Arrieta, el periodista venezolano que había alquilado la casa de Melitón donde estábamos, conocida entre los periodistas como la casa de los venezolanos. A Nelson lo agarraron en la casa clandestina que servía como cuartel general de los Comandos Urbanos del ERP.

“La primera casa que van a catear es esta, enano. Pero no te preocupés, no esta noche, Tienen suficiente que hacer para sobrevivir estos cabrones.”

A las 6 de la mañana del día 11 estábamos en camino a Morazán, en un microbús pintado de rótulos de “Prensa Internacional”, con nuestras cámaras. Pasamos retenes de la Guardia, de las FPL, del ejército, del ERP, de la PN, de las FAL - pero llegamos, en medio del caos total, a las minas de San Sebastián, cerca de Santa Rosa de Lima, tomadas por los mineros y los guerrilleros del ERP.

Ahí dejamos a Hernán, y Gustavo Amaya y yo regresamos a San Salvador, a activar el plan original de establecer una base periodística dentro de la capital, con cobertura internacional, con credenciales del Comité de Prensa del Estado Mayor, y en contacto con Managua y Morazán. Hernán se quedó en Morazán, para toda la guerra, grabando videos, escribiendo editoriales para la RV. Nos volvimos a encontrar en Morazán, trabajamos juntos, tejimos el colectivo de cine y su trabajo sincronizado desde la montaña, la capital y el exterior, donde editamos y difundimos las películas. Mucho de lo que aprendí en estos 11 años de trabajo en medio de la guerra, lo aprendí de Hernán. Sobre todo la filosofía que permite gozar de la vida y ser creativo a pesar de los horrores de la guerra.. Para entender esto, un ejemplo que demuestra que no estoy hablando de filosofía teórica, sino de filosofía para la vida: Vos me enseñaste que bajo los frecuentes bombardeos, lo mejor que uno podía hacer es meterse bajo un palo sombroso y dormir: “Enano, los morteros o te caen o no te caen. No tiene sentido afligirse, ni mucho menos correr de un lado al otro. Lo mejor es descansar.” Esta filosofía, Hernán, es lo mejor que he aprendido de vos: No afligirse por cosas que no podés cambiar.

Maravilla, me harás una increíble falta. Paolo Lüers
(Mas!/EDH)