Carta a Lilian Tintori

Lilian y Leopoldo, el día de su captura
Querida Lilian:
La persona más importante, la estrella de la cumbre de Panamá, no es Obama, no es Raúl Castro, y ciertamente no es Nicolás Maduro. La estrella eres tú, Lilian. Te has convertido en la imagen de la Venezuela libre, rebelde, orgullosa.


Maduro, el heredero de Hugo Chávez, ha cometido un gravísimo error, cuando hace ya más de un año echó preso a Leopoldo López, tu esposo. Leopoldo ya era uno de los líderes de la oposición capaz de hacer temblar el régimen chavista. Como preso político, se convirtió en un símbolo que une a una nueva mayoría en Venezuela.

Lo que no supo prever Maduro es que con Leopoldo en régimen de aislamiento en la cárcel militar de Ramo Verde, su voz desafiante no se iba a callar, porque a la par de este hombre hay una mujer que no se rinde, que tomó el micrófono que habían arrebatado a su esposo, y que hace llegar su mensaje a todos los rincones de Venezuela y el mundo.
  
Con tu belleza, tu amor y tu combatividad, tú estás enamorando a los venezolanos de la idea de la libertad. Y ahora, en la cumbre de las Américas de Panamá, nos damos cuenta que no solamente a los venezolanos. Tú los retaste, y 29 ex-presidentes se unieron para exigir la libertad de Leopoldo – y de Venezuela. Incluso Dilma Rousseff, la gobernante de Brasil y amiga de Hugo Chávez, pidió a Maduro que libere a los presos políticos y que garantice elecciones libres en Venezuela.

Lilian en frente de la cárcel militar Ramo Verde
En la primera de muchas entrevistas con Leopoldo, en febrero del 2008, me habló de la belleza de la mujer con la cual recién se había casado - y del futuro de una Venezuela democrática, moderna, productiva y justa. Cada vez que lo vi en los siguientes años, me dijo algo como: “Tienes que conocer a Lilian, ella es la verdadera imagen de Venezuela libre.” Nunca nos conocimos, pero cuando saltaste a la tribuna pública, retomando la bandera de Leopoldo, y cuando vi las fotos tuyas, encabezando manifestaciones o frente a la cárcel de Ramo Verde, tirándole besos desde el otro lado del cerco, porque no te dejaron entrar, entendí que Leopoldo tenía razón. Y entendí que Maduro, al encarcelar a él y dejarte libre a ti, había cometido un error irreversible.

Hoy, te veo en la cumbre de Panamá, robándoles el show a Maduro y a la manada de presidentes oportunistas, incluyendo el nuestro, que no se atreven a defender la democracia venezolana. De repente parece que los verdaderos héroes venezolanos son mujeres como tú, como María Corina Machado, la diputada que no aguantaron; como Bony, la esposa de Iván Simonovis, quien estuvo 9 años en Ramo Verde y aun guarda arresto domiciliario; como las hijas del general Raúl Baduel, preso en Ramo Verde; como Patricia, que conquistó con 73,62% de los votos la alcaldía de San Cristóbal, luego de que Maduro encarceló al alcalde Daniel Ceballos, su esposo; como Laura, que conquistó con 87.68% la alcaldía de San Diego, vacante por el encarcelamiento de sus esposo, Enzo Scarano; como Mitzy, que te acompaña en Panamá, la esposa de Antonio Ledezma, alcalde de Caracas encarcelado en Ramo Verde…

No hay forma que un régimen como el de Maduro resista un movimiento opositor con mujeres líderes como ustedes. Te mando un gran abrazo desde El Salvador, y te pido que se lo des a mi amigo Leopoldo. Paolo Lüers
(Mas!/El Diario de Hoy)

Mi primera entrevistaa con Leopoldo López (2008):


Otras entrevistas con Leopoldo:



Otros artículos sobre Leopoldo López:

 

Carta de emergencia al presidente

El hombre que iba a asumir el liderazgo en Seguridad
Señor Presidente:
La ola de violencia se hizo insoportable. Hay que pararla. Pandilleros asesinando a policías; (presuntos) policías ejecutando a pandilleros; grupos de exterminio matando a quienes consideran lacra social; la gente aplaudiéndoles y pidiendo el regreso de la Guardia Nacional; masacres casi a diario; nuevamente desplazados buscando refugio… Y usted ausente.

Aunque es cierto que usted como presidente no puede parar esta locura por decreto, también es cierto que sin las medidas adecuadas del Presidente de la República nadie podrá resolver esta crisis.

El Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, que se formó por iniciativa suya, ya fracasó. ¿Sabe cuándo dejó de ser una opción de solución y una esperanza? El 26 de marzo, día de su marcha blanca. Para ser más preciso: en la madrugada de este día, cuando comandos especiales de la PNC rodearon una finca en Zaragoza -con un claro propósito: aniquilar a un grupo de pandilleros. La orden que llevaba el comando no era capturar, sino ejecutar. El hecho que el mismo día que usted iba a encabezar su marcha blanca los jefes de la PNC decidieran mandar un mensaje tan contundente de guerra, significa que usted no tiene control de su aparato de seguridad. 

El ministro y el secretario de Seguridad del presidente
Usted tiene un discurso, y los que controlan la policía no tienen discurso, están callados, pero hablan el lenguaje de mano dura, pero sin estrategia. Usted habla de paz, y ellos traspasan la línea que separa la acción policial de la acción militar de aniquilamiento. Usted nombra a su comisionado presidencial de Seguridad, pero los que toman las decisiones estratégicas son los jefes de comandos especiales, los jefes de inteligencia, algunos de ellos con trayectorias impresentables de violencia política.

Esto no puede seguir así, presidente. Algunos ilusos ya piden su renuncia. Pero usted no puede renunciar, usted tiene que asumir su responsabilidad. Usted tiene que trazar una política de Seguridad y ponerla en manos de personas que saben ejecutarla.

Ministro de Seguridad de Funes, secretario privado de Sanchez Cerén
Usted tiene la responsabilidad de la seguridad de los ciudadanos, lo que obviamente incluye los policías. Lo primero que tiene que hacer es parar esta locura de "ojo por ojo", porque si seguimos así, nos lleva a la ceguera, como señaló mi colega Álvaro Cruz en El Mundo. Defender la vida de los
policías requiere eficiencia policial, no acciones de venganza. Hay que parar la espiral de venganza. Hay que garantizar que todos los asesinatos a policías sean investigados y castigados ante la ley; pero al mismo tiempo hay que garantizar que ningún policía tome la justicia en sus manos, porque esto solo profundiza el conflicto. Ya la historia ya demostró: a pura sangre y fuego no desaparece la violencia de las pandillas, sino se recrudece.

Edgar Lizama, el hombre del presidente en la OIE
Usted prometió en su campaña que bajo su mando saliéramos del dilema entre "mano dura" y "mano blanda", ejecutando una política de "mano inteligente". Nada de lo que su policía ha hecho hasta la fecha es inteligente. Y nada de lo que su gobierno ha hecho hasta la fecha es inteligente. Inteligente es ser firme en la aplicación de la ley y audaz en el ataque a las causas de la violencia.

Usted habla del diálogo, pero permite que su Consejo sirva para encubrir el vacío de planes y estrategias de seguridad. En este terrible vacío, y detrás de la cortina de humo de marchas blancas y diálogos, se reproducen en la práctica y en el terreno las recetas fracasadas de una policía sin rumbo, un ministerio de Seguridad sin cabeza, de oscuras estructuras de inteligencia sin inteligencia. Los mismos comisionados desgastados aplicando las mismas recetas de mano dura; los mismos políticos (sus secretarios Manuel Melgar y Hato Hasbún), sin capacidad de integrar, en un solo plan, la aplicación firme de la ley con las intervenciones sociales en los barrios y cantones que se desangran.

Reitero: Presidente, primero tiene que cortar en seco y con mano firme la corrupción y las acciones fuera de la ley en la policía y el sistema carcelario. Para esto tiene que sustituir la cúpula policial, empezando con el director, y reformar de raíz los organismos de inteligencia.

Mauricio Landaverde, el hombre del presidente en la PNC
Con esto usted puede parar la espiral de revancha y violencia. Segundo paso: diseñar planes policiales eficientes, basados en inteligencia certera e intervenciones focalizadas, en vez de las fatales "redadas". Tercer paso paralelo: reformar de raíz el sistema carcelario, siguiendo las recomendaciones de la Cruz Roja Internacional, de la OEA y otros organismos. Cuarto paso: apostar por la labor de prevención y transformación social de las alcaldías, dejando a ellas espacio de emplear el diálogo sincero con las comunidades, sin exclusión de las pandillas y sus bases sociales. Pero apostar no significa discurso, como pensó Funes, sino movilización y focalización de recursos.

Los docenas de alcaldes, hombres de iglesia, empresarios e intelectuales, que desde 2012 hemos sostenido el diálogo y la mediación con las pandillas (con e incluso sin facilitación del gobierno), nos comprometemos que pondremos nuestros buenos oficios para que las pandillas hagan lo suyo para desescalar el conflicto con la policía, y para que retomen su compromiso de reducir la violencia que sufre la población. Aun en estos días de locura, hay señales que están dispuestos a esto y a permitir que los programas de inversión social comiencen a atacar de fondo a los problemas de marginación y las condiciones de gueto que reproducen la violencia.

Tome liderazgo, Presidente. Tome las medidas necesarias. Limpie su equipo de trabajo. Se sorprenderá de la energía que podrá movilizar para construir la paz. Saludos, 

(Mas!/El Diario de Hoy)

Carta a Mercedes de la Paz

Estimada suegra:
Hacer chistes de la suegra es un deporte universal. Y yo no soy la excepción. Cuántas veces no he hablado con malicia de vos, Mercedes. De la terquedad con la cual vos siempre insistías en principios como sinceridad, humildad, autocrítica, ir al fondo en discusiones sobre cómo actuar frente a problemas de la familia y del país…

No siempre es fácil convivir con mujeres tan fuertes, tan exigentes, tan independientes, tan poco conformistas.

Vos naciste en una familia que a raíz de la represión del 1932 tuvo que dispersarse. Conoció la dureza del exilio desde chiquita. Hay quienes en estas situaciones deciden adaptarse, esconderse en la normalidad y el conformismo. Hay otras, como vos, que desarrollan un sentido de rebeldía. Cuando en los años 70 nació la insurgencia, vos sacrificaste radicalmente todo -la tranquilidad de tu familia, tu carrera de publicista que tanto te había costado impulsar como mujer en esos tiempos- para luchar contra la represión, que años antes había expulsado del país a tu padre y gran parte de tu familia.
Pero también en la noble insurgencia, en la cual muchos se incorporaron como vos, hubo conformismo y represión. Todos aprendimos esto en algún momento. Y nuevamente, muchos se adaptaron. Vos no. Cuando te conocí, a mediados de la década de la guerra, encontré a una mujer que nuevamente se estaba rebelando, esta vez contra el conformismo de los militantes revolucionarios. Vos, miembro de la generación fundadora de las FPL, no pudiste aceptar tan fácilmente regresar a la "normalidad" y a la disciplina partidaria luego del asesinato de Ana María, con la cual habías trabajado durante años de clandestinidad. Y observando que la dirigencia insurgente se negó a ir al fondo del problema y que mejor se dio por satisfecha con el hecho que su máximo líder Marcial asumió la culpa suicidándose, te apartaste.

Así que la "compañera Silvia", nuevamente se convirtió en Mercedes de la Paz - y se entregó a la tarea de volver a unir su familia - tanto la de su generación dispersada por la represión del 32, como la generación de sus hijas e hijos, dispersada por la guerra. Y esto ha sido el trauma que nunca te iba a abandonar, esta pregunta que te torturó: ¿Tuve el derecho de incorporarme a la lucha por mi país al costo de dejar solas a mis dos hijas adolescentes?

La vida respondió esta pregunta de manera contundente: tus dos hijas, Daniela y Paula, se convirtieron en mujeres fuertes, independientes, creativas y exitosas, una como bailarina, la otra como cineasta. Y no a pesar de la rebeldía de su madre, sino precisamente porque vos actuaste frente a la vida y sus problemas como actuaste: consecuente y rebelde, y nunca conformista. De ahí nació la independencia, desde chiquitas, de estas dos mujeres. Y de ahí, durante toda su vida, se alimentó su fuerza y su talante artístico.

Tengo la impresión que al final de tu vida vos has encontrado la paz contigo misma y tu accidentada y rica vida: en la cercanía con tus hijas, y con Andrés y Juan, los dos hijos de la guerra que adoptaste para convertirlos, a ellos también, en hombres de verdad. Y yo, quien en tantas cosas he disentido con vos, soy testigo de esta historia de una gran mujer que nunca se rindió, nunca se conformó, y que se verá reflejada en las obras de sus hijos.

Podés descansar en paz, Mercedes. Tu yerno Paolo Lüers




(Mas!/El Diario de Hoy)