Con Rodrigo Ávila seguro pierden.

Curioso como se repite la historia, hace cuatro años, en las elecciones del 2004, el FMLN regaló las elecciones eligiendo un candidato a la presidencia muy fácil de derrotar, Schafik Handal fue una gran líder, con virtudes y defectos, pero lo cierto es que fue un rival muy fácil para Tony Saca. Parece ahora que ARENA está dispuesta a regalarle la elección al FMLN, al parecer el candidato será Rodrigo Ávila, o por lo menos ese parece ser el mensaje que le están transmitiendo a las bases del partido. Así muy fácil lo tendrá Mauricio Funes y el Frente.

Las luces de victoria se reflejan en el FMLN cada vez que ven como ARENA ha comenzado ya su campaña interna para promover a Rodrigo Ávila como candidato, que fácil la tendrán compitiendo contra alguien que por más que digan y por más artículos que saquen estos días, no ha logrado solventar el problema de la delincuencia, que fácil la tendrán cuando les toque competir con alguien que es respaldado por René Figueroa y Elmer Charlaix, siendo éstos, dos de las figuras más impopulares de la palestra política nacional.

Al ver a Rodrigo Ávila, tratando de vender el progreso en el tema de delincuencia, me resulta muy parecido a los precandidatos estadounidenses republicanos tratando de explicar como se está ganando la guerra en Irak. Que han pasado de estar en una situación espantosa, a pasar a una más que espantosa, a regresar otra vez a una situación espantosa; eso no puede ser éxito, eso no se puede vender como que ya simplemente hay que seguir el plan y ya estuvo. Como viceministro tampoco fue muy exitoso, sin sobresaltos, sin tener un gran impacto y lo regresaron de nuevo a ser director de la PNC, bueno por los desastres de Meneses, pero difícilmente su transito como viceministro se puede considerar un éxito.

Como pueden vender a Rodrigo Ávila, como un candidato fresco, que va a combatir la corrupción, si viene del gobierno actual que tantas dudas ha despertado, ¿por qué va a ser diferente a lo que hemos visto hasta ahora? Es muy difícil de creer. Un Rodrigo que tampoco ha sido exitoso en las elecciones, todo mundo recuerda el intento de recuperar la alcaldía de Santa Tecla, fue un fracaso también. Así podemos encontrar una serie de puntos débiles de su candidatura.

Y más preocupante es que con un rival fácil, los cambios que esperamos ver en el FMLN, no los veremos, así que esto no solo es perjudicial para ARENA, sino también para el Frente. La moderación que Mauricio Funes podía llevar al Frente, con un candidato como Rodrigo Ávila, no tendrán que hacer mayores esfuerzos, no tendrán que poner una agenda más socialdemócrata, así hemos perdido todos. Mauricio Funes necesita un buen rival, uno que tenga posibilidades de ganar, uno que no de tanta confianza, uno que pueda servir para presionar a las autoridades del Frente a tener más apertura, a que la candidatura de Funes sea incluyente y las mejores personas del país independientemente de su ideología política puedan participar en este gobierno.

Espero que ARENA opte por un candidato más fuerte que Rodrigo, uno que realmente tenga posibilidades de ganar, que tenga posibilidades de crecer, por el bien del partido y por el bien de El Salvador. Pero si quieren seguir el mismo camino que el Frente en el 2004, pues ya la cosa queda bastante clara.

Columna Transversal: You get what you see

No necesariamente, quien más y con mayor énfasis usa la palabra “cambio”, es la persona que más tendrá la capacidad de producir cambios, una vez instalada en el poder.

En las elecciones primarias para nominar al candidato demócrata para la Casa Blanca han quedado sólo dos candidatos: los senadores Barack Obama y Hillary Clinton. Obama se perfila y proyecta como el candidato que representa: cambio, renovación, valores, ideales… Hillary Clinton es la candidata del “Realpolitik”, del pragmatismo reformista, de la capacidad de hacer política, manejar las maquinarias del poder, en la tradición de la presidencia sumamente exitosa de su esposo Hill Clinton.

No es nada sorprendente que Barack Obama -quien sería el primer presidente afroamericano- apela más a las aspiraciones de la élite intelectual; y que Hillary Clinton -quien sería la primera mujer gobernando en Casa Blanca- apela más a los alcaldes, gobernadores, funcionarios públicos demócratas, a los sindicatos, a la clase media.

Prefiero que gane Hillary Clinton. Por varias razones. Porque, en el caso de ella, “you get what you see” - se ve qué tipo de política se obtendrá. En el caso de Barack Obama, nadie lo sabe. Porque su discurso es moral, no político. No discute políticas, discute visiones. Obama trata de descalificar a Clinton como “política” y a perfilarse como diferente. Qué raro, los dos son senadores, los dos quieren ser presidente, los dos están manejando campañas millonarias...

El corresponsal del “Spiegel” (la principal revista noticiosa de Alemania) en Washington, Peter Ross Range, lo ve como una confrontación entre racionalidad y espiritualidad: “Los demócratas de Estados Unidos tienen que decidirse si van a votar con la cabeza o con el corazón.” Y describe la disyuntiva así: “Clinton ve los retos de la cotidianidad y la terrible realidad de las amenazas internacionales. Barack Obama habla de la búsqueda de la identidad americana y del prestigio internacional de los Estados Unidos. Ella se sabe apoyada por la máquina partidaria, él cabalga la ola de entusiasmo. La pregunta es: ¿Qué será más fuerte, la ola o la máquina?" O más bien, ¿la política o el entusiasmo?

Obama no necesita profundizar en temas concretos, en la aburrida elaboración de qué y cómo - él tiene un sueño, una visión. Es más, una misión. La campaña de Obama tiene un tono misionario, la de Clinton un tono partidario. No es que me guste lo partidario, pero me da miedo lo misionario. Siento desconfianza a los dirigentes que andan en misión. Normalmente no aceptan la crítica y la disidencia. Les cuesta corregir sus políticas. Tienden a ser prepotentes o incluso autoritarios. Duarte era un hombre en misión. Francisco Flores era un hombre de visiones y misiones. Me temo que Mauricio Funes es otro…

La disyuntiva entre “el salvador” y “la realista” - así proyectan en Estados Unidos el duelo Obama versus Clinton. “Obama es hoy el único candidato que puede dar a los americanos ordinarios el ánimo necesario para volver a pararse en orgullo. Es el hombre que puede curar nuestras heridas nacionales,” dice la última celebridad de la aristocracia norteamericana en expresar públicamente su apoyo a Barack Obama: Susan Eisenhower, nieta del presidente Dwight D. Eisenhower.

Otra descendiente de otra dinastía política con enorme poder simbólico en Estados Unidos, es Carolina Kennedy, hija de presidente asesinado John F. Kennedy. Ella expresa su apoyo público para Obama en términos muy similares: “A veces toma su tiempo para darse cuenta que alguien posee una capacidad especial de hacernos creer en nosotros mismos, y de basar esta creencia en nuestros más altos ideales… Tenemos este momento histórico con el senador Obama. No es que los otros candidatos no tengan experiencia y conocimiento. Pero este año puede ser que esto no sea suficiente. Necesitamos un cambio de liderazgo para este país – igual que en el 1960” (cuando fue electo presidente su padre).

Y el heredero y guardián del legado de John F. Kennedy, su hermano menor, el senador Edward Kennedy, parte la misma visión: Obama "mueve a los que todavía creen en el sueño americano. Los viejos métodos no valen. Es la hora de una nueva generación de líderes. Con Barack Obama pasaremos la página de la vieja política. Una ola de cambio recorre EE UU.”

Casi toda la familia Kennedy, incluso María Shriver, esposa del gobernador republicano Arnold Schwarzenegger, apoya a Obama. Igual lo han hecho -cheques en mano- muchas celebridades de Hollywood: Steven Spielberg, David Geffen y Jeffrey Katzenberg (los tres fundadores de estudio Dreamworks); Barbra Streisand, Matt Damon, Ben Affleck, Oprah Winfrey, Oliver Stone, George Cloony. Este último dijo al Los Angeles Times que “la candidatura de Obama sería la cosa más electrificante luego de Kennedy.”

Obama es el nuevo Kennedy. El nuevo príncipe. El salvador. Nadie de las celebridades y representantes de la aristocracia política de Estados Unidos entra en la llanura de propuestas concretas, presupuestos, leyes. Todos argumentan desde la altura, no sólo de la altura de su estatus como figuras símbolo en Estados Unidos, sino desde las alturas de sus visiones y misiones.

No me convencen. ¿De qué me va a convencer alguien por la simple razón de ser nieta de un presidente importante, o hija de otro presidente igualmente importante, o esposa de un Mister Universo convertido en gobernador? Tal vez del hecho que el candidato tan celebrado del cambio y de la salvación nacional al final no es tan diferente que la vieja guardia…

¿Es más progresista Obama que Hillary, porque él habla más de cambio? Lo dudo. Nada lo indica. El cambio requiere de visión, pero sobre todo de trabajo, de la capacidad de manejar la maquinaria política, de construir consenso. Para esto, a veces la visión rígida, el sentido de misión, la palabra altisonante, son obstáculos.

Prefiero que gane la candidatura -y luego la presidencia- una mujer como Hillary Clinton, que ni siquiera hace el intento de vestirse de otra cosa que lo que es: una política realista, pragmática, capaz, reformista y valiente. You get what you see. You see what you get. O más bien: Veamos el contenido, no el empaque.

San Salvador reclama acción efectiva

Esta nota pretende abrir un intercambio que profundice en lo que hay que hacer por SS.

Día a día las calles de la ciudad nos dicen a gritos cuales son los principales problemas que se deben atender para mejorar San Salvador y su área metropolitana.

La población capitalina coincide rápido en lo que San Salvador nos grita. Son problemas evidentes que padecemos año tras año y la gestión pública local no parece dar respuesta a las prioridades que son estratégicas para transformar la ciudad capital; por lo que salta la pregunta: ¿Por qué no se ha hecho? ¿Qué ha impedido hacerlo? ¿Cuáles son los obstáculos?

Si bien los principales problemas de la capital no son responsabilidad exclusiva de la alcaldía de San Salvador, para algunos el problema de la gestión pública local está a la hora de planificar y actuar concertadamente en lo estratégico.

Sin duda que la comuna tiene avances en algunas líneas de acción (pequeños proyectos de infraestructura en comunidades, la entrega de partidas, mejora de unos parques y espacios recreativos, algunas proyecciones para centro histórico), pero no para solucionar pronto los problemas prioritarios. ¿O será que la actual administración municipal no ha informado de su estrategia ni de los pasos dados para resolver estos problemas? ¿O será que falta liderazgo? ¿O que falla la implementación? Algo debe estar pasando!

Sin embargo, no todo se le puede achacar a la alcaldía capitalina. Es obvio que un obstáculo son los recursos limitados y la descoordinación con que gobierno central y municipal enfrentan los problemas de la capital; pareciera que hay más interés o conveniencia política en confrontar que en buscar acuerdo (en anteriores notas se ha planteado cómo habría que superar este problema).

Por esto es lamentable que ambas partes dediquen esfuerzos y recursos para tratar de convencer a la población que la culpa es solo del otro. Es grave su error en creer que toda la gente de la capital se traga sus argumentos o que tiene la misma inmadurez política que muestran ambas fuerzas confrontadas.

Menos entusiasmo y creatividad dedican a proponer, coordinar y concretar soluciones. Uno se pregunta por la propuesta estratégica de la gestión ¿dónde está la ruta trazada por estas fuerzas para encaminar las soluciones a cada problema?

La ruta que transforme la capital debe considerar lo que quiere la gente de San Salvador: un municipio limpio, seguro y ordenado.

1) Municipio Limpio.

No es suficiente con garantizar la recolección eficiente y la disposición final de los desechos sólidos. La meta es tener calles, casas y entornos limpios en toda la ciudad; es la población capitalina metida y comprometida en tener limpios los espacios donde vive, trabaja, transita o se divierte, con el apoyo de su municipalidad, instituciones y empresas.

Pasar de la cultura basurero al municipio limpio implica educación de la población y comunicación constante con ella, pero también fuerte sanción a quien ensucia y contamina; implica también generar menos basura, clasificar y reciclar los desechos en la casa, la colonia o barrio, en los lugares de trabajo, en los espacios públicos y lugares de esparcimiento y recreación.

Hay que poner paro a la contaminación de las aguas. Tratamiento y control de los vertidos en quebradas y ríos en la capital que desembocan en el Lempa.

Necesario controlar la contaminación del ambiente, del aire que respiramos, del ruido; necesario despejar el espacio peatonal y visual. Hay demasiados postes con enredadas trenzas de cables y cualquier cantidad y tipo de rótulos que afean la ciudad.

2) Municipio seguro, donde se pueda vivir en paz.

-SEGURIDAD. Retomar el control de las calles para garantizar la seguridad de la población; actualmente controladas por “maras”, ladrones y mafiosos. Reglas claras, fuerza para cumplirlas y sanción para quienes las irrespetan. Más coordinación efectiva CAM-PNC y apoyo puntual del Ejército cuando sea necesario. Combate inteligente y total contra el hampa y estructuras criminales. Mantener vigilancia efectiva permanente.

-Prevención y Recreación: Arte, Cultura y Deporte en gran escala para el desarrollo de niñez y adolescencia. Crear condiciones para que la juventud ocupe sana y constructivamente su tiempo libre. Escuelas deportivas e integrales de jóvenes, música, teatro, pintura, en todo San Salvador. Espacios limpios y seguros para jóvenes dispuestos a mantenerlos.

-Espacios verdes, recreación y esparcimiento. Más y mejores parques donde disfrutar de otro ambiente, mostrar arte, cultura y hacer deporte. Espacios peatonales agradables dentro de la ciudad. Menos cacareo y a poner el huevo del Parque Metropolitano El Espino, en coordinación con otras municipalidades, instituciones, empresas y gobierno central.

3) Municipio Ordenado, sin el caos actual.

-Proceso para ordenar el caos del transporte público urbano: Ordenar la Capital pasa por ordenar el transporte. Ordenar el transporte pasa por coordinar con el gobierno central. Hay que enterrar el esquema actual. Se requiere un nuevo sistema de transporte masivo metropolitano, con ejes viales definidos que atraviesen y conecten la ciudad (Norte-Sur, Oriente-Poniente y otros ejes), que articule espacios públicos en su trayecto. Clave definir puntos donde ubicar estaciones principales del transporte que desconcentren la aglomeración en el centro; que incorporen oficinas de algunos distritos y oficinas públicas y privadas de servicios; con espacios para las ventas, techados pero abiertos; con edificios habitacionales en estos puntos articulados por el transporte. En instalaciones construidas con inversión y en coordinación con sector privado, garantizando recuperación de parte de la inversión con el alquiler municipal de estas instalaciones a largo plazo. Igual esquema de estaciones integrales de este sistema de transporte deberá haber en puntos periféricos en municipios circunvecinos.

-Proceso para ordenar las ventas callejeras, comercio informal y formal del centro: Solo ordenando el transporte se podrá ordenar el caos de las calles convertidas en mercados. Pero es necesario concertar con todo el comercio y distintos sectores un plan con ventajas para la ciudad, sus habitantes y las personas que se ganan la vida vendiendo en la ciudad. Es fundamental coordinar con la informalidad, pero sin tolerar la ilegalidad, la circulación de mercadería robada o de contrabando y el lavado de furgones robados. ¡Cero mafias en el centro!

-Proceso de mejoramiento de barrios y puntos generadores de desorden: Gestión conjunta con municipios circunvecinos del AMSS para contribuir al ordenamiento y mejoras de las zonas de vivienda marginales; para reubicar algunos mercados (mayoreo), que permitiría desarrollar estos terrenos con un proyecto integrador de vivienda, comercio y servicios, articulado a una importante estación del nuevo sistema de transporte.

Este planteamiento recoge elementos de un par de conversaciones con algunos dirigentes de Cambio Democrático e intercambios de opinión por correo electrónico con personas ciudadanas que no están en partidos sino que están enteramente preocupadas por la Capital y por construir un mejor país. También he escuchado opiniones de dirigentes de otras fuerzas.

Impulsar este planteamiento exige organizar una gestión diferente, más dinámica, incluyente, participativa y concertadora, que dé confianza y arranque e impulse con fuerza en dirección a solventar lo prioritario estratégico, en coordinación y comunicación constante con todos los actores locales y con el gobierno central. Pero sin recursos será difícil transformar la ciudad, habrá que pensar en un sistema que permita contar con fondos suficientes; pendiente queda este punto para tratarlo en futuras notas.

Si deseamos ver cambios, quienes habitamos en San Salvador debemos asumir nuestros derechos y deberes como ciudadanos y tomar parte activa en hacer que la gestión municipal y nacional responda a los intereses de nuestra capital.