miércoles, 5 de febrero de 2020

Carta sobre las malditas maldiciones. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 6 febrero 2020

“ARENA y el FMLN no son basura, son peor que eso. Negociaron con la sangre de nuestro pueblo. Mil veces malditos”. Nayib Bukele, 1 de febrero de 2020.
“Mil veces malditos” no es una simple expresión de desprecio, como decir “los malditos partidos”. Es una maldición. Parece una fórmula de maldición. Expresa el deseo de que al maldito le suceda algo malo, o incluso fatal. Confía en el poder mágico de las palabras y piensa que proferir la maldición es suficiente para que el destinatario padezca un infortunio. Las maldiciones forman parte de las supersticiones, no de la racionalidad que debería regir las relaciones entre un gobernante y la oposición.
El presidente, al recurrir al ancestral lenguaje de la maldición, abandonó el pacto social -la Constitución- que le exige proteger y fomentar la armonía social en el país. Abandonó el esquema de convivencia democrática, que requiere que el enfrentamiento político sea racional, basado en argumentos, críticas y propuestas. Las críticas pueden ser muy fuertes, pero no deben deslizarse al imperio irracional de las maldiciones.
Proferir este tipo de maldición a los dos partidos principales de oposición significa que el presidente tiene definida como meta la destrucción de estos dos partidos, o probablemente la destrucción de la oposición como contrapeso al gobierno. Cualquier oposición. Cualquier persona, sector social o fuerza política que no se someta al poder puede ser sujeto de la maldición, o sea del intento de destrucción por parte del gobierno.
No puede ser. No lo podemos permitir. 
Saludos, 


lunes, 3 de febrero de 2020

Carta a mis lectores: No voy a parar de escribir, aunque no sobre mi caso. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 4 febrero 2020


Como se habrán enterado en los medios, he sido acusado por la Fiscalía General de haber participado en una “agrupación ilícita” para cometer “fraude electoral” en las presidenciales del 2014.

Las acusaciones son falsas. 

Más allá de esta afirmación, no voy a escribir más sobre este caso en el espacio de opinión que me otorga El Diario de Hoy. Si necesito informar o comentar sobre el caso, junto con mi defensora voy a usar los demás medios de comunicación.

Por supuesto no voy a parar de escribir mis cartas y columnas, como hago desde más de 10 años, retomando los temas importantes del país, desarrollando el oficio de la crítica política. El juicio contra mi persona obviamente es de alta importancia para mi, pero no es el eje central para la opinión pública del país. Pero por supuesto les invito a seguir atentos y críticamente las noticias que sobre este juicio se van a difundir en los próximos meses. 

A mi periódico, El Diario de Hoy, le invito a cubrir mi caso con objetividad, sin intentar esconder o minimizar que un columnista y miembro del Consejo Editorial del periódico esté entre los acusados. A nuestros reporteros y los otros que cubrirán el caso les pido que sean justos e independientes, y que no se dejen contagiar de la tendencia de celebrar en los medios un juicio adelantado con condenas adelantadas.

A los usuarios de las redes sociales, que ya están inundadas de fake news sobre el caso y de ataques viscerales contra muchas de las personas involucradas, muchos de ellos generados en Casa Presidencial, también pido que no se dejen impresionar y esperen la verdad como se va a revelar en el juicio.

Esto es todo lo que en El Diario de Hoy voy a decir sobre el asunto.

Saludos,