¿Quién nos dará de comer?

“Cada 30 segundos un niño muere de hambre. Cada día mueren 25,000 personas de desnutrición. Nos hemos equivocado”, fueron las palabras del mandatario francés Nicolás Sarkozy en el pasado encuentro de Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en Roma, donde 183 países participaron en junio para dictar un documento común en el que fue difícil lograr un consenso final.

De acuerdo a varios medios de comunicación, esta cumbre fue un fracaso. Lo único que se logro fue la redacción de un “raquítico documento” de buenas intenciones.

Una vez más se dictaron políticas muy ambiciosas pero vagas que no concuerdan con la situación actual del mundo. Estamos en una crisis mundial en los sectores financieros, inmobiliarios, alimentarios y energéticos. No es suficiente decir que es necesario “Erradicar el hambre y garantizar los alimentos para todos” (cita del El País 05-06-08), sino acciones contundentes. En la elaboración de dicho documento ni siquiera se mencionaron los problemas de fondo más importantes.

Países como España se han comprometido a donar 500 millones de euros (773 millones de dólares) y Francia alrededor de mil millones de euros (1,500 millones de dólares) en 5 años para África. Pero España y Francia no son la Unión Europea ni los países más contaminantes, ni los más ricos.

Irónicamente Francia es uno de las economías más proteccionistas del mundo. Otros países de Europa simplemente han reducido su ayuda al desarrollo, entre ellos el Reino Unido e Italia.
Estas donaciones le vienen muy bien a la FAO para las acciones inmediatas que se necesitan ahora, pero son una cifra ínfima comparada con las cantidades anuales que se necesitaran para hacer frente a la crisis. De acuerdo a la Organización de Naciones Unidas (ONU) se necesitarían cerca de 19 mil millones al año para poder invertir en la producción de alimentos y aumentar en un 50% la producción de estos para el 2030. Las buenas intenciones de los países desarrollados servirán para acallar la conciencia mientras miles mueren de hambre.

El otro lado de la moneda, es que también en esta cumbre se habló de los 1,000 millones de personas que sufren sobrepeso, entre ellos 300 millones son obesos frente a 850 millones que mueren de hambre y 178 millones de niños desnutridos. El problema se encuentra tanto en la producción de alimentos como en la distribución. La producción es insuficiente para abastecer la demanda de las grandes potencias emergentes como China e India. Por otro lado, el cultivo de soja y maíz (entre otros productos) destinados a los biocombustibles ha sustituido el de alimentos reservados para el consumo humano en muchos casos.

El cambio climático es también parte del problem. La ONU, y varias de las principales organizaciones no gubernamentales han constatado el estrecho vínculo entre el la crisis alimentaria y el calentamiento global, que acentúa las grandes sequias e inundaciones que destruyen vastos cultivos destinados al abastecimiento mundial. Mientras no se cumpla el protocolo de Kioto por las potencias más contaminantes (China y EE.UU) el problema de la crisis alimentaria estará resuelto a medias.

Otro de los grandes problemas en la producción de alimentos que denunciaron varias ONG presentes en la cumbre, es la existencia de subsidios a los alimentos en el Primer Mundo que impiden a los países más pobres desarrollar sus mercados agrícolas, exportar, competir en igualdad de condiciones. En un estudio llamado “La hora de la verdad”, OXFAM sostiene que la Unión Europea juega a dos caras: Cooperación por un lado y Comercio injusto por el otro, Un comercio basado en aranceles y subsidios incluso más elevados que los de Estados Unidos. Pero aquí irónicamente, en el Primer Mundo, miles de agricultores, campesinos, pescadores y transportistas se han manifestado en las calles de toda Europa contra la subida del precio del petróleo y le piden a los gobiernos intercedan por las pérdidas generadas del alto coste. (Véase el País 06-06-08)

La política Agraria de la Unión Europea no es tan idílica como se plantea ya que permite que solamente el 18% de los perceptores de ayuda en España, obtengan el 76% de las de las subvenciones agrarias. Cada año desaparecen 37,000 explotaciones familiares de acuerdo a OXFAM.

Si los subsidios dan ventaja a la agricultura europea y los campesinos no ven los beneficios, ¿Quien se queda el dinero entonces?

El gran problema se encuentra en la cadena que va de la producción hasta que llega a su destino final. Es decir, la distribución de alimentos: el comercio injusto y la especulación del sector de semillas y pesticidas.

Varias ONG denunciaron en la Cumbre de Roma que en el mundo mandan las multinacionales y los intermediaros. Solo el 80% de los cereales lo controlan 5 empresas (Véase cobertura completa de la Cumbre de Roma El País 04-06-08): Cargill (36%), Archer Daniels Midland (67%), ConAgra (30%), Bunge (49%), Dreyfuss (19% en 2006). Cadenas como Auchan o Wal-Mart deciden los precios y se quedan con los beneficios del precio final. Mas escalofriante es la movida de los especuladores del quebrado mercado inmobiliario y financiero hacia los productores de semillas y pesticidas: Monsanto, Bayer, Dupont, Basf, Dow, Potashcorp.

La gran pregunta es ¿qué podemos hacer nosotros, los países en vías de Desarrollo ante esta inevitable situación? La Cumbre de Roma es un deja vu de la comisión multidisciplinaria que ha convocado el presidente de El Salvador, hace un mes para hacerle frente a la crisis alimentaria. Solo que con más tiempo de actuación. Según el coordinador de la comisión llevan cuatro semanas y todavía es difícil ver alguna propuesta viable (Véase el Faro 02-06-08).

De acuerdo al informe de la OXFAM los países pobres deberíamos tomar medidas básicas a corto y largo plazo, es decir, políticas esenciales como son: la protección social, la garantía de un salario mínimo, semillas y fertilizantes gratis para agricultores y rebaja de los impuestos sobre los alimentos. Guatemala ya ha iniciado la reactivación de la antigua ley de 1974 llamada “Ley Obligatoria y de Fomento para el Cultivo de Granos Básicos” que ordena a los propietarios de terrenos de más de cien hectáreas dedicar el 10% de su producción anual al cultivo de granos básicos. Esta medida asegurara que el país produzca lo que consume. Esta sería una buena medida siempre y cuando no beneficie a los propietarios de los grandes latifundios y se establezca un tope de precios para los alimentos básicos. La ley ya existía pero simplemente no se les obligaba a cumplir.

Los países en vías de desarrollo debemos buscar una salida propia y no esperar a que la ayuda internacional nos saque de la crisis, sobre todo cuando en los países desarrollados faltan compromisos verdaderos y políticas conjuntas que no queden en un discurso estéril y raquítico de buenas intenciones.

Carta abierta a los biólogos salvadoreños

Estimados Colegas,

En primer lugar felicidades por el día del biólogo salvadoreño. Siempre es un buen momento para felicitarnos entre nosotros como gremio, pero también es momento de reflexión sobre el ejercicio de nuestra profesión. Este año tan teñido de política deja a la mayoría de biólogos al margen de todos estos movimientos.

La labor de los biólogo en El Salvador es complicada, llena de retos y de dificultades. No me puedo remontar tan atrás en la historia pero se, por lo que me han contado algunos colegas, lo difícil que ha sido esta labor en el país. No quiero parecer un rosario de lamentaciones; pero fue difícil hacer biología en medio de la guerra, es difícil hacer biología cuando durante tantos años ha habido tanto desinterés. Ahora los tiempos han cambiado y la biología desde los noventa ha resurgido en el país, hay mayor investigación y se conoce mucho más.

Nuestras listas de especies aumentan, el porcentaje de áreas protegidas también aumenta, la cobertura forestal es más grande de lo que pensábamos, tenemos grande extensiones de bosques no protegidos que representan un reto para la investigación y la conservación. Hay proyectos buenos y con buena inversión. El panorama ha cambiado, ahora se puede conocer mucho más de lo que se podía antes. No hay una crisis tan grande como la que creíamos, aunque el camino todavía es inmensamente difícil y largo.

El panorama lo conocen mejor que yo. Tal vez la pregunta que con mayor frecuencia me hacen estudiantes, cooperantes internacionales, empresarios y colegas es ¿qué hacemos? Podemos seguir conociendo como está nuestro país y eso es muy bueno, pero y qué hacemos ante el deterioro ambiental, qué hacemos para contribuir a la conservación en este país.

Lo primero es que ustedes mis colegas lo tienen muy claro, pero vale la pena repetirlo, no es lo mismo ser biólogo que ser conservacionista o ambientalista. Hay grandes conservacionistas que nunca tuvieron la formación de biólogos y hay grandes biólogos que nunca han contribuido directamente a la conservación. Aun así yo creo que una gran cantidad de mis colegas y en muchas otras personas existe una cierta preocupación conservacionista y es está a la que me quiero referir ¿Qué hacemos para impulsar la conservación?

1. El primer paso es conocer, como científicos que somos, tenemos el deber de conocer e investigar más y mejor lo que sucede en nuestro país; eso tendrá que dar paso a que los tomadores de decisiones puedan tener una mejor radiografía del país para poder actuar. Esto sabemos que no sucede así. Muchas veces los científicos nos dedicamos a conocer y lo que nosotros decimos no se entiende por los tomadores de decisiones. Muchas veces los tomadores de decisiones no quieren. Esto implica que nuestro deber no tiene que ser solo conocer, si somos conservacionistas.

2. Un segundo paso, no secuencial sino que paralelo, es permitir que el lenguaje del conocimiento llegue a donde tiene que llegar, a los encargados de tomar las medidas necesarias para poder actuar. Por esto tenemos que ser más políticos. Con esto no me refiero a crear un partido político verde como existe en otros países, sino al concepto de la política como lo define la Real Academia Española: “Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo”. Como ciudadanos tenemos que intervenir en los asuntos públicos y es más, como científicos conocedores de la biología con mayor razón y responsabilidad.

3. También hay que ser más constructivos. En un país como el nuestro no vale la pena pasar destruyendo todas las buenas iniciativas que se hacen. Tenemos que tratar de construir y contribuir con los esfuerzos que se hacen. Si una iniciativa no está bien no podemos pasar todo el tiempo solo diciendo lo mal que lo están haciendo, tenemos que decir y cooperar para que esta iniciativa se haga bien. Tenemos que sumarnos a las causas no ser ermitaños regañones.

4. Tenemos que ocupar los medios que están a nuestro alcance para cambiar no solo el comportamiento del gobierno sino de las personas que nos rodean. Con el ejemplo se hace maravillas. Tenemos que ser un ejemplo de vida sostenible. No podemos embarcarnos en cruzadas interminables, aunque las tenemos que tener siempre presentes. Tenemos, con las prácticas diarias, que demostrar que no son tan imposibles y que paso por paso podemos ser mejores ciudadanos.

Y hay muchas más cosas que pidiéramos hacer para construir un mejor El Salvador, un El Salvador sostenible, por eso tenemos que saber administrar nuestros recursos, administrar bien los fondos que tenemos y ser proactivos en la construcción de un mejor mañana. Tenemos que sabernos dar nuestro lugar, no podemos seguir como mucha gente piensa viviendo de la fotosíntesis. Tenemos que dar a valer nuestro trabajo, que no podemos pasar toda la vida solo porque trabajamos por el bien común y viviendo de lo que a otros les sobra. La conservación cuesta dinero y hay que saberlo valorar, en cualquier ámbito de trabajo, hay la necesidad de pensar en la conservación.

Por eso colegas sigamos trabajando y celebremos este nuestro día, aunque casi nadie se acuerde de él. Hay que dar la cara y comenzar a trabajar todavía más y sin desanimo para que tengamos un mejor El Salvador. Seguro que con el trabajo de todos nosotros podremos tener un El Salvador sostenible.

Un abrazo,

Rodrigo Samayoa Valiente.

Columna transversal: Estimados lectores y estimadas lectoras todos y todas

Recientemente participé en una asamblea. Íbamos a constituir una asociación, supongamos de los Amigos de la Naturaleza. Una asistente tomo la palabra para pedir dos cosas: que la organización, para no ser excluyente para las mujeres, se llamara Asociación de Amigos y Amigas de la Naturaleza; y que en la Junta Directiva se incluyera a algunas mujeres.

Todos estaban convencidos de la validez de la segunda moción. No tanto de la primera. Sin embargo, nadie expresó objeción, y por aclamación se aprobaron el nombre cambiado y una junta de cinco hombres y cuatro mujeres.

Problema resuelto. ¿Realmente resuelto? No. Tal vez el de la participación de las mujeres. Pero el otro, el lingüístico, por nada. Hay una imposición de lo ‘políticamente correcto’. Hay un oportunismo de otros de aceptarlo. Y hay una actitud condescendiente del resto: no contradecir, para evitar discusiones inútiles. En esta ultima categoría me moví en aquella ocasión. Pero ni la imposición, ni el oportunismo, ni la condescendencia ayudan a la causa de los derechos de las mujeres. Lo único que hacen es crear una contaminación insufrible del idioma.

Léase la constitución ‘bolivariana’ de Venezuela. La mandaron a traducir al lenguaje políticamente correcto: ‘Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad podrán ejercer los cargos de Presidente o Presidenta de la República, Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, Presidente o Presidenta y Vicepresidentes o Vicepresidentas de la Asamblea Nacional, Magistrados o Magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente o Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Procurador o Procuradora General de la República, Contralor o Contralora General de la República, Fiscal General de la República, Defensor o Defensora del Pueblo, Ministros o Ministras de los despachos relacionados con la seguridad de la Nación, finanzas, energía y minas, educación; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas...’

Si ya lo dicen las constituciones, hay que hablar así: ”El verdadero amigo o la verdadera amiga es un hombre o una mujer con el o la cual nosotros o nosotras siempre podemos contar.”

Los políticos, siempre los primeros en asimilar –por lo menos en público- lo políticamente correcto, ya cambiaron su manera de hablar, por lo menos cuando están en frente de una cámara: ‘Excelentísimos embajadores y excelentísimas embajadoras y sus respectivas y respectivos señoras y señores esposas y esposos, distinguidos y distinguidas diputados o diputadas, ministros y ministras, estimados invitados y estimadas invitadas, queridos amigos y queridas amigas todos y todas....’

Lectoras y lectores todas y todos, no se enojen conmigo porque me niego a emplear este lenguaje. Me comprometo a escribir en contra de la exclusión de la mujer, pero igualmente tengo que cuidar el lenguaje, que es mi herramienta de trabajo. No puedo escribir “querido/as invitado/as” ni mucho menos ‘estimad@s amig@s tod@s’. Ni puedo pronunciar barbaridades como ‘bienvenidos y bienvenidas todos y todas los amigos y las amigas’.

El idioma es una estructura compleja. Siempre cambia, pero nunca por decreto o lineamientos políticos. En Venezuela hicieron un decreto que cambia el nombre de todos los ministerios. Los funcionarios públicos tienen que decir ‘Ministerio del Poder Popular de...’ De un momento al otro, por voluntad de un gobernante, ya no existen ministros, sino ministros del Poder Popular. Gastaron millones para cambiar rótulos, papel membretado, logotipos... Obviamente esta medida no cambia nada, ni la manera de hablar de la gente –excepto los funcionarios-, ni mucho menos la actuación de los ministerios. Sus políticas no son ahora más populares que antes del cambio de nombre.

El idioma cambia con el surgimiento de nuevas realidades, nuevas culturas, nuevas maneras de ver la realidad. Seguramente el profundo cambio cultural que representa el rol que las mujeres se han ganado en la sociedad, a la larga tendrá impactos sobre nuestro lenguaje, pero no son calculables ni mucho menos administrables. Los cambios lingüísticos no se dan porque alguien los exija o en base de acuerdos. Normalmente ni siquiera tenemos conciencia de ellos. De repente hay una nueva forma de expresarse. De repente hay palabras nuevas.

Sin embargo, los cambios gramaticales y sintácticos operan mucho más lentos e imprevisibles que los cambios en el léxico. El género es una categoría gramatical que se ha desarrollado de manera muy diferente en los idiomas. En inglés casi no existe el género gramatical. Toda cosa y persona es ‘the”, mientras el español tiene dos artículos, femenino y masculino. Igual con las terminaciones de los adjetivos: en inglés los adjetivos son iguales cuando se refieren a una mujer o a un hombre, en español existen las formas ‘bueno’ y ’buena’, ‘bello’ y ‘bella’.

En ingles dicen ‘the child’ y esta palabra no define el género. En español es ‘el niño’ y ‘la niña’. Pero existe la regla (la práctica común entre los parlantes) que la forma masculina al mismo tiempo se refiere de manera genérica a ambos géneros. Simplemente, la palabra ‘los niños’ tiene dos aceptaciones que todo el mundo entiende según el contexto. Puede referirse a un grupo de barones, o puede referirse a un grupo de niños de ambos géneros. Depende del contexto. Si alguien dice ‘los niños tienen derechos que los adultos no entendemos’, es obvio que estamos hablando de niños para distinguirlos de adultos y no de niños para distinguirlos de niñas. No hay confusión. Y tampoco hay exclusión ninguna. Todo el mudo que escucha esta frase sabe que estamos hablando de niños indistintamente de su género. Agregar ‘y niñas’ a esta frase no agrega nada.

En las constituciones –de naciones, asociaciones, partidos, etc.- hay que incluir una sola frase: ‘Las mujeres tienen los mismos derechos y deberes que los hombres.’ Esto marca la diferencia y define un derecho, no la aburrida e insufrible adición de artículos y adjetivos de género femenino que maltrata el idioma.

(Publicado en El Diario de Hoy)

Columna Transversal: Machismo vs. racismo

Aceptar a una mujer como presidente les cuesta más a los norteamericanos que aceptar a un negro. Esto es el resultado de las primarias demócratas. Posiblemente con la consecuencia que el presidente, al fin, será un hombre blanco.

Barack Obama se impuso sobre Hillary Clinton, a pesar de que con Obama los demócratas tienen menos seguridad de poder vencer al candidato republicano. Sobre todo, porque John McCain no es ningún retrógrado como George W. Bush, sino un republicano relativamente cercano a posiciones demócratas.

Hillary Clinton tiene su fuerza principal en los sectores y estados que suelen cambiar entre demócratas y republicanos. Unos los llaman “swing voters”, otros los llaman “Reagan democrats”. Son principalmente blancos de los sectores más susceptibles crisis económicas, cambios tecnológicos, consecuencias del los tratados de libre mercado. Son una amalgama de demócratas conservadores. No votan por cualquier candidato demócrata. Con sus victorias contundentes en estados como Ohio, Pensilvana, New Jersey. Kentucky, West Virginia, Clinton mostró que ella es de los candidatos demócratas que no provocan deserción entre estos votantes.

Hay un dato interesante: Hay un porcentaje de los votantes demócratas que participaron en las primarias que dicen que no votarían demócrata en caso que su precandidato preferido no sea candidato. Este porcentaje es mucho más alto entre los votantes de Hillary Clinton que entre los votantes de Barack Obama. Por esto, muchos analistas y dirigentes demócratas dicen que Obama no puede ganar sin Hillary Clinton como candidata a la vicepresidencia. Esto no hubiera sido válido al revés: Si Hillary Clinton hubiera ganado la candidatura, no necesitaría a Obama en su fórmula. Para decirlo en términos bastante planos: Los votantes de Obama de todas formas votan demócrata, pero muchos votantes de Clinton igualmente pueden votar republicano.

Entonces, ¿porque los demócratas al fin se van con Barack Obama? Veo dos razones principales: uno, porque Clinton es mujer. Otro, porque Obama ha logrado definir una tendencia hacía un cambio más profundo, más radical, más generacional que Hillary Clinton promete. Obama logró convencer a los demócratas que tenían que escoger entre pragmatismo, representado por Clinton, y principios, supuestamente representados por él. Lo irónico es que esta preferencia por una renovación radical puede tener como consecuencia que todo quede igual. El menosprecio por las cambios pragmáticos tendrá posiblemente como resultado que no habrá cambio ninguno.

A menos que Hillary Clinton acepte la responsabilidad de incorporarse a la fórmula demócrata encabezada por Obama. Y que el último acepte que sin ella no puede ganar y, por lo tanto, le ofrezca no sólo la candidatura a la vicepresidencia, sino amplias concesiones en la parte programática y un rol decisivo en el gobierno.

En mayo del año 2007 escribí en una columna titulada “Carta a Ségolène Royal” la siguiente frase: “La vi en la televisión debatir contra Nicolás Zarcozy. Me enamoré de Usted. Sin entender mucho del contenido y sin saber mucho de Francia, dije: esta mujer ganó el debate y perdió las elecciones. Una mujer que argumenta fuerte, una mujer agresiva, es vista por la mayoría -no solo de hombres sino también de mujeres- como histérica. Una mujer que muestra mucha seguridad, no se deja intimidar, y llega al colmo de proyectar superioridad frente a un contrincante masculino, es vista como arrogante y poco femenina.”

Lo mismo puedo decir sobre las primarias demócratas en Estados Unidos. Bajo esta óptica, tal vez habrá que relativizar la frase que escribí en la introducción de esta columna. Diría, entonces, así: Aceptar a una mujer fuerte como presidente les cuesta más a los norteamericanos que aceptar a un negro con tal que habla suave...

Rodrigo Ávila y el COENA con una mano de pintura.

Credibilidad es la palabra más importante para los candidatos a la presidencia. Rodrigo Ávila tiene una tarea muy grande para ganarse la simpatía de la gente, es él quien tiene que crecer, para eso tiene que eliminar algunos lastres dentro de su partido. La percepción que es el candidato del presidente Saca le ha traído consecuencia, el partido ARENA está desunido, en el mejor de los casos está apagado. No se sienten fuertes, hay decepción entre los areneros y no es para menos, el grupo del presidente Saca ha estado tomando todas las decisiones, no han incluido a los demás sectores.

Ahora renuncia René Figueroa de la vicepresidencia de Ideología de ARENA y Cesar Funes ya no es vicepresidente de organización sino de campaña. Es un inicio, es el principio de ver a Rodrigo Ávila como un líder, como un presidente de partido. Es una lastima que esto no vaya acompañado de la inclusión de Hugo Barrera o Pancho Laínez. Pero es un principio de liderazgo tibio.

El Salvador ha tenido un líder en el presidente Saca, nos guste o no, ha impuesto su estilo, con publicidad, con discursos y con algunas acciones. Yo no estoy de acuerdo en la visión optimista del discurso de los cuatro años de gobierno, pero tampoco creo en la crisis apocalíptica del comunicado del Frente. La verdad se esconde en medio de estas dos posturas. Hasta ahora seguíamos viendo que el líder de la derecha seguía siendo el presidente Saca, aunque el presidente del partido fuera Ávila. Ahora, comenzamos a ver tenuemente que es lo que nos ofrecerá esta nueva ARENA.

Gerardo Suvillaga y Ricardo Martínez son los hombres más cercanos al candidato Ávila y está bien que los quiera tener cerca. Pero no son lideres fuerte, ni unificadores. Todavía no se ve como van a lograr crecer en las encuestas, como van a lograr unificar el partido o como van a lograr por lo menos que su tercio de voto los respalde nuevamente, en la última encuesta de CID-Gallup ARENA tiene 23% de respaldo.

Los cambios con paciencia y despacito son buenos, a veces son la única manera de avanzar. Pero lo que necesita ARENA para resurgir en esta contienda es una inyección de adrenalina. Estos cambios no son eso, estos cambios son una mascara cosmética, porque Cesar Funes sigue estando ahí, porque René Figueroa también, porque Suvillaga y Martínez no son lo que necesita el partido.

De momento Mauricio Funes sigue compitiendo solo, eso permite que “el caso Ramiro” pase de moda y sin consecuencias dentro del Frente, eso permite que se pelee con la prensa y no pase nada. Eso permite que el Frente nuevo siga cantando victoria y los verdaderos izquierdistas sigan quedando opacados dentro del partido. Que el candidato Funes sigua sin tener fuerza y que tampoco tenga credibilidad. Porque sus aliados los pudiera encontrar en la izquierda verdaderamente revolucionaria, en los intelectuales y los lideres campesinos. De momento estos seguirán teniendo desconfianza. Hago esta reflexión porque el Frente necesita tener oposición.

Rodrigo Ávila pareciera que quiere comenzar a tomar el liderazgo, para eso tiene que ser más firme, permitir de verdad una inclusión mayor de otros sectores dentro del partido, gente critica, gente con liderazgo propio, toda esa gente que ahora se siente y se seguirá sintiendo excluida. Así lo que escribí hace ya algunos meses sigue siendo cierto, con Rodrigo Ávila ARENA seguro pierde. El COENA con una mano de pintura no sirve para inyectar adrenalina.

Posmodernidad: el debilitamiento de la verdad

Aparentemente los filósofos tienen la manía de cuestionarlo todo y es que al espíritu filosófico le es inherente una permanente duda, un cuestionamiento crítico de su tiempo, dicho cuestionamiento no puede ser producto de elucubraciones gratuitas, debe partir como dice en los evangelios de escuchar los signos de los tiempos. En este sentido, hacer filosofía es “comprender nuestro tiempo”, siguiendo esta línea voy a comenzar a desarrollar el pensamiento posmoderno siguiendo la línea de Vattimo y su pensamiento débil que deviene al pensamiento de los débiles.

¿Qué significa ser un posmoderno? Posmoderno es alguien que: crítica la sociedad moderna, está indignado con este tiempo de modernidad, cree que la razón moderna se ha quedado corta explicando lo complejo de la realidad, evidencia que ya no se puede creer en ese proyecto unitario de historia, de desarrollo en suma de progreso.

Ya que en la modernidad se ha elevado la racionalidad humana al punto de convertirla en un nuevo Dios, a partir de esto se establece que el Ser y el Pensar son lo mismo, por tanto, en la modernidad Todo es racional, todo obedece a una razón determinada, eso que significa, que la historia también es racional y si es racional que podemos hacer contra ella, absolutamente nada. ¿Qué muestra la historia? Los triunfos ¿Quién escribe la historia? Los vencedores. Entonces ¿Qué vemos? Un paseo triunfal, una linealidad histórica ascendente donde ocurre lo que tiene que ocurrir, y lo que tiene que ocurrir de acuerdo al triunfador es la llegada de la civilización y con ella el desarrollo económico y el progreso de los pueblos, trayendo consigo la libertad y la dignidad de todos los seres humanos.

Esta idea de progreso no es más que un mito de la modernidad, es palpable la miseria y la exclusión que viven millones de Seres Humanos alrededor del mundo que siempre están a la espera de ese por-venir que nunca llega que justamente siempre está por-llegar. ¿Por qué el progreso es tan desechable? Por que el progreso es ideología de olvido porque todo se hace en nombre del progreso, el progreso lo justifica todo, concilia todo. El progreso es un dios que permite todo tipo de muerte en su nombre, por el progreso sacrificamos el presente por el futuro, de forma que no existe el presente es un tiempo vacío al igual que el futuro. Es así que nuestra civilización esta viajando a gran velocidad hacia la nada y a eso le llamamos progreso.

Esa modernidad que potencia el mito del progreso también es desechable, ya que trae consigo un gran peligro, los dualismos, en donde a un polo se le atribuye todas las virtudes y lógicamente el otro se queda con todos los defectos. Siempre es uno el que manda y otros quienes obedecen, por ejemplo: la razón frente a la pasión, la lógica frente a la locura, el orden frente al desorden, la cultura frente a la naturaleza, hombre-mujer, blanco-negro, civilizado-bárbaro, ser-no ser, etc. Estos dualismos que recorren toda la modernidad son los causantes de todos los desastres habidos y por haber.

En estos tiempos de globalización, es mucho más claro que el mito moderno del progreso es un movimiento expansionista de aquellos que están en el poder (hombres y naciones) y cuyo movimiento va recubierto del argumento civilizador. Es decir, hay naciones que se consideran la única civilización posible con un único modelo económico-político (neoliberalismo y democracia) quienes consideran que donde acaban ellos acaba la civilización, el resto es barbarie, de ahí que la expansión se legitima en función de ser los únicos civilizados y se tiene la tarea de civilizar el mundo, de llevar progreso al mundo.

Con esto se resalta uno de los dualismos anteriormente mencionados; el civilizado frente al bárbaro (primitivo o subdesarrollado), el primero tiene las virtudes, es el que manda y tiene que convertir al segundo. Es claro que se encumbra la particular de un pueblo y se lo pone como universal, este proceso automáticamente deviene en tragedia. Ya que universalizar es un término envenenado, porque al decir lo que es bueno para mí es bueno para todo el género humano, masacra y elimina todo aquello que no cabe en ese concepto universal, es un término hegemónico. Entre más nos universalizamos más etéreos nos volvemos.

Este proceso de dominio universalizador (globalización) trae consigo de una manera explícita y muchas veces implícitamente una clara metafísica del ser. Donde se considera que todo lo que es, es uno, es bueno, es verdadero y es bello, estos son los llamados principios primeros del Ser, por tanto, se busca dominar el Ser (Todo), a partir de los principios fundamentales o estructuras estables del Ser. Ante esto reacciona fuertemente Vattimo y surge el pensamiento débil que es un fuerte camino de debilitamiento para la emancipación.

¿Qué significa este fuerte camino de debilitamiento para la emancipación? Pues para lograr el acto de liberación de la Persona Humana accediendo a un estado de autonomía, se debe debilitar cada uno de los principios primeros hasta poder establecer que no hay estructuras estables del Ser, que no hay principios fundamentales, es decir, el debilitamiento es un cuestionamiento crítico de cada uno de los trascendentales del Ser, es justamente lo que hemos hecho al principio del artículo al cuestionar ese progreso, que se considera un progreso único, bueno, verdadero e incluso bello de la modernidad y convertirlo en una fábula, en algo irreal, en un mito. Entonces se ha debilitado la relación establecida entre el Ser y el Pensar, se ha debilitado el Pensar y el Ser mismo, a partir de cuestionar sus principios fundamentales y no considerarlos más los soportes del Ser.

¿Dónde radica la importancia de debilitar al Ser? Para contestar la pregunta tenemos que decir que la verdad del conocimiento se funda en lo que se conoce como la verdad ontológica, que es la verdad del ser. ¿Cuál es la verdad del Ser? que el ser es, que más verdad que eso, así inherente al concepto de Ser tenemos el concepto de lo verdadero, pero si ya establecimos que lo verdadero no es más un soporte del Ser, entonces el concepto de verdad que tenemos hasta el momento ha sufrido un debilitamiento, se ha debilitado el concepto de verdad que se ha tenido en la tradición filosófica desde los griegos.

Hay que aclarar que esto no nos conduce a una negación de la verdad ni mucho menos. Nos lleva a un nuevo planteamiento de la verdad, ya no se plantea como aquella correspondencia que se establece en la relación sujeto-objeto. Sino más bien se plantea la verdad independiente y autónoma de esa relación dual (sujeto-objeto), como aletheia, como algo que está ahí en espera de ser desvelado, descubierto, de esta manera es el hombre quien va en busca del desvelamiento de la verdad a partir del debilitamiento de las estructuras que la cubren, que no podemos llegar a esa verdad por un camino unitario sino desde la multiplicidad y más aún es una verdad que no podemos poseer sino que nos posee.

Este debilitamiento de la verdad, es decir, este cuestionamiento crítico de esos argumentos que se nos imponen como verdaderos, por ejemplo, que se necesita un crecimiento económico para llegar al progreso, que el desarrollo es el fin de la humanidad, o como dice D. Elías Antonio Saca (En su mensaje a la nación tras su cuarto año de gobierno) “los gobiernos no podemos olvidar en ningún momento que la libertar y la solidaridad son las dos caras inseparables de la paz y trampolines de progreso”, etc., está verdad oficial hay que boicotearla para debilitarla. Hay que aclarar que cuando se habla de la verdad oficial no se está haciendo referencia solamente a esa verdad establecida por un gobierno de facto sino a toda aquella verdad con pretensión de ser única, universalizable, totalitaria.

Así, al debilitar esa verdad oficial, surge la Verdad, justamente en esa negación, en esa sustracción de sí misma, en ese silencio, en esa escucha de lo que no se dice.

DISCURSO DE ACEPTACIÒN DEL DOCTORADO HONORIS CAUSA DE LA UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA

Sr. Rector de la Universidad San Carlos, Guatemala, Lic. Estuardo Gálvez Barrios;
Sra. Presidenta del Instituto de la Mujer, de la Universidad de San Carlos, Licda. Miriam Maldonado;
Autoridades de Gobierno;
Honorables Miembros del Cuerpo Diplomático;
Representante de Organismos Internacionales;
Sr. Secretario General del CSUCA, Ing. Efraín Medina;
Sr. Rector de la Universidad de El Salvador, Ing. Rufino Antonio Quezada;
Sra. Presidenta de la Asamblea General Universitaria, Dra. Claudia Cerna;
Compañeros y compañeras Universitarias de las Universidades Centroamericanas, Universidad de San Carlos y Universidad de El Salvador;
Amigos y Amigas y familia que me acompaña.

Sean mis primeras palabras para expresar mi profundo agradecimiento a la Universidad San Carlos y en particular a su distinguido Rector Lic. Estuardo Gálvez Barrios y al Honorable Consejo Superior Universitario por el alto honor que me confieren al otorgarme el más alto grado académico, el Doctorado Honoris Causa de esta Ilustre Casa, la más antigua y emblemática Universidad de nuestra región centroamericana, cuya lucha por lo académico ha ido siempre paralela a su compromiso con las ideas libertarias en la construcción de esta Centroamérica nuestra, tan sufrida, tan golpeada, pero al mismo tiempo siempre rebelde y comprometida con el pasado, presente y futuro de nuestros pueblos. Quiero, al mismo tiempo presentar mis agradecimientos a las queridas compañeras del Instituto Universitario de la Mujer, en particular a su presidenta la Dra. Miriam Maldonado, de quienes partió la iniciativa de solicitar al Consejo Superior Universitario, este grado académico que me honra y enaltece.


El papel de la Universidad San Carlos en la construcción de la Educación Superior en Centroamérica

La verdadera dimensión de mi respeto y reconocimiento a la Universidad que hoy me acoge en su seno como Doctora Honoris Causa, debiera poder expresarse en esta exposición que limitada por la inexorable cuenta de los minutos apenas me permitirá trazar unas frágiles pinceladas de esta maravillosa historia que, en un sin número de publicaciones, recogen el legado de grandes intelectuales y patriotas de esta gran patria centroamericana.

Específicamente voy a referirme al papel desempeñado por la Universidad San Carlos en la construcción de la Educación Superior Centroamericana, con especial énfasis en el desarrollo de nuestras dos universidades hermanas, San Carlos de Guatemala y Universidad de El Salvador.

Es habitual referirse a la fundación de una universidad a partir de la fecha clave de su decreto de creación, en este caso el 31 de enero de 1676 en que nace la Real Universidad de San Carlos, pero lo que habitualmente se omite, es la tesonera e incansable tarea que precede a su fundación y que en este caso corresponde sobre todo al Obispo de Guatemala Don Francisco Marroquín.

Mata Gavidia en su excelente obra sobre la Fundación de la Universidad San Carlos, le da vida en ese extraordinario capítulo sobre los esfuerzos del Obispo Marroquín a partir de su primera carta del 15 de marzo de 1545 en donde pide al Rey que se instalen los estudios universitarios en Guatemala y hace la propuesta concreta para que se “asiente un estudio a manera de Universidad”. La carta de Marroquín fue desoída y nuevamente el Obispo pide a gritos al Emperador el 4 de julio de 1554 que cree la institución universitaria, solicitud que se repite en 1556, 1558 y 1559.

Tal vez uno de los más importantes capítulos de esta historia, además del razonamiento sobre la justificación del insistente pedido de Guatemala sobre la creación de la universidad, según lo comenta Mata Gavidia, es el hecho de considerar que “la creación de una universidad supone un ambiente de cierta cultura para realizarse”, y que, “a nadie se le ocurriría ir a fundar una Universidad de estudios humanistas o jurídicos en una selva de analfabetas...” En ese sentido es reconocido por todos los historiadores que cuando sin cesar Guatemala pedía una Universidad a la corona ya constaba, según Mata Gavidia, con “el medio humano cultural capaz de ir a las aulas” y más aun “no iban a las aulas ignorantes sin letras algunas sino estudiantes que hubieran hecho estudios de primeras letras y de disciplinas humanistas”.

Después del importante papel desarrollado por Francisco Marroquín y otros en la búsqueda de la legitimización de los estudios universitarios por la corona, precedidos por los esfuerzos para la constitución del Colegio Santo Tomás, Marroquín muere sin haber logrado su propósito. Pero la lucha por la creación de la Universidad San Carlos sigue en el contexto de un ambiente cultural que justificaba su creación. Ese ambiente cultural, está en gran parte soportado durante más de medio siglo en el que “salen a la palestra cinco conatos de universidad el Colegio Santo Tomás, 1620; el Colegio de Santo Domingo 1625; el Colegio de San Lucas de los Jesuitas, 1622, 1626, 1640, 1676 y nuevamente el Colegio de Santo Tomás en 1669. Por eso Mata Gavidia plantea que la vida universitaria guatemalense marca su inicio a partir de 1620; esto es 56 años antes de la fundación de la Universidad San Carlos, lo que por fin se vuelve una realidad el 26 de octubre de 1676. Puede decirse que la universidad quedó definitivamente organizada bajo la rectoría del Dr. José Baños Salazar, a lo que Mata Gavidia llama plenitud académica el 10 de enero de 1687 y que para muchos es “ la magna fecha de la plena realización universitaria y el día que se considera que la historia cultural abre el capítulo universitario con categoría de Salamanca, Alcalá, Valladolid, México y Lima. Es lo que con tanto fervor pedía el Obispo Marroquín y la ciudad de Guatemala desde 1548.

En esta solemne fecha las Bulas del 18 de junio de 1687 otorgadas por el Papa Inocencio XI elevaron el rango de San Carlos a Alma Máter Guatemalteca y le otorgaron todos los privilegios de México y Lima y a sus graduados el derecho a incorporarse a cualquier universidad del mundo. La categoría de Pontificia le fue otorgada por Carlos II.

Detenerse a reflexionar sobre los pasos fundamentales que hacen posible el funcionamiento de la Universidad de San Carlos, sus estatutos y sus reglamentos implica conceder un reconocimiento especial a un personaje clave en el desarrollo de la Universidad de San Carlos. Me refiero a Don Francisco de Sarassa y Arce. Juez, Superintendente y Rector, calificado como fundador ideológico de la Universidad San Carlos, su verdadero Primer Rector. Sus propuestas sobre la fundación de un colegio universitario para universitarios pobres, sus realizaciones como amigo de los indígenas que lo llevaron a elevar al alto rango de Facultad la docencia de las lenguas indígenas. Las propuestas de Sarassa y Arce pueden ser consideradas de avanzada en nuestro tiempo.

A partir de estos antecedentes, es tiempo de analizar el papel de la Universidad San Carlos en la vida académica y política de las provincias centroamericanas. Es indudable que Guatemala es el punto de confluencia de los grandes líderes de Istmo y de cuya formación, pensamiento y accionar, van a enriquecerse tanto las diferentes provincias de la gran patria centroamericana como la propia capital. Jonh Tate Laninng, el gran estudioso de la ilustración de la Universidad de San Carlos, nos dice que “Guatemala fue a mediados de la década de 1790 el punto de convergencia de un grupo de distinguidos intelectuales hispanoamericanos que nada tenían que envidiar a los más sabios hombre de México y Lima”.

La reforma educativa ilustrada estudiada por Laninng orienta en el sentido que el movimiento de independencia está fundamentado en dicha reforma. Esta reforma iniciada con la enseñanza de la física newtoniana por el padre José Antonio de Liendo y Goicochea, originario de Cartago, Costa Rica, busca el desarrollo de la libertad, sustentado en el principio de la razón, la búsqueda del progreso y bienestar de los pueblos a través del conocimiento útil.

En el desarrollo de esta reforma que culmina con la independencia de 1821 a 1823, destacan en el ámbito intelectual y político diferentes figuras de las distintas provincias del reino de Guatemala, entre ellos Don José Matías Delgado, nacido en San Salvador, formado en Guatemala y quien fuera el eje alrededor del cual se generaron las ideas y movimientos revolucionarios que dieron por resultado la independencia centroamericana. Delgado fue Rector de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos.

No podemos dejar de mencionar al gran patriota Don José Simeón Cañas, nacido en la ciudad de Zacatecoluca, El Salvador y quien también desempeñó el cargo de Rector de la Pontificia Universidad de San Carlos. Su lucha por la abolición de la esclavitud se da en el contexto de su visión y lucha por la igualdad de los seres humanos.

La ilustración y el desarrollo de la patria centroamericana no puede tratarse sin ofrecer un puesto especial a la gran figura del máximo pensador centroamericano, alumno de Liendo y Goicochea, me refiero a José Cecilio del Valle, nacido en Choluteca, Honduras, abogado, filósofo y estudioso de las ciencias y las letras. Creador, innovador y reformador educativo. Valle es el artífice y quien redacta el Acta de Independencia en 1821, precisamente en este histórico salón en que hoy nos encontramos.

Concebir al hombre que juega papel trascendental en la independencia de su patria y a su vez el pensador de la ciencia y la educación, no es nada fácil. Pero en la vida de Centroamérica deben resonar siempre las frases de Cecilio del Valle que como aquella en que inicia su memoria sobre la educación dice: “las ciencias son el origen primero de todo bien. No hay en las sociedades políticas uno solo que no emane de ellas. Lo más bello, lo más grande, lo más sublime, es obra suya”.

En su introducción a las Memorias de la Sociedad Económica de Amantes de Guatemala, José Cecilio del Valle les dice: “Los sabios descienden de las alturas mas elevadas a los principios más humildes de las artes y ciencias para formar y dar luz a los alfabetos de ellos mismos”.

En las mismas memorias plantea que “si queremos que subsista lo político, pensemos, como corresponde en lo económico. Tener derechos y vivir desnudos, sería muy triste vivir. Ya sabemos que nuestra nación es independiente, libre y soberana. Volvamos la vista a los ramos de riqueza que deben ser base sólida de la independencia, libertad y soberanía. Aprendamos a ser verdaderos agricultores, artistas y comerciantes. Cuanto más observo nuestras tierras, minerales, vegetales y animales, tanto más admiro la riqueza de las producciones naturales.

Para finalizar en sus escritos sobre Las Matemáticas en sus Relaciones con la Prosperidad de los Estados, Valle plantea: “Un individuo que no sabe pensar, leer, medir, ni contar, es un ser dependiente de los que tienen estas aptitudes. Una nación ignorante, estará también en dependencia proporcional a su ignorancia.

La verdadera libertad exige ilustración: la educación de la ilustración que se necesita; y el estudio de las matemáticas es parte inmanente de la educación”.

En esa lista de figuras representativas de la intelectualidad centroamericana forjada en la Universidad San Carlos, no puede faltar la recia figura de Juan José de Aycinena, quien fuera rector de la Universidad San Carlos durante 21 años en una época difícil de luchas ideológicas y graves problemas que enfrentaba la Universidad en su refundación. De hecho a pesar de haber adquirido una reputación como centro de avanzada en la Ilustración, durante la administración del Lic. Mariano Gálvez se cerró para dar paso a la Academia de Ciencias en Septiembre de 1832, la cual llegó a funcionar como un Ministerio de Educación. Dicha institución no logró consolidarse y la caída de Gálvez en 1840 lleva de nuevo a la apertura de la Universidad Nacional y Pontificia de San Carlos y a la elección de Aycinena como Rector. La larga y dura tarea de Aycinena mediante la cual no dejó morir la universidad, llevó consigo la lucha por lo académico, pero al mismo tiempo la pelea por su financiamiento.

Para muchos estudiosos de la Universidad de la época, pese a las dificultades económicas, la Universidad de San Carlos, entró en un periodo de intensa actividad educativa a grado tal que para Chandler, del Centro de Investigaciones Regionales de Meso América de Antigua Guatemala “Cualesquiera que hayan sido las limitaciones de la educación universitaria entre 1840 y 1865 Aycinena merece ser reconocido por su distinguida carrera como Rector, ya que enfrentándose a los obstáculos que habrían vencido a individuos de menos ingenio, mantuvo activa la universidad durante un largo periodo de crisis a un nivel de rendimiento cuantitativo incomparable en su historia”.

Dentro de los muchos estudiosos y luchadores de la educación y la cultura, la independencia y la construcción de la patria centroamericana que se nos quedan en el tintero, hay una figura de grandes proporciones que apenas dejaremos consignada, pero que no podemos olvidar porque sus ideas y su pensamiento, impactan antes en mayor proporción a la provincia de Guatemala, que a su propia ciudad natal en El Salvador, me refiero a Alberto Masferrer.

Parte importante de la vida y obra de Masferrer ocurre en Guatemala. Es importante señalar que este gran pensador centroamericano tuvo un impacto importante en las élites guatemaltecas y en grupos estudiantiles, campesinos, ligas obreras, maestras, mujeres, élites intelectuales y grupos políticos de las generaciones de 1898, 1910 y 1920 y según algunos de sus biógrafos perduró hasta la revolución de 1944. Se considera que la presencia de Masferrer en la región fue más allá de la simple influencia intelectual del “maestro”: tuvo importante implicaciones políticas en la creación de sociedades, círculos y partidos políticos, en la modificación de normas y legislación en materia de educación y regeneración moral del individuo y de la sociedad y, sobre todo, fomentó la creación y movilización de la opinión pública, abriendo nuevos debates relacionados con la ampliación de los derechos políticos y sociales, de la ciudadanía de las mujeres y grupos subalternos.

Quedamos en deuda con otros grandes pensadores e integrantes de las luchas libertarias que han jugado un papel principal en la construcción de nuestra patria.


Vidas paralelas y profundamente interrelacionadas (1841­ - 1944)

A partir de la creación de la Universidad de El Salvador en febrero de 1841, las comunidades académicas de nuestras dos universidades siguen caminos paralelos en su desarrollo académico, en la lucha por sus derechos y en la lucha por las libertades nacionales. Comparten los efectos de la problemática criolla de sus respectivos países, constituyéndose en elementos centrales de su quehacer, la lucha por su autonomía y el papel crucial desempeñado por el sector estudiantil tanto en la lucha universitaria como en la nacional, particularmente en las cruentas luchas contra las dictaduras.

La lucha por la autonomía, tal como ha sido considerado a nivel latinoamericano implica:
- El reconocimiento del derecho de la comunidad universitaria a elegir a sus autoridades universitarias sin interferencias extrañas;
- La libertad de cátedra y la designación de los profesores mediante procedimientos meramente académicos que garanticen su idoneidad;
- La dirección y gobierno de la universidad por sus propios directivos;
- La Participación estudiantil
- La aprobación de planes y programas de estudios;
- La Elaboración y aprobación del presupuesto universitario;
- La búsqueda de mecanismos que permitan a la universidad su autofinanciamiento y
- La inviolabilidad de los recintos universitarios.

Para Guatemala, el primer reconocimiento de la autonomía se da en 1921, esto es a los 245 años de existencia, mientras que en El Salvador el primer decreto de autonomía surge en 1871, sin que estuviese muy claro para la dirigencia universitaria el ejercicio de dicho derecho; no es sino hasta posteriormente que la Universidad toma conciencia sobre su significado.

Los altibajos en el goce de la autonomía son evidentes en el caso de Guatemala cuando dicha autonomía es suprimida en la reforma constitucional de 1927 y rescatada en 1929. De nuevo la dictadura de Ubico suprime la autonomía el 14 de mayo de 1931.

Al mismo tiempo El Salvador pierde su autonomía con la instalación de la dictadura de los 13 años del General Maximiliano Hernández Martínez en el mismo año de 1931.

Ambos pueblos se enfrascan simultáneamente en la lucha crucial contra sus respectivas dictaduras. Guatemala logra la caída de Ubico el 21 de octubre de 1944 a través de un movimiento social encabezado por el sector estudiantil y es la Junta Revolucionaria quien decreta la Autonomía de la Universidad de San Carlos en 1944. Siguiendo un proceso paralelo de lucha que culmina con una huelga de brazos caídos que genera la caída del General Martínez, la Universidad de El Salvador recupera su autonomía en 1944 e igualmente el estudiantado de la Universidad de El Salvador juega un papel protagónico en la caída de la dictadura y el consiguiente impacto en la Universidad.

La caída simultanea de la dictadura en nuestros respectivos países, trajo consigo el desarrollo de un proceso de democratización que, aun existiendo factores que amenazaban su estabilidad, ofrecieron el clima para el desarrollo de un fructífero intercambio y de unidad, particularmente manifiesto entre las asociaciones estudiantiles de las dos universidades.

El clima creado por la llegada de la Junta de Gobierno Revolucionaria fue para los jóvenes de aquella época un regalo de la vida. Ese proceso seguido del ascenso a la presidencia de la republica del presidente Juan José Arévalo, fortaleció el ambiente democrático, en el cual nuestras representaciones estudiantiles encontrábamos en el palacio de gobierno guatemalteco, un ambiente de amistad, de entendimiento, de hermandad y de solidaridad propicio para estimular la construcción de nuestras nacientes democracias, con lo cual soñábamos.

Nos toco ser parte de esa maravillosa primavera en la cual nuestros encuentros en las visitas reciprocas de la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños AGEUS y Guatemaltecos AEU nos hicieron crecer. Distinguidos universitarios guatemaltecos que luego fueron personajes famosos a nivel nacional fueron nuestros anfitriones.

Aun vibran en mis oídos, los brillantes discursos de nuestros grandes oradores en el elegante ámbito del Palacio Presidencial. Me parece todavía escuchar al gran orador guatemalteco Manuel Galich, posteriormente un excelente Ministro de Educación a quien respondía con gran elegancia y brillantez nuestro orador estrella Reynaldo Galindo Polh. Alfonso Bauer Paiz, los entonces estudiantes Francisco y Marco Antonio Villamar entre otros, los Villagran nos hicieron vivir la nueva Guatemala. Con todos aquellos queridos compañeros de entonces, muchos de los cuales ya han desaparecido, quiero compartir la distinción que esta querida Universidad me ofrece este día.

La autonomía por la cual luchábamos estuvo sometida a muchos altibajos. La Junta de Gobierno Revolucionario concedió la Autonomía a la Universidad de San Carlos en 1944, la Asamblea Nacional Constituyente de 1945 estipulo que el Estado debía contribuir a asegurar y acrecentar el patrimonio universitario.

La Constitución de 1956, pese al ambiente hostil creado por la caída de Arbenz mantiene y amplía la atribución de la Universidad para organizar, dirigir y desarrollar la enseñanza superior y la educación profesional, dándole fondos a través de una asignación del dos por ciento del presupuesto nacional. La Constitución del 15 de septiembre de 1965 determino el carácter nacional y autónomo de la Universidad de San Carlos, configurándola como institución descentralizada del estado con capacidad para darse sus propios estatutos y reglamentos. La Constitución Política de 1985 ratifico que la Universidad de San Carlos de Guatemala es una Institución Autónoma con personalidad jurídica, reiterando que como única universidad estatal, dirige, organiza y desarrolla la educación superior del Estado y la educación superior universitaria estatal. Asimismo, le dio la potestad de promover la investigación en todas las esferas del conocimiento y cooperar en el estudio y solución de los problemas nacionales. Le corresponde una asignación no menor del cinco por ciento del presupuesto general de ingresos ordinarios del Estado.

En el caso de El Salvador, aun cuando la autonomía universitaria había sido reconocida y arrebatada por decretos ejecutivos, no había alcanzado la calidad de disposición constitucional. Con la participación de los estudiantes universitarios en las discusiones de la Asamblea Constituyente y como culminación de una lucha de más de 100 años, se logró la inclusión del artículo 205 en la Constitución Política del 7 de septiembre de 1950. Ese artículo reza así: “La Universidad es Autónoma en los aspectos administrativos y económicos, y deberá prestar un servicio social. Se regirá por Estatutos enmarcados en una Ley que sentara los principios generales para su organización y funcionamiento. El Estado contribuirá a asegurar y acrecentar el patrimonio universitario y consignara anualmente en el presupuesto las partidas asignadas al sostenimiento de la universidad”. Pese a ello durante el gobierno del Coronel José Maria Lemus el 19 de septiembre de 1960, las fuerzas de seguridad irrumpieron en el recinto universitario, golpeando brutalmente a sus autoridades lo cual contribuyó en parte a la caída del presidente Lemus. Este hecho trajo de nuevo la necesidad de una nueva Constitución Política decretada el 8 de enero de 1962 en la que se conservo intacto el principio de autonomía universitaria consagrado en la constitución de 1950.


El embate contra la Educación Superior en el contexto de los movimientos nacionales contra las grandes inequidades y desigualdades sociales

La década de los setenta con los antecedentes inmediatos de los últimos años del sesenta, como el Tlatelolco mexicano de octubre del 68, el Mayo Francés también de 1968 y en nuestras universidades el impacto de la ola represiva que violento los principios básicos de nuestras autonomías, inicia un periodo particularmente difícil para las universidades públicas en el mundo.

Guatemala registra este periodo, recordando el embate brutal de las fuerzas de seguridad, no solo de las fuerzas regulares sino de grupos clandestinos, pero también nos dice que a partir de estos procesos se “abrieron corrientes progresistas y revolucionarias que buscaban un cambio en el país a través de distintas formas de lucha incluyendo la armada.

Para Guatemala es en 1978 cuando se inicia la peor ola represiva en su historia. El Gobierno de Lucas García califica a la Universidad de San Carlos como “centro de subversión” e igual que en el caso salvadoreño tales epítetos sirven de excusa para las intervenciones. Para 1980 el gobierno desato una oleada de violencia en contra de la Universidad de San Carlos en la que cientos de universitarios fueron asesinados o desaparecidos. El movimiento estudiantil fue duramente reprimido, al extremo de haber perdido en forma completa generaciones de líderes. El conflicto se da por terminado con la firma de los Acuerdos de Paz en 1996.

Por su parte en el caso de El Salvador, es el 19 de julio de 1972 cuando la Universidad sufre una embestida brutal más en contra de su autonomía con la intervención del Campus universitario; la destrucción de la estructura docente y de investigación; el saqueo y destrucción de bibliotecas y laboratorios; el asesinato, persecución y consiguiente fuga de personal. Además de ello mediante un decreto de la Asamblea Legislativa se dejo sin efecto el nombramiento de las autoridades universitarias, personal docente y administrativo. Fue ocupada por el ejército y se nombro una Comisión Normalizadora de la universidad.

En marzo de 1977 la Asamblea Legislativa aprobó el Consejo de Administración de la Universidad de El Salvador (CAPUES), fatídico organismo que asumió las funciones del Consejo Superior Universitario y la Asamblea General Universitaria.

Una nueva constitución se promulgo en el año 1983 que en su Artículo 61 mantiene la autonomía de la Universidad en los aspectos docentes, administrativos y económicos, respeta la libertad de cátedra, pero ya incorpora la Ley especial para la creación y funcionamiento de las universidades privadas.

La Ley Orgánica de la Universidad publicada en el Diario Oficial del 25 de mayo de 1999 reconoce y ratifica la autonomía en los aspectos docentes, administrativos y económicos. Una nueva interrogante surge a partir de este periodo ¿Realmente se están respetando los principios que garantizan la autonomía universitaria?

En el contexto de este aparente ejercicio de autonomía universitaria, surgen situaciones que ponen en duda el ejercicio pleno de dicha conquista. De hecho una fragante violación a la autonomía con invasión de los recintos universitarios tuvo lugar el 5 de julio de 2005 lo cual fue un nuevo signo de la fragilidad de dicha autonomía.

Siguiendo caminos paralelos, con las crisis de nuestras guerras civiles desarrolladas en el periodo 1970- 1990 se cierra oficialmente el conflicto en El Salvador con la firma de los Acuerdos de Paz en 1992.

Ante tal situación cabe preguntarnos cual debe ser el camino para que nuestras universidades, cumpliendo con su cometido al servicio de la sociedad, identifiquen las nuevas formas de intervención y violación de su autonomía. Podrían ya no ser las balas y la violencia destructora de nuestras instalaciones físicas, podría no haber saqueo ni atropello a nuestros docentes, autoridades o estudiantes, pero existen formas más sutiles como son el estrangulamiento económico, el aislamiento de los problemas trascendentes de la vida nacional, la prioridad concedida a las universidades e instituciones educativas con fines de lucro y otras formas de intervención.


El contexto de la Integración Centroamericana

Este año Centroamérica conmemora 60 años de existencia de la Confederación Universitaria Centroamericana y su máximo organismo directivo, el Consejo Superior Universitario (CSUCA).

Es bueno recordar que nuestro máximo organismo de coordinación, integración y conducción de la Educación Superior Publica de Centroamérica, es el primer organismo de integración de la Educación Superior que se crea a nivel internacional. Producto de largos periodos de reflexión y anhelos de los pueblos del Istmo, el CSUCA se crea en El Salvador por resolución del Primer Congreso Universitario Centroamericano convocado por un ilustre salvadoreño, el Dr. Carlos Llerena, Rector para entonces de la Universidad de El Salvador. El Dr. Llerena convoco a las Universidades Centroamericanas para estudiar los Convenios Internacionales sobre el ejercicio de las profesiones liberales y los planes de estudio de las diversas universidades del área con miras a su unificación.

Es en otra importantísima reunión por iniciativa del gran rector de la Universidad de San Carlos, Carlos Martínez Duran, quien convoca a las Universidades Latinoamericanas en Guatemala en 1949 en donde se crea la Unión de Universidades de América Latina UDUAL. Justo es ofrecer nuestro reconocimiento estos dos ilustres personajes que jugaron un papel trascendental en la vida de nuestras universidades no solo en cuanto sus reformas académicas, sino en el fundamental proceso de integración de nuestras casas de estudio y de nuestra comunidad universitaria en el contexto de los esfuerzos por la unidad Centroamericana.

A los 60 años de vida del CSUCA, es justo que reiteremos nuestro reconocimiento al papel que ha jugado en el desarrollo armónico de nuestra Educación Superior pero resulta mas importante aun pensar, y por ello les invito a reflexionar, sobre el reto a que se enfrenta nuestra Confederación en esta coyuntura grave no solo en el campo regional sino mundial, frente a un mundo desigual, un mundo de desigualdades en lo económico, en lo social, pero fundamentalmente para nuestra comunidad educativa enfrentada a una llamada sociedad del conocimiento y de la información en la que muy poco contamos.

Es imperativo trabajar por la identidad Centroamericana. Es tiempo de ayudarnos a crecer juntos y luchar porque la región ofrezca un solo frente en lo económico, político, científico y cultural.

Es tiempo de retomar la bandera de la Unión Centroamericana destrozada históricamente por guerras de independencia e intereses separatistas que la llevaron como señala Jorge Sol, trayendo a cuenta palabras de Sarmiento “a hacer un Estado soberano de cada Aldea”. Debemos invitar a las nuevas generaciones a repensar y retomar el desarrollo regional integral como la gran meta de la Confederación Centroamericana, en el contexto de lo cual, las Universidades Publicas de Centroamérica están llamadas a jugar un relevante papel a través del desarrollo de su potencial humano, de la producción de nuevo conocimiento y de la articulación con su sociedad, la sociedad de la patria grande.

UNA CONFEDERACIÓN CENTROAMERICANA DE UNIVERSIDADES, FUERTE, COMPROMETIDA Y ÚTIL A LA SOCIEDAD VOLVERÁ IMPOSIBLE QUE SE LE ATROPELLE, QUE SE LE IGNORE O SE LE IRRESPETE.


La lucha por la equidad de Género en la construcción de una nueva sociedad

Las consideraciones sobre Universidad Pública y Autónoma, sobre su vida política y académica se quedarían truncas si no hacemos presente nuestro reconocimiento al esfuerzo que en nuestras dos Universidades han venido realizando grupos importantes de compañeras, pioneras en la apertura de un espacio que parecía cerrado a nuevas corrientes de pensamiento y acción sobre la equidad de género, trabajo que fue más allá del realizado por líderes o por grupos aislados u organismos no gubernamentales que han trabajado intensamente en la defensa de los derechos de las mujeres.

La visión solidaria de las compañeras del Instituto Universitario de la Mujer de la Universidad de San Carlos, merecen todo mi respeto y mi especial agradecimiento por haber pensado que esta modesta compañera salvadoreña podía ser acreedora a esta distinción. Su selección me honra y me compromete, al igual que me siento profundamente honrada con venir a engrosar la lista de mujeres galardonadas con el Doctorado Honoris Causa de esta Universidad: Gabriela Mistral, Rigoberta Menchú, Michelle Bachelet, Annette Hsiu Lien Lu.

Si bien es cierto que algunos grupos de avanzada en nuestras universidades no han sido ajenos al movimiento mundial por la equidad de género, podemos decir que el panorama no es todo lo estimulante que quisiéramos. Nuestras Universidades se han incorporado tardíamente en la lucha por los derechos de las mujeres, cuando muchos movimientos ya habían avanzado fuera de ella. Pese al reconocimiento mundial que urge a construir la plataforma en que descanse la defensa de los Derechos de la Mujer, que no se quede en la declaración sino que se realice en acciones precisas, aún encontramos en nuestras universidades resistencias considerables, a veces cómplices de la apatía y el no reconocimiento a la equidad de género, pese a la observación permanente de las condiciones de desigualdad e inequidad en que la mujer se mueve.

La Conferencia Mundial sobre Educación Superior concluyó que era necesario “definir y aplicar políticas destinadas a eliminar de la enseñanza superior todos los prejuicios fundados en el género y consolidar la participación de la mujer en todos los niveles y en todas las disciplinas en que está poco representada en la actualidad y especialmente su intervención activa en la adopción en las decisiones”.

Ambas organizaciones, el Instituto Universitario de la Mujer en Guatemala, y el Centro de Estudios de Género en El Salvador han logrado formular, y están en vías de lograr, el cumplimiento de sus políticas de equidad de género a nivel universitario.

La historia nos muestra el fuerte retraso que nuestras universidades exhiben en la participación real de la mujer. Las compañeras salvadoreñas han mencionado como un ejemplo de la dificultad de acceso de la mujer a los estudios universitarios el hecho que se tuvo que esperar 43 años después de la fundación de la Universidad para que se graduara la primera mujer la Ingeniera Topógrafa Antonia Navarro, la primera mujer Centroamericana en obtener un título universitario.

Es hasta 1919 cuando Olimpia Altuve se constituye en la primera mujer graduada en Guatemala en la Universidad de San Carlos, 243 años después de fundada la Universidad.

Si consideramos aisladamente el número de graduadas mujeres como un indicador del progreso en el acceso de la mujer a la vida universitaria, podríamos estar cerrando los ojos al hecho de que frente al crecimiento de matriculadas y graduadas universitarios a nivel de licenciatura, su ubicación en la estructura docente es opuesta; las estadísticas se invierten no solo en el cuadro de profesores sino también en los postgrados así como en las listas de investigadores. Si el estudio se extiende al mercado laboral tendremos la oportunidad de palpar con mayor claridad las injusticias hasta en las remuneraciones con base al género y muchas otras diferencias más.

Si bien es cierto que no ha sido fácil la apertura de un espacio universitario ahora ocupado por institutos, facultades, unidades o centros que tendrían la responsabilidad de impulsar las políticas ahora aprobadas por nuestros máximos organismos de dirección. Para ello requeriríamos impulsar la formación de masas críticas y un nuevo tipo de personal que incorpore el enfoque de la equidad de género como eje curricular.

Al meditar sobre los excelentes documentos producidos por nuestras queridas dirigentes de Guatemala y El Salvador, no nos queda la menor duda que nuestras unidades de género están en el camino de lograr que la Universidad San Carlos y la Universidad de El Salvador puedan desempeñar un papel protagónico en la construcción de una nueva sociedad, lo que no podrá lograrse sin ubicar a la mujer en el papel que le corresponde.

“Todo es posible hasta que se pruebe que es imposible. Y aún entonces lo imposible puede serlo solo por ahora.” Pearl S Buck.

Quisiera terminar esta reflexión adhiriéndome al esfuerzo que en las Cumbres de Rectores de Universidades Publicas Iberoamericanas hemos venido realizando en defensa de nuestras universidades, planteamiento que esta sintetizado en dos fragmentos de la Carta de San Salvador aprobada en la IV Cumbre, realizada en San Salvador en diciembre del año 2003 que literalmente dice.

...Las Instituciones de Educación Superior Publicas son hoy mas que nunca las vías únicas y esenciales con que cuentan las sociedades de la región para generar, transmitir y acumular el conocimiento, promover las capacidades humanas y desarrollar la creatividad social, tareas imprescindibles para impulsar el desarrollo humano sostenible y contrarrestar los efectos de la globalización neoliberal ....

... La misión de la universidad pública y el ejercicio de su responsabilidad social se encuentran doblemente amenazados. De una parte por la tendencia sostenida de los gobiernos a reducir el financiamiento dedicado a la Educación Publica, de otra parte por la agresiva desregulación y liberalización de los mercados que aprovechan las empresas llamadas educativas cuyo fin ultimo es el lucro”.

Les invito a luchar por la defensa de nuestra Educación Superior Publica Centroamericana y su accionar en el contexto Iberoamericano e Internacional.

Gracias de nuevo a la Universidad de San Carlos, al Instituto Universitario de la Mujer de esta Universidad y a esta distinguida audiencia que comparte conmigo este generoso gesto de la Universidad de San Carlos al incorporarme a su seno con su más alto grado académico.

Muchas Gracias.

EL CONSENSO DE COPENHAGUE 2008: COMO UN PELOTON DE ECONOMISTAS QUIERE SALVAR AL MUNDO

(Christoph Seidler, Spiegel-Online, Alemania, 1 de junio 2008)

“¿Cómo gastaría usted 75 billones (50 mil millones) de dólares en ayuda de desarrollo en el transcurso de los próximos 4 años?” Esta pregunta la trató de contestar un grupo de los mejores economistas del mundo que se reunió en Copenhague, en Dinamarca. El resultado sorprende, sobre todo porque el cambio climático casi no juega ningún papel.

El anfitrión de la ilustre mesa fue Bjorn Lomborg, catedrático en la Escuela de Negocios de Copenhague. Lomborg no es ningún desconocido, tiene fama de polarizar. Con libros como “Apocalipsis, ¡No!” y “Cool it” (Calma) el danés hizo algunos amigos pero sobre todo enemigos. Su tesis principal es: Sí, el cambio climático generado por el hombre existe, pero no es tan importante para el bienestar de la humanidad. Dice que hay mucha histeria en el debate sobre el cambio climático, sobre todo porque en todo el planeta existen problemas mucho más importantes: hambre, Sida, corrupción, un sistema injusto de comercio mundial, etcétera.

A Lomborg le han pegado –injustamente- la etiqueta de alguien que niega la existencia del problema climático. No lo niega, pero sí insiste en otras prioridades. Para reforzar sus argumentos, el ‘ecologista escéptico’ –como él mismo se describe- pidió apoyo externo. Ya una vez, en el año 2004, Lomborg había invitado a un grupo de expertos a Copenhague para discutir los problemas más urgentes del mundo y para hacer propuestas para 10 complejos temáticos. Nació el ‘Consenso de Copenhague”, financiado por el gobierno de Dinamarca y la revista “Economist”.

La segunda edición del ‘Consenso de Copenhague’ tuvo lugar la semana pasada. Los científicos participantes –todos economistas- fueron esta vez:
* Jagdish Bhagwati de la Columbia University en New York
* François Bourguignon de la École d'Économie de Paris
* Finn E. Kydland de la University of California de Santa Barbara (Nobel de Economía 2004)
* Robert Mundell de la Columbia University de New York, (Nobel de Economía 1999)
* Douglass North de la Washington University en St.Louis (Nobel de Economía 1993)
* Thomas Schelling de la University of Maryland (Nobel Economía 2005)
* Vernon L. Smith de la George Mason University en las afueras de Washington (Nobel Economía 2002)
* Nancy Stokey de la University of Chicago

Además, varias docenas de expertos de diferentes disciplinas trabajaron durante dos años para aportar propuestas de solución en varios complejos temáticos. La prioridad entre las más de 30 ideas desarrolladas – decidir esto era tarea del grupo de los 8 economistas.

Al final de los 4 días de discusiones, los expertos presentaron una lista de los 12 proyectos de solución que ellos decidieron financiar con los 75 billones de dólares hipotéticamente disponibles para un período de 4 años. Esto corresponde a 18.75 billones al año, o sea 18.750 millones de dólares.

Financiamiento anual en millones de dólares:

1. Proveer a los niños en los países en desarrollo
de vitaminas e zinc 60
2. Provisión de hiero y sal yodada 300

3. Programas de vacunas infantiles 1.000

4. Investigación y desarrollo de nuevas técnicas
de producción agrícola y semillas 60

5. Programas escolares de asesoría de nutrición 30

6. Reducción de pagos para escolaridad 5.400

7. Aumentar y mejorar escolaridad para niñas 6.000

8. Asesoría de nutrición a nivel comunal 800

9. Mejores ofertas para mujeres en cuanto a
planificación familiar 4.000

10. Tratamiento de emergencia para infartos
cardíacos 200

11. Tratamiento y previsión de malaria 500

12. Identificación y tratamiento de
enfermedades relacionadas con tuberculosis 400

TOTAL $18.750 millones

El tema cambio climático terminó en el lugar 14 de la agenda, fuera de los 12 temas prioritarios a financiar.

En 2004 los integrantes de la mesa académica pusieron el combate al Sida en el número uno de la lista de prioridades. En 2008, terminó en el lugar 19. ¿Será que el mundo ha cambiado tanto en 4 años?

La ronda de expertos no analizó las problemáticas institucionales, por ejemplo cómo hacer que la ayuda prevista realmente llegue eficientemente a los necesitados. Pero el ‘Consenso de Copenhague’ logra, por lo menos, dos cosas: repensar las prioridades en la ayuda al desarrollo, y cuestionar ciertas verdades que parecían ya escritas en piedra.

Puede ser que el mundo no sea exactamente como Lomborg y sus expertos economistas lo ven, pero tampoco tiene que ser así como el ciudadano –y el político- promedio suele pintarlo.


(publicado en Spiegel-Online, Alemania)