Mostrando entradas con la etiqueta El Nacional (Editorial). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Nacional (Editorial). Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de abril de 2009

Terrorismo judicial

Que un tribunal haya pasado despectivamente por encima de todos los procedimientos legales, que haya pisoteado hasta el cansancio el derecho a la defensa, que haya desconocido los testimonios de los testigos y que, incluso, la Fiscalía se atreviera a tergiversar la declaración de uno de ellos para así poder condenar a penas crueles e infames a los comisarios de la Policía Metropolitana, sólo nos revela el pantano moral en que está hundida la justicia bolivariana.

De aquella revolución chavista que se atrevió a tratar de limpiar el poder judicial a este mamotreto que tenemos hoy no sólo hay un abismo inmenso, sino una desmoralización total y absoluta.

Ya no es ni Poder ni mucho menos Judicial: es un adefesio integrado por una larga fila de funcionarios arrodillados, como si estuvieran pagando penitencia para que no los alcance algún día la brutalidad militar, con la boina roja en la cabeza para así amordazar las ideas y, de paso, colocarle esposas a la dignidad personal, a la ética y a la práctica jurídica.

Cuando se condena a alguien (como es el caso de los comisarios de la Policía Metropolitana) sin cumplir con los requisitos que manda la ley, en un juicio a todas luces amañado desde sus inicios y tomando ventajas de la indefensión de las víctimas ante lo que públicamente ha deseado el Presidente de la República, entonces podemos hablar de una nueva forma de terrorismo judicial.

Un terrorismo que tiene su base principal en el hecho de que los ciudadanos pueden acudir a los tribunales a dirimir sus conflictos siempre y cuando no afecten la sensible piel del Presidente de la República. En caso contrario, de nada vale tener un buen abogado, cumplir con los requisitos judiciales exigidos o demostrar la inocencia con un alud de pruebas. Está condenado de antemano, a menos que haga una autocrítica pública y, como en la desaparecida Unión Soviética o en la Cuba actual, se reconsidere su caso.

Los venezolanos no somos ni soviéticos ni cubanos: somos, valga la redundancia, demócratas convencidos y militantes persistentes de la vigencia de las libertades. Que se haya condenado "a 17 y 30 años de cárcel a 3 comisarios y 6 policías metropolitanos acusados de asesinato de manifestantes", sólo nos demuestra la capacidad del régimen de engañarse a sí mismo, de manipular los hechos ocurrido el 11 de abril de 2002 y querer darle protección a los verdaderos asesinos. Y eso sí es judicialmente grave.

Lo peor es que el Gobierno y el presidente Chávez ni siquiera tomaron en cuenta los testimonios de los periodistas que estaban en el lugar de los hechos. Mientras los chavistas estaban acurrucados de miedo en Miraflores y sus alrededores, los periodistas se jugaban la vida ante los disparos que se hacían desde el edificio La Nacional, sede alterna de la alcaldía de Libertador. Los muertos cayeron de espaldas (en ángulo norte-sur) en la avenida Baralt, y los disparos no eran precisamente de armas cortas. De eso hay cantidad de fotos para identificar a los asesinos.

(Editorial de El Nacional, Caracas)

viernes, 28 de noviembre de 2008

Hugo pulverizado

Las estimaciones de los analistas, tanto del lado del oficialismo como de la oposición, fueron atinadas en la mayoría de los casos, como se comprobó luego del primer boletín del CNE. Pero del lado de los voceros del Gobierno, empezando por el Presidente, sólo se gritaron durante la campaña mentiras y exageraciones sobre la gran victoria que obtendría el PSUV en estos comicios regionales y municipales.

"Los vamos a pulverizar", chillaba a cada rato el Presidente refiriéndose a la oposición, y para risas y mamaderas de gallo de los venezolanos, apenas pudo pulverizar a sus antiguos aliados civiles y compinches militares. De manera que aquí cabe muy bien el refrán de que la culpa no es del ciego sino de quien le da el garrote. Y el garrote lo entregaba bien engrasado el propio Chávez.

Estas gobernaciones "rescatadas" de manos de los mentados "traidores al chavismo" no constituían ni habían constituido en el pasado territorios de la oposición, ni mucho menos. En todo caso, tanto Sucre como Aragua se trataba de dos gobernadores regionales cuyos liderazgos y mandatos eran anteriores a la llegada del chavismo al poder. Cuando Chávez inventó la trampa de "relegitimarse" para así prolongar indebidamente su tiempo en la presidencia, tuvo que permitir la reelección de todos los gobernadores, y así se hizo.

Desde ese momento se dio inicio a una alianza política que se mantuvo por años, y que sólo se rompió cuando Chávez les quiso pasar militarmente la aplanadora a la hora de escoger a sus dos candidatos. Ahí no hubo consulta alguna. Ni Didalco Bolívar ni Ramón Martínez aspiraban a la reelección, de manera que en Aragua y en Sucre ganaron los candidatos más apreciados por los votantes, como era lógico, y los venezolanos hoy deben respetar ese criterio mayoritario. Entonces, ¿quién pulverizó a quién? Quizás, a lo mejor, o tal vez, se pulverizaron entre ellos.

Pero el Presidente de la República no impidió que la oposición pulverizara a Diosdado Cabello, el hombre que le cargaba el maletín a Chávez y lo esperaba, pacientemente, en la parte de afuera de las reuniones mientras Chávez cuadraba alianzas con la oligarquía. Como para que no hubiera testigo militar de sus trapisondas. A su hombre de confianza no le bastó el paraguas presidencial y le llovieron tantos votos en contra que provocaron un deslave en el corazoncito de Hugo. Ojitos lindos se volvió ojitos feos.

Y en Petare ahora resulta que los votos de la clase media son venenosos, le hacen daño a la revolución bolivariana, no tienen el equivalente real e igualitario respecto a los otros votos de los venezolanos. Según el "demócrata" Hugo Chávez, sólo su gente "sabe votar", y el resto del país sufraga a tientas y a locas, guiado por las malas influencias de los medios de comunicación, de la CIA o de la oligarquía y los terratenientes. ¿Y cuantos terratenientes hay en Petare? ¿Y cuantos ladrones y corruptos hay en el PSUV y en Pdvsa? Sería bueno saberlo.