Carta a los dirigentes de la oposición

Estimados tíos:
 
¡Ya dejen de joder! Olvídense de la idea de que la democracia es un juego entre gobierno y oposición. Ya dejen de buscarle cinco patas al gato tratando de hacerle contrapeso al gobierno. ¿Quién necesita contrapeso, oposición, ideas alternativas? Necesitamos unidad. Ya descarten esta idea de representar los intereses de la mitad de la ciudadanía que no votó por ‘el cambio’. Acepten la verdad: ganó las elecciones el programa del cambio del FMLN y Mauricio Funes. 

En vez de resistirse, mejor súbanse al tren de ‘el cambio’. O en palabras de nuestro presidente en la reciente inauguración del mes cívico: “Pido a los institutos políticos que se sumen, por encima de sus propios intereses y deseos, a este proceso de cambio impulsado por el pueblo en 2009.”

Hasta ahora la regla era que quien ganaba las elecciones gobernaba, y quien las perdía, se constituía en oposición y trataba de representar los intereses y deseos de la minoría. Entiendan de una vez por todo que esto ya cambió. Y que este cambio no es de una elección a la otra, sino de una vez por todas. El tal ‘cambio irreversible’ que menciona el FMLN.

Ya tenemos otro Estado. Como dijo el presidente en El Triunfo: “Lamentablemente en nuestro país nuestros hijos más débiles son la inmensa mayoría de la población, sumida en la pobreza y en la exclusión. A esos la madre gobierno, el padre Estado los va a apoyar más que al resto.”
En este Estado el gobierno es el papá, los pobres son los hijos, y ustedes, en vez de jugar a oposición y tratar a seducir a los menores con ideas extrañas y opciones diferentes, mejor acepten la invitación generosa de ser los tíos, compadres, consuegros que ayudan al papá en su tarea de cuidar de sus hijos…

¡Qué revelación! Hasta que me iluminó este discurso del presidente en el Puerto El Triunfo (a la par del abuelo Lula) yo también tenía esta idea de un Estado de ciudadanos libres que delegan la administración de la cosa pública por 5 años a un ciudadano presidente.

Algunos dirán que este cambio a un Estado paternalista, donde los ciudadanos (sobre todo los humildes) otra vez somos hijos de un Estado mamá y un gobierno papá, es un cambio para atrás. No hagan caso a estas voces que sólo buscan confundir a los buenos hijos. Mejor asumen su papel de buenos tíos.

Saludos, Paolo

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Jóvenes a votar


El 19 de septiembre vence el plazo para que los jóvenes que cumplen 18 años antes del 10 marzo de 2012 obtengan su DUI. 58,411 según RNPN, a la fecha no hay más de 3,000 inscritos. Conclusión, los más jóvenes que pueden participar no les interesa participar en las próximas elecciones.

La pregunta es ¿por qué?, pudiera ser que sea por falta de información, que no estén enterados. Difícil después de la excelente campaña que ha realizado Vota Joven. Más bien es un reflejo del interés actual por la política. La gran alternativa del cambio, la añoranza por tener una política distinta, El FMLN con Funes, es un total fracaso y una fuente de frustración que se expresa de muchas maneras, por ejemplo el desinterés.

En la derecha tampoco hay mayor interés por lo que hace ARENA, todo quedó muy debilitado después de una frustrante administración Saca. Y luego la desbandada de GANA y estos trabajando fielmente al presidente Funes, hace que el entorno de la derecha sea también confuso y poco interesante para los más jóvenes.

La otra alternativa y la más sencilla, la política no resuelve los problemas del día a día, por tanto porque voy a dedicar tiempo a la política si lo que me importa es que no me maten o me asalten camino al bus. Porque voy a interesarme en la política si lo que me importa es que llueva y pueda sacar bien mi cosecha de maíz. Porque voy a perder mi tiempo con ellos si nunca han hecho nada por mí.

Vota Joven hace un maravilloso trabajo, que pasa de los clásicos medios de jóvenes (Facebook y Twitter) las acciones territoriales, a estar en las comunidades a platicar con los jóvenes de sus intereses y a que ellos sientan el respaldo de una organización que no tiene interés en un partido o en otro, sino que tiene interés en la democracia, en la participación ciudadana y en  la opinión de los jóvenes.

Los jóvenes tienen que ser escuchados. Yo siempre reto a que los jóvenes se tomen los partidos, a la rebelión y hasta la irreverencia. El primer paso para esto es que alguien (como Voto Joven) les explique que tienen derecho a participar y ser escuchados, por eso que aplaudo tanto la labor, sobre todo territorial que hace esta organización.

Es importante la participación de los jóvenes, ojalá que logremos que más saquen sus DUI y participen, aunque los partidos no sean atractivos, en los procesos electorales, tenemos que transformar la apatía por el trabajo y los deseos de cambiar las viejas estructuras que nos ahogan.

Para las organizaciones que trabajan promoviendo estos cambios también es importante que entiendan que el trabajo en el territorio es el que genera realmente los cambios, es importante la participación en medios virtuales, en grandes grupos de discusión, pero más importante es  estar en la frente de combate, caminando las calles inseguras, los cantones aislados y conociendo al salvadoreños de verdad, solo ese entusiasmo y empuje será el que transformará nuestro país. Solo cuando las organizaciones estén en la calle y la calle decida participar, entonces podemos esperar revertir la apatía y que estos 50,000 jóvenes que faltan por inscribirse lo hagan. 

Carta a los directores de nuestras escuelas

Estimados amigos:
 

Dejen de hablar de estudiantes asesinados. Dejen de hablar de la inseguridad en sus escuelas y sus entornos. No se distraigan con estos temas triviales. Dejen esto al gabinete de seguridad…
Entramos a septiembre, el mes patriótico, y el tema es cuántos centímetros de piernas desnudas pueden exhibir las cachiporristas en los desfiles. 

Ya recibieron la circular del ministerio de Educación, que pone en manos de ustedes, los directores, la decisión de permitir o no desfiles de cachiporristas y cómo saldrán vestidas. Lo que sí exige el ministerio es que los trajes de las señoritas sean ‘conservadores’ y ‘moderados’…

Para no meter la pata, pongan mucha atención a las palabras del ministro y vicepresidente de la República: “Cuando hablamos de cambio, hablamos de formar ese hombre integral, esa salvadoreña integral con una sensibilidad espiritual para estar situado como factor de cambio dentro de la sociedad.”

No se equivoquen, señores educadores: Aunque pasen el mayor tiempo en cuestiones de uniformes y zapatos y ahora además de policía de moda, midiendo la distancia entre donde las botas terminan y la falda empieza (esta distancia desnuda que tanto molesta a la primera dama) - su verdadera misión es crear el ‘hombre nuevo’.

Nada menos el miércoles 31 de agosto los periódicos citan al máximo educador y forjador del salvadoreño y de la salvadoreña integral, explicando porque han abandonado la postura radical del año pasado, cuando decretaron prohibir las cachiporristas: “ No podemos romper con las tradiciones de la noche a la mañana, sino que vamos imponiendo una nueva cultura…”

Tómenlo en cuenta cuando tomen sus decisiones y agarren la regla para medir las faldas: el hombre nuevo, en su versión femenina, se viste de manera ‘moderada’ y ‘conservador’…

¡Qué avance! Hasta ahora nadie podía adivinar que diablos será esta ‘mujer nueva’, de la cual hablan tanto los jerarcas de Educación, parecía una paja ideológica. Ahora por lo menos sabemos cómo va vestida.
Así que, estimados educadores, ármense de reglas, midan bien las piernas, para que en ninguna pirueta salgan a la vista las nalguitas tan típicas de esta mujer vieja y desintegral que ya no cabe en la ‘nueva cultura’ a la cual nos está guiando el gran educador…

Ojala que entre lidiar con telas, faldas, pantalones y zapatos les quede algún tiempo para dedicarse a la educación.

Saludos, Paolo

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Reflexiones de un columnista: Triste vida sexual

En aquellos tiempos, difíciles de visualizar, preInternet, escribías artículos en los diarios y no tenías ni idea si la gente los leía, mucho menos si gustaban. Hoy puedes contabilizar cuántas visitas has tenido, cómo te han valorado -de uno a cinco- y ver la opinión que la gente tiene de tus artículos y de ti. Tiende a oscilar entre los halagos más exagerados y los insultos más bestias.

A mí me divierte. Y me instruye. He constatado, por ejemplo, que lo que más interesa, con diferencia, es el fútbol. He escrito este último mes y medio sobre el islam, el Papa, los indignados, el feminismo según Muamar el Gadafi, los iPhone y las Blackberry (¿quién decidió y cómo, por cierto, que la Blackberry era hembra y el iPhone, macho?), y sobre José Mourinho. Con muchísima diferencia, la columna más leída, valorada, enviada y comentada fue la que hice sobre el Stalin (o el Cantinflas, no lo tengo muy claro) del Real Madrid.

Nada que ver conmigo. Repasando las listas de los best sellers en elpais.com veo que los primeros puestos - no importa que Trípoli caiga o que un fenómeno de la naturaleza amenace con acabar con la Costa Este de Estados Unidos- los ocupan casi infaliblemente historias escritas por mis admirables compañeros de la sección de deportes.

A veces me pregunto por qué me molesto en escribir sobre otros temas. ¿Qué valor agregado aporto a la gente que me paga? Este domingo me publican en El País Semanal una historia que me costó sangre, sudor y un importante desgaste cerebral sobre el décimo aniversario del 11-S. Pero sé que solo le va a interesar a una pequeña fracción del número de lectores que se detuvieron a leer mi columnilla, escrita a la carrera, sobre Mourinho.

Pero bueno, esto de la interactividad me ha dado lecciones más allá del terreno profesional. Me ha hecho más fuerte como persona. Antes repartía hostias y no las recibía. Ahora las recibo también. Me parece justo. Y me ha obligado a endurecer la piel. Por ejemplo, un tipo llamado Andrés Calamaro (creo que es un cantante pero yo -siendo más de Pitbull, Jay-Z y Notorious B.I.G.- no conozco su obra) aseveró en la web tras una historia que hice sobre Maradona que yo tenía "una triste vida sexual". No me dolió. Acepté el comentario con resignación cristiana. Lo que me enfurece es que sigo, casi un año después, sin saber quién fue la cretina que me delató.

(El autor es columnista de El País/Madrid)

Derecho de respuesta


Paolo Lüers

Derecho de respuesta suena muy bien, muy democrático. Me gusta el concepto que el ciudadano que se sienta ofendido por la manera como un medio de comunicación informe o opine sobre él, tenga el derecho a responder.
Pero cuidado: este derecho, mal concebido, puede ser paralizante para los medios de comunicación. No puede ser que el medio, al publicar cualquier información u opinión que puede chocar con los intereses de otros, tenga que correr el riesgo de prestar su espacio a cualquiera que quiere contestar los hechos o contrarrestar la opinión publicada. Por ejemplo, si yo como reportero revelo información sobre alguna persona, empresa o institución que afecta su buena imagen, el afectado tendría que probar que esta información no es verídica antes de obtener el derecho a que el periódico publique su versión de los hechos. O si yo como columnista emito una opinión desfavorable sobre un ministro, el afectado tendría que comprobar que mi juicio no tiene sustento, antes de invocar el derecho de responder.
El derechote respuesta no puede entenderse como el derecho de emitir su propia versión de los hechos y su propia opinión. Por ejemplo, si un periodista publica la lista de promesas o deberes no cumplidos de un funcionario, este no puede usar el derecho a la respuesta para publicar la lista de promesas que sí cumplió, o dice haber cumplido. Tener otra opinión u otra versión de los hechos no puede ser suficiente para invocar el derecho de respuesta. De otra manera, cualquier artículo informativo y de opinión es contestable. Tampoco puede haber derecho a publicidad gratis o lavado de cara para quienes, por su propia actuación, generan cobertura crítica. Llama la atención que son los diputados de Gana que más insisten en el derecho de respuesta, y sin mayor regulación…
El derecho de respuesta sólo tiene sentido, si está regulada por una ley que establezca con claridad los requisitos para que el medio sea obligado a publicar respuestas. Ya establecimos uno: debe haber un criterio objetivo si la publicación merece respuesta. Esto nos lleva al segundo requisito: debe haber una instancia que decida si procede o no la obligación de publicar una respuesta. Esta instancia, para ser objetiva, no puede ser ni el que se siente agraviado, ni tampoco el medio. La ley tendría que crear una instancia competente: o lo decide un juez, con el peligro de sobrecargar el sistema judicial; o se crea un tribunal ético que podría estar conformado por representantes de los gremios de periodistas, de los medios y por representantes de la academia.
Además, la ley debe establecer con claridad cómo los medios tienen que publicar la respuesta, una vez la instancia competente haya fallado que existe derecho de respuesta. En las legislaciones de otros países se establece que la respuesta no puede exceder el espacio que ocupó la publicación objetada. O sea, si alguien adquiere el derecho de respuesta a una de mis cartas en el periódico Más!, la respuesta no podría exceder las 300 palabras que ocupó mi carta-columna. Pero esto es un caso fácil. Más complicado sería si dentro de una entrevista o un reportaje de 3 páginas del periódico se hace una afirmación que resulta objetable. El afectado no tendrá derecho a publicar una respuesta que también ocupa 3 páginas del periódico.
Hay dos salidas de este dilema: o el legislador define de manera general que la respuesta puede tener un determinado formato, digamos un máximo de 500 palabras; o se deja que esta decisión (en cada caso concreto) en manos de la instancia que por ley estaría facultada a decidir sobre el derecho de respuesta.
Regulado de esta manera, el derecho de respuesta puede ser un elemento enriquecedor del debate público. Sin una regulación racional, puede paralizar a los medios y pervertir el debate público.
La mejor manera de responder a la cobertura crítica o a opiniones desfavorables en los medios sigue siendo -para los funcionarios, políticos y otras figuras públicas- el máximo grado de transparencia. Por otra parte, los medios, independientemente de una posible obligación por ley, deberían abrirse al máximo al debate y al pluralismo, abriendo sus espacios informativos y de opinión a todos los actores políticos. De esta manera, el derecho de respuesta se reduciría a cosas extremos, y no tendría que invocarse para complementar la pluralidad de opiniones.

(El Diario de Hoy)


Certifica.com

Carta al ministro de Turismo

Estimado José Napoleón Duarte:


Los ministros también necesitan descansar y relajar. Le recomiendo que pase un fin de semana en El Tamarindo, pero no en Costa Rica sino en el nuestro, en el bello Golfo de Fonseca.

Debería invitar a Manuel Melgar, para que se lleve a su escolta y de paso le dé seguridad. Tal vez la necesite, porque está un poco solo…

La ventaja es que estarían solos. Tendrían todo la playa para ustedes. Nada de turistas y curiosos, tampoco la chusma de vendedores. Tal vez les moleste uno que otro pandillero, por esto le digo que se lleve a alguien como Manuelito que sabe como enfrentarlos…

Lo más que le puede pasar es que le cobren 60 bolas, pero esto incluye el parqueo. Y tal vez a ministros les dan descuento los pandilleros…

Pueden aprovechar incluso de comprar casas, porque la última vez que fui, todas las casonas tenían rótulo de ‘se vende’.

El problema es adónde quedarse, porque el bello hotel Tropi Tamarindo tiene un año de estar cerrado. Estos cobardes tienen miedo a las pandillas, ¿va a creer?, y por esto cierran hoteles, restaurantes, ventas de coco, mariscerías…

Hay un hotelito cerca en Playas Negras, donde se pueden alojar. Sólo que al final de la tarde todo el personal se va y lo dejan solo con el vigilante. Bueno, si almuerza bien, no necesita cena, y por lo menos no habrá bulla. Tampoco se les ocurra ir a pasear en la playa de noche.

Estoy seguro que luego de un relajado fin de semana en El Tamarindo, se va a inspirar a hacer, al fin, la campaña idónea: ‘Sólo en El Salvador: turismo de relax total combinado con aventura extrema!’

Así que por favor, póngase de acuerdo con Manuelito, y de paso inviten a Gerson Martínez del MOP. Lo mejor sería que él ponga el transporte, algún camión con buenas llantas, para que ustedes no se jodan sus camionetas ministeriales para llegar hasta El Tamarindo.

Si quiere que les ayude a armar una conferencia de prensa en El Tamarindo para anunciar de un solo su nuevo programa ‘Pueblos Muertos’, sólo me avisa.

Que disfruten la paz extrema en la playa, les desea Paolo Lüers

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Pablo Milanés versus Edmundo García

 
 
(Miami, 25 de Agosto de 2011) El pasado 13 de agosto, casualmente día del cumpleaños de Fidel, el periódico EL NUEVO HERALD publicó una entrevista de Sarah Moreno a Pablo Milanés con el título “Milanés critica falta de libertades y discriminación en Cuba”.  
En la extensa conversación Pablo mostraba un adelanto de lo que serían sus declaraciones para Miami. Daría un paso adelante, e inmediatamente tres para atrás. Pablo hace tiempo que tiene reservadas todas las críticas para la Revolución cubana y sus dirigentes; pero para Miami, desde donde tantos actos de terror se han fraguado y dirigido contra su patria y su pueblo, contra ese Miami, ni una crítica chiquita. No lo toca ni con el pétalo de una rosa.
Hace algún tiempo que llegué a la conclusión de que Pablo, con este tipo de opiniones, contribuyó (y no poco) a la confusión y al distanciamiento de Cuba de nombres como los de Ana Belén, Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina y otros que habían estado cerca y con Cuba por décadas. Y esto, durante la más intensa de las campañas mediáticas de difamación que haya existido contra la isla. Y es que Pablo, el revolucionario, siempre fue un referente para muchos en el mundo.
Sin esa Revolución a la que tantas manchas le ve y a la que tanto critica; sin esos dirigentes que la hicieron y hoy la reforman y perfeccionan junto al pueblo cubano; sin las dinámicas que generaron la estética cultural en la cual el querido Pablo se insertó para beneficio de su crecimiento como artista, no hubiera pasado (pienso yo) de ser un bolerista con una guitarra en un bar de Bayamo, o en el mejor de los casos de La Habana.
Pablo lleva tiempo bajándonos el eufemismo de que no cree en dirigentes que hayan cumplido 75 años o más; ayer lo dijo al fin claramente al canal Univisión de Miami. Pablo no cree entonces ni en Fidel ni en Raúl. Confesó a la periodista Gloria Ordaz que había sido fidelista, pero que ya no lo era; y que no le dedicaría un concierto a Fidel, pero que sí lo haría para las llamadas Damas de Blanco y los llamados presos políticos en Cuba. ¿Será por esto que Carlos Alberto Montaner ha salido a apoyar su presencia en Miami? Quien sabe si hasta Posada Carriles esté contento también con estas declaraciones.
Como adelanté la semana pasada, Pablo me dio la razón: se autocensurará su repertorio, dejando claro que no incluirá en su concierto en el American Airlines Arena del Downtown de Miami canciones como “Para vivir”, “Canción por la unidad Latinoamericana” y “Si el poeta eres tú”. Ni siquiera incluirá “Amo esta isla”, que bien pudiera cantarse en el restaurante Versailles de la Calle 8. Y todo esto, nuevamente, para no herir a Miami. Para colmo, después de todo, tengo que escucharle su insistencia en declararse revolucionario de izquierdas.
Le pudiera pasar como a Obama, que tratando de complacer a una derecha que nunca lo aceptará, ha enajenado su base. Que al Presidente le dio el poder, y a Pablo, le dio la fama.
Sinceramente le deseo una buena noche. Con gran asistencia de público y otros dividendos. Aunque bien sé que tras el descafeinado concierto, muchos se quedarán con ganas lamentando tanta prudencia.
(Edmundo García, periodista cubano independiente residente en EE.UU., conductor del programa “La Tarde se Mueve”.)

 
La respuesta:
Carta abierta de Pablo Milanés a Edmundo García

Edmundo,

Hace años estás intentando hacerme una entrevista sin éxito, hasta el punto de resultar insoportablemente insistente porque además, para colmo, en tu petición posteriormente iban tus entrevistas adjuntas, esas entrevistas que no tuve más remedio que clasificar como “correo no deseado”, para al fin librarme de ellas.



En esa primera ocasión en que nos encontramos, ibas oportunamente mal acompañado y no tuve más remedio que pensar para mis adentros “Dios los cría…”. No obstante te explicaré por qué nunca hubiera hecho una entrevista contigo: vi en ti, con mi intuición natural para esas cosas, las nueve señales del hijo de puta que son, no sé si sabes, clasificaciones que hizo Don Camilo José Cela, en su novela “Mazurca para dos muertos” y que ha llegado a ser, en la historia, famosa por su visión extraordinaria de lo que es un ser execrable a primera vista. Voy a mostrarte esas nueve señales que son:
1. Pelo ralo
2. Baja estatura y canijo
3. Cara pálida
4. Barba por parroquia
5. Manos blandas, húmedas y frías
6. Mirar huido
7. Voz atiplada
8. Pijo flácido y doméstico
9. Avaricia

Con esta referencia sobra decirte por qué nunca he confiado en ti.

Edmundo, tienes una forma de hacer periodismo que no es tal; coges a tus víctimas (a tus entrevistados), no los indagas, los cuestionas, los destrozas con una autoridad que no sé cuál ser poderoso te ha otorgado y terminas triunfante ante una persona apabullada por el terror de tus palabras que recuerdan un viejo estilo autoritario, ridículo y obsoleto. Esa es a mi juicio la esencia de tu programa.
Cuando leí tu panfleto mi primera reacción fue ver a una niña en la pubertad, asombrada y ruborizada ante su primera menstruación, miedosa de cometer pecado ante una manifestación natural de su desconocido organismo. Esa fue la primera impresión, pero la segunda, fue más solemne y peligrosa: me di cuenta de que no solamente eras todo lo que yo había pensado, sino más aún, estabas ingresando en ese grupo selecto de la ultraderecha miamense que no admite reconciliaciones, críticas y que cuyo único neolítico gesto es romper discos con aplanadoras. Tú, al igual que ellos, no quieres amor, quieres odio, tú al igual que ellos, no quieres reconciliación, quieres rencores y desunión, tú en suma, no quieres al pueblo cubano, ni de allá ni de acá. Edmundo, tú no quieres a nadie y no me hubiera extrañado verte en esa “enorme” turba gritando “Abajo, abajo”, donde sin duda alguna hubieras sido bien recibido.
Has insinuado que la prensa de Miami y España se aprovecha y utiliza mis palabras en vez de beneficiarme de ese espacio para arremeter contra el imperialismo. Edmundo, estás equivocado, soy yo el que me sirvo de esos periódicos para que difundan las entrevistas que en Cuba me están negadas y que sueño con que aparezcan en el Granma y las lea todo el pueblo y que un sólo periodista, uno sólo de los tantos miles que hay en la isla, tenga lo que hay que tener para dar a conocer lo que tantos años llevo expresando; es más, como un punto de partida planteo que tu panfleto y esta carta se publiquen en el Granma y que el pueblo las lea, piense, sepa discernir por si mismo, y de una vez, dónde está la verdad y vayamos por el camino de las libertades individuales que tenemos que rescatar y que tú con tu actitud estás negando.
A mi regreso a La Habana y en concordancia con el párrafo anterior, le digo por este medio a la intelectualidad cubana, a los artistas, a los músicos y a los altos cargos del Estado, que no me susurren más al oído: “estoy de acuerdo contigo pero… imagínate!”. Yo no estoy arrepentido de incinerarme sólo en mi actitud, pero es triste y vergonzoso que haya un silencio cómplice tan funesto como tu manifestación, Edmundo. Estas dos conductas, una en Miami y otra en La Habana, increíblemente al final convergen en su propia contradicción.
Sobre la intelectualidad miamense que comentas que me ha apoyado en sus artículos, te diré que no tengo absolutamente ningún miedo ni prejuicio en recibir una frase amable y receptiva. No soy su compañero de viaje, pero Edmundo, me gusta sumar mientras que a ti te gusta dividir porque de eso vives, para eso estás en esta ciudad.
También te has atrevido a decir que he mal influenciado a artistas del talento y el prestigio de Serrat, Sabina, Víctor Manuel y Ana Belén. No hay duda de que en este terreno también eres un ignorante, debías de saber que Juan Manuel Serrat es uno de los hombres más admirados por su entereza, caballerosidad y su limpieza durante toda su vida, y su posición ante el franquismo arriesgando su carrera y su vida, lo llevó hasta la cima de la dignidad. Que Joaquín Sabina, que a los 23 años se exilió a Inglaterra en su oposición a Franco y a su propio padre, es uno de los artistas más sinceros y honestos que conozco (esto lo sabe bien Fidel) independientemente de su talento. Que Víctor Manuel y Ana, antes de nacer tú, y andar por esos rumbos inciertos, que todos conocemos, para llegar a ser el extremista que eres hoy, pertenecían al Partido Comunista de España, en la época de Franco, y eso, Edmundo, les pudo costar la vida. Esas personas que tú no has respetado, tienen talento propio, criterios propios y no se dejan influenciar por nadie, al contrario porque son ciertamente su talento y sus principios los que han influenciado a medio mundo.
Edmundo, mis 53 años de militancia revolucionaria me otorgan el derecho, que muy pocos ejercen en Cuba, de manifestarme con la libertad que requieran mis principios y esa libertad implica que no tengo ningún compromiso a muerte con los dirigentes cubanos, a los que he admirado y respetado, pero no son Dioses, ni yo soy fanático, y cuando siento que puedo hacer un reproche y decir no, lo digo, sin miedo y sin reservas. Cuando veo que unas señoras vestidas de blanco protestan en la calle y son maltratadas por hombres y mujeres, no puedo por menos que avergonzarme e indignarme y, de algún modo, aunque no estemos de acuerdo  absolutamente, solidarizarme con ellas en su dolor; porque lo más vil y lo más cobarde puede ser que una horda de supuestos revolucionarios ataque despiadadamente a estas mujeres. No hay ningún código que defienda eso en el mundo, es más, la violencia de género se queda corta al ver esas salvajes manifestaciones. Estos dos conceptos que te he expresado, pero tú no has entendido – no hay duda de que estás en tu época de infantilismo revolucionario -, no implica que esté en desacuerdo con Fidel y tampoco implica que esté de acuerdo con las Damas de blanco. Pero tú vas al blanco o al negro, (más al negro que al blanco) y no tienes matices y los años irremediablemente te van a hacer aprender lo que es un verdadero revolucionario o inexorablemente vas a ingresar en ese mundo en el que he visto a tantos como tú, vagando, perdido en la nada.
Edmundo, ayer creo que sufriste un revés que no te apliqué yo precisamente, sino los varios miles de personas que asistieron a un recital, carísimo para su bolsillo en crisis, demostrando que es posible el amor, que si anteayer decían “No” y ayer decían “Tal vez”, hoy dijeron “Sí”, un sí contundente, más fuerte que tus sucias y ofensivas palabras.
Edmundo, te invito a que cojas tus maletas y regreses a tu país y allí tengas el valor de denunciar todo lo malo que veas, porque Edmundo, te advierto, esa lucha sí es dura y no te calles como esos miles periodistas de allá, cómplices lamentables del silencio.
En muchas ocasiones he dicho que me sentaré en el portal de mi casa para ver pasar el “cadáver” de mis enemigos, ahí te espero.
Solamente te exijo una cosa: saca mi nombre definitivamente de tu boca irrespetuosa y falsa, son demasiados los méritos que me ha otorgado el pueblo para que un desalmado como tú los manche con sus sucias palabras.

Pablo Milanés