Carta a los cibernautas y los nuevos comunicadores en las redes sociales

Hay quienes quieren pintar como violación a la libertad de expresión la primera acción judicial contra un troll center que se dedica a ataques cibernéticos contra empresas y personas. Esto es perverso.

 La primera reacción pública de Nayib Bukele al allanamiento de la agencia de trolls “bunker”, que tiene entre sus clientes la Alcaldía de San Salvador, va en esta dirección: “Y mientras hacen el show con el supuesto "troll center", dejan la mesa servida para aprobar mañana la Ley Mordaza (que censura el Internet)”, dijo en twitter Bukele el día que estalló el escándalo alrededor de su agencia de difusión digital “bunker”. Y el día siguiente, matando su chucho (aunque no creo que a tiempo), cambió su perfil en twitter, poniéndose este indicativo: “Nayib Bukele @nayibbukele. Alcalde de San Salvador, Líder del Ejército de Troles, Protector de la Libertad de Expresión.”


Esto es la reacción cínica de alguien que sabe que la investigación de este caso puede llegarle muy cerca, a varios de sus colaboradores de confianza, o incluso a él mismo.

Puede ser que por cuestión de cobertura legal los troll centers como “bunker” también se dedican a actividades que son legales y gozan de las garantías de la libertad de expresión. Pero el caso “bunker” demuestra que detrás de esta fachada comercial se dedican a actividades ilegales, que lejos de ser ejercicios de la libre expresión son lo contrario: ataques sistemáticos a la libre expresión.

Roberto Rubio, quien fue uno de los primeros en públicamente denunciar estos ataques y su posible vinculación con entidades estatales, se convirtió en víctima de ataques a su dignidad y su familia por el hecho de ser un líder de opinión incómodo para el gobierno y su partido. Lo mismo pasó anteriormente a otros columnistas. Siempre con impunidad y bajo el manto del anonimato…

Hasta que se metieron con instituciones fuertes como La Prensa Gráfica, que tienen la capacidad de iniciar una investigación propia y luego confrontar a la Fiscalía General con pruebas. Al mismo tiempo que el alcalde Bukele inició una campaña de criticas fuertes contra los dos periódicos grandes del país, tanto El Diario de Hoy como La Prensa Gráfica fueron sujetos de ataques cibernéticos, con la publicación de páginas falsificadas con contenidos falsos adjudicados a los periódicos. Mientras la campaña de Bukele era expresión de mal gusto y mal cálculo político, pero perfectamente legal y protegida por la libertad de expresión, los ataques cibernéticos ya pasaron la raya. Por primera vez la fiscalía y la PNC se ven obligados a actuar. Las investigaciones los llevan a la agencia “bunker”, que tiene entre sus clientes la Alcaldía de San Salvador.

Lo preocupante no es que en agencias como “bunker” operan trolls que manejan cuentas anónimas y publican tonterías, mentiras, groserías sobre personajes considerados “enemigos”. Esto es incómodo, pero hay que aguantarlo. Para mi criterio, incluso está protegido por el derecho a la libertad de expresión, y me opongo a cualquier legislación que quiere penalizar la expresión de opiniones críticas e incluso abusivas.

No así el uso sistemático y mercenario de las tecnologías informáticas para implantar identidades de empresas y personas, para difamar a periodistas, columnistas, empresarios, o dirigentes partidarios o cívicos. Estos sí constituyen delitos, incluso en la legislación actual, y deben investigarse hasta dar con los autores intelectuales.

Ustedes, los cibernautas, los surfeadores del Internet, los nuevos comunicadores en las redes sociales, no se sientan amenazados cuando al fin se persigue a los delincuentes informáticos. Son ellos  los que atacan la libertad de expresión, y por eso hay que pararlos.

Saludos,

(Mas!/El Diario de Hoy)

Carta a Francisco Flores

Estimado Paco:
Tenía toda la intención de no escribir más sobre tu caso mientras no concluya el juicio formal. Pero demasiado predominante se ha vuelto el juicio paralelo, político y mediático - en detrimento de la posibilidad de que la justicia pueda funcionar sin presiones externas.

Ya no es un peligro, es un hecho: Existe un juicio paralelo – y una pre condena política y mediática que impiden un juicio justo ante la corte. Si es así, no puede ser que en esta  batalla ante la opinión pública nadie hable por el acusado y en contra de sus acusadores. Lo haré yo.

Lo haré, no por afinidad contigo, sino porque me cae mal que no tengás un juicio justo. Y no solo me caen mal los incesantes ataques y pre condenas, me cae hasta peor el silencio de tus amigos.

Y esto lo digo yo que nunca he sido amigo tuyo. Más bien, siempre me cayó mal tu soberbia. No me gustó tu estilo de gobernar, aunque tengo que reconocer que armaste un gabinete de gobierno competente. No me gustó la manera como impusiste la dolarización y el TLC, aunque ambos eran necesarios. Y me cayó remal la manera cómo dirigiste (e echaste a perder) la campaña presidencial de Norman Quijano, imponiéndole este enfoque errático de seguridad pública. Solo para que nadie diga que estoy defendiendo a un chero.

Hablemos del caso, de las acusaciones que te hacen. He dicho en varias columnas que es inaceptable que un presidente acepte cheques de otro gobierno (o de cualquier otra fuente), a menos que inmediatamente los remese a la arca pública. Aceptar que un gobierno extranjero compre la voluntad de nuestros presidentes es igualmente condenable, desde todo punto de vista moral, ético y político. Pero tanto el fiscal general Mauricio Funes como sus colaboradores Luis Martínez, Guillermo Gallegos, Chico Merino y Benito Lara no han podido comprobar los dos delitos de los cuales te han acusado formalmente (enriquecimiento ilícito y peculado), ni el tercero que te imputan extrajudicialmente (lavado de dinero).

Es bien simple: peculado es malversación de fondos públicos, y para que exista este delito, la fiscalía tiene que comprobar que los cheques en cuestión correspondían a fondos públicos. Precisamente esto no lo han podido comprobar. No existen ni actas, ni recibos, ni protocolos, ni convenios que indican que los fondos en cuestión estaban destinados a proyectos estatales acordados entre los gobiernos de Taiwán y El Salvador. Aunque fue una aberración, el gobierno de Taiwán te mandó estos cheques para la campaña presidencial de Elías Antonio Saca.

Para que exista el delito de enriquecimiento ilícito, primero tiene que existir enriquecimiento – y no hay ninguna prueba que vos o tu familia se hayan enriquecidos con los fondos provenientes de Taiwán.

Y para que exista lavado, primero tiene que existir lo sucio, o sea dinero producto de una actividad ilícita. Lavado de dinero significa: agarrar un dinero mal habido por una actividad ilícita, pasarlo por varios filtros financieros para que al fin regrese a la fuente, ya limpio. Nada de esto es el caso con los cheques de Taiwán: ni su origen es criminal, ni regresaron como fondo limpio a los chinos. Por esto, el fiscal auxiliar Luis Martínez, por más que Funes y el FMLN se lo pidan, no puede acusarte de este delito. Haría aun más el ridículo que con el caso CEL-ENEL…

Queda la acusación de “desobediencia de particulares.” ¿Todo el juicio del siglo por un delito menor?

Es evidente que en tu juicio se trata de venganza política y del uso de la justicia para fines políticos partidarios. Funes y el FMLN ya le sacaron a este caso el máximo millaje partidario: Con el juicio político y mediático contra vos ganaron unas elecciones que de otra manera hubieran perdido. No perder elecciones luego de 5 años de mal gobierno de Funes y con un candidato tan impresentable como Sánchez Cerén solo fue posible gracias al caso Paco Flores.

A esta altura es muy difícil que la opinión pública acepte que jurídicamente sos inocente y que no cometiste ningún delito penable. Ya estás condenado, resultado de las permanentes campañas de guerra sicológica de tus acusadores, pero también resultado del silencio cómplice de los que sabemos distinguir entre pecados políticos y éticos por un lado, y delitos penables por el otro. En esta situación es difícil que haya un juicio justo, mucho menos con este fiscal auxiliar que representa no los intereses de la sociedad y del Estado, como manda la Constitución, sino de dos ex presidentes de dudosa reputación…

No quiere seguir siendo cómplice. Por esto digo: Paco Flores es inocente de los delitos que le imputan, muy a pesar de sus graves faltas a la ética política. Si permitimos esta grave manipulación del sistema judicial, la víctima no será Paco, sino el país.

Saludos, Paolo Luers

(Mas!/El Diario de Hoy)





Carta homenaje a Raul Otero. De Paolo Luers

Raul Otero Dalmau
De repente apareció en la barra de La Ventana, todavía en la San Luis, cada noche con otra chica. Al principio me cayó mal: demasiado macho, demasiado cool… ¿Qué iba a tener en común con un fotógrafo de moda que estaba haciendo la campaña para Pilsener?

Luego Raul convenció a mi esposa Daniela de ayudarle a producir una exposicion de retratos de los artistas salvadoreños con su obra – y comenzaron ellos a poner en escena las fotos. Cuando me las enseñaron, comencé a cambiar de opinión. Las imágenes me impactaron: Este cubano-americano-salvadoreño era cosa seria con su cámara, hacía retratos y juegos de luces alucinantes con los personajes y sus obras. Comenzamos a preparar la expo, que de hecho la estrenamos en La Ventana, y a soñar con convertirla en un libro (que nunca hicimos, porque Raul se regresó a Estados Unidos).

Pero antes de que se fuera, vinieron los terremotos – y nos metimos en otra locura. El 13 de enero del 2001, día del terremoto, Daniela y yo estábamos en La Ventana dando sopa a la gente que pasaba caminando por la calle rumbo a su casa porque no circulaban buses, cuando apareció Raul, cámara en mano, lleno de polvo. Venía de Las Colinas de tomar fotos, lloraba de emoción. Me decía: “Qué estás haciendo aquí, man, I thought you were a photographer. El país está cayendo, and where’s your fucking cámara?”

El día siguiente comenzamos un tour por todo el país, que duró una semana y que luego del segundo terremoto del 13 de febrero lo tuvimos que repetir: Raul, el fotógrafo de moda y de las bodas de la alta sociedad; Paco Campos, el veterano fotógrafo-reportero de la calle, de los Comandos de Salvamento y de la guerra; Sebastián Alejo y yo, fotógrafos de guerra. Ojos de fotógrafo totalmente diferentes; ritmos de trabajo incompatibles. Nosotros tirando ráfagas, siempre apurados a llegar al siguiente lugar; Raul sentado en una piedra esperando que bajara el sol a cierto ángulo para hacer su foto. Raul pintaba las fotos en su mente antes de tomarlas.
Nosotros, los fotógrafos reporteros, le hicimos bromas al fotógrafo artista. Pero al final, él tuvo las mejores fotos…

En Santa Tecla, Raul nos hizo esperar media hora, esperando que apareciera “una vieja con canasta en la cabeza” que cruzara su foto. “Si no, la foto está muerta…” Yo le ofrecí conseguirle una señora, de estas que estaban sentadas al otro lado del parque. Raul solo dijo: “Tiene que ser auténtica la foto…”

Luego, Raul y yo nos subimos al campanario de la iglesia del Carmen. Temblaba cada rato, y yo estaba convencido que el campanario se iba a caer. La táctica guerrillera: hacer tus 6 shots e irte a la mierda. La táctica de Raul: balancearse sobre el puentecito entre los dos campanarios, para tener otro ángulo mejor… y esperar ahí la luz correcta. Abrazado de una de las columnas, para no caerme, yo odiaba a Raul…

El 13 de febrero, día del segundo terremoto, nos dimos cuenta que al hospital militar en la Bernal estaban llegando los helicópteros con heridos evacuados de San Vicente. Corrimos Raul y yo a tomar fotos. Cuando un oficial nos invitó a subirnos en un helicóptero que llevaba personal médico a San Vicente, Raul inmediatamente se subió – y no me quedó otra que unirme a la expedición improvisada. Volando sobre la ciudad de Cojute, Raul se sentó en la puerta abierta como si nada, patas en el aire, y tomó fotos impresionantes del centro destruido. Las foto mías no sirvieron para nada, porque no tuve el valor de sentarme en la puerta. “Vos sólo conocés los choppers desde abajo, Paolito, corriendo por cobertura, so you don’t know you’ll never fall from a chopper, el viento no lo permite…” –“¿Y vos como sabés?” – “¿Y qué putas pensaste que yo hice en Vietnam, shoot fotos?”
Nunca me había hablado Raul de Vietnam. Hasta que un 11 de noviembre nos unimos con Glen y Paul (dos ex comandos británicos que vinieron a El Salvador para desactivar campos minados) y celebramos en La Ventana el Veterans o Remembrance Day – y cada uno, antes de tomar la próxima ronda, tuvo que evocar a un camarada muerto en combate…

El reciente 8 de noviembre, Raul Otero murió luego de una larga batalla contra el cáncer. Veterans day is close, Raulito, and Daniela and this photographer vamos a beber en tu honor.

Your friend 


(Mas!/El Diario de Hoy)