Carta al ministro de Seguridad: No entienden nada

Estimado comisionado Ramírez Landaverde:
Gracias por el tip. Sin su intervención, tal vez nunca hubiera leído los comics del “Oscuro”. Cuando sus subalternos en San Vicente decomisaron miles de los folletos con el comic, y cuando usted salió en televisión denunciando que con estos artefactos están envenenando a los jóvenes con “apología” de la violencia y de las pandillas, pensé: Tienen que ser buenos estos comics…

Y cabal: Los amigos de FUNDE (la organización que los distribuye en colonias a los jóvenes en colonias “de alto riesgo”) me mandaron las 6 entregas de “Oscuro” – y son buenísimos. Pegan precisamente con el lenguaje que entienden los bichos. No los sermonean. Les hablan de situaciones que viven diariamente y los provocan a reflexionar sobre el círculo vicioso de la violencia.
Vea el comic “OSCURO” en estos links:
Primera entrega
Segunda entrega

Se nota que estos comics no son escritos específicamente para salvadoreños, usan términos que no son guanacos. Pero no importa, son escritos de gente que conocen el fenómenos de los barrios y sus pandillas, entienden la dinámica de las venganzas – entre pandillas y entre ellas y la policía. Son fenómenos casi universales. Y el arte, la literatura, cuando realmente es buena, los capta y los entiende – y cualquiera que vive esta realidad, sea en Los Angeles, en Filipinas, o en Soyapango.

Nunca he sido gran consumidor de comics, ni de chiquito, porque nunca sentí que sus figuras, héroes y villanos, tenían algo que ver con la realidad que vivía. Pero si fuera bicho hoy, pandillero o víctima de pandillas, viviendo en uno de los barrios marginales de El Salvador, los personajes de “Oscuro” me serían familiares – y sus historias me harían reflexionar. Esto es exactamente el propósito de estos comics, y por esto una fundación responsable como FUNDE los distribuye a los jóvenes. Todos hablan de prevención, cualquier proyecto caro y a lo mejor ineficiente navega con esta bandera, pero esta iniciativa de FUNDE realmente tiene alcances, porque llega a los jóvenes.

Y entonces, viene la policía, detecta los folletos, los abre, ve hombres tatuados y armados – y bingo: decomisan este veneno. Algún subcomisionado quiere saber más, comienza a leer. Y qué descaro: En el comic #2 cuentan la historia de una ejecución extrajudicial, una pareja de policías matan a un joven desarmado y persiguen a un testigo para matarlo antes de que les ponga el dedo. Esto es propaganda a favor de las pandillas. Alguien está contaminando a los jóvenes. Da la orden de buscar en todos los lugares donde se reúnen los bichos – y con su ejemplar eficiencia policial logran decomisar más de 7 mil folletos con historias del “Oscuro”.

Reportan el caso a la dirección de la PNC. Se informa al ministro de Seguridad. A Usted, comisionado Landaverde. Y ahí la farsa se vuelve patética. Ni el director Cotto ni usted, el ministro, entienden los comics. Comparten el criterio de sus agentes en San Vicente que ahí alguien está divulgando artefactos a favor de las pandillas y contra las autoridades. Usted sale en la tele: Contento de haber pegado otro golpe a la delincuencia. Denunciando a los sinvergüenza que divulgan tal horrorosos contenidos.

No voy a hablarle a usted que esta acción policial de decomisar folletos de contenido literario riñe con la libertad de expresión y de las artes. Obviamente no lo entiende, o le vale…

Le voy a hablar de lo que más me preocupa en este caso. Es evidente que ustedes (del agente destacado en algún pueblo, pasando por el subcomisionado de la delegación departamental y por el director general de la PNC, hasta llegar al ministro de Seguridad) no entienden estos comics. No entienden las historias que cuentan. No entienden los personajes, los malos y los buenos y sobre todos los que andan en la zona gris entre malos y buenos: los pandilleros que quieren salir del círculo vicioso de venganzas. Y si no lo entienden en el comic, es porque no lo entienden en el mundo real, en los barrios donde entran para poner orden.

Y si no entienden la realidad que los jóvenes viven, sus miedos, las presiones que viven tanto por parte de las pandillas como de la policía, están condenados a fracasar. Y esto es exactamente lo que está pasando. Qué triste…

Saludos,





“You get what you see”. Observador

Las campañas electorales, desde el punto de vista del ciudadano/votante, no son un ejercicio de adivinanza. Es más simple: What you see is what you get, como dicen en inglés y en el lenguaje de la computación (WYSIWYG): Recibirás exactamente lo que ves.

 Para que esto funcione, para que veamoslo que recibiremos, tenemos meses de campaña, vemos a los candidatos en entrevistas enfrentando escrutinio crítico, en foros, en actos públicos presentando propuestas, en universidades, en mítines dando discursos, en reuniones con maestros, médicos, agricultores, estudiantes y empresarios.

A esta altura, con los candidatos expuestos por dos meses a cámaras y micrófonos, a entrevistadores amigables y hostiles, ya no busquemos cualidades o maldades ocultas. Ya no esperemos sorpresas ni trucos de magia. Hemos visto actuar a los candidatos lo suficiente para evaluar lo más importante: su carácter. En base de esta exposición, los ciudadanos ya tenemos valoraciones objetivas – y estas se reflejarán en las próximas encuestas. Las encuestas anteriores reflejaron otras cosas: por ejemplo, el grado de frustración de la gente, incluso con sus propios partidos y sus direcciones (esto muy marcadamente entre los votantes históricos del Frente, pero también de ARENA). Y también se reflejaron las proyecciones propias de la gente, más que su real capacidad de evaluar a los candidatos. A partir de ahora, ya con los candidatos a plena vista, las respuestas en las encuestas se volverán más racionales, gradualmente acercándose a las reales intenciones de voto.

Con la próxima racha de encuestas, hechas ya sobre a base de plena exposición mediática y territorial de los candidatos de hueso y carne, entraríamos en otra fase de la carrera, en la cual los ciudadanos observarán con ojo crítico si los candidatos se mantienen coherentes. Los posicionamientos populistas con sus consignas simples perderán peso – y comienzan a pesar más las soluciones que cada uno propone. Vamos a observar si las formulan y defienden de manera coherente – o de manerao portunista o demagógica, manejando diferentes discursos frente a diferentes audiencias. En esta segunda fase se van a definir las elecciones. Ya no valdrían los mitos creados al inicio, ni las percepciones adelantadas, como “El pueblo ya decidió”, “Bukele ya ganó”, “El Frente ya perdió”, o “Calleja no conecta con la gente”.

Hugo Martínez

En los primeros dos meses de la campaña, Hugo Martínez ha consolidado, contra viento y marea (y a veces contra el pesimismo entre su propia gente),  que es un candidato diferente a Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén: articulado, deliberante, moderado, racional; que conoce bien el oficio de la política y de la administración pública. Para parar a hemorragia hacía Nuevas Ideas que el Frente ha sufrido, todavía le falta definir con coherencia su concepto de izquierda: democrática, pero fiel a los principios de izquierda. Hugo Martínez no va a incursionar en el electorado de la derecha, no va a robar votos a ARENA, pero con tal que recupera los votos que el FMLN perdió en las elecciones legislativas y de alcaldes, nuevamente estará en la jugada por la segunda vuelta, porque cualquier voto recuperado por él será un voto menos para Bukele.

Carlos Calleja

Carlos Calleja y Carmen Aída Lazo, en los primeros dos meses de su campaña, lograron establecer que no representan la continuación de las políticas históricas de ARENA y del PCN. Lo lograron con sus argumentos y propuestas, pero sobre todo con la manera como se presentan, con su lenguaje, sus actitudes. Independientemente de que la gente esté de acuerdo con sus propuestas, comienza a percibirlos como lo que son: outsiders, un nuevo tipo de políticos, quienes sin enfrascarse en discusiones ideológicas o pleitos con sus partidos rompen con sus prácticas tradicionales y desfasadas. Desecharon visiones fracasados de la derecha salvadoreña como la ManoDura o la supremacía del mercado sobre el Estado, y las sustituyen con enfoques de inversión social focalizada – y no han salido de este guión, a pesar del potencial conflicto con sus partidos, y también sin miedo de ir contra corrientes populistas de la opinión pública. Con esto, más allá de diseñar políticas públicas novedosas, muestran carácter, coherencia y -sorpresa- liderazgo.

Josué Alvarado

Los candidatos de VAMOS han logrado algo poco esperado: perfilarse como otra expresión del hartazgo popular con los partidos y sus gobiernos, pero sin caer en anti-política, propuestas irresponsables ni confrontaciones estériles – elementos que marcan la campaña de Nuevas Ideas. Con esto, aunque no se perfilan como opción para la presidencia, sí se convierten en competidores serios para las elecciones legislativas del 2021, metiéndose en territorios que pensaba monopolizar Bukele con Nuevas Ideas. Y todavía falta incursionar Nuestro Tiempo de liberales como Johnny Wright…

Nayib Bukele

¿Qué ha logrado Bukele en estos dos primeros meses de campaña? Nada nuevo. Ha tratado de mantener intacto el mito creado de que está ganando. De acuerdo a su tesis que ya ganó, porque “el pueblo ya decidió”, no se ha preocupado de acercarse a los ciudadanos. Él los convoca, pero se limita a predicar a los ya convencidos. No aprovechó el tiempo ni los medios para explicar sus Nuevas Ideas. Ni para resolver las contradicciones entre su discurso de ultraizquierda (“Soy el heredero de la izquierda de Schafik”) y sus pactos secretos con el sector más desprestigiado de la derecha corrupta (GANA, WalterAraujo, ex operadores de Toni Saca como el primo Herbert…).

Lo que vemos

Esto es lo que vemos. Esto es lo que hay. Los posicionamientos e incluso las sorpresas ya pasaron. Cualquiera puede tratar, en la fase final, de sacar conejos blancos del sombrero o ases de la manga – pero será tarde. A partir de hoy vamos a medir coherencia y carácter, ya no ocurrencias y maniobras como sacar vía a la izquierda y doblar a la derecha. En la fase final será contraproducente, porque va contra la coherencia y credibilidad que los ciudadanos buscan.

El arte, a partir de ahora, será construir sobre los fundamentos ya sentados. Porque así juzgamos carácter, coherencia y predictibilidad. A partir de ahora lo que cuenta son el argumento sólido y la capacidad de escuchar e incorporar lo escuchado en las visiones del futuro gobierno. Contará más la actitud relajada y menos el discurso incendiario.

En resumen: Vamos bien.



Carta sobre la violencia estúpida: ¿Qué diablos nos pasa?

El pasado sábado, viajé de Santa Ana a Suchitoto, por la carretera de San Pablo Tacachico. Una tarde hermosa, paisajes preciosos, la anticipación de pasar un fin de semana tranquilo – todo perfecto…
Hasta que me topé con una piedra, una piedrota, puesta en mi camino, en medio de mi carril, casi invisible en el juego de luces y sombras de sol de la tarde. Cuando la detecté, ya no hubo forma de evadirla.

El choque fue brutal. El carro se levantó, brincó. Sentía que se iba a volcar. No lo hizo. No me pasó nada. El tetunte, metiéndose debajo del carro, hizo torta todo lo que hay (mejor dicho, hubo) debajo del motor.

Bueno, no es la primera vez que la vida me pone piedras en el camino. ¿Pero quién diablos me puso esta? ¿La vida? No creo.

El carro se detuvo, regando aceite, agua y humo. Me bajé, y luego de apreciar el lamentable estado de mi amado Jetta, caminé de regreso al lugar de mi encuentro con la piedrota. Estaba en frente de dos casas, y aunque no había visto la piedra en la sombra, sí había visto el grupo de personas en frente de estas casas. Bueno, en frente exactamente de la piedra.

Luego de saludarlos, les pregunté: ¿Y esta piedra, de dónde salió?
Nadie me respondió. Tampoco nadie me preguntó si estaba bien, si necesitaba ayuda. Nada. Silencio. La única respuesta: risa nerviosa de los niños, caras de yo no fui de las mujeres. Y los hombres se me rieron en la cara.

Las piedras no caminan. Por lo menos no en un terreno totalmente plano. Alguien puso esta piedra en medio del carril. Y no me queda duda que fueron estos hombres que se me rieron en la cara. No sé porqué. O la pusieron ahí por alguna razón desconocida, pero luego decidieron no removerla. O la pusieron para ver quién se iba a estrellar contra ella y hacerse torta. No sé. ¿Un juego de azar? ¿Una manera de divertirse un sábado aburrido?


Obviamente no fue nada personal. ¿Una maldad genérica? No sé. Ni quiero imaginarme lo que motivó a esta gente a poner esta piedra, o no removerla, donde cualquiera se puede matar con ella.
Se escucha de casos donde bloquean la calle con piedras para pararte y robarte. Pero esto sería una maldad con propósito. Esta, en cambio, no tuvo ningún propósito más allá del placer de ver como otro se hace torta. Puedo lidiar con la maldad cuando tiene alguna racionalidad, cuando obedece a un interés. ¿Pero cómo lidiar con la maldad sin sentido? ¿Qué diablos nos pasa?

Pero siempre donde hay maldad, también hay bondad. Un microbús se había parado, el señor presenció la escena con los vecinos sonrientes, y me dijo: No pierda su tiempo con esta gente, señor. Mejor levantemos su carro. Yo le remolco. Vámonos…

El buen samaritano me remolcó hasta Aguilares, donde me esperó mi mecánico para llevarse mi carro al taller. No pasó nada que no se arreglará con dinero… en este caso unos $1,500.

Pero sí pasó algo. Pasó algo que no debe pasar. Algo malo sin sentido. Suficiente nos pesa la violencia criminal para además tener juegos perversos de violencia al azar.

Saludos




 
(MAS! y EL DIARIO DE HOY) 
 

Carta a la nueva Sala de lo Constitucional: Sin la sociedad civil están condenados a fracasar

Estimados magistrados:
En mi última carta, publicada como primera reacción a su elección, les di a ustedes el beneficio de la duda: “En el caso de la Sala de lo Constitucional, se ha elegido a cuatro magistrados que tal vez nosean los más idóneos, pero que sin duda son idóneos (…). Tenemos una nueva Sala de lo Constitucional prometedora. Valió la pena la presión ciudadana y tal vez incluso el retraso de 4 meses.”

Quiero, por el bien del país, mantener este optimismo. Aunque tengo que decirles que algunas declaraciones de algunos de ustedes me han sembrado dudas. Entiendo y puedo respetar su gesto de solidaridad con la procuradora Sonia Cortez de Madriz, la candidata más cuestionada, al final electa como suplente. Pero es incomprensible (y para mi criterio inaceptable y peligroso) la descalificación que dos de ustedes han expresado contra quienes han asumido el rol de participación ciudadana propositiva y de escrutinio crítico en este proceso.

Es indiscutible que sin el compromiso y la persistencia de estos representantes de la sociedad civil, el proceso hubiera sido aun más viciado, y que los diputados hubieran negociado cuotas de poder en la Corte Suprema. Algunos de ustedes no estuvieran ahora en la Corte.

Tienen razón que hay que relativizar la vigencia de los baremos que se han manejado, pero la falta de un baremo confiable es culpa de la Asamblea, no de las organizaciones civiles. Ellas asumieron la tarea de llenar este vacío, ante la negativa de la Asamblea de reformar sus procedimientos y de crear un sistema objetivo de valoración de los candidatos. Ya estamos acostumbrados al desprecio (y miedo) que varios diputados (y fracciones enteras) tienen al escrutinio crítico de la sociedad civil. Pero escuchar las mismas descalificaciones por parte de dos magistrados recién electos, en el mismo lenguaje de Gallegos o Handal, es una pésima señal. De todos modos, es un error que los magistrados de la Corte Suprema emitan sus opiniones mediáticamente. Ustedes tienen que hablar con sus sentencias y apartarse de las polémicas políticas y mediáticas.

Espero que las declaraciones duras de la magistrada Marina de Torrento y del magistrado Sergio Avilés sean reflejo de la tensión que esta elección ha creado, y no de la manera como piensan actuar frente a la sociedad civil durante los 9 años de su ejercicio. La historia reciente comprobó, sin lugar a dudas, que ustedes no podrán resistir las presiones de los diferentes factores del poder (gubernamental, político, económico) sin el respaldo decidido de la sociedad civil y sus organizaciones. No interpreten mal el mandato constitucional de la independencia. La Corte tiene que obrar estrictamente independiente de los demás órganos del Estado, de los partidos y de los poderes fácticos, pero no de la sociedad civil, a la cual se deben y cuyos derechos deben proteger. Sin el apoyo y las presiones de la ciudadanía sobre el gobierno y la Asamblea, ustedes estarían condenados al fracaso.

Repito: por el bien del país, todos debemos otorgarles a ustedes no solo el beneficio de la duda, sino el apoyo que necesitan. Pero este apoyo será, como debe ser, crítico. Dejen atrás las incomodidades y traumas que puede haber causado el accidentado proceso de su nombramiento. Esta capacidad de dejarlos atrás es tal vez más importante que todos los factores incluidos en los baremos. Pero lastimosamente, solo la podemos evaluar una vez que están electos y comiencen a sentenciar.

Saludos,






Hablar suave entre tanto griterío. Columna Transversal





18 noviembre 2018 / EL DIARIO DE HOY

Esta semana vi en un canal alemán una conversación entre el rockero Herbert Grönemeyer y la nueva estrella de la política alemana: Robert Habeck. El último es uno de los dos presidentes de Los Verdes (este partido siempre tiene una dupla en su dirección: una mujer y un hombre). Conozco a Herbert Grönemeyer, por que tiene décadas de estrellato musical. Pero nunca lo había escuchado hablar de política. En cambio, Robert Habeck es una figura nueva para mi. Desde que subió a la dirección de Los Verdes, este partido no ha parado de crecer en las encuestas y las elecciones. En el último sondeo de opinión nacional, Los Verdes han sobrepasado a los socialdemócratas y disputan el primer lugar con los demócrata-cristianos de Angela Merkel. De un partido-movimiento nicho (ecologista), Los Verdes se están transformando en opción de poder.

A la pregunta de cómo se explicaba su éxito, Habeck dijo una frase sorprendente: “En un tiempo cuando todos gritan –en nuestras calles, en nuestros parlamentos, en la tele, en las redes– nosotros hablamos suave, y de repente la gente nos escucha y entiende. Están cansados de los gritos”.
Se refiere a la manera histérica que los políticos están reaccionando al surgimiento del populismo en Alemania –y a los gritos e insultos permanentes de este movimiento nacionalista y racista.

El rockero, conocido por sus textos provocativos, le contesta: “Tienes razón, no tiene sentido toda esta exaltación. Los alemanes deberíamos estar relajados –firmes, pero relajados– porque el 80 % no quiere que el populismo avance ni un milímetro más. Parece que no nos damos cuenta que somos un país mucho más democrático, tolerante e inmune contra el populismo”.

Lo que sigue es una fascinante conversación sobre el lenguaje en la política. Ambos, el rockero y el político, coinciden en la fórmula “firme, pero relajado”, un concepto muy extraño en la política, y más aun en tiempos en que los medios, la academia, los talk-shows y los dirigentes políticos no paran de hablar de crisis: crisis de partidos, crisis de la democracia liberal, crisis de migración, crisis de valores, peligro del populismo, riesgo para la convivencia…

La vieja estrella de rock le pregunta a la flamante estrella política: “Siempre pensaba que Los Verdes eran radicales. Nacieron de un movimiento de protesta. ¿Y vos proponiendo hablar suave?”.
La respuesta: “Seguimos siendo radicales. Pero radical no es quien grita más. Radical es quien define su política desde el fin, desde la meta, desde o necesario. No desde lo popular. Y explicándolo bien, la gente nos entiende. Somos realistas radicales”.

Me impresionó esta conversación. No creo que son enfoques solamente válidos para Alemania. Nosotros en El Salvador también convertimos la política en una competencia de quien grita y pega más fuerte. También enfrentamos un populismo intransigente, que se expresa a puros gritos, insultos, descalificaciones. Y para enfrentarlo, nosotros también tendemos a caer en la trampa de ponernos histéricos, levantando la voz, en vez de confiar en el argumento, la racionalidad, el realismo con visión.

Sin embargo, de repente, en medio de la campaña electoral, observo que aquella fórmula “firme, pero relajado” comienza a abrirse espacio en nuestro escenario político. De los cuatro candidatos, tres tienden más a hablar suave que a gritar. Y es obvio que entre los tres representan la mayoría. Entonces, ¿por qué no relajarse y confiar en que la gente escucha cuando se hable suave – pero claro y firme?

¿No será que aquel candidato que apuesta únicamente a recoger y profundizar los resentimientos de la gente, acercándose el día de las elecciones pierde momentum y credibilidad?

Quien logre agregar a la fórmula “firme pero relajado” una dosis fuerte de “realismo radical”, combinado con la claridad y el valor para expresar los problemas que padecemos y las soluciones posibles, se convertirá en la alternativa al populismo gritón y histérico. También en El Salvador.