Carta al Hotel Milvia: Desaparece un lugar de ensueño

Conocí el Hotel Milvia en julio del 2010. Arribamos a la capital tica cansadísimos, luego de un viaje accidentado, pasando por fronteras con trámites kafkiano, carreteras horribles, diluvios, desvíos

Y llegamos a un paraíso. Una casona de esas típicas en San José, al estilo hacienda, construida de madera, con rincones, escaleras, patio interior – y llena de obras de arte: las habitaciones, los corredores, las escaleras, hasta los baños. Te despertás viendo cuadros de colores vivos, flores, gallos... Desayunás viendo plantas y flores, en el patio interno – y en las paredes. Las pinturas (y todo el hotel, que es un conjunto artístico) – son obras de Florencia Urbina, un torbellino de creatividad, energía y empatía. A esta pintora, fundadora del Grupo Bocaracá, la conocimos en San Salvador - también sus obras, que Daniela expuso en La Ventana.

Llegar al Milvia es como llegar a casa de una amiga o a un lugar de la infancia. El Milvia es sencillo. No es de lujos, como los “hoteles boutique”, que se han puesto de moda en las capitales del mundo. No es exclusivo. Pero es un lujo estar allí. Te hace sentir en casa, cada vez que regresás de la ciudad a este refugio. Vivir en el Milvia te hace sonreír y conversar con los otros huéspedes.

Esta primera vez solo pasamos tres días en el Milvia, pero el recuerdo no se me quitó. Años después, queriendo escaparme del estrés salvadoreño, de los pleitos políticos, de una de estas campañas electorales desagradables, un día me desperté con una decisión: me voy al Milvia, necesito descansar, me urge relajarme. Me fui a San José: solo, con un paquete de libros que nunca tuve tiempo de leer. Florencia me dio la habitación más bella, la llenó con los cuadros más alegres. Pasé una semana caminando San José, sus parques, sus bares, sus sodas, sus peatonales – pero anclado en este oasis de tranquilidad y hospitalidad. De repente me di cuenta que en el Milvia podía sentarme y retomar mi libro, siempre abandonado por prioridades y urgencias. Podía escribir más allá de la política y de la coyuntura. Regresé a San Salvador y su caos, a mi trabajo de bartender y escribano, con nueva energía, con optimismo y paciencia.

Otros dos años pasaron. Meses antes, Daniela había ido a probar suerte en San José. Al fin pude hacer tiempo para que nos volviéramos a juntar. Fui a San José. Para la ocasión, como si lo nuestro fuera luna de miel, Florencia nos invitó al Milvia, nos preparó la misma habitación, otra vez con nuevos cuadros: variaciones de gallos en rojo y amarillo. Era como volver a casa. Otra vez sentarme en la terraza en el techo del Milvia a ver los cielos siempre cambiantes de Costa Rica, escuchar el pitazo del tren de San José a Cartago, caminar este vecindario pueblerino… Gracias al Milvia, de hecho fue una luna de miel.

En estos días de mayo, el Milvia va a cerrar. La casona será derrumbada, en su lugar se construirá un moderno edificio. Llegó el desarrollo, y ya no habrá espacio para el Milvia. Escribo estas líneas con tristeza. Ya no tendré ese refugio. Habrán otros, pero ninguno como el Milvia. Para mi, San José ya no será lo mismo, será un poco menos pueblo, un poco más ciudad. Las ciudades, siempre cuando desaparecen las tiendas de esquina, los cafés de vecindario y los hotelitos de barrio, pierden carácter, encanto y calidad de vida. Ni modo.

Adiós, Milvia. Nos veremos en otro lugar, Florencia y Steve.

Gracias por todo, 







(MAS! / El Diario de Hoy) 


Carta a Gerson Martínez: Póngase más claro

Estimado Gerson:
Los dos precandidatos del Frente, igual que lo hicieron Javier Simán y Carlos Calleja en ARENA, adoptan un discurso de renovación partidaria. En el caso de ARENA, solo Javier Simán combinó este discurso con críticas a la dirección y la manera de hacer política de su partido – y como ya sabemos, no le fue tan bien…

En el caso del FMLN, es difícil saber si el discurso de renovación es genuino, o si solo se trata de consideraciones oportunistas de ‘corrección política’ ante una ciudadanía crecientemente frustrada con los partidos. Es una pregunta que los ciudadanos, los periodistas y los analistas tendremos que tratar de explorar en el seguimiento a la contienda interna del Frente.

El Diario de Hoy trató de hacerlo en sus entrevistas a los dos precandidatos, pero ambos no aportaron muchas luces. Los medios y los candidatos tendremos que ser más agresivos. Nosotros los periodistas, más acuciosos; ustedes, los candidatos, más francos y concretos.

Vos, estimado Gerson, fallaste en esta primera entrevista. Te preguntaron sobre la decisión del FMLN de ayudar al ex presidente Funes a exiliarse en Nicaragua, y respondiste con una generalidad (“sostengo que Gerson Martínez estará con la justicia, no importa a quien se le aplique, no importa en favor o a quien se le aplique la justicia”), y cuando pasaste a la concreción, solo hablaste de los casos Diego de Holguín y los fondos de Taiwán, o sea de acusaciones de corrupción que ustedes hacen a ARENA. Ni una palabra sobre tu ex jefe Mauricio Funes. Esto no se vale. No va con tu discurso de renovación.

Otro ejemplo: El periodista te preguntó sobre el término “centroizquierda”. Y otra vez una respuesta evasiva: “Como hombre de izquierda progresista pero con pensamiento propio, segrego un pensamiento crítico.” Entiendo que es una pregunta espinosa para alguien que pide votos a los militantes del FMLN, quienes solo conocen la palabras “centroizquierda” o “socialdemócrata” como insultos. Pero una respuesta clara hubiera sido de gran ayuda en la confusión que se ha creado en la izquierda salvadoreña, desde que Bukele y su nuevo socio Dagoberto tildan al Frente de “revisionista”, “reformista” o incluso de “neoliberal”.

La pregunta que todos nos hacemos es: ¿Hay alguien en el FMLN, tal vez Gerson o tal vez Hugo, que se atreve a decir que quiere conducir a su partido hacia una izquierda democrática, abriéndola hacia el centro de la sociedad? Pero ni Hugo ni vos dan respuestas, sino se quedan en generalidades con conciertos de violines, evitando una definición clara del rumbo que quieren dar al partido. Ambos hablan de errores cometidos que hay que rectificar, pero nadie dice una solo palabra que se desmarque de los conceptos ortodoxos y antidemocráticos de Schafik Handal, Medardo y Sánchez Cerén.

Y cuando vos decís que el FMLN ha logrado la “unidad del partido”, pero perdió “la unidad entre partido y su pueblo”, me provoca varias preguntas serias: ¿No tienes claro que el proceso de unidad del partido conducido por Schafik y Medardo fue a costa de la pluralidad de pensamientos, eliminando a todas las tendencias que olían “centroizquierda”? ¿Y qué quiere decir “el partido y SU pueblo”? ¿Tiene el FMLN su propio pueblo? ¿O asumís que todo el pueblo se ve (o tendría que verse) expresado en el Frente?


Así como hablás en este arranque de tu campaña, nadie dentro o fuera del partido entiende qué harías diferente a Funes y Sánchez Cerén. Si quieres aclararlo, me ofrezco a conducir la próxima entrevista. Tal vez lo logremos juntos…

Saludos,

(MAS! / El Diario de Hoy)


Carta al candidato presidencial de ARENA: Administra bien el triunfo

Prefiero escribir esta carta antes de saber quién ganó en la elecciones primarias, cuando todavía todo está abierto. Lo hago así, porque más que una carta al ganador es un llamado a los dos candidatos que se miden en esta contienda. De ustedes dos dependerá si el triunfo en la primaria se traducirá en una victoria en el 2019.

Aquí las dos versiones de mi carta al ganador.


Estimado Javier Simán:
He hecho manifiesto que fuiste el candidato de mi preferencia. Claro que me alegra que la mayoría de los areneros hayan hecho la misma apuesta. Siempre es satisfactorio tener la razón. Pero esta satisfacción personal no es lo importante. Lo importante es cómo construir a partir de hoy en la sociedad salvadoreña una nueva mayoría que permita no solo ganar las elecciones presidenciales, sino resolver los problemas del país y su ciudadanía.

Lo primero que tienes que hacer es unificar a tu partido detrás de tu candidatura, para inmediatamente ir al encuentro de los ciudadanos que quieren salir de los desgobiernos del FMLN, pero no están convencidos de que uno de ARENA será mejor. Para esta tarea, ya diste un primer paso importante: Hiciste una campaña interna retando a los liderazgos tradicionales de ARENA, invitando a las bases a producir un cambio radical de como el partido hace política. Lo difícil viene ahora: Para unificar al partido, no puedes traicionar tus principios y tu voluntad de cambio en ARENA. Tienes que cumplir tu promesa de renovación y unificar al partido detrás de ella. Esto solo lo puedes lograr si mantienes la movilización de las bases que te hizo ganar en la primaria contra la fuerte resistencia del aparato.

Esto requiere que sigas mostrando coraje de tomar riesgos, y mucha capacidad de conciliación. Conciliación entendida como lo contrario a oportunismo y politiquería. Cosas que la ciudadanía no le perdonaría a alguien que llegó a la candidatura criticando las viejas mañas.

No te olvides de esto, Javier.


Estimado Calos Calleja:
Es manifiesto que no fuiste el candidato de mi preferencia. Siempre es difícil perder una apuesta. El hecho que tu hayas ganado esta elección interna, no significa que los que preferimos a Javier hayamos estado equivocados. Significa que la mayoría de los militantes de ARENA escogieron otra opción, lo que es su pleno derecho y hay que reconocerlo sin ningún reparo.

Cualquier ganador de una contienda interna tiene como siguiente el reto de unificar al partido. Pero en el caso tuyo, es una tarea aun más complicada. En tu campaña interna has tenido el apoyo de muchos personajes que representan políticas fracasadas de ARENA – y obstáculos a su renovación y su apertura hacía una sociedad muy crítica a los partidos. Estoy hablando de personajes cuestionados como Milagro Navas, Beto Romero, Cesar Reyes, Gustavo Escalante, Tomás Calderón Sol, y Tomás Regalado. Esto significa que como candidato (y como presidente), no puedes quedar amarrado a los intereses de los que más te apoyaron. Aunque el COENA actual te haya apoyado en la contienda, tendrías que insistir en una dirección con más voluntad y capacidad de inclusión de todos los sectores del partido.

Esto requiere un grado de liderazgo, carácter e independencia de criterio que ahora te toca comprobar y poner en práctica.

Si logras esto, serás un excelente candidato, Carlos.


Independientemente de quien de ustedes dos haya ganado, mis más sinceras felicitaciones. Voy a acompañar su campaña con la misma actitud franca y crítica de siempre.
 

Saludos,

(MAS! / El Diario de Hoy)