Carta a Washington

Dear friends:
Edgar Snowden ya está de regreso en Washington. No físicamente, porque todavía se encuentra en el aeropuerto de Moscú, esperando que alguna nación democrática le ofrezca asilo y protección con dignidad – una de estas naciones europeas que a raíz de las revelaciones de Snowden están descubriendo que los servicios de inteligencia de ustedes, los estadounidenses, los están sometiendo a una sistemática violación de sus constituciones y sus leyes de protección de datos privados.

¿Por qué digo que Snowden ya está de regreso en Washington? Bueno, el miércoles pasado, 205 miembros de la Cámara de Representantes, entre demócratas y republicanos, ya le dieron la razón al supuesto ‘traidor’ Snowden: votaron por una ley que prohibiría a la NSA a interceptar comunicaciones privadas, a menos que un juez haya firmado una orden específica con nombre y apellido de la persona a vigilar, y luego de que se comprueba una sospecha fundamentada (“probable cause”).

Así debería ser la ley en Estados Unidos, y así es la ley en los países de la Unión Europea, violada todos los días por las agencias de inteligencia de Estaos Unidos (y algunas europeas). Así es la ley también en El Salvador: No puede haber intervención de nuestras comunicaciones privadas sin una orden específica contra una persona específica. Y también nuestro derecho está siendo violado diariamente por Estados Unidos - y a saber por quiénes más... El fiscal general habla de la existencia de 5 centros de escucha telefónica, cuando sólo una, la que controla la fiscalía, tiene fundamento legal para existir y operar. Porque sólo este centro de escucha es sometido a control judicial. Supuestamente...

Ya 205 diputados en el Congreso están exigiendo que la NSA y sus programas, que revisan y filtran toda la comunicación digital de ciudadanos suyos y extraños sean sometidos a control judicial, para garantizar que el ciudadano y sus comunicaciones estén protegidos mientras no haya una orden judicial específica y fundamentada. Esto significa que Edgar Snowden tuvo razón de denunciar una práctica ilegal de su gobierno. Sólo faltan que 7 diputados cambien de opinión, para que el Congreso pase una ley que podría llamarse Ley Snowden y que prohibiría la vigilancia digital indiscriminada y masiva.

Y miren, estimados políticos en Washington, entre los 215 diputados que votaron en contra de esta ley, salvándole por el momento el pellejo a la NSA, hay decenas que ya exigen a Obama medidas estrictas para evitar el abuso. Si no, se unen a la iniciativa de ley contra la NSA.

Así que, estimados amigos en Washington, ustedes van a tener que abandonar, tarde o temprano, esta práctica inaceptable de espiar a sus ciudadanos sin control judicial, y al resto del mundo incluyendo a gobiernos amigos. Sus propios ciudadanos, y por ende sus representantes en el Congreso, están al punto de poner fin a este abuso.

En este contexto, de una sola vez tomen una decisión audaz: citen a Edgar Snowden como testigo ante una comisión del Congreso, con garantías de inmunidad. Investiguen de fondo las prácticas de sus agencias de espionaje y sométanlos a control judicial. Edgar Snowden no es un traidor, es un testigo, y no debería estar obligado a terminar en Moscú, Caracas o Managua.

Think about it.

Paolo Lüers
(Más/EDH)

La alternancia es un juego entre dos

Apenas digerimos el empate entre tres que diagnosticó la encuesta electoral de El Diario de Hoy, TCS publica los resultados de la firma mexicana Mitofski – y tengo que confesar que siento cierto alivio: Tal vez no es tan cierta esta pesadilla que en este país todo sea posible y cualquiera pueda llegar al poder...

Me parece más probable el cuadro que pinta Mitofski: FMLN y ARENA empatados, y UNIDAD en un tercer lugar distante. O sea, el tercer candidato irrumpió, pero no logró y probablemente no logrará desplazar a ninguno de los dos partidos grandes. Y esto tiene su explicación. Aunque es cierto que el ex-presidente Saca se convirtió en un jugador importante, o más bien, que nunca dejó de serlo desde que salió del poder; su vehículo llamado UNIDAD no logra convertirse en la tercera fuerza que se necesitaría para romper el bipartidismo. Simplemente, porque no es una fuerza. No sólo que no es partido, ni siquiera es una unidad de propósitos, principios, y valores. Es una coalición alrededor de un candidato. Ellos mismos lo dicen: “Saca es Unidad”. Además está claro que tiene fecha de vencimiento: dejará de existir el día de las elecciones presidenciales, y ya en el 2015 competirán sus elementos ahora ninguneados que se llaman GANA, PCN y PDC, cada uno por su lado y en fuerte competencia entre ellos mismos por el caudal de votos de su caudillo Elías Antonio Saca.


Las dos encuestas (Jabes/EDH y Mitofski/TCS) coinciden en el otro punto: ARENA y FMLN se encuentran empatados. En ambas encuestas, las diferencias entre los candidatos de los dos partidos están dentro del margen de error. O sea, son irrelevantes. Empate técnico se llama esto.

Esto corresponde a la lógica política e histórica del país. El Salvador entró en la fase de la alternancia. Pero alternancia no significa que cualquier alianza coyuntural y cualquier caudillo pueden llegar al poder. Significa que a partir de ahora, cualquiera de los dos partidos históricamente crecidos y representativos puede ganar, dependiendo de las circunstancias concretas de cada coyuntura electoral: calidad de los candidatos, desgaste del gobierno saliente, ánimo de los independientes, carácter de la tercera fuerza, grado de apertura dentro de los dos partidos principales...

En esta coyuntura,  y muy a pesar de los errores que está cometiendo ARENA, las posibilidades se inclinan un poquito más a un gane de la oposición en segunda vuelta, favorecido por el fracaso del gobierno de Funes, y por una barrera que todavía no permite al FMLN construir mayoría. Barrera construida y mantenida por la misma dirigencia del Frente, su oportunismo, sus negocios, su autoritarismo. Repito: Esta leve tendencia a favor de ARENA existe a pesar del lamentable estado de su partido, y a pesar de que no escogieron a un candidato ganador, es decir muy atractivo para los indecisos.

Así como están las cosas ahora, faltando 6 meses para llegar a las elecciones, parece que la única manera que ARENA puede perder es que Saca logre primero desplazar al candidato del FMLN, y luego atraer el voto de izquierda en la segunda vuelta contra Norman Quijano. Lo complicado para Saca es el primer paso: vencer al FMLN en primera vuelta. El segundo paso, vencer a Quijano con apoyo del FMLN, es mucho más fácil. Pero en la vida y en política, siempre hay que dar el primer paso antes del segundo. Y para desplazar al FMLN, Saca tendría que lograr dos cosas: recibir el apoyo directo y abierto del presidente Funes, y que al mismo tiempo adoptar un perfil y posiciones de oposición al FMLN. Pero estas dos cosas, en la práctica, son incompatibles. ¿Cómo va Saca distanciarse claramente del FMLN - y al mismo tiempo recibir el apoyo del gobierno Funes, del cual forma parte del FMLN? Sólo sería posible en caso que Funes esté dispuesto terminar su mandato rompiendo con el FMLN. O sea, Funes tendría que estar dispuesto a salir de Casa Presidencial quedando mal y enemistado con ambas fuerzas principales del país. Su sentido de supervivencia no le va a permitir una apuesta tan riesgosa. 
(El Diario de Hoy)

Carta a Carlos Ponce

Estimado ‘criminalista’:
Durante varios meses me mantuve fiel a mi propósito de ni mencionarle en mis cartas o columnas, para no dar peso no merecido a su columna semanal anti-Munguía Payés.

Pero todo tiene su límite. También mi paciencia.

Tiene todo el derecho de criticar a David Munguía Payés. Quien no puede vivir con la crítica que no acepte un ministerio.

Tiene hasta razón cuando, en su última columna, critica el grotesco operativo militar de seguridad que armó el ministro de Defensa para presentarse a la Asamblea Legislativa. Hasta yo podría firmar esta parte...

Tiene todo el derecho de repetir semanalmente en su columna que no está de acuerdo con la tregua, aunque la repetición no necesariamente ayuda a sus argumentos.

Cada uno con sus mañas, fobias y obsesiones... Pero si la obsesión con David Munguía Payés, que usted obviamente heredó de su padre el general Emilio Ponce (QDEP), pasa de los límites de la calumnia, alguien se lo tiene que señalar. Se sabe que durante la guerra, Emilio Ponce y Munguía Payés tuvieron desencuentros muy fuertes sobre la legitimidad de ciertas órdenes dadas por el primero y cuestionadas por el segundo, y que mutuamente se amenazaron con llevarse a un tribunal de guerra, por ordenar crímenes de guerra y por desobediencia, respectivamente. Pero esto, señor Ponce hijo, fue un conflicto muy propio de las situaciones extremas en que la guerra puso a sus protagonistas, y no debería nublarnos la vista décadas más tarde, cuando vivimos en paz y discutimos políticas públicas de seguridad.

Ojo: Yo no soy partidario que se prohíban o sancionen como calumnias las opiniones expresadas en el ejercicio de la libertad de prensa. Critiqué incluso a la Sala de lo Constitucional por seguir penalizando este tipo de opiniones calificadas de calumnias. Pero esto no quiere decir que no voy a enfrentar en la tribuna pública a calumnias como las que usted publica sobre un adversario político; más bien sobre su adversario de todas las semanas: David Munguía Payés.

Usted puede hacer cualquier crítica, pero cuando escribe en este Diario que “El poder de Munguía trasciende al de los recursos a los que tiene acceso gracias a su puesto. También abarca el oscuro y letal alcance de las estructuras criminales con las que pactó durante su gestión al frente de Justicia”, usted esta cayendo en lo que los gringos laman “character assassination” – o sea en lo más bajo posible. Usted está diciendo que el ministro ejerce poder y dirección sobre “estructuras criminales”, o en salvadoreño: sobre las pandillas. Usted está diciendo que el ministro de Defensa puede usar a las pandillas contra sus adversarios políticos y por tanto se convierte “en una verdadera amenaza para la seguridad del país y, especialmente para aquellos que disienten con los torcidos caminos por los (que) ha traído y pretende llevar a El Salvador”.

Está progresando, señor Ponce. En la última entrega de su columna permanente contra Munguía Payés, hace menos de una semana, todavía se escondió detrás de otros cuando escribió que el ministro de Defensa era “señalado en un informe elaborado por una firma estadounidense, por presuntos nexos con estructuras criminales”. Bueno, detrás de Douglas Farah y su famoso “informe”...

¿Qué será lo siguiente en esta novela? Va a revelar un plan de Munguía Payés de usar un operativo conjunto de la Fuerza Armada con las pandillas MS13 y Barrio 18 para tomar el poder en un golpe de Estado?

Estamos pendientes, semana por semana, entrega por entrega. Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

Carta al fiscal general de la República

Estimado Luis Martínez:
De esta manera inusual, pero por esto no menos cordial, me permito expresarle que me encantaría tener con usted una reunión privada para intercambiar ideas, críticas, propuestas - en un campo donde evidentemente tenemos interés común: construir una paz social basada sobre la vigencia del estado de derecho y la rehabilitación de nuestro tejido social, sobre todo en la comunidades donde se ha generado y se sigue reproduciendo la espiral de la violencia.

Ya le he expresado en diferentes mensajes que no puedo aceptar que nuestros esfuerzos sean incompatibles: el suyo, como fiscal general, de aplicar la ley y perseguir el delito; y el nuestro (de los mediadores de la tregua, más los sectores de la sociedad civil que nos hemos unido con el fin de darle sostenibilidad al proceso apenas iniciado con la tregua) de prevenir el delito y de rehabilitar a los miles de salvadoreños que se encuentran en conflicto con la ley.

Me niego a aceptar que sólo podamos escoger entre regresar al concepto fallido de mano dura, por una parte, y una alternativa que signifique lesionar o abandonar el estado de derecho. Debe haber una alternativa más constructiva e inteligente que busque conciliar la aplicación de la ley y la rehabilitación del tejido social (lo que incluye la reinserción de los que quieren ser parte de la solución; y la represión jurídica de los que se niegan a reinsertarse a la vida productiva y al sistema de leyes).

Este camino hay que buscarlo, y obviamente no es por la vía de la descalificación. No ayudan en nada sus comentarios sobre los municipios donde se está tratando de poner en práctica acuerdos locales de reducción de la delincuencia y violencia, acusando a sus alcaldes de construir una “pandillalandia”, donde reina la impunidad y el control de las pandillas.

Todos los actores de la vida institucional y política del país tienen todo el derecho (y usted como fiscal general, incluso el deber) de tener dudas, ser vigilante y plantear correctivos. Cualquier delito que cometa alguien en un municipio declarado libre de violencia, usted lo tiene que perseguir. Es su deber.

Pero no tiene sentido desde la FGR descalificar de antemano, sin investigación ninguna (y me atrevo a decir, a veces sin conocimiento de causa) la labor de estos 11 alcaldes, que han tenido el valor de unirse, encima de fronteras ideológicas y partidarias y en contra de la tendencia polarizante de la campaña electoral, para entrar de fondo en la labor de rehabilitar sus comunidades y así ir al origen de la cadena de violencia que padece la sociedad. Son alcaldes de 4 partidos diferentes, la mayoría de los dos partidos más enfrentados en la actual campaña, FMLN y ARENA. No representan municipios marginales, sino ciudades importantes y populosas como Ilopango, Santa Tecla, Sonsonate, Zacatecoluca, San Vicente, Ciudad Delgado, Quezaltepeque, Apopa, Nueva Concepción, La Libertad y El Triunfo.

Si en estos municipios hay manera de lograr que las pandillas abandonen las extorsiones (que es el propósito central acordado en los acuerdos locales), podremos superar este flagelo en todo el país. Cada uno de los pasos para acercarse a esta meta (que ya se están dando, de manera local y parcial, pero ya notable) es un logro que entre todo tenemos que cuidar, hacerlo sostenible, convertirlo en modelo...

Sobre todo esto me encantaría dialogar con usted, para remover malentendidos e información equivocada. En privado o en con el grupo que usted decida. Que sea una discusión franca, crítica y sincera. Ambos (usted como fiscal y yo como escritor) no estamos en campaña, no somos candidatos, no tenemos porqué polarizar.

Algunos van a decir: ¿y a título de qué este fulano se atreve a solicitar una reunión con el señor fiscal general de la República? A título de ciudadano.

Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)