Carta al ministro de Obras Públicas

Estimado Gerson Martínez:

Siempre tuviste el don de las palabras. Entre los jefes guerrilleros fuiste quien se destacaba por un lenguaje casi de poeta. Todos hablaban en clave militar, marxista o de estrategas… vos en clave de literatura. Simpático.
No sé si es por esto que tu partido te encargó la redacción de su programa de gobierno para ‘el cambio’, el cual sorprendió a muchos por su lenguaje un poco romántico, tan lejos de la jerga revolucionaria que durante años ha cultivado el Frente. A algunos confundiste con este lenguaje floreado, a otros tal vez les quitaste el miedo al Frente.
Pero ahora te mandaste: “La Diego de Holguín se hace o se hace”, dicho en el momento que estabas sentado en conferencia de prensa para presentar a las empresas licitantes para terminar la autopista Diego Holgien. Sólo que no hubo a qué ni a quién presentar. Nadie solicitó. Las 22 empresas que habían adquirido las bases, las estudiaron y dijeron: Ni loco me meto ahí…
Algo está mal en el estado. Hablé con los representantes de una de las constructoras interesadas y me dijeron: Así como el MOP hizo las bases, es imposible concursar. No cuadran ni los plazos ni los montos. Mal hecho.
¿Y que vas a hacer, Gerson? Este huevo no se resuelve con el don del discurso, hace falta criterio técnico y administrativo. Es la segunda vez que tuviste que declarar desierta la licitación. La tercera es la vencida…
“La Diego de Holguín se hace o se hace” - ¿la cuestión es cómo y cuándo? Algo anda mal en el MOP. Y no sólo en el MOP, para ser justo contigo.
“Una economía fuerte y vigorosa necesita también un gobierno proactivo y efectivo”, escribiste en el programa de gobierno. Bien dicho. Pero que tienes este don de hablar bonito ya lo sabíamos…
Saludos, Paolo Lüers
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Carta a Francisco Laínez, dirigente de ARENA

Estimado Pancho:

De todo ha habido en el debate sobre el caso de los militares y su orden de captura decretada por un juez español.
Ha habido quienes salían en defensa de los militares y no se dieron cuenta que estaban meando fuera del tarro, porque lo que había que defender es la amnistía como pieza clave de la paz.
Ha habido quienes estaban frustrados porque nadie les dio el gusto de presentar a los generales esposados y humillados, y tampoco se dieron cuenta que estaban jugando fuera de lugar, porque su propia libertad y seguridad nacieron de la misma amnistía que favoreció a los militares.
Y luego apareciste tu, Pancho, en televisión, firmemente defendiendo la patria contra el embate de los insurrectos. Sorry, Pancho: El caso de los militares no es un asunto de defensa de la patria contra el comunismo. Es un asunto de defender los Acuerdos de Paz y el proyecto de la construcción conjunta de la democracia, donde todos participan que antes estaban enfrentados. Esto había que defender, Pancho, no el honor de la gloriosa Fuerza Armada, que indudablemente fue manchada por el asesinato de los padres jesuitas.
Ante un caso delicado como el que el país está debatiendo, el caso de los militares acusados en España, hay que saber bien cómo argumentar y qué defender.
La defensa que tú lanzaste ante las cámaras de Frente a Frente, queriendo cerrar filas con los ‘defensores de la patria contra el comunismo’, divide de nuevo al país en los dos bandos que se enfrentaron en la guerra. Revive un conflicto ya superado.
La segunda concepción (la que no defiende a los acusados ni a su causa durante la guerra, sino defiende la amnistía y los Acuerdos de Paz) busca lo contrario: unir al país alrededor de un proyecto común. Unir a los que durante la guerra fuimos enemigos y que en la paz tenemos la responsabilidad conjunta de reconstruir y reconciliar el país.
Así que, Pancho, mal favor les hiciste a los militares acusados. Y al país.
Saludos, Paolo
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Carta a Roberto Valencia, periodista de El Faro

Muy estimado colega:

A mi última carta en Más!, en la cual reproduje la carta de un estudiante a sus vecinos pandilleros, tú me contestaste en facebook: “¿Un nuevo concurso? ‘Inventa tu propia carta maldiciendo los mareros, reuniendo todos los lugares comunes, y envíala para que se publique en el Más!’"


Yo te contesté en facebook: “Esto no es un pissing contest entre El Faro y Más! Es mas serio.” Este diálogo tuvo lugar el día 13 de agosto. Resulta que es el día cuando, hace 50 años, se construyó el muro de Berlin. Puse en facebook una foto del muro y el comentario: “Nos tardamos 28 años en derrumbarlo…”

Tu me contestaste: “En El Salvador llevamos casi 40 años con un muro invisible que nos divide, y a uno de los pocos que intentó derribarlo, de corazón, le metieron un bala expansiva en el pecho.”
Te repito: esto no es un concurso de quién es el campeón. Temas como el muro, que dividió Berlin, Alemania y el mundo; las pandillas y las divisiones sociales en El Salvador son demasiado importantes para no discutirlas en serio. 

No hay exclusividad, no hay derechos reservados para tratar el problema que El Salvador tiene con la violencia. Lo que hay es la obligación de todos nosotros de enfrentarla. Nadie tiene la receta única de cómo enfrentarla.

En vez de seguir con descalificaciones y acusaciones absurdas, mejor hagamos un debate público y serio sobre este tema: ¿Cómo tratar el tema de la violencia y las pandillas en los medios? En serio: propongo un debate público y constructivo. Tal vez los dos aprendamos algo.

Saludos, Paolo Lüers

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