Carta a los votantes


Carta a los votantes

Estimados amigos:

Antes de ir a votar mañana, hagamos una última reflexión sobre lo que está en juego. Vamos a elegir alcaldes y sus concejos municipales. A algunos alcaldes los vamos a reelegir porque han hecho buen trabajo. A otros alcaldes los vamos a castigar porque nos han defraudado.

Igual los diputados. Haciendo uso de nuestro nuevo derecho de votar por personas, vamos a confirmar a algunos diputados, a otros los vamos a mandar a su casa. Por primera vez podemos intervenir en la correlación de fuerzas internas del partido. No todos los capos, jefes de bancada y miembros de la directiva de la Asamblea serán reelegidos. Y algunas caras nuevas, con el apoya nuestro en las urnas, se convertirán en los líderes partidarios de mañana.

Más allá de elegir alcaldes y diputados, mañana vamos a decidir varias grandes cuestiones importantes para el rumbo del país.

1) Estas elecciones serán un referéndum sobre la reforma electoral: si la mayoría hace uso del nuevo derecho de voto por persona, la reforma electoral se consolida y podrá seguir avanzando. Si la mayoría sigue votando sólo por bandera, los enemigos de la reforma electoral la van a revertir. Ya lo anunciaron.

2) Estas elecciones también serán un referéndum sobre el rumbo del país. Es la típica elección de medio tiempo del gobierno, donde vamos a expresar si queremos seguir por el rumbo trazado por el gobierno Funes-FMLN, o si queremos otro rumbo. Es ‘darle más fuerza al cambio’ versus ‘cambiemos al cambio’.

3) Además estas elecciones serán un referéndum sobre las alteraciones en la matemática legislativa, que no han salido en las urnas, sino mediante la compra-venta de voluntades y votos en la Asamblea. Si en estas elecciones al partido anaranjado, que ha surgido de esta compra-venta, le damos el mismo poder que tiene ahora, ratificaríamos la traición y el engaño cometidos. Si GANA sale reducido a una minoría insignificante de 6 diputados, el votante los castigó y defendió la institucionalidad.

Por más que algunos sueñan con mayorías y aplanadoras, en esta elecciones no se trata de construir nuevas mayorías. Se trata de volver a establecer el equilibrio, los contrapesos y la legitimidad de la Asamblea.

Usen bien su voto.

Paolo Lüers
(Más!/EDH)

Observador electoral: Cómo hacer valer mi voto


Demasiadas mentiras y demasiados malentendidos se han publicado diariamente sobre cómo votar. Incluso en artículos de este mismo diario. Entonces, antes de que votemos me tomo el derecho y el espacio para las aclaraciones necesarias.

Básicamente hay dos tipos de votantes: los fieles a su partido, su programa, su trayectoria, que siempre van a votar por este partido, no importando los candidatos específicos que postulan. Y los que apuestan a personas, sus cualidades y su trayectoria profesional, no importando mucho qué partido los postuló.

En ambos grupos hay matices. Muchos del primer grupo (voto duro) también dan importancia a los candidatos y sus características personales. Y muchos del segundo grupo (que vota por persona) también toman en cuenta, como un criterio entre otros igualmente importantes, la militancia política de un candidato. Es una cuestión de prioridades: en un sector, lo ideológico y partidario prevalece sobre las cualidades personales; y en el otro es al revés. También hay radicales que están convencidos que todos los candidatos de su partido, sólo por el hecho de ser militantes, automáticamente son mejores (“el partido nunca se equivoca”).

Son dos posturas diferentes, que implican diferentes formas de tomar una decisión y de votar. El año pasado la Sala de lo Constitucional declaró inconstitucional la legislación que sólo tomaba en cuenta la primera postura y obligó a todo el mundo a votar por bandera y por una lista, en la cual tenían preferencia los candidatos puestos por la dirección en los primeros puestos.

Hoy, por primera vez, tenemos dos opciones de votar, que corresponden a dos lógicas diferentes. Una lógica es: buscar entre el total de los candidatos propuestos por todos los partidos más los candidatos no partidarios, al candidato más idóneo. Al candidato que yo quiero que sea mi diputado. Una vez marcada la foto de este candidato, puedo decidir si dentro de la misma columna (del mismo partido) hay más candidatos que quiero que entren a la Asamblea. Entonces, marco también las fotos de ellos. Ojo: La ley no nos permite marcar a candidatos de diferentes partidos.

La otra lógica, la del ‘voto duro’, es: primero tomar la decisión: ¿Por cuál partido, ideología y bandera votar? Más bien, muchos tienen esta decisión ya tomada, algunos de por vida. Entonces, a la hora de votar buscan la columna de su partido, que tiene arriba la bandera y debajo de ella todos los candidatos de su partido, cada uno con su foto y nombre y (absurdamente) nuevamente la bandera del partido. En Morazán es una columna de tres fotos, en San Salvador de 24.

Ahora, el votante militante tiene varias opciones: puede marcar la foto de un candidato de su partido, si es que exista uno en particular a quien quiere apoyar; puede marcar a varios que le parecen buenos. También puede haber votantes militantes sin ninguna preferencia por ningún candidato, pero con uno o varios candidatos que quieren castigar: entonces pueden votar por todos los candidatos de su partido, sólo dejando afuera a quien le caiga mal. Es como votar en contra de alguien – y no es mala idea...

Y en caso que no tenga ninguna preferencia ni en favor ni en contra de nadie, el votante militante puede simplemente votar por la bandera. En todos los casos mencionados el votante apoya a su partido, pero en la última opción (marcando sólo la bandera) el votante simplemente no interfiere en la decisión de quienes de los candidatos de SU partido van a entrar a la Asamblea. Sólo influye en la decisión de cuántas diputaciones le tocan al partido, pero no en quienes las ocupan.

Aquí hay que hacer una aclaración importante: Votar por la bandera no significa dejar en manos del partido la decisión de quienes de los candidatos entran. No significa que entonces prevalece el orden establecido por el partido en la lista. Muchos piensan esto, y muchos (incluyendo en este mismo diario) han repetido este error), simplemente porque así siempre ha sido en el sistema anterior: Se marcaba la bandera y entraban los que el partido decidió poner en los primeros puestos.

¡Esto ya no funciona así! El orden de las planillas ya no tiene ninguna importancia. Si por ejemplo en San Salvador al FMLN le tocan 10 diputaciones, no van a entrar los primeros diez de la lista. Va a entrar los candidatos cuyas fotos han sido marcados por más votantes.

Es totalmente falso que el votante militante (el votante fiel, que quiere que entren los candidatos avalados por la Comisión Política), tiene que votar por bandera. Si un votante del Frente quiere que los miembros de su Comisión Política salgan electos, necesariamente tiene que votar por ellos personalmente, marcando sus fotos. Si sólo marca la bandera, simplemente deja esta decisión a los demás que votaron por fotos. Irónicamente dejaría esta decisión a los votantes más independientes que votan con criterio propio – y no necesariamente por los miembros de la Comisión Política...

Si usan su cerebro, todos van a terminar votando por personas. Unos fielmente marcando las fotos de los favoritos de la dirección partidaria, otros libremente escogiendo a sus propios favoritos.

El voto por la bandera no tiene ningún sentido.

No da ningún beneficio extra al partido. Porque para medir la fuerza del partido, se toman en cuenta todos los votos realizados en la columna de este partido, no importando si se ha marcado la bandera o al candidato. En este primer conteo un voto por bandera vale exactamente lo mismo que una marca sobre la casilla # 10 ó #1 ó #24. Todos cuentan como voto en favor del partido, y de este total depende al fin el número de diputaciones que tocan a cada partido.

En cambio, en el segundo conteo que definirá quiénes de los candidatos de cada partido salgan electos, solamente entran quienes han marcado una o varias fotos. Quien votó sólo por la bandera, no participa en este conteo.

Si quieres que tú voto realmente decida, tienes que votar por personas.
Y si quieres apoyar tu partido, da igual marcar a cualquier candidato de tu partido que marcar la bandera. De manera que no hay ninguna razón para voto por bandera, y mucha razón de votar por persona.
(El Diario de Hoy)

Carta al coronel César Reyes Dheming


Carta al coronel César Reyes Dheming

Estimado diputado:

Usted dijo que “un voto por GANA es un voto por el FMLN”. Muchos lo han criticado por este juicio. Yo me uno al coro de sus críticos, diputado: Lo que usted dijo es muy irresponsable. Un voto por GANA no es como un voto por el FMLN. Es peor.

Los que tenían demandarlo a usted por difamación no son los de GANA, sino los del Frente. Para ellos es un insulto.

Un voto por el FMLN es un voto por una fuerza política legítima, que en los 20 años desde los Acuerdos de Paz se ha convertido en uno de los pilares de nuestra sistema político. Uno vota por el FMLN y sabe por quién está votando. Como dicen los gringos: “WYSIWYG = What You See Is What You Get. "Lo que ves es lo que obtienes". Nada de engaño. El contenido corresponde a la etiqueta.

El Frente promete un Estado más grande, más regulación de la economía, restricción de la libertad de expresión – y esto es lo que conseguimos si votamos por ellos. El Frente no se disfraza, y cuando llega al poder, no nos sorprende haciendo lo otra cosa que no haya anunciado. Sólo hay que leer el programa del partido.

En cambio, GANA es puro fraude de etiqueta. Habla de libertades económicas, pero apoya leyes que las reducen. Se pone etiqueta de derecha, pero vota con la izquierda. Se pone etiqueta de ‘oposición’, pero recibe ordenes y plata de Casa Presidencial...

Quien quiere que las cosas siguen en el rumbo que el actual gobierno ha trazado en sus ataques a la empresa privada, que vote por el FMLN. Es una decisión clara y legítima. Y quien quiere no está de acuerdo con este rumbo que vote por ARENA que es el único partido que ha asumido posiciones claras de oposición. Ni para quienes quieren ir al socialismo ni para quienes quieren defender el sistema de mercado libre tiene sentido alguno votar por GANA.

Está equivocado, coronel Reyes Dheming: Votar por GANA no es votar por el FMLN. Es votar por la compra-venta de voluntades, por el engaño, por el fraude de etiquetas, por la corrupción como mecanismo de construir gobernabilidad.

Por esto el resultado más importante de estas elecciones será el fracaso de GANA. No me importa si el Frente al final le lleve unos diputados a ARENA o al revés. Lo importante es que GANA pierda en las urnas el poder de manipulación y perversión de la política que adquirió sin mandato popular.

Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

Columna transversal: Más escenarios para Venezuela

Demasiado respeto tenemos por los "nombres grandes", sólo porque cobran caro por la reproducción de sus análisis. Uno de estos nombres es Andrés Oppenheimer, visto como experto en todo asunto latinoamericano.
Hace pocos días, decenas de los principales periódicos del Continente reprodujeron su columna "Tres escenarios para Venezuela". Sólo había que leer el primer párrafo para darse cuenta de lo superficial de este "análisis":
"La admisión del presidente venezolano Hugo Chávez de que tendrá que `repensar su agenda` tras haber sido diagnosticado con una nueva ´lesión`, que podría ser cancerosa, plantea dudas sobre el futuro de su modelo narcisista-leninista. Muchos de los que pensábamos que Chávez terminaría ganando las elecciones del 7 de octubre (...), deberemos repensar nuestros pronósticos. Chávez aún puede ganar, pero ya no es algo tan seguro (...). De repente, Chávez parece vulnerable."
La verdad es que Chávez es vulnerable desde hace ratos, mucho antes de que se le detectara el cáncer. Sólo que Oppenheimer no se dio cuenta. Para Chávez como persona seguramente el cáncer es su principal problema, pero para Chávez presidente su principal problema es político. Surgió en algún momento entre el referéndum sobre la nueva Constitución que perdió en 2007, las elecciones de alcaldes y gobernadores en 2008 y las elecciones legislativas de 2010. En este lapso el chavismo no sólo perdió tres elecciones, sino pasó algo que cambió el mapa político venezolano: paulatinamente la oposición se convirtió en la fuerza que simbolizaba estabilidad y futuro, mientras que el chavismo comenzó a simbolizar para los venezolanos inestabilidad, caos, violencia, y estancamiento. Durante 10 años, el chavismo fue sinónimo de progreso y rumbo y la oposición sinónimo de reacción y pasado. En sólo 2 ó 3 años esta relación se invirtió y de repente el chavismo, con su corrupción, inflexibilidad, intolerancia, autoritarismo y violencia era el polo que generaba incertidumbre, y la nueva oposición representada por opositores rebeldes de repente convertidos en alcaldes, gobernadores, diputados y dirigentes nacionales, comenzó a generar certidumbre y esperanza.
De esta manera (y no por su enfermedad), el teniente coronel Hugo Chávez empezó a verse como representante del pasado a la par de los jóvenes dirigentes opositores como Henrique Capriles, Leopoldo López, Pablo Pérez y María Corina Machado. Lo que hizo vulnerable a Chávez no fue su salud, sino la desilusión de los venezolanos con su "revolución" y su "comandante líder".
Para Oppenheimer, el análisis se reduce al impacto de sus problemas de salud. Como no entiende el carácter de la crisis del chavismo, tampoco logra visualizar las posibles salidas. Necesariamente su diagnóstico es erróneo:
"Hay tres grandes escenarios de lo que puede ocurrir en Venezuela durante los próximos meses: Escenario 1: Nada cambia. Chávez reduce su ritmo de actividades, pero sigue en carrera para las elecciones presidenciales de octubre". Según Oppenheimer, en este escenario, lo más probable es que Chávez gane las elecciones.
"Escenario 2: Chávez designa a un sucesor. Su salud se deteriora y el presidente venezolano designa a un sustituto para que compita en las elecciones de octubre (...)".
Pero sin la presencia constante de Chávez en los medios, su sucesor podría perder las elecciones.
"Escenario 3: Una intervención militar, o 'el escenario egipcio'. Chávez queda incapacitado o muere durante los próximos meses, y los militares venezolanos toman el poder con la excusa de impedir una ola de violencia".
Pero estos tres escenarios no son los únicos, ni siquiera los más probables. Hay que tomar en cuenta otros:
4) Que el candidato unitario de la oposición, el gobernador de Miranda Henrique Capriles Radonski, le gana a Chávez (o su sustituto) en octubre del 2012, y que hay transición pacífica.
5) Que Chávez (o su sustituto) intenta un fraude electoral. En este caso, todo depende de la Fuerza Armada: Un fraude grande sólo funciona si hay capacidad y voluntad de reprimir las protestas que genera. En este sentido, este escenario tiene mucho en común con el siguiente:
6) El chavismo ve que está perdiendo e intenta un golpe de Estado, el cual puede fracasar o prosperar. Todo depende de la contundencia de la voluntad popular que se exprese en las elecciones en favor del cambio. Si la derrota es muy profunda, ni fraude con represión ni un golpe militar pueden asegurar la supervivencia del régimen chavista.
En estos dos escenarios sí hace gran diferencia si el proceso sigue bajo dirección de Hugo Chávez o no. Sin Chávez, es imposible que se consolide un golpe de Estado. Con Chávez, es posible a corto plazo.
Así que la cosa en Venezuela es mucho más compleja que la que pinta Oppenheimer, sobre todo para Hugo Chávez. Y el mayor problema de su régimen no es el cáncer.

(El Diario de Hoy)

Yo no votaré por GANA.

Tengo muchas razones para no votar por GANA: no comparto su populismo, me da miedo e incertidumbre su financiación, pero sobre todo no votaré por ellos porque su origen es una ofensa a la voluntad popular y reafirmarlos como diputados es refirmar esa ofensa.

Toda mi vida he peleado con los populistas de izquierda. Tal vez por eso es que me gusta la antigua versión de Daniel Ortega y aborrezco la segunda. La manipulación de la izquierda me ha parecido fatal, quienes tienen una opción preferencial por los pobres, deberían de partir de una relación distinta, no manipulada.

La derecha también ha tenido sus vicios populistas, pensar que la caridad es sustituta de un buen programa social, por ejemplo. Pensar y actual tratando de vender especifico, infundir temores o vender falsas esperanzas de cambios; han sido herramientas típicas de la derecha popular. Tanto izquierda como derechas populistas erran en el método. No se trata de darle pan al pueblo se trata de enseñar a sembrar trigo.

El populismo cuando viene acompañado de financiación no transparente da lugar a los mayores temores que tiene una sociedad. Ninguno de nuestros partidos es transparente, todos podemos tener sospechas de dineros de proveniencias extrañas de sus fondos. Al no saber solo queda especular. Pero resaltan los que se dicen populares.

Con todo esto parecer que diera igual votar por ARENA o el Frente; o hasta cualquiera de los chiquitos. Solo hay una diferencia fundamental, hay un partido distinto, GANA. Este es el realmente peligroso, por su origen. Ha sido una bancada legislativa que nadie voto por ella. Se creó y se financió sin tener un voto. Cuando se votó en las elecciones anteriores no había voto por personas, todos votamos por partidos, por ARENA o por el PDC o por cualquier otro de donde tomaron diputados.

En España cuando esto pasó en la comunidad de Madrid se repitieron las elecciones. En El Salvador en sismas anteriores fue el propio partido (FMLN) que expulso a la mitad de su bancada (Renovadores). Nunca habíamos visto surgir un partido de la nada, rompiendo con la voluntad de los electores y poniendo en riesgo la democracia.

Ahora cada voto por GANA sería validar esta truculenta manera de actuar, sería traicionar los valores democráticos  y los principios de la República. Yo no hablo de ilegalidades en ese partido, sino de valores que no se deberían de permitir en democracia. Los tránsfugas es la forma más explícita como un representan del pueblo puede traicionar a sus electores. Yo por eso digo, voten por el FMLN, por ARENA, por cualquier otro partido pero no por GANA. Porque por lo menos en este país queda algo de honor y moral.

Aunque cada uno de los políticos nos haga pensar que no vale la pena votar, siempre hay peores que se quieren aprovechar. Vote por cualquiera, hasta anule su voto, pero no lo haga por GANA, El Salvador se lo agradecerá.

Mi voto razonado


Mi voto razonado

Si viviera en Morazán, mi voto por diputación sería para Florencia Portillo. Es la tercera de tres en la lista de candidatos del Frente para este departamento. Quiere decir, es la candidata por la cual el partido no quiere que voten, es la cara bonita de relleno. Pero los miles de ex-combatientes guerrilleros de Morazán merecen una representación legislativa mejor que el diputado Darío Chicas, quien durante años ha calentado una silla en la Asamblea sin aportar nada. Por esto muchos van a votar de abajo para arriba en la lista del Frente, como muchos en todo el país que quieren producir un cambio en este partido. Yo no creo en este cambio, pero si fuera ciudadano de Morazán, votaría por Florencia, porque la conozco como mujer de principios y que escucha a la gente.

Si votara en San Miguel, yo votaría por Mario Salamanca del Partido de la Esperanza como diputado. Mario Salamanca ha mostrado su sentido de independencia y profesionalidad en el Tribunal Supremo Electoral, y además es tal vez el único que puede evitar que San Miguel elija dos diputados de GANA.

Si fuera de Sonsonate, votaría por Ana Guadalupe Martínez para diputada. Ana Guadalupe ha sido mi jefa durante años de guerra y conozco de cerca su sentido de justicia y humanidad. Nunca me convenció su idea de convertir la Democracia Cristiana en un partido decente de reforma, pero sí el entusiasmo y la entrega con que se propuso este reto. Ana es el mejor ejemplo para ilustrar cómo la reforma electoral y el voto por persona han cambiado radicalmente el uso racional que podemos hacer del voto. Si la elección fuera por bandera y lista bloqueada, como antes, una excelente diputada como Ana Guadalupe nunca hubiera recibido mi voto, por que hay banderas por las cuales no puedo votar. La verde es una. Ahora, votando por personas, no me importa su bandera...

Sin embargo, no voy a votar ni por Florencia, ni por Ana Guadalupe, ni por Mario. Vivo en San Salvador y aquí me toca votar. Y en este departamento hay un problema serio: hay que escoger entre 192 candidatos de 8 partidos, más 2 candidatos no partidarios.

Yo voy a hacer caso omiso a la propaganda del Tribunal Suprema Electoral que nos dice que primero hay que escoger el partido favorito y luego decidir si votamos por la bandera o por un candidato. Haré lo contrario: voy a escoger, entre los 194 candidatos a diputado en San Salvador, a mi candidato favorito, a la persona que más confío, a quien quiero que me represente a mi en la Asamblea. A quién voy a reclamar, criticar y exigir una vez que es legislador. En esta decisión, su militancia partidaria es un factor entre varios, pero no el determinante. Cuentan las cualidades personales.

Luego de escoger a mi candidato favorito, decidiré si además quiero apoyar a otros candidatos - siempre del mismo partido, porque votar por candidatos de diferentes partidos no permite la ley. Para tanta democracia todavía no nos consideran aptos...

Entonces, la lógica es al revés de lo que dice el TSE: Escoge a tu candidato favorito y luego vea si dentro del partido que lo postuló hay otros candidatos más que quieres apoyar.

El candidato de mi confianza es Edwin Zamora - y ha sido postulado por ARENA.  ¿Por qué Edwin? Porque admiro su decencia, su apego a principios, pero a la vez tiene una gran apertura a ideas nuevas. Además tiene capacidad ejecutiva y liderazgo probado. No sólo habla, también hace, resuelve, empuja. Y sobre todo, porque lo creo capaz de introducir y consensuar nuevas visiones en su propio partido y de transformar y renovarlo. Y para crear una correlación favorable para este proceso de transformación, también marcaría las fotos de Ana Vilma de Escobar y David Reyes. Quiero usar mi voto para fortalecer el liderazgo de estas tres personas.

Para la alcaldía de San Salvador, me picarían las manos de votar por Andrés Espinoza, un hombre independiente quien corre bajo la bandera amarilla de Cambio Democrático. Es un macho sin dueño con ideas nuevas y provocativas. Sin embargo, votaré por Norman Quijano, porque en las alcaldías es importante que se premien las buenas gestiones. Por esta misma razón votaría por Oscar Ortiz si fuera residente de Santa Tecla. Votando por uno de los mejores alcaldes del país, de paso apoyaría al único hombre que tal vez, en algún momento, podría ponerse a la cabeza de un movimiento para democratizar al Frente... Pero en general, en la elección de alcaldes la capacidad del candidato y sus obras prevalecen sobre la militancia partidaria y asuntos ideológicos.

Cada vez más ciudadanos hacen uso racional e inteligente de su voto. Cada vez menos se sienten amarrados a ideologías y lealtades partidarias. 
(El Diario de Hoy)

Carta a Ernesto Rivas Gallont

 
Carta a Ernesto Rivas Gallont

Estimado don Neto:

Usted le tocó los huevos al tigre, y no le gustó. Usted escribió una columna titulada “¿Tony Saca Presidente? ¡Dios Nos Guarde, Dios Nos Libre!” y la publicó en su espacio dominical en La Prensa Gráfica. Obviamente no le gustó por nada al ex-presidente de la República con intenciones de ser el próximo. Comenzó a mover sus hilos para que este sacrilegio no quedara impune.

El primero que reaccionó fue Guillermo Gallegos, quien en las mismas paginas editoriales de la Prensa asumió la defensa de su mentor. Dejaba entrever que Gana, así como había dado sus votos para des-criminalizar la crítica periodística, los podría usar para volver a perseguir a los necios como usted, don Neto, que continuaban usando la crítica para manchar la reputación de gente tan honorable como don Elías Antonio Saca y de partidos tan limpios como Gana...

El segundo en reaccionar fue el tío del ‘ofendido’, quién suspendió el programa que usted dirigía en la radio Club de su propiedad. De un día al otro.

Y el tercero en reaccionar para aliviar y reparar el dolor del ‘ofendido’ fue José Roberto Dutriz, director ejecutivo de La Prensa Gráfica, quién le cerró el espacio de expresarte libremente en las paginas de su periódico. En concreto, se negó a publicar su siguiente columna, en la cual iba a contestar al diputado Gallegos y su defensa a Tony Saca.

Así usted hizo lo correcto, anunciando en su blog: “Dejaré de escribir en LA PRENSA GRÁFICA.” Siempre el caballero, lo hizo de forma muy educada, agradeciendo a la familia Dutriz la amistad mostrada durante años.

Como bien sabe, don Neto, yo no soy tan caballero como usted: Me encanta que haya mandado al carajo a un periódico que está tratando de callarlo - sólo para no quedar mal con un hombre que (¿quien sabe? Mejor curarse en salud) puede volver al poder.

Una razón más para evitar que esto pase, don Neto. Lo felicito. Yo hubiera hecho lo mismo. Los medios que nunca están dispuestos a arriesgar sus buenas relaciones con el poder, sea quien sea quien lo ostente, no son para nosotros, don Neto.

Paolo Lüers
(Más!/EDH)