Carta a los precandidatos: ¡Debatan!

Estimados Carlos Calleja, Javier Simán y Gustavo López:
Muchos han señalado que el primer intercambio entre ustedes no fue realmente debate. Este segundo, sobre seguridad, fue hasta peor. Parecía más bien un examen: El moderador les tiró una pregunta, los 3 contestaron en 2 minutos cada uno – pero en vez de repreguntar para profundizar en el tema y escarbar los diferentes enfoques de ustedes, Rafael Domínguez les lanzó otra pregunta, pasando al siguiente tema.

Así cubrieron 10 temas concretos, pero en ninguno de ellos se profundizó. Escuchamos las respuestas, en general políticamente correctas, pero NO pudimos apreciar las diferencias en cuanto a filosofía, enfoques, prioridades – ni tampoco en cuanto a factibilidad y eficiencia de las soluciones.

Sin un moderador acucioso y capaz de repreguntar, y sin espacios para que los candidatos pudieran discutir y cuestionarse entre ellos, terminaron exponiendo más o menos lo mismo. Javier Simán y Carlos Calleja (en este orden) con un poco más elocuencia y coherencia, paro nadie de ustedes tres logró distinguirse e ir más allá de las respuestas obvias. Claro que hay que hacer una reforma penitenciaria, ¿pero cómo, con qué prioridades y principios? Obvio que el próximo presidente tiene que asumir personalmente la seguridad como jefe, ¿pero cómo va a afectar esto a la PNC, al gabinete de seguridad y al consejo de ministros en su totalidad? ¿Qué prioridades va a definir para la inversión social, para que la prevención se convierta en política del estado deje de ser un mosaico de proyectos aislados? Por supuesto hay que recuperar el control territorial que el Estado abandonó, ¿pero qué significa control? ¿Es un asunto militar o uno de presencia e impacto de los servicios del Estado?

Para evaluar el primer debate, apliqué un sistema de puntuación, tema por tema, dando 3 puntos a la mejor respuesta/propuesta, y solo 1 para la menos completa. Ganó por puntos Javier Simán. Pero en este segundo foro, por su formato equivocado, ni siquiera esto me funciona. No fue debate – y como examen tampoco funcionó. Ni siquiera fue un examen para evaluar capacidades o propuestas viables, tampoco un examen para ver quien está dispuesto de audazmente cambiar las prioridades y focalizar el gasto del Estado para llegar a la raíz de los problemas que generan violencia y delincuencia.

Así como están diseñados estos foros, resulta difícil que cumplan su principal función: Hacer visibles las diferencias entre los tres candidatos y sus proyectos políticos. Esto es lo que los votantes en esta elección primaria necesitan ver para tomar el 22 de abril una decisión racional sobre quién de ustedes es el candidato que sabrá enfrentar los problemas del país sin repetir las viejas políticas y mañas. Yo lo tengo claro, para mi es Javier Simán, pero no lo puedo derivar de lo que escuché en este segundo foro. No puedo decir que Javier Simán ganó este round, tampoco puedo decir que lo ganó Carlos Calleja.

Ambos metieron la pata, y extrañamente el moderador o no se dio cuenta, o no quería señalarlo. Calleja cuando dijo que la PNC, en vez de tirar con escopetas, debería tirar balas. Simán cuando dijo que la Fuerza Armada debería mover las tanquetas de los redondeles de la Escalón a las comunidades. Ambas cosas no son coherentes con los planteamientos de ambos, que implican buscar soluciones novedosas e inteligentes.


Les solicito a ustedes tres que utilicen el último foro para convertirlo en un debate real. Y si el moderador no sepa generarlo, háganlo ustedes. Usen sus bloques de 2 o 3 minutos para transparentar de qué realmente se trata en esta contienda, cuáles son las diferencias que los distinguen. Y si no hay consenso sobre esto, gana el que acepte el reto de debatir.

Saludos,

La columna de Paolo Luers sobre el primer debate:
Poco debate, mucho violín


(MAS! / El Diario de Hoy)

 

Carta al TSE: No pueden prohibir el debate público

Estimados magistrados:
No sé quién de ustedes escribió la resolución sobre la “propaganda adelantada” de los precandidatos que compiten en las elecciones primarias de ARENA. O estaba borracho, o tuvo un ataque de despotismo.

Prohibir a los medios (TV, radio, prensa escrita, medios digitales) que publiquen cualquier espacio o programa donde “aparezca algún ciudadano que pretenda aspirar al cargo de presidente” es un acto arbitrario, prepotente e ilegal contra la libertad de prensa de los medios, la libertad de expresión de los precandidatos, y el derecho de informarse de todos los ciudadanos.

Prohibir a los ciudadanos que difundan públicamente mensajes (en cualquier medio, incluyendo los medios digitales, por excelencia ciudadanos, la imagen de los precandidatos, está totalmente fuera de la jurisdicción del Tribunal Electoral. Intentar a ejercer esta coerción de los derechos ciudadanos es un abuso de autoridad grave.

Pero dejemos las consecuencias jurídicas de este abuso a los juristas. Políticamente, esta resolución significa que la autoridad electoral, que por Constitución tiene que velar por el cumplimiento del Código Electoral y de la Ley de Partidos Políticos, prohíbe la primarias, o por lo menos obstaculiza que los partidos cumplan con el mandato de realizar elecciones primarias democráticas, transparentes y libres. En todos los países donde los partidos realizan elecciones primarias para definir candidatos, estas contiendas internas a la vez son públicas y mediáticas. No puede ser de otra manera.

En el caso de ARENA, los precandidatos tienen que proyectar su persona, sus pensamientos, sus propuestas a más de 122 mil ciudadanos afiliados. Y para convencer a los afiliados que son los candidatos idóneas, tienen que comprobar que saben comunicarse con el resto de la ciudadanía. Todo esto solamente es posible si se proyectan a través de los medios de comunicación masivos – lo que ustedes precisamente quieren prohibir. Tienen que dar entrevistas, realizar debates públicos televisados, y animar a ciudadanos, afiliados o no afiliados, a comunicarse con ellos, a criticarlos, a interrogarlos, pero también a respaldarlos – que es la otra cosa que ustedes quieren prohibir. 
Haciendo todo esto, y hacerlo de manera pública y transparente, obviamente le da una gran presencia mediática a ARENA, y en este sentido cierta ventaja política. Pero la misma oportunidad tendrán los otros partidos cuando entren en su proceso electoral interno – siempre cuando se atrevan hacerlo de la misma manera transparente, de cara a sus afiliados y la ciudadanía entera. Si no se atreven, obviamente desaprovechan la oportunidad – y los partidos que realizan primarias verdaderamente democráticas tomarán ventaja.

Pero en este asunto ustedes como Tribunal no tienen porque intervenir. Es como los árbitros quisieran intervenir en las sesiones de entrenamiento de los equipos de fútbol, o en la manera como cada club decide su formación y quien va a quedar en la banca.

Como ciudadano y mucho menos como periodista no voy a aceptar que ustedes me limiten el derecho de hablar de las primarias, comentar los discursos y debates de los precandidatos, cuestionarlos o respaldarlos. Y hacer todo esto público. Lo último (respaldar a candidatos) es un derecho que tenemos cada uno de nosotros, incluyendo periodistas y comentaristas – y cada uno tiene que decidir si y en que forma lo va a ejercer. Nuevamente, no es asunto del Tribunal, es un asunto entre cada uno y su conciencia.


Por suerte, los debates entre y con los precandidatos que ustedes querían parar, no se han detenido. Y en las redes sociales, de todos modos nadie les hace caso. El debate público, de candidatos y ciudadanos, continua. Y así tiene que ser.


Saludos,

(MAS! / El Diario de Hoy)