Carta a un joven deportista: Que tu mala suerte sirva para algo


Estimado José Rafael Flores Vásquez:
Tu foto salió en todos los medios. Un flaco con cara de asustado, a la par de un hombre tatuado. Ambos sin camisa, ambos con señas de los golpes recibidos en la cabeza. A la par el titular: “Policías capturan a pandilleros vinculados a cuatro homicidios”. Foto: “Cortesía” de la PNC.

Los medios reciben y publican diariamente este tipo de fotos. Las toma la PNC a todos los detenidos, las publica en sus páginas de redes, las manda a los medios. Estos las suelen publicar, aunque cada vez que lo hagan, violan la ley. Tal vez no una ley penal, pero sí una ley ética del periodismo: No publicar algo que no se tiene capacidad de comprobar. Es una regla básica.
Por supuesto, si al rato los policías (o el fiscal, o el juez) se dan cuenta que se equivocaron, y que el retratado como pandillero y asesino es inocente, no vuelven a publicar su foto para limpiar su nombre. Nunca. Y tampoco lo suelen hacer los medios que se fueron en la chicahuita. El daño está hecho para la persona que estuvo en el lugar equivocado al momento equivocado, para él y su familia. Y normalmente así queda la cosa…

El caso tuyo fue la excepción. Un amigo tuyo, viendo tu foto en El Diario de Hoy, y sabiendo que ya te habían puesto en libertad, habló a un periodista del Diario para señalar el error. El Diario obtuvo la confirmación de que no existe ningún cargo contra vos y consiguió la denuncia que hiciste ante a Procuraduría de Derechos Humanos por el maltrato a manos de los agentes que te detuvieron. Los colegas tomaron la decisión correcta: publicaron el día siguiente la verdadera historia – y la verdadera foto: vos en tu bicicleta, como seleccionado de ciclismo que sos – no como “vinculado a 4 homicidios” a la par de un hombre tatuado.
Es más, en la redacción del Diario se reafirmó la regla de no publicar las fotos de presentación de detenidos que difunde la PNC. Una buena decisión, que otros medios deberían emular. Un acusado puede salir con nombre, apellido y foto solo cuando un juez haya confirmado que existen sospechas fundamentadas de su culpabilidad que justifican mandarlo a juicio. Así debe ser. ¡Gracias, colegas!
Es más, muchos abogados consideran que la manera como la PNC presenta a sus detenidos a la prensa es inconstitucional, sobre todo la forma denigrante como suelen hacerlo. Y si es así, los medios nunca deberían hacerse cómplice publicando estos videos y fotos. Tu caso comprueba los riesgos de esta mala práctica de la PNC – y de los medios.

La PNC, lamentablemente, no se limita a proporcionar estas fotos de sus detenidos a los medios. La PNC (y el ministerio de Seguridad, que parece más una extensión de la policía que una instancia civil que la supervisa), mantiene sus propios medios. Uno de ellos se llama “Radar”. Se presenta en Internet y redes sociales como “medio digital informativo”, pero no es otra cosa que un instrumento de propaganda del Ministerio de Seguridad y de la PNC, manejado por un equipo que centraliza las comunicaciones de ambas instituciones. “Radar” también difundió la foto tuya, y toda una historia de acción inventada. Por supuesto, tampoco rectifica cuando se ha equivocado. Jamás. Y se equivoca bastante, casi por diseño…

Es un hecho positivo que El Diario de Hoy rectificó en tu caso. Lamentablemente es la excepción en nuestros medios – y debería ser la regla. Como periodista, no me queda más que pedirte disculpas que te hayamos exhibido como pandillero y asesino.

Suerte te desea




Carta al candidato de GANA: ¿Cuál de sus caras es la verdadera?

Señor Bukele:
Si comparo su discurso en la Universidad de El Salvador con sus exposiciones en FUSADES, me pregunto cuál de los dos realmente refleja sus concepciones e intenciones. Ante los estudiantes, un discurso incendiario contra el gran capital – ante los empresarios la promesa de proteger al sector privado. Ante un público de izquierda, como en la UES, expresiones de desprecio y amenaza a las instituciones, por ejemplo la Asamblea Legislativa y la Fiscalía General – ante un público supuestamente de derecha, en FUSADES, el compromiso de respetar la institucionalidad y de cuidar la seguridad jurídica.

Un día se nos presenta un candidato queanuncia que va a “gobernar con el pueblo”, organizándolo en “Comandos” y movilizándolo contra cualquier obstáculo institucional o político que enfrentaría su gobierno – y el día siguiente asegura en FUSADES que será garante de la institucionalidad. Estas contradicciones no abonan a su credibilidad y no construyen confianza.

Usted ha tenido la suerte que en FUSADES lo trataron con guantes de seda. Sus interlocutores fueron demasiado educados (otros dirían “blandengues”) como para toparlo con sus incongruencias y su doble cara. O para desnudar la ausencia de conceptos claros, estructurados que uno espera de un candidato presidencial. Esto tiene que ver con la admirable capacidad de victimizarse que usted ha mostrado: víctima de todo el sistema de “los desiempre”, de los poderes fácticos, de los medios de comunicación, y de campañas negras. Las campañas de ataque en redes sociales, por parte de actores anónimos, realmente son contraproducentes: crean un clima en el cual personas decentes y competentes, como los de FUSADES, se sienten inhibidos a ejercer la debida y rigurosa crítica.
Usted se presenta como un político nuevoque trasciende las ideologías. Para muchos suena bien. Para mi, no. Desconfío de políticos que dicen no tener ideología. Sospecho que son oportunistas.

Trascender ideologías no significa navegar con diferentes banderas, dependiendo de la audiencia. No significa no tener posiciones claras y coherentes, sino más bien marcar posiciones claras, pero sin permitir que sean obstáculos para buscar entendimientos y acuerdos con quienes tengan otras posiciones. Esto es pragmatismo, realismo y voluntad de concertación.

La ambigüedad es su principal debilidad. Puede interpretarse como mentira o como falta de claridad y principios. Pero cualquiera de las dos cosas lo descalifica como líder de una nación que necesita resolver sus serios problemas.

Usted tiene que decidirse si quiere reformar el sistema de democracia pluralista que hemos construido a partir de los Acuerdos de Paz – o si quiere seguir descalificándolo e insinuar que pretende cambiarlo de forma y fondo. Si es lo primero, deje de usar el discurso de anti política, descalificando el diseño institucional del país. Si es lo segundo, tenga el valor de decir con franqueza con qué pretende sustituirlo – y convierta las elecciones en un referéndum sobre un cambio de sistema.

Saludos,







Carta al fiscal general: Sáquenos de dudas

EstimadoDouglas Meléndez:
Usted debería presentarse en los medios, durante el proceso de elección del fiscalgeneral, como candidato que va a mejorar la Fiscalía, y no revestido del poder del titular de la institución, aprovechando el poder de su cargo para reelegirse.

Usted tiene todo el derecho de buscar su reelección, y de hecho hay argumentos para no someter a la Fiscalía General a la incertidumbre de que llegue un nuevo jefe, con nuevas prioridades, nuevos criterios, nuevos métodos. Lo que menos queremos en esta coyuntura es debilitar la fiscalía y su voluntad de seguir adelante con la lucha contra la impunidad y la corrupción. Es por esto, que muchos diputados están inclinados a reelegirlo.
Sin embargo, para convencer a los diputados y la sociedad de su reelección, es necesario que usted responda a varias dudas que se han generado durante su gestión, incluso entre muchos que en general se han mostrado satisfechos de su trabajo y sus logros. Fijarse en estas dudas es lo mínimo que diputados y opinión pública deben hacer antes de otorgarle a un funcionario un segundo mandato.

La primera duda es alrededor de su tendencia de convertir sus casos en espectáculos mediáticos antes de sostenerlos antes los tribunales correspondientes. Esto comienza con la práctica extraña de ponerle nombres a sus casos – nombres que no son descriptivos, sino que en si implican una presunción de culpabilidad. Divulgar ante las cámaras y los micrófonos de los medios un “Caso Saca” o un “Caso Funes” es diferente a divulgar un caso “Destape a la corrupción” o un “Caso Corruptela”. Estos no son términos jurídicos, sino términos mediáticos, y convierten los casos penales, antes de iniciarlos ante los tribunales, en casos políticos y mediáticos.

La Fiscalía está obligada por la Constitución a respetar (y hacer respetar) el principio de la presunción de la inocencia hasta el momento de que un imputado esté vencido en juicio. Pero si de antemano habla ante los medios de montos de $300 millones de dólares malversados, pero ante el tribunal no tiene la capacidad de sostener y comprobar este monto, esto “populismo judicial” le ayuda a ganar el juicio mediático, pero ante el tribunal se convierte en un problema, el cual incluso lo puede obligar a aceptar juicios abreviados con condenas reducidas. No hemos escuchado de usted ninguna expresión de autocrítica sobre su tendencia de buscar victorias mediáticas para ejercer presión sobre los jueces.

La otra duda gira alrededor del excesivo uso de testigos criteriados. Es común escuchar en las vistas públicas a los jueces señalando a los fiscales que los testimonios de criminales convertidos en testigos no pueden sustituir las pruebas materiales y los testimonios de personas no interesadas. Donde más la fiscalía ha abusado de testigos criteriados es en los juicios contra pandilleros, con el resultado de crear la percepción de que para perseguir a los malos estamos dispuestos a violar las reglas de un juicio justo. Existe la preocupación que, igual como en el caso de los abusos policiales, las medicinas pueden resultar más venenosas que las enfermedades. Venenosas para la credibilidad del sistema judicial.

Tampoco hemos escuchado de usted, como máximo responsable de la actuación de los fiscales ante los tribunales, consideraciones autocríticas ni propuestas de cómo resolver este problema con otros métodos de investigación.

Le reto que para buscar y legitimar su reelección no se limite a enumerar los logros de la fiscalía bajo su mando, sino en explicar con claridad qué va a cambiar para que la institución se desempeñe mejor y genere confianza en la ciudadanía. Solo así puede generar apoyo para su reelección.

Saludos,