Carta a Marce: Belleza por una buena causa +Carta al presidente: ¡Vete la "Ley Funes"!

Hoy mando dos cartas, porque ambas son urgentes y ya no tendrían sentido si las publico la otra semana…

 

Carta a Marce Santamaría: Belleza por una buena causa

 

marce-MW2015Querida “Pobre la María”:
No sé si hoy, sábado 19 de diciembre, vos serás coronada Miss Mundo 2015 en Sanya, en una especie de Las Vegas y Disney Land chino. Pero de todos modos, déjame decírtelo, sos la más digna representante que nuestro país pudo mandar a esta competencia.

Tu belleza está fuera de cuestión, ya todos la conocemos y disfrutamos. A mi me flechaste cuando saliste como “Pobre la María” en el video de Shaka y Dres con Luis Enrique Mejía Godoy. Toda la vida te voy a saludar con este nombre: “Pobre la María”…

Pero ahora publicaron el video que presentaste en China, como todas las candidatas a Miss Mundo, hablando de “Beauty with a purpose”, libremente traducido como “Belleza para una buena causa”. Tus primeras palabras: “Todos me preguntan: ¿Cómo es vivir en el país más violento del mundo?”

Con tu respuesta te ganaste definitivamente mi corazón, y ojala el del público y del jurado - y el título: “La violencia la enfrento trabajando contra ella, en prevención, con los niños en los barrios violentos, como activista de ‘Glasswing’.”

Me recuerdo de Gabriela Molina, que hace un par de años compitió por Miss Mundo, y que llegó a China para contar al mundo de “Techo para mi país” – y cuando mi hijo vio este video, se hizo voluntario de Techo – y su vida cambió.


Tú también tocás vidas, Marce. ¡Gracias!,

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Vea el video:

Beauty with a Purpose Presentation: MARCE SANTAMARIA/EL SALVADOR

 

Vea el video: Pobre la María





Carta al presidente: ¡Vete la "Ley Mauricio Funes"!

Señor presidente:
Tiene la extraordinaria oportunidad de mostrar que su compromiso es con el país, muy por encima de intereses partidarios.

Tiene la oportunidad, tal vez la única, de mostrar que su interés no es garantizarle impunidad a nadie, ni siquiera al hombre que le precedió en Casa Presidencial, ni a nadie de su propio partido, sino que está dispuesto a combatir la corrupción en serio, y no sólo la de sus adversarios.

Su partido FMLN, que quiere proteger a Mauricio Funes, Sigfrido Reyes y otros que están siendo investigados en la Sección Probidad de la Corte, actúa en complicidad con GANA, que quiere protegerse a si mismo y su patrón, y con el PCN, que quiere proteger a su diputado Cardoza y a saber quién más. Juntos aprobaron el miércoles pasado la nueva Ley de Probidad. Esta ley, ya bautizada por la vox populi “Ley Mauricio Funes”, le quita los dientes a la Sección Probidad para que no muerda a nadie. Está hecha para evitar que los casos como el de Funes, donde funcionarios no pueden justificar el crecimiento de su patrimonio, pasen de la Sección Probidad a la fiscalía y los tribunales.

Esta ley es, a todas luces, inconstitucional. Tan así que sólo quedan dos opciones: o usted la veta por inconstitucionalidad; o usted la firma, entra en vigencia, solo para que la Sala la declare inconstitucional y la mande de regreso a la Asamblea. En el primer caso, usted es precursor de la lucha contra la corrupción; en el segundo usted será obstáculo de esta lucha.

Usted escoja que tipo de presidente quiere ser. Saludos, 

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(MAS!/El Diario de Hoy)

 

Carta a los magistrados de la Corte Suprema

Lo conquistado no se entrega. Ha costado demasiado caro volver a poner la sección Probidad de la Corte Suprema de Justicia en capacidad de cumplir su función constitucional como guardián de la probidad de los funcionarios, para ahora permitir que vuelvan a sacarle los dientes a esta institución clave.

Tuvo que instalarse en el 2009 una Sala de lo Constitucional independiente. La sociedad entera tuvo que defender esta Sala del Frente y la gente de Funes y Saca se dieron cuenta que iba en serio la independencia de estos magistrados. Hubo que derrotar dos intentos de tomarse de asalto el control de la Corte Suprema. Y tuvo que pasar otra elección complicada de magistrados de la Corte, ahora en el 2015, para lograr una Corte Plena más unificada alrededor de la institucionalidad democrática del país.

Y entonces, la Corte le quitó el bozal a la Sección Probidad, devolviéndole el mandato de examinar de fondo, y no solo de forma, las declaraciones patrimoniales de los funcionarios públicos, incluyendo presidentes de los órganos del Estado. Y la Corte Plena retomó su facultad de iniciar juicios contra los funcionarios que no pasaron este examen.

Inmediatamente viene la contraofensiva: en el debate sobre la nueva Ley de Probidad, iniciada para evitar que alguien vuelva a ponerle bozal a la Sección Probidad para proteger a funcionarios corruptos, introducen de contrabando algunos artículos que, al ser aprobados, volverían a echarle agua a esta ley y quitarle fuerza a la Sección Probidad.

El Frente y sus aliados de Gana quieren quitarle a la Corte Plena la facultad de supervisar la Sección Probidad y de autorizar sanciones y apertura de juicios. Quieren que tres magistrados de la Sala de lo Civil asuman esta función, y no los 15 magistrados en pleno. Calculan que es más fácil corromper a tres magistrados que a los 15…

Además quieren eliminar de la legislación la llamada “presunción de enriquecimiento ilícito”, que ahora permite abrir juicios contra quienes entregan declaraciones patrimoniales donde los números no cuadran.

Posiblemente tengan la mayoría simple de 43 diputados para hacer estas reformas. Pero esto no significa que la sociedad tenga que aceptar este retroceso en nuestra proceso de fortalecer y transparentar las instituciones democráticas. Dependería de ustedes, los magistrados de la Corte Suprema, sobre todo de la Sala de lo Constitucional, que pongan paro a esta maniobra. La consigna “Lo conquistado no se entrega” no es patrimonio de ninguna ideología particular, aunque la hemos escuchado más en manifestaciones de la izquierda.

Los mecanismos de transparencia, rendición de cuentas y vigilancia (como por ejemplo la Sección Probidad) son patrimonio y conquistas de la sociedad entera, y ustedes como magistrados son sus guardianes.

Siempre, cuando ustedes ejercen esta su función de guardianes, la sociedad civil les ha apoyado, y los partidos al final han tenido que aceptar las reglas.

Saludos, 

Carta a los capitalinos: ¡Qué regalo este parque!

Estimados amigos:
No me lo van a creer: fue hasta el domingo pasado que al fin fui a conocer el parque Bicentenario.
De repente sentí la imperiosa necesidad de ver algo verde, respirar aire de bosque. Pero  también una horrible hueva de pasar horas en el carro para llegar a los mejores lugares verdes del país: los cafetales de la Ruta de las Flores o de la Cordillera del Bálsamo, las montañas de Chalate o Morazán…

Ante este dilema entre hueva y ganas de salir, de repente dijimos: ¿Y si vamos al Espino?
Llegamos en 10 minutos. Había parqueo de sobra. Y caminando otros cinco minutos, estuvimos inmersos en el bosque: bambú, los árboles de sombra, el cafetal. Siempre cuando pasaba por la Jerusalén, vi cantidades de gente caminando por unas pistas de cemento, pegadas al tráfico y ruido de la autopista -y es por esto que nunca me animé a parquearme y entrar al Bicentenario.


Ahora me di cuenta que no es un parque, es un bosque. Con veredas de tierra, con barrancos, con árboles caídos, con este tufo inconfundible de los bosques, donde siempre algo se pudre para que otra cosa crezca. ¡Qué regalo para los capitalinos de tener en medio del caos urbano un parque que no es jardín, sino bosque, donde uno puede caminar 2 horas sin ver mucha gente! ¡Y qué desperdicio que yo dejé pasar, como muchos capitalinos, años sin hacer uso de este lujo!

Lo que más me gusta es que los que diseñaron este parque construyeron muy poco dentro del bosque. Nada de caminos encementados en el interior. Un par de bancas y mesas para que la gente pueda hacer su picnic. Un par de mapas para que la gente no se pierda. Unos pocos áreas con juegos para niños. ¿Para qué hacer más, cuando el gran campo de aventura para los bichos es el bosque, no los columpios?

Lo que sí tendría sentido construir, siempre de la manera rústica como está hecho todo en este parque, son unos cuántos kioscos, donde uno se puede sentar en la sombra de los árboles para comer un pastel, tomar café, fresco o -¿por qué no?- unas cervecitas. Luego de la caminata por el bosque yo me estuve muriendo por una cerveza helada, y tuve que ir hasta el Paseo El Carmen para encontrar adónde tomármela al aire libre. No estoy hablando de instalar chupaderos en el parque, sino de un decente jardín cervecero para los caminantes, que a la vez sea sorbetería y pastelería para las familias… Yo me haría adicto al bosque del Espino…

Otra cosa que me llamó la atención: Nadie ha hecho nada para incorporar al parque a los viejos habitantes de la finca. No sé si las alcaldía involucradas lo han intentado o no, pero es un hecho que de repente uno se encuentra con unos asentamientos muy precarios; me imagino que son los mismos que hace poco querían desalojar a la fuerza y que se salvaron, por ahora, con un amparo de la Sala. Deberían hacerles casitas sencillas pero dignas en medio del bosque, emplearlos como guardabosques y permitirles dar servicios a los usuarios del parque.

Amigos capitalinos que viven en San Salvador, Mejicanos, Santa Tecla, Merliot: tenemos un paraíso a la vuelta de su casa. Usémoslo y exijamos a las alcaldías que lo cuiden, pero sin joderlo; que lo desarrollen y amplíen, pero sin quitarle su carácter de bosque.

¡Nos vemos en El Espino!

El dilema de los socialistas españoles y la posibilidad de una nueva mayoría reformista

Tuvo que movilizarse el viejo señor del PSOE, el ex presidente Felipe González, para poner en su lugar a “Podemos” y su candidato Pablo Iglesias. Durante meses "Podemos" atacó sin misericordia a los socialistas y su candidato Pedro Sánchez – y esta estrategia tuvo toda la lógica del mundo: “Podemos”, la autoproclamada “nueva izquierda”, para crecer tiene que desplazar a la socialdemocracia. Su campaña es muy simple: atacar a la derecha gobernante, el PP de Rajoy, y decir que los socialistas ya no son oposición, sino cómplices del PP. Ocupar el espacio socialdemócrata. Y luego, pactar con un debilitado PSOE para formar una gobierno de “unidad popular”. Todo muy lógico.

Lo ilógico es que la campaña del líder socialista Pedro Sánchez nunca entendió que su principal adversario no era ni el PP ni mucho menos el nuevo centro llamado “Ciudadanos”, sino “Podemos”. Era la “nueva izquierda” que le estaba robando votos y disputando el papel de principal retador de Rajoy. Para ganar a Rajoy y asumir el gobierno, el PSOE tenía que parar a “Podemos”, atacándolo. Pero no lo hizo. Ni en las reciente campaña electoral para parlamentos regionales y gobiernos municipales, y tampoco ahora en la campaña que va a definir el Congreso y el gobierno. Pedro Sánchez obviamente se tragó la tramposa tesis de “Podemos” que solo una nueva mayoría de izquierda podrá derrotar a la derecha. Hizo pactos locales y regionales con “Podemos”, incluso algunos (como en el ayuntamiento de Madrid) como socio menor. No entiende que la mayoría que tiene que construir es la mayoría de los reformistas, para derrotar al PP y al mismo tiempo marginar a “Podemos”, la fuerza anti-europea.

Pablo Iglesias y “Podemos” saben que no pueden ganar las elecciones generales en España. Su meta no es ganar, sino desplazar a los socialistas y convertirse en sus herederos. Y de paso, a quebrar su resistencia al populismo y al concepto de la “unidad popular”. Por esto definieron, correctamente, a los socialistas como su enemigo principal. Luego, cuando de repente surgió “Ciudadanos” como nueva fuerza emergente de cambio y renovación, robándole a “Podemos” las banderas del relevo generacional y del cambio, “Podemos” definió a Albert Rivera, el carismático líder de esta fuerza céntrica, como segundo enemigo principal. Se había generado una situación muy compleja: Podemos estaba robándole votos al PSOE, pero “Ciudadanos” le estaba robando aún más a “Podemos”, y al mismo tiempo al PP. Por esto, Albert Rivera creció tanto que ahora muchos piensan que la recta final es entre Mariano Rajoy y él, con las dos fuerzas de izquierda relegadas.

De repente vino Felipe González, agarró el micrófono del PSOE y dirigió todo el ataque verbal a Pablo Iglesias y “Podemos”. Correcto, refrescante, pero tarde. Pedro Sánchez, el líder del PSOE, piensa que necesita a “Podemos”. En caso que logre sobrepasar a Rajoy, quiere gobernar con “Podemos”. En caso que gane Rajoy o Rivera, Sánchez se ve en una alianza opositora con “Podemos”. Felipe vino tarde. Ya no puede cambiar la estrategia de su partido...

Esta estrategia equivocada le va a costar caro al PSOE. No solo están al punto de perder, otra vez, la batalla por la presidencia, sino también el papel de primera fuerza opositora. Lo más lógico, y lo mejor no solo para el PSOE, sino para el país, hubiera sido trabajar desde el principio para que “Podemos” no crezca. Y prepararse a una alianza con la nueva fuerza progresista, liberal, radical-democrática que es “Ciudadanos”. O juntos en el gobierno, o juntos haciendo oposición al desgastado PP de Rajoy. Si Rivera gana, necesita al PSOES para gobernar. Si no, tendría que gobernar con el PP, cosa que no prefiere y que no sería nada bueno para la renovación del país. Si Pedro Sánchez gana, necesita pactar con “Ciudadanos”. Si no es con “Ciudadanos”, estaría obligado a pactar con “Podemos”, lo que sería lo peor para la socialdemocracia, para España y para Europa.

El PSOE y “Ciudadanos” son la fórmula perfecta para renovar España. Tienen muchas coincidencias en temas de institucionalidad, el manejo de la crisis catalana, la reforma de las autonomías, derecho humanos, transparencia, etc. Tendrían que ponerse de acuerdo sobre temas económicos, fiscales y sociales, pero precisamente esto sería bueno para España: salir de la vieja polarización entre neoliberalismo y socialismo, conceptos que ambos ya no tienen vigencia. Es posible una nueva mayoría reformista y progresista. Ojala que los socialistas lo entiendan.


(El Diario de Hoy)