SEXTA COLUMNA: JULIO, MES DE REVOLUCIÓN Y DE REPRESIÓN.

A Roberto Miranda López, Reynaldo Hasbún Jiménez y a todos los estudiantes universitarios víctimas de la represión, In Memóriam.

El 30 de julio de 1975, es decir hace treinta y tres años, tuvo lugar en San Salvador uno de los hechos represivos más indignantes en contra del movimiento estudiantil y de la comunidad universitaria de la Universidad de El Salvador (UES). La década de los años 70 del siglo pasado, que fue un período de desgaste del régimen representado por los gobiernos militares fraudulentos del Partido de Conciliación Nacional (PCN) de 1972 y 1977, significó por otra parte, un período de acumulación de las fuerzas insurgentes salvadoreñas y, en todo caso, dejó una huella difícil de borrar en la historia de la sociedad salvadoreña. Durante esos mismos diez años se produjo el ascenso y la caída del gobierno de la Unidad Popular (UP) presidido por el Dr. Salvador Allende en Chile, así como el triunfo de la Revolución nicaragüense, liderada por el unificado Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en conjunto con sus aliados del Frente Patriótico de la Revolución (FPR) y otros importantes sectores sociales.

Julio ha sido un mes en el que se han producido importantes acontecimientos históricos tanto en Europa como en nuestro continente. En realidad, los hechos histórico políticos que pasamos a comentar, han sido trascendentales y como veremos más adelante, de una manera u otra tuvieron consecuencias o repercusiones en procesos y hechos posteriores, reflejando la causalidad diversa de procesos y hechos históricos aparentemente desligados entre sí.

El 4 de julio de 1776, varios siglos atrás, en un congreso compuesto por 56 personas que representaban a los ciudadanos de 13 colonias inglesas, se emitió la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América; un nuevo país que adoptó el nombre de un continente descubierto por los españoles aproximadamente trescientos años antes, y que era la tierra de promisión para los europeos de la época. Tal declaración fue emitida en plena guerra de independencia, para sustituir el colonialismo mercantilista por una sociedad liberal, proceso que culminó formalmente en 1783 con el Acuerdo de París, mediante el cual las colonias pasaron a ser los nacientes Estados Unidos de América, los que posteriormente llevaron a cabo un proceso de expansión territorial hasta la costa oeste de su actual demarcación y más allá. Dicha expansión continúa en la actualidad, no precisamente en el plano territorial, sino en lo político, económico y militar. Para que los Estados Unidos triunfaran fue importante el apoyo recibido de Francia, España y Holanda. Pocos años después los Estados Unidos apoyarían algunos movimientos independentistas de América Latina en contra de España.

El 14 de julio de 1789 sucedió el asalto a la Fortaleza de la Bastilla, bastión emblemático del poder monárquico absolutista en Francia, que tuvo como antecedentes inmediatos, primero, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, manifestación del pensamiento liberal que dio contenido a los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, imbuida por el espíritu de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América; y segundo, la instauración de la primera Asamblea Nacional Constituyente, que sustituía los antiguos Estados Generales, integrada por todos los representantes de la burguesía, la mayoría de los representantes del clero católico y una parte minoritaria de la nobleza feudal. Con la toma de la Bastilla se desencadenó el proceso de la Revolución francesa mediante el cual se abolió el feudalismo y se instauró el capitalismo como sistema económico social. La revolución culminó formalmente en 1793 con la muerte de decenas de miles de personas consideradas contrarias a la revolución, entre ellas los reyes de Francia Luis XVI y María Antonieta, al tiempo que se estableció un nuevo poder Ejecutivo denominado Directorio revolucionario. La revolución en Francia se sostuvo en medio de grandes turbulencias políticas hasta consolidar un Estado de Derecho y una República Democrática.

El 19 de julio de 1979, casi doscientos años después de aquella, triunfó la Revolución en Nicaragua al ser derrotada la Guardia Nacional por el Frente Sandinista de Liberación Nacional y ser derrocado el régimen dictatorial liberal presidido por Anastasio Somoza Debayle. Pocos días después se instauró la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional compuesta por cinco miembros, tres de ellos sandinistas y dos independientes. Este proceso revolucionario se caracterizó por contar con un incuestionable y amplio respaldo de diversos sectores y clases sociales de la población nicaragüense, evidenciando la coincidencia de objetivos de una pluralidad de fuerzas sociales. La Junta estructuró un gabinete de gobierno de unidad nacional y puso en marcha un programa de reformas sociales, económicas y políticas de carácter popular; sin embargo, al poco tiempo la discusión sobre el carácter de la revolución, la tendencia del FSLN a hegemonizar el poder político excluyendo cada vez más a sus aliados, y su inclinación hacia modalidades políticas empleadas en Cuba y la Unión Soviética, selladas mediante los respectivos acuerdos, le restaron apoyos tanto en lo interno como en lo externo. Ello condujo a que la Junta de Gobierno prácticamente se quedara sin independientes, a que se disolviera el Frente Patriótico de la Revolución, y lo peor, que con el cambio de gobierno en los Estados Unidos hacia las manos de los republicanos, en contraposición a los principios que dieran origen a ese país, se organizara y financiara por parte de ellos la contra revolución para impedir la consolidación de las transformaciones revolucionarias. A pesar de que en la nueva Constitución se consignaban como principios que guiarían a la sociedad nicaragüense: la Economía Mixta, el Pluralismo Político y el No Alineamiento, la denominada Revolución Popular Sandinista no logró el convencimiento y el arraigo necesario y se desgastó al grado de perder las elecciones presidenciales en 1990. De esa manera se dio por concluido el período revolucionario, con las consecuencias del caso.

El mismo 19 de julio pero de 1972, fue asediada, invadida y posteriormente saqueada la Universidad de El Salvador por la Fuerza Aérea, el Ejército y algunos Cuerpos de seguridad salvadoreños. Decenas de personas fueron capturadas en los tres recintos de la UES, muchas de ellas recluidas en celdas de la Guardia o Policía Nacional y otras obligadas al exilio. Como una de las consecuencias de lo anterior, el gobierno, de acuerdo a su conveniencia, mantenía en funcionamiento o procedía a interrumpir las labores universitarias, obteniendo como respuesta una acentuada lucha de la comunidad universitaria, con excepción de las autoridades impuestas, en defensa de la Autonomía de la Universidad de El Salvador. Este conflicto permaneció durante toda la década y continuó en el contexto de la guerra civil que concluyó en 1992.

El 26 de julio de 1953 un grupo de jóvenes cubanos organizados militarmente e inspirados en los ideales patrióticos de José Martí, nacido 100 años antes, asaltó dos cuarteles del gobierno de facto de Fulgencio Batista, siendo el más notable el Cuartel Moncada situado en la ciudad de Santiago de Cuba. Dicho intento fracasó y trajo como consecuencias la muerte de muchos participantes, así como la captura, el enjuiciamiento, la condena y encarcelamiento de varios de ellos, entre los que se encontraba el Dr. Fidel Castro Ruz. La presión popular permitió que Castro y sus compañeros fueran amnistiados por Batista en 1955 y enviados al exilio en México, donde fundaron el Movimiento 26 de Julio (M-26-7) y organizaron el regreso a la isla para combatir la dictadura de Batista, hasta alcanzar el triunfo revolucionario a principios de 1959, en coordinación con varios grupos de patriotas cubanos de diferentes tendencias ideológicas. A los gobiernos pluralistas iniciales, les siguieron gobiernos cada vez más identificados con la fuerza revolucionaria predominante. Las medidas tomadas por el nuevo gobierno cubano que afectaban importantes intereses de la burguesía nacional y extranjera, dieron lugar a acciones contra revolucionarias de bloqueo económico, sabotaje e invasión, auspiciadas por los gobiernos estadounidenses de Eisenhower y Kennedy. En ese proceso se declaró por parte de las autoridades cubanas el carácter socialista de la revolución, es decir anti capitalista, y el pensamiento marxista leninista como base ideológica del Partido Comunista de Cuba (PCC), gobernante único en la isla desde entonces. Cuba se alió con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y con el bloque de países comunistas, hasta la caída de la Unión Soviética en 1991 y la posterior ruptura del bloque socialista.

Como ya se ha dicho, el 30 de julio de 1975, una manifestación pacífica de estudiantes, instructores, profesores y trabajadores universitarios, procedente de la Ciudad Universitaria en San Salvador, que protestaba por el irrespeto del gobierno salvadoreño a la autonomía universitaria y marchaba sobre la 25 avenida norte, fue interceptada y violentamente reprimida por efectivos de los cuerpos de seguridad, quienes hicieron uso de por lo menos una tanqueta, ambulancias y armas de grueso calibre, a la altura del puente que pasa sobre la Alameda Juan Pablo II, esquina del Hospital General del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS). Como resultado de esta acción, un número indeterminado de personas manifestantes resultó muerta o herida, algunas de las cuales fueron asistidas en los hospitales aledaños.

En el conjunto de hechos históricos comentados que se dieron en la región latinoamericana se ha puesto de manifiesto, de una u otra forma, la política exterior de los Estados Unidos, que anteriormente en pleno retiro de las potencias coloniales inglesa, francesa, y española, y posteriormente en el contexto de la Guerra Fría con la Unión Soviética, hizo caso omiso de sus principios democráticos originarios y privilegió un planteamiento anti democrático, anti comunista indiscriminado, apoyando dictaduras represivas y anti populares en toda la región, con algunas salvedades durante el gobierno del Sr. Jimmy Carter y su política de respeto a los Derechos Humanos. Las agencias especializadas del gobierno estadounidense se debatieron entre fomentar programas de desarrollo económico y social, como medidas anti insurgentes, y propiciar prácticas tenebrosas de tortura, secuestro, asesinato y desaparecimiento de opositores a los regímenes dictatoriales, como medidas represivas. El 30 de julio de 1975, por primera vez en la historia política reciente de El Salvador se dio muerte a estudiantes manifestantes y sus cadáveres no aparecieron nunca, con la consiguiente afrenta moral para sus familiares. Dicha práctica de terrorismo de estado continuó como método usual durante la guerra civil en El Salvador. Curiosamente, en lo álgido de esta guerra durante los años 80, siendo presidente de los Estados Unidos el Sr. Ronald Reagan, el Gobierno de la República de Francia demostrando la independencia de su política exterior, firmó la Declaración Franco Mexicana, mediante la que se reconoció internacionalmente el estatus de fuerza beligerante en el conflicto armado interno salvadoreño a la Alianza FDR – FMLN. Este hecho le abrió paso a un amplio respaldo político diplomático para las organizaciones democráticas y revolucionarias salvadoreñas, creando condiciones para ensayar una salida política al conflicto. Por alguna razón, en uno de los símbolos patrios, en el Escudo Nacional de la República de El Salvador, se encuentra la leyenda originada en aquellas revoluciones: Libertad, Igualdad y Fraternidad, esperando que este lema se haga realidad algún día en nuestro país.

Incidencia política de la diaspora

La incidencia política de la diáspora salvadoreña crece en cada oportunidad que se realizan elecciones democráticas en mi país, como resultado de esta incidencia, en las elecciones pasadas para elegir diputados a la asamblea legislativa, resultaron dos amigos militantes del partido opositor FMLN electos.

Uno como suplente, quien es residente de San Francisco, Ramón Cardona y el otro designado para el parlamento centroamericano, Alfredo Tejada, del área metropolitana de Washington DC; a ellos se aúna Werner Marroquín, de Los Ángeles, a quien no conozco, pero que estoy seguro que dedica un invaluable servicio, al igual que sus otros compañeros, para mejorar las condiciones de vida de los hermanos en las fronteras centroamericanas.

Las próximas elecciones a desarrollarse en Enero para diputados y alcaldes, contaran con la participación de otros compatriotas, entre ellos dos buenos amigos; desde Nueva York, el candidato a diputado por el departamento de San Miguel, por el Partido de Conciliación Nacional (PCN), Rafael Flores y desde Virginia, por el mismo partido político, el candidato para alcalde de Intipuca, en el departamento de la Unión, Hugo Salinas.

Aun más prominente es la consideración que el partido oficial ARENA realiza, debido a la presión que algunos de sus militantes en Washington DC han ocasionado en la cúpula del partido, para que se designe como candidato a la Vicepresidencia de la República, al reconocido empresario, José Barahona.

Otro movimiento de incidencia política que, además, ha despertado bastante controversia, debido a su aparente carácter independiente y no militante a la estructura del partido, es el grupo político llamado “Los amigos de Mauricio”, en referencia al candidato presidencial por el FMLN, Mauricio Funes.

Cada una de estas iniciativas políticas desarrolladas por estos compatriotas, quienes además, son mis amigos, poseen una extraordinaria oportunidad para que la diáspora sea representada y sobrepase las diferencias ideológicas que existen entre nosotros y que despiertan pasiones que nos desunen y polarizan.

Educación, salud, alimentación, inversiones, desarrollo económico y el voto en el exterior, son temas que nos unen, así como lo hacen, los colores patrios y el amor a la patria, por lo que a través de ellos deberíamos asumir la responsabilidad histórica de concretizar una agenda que defina el trabajo ha realizar desde diferentes posiciones políticas para influir las políticas publicas y el cambio generacional político que nuestro país necesita.

El mayor impacto de estas participaciones, sin duda, seria la confirmación de la candidatura para la Vicepresidencia de la República de Don José Barahona, quien simboliza de manera exponencial, la aspiración de todos los latinoamericanos que emigramos en busca del sueño americano.

El carisma político, así como, su altruismo y el compromiso por respaldar a sus compatriotas, sin olvidar sus raíces campesinas, son las más importantes virtudes que a Don José Barahona lo identifican con muchos de nosotros, esto aunado a su esfuerzo que lo ha llevado a conquistar el éxito empresarial lo convierten en un valioso representante nuestro.

El candidato presidencial Rodrigo Ávila, ha planteado su compromiso por cambiar la derecha en El Salvador, la inclusión de una persona como Don José Barahona, ya sea como Vicepresidente o como parte de un posible gabinete de gobierno, seria una manera positiva de reforzar esa supuesta convicción de cambio interno que promueve en su campaña política para ganar la elección presidencial de Marzo y que le otorgaría a su partido político el quinto periodo en el poder.

Sin ser simpatizante y mucho menos militante del partido ARENA, expreso mis simpatías para los amigos del octavo sector en DC, ya que considero que la participación de un miembro de la diáspora en una alta posición de incidencia política en nuestro país, es una muestra de aprecio hacia los militantes nacionalistas en el exterior, quienes hasta ahora han sido ignorados, pero sobretodo, seria un acto de compromiso para el resto de ciudadanos que no somos afines a su doctrina o ideología.

Los dirigentes de todos los partidos políticos deben comprender que la influencia de la diáspora crece y que las contribuciones de este pueblo en el exterior, no solo son importantes para el desarrollo del país, sino que exigen su participación política.

Aspiro a que en los próximos años más latinoamericanos que somos los hijos de los campesinos y los obreros de nuestros países y que emigramos en busca de un mejor destino, nos incorporemos al proceso de participación política, así que, fortalezcamos nuestros ideales y traslademos nuestras experiencias y logros hacia los ciudadanos de nuestros países de origen para crear mejores sociedades, mejores destinos.

¿Qué pasa?

Qué pasa cuando te venden un coche de los que deseabas cuando visitabas Alemania a los 25 años y con los que se circulaba a 200 kilómetros por hora hace 27 años, y ahora que lo tienes si pasas de 120 eres un criminal, mientras los auténticos asesinos y suicidas circulan impunemente colgando sus fechorías en Internet.

Qué pasa cuando te enseñaron a ahorrar para después convencerte de que eso era estúpido y que realmente lo bueno para ti y para la sociedad era consumir a crédito y, de repente, te dicen que todo ha sido un sueño y que hay que apretarse el cinturón.

Qué pasa cuando todo son normas, leyes y nuevas reglas para definir lo que es normal y cómo convivir en sociedad y de pronto sientes que tú eres el anormal y ves a la policía aparcando en doble fila para entrar en un bar como clientes, ves a los alcaldes corruptos haciendo grandes negocios en beneficio propio con lo que es de todos, ves a los políticos que no respetan la propia Constitución ni a sus votantes, y ves a asesinos, que han matado a muchas personas a sangre fría, saliendo de las cárceles con más protección que una mujer amenazada de muerte. Pasará que yo me apunto a la desobediencia civil.

El Pais Madrid - 03/08/2008

“Jason Flores-Williams: Road to La Libertad”

Out of nowhere a few weeks ago, appeared a “writer from New York” working on a piece about art in El Salvador. We connected through emails and arranged to meet at the legendary bar “La Luna” with the rest of the La Fábri-K artists collective. Strong and tall, shaved head, pierced lobe, tattooed biceps and all, he was almost kidnapped by a couple of prostitutes looking for an easy dinner. Managed to crawl himself out of that one and walked in through the sounds of a furious rock session to our table, where we all dealt a quick platter of questions and answers on the role of art in El Salvador today.

Jason Flores-Williams -the brilliant writer, activist and lawyer, author of the fast and furious novel “The last stand of Mr. America”- revealed to us in an ongoing conversation for the many days that followed this strange cocktail his persona is made out to be: full of outright rebelliousness, almost childish courage and the immense open wound of a warrior.

Time flew by as he visited La Fábri-K and we took the road to La Libertad headed for the beautiful beaches of Las Flores and El Tunco, and for more than just a few days roller coasted through downtown San Salvador, Monseñor Romero´s tomb, my own “Republic of death” show, the newly reopened National theatre with Ministers of Culture included, and the ultimate cheesy gay hangout strip bar.

On the final road trip to Antigua Guatemala we snapped open a recorder and took a few shots at immortality. These here are his thoughts on death, freedom and writing.

Just a few hours later, Jason turned away and disappeared into a dark cloud. Nobody knows where he went, not even himself. I only hope he survives loneliness for I have proudly to say, he has one amiga in El Salvador waiting for that next Jason Chela.

Jason Flores-Williams: Chela? what does that mean? He’s saying: do you like my Chela, is he fucking with me? Like saying “¿qué quieres?”

Mayra Barraza: Chela in El Salvador means beer, but in México it might be a whole different story. Wait a second… Ok. This is going to be a very loose interview. More like, dropping things on the table, and then you say what you think about them. Is that good?

JFW: I think that’s a stupid interview, but go ahead. (laughs)

MB: You think everything is stupid.

JFW: No, I don’t think everything is stupid, why don’t you do your research first instead of asking me pointless questions. Go ahead.

MB: Listen, I’ve done my research. So I can ask you then why would you choose to work on death penalty cases in New Orleans? What do you think about the death penalty?

JFW: I’m against the death penalty. The thing was, I’m in New York after Katrina, a lot of people in the literary scene there talking about how New Orleans was abandoned by the U.S government. So I decided to stake it out, maybe it’s more of an ego thing to think that I can change more than I can actually change, but I also think if people are going to talk about something they should do it. So mostly I felt that if I had this ability to go down and be a small part of something in New Orleans then I should go, instead of sitting around in New York and going to parties and talking about it at night and then going back to my nice apartment. So I went down to New Orleans, luckily I was able to work with some incredible people. Death penalty work is very difficult. My first case was a guy who raped and killed a four year old on his sister’s grave, and spent the first three weeks reading about how her four year old vagina was torn out and her anus ripped to shreds. It will make you question your beliefs. Say, what the fuck am I doing fighting for this guy? But at the same time I read about him, how from the age of five till ten years old he was chained in his backyard and raped and fed dog food. So, it came down to… how the U.S. government abandons people. All these things put together, I felt like I should go down to New Orleans.

MB: Talking about death, you are against the death penalty but for/against abortion rights? Do you think they are related in anyway?

JFW: Well one is a human being that is alive and the other is a collection of cells in the womb of a woman. It has to do with women’s drive and empowering women. I feel very strongly about that. Part of me is Arab. And I can tell you one thing that shames me, is how the Arab culture sees women and controls them and imprisons them within a chador, disgusting…I believe everybody should be empowered and do what they want to do…that pretty much sums it up… live and let live. I understand in El Salvador for example it’s very hard to get an abortion, and I think that’s terrible. It’s all about controlling women and power over other people… and there are too many people in the world, so as far as abortion rights go, it’s not even a question for me.

MB: When you say “controlling people”, who are you talking about? Who are controlling and what for?

JFW: Male society are controlling women by saying you don’t have possession of your own body and what’s going on inside your own body… and then there are other things like economic control, where you have a kid and then you are strapped down in a certain kind of way. A lot of times the woman ends up responsible having to live this life while the ex-husband remains free… It’s about various forms of control. You know, if it were men who got pregnant, there would be no question about abortion rights, you could kill the kid a year after he was born, if the kid probed to be annoying, if he stepped in front of the TV or something - go ahead kill that kid - but since its women, there’s a great differential in power, abortion is illegal in a lot of places. There’s just no comparison between a 25 year old human being, who’s usually grown up poor, with the state wanting to execute her, and the question of cells and a fetus that can’t survive out of the mother’s body. There’s no comparison.

MB: Going back to dying, killing and death penalty, what do you think about dying for one’s country?

JFW: Well. There are different situations. Most of the time that people die for their country it’s stupid. As an American, if somebody thinks they are dying for my freedom by going to Iraq right now and dying in Baghdad, they’re not dying for my freedom. That’s just patriotic bullshit they’re buying into. We shouldn’t even be over there. Now, on the other hand, you have World War II, where you have Hitler who’s invading countries, setting up the holocaust, eventually threatening all of Europe, imposing this idiotic Third Reich, then there’s a moral imperative to go and fight. There are times when dying for your country, when your country is being attacked, is something you have to do. Like in Vietnam, which is very similar to the situation in Iraq I believe, that was just some political trick that got an entire generation killed.

MB: What about for example, insurgent or guerrilla movements?

JFW: I’m for that. I think it’s sad but when you have poor people who have no chance, and no hopes and no lives, and they are suffering, and their rights are being stepped on, they are not being treated like human beings, so what other options do they have? They get together and they march down the street, with the local mayor, the “alcalde”, a couple of them get shot, or throw the union organizers in jail, there are no other alternatives but to organize. I can’t imagine it can be very much fun to have to arm yourself and shoot the people, the police that are holding you back, kneeling you down. But I think, when you have the back against the wall, and there are whole sections of the world whose backs are against the wall, and if what they’re fighting for is dignity, if what they’re fighting for is right, then I think that’s beautiful and it’s something that you have to do. And there are other situations where poor people get trapped into bullshit ideology, dogmatic political beliefs, you know, the right or the left, where it’s just not going to come out that good either way, then there’s more questions about that… but, like the Sandinistas, it seems to me like they had the right idea about their fighting for freedom or democracy and human dignity. Same as during the Spanish civil war, out of Barcelona and Catalonia. Those kinds of things, it’s sad that they have to happen, but it’s also beautiful when they do happen, when people stand up and fight for their freedom. And I respect the American Abraham Lincoln Brigade, and of course Orwell out of England who fought as well.

MB: You talk about liberty and justice, very grand ideals, and of course they are necessary, but on a more personal level, how do you deal with these things? Because it’s necessary but it’s also easy to talk about things…

JFW: Oh sure sure… the fact is that I’m coming from America, middle class America, a world of privilege, where I can travel around and look at poor people and say wow, look at that. It’s not like it’s happening the other way around. I travel from New York to look at them, to be in their world, so a lot and part of the system that enables me to have this life is also the system that keeps things the way they are, and keeps them in their life, so there’s a lot of complicity. Now, how to break out of that complicity is a truly difficult question. Overall I don’t think that you can. Maybe you can go around fighting revolutions with other people, or talk about revolution in your own country and get thrown in jail. I don’t think that’s the way to do it. The fact is what I do is I write about it, I organize protests. I got arrested several times protesting against the war in Iraq. I’m not under the illusion that any of these things really count for all that much, but for me it’s just the best I can do. That’s really about it. If you are born in America, you have a good life going, the best you can do is try to be conscious, and then put that consciousness into as much action as you can possibly manage. It’s really going to be hard to remain consistent because you are benefiting from a system that holds a lot of people down. In my personal life I try to live in accordance to my convictions.

MB: Do you think that’s possible through literature?

JFW: Oh, I think literature is one small part of it. Just because somebody goes out and writes a story about the socioeconomic in depth, that doesn’t get him of the hook. In fact, that’s almost too much too ask. There’s too much thinking that if I go to the Philippines, if I go to fuck… El Salvador or Guatemala, Central America, or whatever, or the poor parts of the United States. Say I go to New Orleans, and write about how everybody is so poor and struggling then that makes me a good person automatically. It doesn’t. I don’t get you off the hook. In fact there’s a kind of exploitation that’s going on there. I think we are penetrated enough by information, everybody understands that there is poverty out there. I think we could use a lot more people acting and doing things.

There’s really no way out of that one. Unless you are willing to sacrifice yourself and throw yourself in the gears of the machine and die or be thrown in jail for many years, then you can’t really make a difference. At the same time, I don’t walk around feeling bad about that. I’ve made the decision that I’m going to enjoy my life. You don’t have to go out of America to see a homeless guy, but I’m not going to not go out for dinner that night because I saw a homeless guy lying there. We all have our limits. That’s just the way, we are born into this world, and at the end of the day you just have to do the best you can. That said, I might go out to dinner that night, but then in other nights I might try to do what I can to try to ensure that that homeless guy’s rights are represented. If there’s home and shelter and there are things that I can do to help that person out.

MB: If literature is only a small part of your action in this world, then why write?

JFW: Well, it’s only a small part of the overall plan, but the thing is I am a writer, and mostly I write because I like writing. It makes me feel like I’m connected to the world. Some of the end results of writing can be fun. You get access to things you wouldn’t normally have access to, like for example because I write about the arts I get to hang out with you guys in El Salvador. As far as novels go, I ask myself questions about why the drive to make art. I think it’s because I have something to say. The way my life shaped up, I have experienced the socioeconomic conditions in America from various sides, and I’ve kept my life out there, I’ve traveled and lived in different places. It has to do with everything I’ve just talked about: protesting and not turning away from the problems of the world.

So for me, naturally that adds up to a story. If I have some ability to tell that story, and if that story adds up to something that clicks in peoples minds and makes them think that “aaah, then I should do a little something” then it’s seems worthwhile. But all that is kind of secondary, I think the truth is that it’s how I approach the world, and I understand the world as a writer. We drive now from El Salvador to Guatemala, and I look at it and it’s not material in some way, it’s being processed as something that can eventually work its way into a story that I can tell about…

MB: In your novel “The last stand of Mr. America”, how did you go about building up that story inside of you until it became something that you wanted to tell?

JFW: For one thing, I’ve always been fascinated by hypocrisy, and in America there’s a lot of hypocrisy. Living in society is a big lie. We have these instincts and drives, but we’ve got to hold them back so we can smile and operate within the friendly or unfriendly confines of the world. We’ve got to kill a lot of the things inside of us, or at least hold them down so we can go to work everyday and be “normal”. That’s always there for me: the fact that it takes a little bit of an effort to be normal, to function in the day to day. This was around the time I was doing a lot of sexual exploration, I would go along with a couple of good pals and go to sex clubs, and I was also doing work in the PR field, to pay the bills and get through at some ridiculous place. Those two things tended to clash and I felt it was time to create it. In my own mind, the clash and the distinction where extremely clear about how in one’s life, one’s inner truth, inner instincts, are so radically different from how they’re actually lived. And how people can have these underground lives, especially when it pertains to sex, and the kind of partying they do when they’re out of sight away from their professional sides, so radically different from the public face that they show. So that just build up ´till I had to hide myself away and build up a novel about that.

And, then there’s the economic part I tell you, when you are doing art you always hope you can get money so you can be a little more free to live your own life. I think that’s a huge part of art and nobody talks about it. People make art tying to hit the lottery in some way, so they can be economically free and won’t have to do these odd jobs here and there. But if there were absolutely no money in art, I would still make art but whether it would be a novel who knows.

MB: In your book, I got the feeling that besides all the thematic lines trying to make sense of the world in an individual way or the wild sex going on and off everywhere, the main character, Sam, had a very vulnerable and endearing side. He seemed like an spectator of his own life, looking for a chance that would give meaning to his life, which only comes in a disguise that puts his beliefs at risk: his falling in love with the transvestite and his attempt to rescue the little neighbor girl. It makes me wonder…

JFW: Well, like I said, words lead to actions… The book is about how something is bothering him, there are things that are wakening up in him, and that’s represented by that little girl and the wife being beaten next door and everything that he’s hanging around… But the question within him is whether he will do something. Will he be just bothered by it a little bit or will he act upon it and try to fix this stuff out?

MB: Would it be right to say, that the underlying theme in your book is about a hero’s self-redeeming action through love? Or, through the act of caring for somebody else?

JFW: Love has nothing to do about it. I don’t know, that’s a very difficult question. Everybody wants to do the right thing for love, but I think you are doing the right thing because it pisses you off that somebody’s being a bully. When I was a kid, I hated bullies, they didn’t pick on me that much but they picked on other people, and it wasn’t so much that I loved those other guys, but that it bothered that some guy could think he could take his power and take advantage and start throwing it around. It bothers me to see people with power take advantage of other people.

MB: It’s strange that Sam in your book embodies both extremes the same time: he goes from this tender scene where he is absolutely in love with this woman-man directly into another situation where he humiliates and devastates another human being.

JFW: Well that’s what inside of me, but also I think it’s what inside of all of us. There’s this movie I recently saw that I was really impressed by called “Half Nelson”, about this guy who was a fine teacher, but at night he would like to go and smoke crack. A lot of my life has been like that, where during the day I would be doing this good guy stuff, and at night I would go off and do drugs and exploit people, dark things that you would say “my god, that’s not what a good person does”. I think we are in our perceptions deluded of how people really are. In all honesty people, they want to get their sex, they want to feel powerful, they want to feel special, and sometimes they have drives, they don’t want to see bullies do bad things, and want the world to be a generally nice place. I think the Romans had a good sense of this, because in public they would have a certain kind of behavior, and then they would have these orgies and vomitories. All these things would come together in a holistic way, one wasn’t viewed as being bad or being good, it was just viewed as part of the whole person. So it makes sense to me, that a cop can save somebody’s life and then go off and do cocaine and get busted getting a blowjob from a hooker. It never surprises me. I think it’s just the human condition of who we are. And it makes me feel a person is more of a human being if I see they do good things and I see they do “dark things”. That they have a side that goes off and explores. That there’s this teacher that teaches his kids during the day and is incredible, and then on the weekends goes off and takes a couple of hits of ecstasy and has sex with a few people and listens to Black Sabbath. That to me is just the sign of a healthy human being and not of someone that’s messed up.

MB: So, you are going to Costa Rica to write your new novel? Do you have any ideas?

JFW: Yeah, well, going to see how it goes. There are things developing… I have some idea about a guy, sort of titled “after the protest”. So what do you do when you are done with protest? The first part of my life has been a protest, an actual protest out on the street and a protest against everything. And then there comes a point where that kind of protest has to end, and what do you do after the protest? How do you live your life then? But it’s going to take a while to come together.

Where are those cookies that I bought? Yeah…