Columna transversal: ALÓ, CANDIDATO. O MAS BIÉN: ALÓ, LES HABLA EL CANDIDATO...

Escuché hoy el programa “Bola al Centro” del Chiri Rivas en la 102.nueve. Cuatro periodistas y un candidato. Mauricio Funes versus su antiguo gremio. Ganó el candidato. Habló más que los cuatro periodistas juntos. Mauricio Funes es como aquellos jugadores de ping pon o tenis que juegan tan defensivos que sacan de quicio y dejan sin juego a los jugadores más elegantes, más ofensivos.

Ganó por puntos, porque los periodistas tienen miedo a enfrentarlo. No entiendo porqué. ¿Será que estén pensando que puede ganar y quieren quedar bien con el futuro presidente? ¿O es una cuestión del political correctness? ¿Será que no aguantan la idea que piensen que están tratando mal al candidato Funes, que son parciales, que son sumisos a los poderes fácticos?

José Luís Sanz, en otras circunstancias tan brillante, en este debate casi nunca llega a desarrollar su juego ofensivo. Mauricio Funes se las corta, poniéndole de antemano en la posición -para José Luís inaceptable- de tener prejuicios. Es demasiado buena gente. Igual el Chiri, igual Rafael Domínguez. Y el cuarto, Oscar Tenorio, ni se atreve a hablar...

Para enfrentar a alguien tan defensivo como Mauricio Funes (y tan agresivo en su defensa), se necesita malicia, decisión, agudeza. Y persistencia en las preguntas. Esto no es oficio para buena gente.

Por ejemplo, cuando Funes habla de sus conversaciones y coincidencias con ¨los empresarios” (agregando “bueno, ellos me pueden desmentir”), José Luís Sanz le hace la pregunta obligatoria: “¿Cuáles empresarios? Para que le pueden desmentir, necesitamos nombres.” Funes dijo un nombre, uno sólo: Roberto Kriete. Y nadie de los demás le ayudó a Sanz, haciendo las otras preguntas de rigor: ¿Y los demás empresarios, quiénes, cuándo, qué hablaron, en qué quedaron?

Cuando Funes se quejó que “los medios están invisibilizando a los candidatos del FMLN”, los periodistas le contradijeron, pero nadie le dijo que lo peor para un candidato es este tono llorón, asumiendo la posición de víctima…

Mauricio ganó por puntos, claramente. Sin embargo, me parece que este tipo de triunfos es pírrico. Simpatía no genera. Más bien anticuerpos. ¿Alguien cree que los salvadoreños, después de la experiencia con Paco Flores, quieren otro presidente que habla sin escuchar y sin parar? No creo.

Regreso de Venezuela donde encontré a un presidente televisivo que produce cadenas nacionales de seis horas interminables y fastidiosas. Que hace homilía todos los domingos en televisión. En un programa que se llama “Haló, presidente”, pero que debería llamarse “Haló, les habla su presidente”, porque nunca escucha, nunca pregunta, sólo habla, sermonea, predica, ordena.

Los periodistas no deberían permitirle al candidato -a ningún candidato de ningún partido- que se apodere de sus programas para sermonear. Los espacios periodísticos son para cuestionar, para obligar al entrevistado a la precisión, a la transparencia, no para prestarle tribuna para sermonear. Tampoco son para emboscar. Son para interrogar, son para cuestionar, son para aclarar dudas, son para crear transparencia. Por favor, ¡hagan su trabajo, colegas! No se dejen intimidar por las denuncias preventivas, no traten de ser políticamente correctos, nada más profesionales.

UNA TARDE OTOÑAL DE BASKETBALL

waltermonge@comisioncivicademocratica.org

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El Otoño con sus nubes grises y vientos de soplidos árticos, ha hecho finalmente su retorno a nuestras vidas en la capital de los Estados Unidos. Los días son cada vez mas cortos, los admirables colores de las hojas amarillas, anaranjadas y rojas se desvanecen día a día de los árboles, al volar sutiles en la brisa. En un par de semanas el cambio de hora nos marcara el inicio de nuestra época invernante, la cual se alargara hasta el próximo Abril.


El inicio del otoño, es sinónimo de basketball. Para quienes disfrutamos de este deporte, es un momento de análisis sobre lo que esperamos ver en los nuevos jugadores de los Washington Wizards y los Dallas Mavericks, quienes se enfrentaron esta tarde continuando la agenda de pretemporada que ha iniciado esta semana y que trascenderá en los próximos meses hasta en Junio, cuando se corone a un nuevo campeón de la Asociación Nacional de Basketball (NBA, por sus siglas en Ingles)


Esta tarde otoñal, recibimos muy eufóricos con aplausos, silbidos y gritos desde los asientos del Patriot Center en la Universidad George Mason en Virginia, a nuestros héroes deportistas, Gilbert Arenas, Antwan Jamison, Caron Butler, Brendan Haywood y DeShawn Stevenson, titulares de nuestro equipo local. Así como también, a las súper estrellas Dirk Nowitsky y Josh Howard del equipo visitante. Obviamente la mayor atención fue hacia Gilbert Arenas “Agent Zero”, quien sufrió una lesión al final de la temporada pasada que le imposibilito terminarla. Gilbert, es una inspiración para muchos, debido a sus orígenes llenos de adversidad y su convicción a triunfar, llegando al súper estrellato de una liga muy competitiva y que ahora muy merecidamente goza.


El ambiente se encontraba lleno de emotividad, exaltado por el estruendoso ritmo de canciones como “Kashmir” de Led Zeppelín, que instrumentalizaba en vivo a la perfección con sus violines, saxofones, trompetas, flautas, trombones, guitarras y otros instrumentos de percusión la banda “ Green Machine”, de la Universidad George Mason. Era una fiesta que disfrute junto a mis dos hijos, quienes desde los 4 y 6 años respectivamente, tuvieron la oportunidad de ver jugar a Michael Jordan con los Wizards y se hicieron seguidores del equipo desde entonces.


Mientras el partido inicio y observábamos cuidadosamente cada jugada de “Agent Zero”, una realidad vino a mi vista. Esa realidad, era una silueta muy robusta, cincuentona, con faz humilde, mirada noble, de gestos cansados; vestía una gabacha y uniforme, en su mano derecha sujetaba una escoba y en la otra una pala manual basurera. Dedicada, sin importarle en lo mínimo el partido, concentraba su atención en el suelo de los graderíos, recogiendo uno por uno, pequeños papeles o envoltorios. Entre el bullicio de la gente al levantarse de sus asientos por una canasta de Gilbert, en ella observe un aislamiento increíble de ese mundo. Parecía ida en su propio universo. En un intermedio, nos dirigimos a comprar unas pepsis y unos hot dogs, cuando la encontré en el pasillo y no pude contenerme de saludarla y preguntarle cuál era su país de origen. Sin sorprenderme, confirmo mis sospechas de que era compatriota. Con una sonrisa tierna y con su acento inconfundible de la zona oriental del país, conversamos.


Al regresar a nuestros asientos, en los altoparlantes, se escuchaba la canción de U2 “Beautiful Day”. En realidad era un día muy bonito para todos, incluso para esa persona, quien a través, de ese trabajo, tiene la oportunidad de salir adelante con un sueldo muy honroso, ($14 dólares la hora), a pesar que estudió solo hasta tercer grado; tiene la oportunidad de ayudar a su familia en El Salvador, de educar a sus hijos, de visitar el país cada año. Mientras continué, disfrutando el partido, pensé mucho en la estructura socio económica de lo que ese partido de basketball significaba. Allí, nos encontramos personas con salarios desde $14 hasta $144,000 dólares la hora, algunos con muy poca educación y otros hasta con múltiples PHD’s. Algunos trabajando y otros entreteniéndonos. Pero como punto común entre todos, fue identificable el valioso hecho de tener la oportunidad de vivir en Prosperidad. Por supuesto, prosperidad en diversos niveles, pero hasta en el considerado mas bajo, muy honroso.


Esa prosperidad, es una realidad debido a la estructura de gobierno, la cual dentro de sus funciones principales mantiene niveles de corrupción mínimos, un uso muy efectivo de los fondos públicos y la aplicación de la ley imparcialmente. Tres puntos que en nuestro país son todo lo inverso. Obviamente, para llegar a este nivel de exitosa funcionalidad gubernamental, ha existido una evolución inmensa en la sociedad, la cual aun continua en ese proceso de perfección. Sin embargo, un día se inició el proceso, debido al coraje de personas que amaron a su país, lo enderezaron y lo encaminaron en lo que es hoy.


El discurso político en El Salvador debería enfocarse en esos tres temas principalmente, de manera que pudiera dar origen a un liderazgo patriótico nuevo, que sea promotor de un cambio sustancial que genere confianza en el pueblo y a la vez propicie la oportunidad de dirigir la nación a una estructura de superación intelectual, social y económica, para cada ciudadano, así, un día la travesía hacia el norte del continente, no sea la apuesta para el porvenir del país, como lo es ahora.


El partido de basketball ha terminado, los rostros de la mayoría de quienes atendimos son de complacencia, Washington derrotó a Dallas y con la Green Machine entonando Neil Diamond’s Sweet Caroline, nos dirigimos complacidos hacia la salida de la arena, satisfechos de lo vivido en esta tarde otoñal de basketball.


Mis hijos salieron inspirados por el juego de Agent Zero, mas en mi, la inspiración estaba en la actitud de esa amable compatriota quien me hace sentir muy orgulloso de ser parte de un pueblo luchador y tenaz.

Los bosques del norte no de la guerra

El reportaje publicado en el Dominical de La Prensa Gráfica titulado “Los bosques de la guerra” me alegró y entristeció al mismo tiempo. Me alegra ver publicadas noticas ambientales un poco más de fondo, que sean sobre el área “verde” del medio ambiente y no solo sobre contaminación, permisos y desastres. Pero me entristece que el análisis sea superficial y que los titulares sean tan malos, da la impresión que el artículo habla sobre que una consecuencia positiva de la guerra es el aumento de los bosques en El Salvador, esto es una sobre simplificación.

El aumento de los bosques en El Salvador es difícil de medir con los datos presentados y sobre todo no se le puede atribuir a la guerra su aumento, sobre todo en genérico. Los estudios en la actualidad, sobre todo después de la guerra, han aumentado por tanto nuestra información es más completa. Esa es una de las explicaciones por la cual tenemos más reportes de fauna silvestre y un mejor entendimiento de que se considera un bosque. Como bien cita el artículo, en los actuales mapas de vegetación se incluye como bosque a los cafetales y otras actividades productivas, que aunque importantes proveedores de servicios ambientales, difícilmente se pueden comparar con los bosques naturales o recuperados.

También hay que entender que el concepto de bosque esta muy mal empleado. Comúnmente asociamos este concepto a grandes extensiones arboladas, que se vean verdes. Bosques como San Diego-La Barra en los alrededores del Lago de Guija no son considerados como tal, por ser cafés y secos. La percepción común es que los matorrales naturales, los morrales o algunas extensiones de sucesiones sobre rocas no son naturales, por tanto carecen de importancia. Esto es falso, la vegetación que existe en esos lugares es la que naturalmente debería de existir, por tanto es también un objeto de conservación.

Así que el aumento de la cobertura forestal no equivale al aumento de la vegetación natural. Es esto último lo que deberíamos de buscar. Podemos tener muchos árboles y tener un bosque desierto, que dentro de él no exista un solo animal o no preste todos los servicios ambientales necesarios, un bosque es más que arboles grandes. Por eso es que cuando escucho de proyectos de reforestación o “plantemos un arbolito por el medio ambiente” me alegro por la medida educativa, pero el reto de verdad es la recuperación de la vegetación natural. Por ejemplo como han hecho en el área natural protegida de Chaguantique.

El aumento de bosques de pino-roble en el norte de El Salvador es un éxito de una combinación de factores y no todo esto se debe a la guerra, en sí. Porque las bombas y el napalm seguramente no son la receta para la regeneración de bosques. La migración que ocurrió si ha sido un factor muy importante para la recuperación de zonas como La Montañona, Cinquera o el norte de Morazán, pero no es la única explicación. Las remesas han provocado un abandono de las actividades agrícolas, quedando más “tierras ociosas” donde ha ocurrido regeneración natural, pero tampoco es toda la explicación de este fenómeno.

Yo trabaje algunos años como el enlace del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales para la zona norte del país. Y algo que siempre me asombro es el grado de conciencia, organización y sistema comunitario de las poblaciones del norte. Esto si es radicalmente distinto del resto del país. Porque existen muchas otras zonas, como por ejemplo en La Paz donde ha existido una alta migración post-guerra y una de las tasas de remesas más altas del país y no existe una recuperación ambiental como la del norte.

La organización social del norte de El Salvador, ha creado comunidades que han buscado alternativas de solución a sus problemas pensando en el territorio, esta organización es un factor muy importante para la conservación de estos territorios. Ejemplos de comunidades campesinas u organizaciones de base, que han decido conservar sus bosques y rentabilizar la conservación mediante actividades turísticas o de otras índoles las encontramos en Río Sapo (norte de Morazán), La Montañona (Chalatenango) o Cinquera (Cabañas), por mencionar algunas, estos son verdaderos ejemplos de gestión sostenible del territorio. Donde hace falta mucho esfuerzo y muchos más recursos, pero si son los principales responsables de que existan los bosques del norte.

Estos bosques que no son de la guerra sino del proceso de paz, tienen que servir de ejemplo para la estrategia ambiental más importante de El Salvador, la recuperación de hábitat y la conservación de tierras privadas. El norte que tiene las fuentes de agua más importantes del país, que tienen una organización social envidiable son los un ejemplo para el resto del país. Estos bosques del norte tienen peligros al acecho, como la extracción minera y otros proyectos, los fondos de Milenio tienen que actuar para preservar estos valores, no para que retrocedan. Es estratégico.