El drama de Aló Presidente

El drama griego era una fiesta. En primavera, la gente cantaba y bailaba por las calles, tras Dionisios, en cuyo honor degollaban un macho cabrío. El grito del chivo (tragos en griego) es canción y origen de la tragedia.

Los griegos acudían en masa al teatro. Ricos, pobres, esclavos, mujeres y niños pasaban horas en las gradas, bajo el sol y las estrellas de Atenas, fascinados por el espectáculo que en las Grandes Dionisíacas, se extendía por cuatro días.

El público saludaba o abucheaba las obras de Esquilo y Sófocles. Más que un espectáculo, era un
rito colectivo: la gente hacía catarsis de sus problemas con las peripecias de los héroes y strenaban los espejos de las representaciones, que luego nos dejaron como legado. Después, la tragedia se volvió algo más serio. En el siglo IV AC, Aristóteles se empeñó en explicar
sus mecanismos. Para Nietzsche, fue su muerte. Según él, en la ilusión pacificadora del teatro
clásico se perdió el sentimiento trágico y su vitalidad dionisíaca.

Nietzsche no supo de Chávez. Tampoco Aristóteles sospechó que siglos después, se celebrarían los 10 años del Aló Presidente. Ni que los venezolanos tendríamos este mayo varios días de un
espectáculo anunciado con bombos y platillos: “Habrá de todo: canciones, denuncias, críticas.

Será un Aló Presidente por capítulos, como las telenovelas. Irrumpirá cuando menos lo esperen". Por aquello del eterno retorno, hoy nos toca asistir al renacimiento de la tragedia, aunque sea bajo la forma devaluada del reality show.

En esta nueva tragedia se cumple la regla clásica de la unidad del tiempo: el espectáculo en tiempo real, en sesiones de 6 a 8 horas. Algunos elegidos gozan su pathos en incómodas sillas, sin comida ni bebida.

El resto del público disfruta del drama por TV. La unidad de acción también se cumple: asistimos a grandiosos episodios de la mítica revolución bolivariana y al relato de su epopeya, y nos conmueve la acción heroica del protagonista, mimetizado con el pueblo.

La unidad de lugar no se respeta: seguimos el drama de Maracaibo a Caracas, de Miraflores al llano. Otras reglas son más importantes: “se debe preferir lo imposible verosímil a lo posible increíble", dice Aristóteles.

Así, el drama de Aló Presidente resulta más verdadero que la Historia. Un coro de ministros canta la epopeya. No importa si, más allá del teatro, la realidad de pobreza y atraso amenaza con acabar el espectáculo. De todos modos nos causa placer.

Para Aristóteles, el héroe debe ser “semejante a nosotros mismos, para sentir temor y simpatía por él". Pero sólo Nietzsche comparte con nosotros, en cada Aló Presidente, “la proximidad del dios, el camarada que comparte el sufrimiento (...) el anunciador de una sabiduría que habla desde lo más hondo del pecho” y la excitación dionisíaca que comunica a las masas.

Desde su tumba, se ríe de nuestra tragedia, “ese fenómeno que sobreviene como una epidemia”. Yde este pueblo, que se siente mágicamente transformado con cada show del Presidente.

(TalCual, Venezuela)

Chávez y la tormenta


Chávez sabe que tiene por delante una tormenta y que, para poder llevar esa nave, requiere neutralizar a lo que nosotros representamos como factores de gobierno, por eso la andanada contra la Alcaldía Metropolitana, y además, Chávez insiste en su modelo neodictatorial.

Con palabras reflexivas el Alcalde Metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, se presentó ante el equipo de Analítica Premium, para exponer su visión sobre la realidad del país. "Pienso que Hugo Chávez sabe a dónde quiere ir, él tiene su manera alocada de actuar, es un tipo irresponsable, demagogo, corrompido éticamente, sin ningún tipo de escrúpulos, pero sabe hacia dónde tiene que ir", aseguró la autoridad de la capital.

A su juicio, el Gobierno se va encaminando hacia un esquema neodictatorial. "Es un sistema neodictatorial, pero con la fachada de democracia y elecciones, para poder seguir argumentando en el mundo, que este es un país en donde se hacen elecciones y se desarrollan todos los valores y principios de la Constitución Nacional", explicó Ledezma.

Ante este panorama, planteó la importancia de que la oposición defina un lenguaje, una integración y una organización, para desarrollar estrategias.

Exposición de Antonio Ledezma, Alcalde Mayor de Caracas

Es un gobierno que utiliza los mecanismos del populismo y la demagogia y que se ha aprovechado -sin ningún tipo de escrúpulos- de los cuantiosos recursos de la bonanza petrolera para desarrollar todo este esquema personalista-militarista....

(texto completo en el periódico venezolano "talcual"



Berlusconi al desnudo

Que no se equivoque Silvio Berlusconi: es la prensa democrática la que respeta su intimidad y él quien no deja de ponerla en entredicho. Porque la publicación de las fotografías de sus fiestas privadas no obedece a ningún intento de enjuiciar su moral como ciudadano, sino al propósito de demostrar que él, como primer ministro, está intentando convertir el espacio de la política democrática en una simple prolongación de sus relaciones de amistad y de sus entretenimientos.

Eso es exactamente lo que, según sus propias declaraciones, ha hecho al elaborar las sucesivas listas electorales de su partido e, incluso, a la hora de asignar responsabilidades de Gobierno. Y otro tanto cabe decir del uso de las facilidades que el Estado pone a disposición del primer ministro para cumplir con sus responsabilidades institucionales. Transportar invitados a fiestas privadas no es tarea de los aviones oficiales, poco importa a estos efectos que se trate de bailarinas o presentadoras de televisión. Y el hecho de que el primer ministro hiciera aprobar en 2008 una ley que abría los vuelos de Estado a cualquier acompañante no le ofrece una cobertura jurídica, sino que evidencia un flagrante abuso de poder.

La prensa italiana ha denunciado el escándalo, y la respuesta del primer ministro no ha consistido únicamente en negar o en trivializar los hechos, presentándose como un paternal protector de muchachas en las que asegura apreciar especiales talentos artísticos o políticos. Recurriendo a la confusión entre los intereses públicos y privados, Berlusconi ha intentado, además, desacreditar a ciudadanos que, como su propia mujer, estaban en condiciones de corroborar las denuncias. Ese género de presiones son la prueba de que, bajo Berlusconi, la libertad de expresión se encuentra amenazada. La fiscalía italiana ha secuestrado, por otra parte, la totalidad del archivo del fotógrafo que captó las imágenes.

Con este escándalo Berlusconi queda al desnudo, pero no como ciudadano, sino como político. Si hasta ahora sus salidas de tono se habían tomado a broma, hoy existen nuevas y poderosas razones para advertir que lo que el primer ministro está poniendo en juego es el futuro de Italia como Estado de derecho. Y una Italia que se deslice por la pendiente a la que la está arrastrando Berlusconi no es sólo un motivo de preocupación para los italianos, sino para todos los europeos.

(Editorial de El País, Madrid)

Las fotos vetadas por Berlusconi

Verónica Lario, primera dama italiana, afirmó hace un mes que bajo el influjo de su marido, Silvio Berlusconi, la política italiana se ha convertido en una "basura impúdica", donde sólo cuenta el físico y la televisión, y en la que "muchos padres están dispuestos a cerrar los ojos para ofrecer sus vírgenes al dragón".

Sus palabras desencadenaron un terremoto político que no ha cesado de crecer. En ese contexto, el fotógrafo sardo Antonello Zappadu, de 51 años, que entre 2007 y enero de 2009 fotografió Villa Certosa, la espléndida mansión sarda de Berlusconi, se ha convertido en el principal testigo de cargo.

Zappadu no es un paparazzo, es un reportero y ha preferido proteger la identidad de las personas que aparecen en las imágenes. Por eso, todos los rostros que se ven en estas páginas son irreconocibles porque fueron pixelados por él. Todos, salvo el del propio Berlusconi. Su reportaje refleja cómo es el ambiente en Villa Certosa, con quién se relaciona y cómo vive sus ratos de expansión el primer ministro italiano. La finca ocupa una extensión de 60 hectáreas y se encuentra cerca de Porto Rotondo, la zona más turística de la Costa Esmeralda.

La semana pasada, Zappadu intentó vender su reportaje gráfico a Panorama, una de las revistas vinculadas al imperio mediático de Berlusconi, por 1,5 millones de euros. La revista rechazó pagar ese dinero por las fotos y Berlusconi y sus abogados denunciaron a Zappadu ante la fiscalía y ante el Defensor de la Privacidad por "violación de la intimidad e intento de estafa".

A raíz de la denuncia, el fiscal secuestró todo el archivo de Zappadu, incluidas las imágenes tomadas en lugares de acceso público como el aeropuerto sardo de Olbia.

Esas fotografías han dado origen además a la investigación sobre el presunto uso indebido por parte de Berlusconi de los vuelos de Estado.

El reportero asegura que "prácticamente cada fin de semana", aviones de oficiales pilotados por el 31º Escuadrón de la Aeronáutica Italiana depositaban en el aeropuerto de la Costa Esmeralda a los amigos, artistas, bailarinas y velinas (azafatas televisivas) del primer ministro.

En agosto de 2008, Berlusconi aprobó un reglamento nuevo por el que los vuelos de Estado se extendía a diferentes categorías de acompañantes, en función de las necesidades del primer ministro.

Las fotos de Zappadu atestiguan que cuatro meses antes de entrar en vigor la norma, Berlusconi viajó a Olbia con su amigo el cantante napolitano Mariano Apicella y una supuesta bailaora flamenca.

La oposición sostiene que Berlusconi ha triplicado los gastos y movimientos de pasajeros que originaban esos vuelos en la etapa de Romano Prodi (2007-2008).

Además, según el documento oficial de Aviación Civil al que ha tenido acceso este diario, una orden de presidencia del Gobierno decidió el 4 de junio de 2008 que cinco aviones y helicópteros privados de Berlusconi, a nombre de la compañía Alba y del consorcio de Helicópteros Fininvest, pasaran a ser cualificados desde ese momento como vuelos oficiales del Estado italiano.

Las fotos de Villa Certosa revelan que en la mansión se vive un ambiente desinhibido, vigilado por fuertes medidas de seguridad. El propio Silvio Berlusconi declaró que un hombre que aparece en las fotos de Zappadu es el ex primer ministro checo Mirek Topolanek. Este diario no ha podido comprobar la identidad del hombre que aparece desnudo en una de las imágenes.

(El País, Madrid)

Hacia un 'New Deal' global

En cuanto han surgido los primeros brotes verdes que indicarían que la crisis económica ha tocado fondo, bien o malintencionadamente han empezado a multiplicarse las declaraciones de que "hay que volver a la senda de la prosperidad de la que hemos salido". Es un poco prematura tal reflexión porque los brotes verdes, si fueran inequívocos y menos volátiles, señalarían sólo que se ha tocado fondo y que a partir de ahora el deterioro será menos rápido, pero no que se ha iniciado la recuperación.

La nostálgica voluntad de volver a la prosperidad perdida anuncia que no hemos aprendido la lección, que la voluntad reformadora de lo que ha funcionado mal era fingida, sobrevenida y forzada, y que no se comparte que aquella senda es la que nos ha conducido a estos resultados. Ante una crisis de la profundidad y velocidad que soportamos hay que cambiar el modelo y las reglas a nivel global. No se puede volver a este funcionamiento de casino financiero sin semáforos. Los dioses del pasado han resultado ser falsos y hay quien pretende regresar al delirio de su adoración.

Un pacto entre las principales fuerzas políticas que recoja los estímulos necesarios para salir de la Gran Recesión y que introduzca una mayor regulación de la arquitectura financiera constituye la prioridad para superar esta crisis global que tiene el potencial de ser la más destructiva desde la Gran Depresión de la década de los treinta del siglo pasado. Ese pacto sería el equivalente, en el marco de la globalización, de los acuerdos que tras la Segunda Guerra Mundial concluyeron los socialdemócratas y los democristianos europeos y que condujeron a la llamada edad dorada del capitalismo y a la creación de los modernos Estados de bienestar. Con ese pacto se trataría de evitar que una vez que la inicial crisis financiera ha devenido en una crisis de la economía real (recesión, y tal vez una depresión aguda y duradera en algunas partes del planeta), el resultado acabe siendo una crisis política, como ha sucedido en otros momentos de la historia.

Ese pacto fue calificado por Gordon Brown, en la primera visita que un líder europeo hizo al nuevo presidente de EE UU, Barack Obama, como una especie de New Deal global. El New Deal fue la política económica aplicada por el presidente Franklin Delano Roosevelt a partir del año 1933 para sacar a EE UU de la Gran Depresión que había comenzado con el crash bursátil de 1929. Cuentan los historiadores que en un principio nadie tenía mucha idea de lo que significaba new deal; uno de los asesores del presidente demócrata escribió ese difuso concepto en el discurso de aceptación que Roosevelt había de pronunciar en Chicago a mediados de 1932, sin pensar mucho en su significación profunda. Pero el nuevo paradigma prendió y ha llegado con mucha fuerza hasta nuestros días. El New Deal consistió, en líneas generales, en una serie de medidas de salvamento del sector financiero y de estímulo a la agricultura y a la industria, pasando por la conservación de la naturaleza y por la devolución de cierta influencia a unos sindicatos por entonces demediados. Por ello, una parte de la derecha americana detestó y temió a Roosevelt y sus reformas: estimaban que con las inversiones públicas destinadas a poner fin al paro, con las reformas destinadas a aumentar el bienestar social, con sus ataques a los centros más tradicionales de los poderes fácticos y sus apoyos a los sindicatos, estaba conduciendo a EE UU a "las malolientes aguas del socialismo". Seguramente esa derecha no conocía el estupendo ensayo del sociólogo alemán Werner Sombart, titulado expresivamente ¿Por qué no hay socialismo en los Estados Unidos? (recientemente reeditado en España, Capitán Swing Libros).

Sin embargo, con la distancia que da el tiempo, los analistas más ponderados han concluido que con el New Deal, Roosevelt salvó al capitalismo americano (transformándolo, regulándolo y humanizándolo) y logró que EE UU acabase por aceptar las responsabilidades que conlleva un poder que en buena parte se ejerce a escala mundial.

Brown declaró en la visita citada que se recordará a Obama por su trabajo en la recuperación económica. Obama se ha inspirado sin duda en el New Deal de Roosevelt. ¿En qué ha consistido hasta ahora su trabajo en política económica?

Primero, en poner las bases para la recuperación del sistema financiero, afectado por una crisis de solvencia, mediante una serie de medidas heterogéneas, entre las cuales se pueden citar como las más importantes la adquisición de activos de alto riesgo y la capitalización de entidades a través de su nacionalización.

Segundo, en instrumentar un plan de estímulo a la economía real con el objetivo prioritario de crear millones de puestos de trabajo. Ese programa aporta un mayor equilibrio entre el mercado y el Estado después de un cuarto de siglo de hegemonía absoluta del primero, sometido a escasas normas de regulación. Durante ese tiempo los partidarios de la revolución conservadora declaraban que el Estado era el problema y el mercado la solución, y que el Estado debía limitarse a administrar lo que le indicase el mercado.

Ahora, por el contrario, el Estado tiene que intervenir con inyecciones masivas de gasto público en infraestructuras clásicas, en nuevas fuentes de energía renovable, en sostenibilidad, en las tecnologías de la información y la comunicación avanzadas, en educación y formación, en el rescate de industrias estratégicas como la del automóvil, así como con reducciones de impuestos a las capas más bajas de la población y a la clase media, compensadas por incrementos de los gravámenes a las capas más ricas y a las ganancias de capital.

Por último, se espera una reforma profunda en el sistema sanitario público estadounidense, de modo que se incorporen al mismo los más de 50 millones de ciudadanos pobres excluidos hasta ahora de cobertura.

El conjunto del plan de estímulo de EE UU multiplicará el endeudamiento público (déficit y deuda) hasta niveles desconocidos, prohibidos hasta ahora por la ortodoxia dominante en este pasado cuarto de siglo. Se prevé que el déficit público de EE UU supere el 12% o el 13%, del PIB, pero también que sea uno de los primeros países en salir de la Gran Recesión, gracias a esta política económica.

El juego de ayudas al sector financiero para que no quiebre, y de medidas de apoyo a la demanda para que la economía reaccione y disminuyan los porcentajes de paro, está siendo básicamente aplicado por la mayor parte de los países del mundo, independientemente de la ideología de sus gobiernos. Las diferencias están en la letra pequeña y en si se deben anteponer los esfuerzos reguladores al incremento del gasto público, o viceversa. Pero en la primera década del siglo XXI "todos somos keynesianos", como declaró hace tres décadas el presidente republicano Richard Nixon. Ello supone la ruptura del modelo neoliberal o de "fundamentalismo de mercado" (Stiglitz), predominante desde principios de los ochenta de la anterior centuria, cuya tendencia a la desregulación y a los excesos del mercado ha sido considerado muy mayoritariamente como la principal razón de la crisis económica. Por eso resultan sospechosas las rápidas llamadas "a la vuelta a la senda de prosperidad de la que hemos salido".

Incluso si este pacto para un New Deal global existiera y tuviera éxito, no sería suficiente para hacer frente a los problemas específicos que arrastra cada economía. Se trata de una condición necesaria, pero no suficiente. La crisis ha parecido homogeneizar los problemas, pero cada economía presenta unas características particulares que serán determinantes a la hora de definir su futuro una vez superada la fase álgida de la Gran Recesión. En el caso español habrá que reconducir un modelo de crecimiento de baja productividad. Cuando se acaba de cumplir el primer aniversario de las elecciones generales de marzo de 2008, que parecieron poner fin a la época de la crispación, las condiciones políticas para llegar a un pacto nacional no parecen las más adecuadas por la falta de liderazgo y de convencimiento del Gobierno y por la incomparecencia de la oposición. Pero ésta es ya otra historia.

(El País, Madrid)

Mr. Obama, Cuba and the O.A.S.

For 50 years, the Cuban people have suffered under Fidel Castro’s, and now Raúl Castro’s, repressive rule. But Washington’s embargo — a cold war anachronism kept alive by Florida politics — has not lessened that suffering and has given the Castros a far-too-convenient excuse to maintain their iron grip on power.

So we are encouraged to see President Obama’s tentative efforts to ease the embargo and reach out to the Cuban people. At the same time, we are absolutely puzzled and dismayed by this week’s frenzied push by many Latin American countries to readmit Cuba to the Organization of American States.

Cuba, which says it has no interest in joining, clearly does not meet the group’s standards for democracy and human rights.

The campaign was led by the O.A.S.’s least-democratic members (Nicaragua and Venezuela), which seemed intent on picking a fight with Washington — and deflecting attention from their own unsavory practices. The timing seems especially odd and counterproductive considering Mr. Obama’s strong overtures to the region and to Cuba.

In April, Mr. Obama changed the regulations to allow Cuban-Americans to visit their relatives on the island as often as they want (the Bush administration had limited those visits to once every three years). And they can now send unlimited gifts and money. He has also cleared the way for American telecommunications firms to pursue licensing deals in Cuba in an attempt to expand access to cellphones and satellite television.

The more contacts Cubans have with the outside world — and the more they learn about the freedoms just 90 miles away — the more likely they are to question the privations of their one-family rule.

The White House also has offered to negotiate the first direct-mail service in decades and to resume talks with the Cuban government on migration, which were suspended by the Bush administration in 2003 along with most avenues of regular communication. This week, Havana agreed to the talks on migration and mail service as well as to possible cooperation on counterterrorism, drug interdiction and hurricane relief.

This is not a reward for the Castro government. Eliciting Cuba’s cooperation is in this country’s clear interest. We also suspect that if Cuban officials talk to their American counterparts regularly, then they, too, may end up questioning their political allegiances.

The Obama administration was right to resist the push to precipitously readmit Cuba to the O.A.S. It was right to insist that Havana first improve its treatment of its citizens and embrace the group’s democratic standards. On Wednesday — after a hyperbole-filled debate that focused almost solely on past resentments of the United States, rather than Cuba’s ongoing repression — the O.A.S., by acclamation, decided to lift Cuba’s 1962 suspension from the organization.

Officials from the United States and the O.A.S. said that Cuba’s re-entry will not be immediate. It will result only from a dialogue in line with O.A.S. “practices, purposes and principles.” We’re not sure exactly what that means, but we hope Havana will come under strong regional pressure to release political prisoners and make other democratic reforms.

We understand the desire to fully reintegrate Cuba into the main regional organization. But as Human Rights Watch argued this week: “Cuba is the only country in the hemisphere that repudiates nearly all forms of political dissent. For nearly five decades, the Cuban government has enforced political conformity with criminal prosecutions, long- and short-term detentions, mob harassment, physical abuse and surveillance.”

Mr. Obama must go further and press Congress to lift the embargo. And the O.A.S. must press Havana to join the democratic mainstream — and its errant members to adhere to the organization’s own democratic charter.

(Editorial del New York Times)

Columna transversal: Rebeldes con causa

Siempre se escucha la queja de que "los jóvenes de hoy" son consumistas, indiferentes, que no asumen compromisos y no se interesan por la política.

Bueno, tal vez no se interesan mucho por la política como se practicaba en las generaciones de sus padres y abuelos. Y tal vez tienen razón.

El resto es paja: Indiferentes no son. Todos mis hijos se niegan a comprometerse con partidos, pero ninguno de ellos es indiferente. Asumen compromisos, pero con el país, con su profesión, con ideales, no con partidos. A duras penas votan, pero tapándose los ojos para no ver las banderas que les toca marcar.

Todos hemos visto nacer a la orilla del Bulevar del Ejército el champerío inmenso que alguien (no sé si un campeón del eufemismo, un gran cínico o un visionario) bautizó "Comunidad las Victorias". Primero eran unas docenas, después unas cientos, ahora son más de mil champas, de las más provisionales, más precarias, más inhumanas. Expuestas al sol, a la lluvia, al lodo, al polvo viven unas mil familias.

Todos hemos visto la miseria, porque esta vez no se escondió decentemente en una quebrada para no ofendernos. La pobreza extrema se instaló donde todos la ven, pero sin verla: Adultos politizados, viejitos comprometidos, políticos de derecha e izquierda, poetas revolucionarios, curas con responsabilidad social...

Pero los que no pasaron viendo al otro lado son unos bichos de clase media alta, estudiantes de las universidades privadas más caras del país. Montaron un campamento dentro del campamento, empezaron a construirles casas y a traerles consultas médicas a los habitantes de este champerío.

Son los jóvenes de Un Techo para mi País. Estudiantes consumistas aficionados a las discotecas, los celulares chivos, el mundo paralelo en "Facebook". Les encanta la buena vida, pero sobre todo aman la vida. Por eso arman una campaña para resolver la insostenible situación de las familias que viven en el champerío de "Comunidad las Victorias". Y en el mundo de los adultos responsables y concientes, comprometidos con la institucionalidad del país y el progreso de la humanidad, casi todos les dicen: "Miren, apreciamos sus buenas intenciones, pero tienen que tomar en cuenta que ahí se trata de una ilegalidad. Si apoyan a esta gente, legitimizan la toma ilegal de tierras. Si les dan un techo y una casa, se consolida el acto ilegal de la toma de tierra..."

Y los bichos consumistas e indiferentes dicen: "Está bien. Que el Estado se encargue de resolver el problema legal. Nosotros vamos a resolver un problema humanitario, un problema de salud, de sanidad, de vida..."

Y tienen la razón: Legal o ilegal, el hecho es que la gente vive ahí. Los niños viven ahí y necesitan condiciones para sobrevivir. Necesitan un techo.

Los jóvenes de Un Techo para mi País les están dando un techo, contra todas las dudas, resistencias y obstáculos. En vez de criticarlos, todos deberíamos ayudarles. Y sobre todo deberíamos dejar de hablar de la juventud consumista e indiferente.

Platicando con estos bichos, me recuerdo de una de las primeras mantas que yo pinté para llevarla en las calles agitadas de Berlín del año 1968. Decía: LEGAL, ILEGAL, SCHEISSEGAL! Se traduce más o menos así: Legal, ilegal, da igual. Bueno, un poco más fuerte y vulgar...

Yo sé que es una consigna cuestionable. Pero la cuestión que provoca no es ¿cómo se atreven hacer algo en una comunidad ilegal?, sino ¿cómo remover las barreras legales que impiden hacer algo que es justo y necesario?

Eso de la juventud consumista es una paja de los viejos frustrados. Eso lo dicen a los jóvenes venezolanos --que sólo piensan en pisto, drogas y sexo--, y han sido los estudiantes los únicos que han puesto a temblar a Hugo Chávez. Lo dicen aquí, y han sido los jóvenes de democracia y desarrollo quienes han retado a los políticos a que discutan en las universidades.

Y han sido los "hijos de papi" de las universidades élites que han tenido la decencia de pararse en el Bulevar del Ejército para darles techos a los desamparados.

(El Diario de Hoy)

Carta a Henry Campos, nuevo viceministro de Justicia y Seguridad


Estimado Henry:


lástima que no llegaste a ser fiscal general. Sigo pensando que fuiste el mejor de los candidatos propuestos.

Bueno, pero te oliste que no te iban a elegir, aceptaste la oferta del presidente de aportar a la justicia desde otra trinchera: la del ejecutivo. Te entiendo.

Lo que no entiendo porqué te dejaste...

Servir de vice bajo el mando de un hombre que no tiene mando, es dejarse joder. O dejarse aprovechar. ¿Y para esto empeñaste tu independencia?

El Salvador necesitaba a un ministro de seguridad y a un director general de policía con autoridad y capacidad para enfrenar monstruos en tiempos de Perrones, maras, narcos y otras plagas – y al mismo tiempo con credenciales democráticos e intelectuales.

Para cualquiera de los dos cargos -ministro o director- me hubiera gustado verte, ¿pero viceministro en un ambiente donde los puestos claves de seguridad están repartidos entre cuadros del partido?

Hubieras dicho al presidente: Con gusto y con ganas trabajaré en tu gobierno, pero no como pantalla para un aparato de seguridad en manos del partido – y te hubieras ganado el respeto de todos.

Ojala que esté equivocado y puedas tener impacto sobre seguridad y justicia.

Saludos, Paolo Lüers

(Publicado en Más!)

Tiananmen’s Enduring Challenge

CAMBRIDGE, MASSACHUSETTS — Two decades ago, in May 1989, I was a 20-year-old history student at Beijing University. By June 13, my name was at the top of the list of the 21 “most wanted” student leaders of the Tiananmen democracy movement. I was arrested and spent nearly four years in jail, re-arrested in 1995, and then exiled to the United States in 1998.

Secret memoirs have just been released by Zhao Ziyang, the general secretary of the Communist Party who lost a power struggle with hard-liners in 1989 and died under house arrest. Zhao’s writings reveal his conviction that our demands for economic and human rights reform were not only reasonable but could have accelerated China’s modernization.

I believed then and I believe now that the reforms my fellow students and I were advocating are the central challenges shaping China’s destiny today. Twenty years have passed since our demonstrations for democracy and free speech and against corruption. During this time, China has changed in important ways. Economic reforms have allowed millions of people to lift their families out of poverty and many in China find their lives changed for the better.

But the central causes the Tiananmen generation took up remain unresolved: corruption, workers’ rights, free speech and the need for government reform to address the needs of China’s 1.3 billion people.

Today, corruption is endemic because the Chinese Communist Party and its vast network of officials remain above the law. Workers still face rights abuses, a problem likely to grow as the global economic downturn affects factories, sending home many millions of migrant laborers. The government’s censorship of free speech is a central concern as the advent of the Internet gives voice to both youth and critics.

China’s economic growth has not led to a free press or democracy. On the contrary, like Deng Xiaoping and Jiang Zemin before him, President Hu Jintao has invoked economic development to justify suppressing the Tiananmen protests and for maintaining one-party rule.

Riddled with corruption, the system has benefited a privileged few, with local party secretaries using their power to accumulate huge sums of money derived from the profits of state-owned enterprises.

Our demonstrations in the spring of 1989 hit a nerve. Within weeks, peaceful protests took place across major cities, involving not just students, but workers, academics and even employees of government-controlled newspapers and television stations.

For me, it was the proudest moment in China’s long history. For the first time in our lives, people dared to exercise the most basic human right: freedom of speech.

On the night of June 3, the army moved in to clear Tiananmen Square, and the ensuing military crackdown became another bloodstained page of China’s turbulent history. We still do not know how many people were killed in the square. The government said only soldiers and some citizens were killed, but we have photos of hundreds of demonstrators crushed along Changan Avenue and of bodies lying in the morgues at Beijing’s hospitals.

In the past decade, I have watched from afar as China has reasserted its role on the world stage. The economic growth is impressive. Last year’s Beijing Olympic Games gave China the global profile the leadership so clearly wants for legitimacy.

But what about media censorship, which contributed to the number of victims of the tainted-milk scandal? And government corruption, which led to shoddy construction practices in Sichuan and devastating consequences during last year’s earthquake? Or the widening gap between the rich and the poor? These issues, all raised by the students in Tiananmen Square 20 years ago, remain unaddressed.

China’s power is limited to the “yang,” or hard power of military and economic might, whereas in the 21st century the “yin,” or soft power based on moral principles and human rights, is equally important.

The Chinese people yearn not just for economic benefits but also for basic human rights. A pro-democracy manifesto called Charter 08, released online last December, has garnered thousands of signatures despite every effort by the government to block its distribution and punish its authors.

Liu Xiaobo, a leading intellectual and one of the charter’s signatories, was detained last December and is still being held with no legal justification. Liu, who spent nearly two years in jail after the Tiananmen protests, was an inspiration to us in 1989 and remains so today.

On the occasion of the 20th anniversary of the Tiananmen massacre, the Chinese government should take four steps if it wishes to convince the world it is a responsible power.

First, it should pay reparations to the Tiananmen mothers who lost their children. Second, the government should allow me and other forcibly exiled Chinese citizens to return to our homeland. Third, the government should release the remaining prisoners who were jailed for peacefully protesting in Tiananmen Square and more recent prisoners persecuted for their efforts to encourage human rights reform.

Finally, China’s leaders should address the objectives shared by the Tiananmen students and the authors of Charter 08 — establishing the rule of law, guaranteeing basic human rights and ending corruption. Only then can China begin to turn the tragic page of Tiananmen.

(The New York Times. Wang Dan was a student leader of the Tiananmen protests)

Who Really Won Tiananmen?

BEIJING — I was supposed to be speaking at a training session here in Beijing on Thursday, but it was postponed at the last minute. The foreign participants could not get visas. Look at the date, I was advised. June 4.

A Beijing acquaintance said she was posting an entry on her (distinctly non-political) blog when up popped a warning that the post contained prohibited material. She pored over the text trying to find the offending words. Finally she noticed a name similar to “Wang Dan,” an organizer of the 1989 Chinese democracy movement. She deleted the name and her post sailed through.

If I had a renminbi for every delayed visa, cancelled conference and blocked Web site that has been attributed to official jitters over the 20th anniversary of June 4, I could buy one of those cool new electric cars China is about to unleash on the world.

This is a great country, no doubt about it. A certified economic superstar with $2 trillion in U.S. Treasury bonds, a shrewdly successful anti-recession stimulus package and most of the shelf space at Wal-Mart. Also an emerging military power with plans for blue-water aircraft carriers.

Chinese firms have their sights on Hummer, the Cleveland Cavaliers, Volvo, Saab, Aquascutum and other brand names the sinking West must pawn. Chinese artists are keeping the global auction market afloat. Chinese universities are turning out more engineers, social scientists and, yes, journalists than just about anybody else’s. China is the center of the action, and I feel privileged to be part of it.

But 20 years after Chinese tanks crushed the democracy movement at Tiananmen, the uncounted souls who lost their lives that night have attained an improbable victory: One of the greatest nations on earth is scared to death of them. The security precautions are visible and, often, risible. Dissidents are rounded up. Business visas are denied. Twitter, Flickr, Bing and other Web sites are suddenly blocked.

I can no longer watch funny video clips on YouTube. Worst of all, I am prohibited from seeing photos of my Brooklyn-based grandson because the blog his dad set up for him is evidently considered a Tiananmen-related threat to national security. I love China, but this is personal.

Sometimes I want to take the entire State Council by the lapels of their increasingly stylish suits and shake some sense into them. Gentlemen, this is not the way a great power behaves. Afraid of its own shadow. Frightened of its own people. Haunted by an event that took place 20 years ago, one you can’t even blog about without risking your Internet access or your day job.

Some Chinese take those risks. Though June 4 has been effectively effaced from textbooks and media coverage — and though many young people have only a vague idea what happened — you do hear the phrase “liu si” (6/4) now and then. At a recent wine-tasting, a young Chinese banker told me he is convinced that liu si organizers will ultimately be exonerated. The official English-language Global Times the other day printed an approving reference to the 1989 movement as “an era of enlightenment on democracy for intellectuals.” So far, more than 8,000 scholars have signed the Charter 08 document calling for, in effect, adoption of the movement’s democratic goals. A few of the petition’s organizers are under house arrest, but mere signers seem to have escaped sanction.

Indeed, foreigners who move to China are struck, as I am, by the wealth of personal freedom on display. Not just the latitude to shop, move to another city or attend wine tastings, but also to debate such poisonous subjects as Tibet, corruption and the shoddy construction of schools flattened during last year’s Sichuan earthquake.

Chinese newspapers have discovered investigative reporting, and some of the results actually get published. Chinese Web sites are ablaze with disputation on subjects mundane and controversial alike.

In recent months Netizens, as these Web vigilantes are known, are responsible for hectoring authorities into investigating a suspicious prison death in Yunnan Province and for reducing charges against a masseuse who stabbed to death a Hubei official when he allegedly tried to rape her. It’s not democracy, but it is a better, more responsive, more humane system than the one China had 20 years ago. To my Chinese friends, it is unthinkable that the country could regress to those benighted days.

So I part company with romantics who say Tiananmen was a noble failure. China may be decades from Westminister-style democracy, and the Communist Party would sooner jump off the top of the new Shanghai World Financial Center (world’s tallest building, by some measures) than give up its monopoly on power. But you need only observe the absurd lengths to which official China is going to un-celebrate this anniversary — and suppress all mention of its genesis — to grasp the real verdict of history: The pro-democracy demonstrators may have lost the battle of June 4, but they have won the war for China’s future.

(The New York Times. Donald Morrison is former editor of Time Magazine’s Asian edition.)

Porque Chávez no vino a la investidura de Funes

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, acusó a Luis Posada Carriles de preparar magnicidio en su contra, mediante el método de “largarnos cohetes cuando el avión estuviese llegando a San Salvador, o saliendo”.

Esta fue la razón de peso, tal y como la calificó el mandatario venezolano, que motivó la suspensión de su viaje a San Salvador para la toma de posesión del presidente Mauricio Funes, con lo que desestimó especulaciones de los medios que iban desde que supuestamente el Presidente estaba de muerte, en una clínica en terapia intensiva o que si estaba en Cuba”.

“Planificado fue por la gente de Luis Posada Carriles. Yo acuso a Luis Posada Carriles y le exijo al presidente Obama que haga justicia, que cumpla con la ley. Mándenos, presidente Obama, a ese terrorista, porque aquí lo estamos esperando para meterlo donde tiene que estar: en prisión por asesino, por genocida”.

Posada Carriles fue el responsable de la voladura de un avión de Cubana de Aviación décadas atrás; aún así en la actualidad está viviendo en Estados Unidos como si eso no hubiera significado absolutamente nada.

“Ese fue el que le puso la bomba al avión de Cubana de Aviación. Un asesino que está allá en Estados Unidos, muy tranquilo”, dijo el jefe de Estado y le preguntó al mandatario estadounidense: “¿Qué pasó presidente Obama? ¿Dónde está la justicia? Que se cumpla la ley”.

El presidente Chávez insistió en que “El Gobierno de Estados Unidos está detrás de todo esto, yo no estoy acusando a Obama, como Fidel lo ha dicho: Creo que Obama tiene buenas intenciones, pero más allá de Obama está el Imperio: la CIA y todos sus tentáculos. Eso está vivito, sus tentáculos asesinos, terroristas, paramilitares”.

No dudó al señalar a los organismos de inteligencia como propiciadores de estos planes terroristas. “No tengo duda de que están detrás de esto los organismos de inteligencia de Estados Unidos”, por lo que reiteró: “Presidente Obama: es tiempo de desmontar toda esa maquinaria del terror que regó Estados Unidos en el mundo y que ha matado a presidentes”.

Centroamérica

El mandatario nacional tomó las premisas de analistas internacionales que han vislumbrado la situación ocurrida, tomando en consideración lo que ha sido la realidad centroamericana, específicamente en San Salvador. “Como ayer lo decían algunos analistas en el canal del Estado: realmente Centroamérica fue, dentro del patio trasero en el que los yanquis convirtieron a todo este continente, Centroamérica era el patio más inmediato al patio trasero, por la geografía y la vulnerabilidad de aquellos países”.

Recordó cómo por El Salvador pasaron “gobiernos genocidas que se arrodillaron a los mandatos del imperio. Hay que recordar que allí en El Salvador vivió hasta que le dio la gana, e hizo lo que le dio la gana Luis Posada Carriles”.

Información exacta de Ortega

El presidente Chávez describió: “Me consigo con varios mensajes, uno, el de Daniel Ortega, el de mayor impacto y credibilidad, por la fuente, por lo que había desde Nicaragua y la experiencia que tiene el comandante Ortega; y luego chequeamos por otras vías y ciertamente no tenemos ninguna duda. Yo no voy a suspender el viaje por un rumor. Ustedes saben que no, cumplo con mi agenda de manera rigurosa, a veces sometiéndonos a esfuerzos intensos”.

Dijo que en este caso la “información fue muy precisa. Se estaba planificando lanzarle uno o varios cohetes al avión de Cubana de Aviación que ya estaba listo en Maiquetía para viajar a San Salvador”.

Estas palabras del jefe de Estado se dan tras la denuncia del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en materia de seguridad y los intentos de magnicidio que se habrían estado planificando en San Salvador y que impidieron que el jefe de Estado venezolano asistiera el pasado lunes a la toma de posesión del presidente electo Mauricio Funes.

(Prensa Presidencial / Anais Perez. Sitio web del Ministerio Popular para la Cmunicacion y la Información MINCI)

Nota de la agencia EFE:

El ministro de Seguridad de El Salvador, Manuel Melgar, dijo hoy que conoció de movimientos 'extraños' que no daban 'plena seguridad' para la visita del mandatario venezolano, Hugo Chávez, quien por ello no asistió a la investidura del presidente salvadoreño, Mauricio Funes.

'Tuvimos conocimiento, efectivamente, de movimientos, digamos, poco extraños, o informaciones que no daban la plena seguridad de que existieran las condiciones mínimas para la presencia del presidente Chávez', declaró Melgar a los periodistas.


Reflexiones del compañero Fidel: LOS APLAUSOS Y LOS SILENCIOS

Ayer, 31 de mayo, un despacho de la AFP informó que: “Cuba aceptó reabrir las negociaciones con Estados Unidos sobre migración y el envío directo de correo, una nueva señal del deshielo que tiene lugar en vísperas de una Cumbre de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la que el caso cubano dominará las conversaciones.

“El jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, Jorge Bolaños, transmitió el sábado que Cuba ‘espera reiniciar conversaciones sobre migración y el servicio de correo directo’, dijo el domingo un alto funcionario del Departamento de Estado que se mantuvo en el anonimato.

“Desde El Salvador, donde asiste a un cónclave ministerial sobre comercio regional, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que Washington estaba complacido de reanudar las conversaciones con La Habana sobre esos temas.”

De inmediato un exabrupto nada diplomático:

“‘Habrá un diálogo abierto tan pronto como haya cambios sobre derechos humanos y movimientos hacia la democracia’ en Cuba”, expresa la agencia EFE.

¿Cuál es la “democracia” y los “derechos humanos” que Estados Unidos defiende? ¿Era realmente necesario lanzar esa humillante y prepotente advertencia?

Cuando hoy veía por televisión la toma de posesión de Mauricio Funes y éste habló de restablecer relaciones con Cuba, un ensordecedor aplauso y gritos de júbilo estallaron en aquella sala, como no se escucharon en ningún otro momento de su discurso. Allí entre los invitados estaba Hillary. Previamente el orador, que muchas veces se apartaba de los papeles, había cometido el error de saludar a la Clinton, que ocupa el cargo de Secretaria de Estado, antes incluso que a Lula da Silva, Presidente del gigante suramericano, allí presente entre un grupo de Presidentes de nuestra área.

El orador, sin concluir todavía el prolongado aplauso a Cuba ―que tal vez lastimaría a la señora Clinton―, tomó la palabra y mencionó de nuevo a Estados Unidos, con la mejor intención del mundo. Sin embargo, muy pocos en aquella gran sala aplaudieron a ese país.

Un momento culminante y muy aplaudido del discurso de Mauricio se produjo antes, cuando mencionó al ilustre arzobispo Oscar Arnulfo Romero, cuya tumba había visitado esa mañana. Aquel defensor de los pobres había sido asesinado impunemente, cuando oficiaba una misa, por la sangrienta tiranía del partido ARENA impuesta por el imperialismo en El Salvador. En aquella sala estaban también los legisladores y altos funcionarios que representaban al partido que lo asesinó; entre ellos, varios de los pocos que aplaudieron a Estados Unidos.

En determinadas circunstancias, no solo las palabras hablan por sí mismas, sino también los aplausos y los silencios.




Fidel Castro Ruz

Junio 1º de 2009

2 y 36 p.m.

Con saludos a monseñor y al diputado Parker

Pareja de pingüinos homosexuales adoptan un polluelo en el zoológico alemán

Las dos aves adoptaron un huevo de su especie que había sido rechazado por sus padres y se preocuparon de empollarlo con gran cuidado hasta su nacimiento




Las dos aves adoptaron un huevo de su especie que había sido rechazado por sus padres y se preocuparon de empollarlo con gran cuidado hasta su nacimiento

Una pareja de pingüinos homosexuales del zoológico alemán en la localidad portuaria de Bremerhaven, a orillas del mar del Norte, se ha convertido en felices padres de un polluelo de su especie.

Los pingüinos homosexuales Z y Vielpunkt, como se les conoce en el Zoo de Bremerhaven, se preocupan de su vástago como lo haría una pareja heterosexual, informó un portavoz del zoológico.

Las dos aves adoptaron un huevo de un pingüino de Humboldt que había sido rechazado por sus padres y se preocuparon de empollarlo con gran cuidado hasta el nacimiento del polluelo, que, entre tanto ya ha cumplido cuatro semanas.

La vida diaria de la curiosa pareja está marcada por la rutina de alimentar a su polluelo con la papilla de pescado de regurgitan alternativamente, limpiarle y darle calor hasta que alcance la edad adulta.

El portavoz del zoológico de Bremerhaven subrayó que la homosexualidad es habitual entre los pingüinos y que suelen ser fieles a su pareja toda la vida.

(El Nacional, Venezuela)

La fábula de la avispa

¿Qué le pasa al Gobierno? ¿Por qué está tan desesperado? ¿Acaso no lo tiene todo? La Asamblea, la mayoría de los estados del país, los tribunales, el Poder Moral. Tiene, además, la inmensa fortuna del petróleo, el control sobre casi todos los de medios de comunicación social, la FAN y las milicias... ¿Y entonces? ¿Qué más quieren? ¿Qué les hace falta? ¿Por qué están tan molestos?

Porque ciertamente están molestos. Mucho. Viven incómodos, intranquilos, siempre a la defensiva. Casi estoy por pensar que padecen de una forma particular de ninfomanía política: cuanto más tienen, más insatisfechos se sienten. No hay manera de complacerlos. Como los voraces capitalistas, no tienen límite: siempre desean más.

Los ejemplos sobran. Ganan las elecciones de gobernadores y alcaldes. Celebran a lo grande. Invierten mucho dinero en demostrar que gozan de altísima popularidad pero, luego, en vez de disfrutar de su triunfo y ponerse a trabajar, resulta que están mal, que no pueden, que les resulta intolerable convivir con los pocos, poquísimos, poderes locales que controla el adversario. Son mayoría pero todavía están arrechos. Nunca están conformes. Quizás por eso se empeñan en cambiar la ley electoral, en diseñar fórmulas que garanticen que -vote quien vote- ellos siempre serán más.

Otro ejemplo más que evidente es la visita que Mario Vargas Llosa, y otras personalidades del continente, realizaron a Caracas esta semana. Los comentarios de algunas de las voces oficiales del poder son deslumbrantes: el ministro Soto dijo que Vargas Llosa era un "ex intelectual"; Roberto Hernández Montoya, presidente del Celarg, dijo que el escritor era español y que renegaba de su nacionalidad indígena. Tanta ignorancia, tanta cobardía y tanto cinismo no importarían si no fuera porque, además, la oficialidad cultural venezolana hubiera reaccionado de inmediato organizando un encuentro express de intelectuales a favor del Gobierno y del supuesto socialismo del siglo XXI. Así funcionan. A punta de rabia, de resentimiento. Da cierta vergüenza que el plan nacional de la cultura se mueva por retruque, que esa sea una de las prioridades de la revolución: estar picados.

Así andan todo el tiempo. Según lo denunciado por el diputado Ismael García, esta semana en la Asamblea Nacional, el Gobierno controla centenares de medios (televisoras, radios, periódicos) en todo el país. Pero en vez de estar contentos, trabajando, desarrollando esa plataforma, se encuentran nuevamente furiosos, enojados, con la saliva llena de alambres. No soportan que exista Globovisión. Les resulta inadmisible esa pequeña gota dentro de su mar de felicidad. Siguen molestos.

Lo mismo podría decirse de la inseguridad, de los sindicatos, de la economía, de la Iglesia, de las relaciones internacionales... Pregonan el amor, dicen jajajá, pero siempre andan arrechos. Cada día más. En guardia. A punto de pelea. Mientras, la mayoría de los venezolanos -que apoyamos o no apoyamos al Gobierno- los observamos con genuino estupor. Nos gustaría saber qué les pasa, por qué están así.

Esta semana he encontrado una probable respuesta recordando uno de los divertimentos rimados que escribió Aquiles Nazoa. Se trata de la "Fábula de la avispa". La pieza narra la historia de una avispa que cae en un vaso de agua: "Pero nuestra avispa,/ Nuestra avispa brava,/ Más brava se puso/ Al verse mojada./ Y en vez de ocuparse/ La muy insensata/ De ganar la orilla/ Batiendo las alas/ Se puso a echar pestes/ Y a tirar picadas/ Y a lanzar conjuros/ Y a emitir mentadas,/ Y así, poco a poco,/ Fue quedando exhausta".

Me temo que quizás eso le pasa ahora al Gobierno. Después de diez años, con la grosera cantidad de dólares que ha recibido, con toda la concentración de poder que ha logrado, finalmente no ha podido arañar ni siquiera sus promesas. La miseria sigue siendo nuestro destino.

El mejor indicador de esto son las elecciones. La guerra diaria de encuestas forman parte de la excitante videocracia en que vivimos. Los resultados electorales, de 1998 a 2009, pueden ser un mejor parámetro para medir la pérdida de fe de los venezolanos. Eso no lo pueden cambiar... Aunque chapoteen mil veces. La inoperancia en la gerencia pública no la pueden cambiar. Por más que muevan sus alas. No saben cómo salir de la realidad: ese cruel vaso en el que estamos.

"Tal como la avispa/ Que cuenta esta fábula,/ El mundo está lleno/ De personas bravas,/ Que infunden respeto/ Por su mala cara,/ Que se hacen famosas/ Debido a sus rabias/ Y al final se ahogan/ En un vaso de agua".

(El Nacional, Venezuela)

Presidente Chávez dio detalles de presunto plan magnicida

El presidente Chávez dijo que se estaba planificando lanzarle un cohete al avión de Cubana de Aviación que estaba listo en Maiquetía y lo llevaría a San Salvador. Aseguró que la información era muy exacta. "Fue planificado por la gente de Luis Posada Carirlez, acuso a Luis Posada Carrilez y le exijo al presidente Obama que haga justicia”, dijo Chávez.

“No voy a suspender un viaje por un simple rumor, cumplo con mi agenda de manera rigurosa. A veces sometiéndonos a esfuerzos intensos”., señaló.

Hizo un llamado al mandatario estadounidense a resolver el presunto magnicidio. “Que pasó presidente Obama, what happend my friend, dónde está la justicia, que se cumpla la Ley y es tiempo ya que el gobierno de Estados Unidos que está detrás de todo esto. No estoy acusando a Obama. Creo que Obama tiene buenas intenciones. Más allá de Obama hay un imperio”, dijo.

También reiteró que el programa dominical Aló Presidente fue suspendido por una falla técnica. “Realmente fue una falla técnica que se presentó a última hora”.
"No podiamos hacer lo que estaba planificado, el domingo habia pensando salir directamente en el avión de Cubana de Aviación desde el areopuerto en El Sombrero. Terminar el Aló y despegar hacia San Salvador. Pero el sábado envié a un emisario a buscar más información. Tan pronto me dieron la informacion me di cuenta que el viaje se ponía en riesgo, la información adquirió caracteres de alta credibilidad y decidimos suspender el viaje", explicó el mandatario.

El presidente Chávez aparece luego de 3 días de ausencia en la inspección de ciudad Caribea en acto trasmitido por el canal del Estado. El Presidente aseguró "éstuvo a punto de ocurrir un atentado llegando a San Salvador"

El mandatario nacional criticó la exigencia estadounidense de que Cuba libere a sus prisioneros políticos y amplíe las libertades públicas antes de poder ser readmitida en la organización. "Es indignante", consideró.

Chávez también se refierió al accidente del Airbus de Air France que desapareció en el Atlántico la noche del domingo al lunes. Calificó de “lamentable” el suceso. “Mi pesar al gobierno francés y a todo el mundo. Eso enluta al mundo, es triste y doloroso, parece que entraron en una tormenta y un rayo tocó al avión”.

El presidente Chávez dijo que se comenzará a asumir la dirección del Banco de Venezuela y nombró como presidente de la Comisión de Enlace de la entidad financiera a Eugenio Vásquez Orellana, actual presidente del Banco Nacional de la Vivienda. “Ese banco lo vamos a democratizar”, dijo.

Chávez no aparecía en público desde el viernes en la noche. El sábado, el mandatario suspendió sin avisar su programa especial "Aló Presidente", que iba a durar cuatro días, hasta el domingo. Un día después, la emisión volvió a anularse, esta vez por "problemas técnicos", según el gobierno.

Finalmente, el lunes, Chávez no acudió a la toma de posesión del mandatario salvadoreño, Mauricio Funes, argumentando que había informaciones según las cuales su seguridad no estaba garantizada.

(Globovisión, Venezuela)

Hablemos primero de lo positivo

Para no ser aguafiestas este día que para muchos es histórico y lleno de expectativas, voy a destacar los elementos positivos del gabinete que hoy asume el gobierno de nuestro país.

I.
Aunque no quiero pensar que no existe otra persona calificada para hacerse cargo del ministerio y de la reforma de Salud que una señora de 85 años, la presencia de la doctora María Isabel Rodríguez -para mi, cariñosamente, Chabelita- en este gabinete me llena de más confianza que todos los demás integrantes. Son indiscutibles su vocación de servicio, sus conocimientos profesionales, su capacidad administrativa y su honorabilidad. Sobre todo, es una persona de pensamiento de izquierda que ya ha mostrado su independencia del FMLN en incontables ocasiones. Con la Chabelita sentada en la mesa de gabinete, será difícil para la ortodoxia que controlará buena parte del gobierno a promover políticas que atentan contra la democracia o contra el buen uso de los fondos públicos.
Aparte del mérito de no haber permitido que el sistema de salud caiga en manos de activistas radicales del movimiento social antisistema, la decisión de Funes de nombrar a la Chabelita equivale a la instalación de una especie de fusible contra calenturas radicales que con toda seguridad surgirán en el partido del gobierno y en el seno del mismo gobierno. Y talvez del mismo presidente...

II.
No sé si Herman Rosa será el ministro de Medio Ambiente ideal. Ante la amenaza que esta cartera caiga en manos de personajes como Ricardo Navarro o Ángel Ibarra, el nombramiento de este académico prestigioso ya es ganancia. Con Rosa no existe el peligro que el Ministerio de Medio Ambiente se convierta en un instrumento de una estrategia revanchista y antisistema, como probablemente pasará a la Defensoría del Consumidor bajo la dirección del activista Armando Flores.

III.
Igualmente me parece positiva la presencia de Gerson Martínez en el MOP. No tiene experiencia profesional en el rubro, pero para esta cartera tan maltrecha lo más importante era que llegue alguien honrado con capacidad de limpiar la casa. Gerson tiene la experiencia política y el pragmatismo necesarios para este cargo. Si había que nombrar a alguien del FMLN para dirigir esta cartera, era Gerson.

IV.
Hugo Martínez como canciller me parece una solución bastante decente, pensando en el daño que el otro aspirante a este cargo, Sigfrido Reyes, hubiera hecho al prestigio del país. Quiero creer que Hugo Martínez, junto con la doctora Rodríguez y Gerson Martínez, será una voz de racionalidad contra cualquier locura antisistema de los ortodoxos o populista del mismo presidente.

V.
Los últimos dos ejemplos me llevan a una reflexión necesaria: Analizando la construcción de este gabinete de gobierno, es obvio que no se trata de un conflicto entre FMLN y Funes, o entre partido y presidente. Hay gente capaz e idónea dentro del FMLN para gobernar, como Gerson Martínez, Hugo Martínez y los viceministros Eduardo Espinoza (Salud) y Galixto Mejía (Trabajo), así como hay gente muy dudosa -por lo menos en cuanto a su capacidad e idoneidad- que provienen de los Amigos o del CD, como Juan Pablo Durán (Lotería), Fernando González (ISTA), Carlos Cáceres (Hacienda), Oscar Kattán (Seguro Social), Manuel Sevilla (Agricultura). Tampoco puedo ver qué méritos acreditan a Ernesto Zelayandía para ser viceministro de Gobernación, más allá que ha sido el ex-marido de la primera dama y que yo lo conozco como persona íntegra y simpática. Si necesitaban a alguien que compense la incapacidad del ministro de esta cartera, el diputado Humberto Centeno (sí, él de los de los rotulitos panfletarios), hubieran buscado a un experto en administración pública... Neto Zelayandía le hubiera podido servir mucho mejor en otra función, por ejemplo dentro de Relaciones Exteriores.

VI.
Haber convencido a Henry Campos a entrar al ejecutivo, ya que difícilmente lograría ser elegido fiscal general, parece una muy buena idea. Estoy convencido que para la dirección de la policía hubiera sido más positivo escoger a un profesional externo como Henry Campos, quien difícilmente podrá hacer un aporte importante bajo la dirección de Manuel Melgar en Seguridad y Justicia.
Escoger director entre los comisionados siempre lleva el riesgo de fomentar divisiones dentro de la policía; en cambio y un profesional independiente y reconocido desde afuera de la institución hubiera podido aportar a la superación de divisiones y rivalidades.

VII.
En cambio, en la Fuerza Armada es al revés. Hay una institucionalidad interna muy consolidada. Aunque por razones de principio me inclinaría a una conducción civil de la Fuerza Armada, por razones de estabilidad y confianza la mejor solución era nombrar ministro de Defensa a un miembro del Alto Mando militar. Cualquier otra decisión, imponiendo a la Fuerza Armada a un ministro que no sea de su confianza, hubiera sido un gravísimo error.

VIII.
Ya que Guillermo Suárez López se mostró dispuesto a integrar el gabinete de Funes, lo más lógico hubiera sido encargarle Hacienda y la reforma fiscal. Esto sí hubiera servido como una señal clara que no viene una política tributaria revanchista. No sé si López Suárez no quiso o si Funes no se atrevió a ofrecerle Hacienda, o si el FMLN lo vetó...
De todas formas, su mera presencia en el gabinete es positiva. Y como el gobierno del FMLN va a insistir que en la operación del nuevo puerto de La Unión haya una decisiva participación del Estado, CEPA necesita a un presidente muy capaz, muy concertador y lo menos posible ideologizado. En este sentido, Guillermo López Suárez puede jugar un papel muy positivo en CEPA.

IX.
Hay bastante cosas positivas que decir sobre el gabinete que asume hoy el gobierno. También muchas cosas negativas. Pero será otro día menos festivo que habrá que hablar sobre las decisiones que tomaron Funes y el FMLN y sobre los futuros ministros que más bien asustan.

(El Diario de Hoy, Observador)

Para ser de un club hay que cumplir las reglas

San Pedro Sula no es una comunidad que evoque fácilmente recuerdos de batallas campales o debates decisivos. Pero la ciudad industrial hondureña será, mañana y pasado mañana, la sede de una Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que muchos quisieran transformar en una reunión histórica, al preparar el terreno para el regreso de la Cuba de los Castro al concierto latinoamericano. El cónclave se antoja épico.

Cuba fue suspendida de la OEA en 1962 en Punta del Este, por su adopción del "marxismo-leninismo" y su alianza con la Unión Soviética. En una aplicación absurda y anacrónica de la Doctrina Monroe, ambos hechos fueron considerados "incompatibles" con la pertenencia al organismo hemisférico, y razones suficientes para desterrar a Fidel Castro de la OEA, del BID y de otros entes regionales. Hoy, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, los países del llamado ALBA -Venezuela, Honduras, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, que no dan paso sin huarache, es decir, sin línea de la isla- y sus aliados cercanos en el Caribe y América del Sur se han propuesto derogar la resolución de 1962.

Sin invitar de vuelta a Cuba, por lo menos buscan permitir la supresión del principal obstáculo ante su posible regreso. Sostienen, con algo de razón, que la decisión de entonces no descansó en convicción democrática alguna, sino simplemente en el propósito de condenar al ostracismo a Cuba por su cercanía con Moscú, por su enfrentamiento con Washington y por su apoyo a movimientos de izquierda en la región.

Aunque algunos pueden considerar que una "suspensión de una suspensión" equivale a una reinstalación, y también piensan que los rechazos de La Habana a cualquier retorno al "Ministerio de las Colonias" no se aplican a su deseo desesperado de obtener acceso a los recursos del Banco Interamericano de Desarrollo, es probable que prospere el esfuerzo. La resolución de Punta del Este constituye, en efecto, un vestigio de la Guerra Fría, no posee el menor sentido hoy, y no debe entorpecer el debate de fondo: ¿se debe ser una democracia representativa para pertenecer a la OEA y al BID? Y ¿qué se entiende por democracia?

No cabría el reingreso de Cuba a la OEA debido a la vigencia de los diversos instrumentos regionales suscritos por los países miembros desde 1962, y, en particular, al contenido de dos de ellos. El primero es el llamado Pacto de San José, o Convención Americana de Derechos Humanos, aprobado en 1968 y ratificado por la mayoría de las naciones en los años ochenta, y la Carta Democrática Interamericana, firmada en Lima el día 11 de

septiembre de 2001 por todos los Gobiernos de la zona. Esta última estipula claramente que la democracia representativa es una condición sine qua non para pertenecer al concierto latinoamericano. Y proporciona una definición explícita de la democracia representativa: "Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos". Huelga decir que Cuba no cumple con ninguna de estas condiciones, y, por tanto, que no podrá volver a la OEA aunque quisiera.

No pareciera, entonces, existir motivo para oponerse al intento de aprobar una resolución en apariencia meramente simbólica, y que además puede distender las relaciones entre la región y Estados Unidos. Tan se contempla, que incluso circulan versiones según las cuales la propia Hillary Clinton, que acudirá al cónclave de San Pedro, se apresta a votar a favor de la derogación del texto de 1962, o en todo caso a abstenerse. ¿Caso cerrado, o hay gato encerrado?

De hecho, surgen varias interrogantes y dudas. En primer término, una cosa es que en esta ocasión el Gobierno de Obama prefiera evitar el aislamiento, solo con Canadá, contra 33 votos a favor de la posible resolución, y otra es que esto se convierta en costumbre. Hay quienes temen que Obama y Clinton nunca van a correr el riesgo de quedarse solos en América Latina, habiéndole apostado tanto a reparar los daños causados por Bush. Nunca podrán convencer a sus aliados en el área para que los acompañen en temas escabrosos como Cuba, Venezuela, Nicaragua, etcétera. Y otros sospechan que Insulza (no es mi caso) y los países del ALBA (sí lo es) no van a conformarse con derogar el documento de 1962; se proponen, desde ahora, forzar una definición mayor, a saber: iniciar discusiones con el Gobierno de Cuba para su reincorporación a la OEA. Lo harían a partir de dos tesis de dudosa pulcritud conceptual, pero no carentes de eficacia.

En primer lugar, que a pesar del pasaje citado de la Carta, cada quien es libre de interpretar textos de esa índole como mejor le parezca. Y en segundo término, ¿quién tira la primera piedra? En el pasado, muchos no cumplían ni con la Convención ni con la Carta de Lima, y eran miembros de la OEA, y hoy mismo, su vigencia en varios países es discutible: mejor que vuelva Cuba y sobre la marcha se verá si cumple con los requisitos. Estados Unidos se opondría, quizás en compañía de Costa Rica, Canadá, Colombia y Perú, pero dicha reticencia también revestiría sus ventajas. O queda aislado Obama en la OEA, o el Congreso norteamericano le corta los fondos para pagar las cuotas, y Washington se retira, como lo hizo con la Unesco en los años setenta.

¿Qué tendría de malo que Cuba retornara sin cumplir con las condiciones democráticas y de respeto a los derechos humanos que todos los latinoamericanos han aceptado en buena medida respetado desde el 2001? Mucho, pero en síntesis, lo siguiente. América Latina nunca ha podido resolver con claridad la disyuntiva entre valores universales y soberanía. Durante décadas, sus regímenes autoritarios (muchos más de derecha que de izquierda) invocaron la soberanía nacional para rechazar cualquier injerencia externa en defensa de la democracia y los derechos humanos. Y los demócratas latinoamericanos, dentro o fuera del Gobierno, siempre temieron construir un andamiaje jurídico regional injerencista y defensor de estos valores por miedo a ser tildados de "lacayos del imperialismo". Pero en el transcurso del último cuarto de siglo, Iberoamérica ha avanzado a pasos agigantados. Se ha edificado un régimen legal imperfecto, pero en plena mejoría, y se ha aceptado que, efectivamente, existen valores universales por encima de la soberanía.

Hacer caso omiso de dicho régimen, crear una nueva excepción cubana, anteponer el pasado al presente y los intereses inmediatos (migratorios, de Estados Unidos, por ejemplo) al objetivo más ambicioso de proteger la democracia en América Latina mostraría una miopía digna de... Punta del Este. Que Estados Unidos levante el embargo, que España insista en su acercamiento, pero ojalá que las democracias latinoamericanas consolidadas sepan ser categóricas: para ser miembros del club hay que cumplir con las reglas, o cambiarlas. Hasta ahora, los Castro no se han propuesto, ni logrado, ni lo uno ni lo otro.

(El País, Madrid)