Carta a Hugo Barrera: Bienvenido a la competencia de ideas

Estimado don Hugo:
Muchos en estos días le estarán diciendo que desista de su candidatura a la presidencia de ARENA. En cambio, yo le digo: Es importante que usted se presente, porque le da sentido político a esta elección que decidirá sobre el rumbo de su partido. Es bueno que los votantes tengan que decidir si quieren un partido conservador y anticomunista o un partido que lucha por libertad y democracia; un partido ideológicamente cerrado o uno plural, abierto, deliberante y democrático. Es importante que estas dos opciones -la tradicional que usted representa; y la renovada que representan Edwin Zamora y Mauricio Interiano- se articulen, compitan abiertamente, se discutan – y que la militancia decida qué rumbo quiere: para atrás o para adelante…

Por esto es importante que usted mantenga su candidatura y la defienda con claridad. Y que los otros candidatos hagan lo mismo: decir con valentía con qué concepto, con qué proyecto político y con qué discurso quieren ganar las elecciones del 2018 y del 2019. Porque de esto se trata: Desplazar al FMLN del poder – no de seguirse viendo el propio ombligo. Esto tiene que terminar con esta elección. En septiembre del 2016, el partido opositor tiene que salir de su debate interno con definiciones claras: de liderazgo, de ideología y de propuesta política al país. Para lograr esto, las diferentes opciones en esta elección interna tienen que ser claras.

Aunque pocas veces estoy de acuerdo, siempre me ha gustado que hable claro y pelado. Como ahora, sobre las sentencias de la Sala de lo Constitucional.

Tanto Medardo González como usted llamaron a no acatar las sentencias de la Sala de lo Constitucional sobre la amnistía y sobre los diputados suplentes. Claro y pelado; sin disfraz democrático.

Muchos pegaron el grito al cielo: “ARENA es igual al FMLN, ambos no respetan la institucionalidad.” Pero hay una gran diferencia, que tal vez no sea visible a primera vista: Don Medardo es secretario general de su partido, y él dice estas arengas contra la Sala precisamente para mantenerse en este cargo: Sus bases quieren escuchar consignas radicales.

En cambio, usted es candidato a presidente de su partido – y precisamente por este tipo de deslices autoritarias va a perder toda posibilidad de ganar las elecciones internas. Porque en ARENA estas posiciones autocráticas ya son minoritarias – y porque en la ciudadanía, con la cual ARENA necesita aliarse para construir una nueva mayoría, estas posiciones causan rechazo.

Lo bueno es que estas posiciones que usted representa y que hay que superarlas se expresan con claridad. Siempre es así: para derrotar las posiciones retrógradas, primero tienen que manifestarse abiertamente.

Ya dijo abiertamente que no piensa que hay que acatar las sentencias de la Sala. Así que ojala que usted, en su convicción de que sus ideas todavía son vigentes, también explique con la misma transparencia sus propuestas de Seguridad Pública. Donald Trump acaba de destapar en su Convención en Cleveland, sin tapujos, su visión de “law and order” y de “mano dura” para todos los conflictos internos y externos que enfrenta Estados Unidos. Por esto va a perder, porque en Estados Unidos ya no hay mayoría posible para esta visión de exclusión, racismo, represión y militarismo.

No nos defraude, don Hugo, quédese fiel a su tradición de hablar claro y pelado. Exponga claramente sus conceptos de “mano dura”. Su partido tiene que decidir si quiere entrar en una competencia con el FMLN quién es el más decidido, con menos escrúpulos, para llevar al éxito la política de “mano dura” – o si quiere competir contra el FMLN con una propuesta alternativa e integral: atacar las raíces del problema, con inversión social para incluir en el desarrollo económico la población hoy marginada y sus comunidades.

Por más claras que sean las alternativas, más fácil será que ARENA adopte el rumbo adecuado. Saludos,

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(Mas!/El Diario de Hoy)


 

Carta a Oscar Martínez: Cuidado, los premios a veces engañan

Estimado Oscar:
Por más que nos hemos dado duro polemizando sobre muchos temas donde disentimos, sos un gran periodista. Sos tenaz, escribes con pasión y compasión, sos aventado y honesto. Aunque a veces es insoportable esa prepotencia que parece estar en el ADN de las familias tanto de los Martínez-D’Abuisson como de los del Faro, con tu disposición de correr riesgos (profesionales, y hasta de la vida) te ganaste el derecho a estos excesos.

Te felicito por el premio Maria Moore Cabot que te otorgó la Escuela de Periodismo de la Columbia University de New York. Igual felicito a tu compañera Marcela Zamora por el reconocimiento que sus documentales están ganando en el mundo. Igual me encanta ver a El Faro ganando el premio Gabriel García Márquez, que anualmente otorga la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. Igual me alegro cada vez que veo al Faro investigar temas que nadie más tiene el valor de tocarlos, y cuando leo los reportajes de tus hermanos Carlos y Juan.

Lo simpático de esta generación de periodistas de postguerra que se formaron en El Faro y en la calle es que no emiten mensajes. Ustedes cuentan las historias que necesita conocerse: sobre migración, sobre violencia, sobre pandillas. Y lo más simpático: cuando uno les critica, ustedes se encachimban, pero no lo resienten como delito de lesa majestad. En vez de cortar la comunicación, ustedes invitan a tomar ron y pelear. Así hemos aprendido mutuamente.

Permítanme que les cuente a mis lectores un poco sobre Oscar Martínez. Es el tipo que puso en la agenda periodística internacional el tema de la migración, sobre todo de la travesía por México. Oscar es el reportero que se subió, junto con los migrantes centroamericanos, al tren llamado ‘La Bestia’ para atravesar México, y que documentó los vejámenes que los migrantes sufren a manos de policías corruptos y bandas criminales en México. Oscar también fue uno de los reporteros de El Faro que firmó aquella nota de marzo del 2012 que rompió el secreto sobre la tregua entre pandillas. Fue la primera vez que le critiqué en público, por haber caído en la trampa de sus fuentes en la inteligencia policial que querían sabotear la tregua: Metieron, como es su costumbre, en su filtración de información elementos de desinformación.

Nos peleamos mil veces sobre este punto, pero coincidimos en la importancia del tema. Y la buena noticia es que a partir de ahí, los reporteros de El Faro fueron los únicos que sistemáticamente le dieron seguimiento al tema pandillas, en gran parte gracias a Oscar y su iniciativa de crear un equipo especial en El Faro llamado ‘Sala Negra’.

Oscar Martínez también, junto con Roberto Valencia, destapó la masacre de San Blas, donde un comando élite de la PNC sobrepasó la raya entre lucha antipandillas y operativos de exterminio. Sin esta investigación de El Faro, no existiera la investigación de la Procuraduría de Derechos Humanos, ni mucho menos la que al final abrió la Fiscalía sobre el rol de la PNC en ejecuciones extrajudiciales.
Suficiente mérito para un reconocimiento tan prestigioso como el “Premio Cabot” que otorga una de la mejores escuelas de periodismo. No es que los jurados de estos premios nunca se equivocan: El “Cabot 1994” lo otorgaron a un periodista llamado Mauricio Funes, sin saber que con esto lo lanzaron a la órbita del estrellato, de la soberbia, y de la (presunta) corrupción sin precedentes. Y en 1995 premiaron al periodista Douglas Farah, sin saber que pocos años después iba a convertirse en operativo de desinformación vinculado a agencias de inteligencia… Pero en general no se equivocan: en el ‘hall of fame’ Cabot hay nombres que hicieron grande la profesión del periodismo en América Latina: Teodoro Petkoff, Pedro Joaquín y Carlos Fernando Chamorro, Alma Guillermoprieto….

Así que sólo te tengo que decir una últ ma cosa, Oscar: Estás en este Olimpo porque pateaste calle. Siga siendo el mismo, porfa. Saludos,
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Lea también:

“Se metieron con nuestro oficio”. Conversación de Paolo Luers con Oscar Martínez

(MAS!/El Diario de Hoy) 

 

Carta a Barack Obama: ¿Qué país está dejando

Dear Mr. President:
En caso que no la haya visto, le transmito aquí una carta que le dirigió mi colega Franz Josef Wagner, columnista del BILD – el hombre a quien le robé la idea de la carta como formato de la crítica periodística.

La carta dice así:

Querido Barack Obama:
En 2009 usted se convirtió en el primer presidente negro de Estados Unidos.
La mala palabra con N, Nigger, perdió las elecciones. El racismo perdió las elecciones. Nació una América nueva del color del arcoíris. Un negro en la Casa Blanca. Pareció que el mundo estaba cambiando.

Lástima que no fue cierto.


En los retenes de tráfico, policías blancos matan a tiros a motoristas negros. Un negro toma venganza matando a tiros a policías blancos.


Todo comenzó con un operativo rutinario: La policía para un vehículo, porque no funcionaban sus luces traseras. Pero luego, la escalada.


Vía smartphones y livestream nos convertimos en testigos oculares. Los disparos, la muerte, la brutalidad. Nos da asco ver al policía con su pistola. Los policías tienen body cameras, la copiloto de la víctima tiene su smartphone.


En Facebook podemos escuchar: “¡Sir, le pegó 4 tiros a mi novio! ¡Sir, él solo quiso sacar su licencia…!”


El único pecado del muerto: Sus luces traseras rotas. Y ser negro.

¿Qué país nos dejando, estimado Barack Obama?

Cordialmente, Franz Josef Wagner
Pero el problema es aún más profundo, y más preocupante: Luego de dos elecciones que usted ganó, ¿cómo explicarse que un racista como Trump tiene tanto apoyo popular que ahora está cerca de la Casa Blanca? ¿Y que este apoyo no lo tiene a pesar de sus tendencias fascistas, sino gracias a exponerlas abiertamente?

Usted no tiene la culpa de la violencia policial contra los jóvenes de las comunidades negras y latinas. Tampoco del ascenso de Trump. Ambos fenómenos son reacciones del racismo contra su supuesta superación, simbolizada por un hombre negro en la Casa Blanca.

Las balas contra jóvenes negros son contra usted, presidente. La campaña de intolerancia de Trump es contra usted, presidente.

No sé qué va a hacer en los 5 meses que le quedan para que la violencia, el racismo y la intolerancia no triunfen en Estados Unidos.

Le deseo éxito.
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(MAS!/El Diario de Hoy)