Carta a Ada Michelle Guzmán Sigüenza

Guardé en mis archivos una carta que no me atreví a publicar. La única en más de cinco años de dedicarme a este oficio de escribir cartas. No contando los borradores que me salieron mal o que descarté porque no estaba seguro de los hechos mencionados. Pero este escrito descartado no fue un borrador, fue una carta terminada, bien hecha, me encantaba, y la iba a publicar martes 17 de marzo de 2013 - pero al fin temí que podía ser percibida como si tocaba un asunto demasiado personal y privado… Por esto no la publiqué.
Busqué la carta en mis archivos, cuando leí que Mauricio Funes culpaba a la oposición y a los medios de comunicación del fracaso de su matrimonio con Vanda Pignato. Demasiado descaro. La leí nuevamente, y me di cuenta de que fue un error no haberla publicado en su tiempo. Otra vez se me confirma una regla que ya aprendí de niño: No hay que ahuevarse nunca. Y otra que aprendí en mis días de aprendiz de escritor: La peor censura es la autocensura.

En misión en Los Angeles, con su estilista
Estimada Michi:
Reciba los más cordiales saludos de este servidor de tragos. Como no tengo otra forma de comunicarme directamente con usted, lo hago de esta forma un poco inusual. Vaya a disculpar también que me dirijo a usted con su sobrenombre, pero tome en cuenta que este nombre ya forma parte integral de nuestro lenguaje popular...

Solo quería recordarle que su pasaporte diplomático Número D005383, emitido el 6 de diciembre del año 2011, vence el 5 de diciembre del año en curso.

Como todos sabemos que usted viaja frecuentemente al exterior en importantes misiones del Estado, por favor tenga el cuidado de renovar a tiempo este documento que la acredita como servidora pública. Usted ya sabe los mecanismos que tiene que usar para que le salga sin ningún problema ni atraso - no tienen que ser muy formales ni necesariamente en horas de oficina.

Digo a tiempo porque algunos países no permiten la entrada a su territorio con pasaportes que no tengan validez de más de seis meses. No vaya ser que alguna diligencia importante para nuestra nación se quede frustrada solo porque usted no haya renovado a tiempo su pasaporte diplomático.
Le deseo el mayor de los éxitos en sus delicadas misiones.

Sin más que agregar, se despide Paolo Lüers 
(Mas!/El Diario de Hoy)

 

Carta a Edwin Zamora

Estimado Edwin:
Te metiste en un gran huevo, amigo. Felicidades por el valor de aceptar este reto. Es obvio que vos sos el candidato que mejor puede encarar al señor Bukele jr. en televisión, en las redes sociales, en debates, en foros universitarios o con gremios profesionales… O sea, vos sos bueno, suelto, competente y creíble en los terrenos donde el candidato del FMLN pensaba tener ventaja. Esta relativa ventaja se derritió como sorbete en la playa,  de un solo golpe, con tu presentación, con el respaldo visible de tu partido, con el apoyo de Norman Quijano, con tu aparición mediática. La reacción en la esquina de Bukele jr. no podía ser más dramática: como un enjambre de abejas se despertaron y ajolotaron los ejércitos de trolls en las redes sociales – andaban bravas las abejas, pero no sabían a quién picar, porque este candidato que le han puesto enfrente, es tan difícil de atacar. Ya no es Norman, para el cual tenían toda una estrategia de desgaste, ataques personales. Entonces, comenzaron a picar a todo el mundo, a la loca…

Así que pienso que arrancaste bien. Pero vos sabés, y ojala que en el transcurso de la campaña no te olvidés (como suele pasar a candidatos), que las elecciones municipales no se ganan en las redes, ni en televisión, ni en las universidades, sino en los barrancos, barrios, y las colonias polvosas de la ciudad. Caminar en los zapatos de Norman por estos lados no es fácil. Y la única forma de aprenderlo rápido es meterse. Lo mismo que dije a Bukele jr. hace un par de semanas: hay que ensuciarse los zapatos, o mejor ponerse tenis o botas. La ventaja tuya es que no usás calcetines rosados, así que será un poco más fácil que La Chacra o en Las Palmas te tomen en serio…

La otra ventaja tuya es que Norman se ofreció de guía para conectar con las comunidades, sus directivas, las vendedoras de mercado. Hay que aprovechar esta ventaja. Si vos encontrás el lenguaje correcto para convencer a la mara de a pie que vos sos un maitro que no ofrece casaca sino soluciones prácticas. Y esto hay que hacer rápido, casi de inmediata. Una vez que la gente se ha formado una imagen tuya, y se parece demasiado a tu contrincante, ya tendrás puesto un sello difícil de quitar: Otro señorito…

Este es el dilema tuyo, Edwin: Por una parte te conviene parecerte a tu adversario, pero por otra parte tenés que ser radicalmente diferente. Igual: por una parte tenés que parecerte a Norman, porque solo así puedes “heredar” su acumulación política en los barrios – pero por otra parte tenés que ser tan diferente que sacás de quicios al “teamnayib”.

Si no te enredás en estos dilemas, serás alcalde.

Suerte te desea Paolo Lüers
(Mas!/El Diario de HoY)

Columna transversal: El gran fiscalizador es el ciudadano, no el Estado

La Asamblea, luego de mucha resistencia y tardanza, en febrero del 2013 al fin hizo la Ley de Partidos Políticos. Una de las funciones de esta ley: generar transparencia de las finanzas de los partidos y sus campañas electorales.

Uno de los puntos de discordia fue, desde el principio de las deliberaciones: ¿Cuánta transparencia? O, mejor dicho: ¿Quién tiene derecho de saber? ¿Quién es, en fin, el fiscalizador?

Las únicas respuestas consecuentes a estas preguntas son: Transparencia total; el que tiene derecho de saber y fiscalizar es el ciudadano, el votante. Pero ni siquiera toda la oposición compartió este concepto radical de transparencia y rendición de cuentas. Muy pocos diputados (uno de ellos Edwin Zamora, de paso sea dicho) exigían que todas las donaciones que reciben los partidos y sus candidatos tienen que ser transparentados, y que el público en general, o sea cualquier ciudadano tenía que tener acceso a esta información.

La ley se quedó corta, porque los partidos no querían tanta transparencia. Y porque no concebían que el titular del derecho de conocer y fiscalizar las finanzas detrás de las campañas electorales sea el ciudadano, no el Estado y cualquier burocracia creada para este fin. El que vota y por tanto tiene que saber quienes están detrás de los partidos y candidatos es el ciudadano, no el Estado.

A la misma conclusión llegó la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Por ello, en agosto emitió una sentencia que obliga a las Asamblea a corregir la Ley de Partidos y establecer bien el principio de la transparencia. Conociendo como opera la Asamblea, la Sala le da un plazo de dos meses para hacer esta reforma.

Casi han pasado los dos meses, y los diputados no han cumplido. Siguen en la discusión de cómo evadir la transparencia y la fiscalización. Con los votos de FMLN, PCN y ARENA, la comisión de reformas electorales aprobó un dictamen, con el cual piensan engañar al público: Acordaron que, por supuesto, “toda la información de cantidades e identidad de donantes será de acceso sin restricciones para autoridades encargadas de auditar a los partidos políticos como el Ministerio de Hacienda, el Tribunal Suprema Electoral y la Corte de Cuentas” (LPG, 15 de octubre 2014). Suena bien, a primera vista (“toda la información…”). Pero luego viene el truco: “El acceso ciudadano a la información de los donantes de los grupos políticos será facilitado siempre que las personas que financian den su autorización para ser publicadas.”

Disculpen, señores diputados de la gran coalición de evasión de la transparencia: Está bien que las autoridades competentes del estado auditen para ver si existe lavado de dinero, tráfico de influencias, corrupción u otros delitos. Perfecto. Pero esta audición no es el sentido político y ético de la transparencia. Estamos hablando de cómo facilitar al ciudadano el voto más informado posible. El votante necesita saber quién y el interés de quién está detrás de cada candidato y partido. Al diputado X lo está financiando, por ejemplo, don Fito Salume – bueno, que voten por él quienes no tengan problema con esto. Un partido está financiado por la gran empresa – bueno, que no voten por este partido los que sueñan con el socialismo. Otro partido vive de fondos de ALBA – bueno, yo no votaré por ellos…

Este tipo de transparencia -frente al pueblo, no frente a papá Estado- quiere la ciudadanía y dicta la Sala. Es lo único importante: En mi criterio, ni siquiera es necesario regular cuánto una persona o una empresa puede donar a un partido – con tal que lo sepamos todos y podamos sacar nuestras conclusiones. Sólo así convertimos al ciudadano en el fiscalizador de la política. Es un derecho que no podemos delegar a “autoridades competentes del Estado”, mucho menos al tipo de instituciones y funcionarios que tenemos. Nuestro derecho a fiscalizar a los partidos no puede ser condicionado a la “autorización” de sus donantes.

(El Diario de Hoy)

EDWIN ZAMORA TIENE MI RESPLADO INCONDICIONAL. Conversación con Norman Quijano

Dijiste una frase que ha creado especulaciones: “ARENA no puede ir a una nueva elección dividida”. Querías decir que te retiraste de la candidatura a la alcaldía porque ARENA estaba dividido – o querías decir que no querías que tu candidatura dividiera al partido?

Lo que estaba diciendo es que no podíamos permitirnos el lujo que el partido se dividiera.
Había una situación crítica: No se lograba una determinación clara y definitiva alrededor de mi candidatura. Yo tenía dos alternativas: podía defender mi candidatura provocando movilizaciones de los líderes comunales y sus bases que me respaldan, que estaban dispuestos a lanzarse a la calle, hacer marchas en apoyo a mi candidatura. Pero esto hubiera puesto en peligro la unidad del partido. Tal vez hubiera impuesto mi candidatura, pero a un alto costo: no tener el apoyo unitario. O podía tomar la decisión de no permitir este tipo de efervescencia, y mas bien facilitar que el partido encontrase a un candidato con más amplios consensos - y al mismo tiempo dar espacio a un refrescamiento de nuestra propuesta municipal. La decisión que tomé era difícil para mi, pero la única responsable: provocar que se construyera una candidatura con mayores niveles de consenso y cohesión interna.

¿La dirigencia de ARENA supo apreciar este gesto de madurez de parte tuya y que actuó con la misma responsabilidad en esta situación crítica?
Todos supimos poner el interés del país encima de intereses particulares. Hubo diferencias y se resolvieron. Habíamos desarrollado un trabajo exitoso al frente de la alcaldía, que se ha constituido en un capital importante para el partido. Todo este apoyo de las bases, los líderes comunales, y de una mayoría de los capitalinos que me han apoyado en dos elecciones municipales y también en las dos vueltas presidenciales, había que preservarlo e incorporarlo en esta nueva campaña electoral del 2015. El partido y las bases me hicieron sentir la necesidad de seguir aportando, aunque en otra función.

El mismo día que anunciaste tu decisión Jorge Velado te solicitó, en una conferencia de prensa, incorporarte en la oferta legislativa del partido. Muchos pensaron que esto estaba previamente negociado. ¿Es cierto?
De ninguna manera. Dejar la candidatura a la alcaldía fue una decisión muy personal mía, pero nunca con la intención de abandonar la lucha. Cerré un ciclo de mi carrera política, pero seguiré trabajando para el país - y a la vez abrí espacio para un relevo en la alcaldía. Luego tomé la siguiente determinación: aceptar el reto de una diputación, no solo a petición de la alta dirigencia del partido, sino sobre todo de amplias sectores de la sociedad, y sobre todo de nuestras bases en San Salvador. En la Asamblea Legislativa se van a tomar las decisiones más importantes para el futuro del país, su democracia y su desarrollo. Es importante que ARENA forme un equipo muy sólido, capaz, representativo y propositivo en la Asamblea. Tenemos la responsabilidad histórica de transformar la Asamblea Legislativa, que ahora tiene mala fama, en un organismo dialogante, transparente, que puede recuperar la confianza de la ciudadanía y construir consensos. Voy a este reto con el respaldo que he ganado en seis años de alcalde capitalino, con una visión renovada por la experiencia acumulada en la alcaldía y en la candidatura presidencial. Tanto el partido y la ciudadanía coinciden que yo puedo y debo aceptar este reto para dar este aporte desde la Asamblea.
Quiero ser el diputado de los capitalinos y desde la Asamblea, junto con el nuevo alcalde y su equipo, trabajar por los capitalinos. En los meses que faltan para terminar mi mandato, lo mejor que puedo hacer para defender la alcaldía de San Salvador es cumplir exitosamente con mi responsabilidad como alcalde. En ningún momento vamos a desmayar en nuestra gestión municipal. Es la mejor forma de apoyar a Edwin Zamora, quién será el candidato de ARENA para tomar mi lugar en la alcaldía.

Ya comunicaste al COENA tu decisión de aceptar la diputación?
Yo pedí ayer lunes una reunión con la dirigencia del partido para expresar que acepto el reto de buscar una diputación y que apoyaré plenamente al candidato que el partido postule para la alcaldía, que es Edwin Zamora.

¿Tú dirías que con esto la mesa está limpia entre Norman y ARENA?
Resolvimos los problema y hay consensos. Edwin Zamora me habló y le invité a la alcaldía para que habláramos. Acaba de salir él de este despacho. Hemos conversado más de una hora y le he dicho que tiene todo mi apoyo.

¿Es Edwin Zamora la persona idónea para ganar la alcaldía y para gobernar San Salvador?
Edwin tiene toda la capacidad para gobernar una institución tan compleja como la alcaldía de San Salvador. Es un empresario exitoso con la experiencia administrativa, es un hombre honesto, concertador y muy trabajador. Es una acertada decisión. Ahora nos toca a todos, incluido este servidor, sumarnos a este esfuerzo.

¿Te vas a meter de lleno en la campaña municipal para apoyar a Zamora?
El mejor respaldo es la buena gestión en la alcaldía. Además me comprometo a traspasar al nuevo candidato y su equipo todo el capital político acumulado en San Salvador, las redes de apoyo, las bases partidarias, los liderazgos comunales, las cientos de directivas. Haré lo posible de endosarle a Edwin esta credibilidad que hemos construido en seis años. Mi respaldo será incondicional y total. Vamos a trabajar de la mano, él buscando la alcaldía y yo una diputación, ambos trabajando para los capitalinos.


¿Cuál es tu mensaje a los miles de colaboradores de la alcaldía y del partido en San Salvador, que en este momento tal vez están frustrados y se sienten abandonados por su alcalde?
Que no estoy abandonando a nadie. Que desde otro cargo seguiré trabajando por la ciudad. Les pido que igual que yo apoyen a Edwin Zamora para que dé continuidad a nuestra trabajo. Que no permitan que regrese el FMLN a esta alcaldía. Ya estuvieron gobernando San Salvador y no cumplieron nada de lo que prometieron. Una cosa más: Lo más importante no es la persona del alcalde, no se trata de un ungido o un superman que va a arreglar la ciudad, sino que tiene que ser un verdadero equipo. Administrar San Salvador no es de un hombre, necesita formar un equipo de profesionales. Nosotros hicimos eso, y habrá continuidad con Edwin Zamora.
Cuando asumimos la alcaldía luego de 12 años de gobernar el FMLN, estaba altamente politizada, al servicio de un partido, no de los capitalinos. Ellos metieron al concejo puros cuadros partidarios reciclados, y no servidores públicos como los que componen el consejo actual. Por esto no lograron construir proyectos de desarrollo para la ciudad. Y no hay ningún indicio que hayan cambiado su concepto. El riesgo que corre San Salvador es quedar en manos de personas que hablan mucho y hacen poco. Mi lema es: Obras, no palabras. Y la continuidad de esta visión la representa Edwin Zamora.

Hay una crítica que mucha gente te hace: Norman tuvo miedo de perder, y abandona San Salvador.
Yo no tomo decisiones en base a los adversarios, sino en base den lo que quiero para mi país y para mi ciudad. Lo importante no es si Norman gana la alcaldía o Edwin Zamora. La batalla vamos a dar juntos, y nadie se está corriendo. Yo no abandono San Salvador, sino vamos a dar a la ciudad un alcalde de continuidad y además un diputado que representa la capital. Los adversarios tendrán siempre que luchar contra nuestro legado, contra nuestras obras, contra nuestra unidad, contra la visión de ciudad que nosotros construimos, de una alcaldía al servicio de todos sin distingos partidarios.

Una crítica que el candidato del FMLN te hizo es que bajo tu mando no se hizo nada para la seguridad..
Las alcaldías no tienen competencia de seguridad pública, pero hemos puesto un especial enfoque en construir seguridad ciudadana, convivencia pacífica, prevención, recuperación de las comunidades, mediación de conflictos, sistema de video vigilancia, alumbrado público, eliminación de factores de riesgo. Todas cosas que el FMLN nunca hizo cuando tuvo la alcaldía.

Hay quienes dicen que Norman Quijano no comparte el proceso de renovación interna en ARENA iniciado con fuerza luego de las elecciones presidenciales. ¿Es cierto?
Todo lo contrario. Creo en la renovación política, tanto de ideas como de liderazgos. Los partidos tienen que modernizarse y democratizarse permanentemente, y para esto abrir espacios a la juventud y la sociedad civil. Como candidato a la presidencia tuve una experiencia maravillosa: cuando en la recta final de la campaña abrimos estos espacios con audacia, tuvimos más respaldo de la ciudadanía. Como todo el partido, yo aprendí esta lección - y no habrá marcha atrás. Por esto iniciamos, inmediatamente después de las elecciones, el proceso de democratización y renovación, que es irreversible y tiene todo mi apoyo.

¿No es una contradicción que ahora tú buscas una diputación, en vez de dejar este espacio a los nuevos liderazgos que están surgiendo?
Hay que buscar una combinación entre experiencia y juventud. Y la lista de candidatos de ARENA refleja esto. Entrarán muchos diputados jóvenes, y otros que representan la sociedad civil, y también algunos que representamos la acumulación de experiencias. Como dirigente del partido y como diputado voy a promover esta renovación y esta apertura. Y ya lo mostré: la mayoría de mis gerentes en esta alcaldía y varios concejales son profesionales jóvenes, que provienen de la sociedad civil, no del partido.

Ultima pregunta: ¿Estás en paz con las decisiones que tomaron tanto tú como el partido respecta a las candidaturas? ¿No te duele no poder dar la batalla por la alcaldía?

Voy a ser honesto: Al principio me dolió la idea de apartarme antes de entrar en la batalla con el adversario, que es el FMLN y su candidato. Me hubiera dado mucho gusto enfrentarlo y romperle la burbuja de mercadeo y moda en que anda flotando. No me aparté por miedo de no poder ganar. Me aparté porque no quería poner en peligro la unidad del partido en un momento histórico donde todo el futuro del país, su institucionalidad democrática y su recuperación económica depende de ARENA y su capacidad de ganar las elecciones de marzo 2015. Y corriendo por una diputación y hacer campaña a la par de Edwin Zamora voy a ser parte de esta batalla. Se van a frustrar quienes pensaban que Norman Quijano se apartó de la lucha.

(El Diario de Hoy)

Carta a un chero que piensa lanzarse de diputado

Estimado amigo:
Cuando el otro día me buscaste para contarme que estás pensando lanzarte de diputado, me contaste de tu, según vos, “ideas locas” de cómo hacer una campaña novedosa que obligue a un debate sobre los privilegios y las responsabilidades de un diputado. Me pediste mi opinión al respecto, y me quedé debiéndote mis respuestas y opiniones. Te las voy a dar de una sola vez en público, porque es un asunto público.

Primero lo más importante: ¡Lanzate, man! – quién quita que con esto del voto por cara (que debería convertirse en voto por argumentos y propuestas) salgás electo. Y si además hay voto cruzado (o sea si la Sala de lo Constitucional sentencia que podemos votar a la vez por candidatos de diferentes partidos y además por independientes), locos como vos de repente tendrán todas las posibilidades de ganar.

Digo: Podrás ganar si tenés la capacidad y la sinceridad de convertir tus “ideas locas” en propuestas serias, creíbles y factibles. Porque lo que no necesitamos son otros candidatos farsantes (disculpen, mejor digo “expertos de marketing”) que quieren ganar votos con “ideas nuevas”, pero no hacen más que crear modas nuevas.

Las propuestas tuyas, pensándolas bien, no son tan locas. Por ejemplo: No al fuero para diputados. Tenés razón: Los diputados tienen que someterse a la ley como cualquier otro ciudadano. Pero si vos decís a tus votantes: “Voy a renunciar al fuero”, les estarías mintiendo. Los diputados no pueden renunciar a su fuero, es legalmente imposible. Lo que sí podés decir es: “En el momento que la fiscalía me acusan de un delito, yo mismo voy a solicitar a la Asamblea que me quite el fuero para que pueda limpiar mi nombre ante un tribunal…”

La otra “idea loca” me parece una propuesta válida: Como diputado no voy a buscar viajes oficiales, a menos que tengan un beneficio directo para el país. En este caso, voy a publicar cuánto ha costado mi viaje y cuáles son los resultados obtenidos. Que los votantes juzguen que ha sido buena inversión o despilfarro.

Me explicaste una tercera idea, y esta realmente es loca. Más bien, es pura demagogia: No cobrar tu salario como diputado. Y que este dinero se use para que unos alumnos pobres puedan estudiar. Esta paja es parte de la nueva moda política. Pero los diputados son para generar políticas públicas y leyes que garantizan buena educación para todos, no para adoptar a unos bichos, darles becas y convertir esto en campañas electoral. Lo que vos hacés con tu salario, es cosa tuya - te lo podés comer, invertirlo en carros o en mujeres… o incluso en becas. Pero no es asunto público, ni político, ni mucho menos es una “nueva idea” para hacer campaña.

Los salarios para diputados o alcaldes o ministros son para que estas funciones las pueden ejercer gente que no viene con pisto de su empresa o de su tata. Gente que vive de su trabajo como todos nosotros.

No te clavés con ideas nuevas publicitarias. Es un asunto de honestidad, transparencia y de la capacidad de proponer soluciones…

Te repito: lanzate, hombre. Saludos, Paolo
(Mas!/El Diario de Hoy)