Carta a un ex magistrado del Tribunal Electoral

Estimado Mario Salamanca:

la democracia es una mujer caprichosa. Es imperfecta. A veces es injusta. Pero a pesar de todo, hay que serle fiel. Ni modo...

¿A quién le cuento esta verdad? Vos la acabas de vivir en carne propia. Acaban de nombrar a los cinco magistrados del nuevo Tribunal. El único que no fue reelegido fuiste vos. Aunque para muchos has sido el magistrado más capaz y más independiente.

Los cuatro que de manera abierta y a veces descarada corresponden a intereses partidarios, siguen. El magistrado que ha tratado de responder al país, a la transparencia y la razón común, está afuera.

No se si a vos te da rabia. A mi sí. Es un pésimo mensaje. No lo entiendo. De Reforma Electoral ya nadie habla. Todo sigue igual, sólo que ahora el presidente del Tribunal es del Frente, y que el independiente ya no está. No conozco al señor que te sustituye. Ojala que no sea peón de nadie.

Te deseo suerte en tu carrera judicial. Lástima que no te inscribiste como candidato a fiscal. Me imagino que te dio pena autoproponerte...

Saludos, Paolo

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ETA, la costumbre de odiar

Imaginemos una noche de diciembre de 1973. Zona norte de Madrid. Dos jóvenes se despiden de sus anfitriones en el portal. Entre las bromas, una frase: "No os creáis nada de lo que diga la prensa mañana". Una frase genérica de complicidad antifranquista sin más trascendencia. A la mañana siguiente, al escuchar la radio, la frase adquiere una certeza cegadora: el almirante Carrero Blanco ha muerto en un atentado que se atribuye a ETA. Más tarde, las fotografías de los dos jóvenes con quienes cenaron la noche anterior figuran, junto a las de otros cuatro, en las portadas de todos los periódicos de la capital. Semejante escena podría haber sido la del comienzo de un proceso de conciencia que ha durado casi 40 años, en el que la simpatía inicial de algunos hacia ETA derivó hacia un rechazo cada vez más firme, el que ayer volvió a manifestarse tras el bárbaro ataque contra la casa cuartel de Burgos.

(lea artículo completo en El País)

Columna transversal: Día del periodista


El día del periodista es una aberración. Es un pretexto para recibir invitaciones, regalos, elogios y otras cosas que comprometen la decencia y la independencia de los periodistas.

No quiero hacer más grande el montón de paja que se produce en ocasión del día del periodista. Esas fechas de homenaje a ciertos sectores (madres, trabajadores, contadores, maestros, periodistas...) siempre se prestan a repetir viejos mitos. Esto puede ser admisible en el caso de las madres, pero en el caso del gremio de periodistas es absurdo: Nuestra tarea es desmantelar los mitos. Desmitificar la realidad.

Siempre en esas fechas se habla de la esperanza que inspiran ‘las nuevas generaciones’. Se habla de ‘el talento de periodistas jóvenes bien preparados para hacer frente a una nueva realidad’. Se sermonea de ‘una nueva generación de reporteros ávidos de explorar nuevos géneros y de aventurarse a desafiar nuevos límites’.

Claro que, afortunadamente, existen muchos periodistas jóvenes talentosos. Pero igual existen en todas las generaciones. Y existen periodistas dóciles, oportunistas, corruptos e incapaces en todas las generaciones, incluyendo las nuevas. (Y en todos los medios, incluyendo los ‘alternativos’, de paso sea dicho). Lo del periodismo no es un desarrollo darwinista y lineal. No hay ningún indicio que cada nueva generación de periodistas sea mejor que la anterior. Si en nuestro país el periodismo ha mostrado un avance notorio en los últimos 20 años, no es por un relevo generacional. Es porque el país cambió. Es porque a partir de los Acuerdos de Paz nació un sistema político propicio para el pluralismo, la tolerancia, la inclusión. Es porque unos fuimos a la guerra por la falta de espacios y libertades. Y otros aprendieron la lección. Este país y su periodismo cambiaron, porque a partir de 1992 hubo gobiernos que respetaron la libertad de expresión, y una oposición que no permitía retrocesos a una relación autoritaria entre el Estado y los medios. El periodismo dio enormes saltos de calidad por todo esto, y porque también hubo importantes aperturas en los medios de comunicación.

Eso nos lleva a otro mitos que brota de nuevo a la superficie cada año cuando hay que hablar paja el día de periodista: que el obstáculo principal para el desarrollo del periodismo es la forma de propiedad y el carácter comercial de los medios. Que existen contradicciones entre los intereses comerciales de un medio de comunicación y su calidad e independencia editoriales, es una verdad por todos compartidos. La vida está llena de contradicciones. Hay que aprender a lidiar con ellas y volverlas fuentes de creatividad y productividad.

La historia nos muestra que el intento de resolver estas contradicciones simplemente cambiando el modelo de propiedad y dirección de los medios, normalmente han llevado a menos libertad de expresión, menos calidad periodística y menos independencia editorial. Este es el caso con los medios manejados por partidos políticos, gobiernos, iglesias, o movimientos sociales. El Salvador está lleno de estos ejemplos: el canal 10, Radio Mayavisión, los medios de los diferentes pastores, el Colatino, las radios ‘comunitarios’ manejados por organizaciones sociales militantes, la radio de la UCA - todos muestran menos capacidad editorial, menos independencia, menos ética periodística y menos apertura a la pluralidad que cualquier medio comercial en manos de la ‘oligarquía mediática’. Eso no les quita el derecho de existir, pero sí el derecho de hablar tan arrogantemente de independencia y ética.

En otras latitudes existen radios y canales de televisión estatales que logran un alto grado de pluralidad. Pero tienen absoluta independencia de los gobiernos y los partidos gobernantes. Tienen un estatus de autonomía comparable a las universidades públicas. Algunos, como la BBC británica, son empresas líderes en cuanto a información veraz, pluralidad de opiniones e libertad de expresión interna. Pero no crean que para los periodistas que trabajan en estos medios estatales autónomos, no existen contradicciones diarias entre el ejercicio individual de la libertad de expresión y las líneas editoriales y los intereses del medio. No hay paraíso para la libertad de expresión. Contradicciones y limitaciones existen para los periodistas, sea cual sea el modelo de propiedad y dirección del medio.

Es parte integral de nuestro oficio saber movernos productivamente en un mundo imperfecto. Y la única receta que he encontrado es: Conectar con los lectores. Son ellos, en última instancia, los que tienen el poder. Del consumidor y su confianza depende el poder económico y político de un medio.

(El Diario de Hoy)

Carta a una periodista joven

Querida colega:

Estás entrando a nuestro gremio, llena de entusiasmo, compromisos, ideas, dudas. ¡Bienvenida!

Vas a encontrar, entre tus colegas viejos y jóvenes, farsantes y grandes maestros. Hay de todo. Vas a encontrar jefes con visión y jefes miopes. En eso, el periodismo no es diferente a ninguna otra profesión. Si en la universidad te han dicho otra cosa, te han dado paja. No será la única que te han dado...

Por ejemplo: que siempre tengás cuidado, porque el dueño o director del medio donde trabajás te va a limitar, censurar. Es al revés: ¡No tengás cuidado! No dejés que el cuidado te corte el valor. En la mayoría de los casos, tu jefe te va a respaldar si tu información es correcta y tu enfoque es valioso. Sobre todo cuando mostrás valor.

Tu jefe, el único que cuenta, es el lector o radioescucha o televidente. Y este aprecia que le hablés claro y sin miedo. El problema de nuestro medio no es la censura, es la autocensura, la falta de valor.

Otra paja que posiblemente te han dado en la U es que tenés que ser imparcial. No les hagas caso. El peor periodismo es el que no huele a nada, no sabe a nada, no sirve para nada. El siempre balanceado. El del ‘por una parte, por otra parte’...

Tenés que tomar en cuenta todas las informaciones, todas las fuentes, todas las opiniones. Pero luego tenés que decir que la cosa es negra o blanca, sucia o limpia...

No será fácil. Si quieres fácil, búscate otra chamba.

Saludos, Paolo Lüers

PD: Dirijo esta carta a una mujer, porque no soy capaz de escribir el lenguaje correcto que siempre incluye ambos géneros: querida y querido colega, o querid@ colega, u otras aberraciones que la gente inventa para nunca meter la pata con nadie...

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Carta a Mel Zelaya, presidente de la República Fronteriza de Las Manos

Estimado presidente:

Le felicito por el hecho que su amigo Daniel Ortega le haya dado un pedazo de tierra nicaragüense para formar la República Fronteriza de Las Manos. No es gran cosa, pero por lo menos sigue siendo presidente.

Hoy leí que usted mandó a notificar a la Secretaria de Estado Hilary Clinton que, si ella quiere hablar con usted, sería en su nueva sede presidencial en Las Manos.¡Vaya, para que la señora aprenda cómo tratar a un presidente macho! Nada de citarlo a Washington…

A lo mejor usted ha logrado encontrar la solución salomónica a la crisis hondureña: Usted despacha en Las Manos, Roberto Micheletti o quien le siga gobierna en Tegucigalpa - y ambos pueden participar en la OEA y en las cumbres presidenciales.

Los países como Venezuela, Bolivia y Nicaragua, que no están dispuestos a reconocer a ningún presidente hondureño que no sea usted, pueden trasladar sus embajadas de Tegucigalpa a Las Manos o a Ocotal…

Con esta solución creativa a una crisis con gran potencial de violencia política, Usted se convierte en candidato a premio Nobel de paz. Oscar Arias, con todo su plan de San José, no es nada a la par de usted...

Nuevamente felicitándole, le saluda Paolo Lüers

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Revolución sandinista: la vigencia de sus ideales

La revolución sandinista en tanto proceso social que pretendía lograr cambios cualitativos y una redefinición de la organización socioeconómica y política de Nicaragua dejó muchas y muy profundas huellas en la historia reciente de nuestro país.

Las causas que produjeron este movimiento social, político y militar hace más de tres décadas siguen vigentes en la actualidad. Después de la revolución sandinista, que fue precedida por la revolución liberal y otros intentos de movimientos políticos y militares que han ocurrido en nuestro país la situación no parece haber mejorado en lo más mínimo.

La justificación que dio sustento a la revolución sandinista fue principalmente el derrocamiento de la dictadura somocista en busca de construir una nueva sociedad bajo nuevos ideales de justicia, desarrollo social, integración plena de los sectores marginados a la dinámica socioeconómica del país y hacerlos fundamentalmente partícipes de la riqueza que el país produce.

La exclusión social y la marginación económica históricamente ha azotado a la sociedad nicaragüense que no ha podido encontrar en ninguna forma de gobierno, sea ésta dictadura, revolución o democracia, una respuesta congruente para este desajuste estructural del país que deja por fuera a una inmensa mayoría que sobrevive con casi nada y continúa alentando el enriquecimiento obsceno de una exigua minoría que como clan privilegiado disfruta a manos llenas de la enorme riqueza que nuestro país produce.

Esta fractura social es tan evidente hoy como lo fue en el pasado, sin importar los colores políticos de los gobiernos de entonces ni su forma de ejercer el poder. Esta fractura social inquietante por lo deshumanizante que resulta nos lleva a clasificar a los ciudadanos de nuestro país, que según la Constitución Política deberían ser iguales en derechos, en categorías perfectamente útiles y funcionales para sostener el inicuo sistema político que aflige a la nación nicaragüense. Dentro de esa clasificación hay una categoría, la más pobre y vulnerable, que es tenida en cuenta como el ganado o como borregos con los cuales se puede comerciar y utilizar a conveniencia.

Cabe preguntarnos ¿qué ha pasado con todas estas revoluciones, procesos de cambio, gobiernos democráticos, revoluciones pacíficas en las urnas como la de 1990, nuevas eras anunciadas con bombos y platillos; que en vano han intentado encontrar una respuesta para la sociedad nicaragüense y que han resultado totalmente ineficaces?
Han fallado simplemente porque no han podido cambiar lo esencial como es la mentalidad y los paradigmas éticos de la sociedad nicaragüense. Al llegar al poder en 1979 algunos líderes guerrilleros sandinistas que estaban esperando su momento para medrar indignamente y colocarse en posiciones de poder traicionaron los ideales y la verdadera ética revolucionaria y el compromiso de los auténticos líderes que perseguían un cambio. El oportunismo traicionó, como siempre, a la revolución sandinista. De un liderazgo arribista, excluyente y oportunista a más no poder, no podía nacer ningún nuevo orden social. La construcción del hombre nuevo que tanta falta hace aún a la sociedad nicaragüense, no podía venir de líderes empapados en los rancios métodos de enriquecimiento personal y el ejercicio del poder con lógica de clan, familia o logia ideológica.

La revolución fue traicionada al igual que otras revoluciones en el continente que terminaron siendo verdaderos fracasos por causa de un mal común: el arribismo de líderes inescrupulosos y sin la más elemental ética para ejercer el poder en beneficio del pueblo.

La revolución sandinista sólo existió en la mente imaginativa y en los ideales de un puñado de guerrilleros que, muertos la mayoría, y purgados de los grupos de poder los que sobrevivieron, acabaron en el descrédito y el escarnio. El cálculo político y el plan táctico para ocupar completamente el poder por parte de los infames guerrilleros oportunistas que aguardaban como larvas enquistadas del mal que ha azotado la historia de nuestro país como lo es la dictadura, fue tan preciso y exacto que en muy poco tiempo mataron la esperanza de una revolución y se dedicaron a construir un mito revolucionario y una mampara político-ideológica que fueron a prostituir a la Unión Soviética. ¿Qué tenia que ver la URSS con el cambio que anhelaban los nicaragüenses? La revolución sandinista nació muerta. Fue un aborto más en la historia política de nuestro país.

El mito, sin embargo, sobrevivió y se convirtió en un rentabilísimo partido político con marca registrada que está al servicio de quienes lo concibieron como un eslabón para escalar a la cima del poder como verdaderos mercenarios ideológicos que dieron al traste con el clamor de un pueblo por un cambio. La praxis de los líderes de ayer del partido que se apoderó de la marca revolucionaria es básicamente la misma de todos los dictadores que hemos visto desfilar en la historia de nuestra patria.

Mientras no se genere un cambio sustancial en los paradigmas éticos de la sociedad nicaragüense cualquier intento de revolución llevará intrínseco el enorme riesgo de fracaso que experimentó la revolución sandinista. Rodeando a los muchos jóvenes idealistas que puedan andar por toda Nicaragua, que sueñan con una patria mejor y con un nuevo orden social, seguramente están muchos oportunistas y arribistas como los “comandantes” que desde 1979 hicieron de la revolución y del Frente Sandinista un negocio privado al servicio de intereses mezquinos.

El cambio tiene que venir a través de la educación. La verdadera revolución que cambiará a Nicaragua será del orden ético y moral. En la construcción de esa revolución tenemos mucho por hacer todos y cada uno de los ciudadanos sobre todo en lo que a la educación de nuestros hijos se refiere.

(El Nuevo Diario, Managua/Nicaragua. El autor es especialista en Economía Pública y Administración Financiera Pública.)

Tras las bambalinas de la crisis política en Honduras se siente la mano de Chávez

Durante las celebraciones del Día de la Independencia hondureña, el pasado 15 de septiembre, el entonces presidente Manuel Zelaya compareció para participar en un ritual tradicional que festeja la unidad nacional. Pero en vez de limitarse a seguir el protocolo y gritar "Viva la Independencia, Viva la República", esa vez Zelaya agasajó a su audiencia con una diatriba de 15 minutos contra el capitalismo.

"Los empresarios y las oligarquías criollas corruptas son las responsables del atraso de casi dos siglos porque impulsan un sistema económico neoliberal injusto que explota al hombre y a nuestras riquezas naturales", exclamó el mandatario. El ataque de Zelaya fue recibido con abucheos y gritos de "¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera!"

Obligado por los militares a salir del país el mes pasado, Zelaya volvió a Honduras el viernes y el sábado. El viernes, seguido de reporteros y hablando por su celular, cruzó la frontera desde su exilio nicaragüense. Caminó hasta la oxidada cadena que separa a los dos países, la levantó y dio unos pasos en su tierra de origen.

(Lea el artículo completo en The Wall Street Journal)

La conexión latina de la casa Blanca

El ex presidente de Honduras, Manuel Zelaya regresó a su país el viernes, viajando en una todoterreno desde Nicaragua a un pequeño pueblo fronterizo. Esta fue la primera vez que regresaba a Honduras desde que fue arrestado el 28 de junio y deportado por los militares por violar la constitución.

Zelaya parecía un poco desilusionado de que su teatral retorno no hubiera provocado un tiroteo. Unas pocas horas después regresó a Nicaragua, en donde el presidente sandinista Daniel Ortega le ha brindado refugio.

Si Zelaya sigue así, la crisis podría extenderse mucho más. Pero sin importar como se resuelva esta contienda de poderes, probablemente será recordada como el momento que definió la política estadounidense hacia Latinoamérica bajo Barack Obama.

Zelaya tenía los medios, el motivo y la oportunidad para destruir las instituciones democráticas del país y estaba tomando medidas para hacerlo. De haber tenido éxito habría consolidado su poder en la misma forma en que lo hizo el presidente de Venezuela Hugo Chávez y habría transformado al país en un estado policial. La insistencia de Obama de que Zelaya sea devuelto al poder ha fortalecido la imagen de un Tío Sam arrogante y condescendiente desconectado de la realidad de la región.

Los hondureños podrían ser más abiertos a una cátedra sobre la democracia de Obama si Estados Unidos mostrara más interés en desafiar a Chávez y sus aliados antidemocráticos o si entendiera el peligro que representan. En vez de eso, desde que asumió la presidencia en enero, el mandatario estadounidense se ha acercado a los malos dirigentes de la región, sólo para quedar en vergüenza posteriormente al revelarse que sus nuevos "amigos" en realidad son enemigos de la paz y la libertad.

Esta locura comenzó con la Cumbre de las Americas, llevada a cabo en abril en Trinidad, cuando Obama prácticamente saludó a Chávez como si fueran almas gemelas que hace tiempo no se veían. La respuesta del gobierno fue que la tensión en la región fue causada por George W. Bush. El encantador Obama cambiaría todo eso y a partir de entonces la influencia de EE.UU. volvería a hacerse sentir. Chávez no recibió el memorando. El 19 de julio, el Washington Post informó que un nuevo reporte de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental encontró que "la corrupción en los altos niveles del gobierno del presidente Hugo Chávez y la ayuda estatal a las guerrillas narcotraficantes colombianas han convertido a Venezuela en uno de los principales trampolines para la cocaína con destino a EE.UU. y Europa". Ahora, Chávez dice que derrocará al gobierno hondureño.

A principios de junio, Obama llamó al presidente de Ecuador, Rafael Correa, para felicitarlo por su reciente reelección y, según un portavoz de la Casa Blanca, "expresar su deseo de profundizar nuestra relación bilateral y mantener un diálogo constante que pueda asegurar una relación basada en el respeto mutuo". Esto de nuevo hizo ver a Obama como alguien mal informado, ya que la falta de respeto que muestra Correa ante los intereses estadounidenses es legendaria.

El 22 de junio, reporté en esta misma columna que la inteligencia militar de Colombia tenía evidencia de que el gobierno de Correa apoya las FARC, el grupo guerrillero colombiano. Un furioso Correa saltó en frente de las cámaras de televisión para emitir una amenaza a The Wall Street Journal. "Estamos hartos de sus mentiras", advirtió.

Él no podría haber previsto que días después la agencia de noticias Associated Press emitiría un video de un líder rebelde leyendo una carta del fallecido líder de las FARC sobre documentos "comprometedores" que muestran el apoyo financiero de las FARC a la campaña presidencial de Correa en 2006 y "acuerdos" con emisarios de Correa. En el reporte de esta noticia, el diario español El País escribió que "varios correos electrónicos de los ordenadores de [el cabecilla de las FARC] Raúl Reyes dan cuenta de la entrega de US$100.000 al equipo de campaña de Correa. La novedad, ahora, es que un alto dirigente de la propia guerrilla admite verbalmente tal aportación". Correa niega las conexiones con las FARC y dice que esto es un "montaje". No se sabe aún si planea demandar a todos los demás periódicos que posteriormente informaron la noticia.

Luego de establecer que hacer las paces con los causa problemas de la región es una de sus prioridades, Obama ahora desea que Zelaya, quien fue respaldado oficialmente por las FARC la semana pasada, sea devuelto a su cargo. Si Honduras no cumple con ello, EE.UU. ha amenazado con congelar activos y revocar las visas de los funcionarios del gobierno interino.

Algunos observadores en Washington creen que esta extraña postura se debe al hecho de que Obama dependa profundamente del consejero para la Casa Blanca Gregory Craig para los asuntos latinoamericanos.

Craig era el abogado de Fidel Castro —quiero decir Juan Miguel González— durante la repatriación a Cuba del niño de 7 años Elian González en 2000 por parte de Bill Clinton. A lo largo de la campaña presidencial, cuándo él estaba asesorando a Obama, el izquierdista Council on Hemispheric Affairs lo respaldó diciendo que era "el hombre correcto para revivir las profundamente defectuosas relaciones entre EE.UU. y América Latina". En Otras palabras, darle un giro a la política hacia la izquierda.

Hay mucha especulación sobre si Obama está diseñando políticas en base a los "conocimientos" de Craig. No es muy difícil de creer. De hecho, si todas las políticas están siendo dirigidas fuera de la Casa Blanca, como muchos observadores argumentan, entonces las perspectivas del Consejo de la Casa Blanca podrían explicar mucho.

(The Wall Street Journal)

El camino a seguir para Honduras

Uno de los aliados latinoamericanos más leales a Estados Unidos -Honduras- está inmerso en una crisis constitucional que amenaza su democracia. Por desgracia, los líderes americanos han ignorado a menudo incuestionables hechos clave en esta crisis, al menos en los primeros días de la misma.

En los últimos días, la retórica de los aliados del ex presidente Manuel Zelaya también ha predominado en los medios de comunicación en Estados Unidos. La peor distorsión es la repetición de la falsa aseveración de que el señor Zelaya fue destituido de su cargo por el ejército y por ser un "reformador". Lo cierto es que fue destituido por un gobierno civil democráticamente elegido porque las independientes ramas judicial y legislativa de nuestro gobierno dictaminaron que había infringido nuestras leyes y constitución.

Revisemos algunos hechos fundamentales que no pueden discutirse:

(Lea el artículo completo en The Wall Street Journal)

DESARME EN COLOMBIA: La reinserción de Caraemuerto

Caraemuerto se remueve inquieto en la silla. No es fácil sentarse tranquilo en un pupitre tras años de estar alerta ante posibles ataques o emboscadas de la guerrilla colombiana. Pero este antiguo paramilitar lucha ahora para retomar sus estudios y encontrar un trabajo.

A la puerta del edificio, varios adolescentes charlan con indolencia. Dentro, la algarabía marca las idas y venidas de los estudiantes entre sus clases. Sin embargo, pese a las apariencias, este centro de Medellín no es un instituto de Bachillerato. La mayoría de los alumnos ha cambiado las armas por los cuadernos: son antiguos paramilitares y guerrilleros, pero también jóvenes de barrios marginales en peligro de sumarse a estos grupos ilegales o víctimas del conflicto. Ahora son todos compañeros de pupitre en el Centro de Formación para la Paz y la Reconciliación (Cepar).

En el centro continúan una educación que terminó en muchos casos en los primeros cursos de Primaria y en otros nunca empezó. Ahora, tras desmovilizarse, se encuentran en desventaja para competir en el mercado laboral. Tienen experiencia de la muerte, pero mucha menos de las clases, los exámenes, o de enviar un currículo...

"Me considero una persona de mucha suerte. Estuve nueve años en el monte y nueve tiros me dieron, pero estoy vivo y no me duele nada", explica Luis Edison Jaramillo, Caraemuerto, de 27 años, que se unió a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) "por la situación económica. Pasó un grupo de paramilitares y me dijeron que me pagaban buena platica". "Al principio fue duro, mucha guerra, pero luego se acostumbra uno". Finalmente, "el patrón tomó su decisión": el jefe del Bloque Mineros, al que pertenecía, decidió desmovilizarse, y con él, más de 2.500 hombres bajo su mando.

Un caso diferente es el de Luis Villegas, de 25 años, que tomó por su cuenta la decisión de abandonar las AUC. "Decían que iba a ganar más, que iba a tener mejor vida. Nunca pasó eso. Entonces llegó el día que tomé la decisión de salirme. Sentía la necesidad de corregir muchos errores, el daño que había hecho". El nacimiento de su hija, que ahora tiene cinco años, le impulsó a salir, tras dos años y dos meses en el Bloque Mineros. "Es la mejor decisión que yo tomé en mi vida". Ahora tiene "un proyecto para salir adelante", cursa Secundaria y quiere estudiar Ciencias Políticas.

El programa Paz y Reconciliación es una iniciativa de la alcaldía de Medellín. "Si bien las desmovilizaciones eran un programa nacional, esta administración decidió apropiarse del proceso de reinserción de estas personas", explica Luis Fernando Pineda, coordinador del área de jóvenes, que añade que "el 33% de los desmovilizados de la nación están en Antioquia", el departamento del cual Medellín es la capital. Desde 2004, la alcaldía se ha ocupado de 4.300 antiguos paramilitares, 870 ex guerrilleros y 1.200 jóvenes en peligro de asociarse a grupos ilegales.

(vea el reportaje completo en El País)

Las incertidumbres de la prensa escrita

El periódico de papel no está muerto, puede incluso tener aún larga vida, pero el futuro es sin duda digital. Éste podría ser el resumen de una serie de debates a los que he asistido en las dos últimas semanas en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, la Universidad de León y el Colegio de Periodistas de Catalunya. En todos ellos se debatía la crisis de la prensa escrita y las inquietantes incógnitas que se ciernen sobre el futuro del periodismo, una cuestión que preocupa en las redacciones. Como la de muchos otros diarios, la de EL PAÍS se encuentra en estos momentos inmersa en un cambio estratégico, de adaptación a las enormes posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, que considero importante que ustedes conozcan. Son cambios organizativos y tecnológicos que abren grandes oportunidades, pero también ciertos riesgos. El más importante de estos cambios es la integración de las dos redacciones, la del diario impreso y la del digital, que durante años no sólo han funcionado por separado, sino que incluso han pertenecido a empresas diferentes dentro del Grupo PRISA. Entre los tecnológicos destaca la búsqueda de nuevas vías de distribución, como el reciente acuerdo alcanzado con la librería electrónica Amazon.com para poder descargar (de momento, sólo en Estados Unidos) el contenido del diario impreso en el lector electrónico Kindle.

Lo que confiere gravedad e incertidumbre a la actual situación de la prensa escrita es la coincidencia de al menos tres crisis que operan de forma simultánea: la crisis económica general, que ha llevado a una caída sin precedentes de los ingresos por publicidad; una crisis de modelo industrial y tecnológico, que obliga a replantear no sólo los formatos del periódico, sino la organización del trabajo periodístico, y una crisis de credibilidad que afecta al periodismo en general y que en los últimos años ha dado lugar a intensos debates como el propiciado en torno al Project for Excellence in Journalism, cuya web les invito a visitar....

(Vea el artículo completo en El País. La autora es Defensora del Lector del periódico español)