Carta desde Italia: L’opera buffa. De Paolo Luers

Luego de una semana en Italia y con mi escasa capacidad de entender italiano, obviamente no estoy en condición de analizar competentemente la complicada situación política de este país. Ni lo intento. Pero tengo impresiones, basadas en las impresiones de mis amigos romanos.

Parece que los italianos viven la permanente crisis de gobernabilidad con humor. La única opción de formar un gobierno es una coalición entre dos populismos: la ‘Lega Nord’ (Liga del Norte), de clara tendencia derechista, xenofóbica y antieuropea, que nació de la rebelión del Norte rico contra el gobierno central dominado por el Sur pobre; y el ‘Movimento 5 Stelle’ (5 estrellas), también escéptico contra la integración europea, pero más bien de tendencia de izquierda, aunque su líderes insisten que están más allá de las ideologías. Se proyectan como un movimiento ciudadano ‘transversal’ en contra de la partidocracia.

La partidocracia italiana, famosa por su corrupción, está fuera del juego. La Democracia Cristiana, que durante décadas gobernó Italia, muerta; la socialdemocracia, reducida a un mínimo; y los conservadores de Berlusconi, excluida del intento de formar un gobierno.

La coincidencia entre los dos populismos que ahora quieren formar un gobierno juntos se agota en una larga lista de cosas que rechazan: la presencia de tantos refugiados en Italia, ‘la casta política’, el bipartidismo, el Euro, la burocracia de Bruselas, ‘la corrupción’, ‘el establishment’…

Mis amigos romanos, en largas y apasionadas discusiones, no pueden definir las coincidencias positivas entre estos dos movimientos. Sospechan que no hablan de lo mismo cuando critican la corrupción, la burocracia y el establishment. Tal vez pueden ponerse de acuerdo sobre políticas más restrictivas contra la inmigración, pero difícilmente sobre política fiscal, inversiones sociales, transparencia en la administración pública. Habrá políticas del mínimo denominador común…

Los líderes de los dos movimientos se han vetado mutuamente: “Si yo no puedo ser primer ministro, tu tampoco.” Por tanto, tuvieron que buscar a un tercero, una persona ‘independiente’, para que asuma le jefatura del gobierno, mientras que ellos gobiernen. ¿Pero quién quiere este cargo, cuando está claro que lo que va a pasar en este gobierno depende del pleito y de los compromisos entre los dos líderes de los movimientos, sus grandes egos, y sus necesidades de responder a sus seguidores.

Encontraron a un voluntario: un señor Giuseppe Conte, un prominente abogado sin ninguna experiencia política o administrativa. Lo propusieron al presidente de la República, un caballero respetable de la vieja escuela, pero también del establishment de la ‘vieja política’, que ambos movimientos dicen detestar…

En Italia el presidente tiene la facultad de aceptar o rechazar la propuesta que le hacen los partidos para nombrar al primer ministro. También puede nombrar un ‘gobierno técnico’ compuesto por tecnócratas, o convocar nuevas elecciones.

Mientras el presidente Sergio Mattarella estaba considerando sus opciones, la prensa reveló que el candidato a primer ministro se acreditó méritos académicos que las respectivas universidades desconocen. Dijo que lo iba a pensar un día más, y también expresó su desconfianza al ministro de Economía que quieren nombrar, un banquero enemigo del Euro y de la Unión Europea, que nombre provoca pánico en Berlín, Paris y Bruselas.

Pero todo indica que cuando se publique esta carta, Italia tendrá un gobierno. Aunque no he encontrado a nadie que piensa que esto resuelva la crisis de gobernabilidad. Todos se ríen de un hombre que para convertirse en primer ministro hace trampas con su currículum. Todos están convencidos que los dos ‘líderes’ y sus teatrales egos van a paralizar su propio gobierno.


Moraleja: La nueva política es la continuación de la vieja.
 

Saludos desde Roma,

(MAS! / El Diario de HoY)

Carta a Gerson y Hugo: ¿No van a decir nada sobre las elecciones en Venezuela?

Señores precandidatos del FMLN:
Su presidente ya se pronunció. Para él las elecciones del 20 de mayo en Venezuela, donde por supuesto ganó Nicolás Maduro, son una “jornada electoral democrática”, que “son un paso fundamental en su avance democrático, por lo cual reconocemos plenamente el resultado.”

Su partido también se pronunció: “Felicitamos al pueblo venezolano, al partido PSUV y al presidente electo Nicolás Maduro por la clara y contundente victoria electoral obtenida. ¡Viva Venezuela! ¡Chávez Vive! ¡Viva Maduro!”

Ustedes dos se han quedado callados. Lo que provoca algunas preguntas: ¿No están de acuerdo con esta nueva muestra de genuflexión del gobierno del FMLN y su presidente? En este caso, ¿por qué no lo dicen claramente? Podrían mostrar con un hecho que realmente buscan un cambio en el FMLN.

¿O será que comparten la opinión oficial del partido de que las elecciones venezolanas son un ejemplo de democracia, y que están equivocados los gobiernos de América Latina, Europa y Estados Unidos que no las reconocen? Si es así, ¿por qué no lo dicen y no lo defienden ante la ciudadanía salvadoreña?

Ambos tienen una larga trayectoria de dejar, a veces, entrever que no están de acuerdo con la dirección del partido y su total sumisión a los lineamientos que reciben desde Cuba y Venezuela. Pero también ustedes tienen, ambos, una larga trayectoria de acomodarse, callarse, en incluso de cooperar con las políticas equivocadas que promueve la cúpula de su partido. Entonces, ¿cómo van a convencer a las bases insatisfechas de su partido y luego a la ciudadanía aunque más insatisfecha que a partir de ahora ustedes serán renovadores y luchadores por la democracia?

Hablemos de Venezuela y sus elecciones. Maduro se queda en la presidencia. ¿Pero cómo? Su sistema de control absoluto sobre las instituciones como Corte Suprema y Consejo Electoral inhabilitó a los principales partidos y líderes de la oposición. Usó de manera cínica las tarjetas de alimentación. Y el único candidato opositor, Henri Falcón, no tuvo el apoyo de estos partidos y líderes, quienes optaron por llamar a la abstención.

Al fin, la abstención opositora ganó las elecciones – y gracias a esto Maduro queda al mando de un país al borde del colapso social y económico. Es obvio: Si la oposición se hubiere unido detrás de Falcón o cualquier otro candidato, hubiera duplicado los 5.8 millones de votos que el Consejo Electoral reclama que votaron por Maduro.

Todo esto es tan evidente ante el mundo entero que también el presidente Sánchez Cerén, la dirección del FMLN y ustedes dos no pueden tener dudas: No fueron elecciones ni democráticas ni legítimas. Por esto la comunidad internacional no las reconoce.


La pregunta que todos nos hacemos es: ¿Alguien de ustedes dos tiene al valor y la dignidad de romper con esta complicidad del FMLN (y su gobierno) con regímenes represivos como el de Maduro en Venezuela y el de Ortega en Nicaragua? Si la respuesta es sí, hablen. Si la respuesta es no, no valen la pena las primarias y los discursos de rectificación.

Saludos,



(MAS! / El Diario de Hoy)