Carta a los amantes del arte: Escriban al señor Presidente, sin miedo

Cada segundo sábado las redes sociales se llenan con anuncios oficiales de distintas carteras del gobierno, hablando de la decisión de la pareja presidencial de convertir su residencia oficial en una ‘casa abierta’, donde los ciudadanos pueden admirar las obras de la Colección Nacional de Arte.
Como amante del arte que soy, busqué más información, y la encontré en el sitio WEB oficial de la Presidencia de la República (www.presidencia.gob.sv):

La Residencia Presidencial abre desde hoy domingo 6 de julio sus puertas a diferentes sectores de la sociedad salvadoreña convirtiéndose en un lugar para exponer la obra pictórica nacional y otras expresiones artísticas.El presidente Salvador Sánchez Cerén decidió vivir en su propia casa durante su mandato y destinar este inmueble del Estado para que se convierte en un espacio de  encuentro ciudadano y de conocimiento y admiración del arte nacional”, (6 julio 2014).

Y en una nota más reciente, es el mismo Presidente de la República quien nos invita a la ‘casona’:
“…a muchos les anima a llegar conocer la antigua residencia de los presidentes, pero también es muy importante la exposición pictórica que embellece las paredes de este inmueble estatal. (…) Quiero que este pueblo aspire también a demostrar su cultura, a expresarla a través del arte y para ello es importante conocer las obras de los más grandes artistas que han nacido en esta tierra”, (30 de enero 2016).

Bueno, no estaba muy seguro si realmente era una invitación abierta para todos, porque también el sitio WEB de la Presidencia y las cuentas gubernamentales en las redes  estaban hablando mucho de los invitados especiales que cada segundo sábado tuvieron el privilegio de desayunar con la pareja presidencial y luego recibir un tour por las obras de la Colección Nacional guiado por el secretario de cultura de turno.

Entonces, pensé: ¿Cómo hace un ciudadano común y corriente, que no pertenece a ningún sector que representa alguna clientela del gobierno o del FMLN? ¿Cómo hace alguien que no es amigo ni del gobierno, ni del partido ni de los Sánchez para tener acceso a la Colección Nacional de Arte?

Pregunté un par de veces por Facebook y Twitter por los horarios, en los cuales la Residencia es accesible para el público en general, para todos nosotros que no aspiramos  que doña Margarita nos sirva horchata y quesadillas, sino que sólo queremos ver las obras de Arte, que de todos modos son de la Colección Nacional, o sea ‘del pueblo’.

Como nunca nadie me contestó, hice uso de este fantástico derecho de acceso a la información pública que nos hemos conquistado. Mandé una solicitud oficial a Casa Presidencial que p.f. me comuniquen los horarios en los cuales cualquier ciudadano puede ver las obras expuestas en la Residencia.

La respuesta me llegó 12 días después, y la cito completa:

“Buenos días, de acuerdo a su solicitud recibida el 14 de febrero por esta oficina en relación a la exposición de Obras de Colección Nacional en la Residencia Presidencial, le comentamos lo siguiente
1. Que por la naturaleza de su solicitud, esta fue tramitada como “consulta ciudadana” para agilizar el trámite y brindarle la información de una manera más ágil.
2. La unidad correspondiente nos comunica que para tener acceso a las obras de la Colección Nacional se realiza a través del mecanismo “Casa abierta”. Para participar en “Casa Abierta” se hace una solicitud al Señor Presidente o la Primera Dama donde se escriba el motivo y las personas que desean visitar la Residencia Presidencial para coordinar la visita.
Esperamos que esta información sea de su provecho y dejamos este medio abierto para recibir la solicitud de la visita, si así lo desea.
Unidad de Acceso a la Información Pública (oir@presidencia)”.
Bueno, así de fácil es la cosa: Para ver las obras, el ciudadano interesado sólo tiene que mandar una carta al señor Presidente de la República o a la primera dama.

Sin embargo, todavía me quedan dos dudas: 1) ¿Qué hace el ciudadano que no quiere participar en ‘Casa Abierta’ y salir en televisión? 2) ¿Qué clase de gobierno tenemos donde el presidente autoriza visitas a expresiones de arte?

Saludos,
e2b99-firma-paolo 
(Mas!/El Diario de Hoy) 

Columna transversal: Renovación y continuidad en ANEP

Luego de 5 años conduciendo ANEP, Jorge Daboub se va a retirar de la presidencia de esta ‘gremial de gremiales’. Los estatutos se lo demandan – y su talante democrático le hace resistir las tentaciones de cambiar los estatutos para quedarse en el cargo. Varios empresarios se lo han pedido, con el argumento que ahora, más que nunca, ANEP necesita una dirección fuerte para hacer defender los intereses de la empresa privada ante un gobierno que no sabe administrar, mucho menos solventar, la crisis fiscal del Estado.



Otros empresarios, los que siempre han crecido gracias a sus buenas relaciones con los gobiernos de turno, andan de gremio en gremio diciendo que la salida de Jorge Daboub al fin abre la oportunidad de poner a alguien capaz de limar las diferencias tan marcadas entre el sector privado y el gobierno del FMLN y llegar a ‘entendimientos.’

No tengo ni idea quiénes son los candidatos a presidir la ANEP, pero una cosa es clara: Siempre es positivo un relevo de liderazgo y la entrada de personas con nueva energía e ideas renovadas, pero a esta altura querer producir un cambio fundamental en la política gremial me parecería un irresponsabilidad bien peligrosa. Mucho menos un cambio en dirección de evitar conflictos con el gobierno y el FMLN.

A Jorge Daboub muchos lo han criticado por su discurso muy duro. Puede ser que a veces se haya excedido, pero tomemos en cuenta que le tocó enfrentarse a las permanentes embestidas de Funes contra la empresa privada, y luego contra un FMLN que reafirma su vocación socialista y muestra su desprecio por la institucionalidad democrática. Salvador Sánchez Cerén es un presidente mucho menos agresivo que Funes, pero también mucho más ideológico. Por muy cerrada que haya sido la línea de defensa marcada por la ANEP bajo el mando de Daboub, nunca han roto el diálogo con el gobierno. Yo les recomendé buscar el diálogo directo con el partido (con los que realmente mandan en el FMLN), para llegar a entendimientos sobre áreas de concertación o incluso cooperación y otros temas donde prevalece la confrontación y la incompatibilidad. No sé si estos diálogos se han dado…

Una gran virtud de Jorge Daboub ha sido que nunca perdió de la vista que a ANEP, como expresión política del empresariado, no le toca la tarea de negociar y conciliar los intereses de los distintos sectores económicos con el gobierno, sino una misión principal: defender la seguridad jurídica y la institucionalidad democrática, que son condiciones indispensables para el desarrollo de la libre empresa. Por supuesto esto iba a chocar con el gobierno de un partido que está convencido que el estado, más bien el gobierno, necesita ganar más control regulatorio o incluso confiscatorio sobre la economía. Evitar este conflicto hubiera sido irresponsable por parte de los dirigentes gremiales.

Las gremiales miembros de ANEP tienen que poner a la cabeza de esta institución a alguien que tiene esto tan claro como lo tuvo Jorge Daboub. Pueden buscar alguien con otro estilo, pero no alguien que conduce al empresariado a la sumisión ante el gobierno.


Pero Jorge Daboub no ha estado solo en la cúpula empresarial. A la par de él han estado dos hombres que, entiendo yo, junto Daboub han definido y representado las políticas de la ANEP: Luis Cardenal, hasta la semana pasado presidente de la Cámara de Industria y Comercio, y Javier Simán, presidente de la Asociación de Industriales ASI. Me parece lo más lógico que uno de los dos asuma la presidencia de ANEP y de continuidad, aunque de forma renovadora, a la política exitosa de defender la institucionalidad democrática. Muchos critican que esto es una conducta demasiado política de ANEP, que mejor había que limitarse a sus funciones gremiales. Gran falacia, este argumento. ANEP es la cabeza política del empresariado, y tratar de cortarla dejaría el sector privado indefenso. Obviamente no hay que confundir político con partidario.

En la construcción de la nueva cúpula empresarial hay otro aspecto que hay que atender con urgencia: establecer una mejor coordinación entre la dirección gremial y los empresarios prominentes que integran importantes comisiones y concejos del gobierno, no en representación de ANEP sino por nombramiento o invitación del presidente. Estos obviamente necesitan actuar con autonomía, pero tampoco tiene sentido que actúen sin interlocución y coordinación con la cúpula gremial. Si hay descoordinación, el único que se aprovecha es el gobierno, y no con buenas intenciones.

Carta a Patty Valdivieso y Karla Hernández: Dejen que la justicia opere y la ciudadanía presione

Estimadas diputadas:
Me encanta que ustedes dos sean diputadas activas, audaces, dispuestas a tomar el riesgo del debate – rompiendo con la mala tradición de esperar que los jefes de fracción o del partido les den la palabra y les proporcionen el discurso. Diputados proactivos es precisamente lo que necesitamos, y por esto presionamos que el voto sea por cara.

Siempre lo audaz conlleva el riesgo de equivocarse. En política, no hay que tenerle miedo a equivocarse, pero sí es importante ser abierto a la crítica y a corregirse.

Todos criticamos al alcalde Bukele cuando llevó una turba partidaria a la sede del Fiscal General para presionarlo. Déjenme decirles que ustedes hicieron algo parecido, tal vez no tan grave, pero que sí es muestra del mismo error fatal de querer politizar y partidizar la justicia. Como diputadas de ARENA, fueron a la fiscalía para poner un ‘aviso’ que investiguen la relación de Mauricio Funes con el escándalo de corrupción brasileño, que involucra al señor Joao Santana, amigo personal de Vanda Pignato, estratega de la campaña electoral de Funes, y arquitecto de la muy cuestionada agencia Polistepeque, a la cual la Casa Presidencial de Funes quiso dar el monopolio de publicidad gubernamental.


No es oficio de ARENA de presionar a la fiscalía a que haga su trabajo. Hay que dejar que la justicia y sus instituciones funcionen – sobre todo ahora que hay señales que estas instituciones, incluyendo la fiscalía, se están liberando de las influencias y amarres políticas y partidarias. Y si no funcionan debidamente, ya tenemos una ciudadanía dispuesta y capaz de ejercer la presión cívica suficiente.

Los partidos y los políticos tienen que dejar que las instituciones funcionen sin indebida influencia partidaria, y tienen que dejar que la ciudadanía, la opinión pública, los medios se sigan empoderando para exigir y pedir cuentas a jueces, policías, fiscales y magistrados.

Tanto fue dañina la acción del alcalde Bukele, del sectretario general del partido de gobierno, Medardo González, y del secretario presidencial de movilización de masas, Marcos Rodríguez, en frente de la fiscalía, como la interferencia propagandística de ustedes y otros representantes de ARENA en investigaciones y procedimientos jurídicos.

En este sentido, es correcta la posición de Edwin Zamora, como dirigente arenero en el concejo municipal de San Salvador, de no dejarse presionar por cabezas calientes que quieren que use para propaganda partidista el tema de la investigación policial y fiscal, en la cual actualmente se ve involucrado el alcalde Bukele en el caso de los ciberataques contra los periódicos nacionales. Como concejales, los areneros pueden pedirle cuentas al alcalde para que explique si se han comprometido fondos y estructuras de la alcaldía en la comisión de delitos y en campañas políticas llevadas adelante con métodos ilícitos. Hasta ahí. Pero que nadie pida a Edwin Zamora y los demás concejales opositores que se conviertan en acusadores y echen leña partidaria al fuego.

Las investigaciones contra Bukele, Funes, Saca y otros están en manos de las instituciones pertinentes, y mientras no haya indicios que Probidad, Corte Suprema, las cámaras civiles y penales y la fiscalía no cumplen su rol, es contraproducente que los partidos se metan, ni en defensa de los implicados, ni acusándolos, ni mucho menos armando juicios paralelos y precondenas políticas y mediáticas.

No se olviden que también vienen casos que involucrarán a ex funcionarios de ARENA - y si ustedes actúan mal ahora, esto sólo va a provocar que otros partidos hagan lo mismo. Ustedes dirán que ya lo estaban haciendo, por ejemplo en el caso Paco Flores. Correcto, pero esto no es razón de hacer lo mismo, por lo contrario: es razón de tener el máximo cuidado de actuar correctamente y dejar que la justicia funcione.

Saludos, Paolo Luers



Carta a los optimistas

Estimados amigos que mantienen viva la llama de lo positivo: Su principal y muy sabio vocero escribió la semana pasada, en una de sus habituales columnas, tres frases claves que quiero compartir y comentar:

-“Si el desaliento asoma, hay que desplegar los carteles de la esperanza.”
-“Aunque tenga tantos argumentos en contra, el optimismo es un elíxir sanador de la mejor calidad.”
-“Lo positivo es lo único que construye.“

Cada una de estas frases, yo las suscribo. Soy parte de su corriente de optimistas. Sin embargo, algo en esta columna me molestaba. Tan así que, sin buscar pleito con el reconocido escritor, puse un comentario en las redes que ahora ya no lo encuentro, pero que decía, palabra más, palabra menos, esto: “De acuerdo. Pero sería mejor fundamentar esto con una o dos razones para ser optimista, más allá de constatar que es necesario para la salud mental del país.”

O sea, si alguien quiere hacer un alegato a favor del optimismo y un llamado en contra el negativismo, no es suficiente constatar que es necesario rescatar lo positivo para alimentar la esperanza. Hay que dar, por lo menos, algunas pistas por dónde encontrar razones para optimismo. 

Nada de esto encontré en la columna de nuestra estimado letrado. No quiero criticar al distinguido autor, pero si me atrevo a tratar de complementarlo. Porque, como dije, estoy de acuerdo con su ferviente alegato en defensa del optimismo. Aunque mucho critico -y para hacerlo, tengo que escribir de lo malo en nuestro país-, soy uno de ustedes. Soy optimista incurable.

Voy a nombrar tres razones de peso para “desplegar los carteles de la esperanza.”

Primero: El país no está en quiebra. El gobierno está al punto de quebrar y a hundir al Estado - pero el país, su economía, su energía social son suficiente robustos para sobrevivir tres gobiernos populistas y sin responsabilidad fiscal. La empresa privada sigue siendo fuerte y relativamente unida, a pesar de muchos esfuerzos del gobierno de debilitar y dividirla. Bastante inversiones han ida al extranjero, pero esta diversificación ha fortalecido la empresa privada salvadoreña – y hay suficiente capital retenido como para crear un boom de inversión cuando se anuncie el cambio de las políticas públicas.

Segundo: Las instituciones democráticas funcionan mucho mejor de lo que todos nos imaginábamos. En vez de dejarse manipular e intimidar por un ejecutivo que no cree en la independencia de los órganos del Estado, algunos de ellos se han fortalecido, han asumido su responsabilidad constitucional – y por primera vez hacen funcionar el esquema republicano de pesos y contrapesos. Estoy hablando de la Sala de lo Constitucional, ahora también de Corte Plena y su Sección Probidad, del Instituto de Acceso a la Información Pública, que ejercen sus funciones de control con independencia, profesionalismo y valentía. Hay tendencias positivas también en el órgano legislativo y la Fiscalía General, que hay que cuidar y consolidar – pero que también dan pie a cierto optimismo. No así en cuanto a La Corte de Cuentas, el Tribunal Electoral, el Tribunal Ético, el Consejo Nacional de Judicatura… Pero una cosa es obvia: A pesar de condiciones adversas y muchos ataques, la institucionalidad democrática ahora es más sólida que hace 10 o 15 años. Parece que la alternabilidad en el poder, con la inversión de papeles de oposición y gobierno entre los dos partidos grandes le hizo bien al sistema republicano.

Tercero: En los últimos años de crisis ha nacido una sociedad civil mucho más empoderada, crítica, independiente y vigilante. Los populismos de izquierda y derecha ahora tienen quienes los cuestionan y exigen rendición de cuentas desde el seno de la sociedad. La antes desenfrenadas tentaciones de corrupción y engaño han encontrado frenos cada vez más eficientes, desde instituciones que funcionan y la opinión pública que exige y cuestiona.

Son tres razones para ser optimista. Así tiene sentido decir “el optimismo es un elíxir sanador de la mejor calidad”. Sin desarrollar estas razones, sería otro discurso engañador.

Saludos,
e2b99-firma-paolo 
(Mas!/El Diario de Hoy)