sábado, 23 de octubre de 2021

Carta de sábado sobre series: Cómo salir sola del hoyo. De Paolo Luers

 Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 23 octubre 2021


Estimados fans de las buenas series:

Últimamente me costó encontrar nuevas series que valga la pena ver. Tratamos algunas y no pasamos del segundo episodio. Muy burda y violenta la exhibición de sex & crime.

Hasta que alguien me dijo: “Vea ‘Maid’”. Yo, escéptico: No me gustan los dramas sociales, mucho menos cuando son llorones y panfletarios. Sin mucho entusiasmo comencé a googlear sobre esta serie, y de repente me encontré con una reseña publicada en periódico El País: “Señoritos que escriben de pobres”. Me pareció extraño y comencé a leer. Primero el crítico nos asegura que la serie está muy bien puesta en escena y que la actuación es excelente. Pero luego dice: “Desde el primer plano, y aunque la serie está basada en un libro autobiográfico, aquello me pareció la enésima mirada del señorito al mundo de los pobres.”

Carajo, me dije: otro ejemplar de esos intelectuales que profesan un culto a la pobreza y el sufrimiento, y que consideran que sólo ellos pueden hablar del tema de miseria. Bueno, me dije, si este tipo descalifica la serie, con estos argumentos, tiene que ser buena. La siguiente frase es hasta peor: “La serie podrá convencer a un jurado, pero lo tendrá difícil con aquellos que, como yo, se han enfrentado a las caras derrotadas de sus madres cuando llegan a casa después de limpiar la mierda de otros hogares.” Inmediatamente tomé la decisión de comenzar viendo la serie esa misma noche. No me arrepentí.

Luego de verla, entiendo por qué el tipo arremete contra la serie: no puede tolerar que la historia no cae en la trampa del drama llorón y que no transporta ideología. Sólo realidad y el valor de enfrentarla.

La historia no está escrita por ningún señorito, sino por una mujer que relata su vida: cómo todo le va mal y cómo nunca se deja vencer. Su padre abusó de ella y se ha vuelto predicador. Su madre es una hippie loca. El padre de su hija es un patán alcohólico y violento. Ella huye de esta relación tóxica, se mete en un asilo y sobrevive trabajando de criada. Imagínense, Netflix presenta la serie ‘Maid’ en España con el ridículo título ‘La Asistenta’. Piensan que es ‘incorrecto’ usar la palabra ‘criada’, cuando precisamente se trata de la historia de una mujer en condición de criada. Ya no quieren decir las cosas por su nombre, porque suena negativo. Pero negativa es la realidad, no el nombre.

‘Maid’ es una historia auténtica y autobiográfica. Representa la situación de millones de mujeres, pero es contada con humor negro y no con lamento. Esta falta de lamento molesta al crítico de El País. Y es precisamente el gran valor de esta producción.

‘Maid’ cuenta los problemas que la criada enfrenta y todos sus enredos económicos y emocionales con frescura; pocos libros o películas logran esto. La actuación de la protagonista Margaret Qualley es extraordinaria, tiene la disciplina de una bailarina (viene del ballet) y retrata a una mujer que en vez de lamentarse, se enfrenta, día a día, a hacerle frente a las situaciones que el mundo le tira.

¿De dónde saca el crítico (un tal Sergio del Molino), en su arrogancia seudo proletaria, la idea de una historia escrita por ‘un señorito’ sobre los pobres? No sé. El único que me parece señorito es él. El libro autobiográfico de Molly Smith Metzler, que inspiró la serie, se llama “Maid: Hard Work, Low Pay, and a Mother’s Will to Survive”: trabajo duro, mala paga y la determinación de sobrevivir de una madre. Sin tanta paja. Dura cotidianeidad. Tres o cuatro lágrimas, pero ningún valle de lágrimas, sino levantarse, seguir peleando, volver a sonreír. Y qué sonrisa la que tienen Margaret Qualley y Rylea Nevaeh Whittet, que actúa como su hija de tres años.

Nos cuentan una historia de pobreza y abusos, pero al final nos dejan con optimismo. ¿Cosa de señoritos?

Saludos, Paolo Luers






miércoles, 20 de octubre de 2021

Carta a los que marcharon: Unámonos también contra la persecución política. De Paolo Luers

 Publicado emn MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 21 octubre 2021

Raúl Mijango, Erlinda Handal, Violeta Menjívar y Carlos Cáceres

Estimados amigos:

Hay un nuevo espíritu unitario, que pudimos apreciar en las marchas del 15 de septiembre y del 17 de octubre, cuando indistintamente de las diferencias políticas, sociales o religiosas se unieron todos para defender la democracia.

Este espíritu hay que cuidarlo y fortalecerlo. También tiene que manifestarse en una solidaridad compartida con los primeros que sufren la manera en la que el gobierno usa su control sobre la Fiscalía y su creciente influencia en el sistema judicial. Lo usan para hacer “lawfare” contra sus críticos y adversarios. Con “lawfare” se entiende el uso de la justicia penal para destruir a adversarios políticos. Nicolás Maduro en Venezuela, Daniel Ortega en Nicaragua, Vladimir Putin en Rusia, Xi Jinping en China y todos los dictadores y gobernantes autoritarios del mundo hacen uso de este abuso. Y aquí en El Salvador, Nayib Bukele comienza con lo mismo.

Raúl Mijango, Erlinda Handal, Violeta Menjívar, Carlos Cáceres y Neto Muyshondt han sido los primeros en la mira del “lawfare”, o sea de la aplicación de la justicia como arma política. Con Mijango me une amistad y nunca voy a cansarme de denunciar la injusticia de tener a este luchador social en la cárcel, incomunicado de su familia y hasta de su abogado. A Erlinda Handal no la conozco, sólo sé de su trayectoria científica. Violeta Menjívar, Carlos Cáceres y Neto Muyshondt nunca han sido santos de mi devoción, siempre he criticado su gestión en la política nacional. Algunos de ellos me han atacado por criticarlos. Pero esto no importa. Me indigna lo que les están haciendo para quebrarlos, humillarlos y destruirlos. Nadie merece esto.

Lo que todo ser humano merece es un juicio justo y que se respete su dignidad. Cualquiera puede ser investigado, acusado y enjuiciado por sus actos, pero no humillado o incluso destruido. Y sin precondena. Las fotos que gustosamente han exhibido de Carlos Cáceres, obviamente desolado, sentado en su celda, o de Neto Muyshondt, obviamente enfermo, pero custodiado como si fuera el Chapo Guzmán, me indignan. Deberían indignar a todos.

La condena de Raúl Mijango es injusta. Fue condenado por extorsión, cuando a petición de la empresa extorsionada actuó como mediador para proteger a sus empleados. La detención de Violeta Menjivar, Erlinda Handal, Carlos Cáceres y Neto Muyshondt es innecesaria y constituye un castigo anticipado. Deberían esperar su juicio y prepararlo en libertad.

Los cinco, y cualquier otro que se convierta en blanco del “lawfare” de esta “nueva República”, merecen la solidaridad de todos, sin importar si nos simpatizan como personas o como políticos. Lo que están haciendo con ellos mañana puede pasarle a cualquier crítico o adversario del presidente Bukele y su partido.

Si los que en el pasado han sido adversarios políticos de los ahora detenidos se unen a la demanda de liberarles y respetar su dignidad, estaría naciendo una nueva cultura de tolerancia, pluralismo democrático y solidaridad. Sin esto, no habrá fuerza moral para recuperar la democracia.

Saludos, Paolo Luers






lunes, 18 de octubre de 2021

Carta al rector de la UES: ¿Quiere ser el sepulturero de la U? De Paolo Luers

 Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 19 octubre 2021





Estimado Roger Armando Arias:


Le hago esta pregunta, y se la puedo ampliar: ¿Bajo su dirección, adónde va a llevar a la UES? ¿Quiere que sea otra institución sumisa a un gobierno autoritario, rompiendo con su tradición de ser la conciencia crítica de la nación?


Así aparece: la UES como institución se calla y no levanta su voz contra la reducción del presupuesto universitario, mientras sus estudiantes ya están marchando contra esto y contra la militarización; cuando el gobierno no rinde cuentas sobre el gasto público, viola la Constitución y destruye la independencia judicial - y por ende la seguridad jurídica. ¿Cómo es posible que la universidad, con toda su trayectoria combativa contra las dictaduras, ahora esté ausente del debate nacional? 


Y no sólo ausente, según la entrevista que recientemente dio a La Prensa Gráfica. Usted como rector está más bien defendiendo al gobierno y su presidente, a pesar de todos sus abusos ampliamente investigados, documentados y denunciados. “Cuando el pueblo decide darle el poder absoluto, el gobernante tiene la potestad de hacer lo que el pueblo le confirió.” Increibles e inaceptables palabras para un rector de la UES. Se parece mucho a la justificación que da Nayib Bukele a sus abusos de poder, que va más o menos así: “El pueblo me eligió con una mayoría tan amplia que ahora puedo hacer lo que estime necesario. Ahora manda el pueblo, a través del líder que ha elegido, y no a través de las leyes y la Constitución hechas por los que acaban de perder la confianza del pueblo...”


Desde el 1980, el anti militarismo es parte del ADN de 'la U'.
¿Ahora las autoridades universitarias lo quieren borrar?


Así hablan los fascistas, no los demócratas. “El poder absoluto dado a un líder para que haga lo que el pueblo le confirió” - esto aplica en regímenes autoritarios, no a repúblicas democráticas y pluralistas. ¿Cómo es posible que esto sea compartido y avalado por el rector de la UES?


En este punto surge la interrogante realmente importante: ¿Cómo es posible que la universidad, sus estudiantes, sus docentes toleren a un rector que traiciona el mandato de la universidad de defender la democracia? ¿Cómo es posible que no le retiren el mandato de conducir el Alma Mater?


Es absurdo: Mientras el gobierno depura el sistema judicial de sus jueces independientes, y ellos marchan en la calle para protestar, el rector de la U dice “aún existe independencia judicial.” Y mientras los estudiantes marchan en la calle contra la reelección presidencial, su rector dice: Lo que dice la resolución no es que el presidente vaya a ser reelecto, sino que tiene la posibilidad, como cualquier ciudadano. Y va a depender de si el pueblo lo acepta o no. Va a ser un candidato, van a haber otros candidatos, va depender de si el pueblo lo reelige o no.”


Es tiempo que los estudiantes y docentes de la UES, que ya en la calle han perdido el respeto y el miedo al presidente de la República y gritan al unísono la pregunta “¿Cuál es la ruta?”, hagan los mismo en su universidad. Los rectores, igual a los presidentes, deben ser sustituidos cuando violan su compromiso con la Constitución.


Usted, señor rector, debería renunciar, antes de que se despierte la tradicional rebeldía de la U y lo saquen del campus.

Saludos, Paolo