Carta a monseñor Fabio Colindres: Profeta abandonado

Para esta Semana Santa,
decidí volver a publicar
mi carta del 1 de abril 2015)

Muy estimado Fabio:

Nuevamente, el país celebra Semana Santa. Siempre he percibido la Semana Santa por sus procesiones, por las palmas, las alfombras… O sea, más bien como evento folclórico. Nunca logré conectar con el contenido humano y ético de estas fiestas.

Hasta la Semana Santa de 2013, cuando usted me invitó a acompañarle a Mariona, donde iba a celebrar la misa del Jueves Santo y el rito del “lavatorio de pies”. Uno de los inmensos patios cercados lleno de cientos de reos, no solo de Mariona, sino de delegaciones de todas las cárceles del país. En medio un toldo con un altar improvisado y 12 sillas. En ellas tomaron asiento 12 convictos, uno de cada prisión, varios de ellos pandilleros de la MS y de la 18. A todos ellos usted les lavaría y besaría los pies, así como, según la Biblia, Jesús lo hizo con sus 12 apóstoles. Y así como, según usted me contó, el Papa Francisco lo haría, ese mismo día, en una cárcel de Roma.
Entendí el sentido humano de este rito católico, cuando usted comenzó a hablar a los reos, y muy en particular a los pandilleros y sus líderes. Cada palabra suya fue un reto -un reto muy fuerte y exigente- a reflexionar, a recapacitar, a dejar de hacer daño a la sociedad, y a reparar este daño apostando a la paz. Pero cada palabra suya también fue una oferta: Si ustedes abandonan la violencia y apuestan a la reinserción, las puertas de la Iglesia y de la sociedad estarán abiertas.

Su mensaje: Los más odiados de nuestra sociedad, los que más daño le han causado, siguen siendo hijos de Dios para la Iglesia y ciudadanos para la sociedad, si así lo deciden y lo muestren con sus hechos. Este mensaje hizo que el rito litúrgico de un obispo lavando y besando los pies de los condenados se convirtiera en el acto que simbolizaba, mejor que cualquier análisis o discurso político, la disyuntiva en que se encontraba el país en este momento del 2013: apostar audazmente a la construcción de la paz, aprovechando el insólito hecho que en esta Semana Santa del año 2013 completamos ya un año entero con tasas de homicidio reducidas a un histórico mínimo de 6 al día, o guiarnos por los miedos, rencores, y resentimientos y resistencias en la opinión pública, que rechazaba cualquier entendimiento con los pandilleros.

Ya sabemos qué pasó. En junio del mismo año 2013, el gobierno de Mauricio Funes optó por lo oportunista: no asumir el costo político-electoral que significaba apostar consecuentemente al proceso de diálogo como método de reducción de la violencia. Inmediatamente, el país comenzó a regresar a la conflictividad y a las tasas de homicidio crecientes.

En la Semana Santa del año siguiente, el 2014, ya no había condiciones para celebrar una misa parecida en una prisión salvadoreña. Pero usted no se rindió: invitó a una misa todavía más inusual, esta vez en una de las comunidades más conflictivas del país, la “13 de febrero” en Ilopango. Esta vez, las 12 sillas estaban ocupadas por 6 familiares víctimas de la violencia y 6 victimarios, pandilleros de esta comunidad.

Su discurso, Fabio, fue el mismo; pero aún más insistente. Los 150 pandilleros presentes tuvieron que aguantar palabras muy desafiantes: “Ustedes se comprometieron, ante este obispo, ante la Iglesia y ante la sociedad, a buscar el camino de la paz. Aunque el gobierno les ha fallado y no está invirtiendo en la transformación de sus barrios, y aunque está regresando a políticas de mano dura, ustedes no pueden abandonar el proceso de reducción de violencia.”

En este momento, abril 2014, el país ya había recaído en un número de 10 homicidios diarios. Usted, Fabio, ya me parecía un profeta solitario, abandonado incluso por su misma Iglesia. Las comunidades, e incluso los pandilleros, todavía lo escucharon, pero el gobierno ya no le prestó ninguna atención. El gobierno, tanto el saliente de Funes, como el nuevo de Sánchez Cerén, ya tenía otros planes, y en ellos no había lugar para usted.

Poco después la Conferencia Episcopal le pidió apartarse del tema. La Iglesia siguió hablando del “diálogo”, pero un diálogo tibio, estéril, excluyente, bajo tutela directa del gobierno. La Iglesia nombró otros obispos para integrarse al Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana del gobierno. Los resultados: una marcha blanca encabezada por el presidente y un obispo, y una nueva escalada de violencia, que ahora incluye enfrentamientos armados entre policía y pandilleros, ejecuciones extrajudiciales, operaciones policiales de aniquilamiento y atentados de pandilleros contra policías.

Sus palabras, don Fabio, llenas de retos para gobernantes y poderosos, para los pandilleros y para la sociedad, hacen una terrible falta. Hago un llamado a los obispos de la Iglesia Católica: Pidan a Fabio Colindres que vuelva a tomar la iniciativa y la mediación. El país lo necesita. Hasta el gobierno, aunque no lo quiere reconocer, lo necesita. No se trata de treguas, ni de pactos, ni de negociaciones con delincuentes. Se trata de volver a construir un diálogo que nos encamine nuevamente en la ruta de la paz. Así como vamos, nos encaminamos a una guerra.

Saludos,


Telegramas vacacionales

Mauricio Landaverde y Howard Cotto piden $260 mil – cada uno. Si no, amenazan con quedarse en la PNC.


Sres. Comisionados Cotto y Landaverde: Recibimos su demanda extorsionista. Queda rechazada.


Hoy vi una piscina de plástico instalada en la sala de una casa. Claro, afuera hace mucho sol…



Se ha puesto de moda responsabilizar a los ciudadanos del caos vehicular. Y yo siempre pensé que es el gobierno que diseña políticas de obras públicas y de transporte.


Dicen que los accidentes las causamos los que manejamos rápido. Yo digo que las causan los que manejan mal.


Multar a los idiotas que no se quitan del carril izquierdo es mucho más fácil que poner emboscadas de radar.


Todos preguntándose que hizo Erick Vega, la mano de derecha del comandante Ramiro, en la reunión de Bukele con el presidente de República Dominicana. Yo me pregunto: ¿A este señor y su esposa la pareja presidencial los invitó a compartir vacaciones?


Oscar Ortiz va a inscribirse como candidato a comandante general. Solo que antes tiene que pagar 60 mil en cuotas partidarias que debe.


Ya en el gobierno de Cristiani discutieron construir una carretera elevada en Los Chorros para prevenir daños por derrumbes. Ningún gobierno lo hizo, porque es más caro. Hoy sabemos que lo barato es lo más caro.


¿Sólo yo entendí que Interiano había anunciado su renuncia?


Primero se pelearon Nayib y Neto sobre de quien era la recuperación del Parque Cuscatlán. Luego se pusieron de acuerdo que el proyecto es de los dos. Ya nadie se recuerda que lo lanzó una alianza de organizaciones civiles y donantes privados con la AID.


Brozo arremete contra las 3 generaciones de la familia del Dr. Héctor Silva. Gallegos contra Marcela Zamora. ¿Es tan estratégico para ellos desacreditar cualquier competencia solvente con trayectoria de izquierda democrática?


Todo el mundo está pendiente a quién van a poner en Hacienda. Yo quiere saber a quién pondrán ‘en donde hay’: CEL, GEO, INE, CEPA, ANDA…


Bukele dijo que no quería en su fiesta a violadores de Derechos Humanos. Muy noble. Pero ya se confirmó que la familia real de Qatar aceptó la invitación. Aquí le mando a Nayib unos links: www.amnesty.org, www.hrw.org


Disculpe, presidente electo: se me olvidó que usted ya amarró los negocios qatarenses con el sr. Tariq Othman Al-Othman.


Saludos a todos,




Carta al fiscal general: Tome control de la redadas


Estimado Dr. Raúl Melara:
Hay sectores sociales que tienen que convivir con las pandillas: comunidades marginales, vendedores informales, trabajadores municipales, transportistas, profesores… También tienen que buscar la forma de convivir con la policía. Conviven con la pandilla no porque así lo quieran. No es por afinidad, es por necesidad. Un Estado que no tiene la capacidad de garantizar la paz social los condena a convivir para sobrevivir.


Convivir significa que diariamente tienen contacto con los pandilleros y que sus dirigentes (locales, comunales, gremiales, religiosos) hablen con los jefes de las clicas para facilitar la convivencia, prevenir la violencia, facilitar la vida comunal, productiva, deportiva, educativa.
 

Esto lo sabe todo el mundo, incluyendo los policías y fiscales. Pero de vez en cuando, de una manera arbitraria y cuando consideran que lo necesitan para su proyección pública, agarran a un dirigente de vendedores, a un alcalde, o a un representante comunal, le exhiben en ropa interior y lo acusan de colaboración con una pandilla o incluso de asociación ilícita. En otros casos no. Porque si lo hicieran con todos los dirigentes comunales, gremiales, religiosos, con todos los trabajadores municipales por igual, harían colapsar todo el tejido social. Optan por represión selectiva.

El último caso es el de Vicente Ramírez. Como dirigente de vendedores informales, es amigo de muchos y enemigo de otros. En la última redada de la Fiscalía y la PNC en el centro capitalino, Vicente fue uno de 117 personas arrestadas y acusadas de vínculos con la MS13.


Que me explique un fiscal o un jefe policial cómo alguien puede sobrevivir por décadas como dirigente de los vendedores informales en el centro capitalino sin tener contactos con las pandillas. Vicente es uno de los dirigentes de vendedores a quienes les toca resolver problemas con la alcaldía, con la PNC y el CAM, con los vendedores de otras zonas, con los transportistas y con las pandillas. Todos los días. Si no, el comercio informal no funcionaría.


Tengo años de conocer a Vicente. ¿Quién no lo conoce en San Salvador, sobre todo en el Centro? Lo he visto mediar en esta jungla que es el centro, apagar fuegos, buscar soluciones a conflictos.


¿Por qué alguien querrá sacar de circulación a gente como Vicente Ramírez, sabiendo que pone en peligro el delicado equilibrio social en el centro urbano? No sé. Puede ser que alguien quiere acumular más poder en esta jungla. O puede ser que alguien quiere mandar una señal a dirigentes sindicales, gremiales o comunales: Miren lo que les puede pasar si siguen ejerciendo esta labor de mediación en la calle, en los barrios, en los mercados…


Acusan a Vicente a haber aprovechado sus visitas a penales para mandar o recibir recados de los jefes pandilleros. ¿Y cómo es esto en tiempos de las medidas extraordinarias que reinan en todos los penales donde están recluidos pandilleros? Hay un estricto control sobre quien puede hacer visitas y sobre sus conversaciones dentro de los penales. Esta acusación absurda se le va a caer a la Fiscalía. Pero mientras tanto, Vicente Ramírez va a estar preso, mínimamente por 5 meses. Y en las calles del Centro habrá más violencia y menos convivencia pacífica.


No podemos seguir con esta lógica de redadas masivas y casos arbitrarios, todo con el pretexto de la lucha contra las pandillas. Actúe, señor Fiscal General, para erradicar los vicios que sus antecesores le han dejado.


Saludos,