Carta a los dos partidos grandes

Distinguidos miembros del Politburo y del Coena:

Me imagino que la decisión de juntar los votos de los dos partidos grandes para bloquear las candidaturas independientes la tomaron ustedes en los cuarteles generales partidarios, no los diputados solos...

Nuevamente, pusieron el interés de los partidos encima del interés del país y de la democracia. Interesante: cuando se ve cuestionado el poder de los partidos, hasta los adversarios se juntan para defender la partidocracia. Ya no es izquierda contra derecha, sino los partidos contra la sociedad.

Ustedes nunca quisieron abrir el camino a las candidaturas independientes, lo abrió a la fuerza la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema. Ahora ustedes lo volvieron a cerrar, por lo menos pusieron tantos obstáculos que ya nadie podrá pasar.

Por lo menos ningún ciudadano de verdad independiente. Los únicos que podrían pasar son candidatos satélites de los partidos grandes (o de otros grupos de poder), candidatos satélites como estos que el Frente ya está preparando: los dirigentes del ‘Movimiento Social’ Dagoberto Gutiérrez o Miguel Alemán, y los pastores William Chamagua y Carlos Rivas. ¿Quién podrá reunir 20 mil firmas en 25 días, si no tiene el apoyo de un aparato con pisto, activistas e influencias?

Bloqueados de esta manera todos los candidatos de veras independientes y autónomos, y con una oposición dividida y debilitada que no tiene ninguna capacidad de crear y manejar movimientos y candidatos de fachada, los únicos que podrán hacer uso de las candidaturas no partidarias será el FMLN, con sus múltiples movimientos satélites - y tal vez el crimen organizado con su pisto...

Tamaño autogol de ARENA. Y los ciudadanos, con esta ley aprobada por ARENA+FMLN, quedan nuevamente afuera y colgados de la brocha...

Les felicito por su nueva victoria en defensa de la partidocracia.

Paolo Lüers

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Mala costumbre

Yo tengo la mala costumbre de fumarme un cigarro antes de irme a dormir. Es una muy mala costumbre, es malo para mi salud, es una práctica que la mayoría de colegas ambientalistas y biólogos me recrimina. La tengo, es mi costumbre. Eso no la hace buena. La costumbre de los salvadoreños de reventar cohetes en navidad, es un rito muy arraigado ya. Pero porque exista no lo hace bueno. Así como yo tengo que dejar de fumar, El Salvador tiene que dejar su vicio.

Es un vicio perjudicial, en estos momentos que tan sufrido ha estado el año en la economía, vamos ahora a tirar dinero, por una explosiones de diversión. ¿Es esta nuestra diversión navideña? Explotar pólvora, o ¿es el reunirnos con nuestra familias, pasar como una comunidad y compartir alimentos juntos? Sin lugar a dudas creo que la segunda es la cuestión más importante.

No te compres unos pesos de explosiones, dale la alegría a los tuyos con un regalo. Compartan unos tamales, un pan con chumpe o cualquier otra costumbre que tengan. Es una manera de invertir nuestro dinero en lo más importante que tenemos, la familia. No en el fugaz riesgo de unas cuantas luces.

Es una costumbre barbárica que todos los años arroja innumerables niños quemados, hasta se vuelve morbosa mientras vemos las noticias del día siguiente con el recuento de niños quemados. No es posible que esta costumbre no pueda ser rota. Hay costumbres salvadoreñas que las hemos cambiado. Si no, vean el cambio que ha tenido El Salvador con el consumo de huevos de tortuga. Desde que se comenzaron a plantear serios esfuerzos por evitarlo, ha descendido considerablemente, si hay algunos que todavía lo hacen pero el cambio ha sido grande.

Con el consumo de huevos de tortuga también argumentaban que se perjudicaría la economía de los pobladores de la costa, pues se han encontrado soluciones para que no se vean afectados, alternativas productivas, contratos para que se vuelvan protectores en vez de saqueadores y muchas otras medidas más. El Salvador lo está logrando. Pero el paso más significativo es en la mente de los salvadoreños, ya sabemos que esa costumbre es inconveniente, el abuso que realizamos en el pasado nos pasa ahora la cuenta con la prohibición del consumo. Lo mismo puede pasar con los fuegos artificiales.

La economía de los productores nacionales de fuegos artificiales ya fue afectada, la mayoría de productos ahora son importados de China. Con hacer la vista a un lado ya no están protegiendo la economía nacional, sino la China. Los importadores de fuegos artificiales encontrarán otras maneras de hacer negocio, no se puede respetar un negocio que cause niños quemados, contaminación y despilfarro.

El uso de este tipo de productos debería de estar mucho mejor regulado, porque la infinidad de niños quemados demuestra que los padres no han podido tener el control necesario para cuidar a sus hijos. En este caso si es necesario la regulación.

Pero sobre todo el poder de cambiar esta costumbre está en nosotros. Podemos decir no consumir más este tipo de productos y tener una navidad en familia o podemos decir continuar estas costumbres incivilizadas.

Desde todos los puntos de vista esta costumbre no tiene sentido. Y si yo puedo con mis malas costumbres también pueden el resto de los salvadoreños. Si yo puedo quitarme la costumbre de fumarme un cigarro antes de dormir, ustedes pueden tener una navidad donde la fiesta sea la música, el baile, las conversaciones en familia y los niños abriendo regalos. ¿Hacemos un trato?

Carta a los diputados

Padres y madres de la patria:

Parece que hoy quieren aprobar una ley que manda a los motociclistas a llevar el número de su placa impreso en sus cascos y en unos chalecos obligatorios.

Les están dando la paja que esto es necesario porque hay delincuentes que usan motos para asaltar, incluso para asesinar.

Vaya, también usan carros para delinquir.¿Y por esto vamos a obligar a todos a llevar pintado su placa en el techo del carro, para facilitar la detección y persecución desde los helicópteros? ¿O llevar un GPS que permite a la policía saber siempre (y en tiempo real) adónde anda cada carro?

También los maleantes usan casas para secuestros y otros crímenes. ¿Y por eso vamos a obligar a todos los ciudadanos que lleven los números de DUI pintados en la fachada y en el techo de su casa?

Si ustedes actúan con esta lógica perversa que todos somos sospechosos, ¿cuál es el siguiente paso? ¿Que todos llevemos, de una vez por todo, un tatuaje con los números del DUI y de la placa del vehículo? Pero no decentemente escondido en la nalga, donde sólo lo ve quien tiene derecho de bajarnos los pantalones. No, visible para la autoridad: estampado en la frente. Por lo menos hasta que la tecnología sea suficientemente avanzada para que a los recién nacidos, de una sola vez, les metan un chip con todos los datos y con GPS, para poder controlar quien es quién y por donde anda... Así se ahorran de un sólo el lío de emitir DUIs y carnés de menores...

No sean ridículos, diputados. ¿Cuántos motociclistas son delincuentes? ¿Será uno de cien? ¿O más bien uno de mil? ¿En la práctica, qué pueden lograr con esta ley que va a estigmatizar a miles de motociclistas? Nada. Sólo dar un paso más al Estado total que sabe todo, ve todo, controla todo...

Por favor, diputados, hagan uso del sentido común.

Paolo Lüers

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Columna transversal: ¿Qué pasa a El Faro?

Entro a El Faro un martes 14 de diciembre y el editorial es el mismo que veo desde el 6 del mes. Hay cinco columnas de opinión, todas del 5 o del 6 de diciembre, o sea entre 9 y 10 días desfasados.

El tradicional "plato fuerte" de El Faro, la Plática, es la misma con Ricardo Navarro que leí hace 12 días, el 3 de diciembre.

En la sección "El Faro Académico", la más reciente entrada data del 3 de mayo del 2010, pero viéndola bien, se trata de una columna de opinión de Luis Fernando Valero. La penúltima entrega de "El Faro Académico" data del 29 de marzo del 2010, pero se trata de la versión corta de un artículo del autor israelí Or N. Rose, publicado en Israel en 2005. La anterior entrada de "El Faro Académico", de Robert Kaufman, data del 13 de enero de 2010, pero se trata de la versión corta de una artículo publicado en Estados Unidos en 2007. La sección "El Faro Académico" fue inaugurado el 14 de noviembre de 2009 con la reproducción de un trabajo de Gerardo Marín sobre Martin Baró, publicado en Estados Unidos en 1991.

Las últimas cartas al editor publicadas en El Faro datan de mayo del 2010. El lector interesado encuentra también cartas al Faro de los meses diciembre 2009 y enero 2010. ¿Será que desde entonces nadie ha escrito a El Faro?

La sección cultural "El Ágora" -otro ingrediente con el cual El Faro hizo una marcada diferencia a los periódicos salvadoreños con poca atención a la cultura-, contiene exclusivamente cables de AP. La última entrada de un ar-ículo escrito para "El Ágora" data del 17 de noviembre, una recensión de Elmer Menjívar sobre la puesta en escena de Bernarda Alba por parte de Esartes de Suchitoto. Un mes sin notas culturales escritas para El Faro...

Una de las mejores secciones de El Faro es "Especiales", que son reportajes. Entramos a la sección y las últimas entradas datan de junio del 2010. El último reportaje especial, titulado El Investigador y escrito por Carlos Martínez, me lo perdí: Lo vi anunciado la semana pasada, pero cuando entro hoy (martes 14 de diciembre), ya no hay rastro de él en el sitio de El Faro. No sé si desapareció por que lo quitaron o simplemente por inoperancia técnica del sitio.

Sobre la cual hay bastante que hablar. Ya no existe archivo accesible de "El Faro". Lo más valioso de El Faro, el archivo de años de Pláticas, ya no existe o no es accesible. El archivo de las "Pláticas en Punto Literario" y de las "Pláticas en Marte" ha desaparecido. De las decenas de "Pláticas en La Ventana", son accesibles solamente las últimos cuatro de enero/febrero 2009.

Para tener acceso al archivo de El Faro, hay que dar complicadas vueltas por el sistema de búsqueda. En el sitio ni siquiera existe un botón de acceso al archivo. Con razón. Porque cuando uno logra entrar vía búsqueda, se da cuenta que sólo existen (o es accesible) los archivos de los años 2006, 2007 y 2008. Los anteriores no existen. Del 2009 sólo hay un archivo sobre elecciones. Y del 2010 no hay archivo disponible.

Toda la documentación de otra sección de El Faro llamada "Encuentros-la cena política de El Faro" ha desaparecido de la memoria, no sólo de El Faro, sino del ciberespacio. Más de cien debates organizados por El Faro con los actores políticos del país, patrocinados por el PNUD, han dejado de existir, porque El Faro decidió no seguir haciendo accesible esta memoria. Ni siquiera para Google siguen existentes estos archivos. Por suerte existe un libro que recoge lo más importante de estos Encuentros... ¿Pero para quiénes es accesible este libro?

¿Qué pasa con El Faro? Siguen publicándose notas muy importantes en este periódico digital. Investigaciones que nadie más hace. A veces son excelentes, a veces no. El Faro sigue teniendo reporteros valientes y creativos -como Edith Portillo, Carlos Martínez y Daniel Valencia-, que aportan mucho al periodismo salvadoreño. Ex-integrantes de El Faro como Edu Ponces y Oscar Martínez han publicado en sus páginas investigaciones sobre la represión a los migrantes centroamericanos en México, que ningún otro medio ha sido capaz de generar. Sigue habiendo en la sociedad salvadoreña una demanda por lo que El Faro prometió y aportó al país. Ojalá que los signos de decadencia observados en esta revisión de El Faro se puedan superar.

(El Diario de Hoy)

Carta a Julian Assange de WikiLeaks

Dear Julian:

Te tienen preso por pervertido, porque te pisaste al State Department. Espero que salgas pronto, porque hay mucho trabajo que hacer.

Lo de los cables de las embajadas gringas fue un buen inicio. Todos nos divertimos leyendo sobre la esquizofrenia de nuestro gobierno y sobre las payazadas de ‘líderes’ ceremoniosos como Berlusconi y Chávez, Ortega y Evo, la Kirchner y Gadafi.

También entre los cables que ‘desclasificaste’ hubo muchos que nos hicieron reír de la basura que algunos embajadas pasaron a Washington: chambres, noticias de los periódicos, análisis jalados de los pelos, malas interpretaciones políticas. Como esta paja que mandó la embajada en San Salvador que Funes iba a romper con el FMLN...

Espero que, una vez que salgas libre, te dediqués a ‘desclasificar’ los cables de las embajadas de salvadoreñas, cubanas y venezolanas. Aquí estamos ansiosos de saber en qué términos habla Pablo Prada, el embajador cubano en El Salvador, sobre la ética de Mauricio Funes y sobre las estrategias del FMLN. También quisiéramos saber cómo en sus informes confidenciales se expresó sobre nuestra primera dama o sobre el ex-presidente Saca el señor Wladimir Ruiz Tirado, quien hasta hace poco fue emisario especial de Hugo Chávez ante el FMLN y la República de El Salvador.

Pero por favor, Mr. Assange, no se olvide de publicar los cables que nuestra cancillería está recibiendo de sus emisarios en Washington, Cuba, Managua y Caracas. Cables sobre las evaluaciones que nuestros embajadores están haciendo sobre la situación de derechos humanos en Cuba, sobre la oposición en Venezuela, sobre los negocios de la familia Ortega...

De todos modos, usted ahora tiene muchos amigos en las izquierdas del continente: Piensan que WikiLeaks es una operación para desenmascarar al imperialismo yanqui. Quiero ver cómo reaccionan cuando usted empiece a publicar los mensajes confidenciales de la internacional del socialismo del siglo 21, destapando sus estrategias y conspiraciones...

Vaya, don Julian, ¡manos a la obra!

Saludos de Paolo Lüers

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La lluvia como espectáculo

No digan que no.

Esto de ver al Presidente vestido de Rambo, y promocionando con vehemencia que él tiene un corazón cristiano, ya es un espectáculo. Casi se siente que, para ser gobierno, necesitan disfrazarse. En medio de la tragedia, no quieren que una colchoneta sea sólo una colchoneta sino, además, una pieza publicitaria.

No les gusta la solidaridad sin adjetivos. Chávez está desesperado porque la lluvia también tenga ideología.

Cualquier uso de la miseria ajena resulta indignante, inmoral, imperdonable. Pero eso no puede ser una excusa para suprimir los cuestionamientos, para censurar rápidamente cualquier denuncia. No toleran el más mínimo señalamiento. Es cierto que tardaron en aceptar las dimensiones de la tragedia. Sólo aparecieron cuando ya era inevitable. Todavía el primero de diciembre, el Presidente no era una presencia activa bajo la lluvia.

Todavía, en el estadio de Mar del Plata no sabían si Chávez iría o no a actuar ante las multitudes, para cerrar, en un espacio alternativo, la cumbre de mandatarios que se realizaba en Argentina. Ojalá el Gobierno reaccionara ante las emergencias con la misma velocidad y eficacia que reacciona ante la crítica.

Porque ahora están indignados. Se remueven, se agitan, se rasgan la retórica. No soportan, por ejemplo, que el gobernador de Miranda pronuncie ni siquiera tres puntos suspensivos. Les parece un crimen que diga algo, que opine, que se atreva a expresar lo que piensa, en medio de toda su actividad frente al desastre.

Actúan como si el trabajo de Capriles, en el cumplimiento de su deber, fuera una agresión. Su miedo los delata. Por eso la acusación suena tan delirante: "Quiere ser presidente", denuncia Chávez, como si eso pudiera descalificarlo de manera inmediata. Como si eso fuera un pecado. Como si fuera un deseo prohibido.

No deja de ser revelador: para alguien que sueña con vivir y morir en la Presidencia, la genuina aspiración de cualquier otro venezolano a ese mismo cargo es casi un delito. Por eso, para el oficialismo, la diversidad siempre será una amenaza. Sólo saben administrar el poder a la defensiva. Eso define su tipo de gerencia pública, su manera de hacer política. Mientras seguía cayendo la lluvia, nombraban a sus compinches en el TSJ. Esa era su verdadera emergencia.

Lamentablemente, el país es rehén de la polarización. Y eso es parte de una pobreza que no registra el Instituto Nacional de Estadística. De nuevo, asistimos a una oportunidad perdida. La desgracia colectiva, que debería producir otro tipo de pensamiento y de acción, no logra escapar de la dinámica de la confrontación. Los damnificados también son víctimas de un Estado discrecional, que tiene un color definido y que cobra un peaje político.

Pero intentar aprovecharse de las tragedias no es tan sencillo. A la larga, esto siempre tendrá consecuencias. Estamos ante un fenómeno natural sin precedentes, y a todos, empezando por el Gobierno, nos toca invocar el consenso y tratar de convocar la mayor suma de esfuerzos para afrontar las urgencias.

Cualquiera que intente lo contrario, también quedará desnudo.

¿Qué nos dijo, esta semana, el Presidente? ¿Cuál fue su mensaje, en medio de la emergencia? Nos dijo que Cristo está con él. Nos dijo, también, que él solamente está cumpliendo el papel que Bolívar le asignó en la historia. Nos dijo, además, que el pueblo es su amor eterno, que le dedicará al pueblo todo lo que le queda de vida.

Nos dijo que los dueños de los fundos y haciendas son todos unos asesinos. Nos dijo que a la burguesía no le importa que los damnificados se mueran. Nos dijo, no faltaba más, que eso que llama burguesía es lo mismo que eso que llama la oposición.

Por lo tanto, también nos dijo que a la oposición no le importa un carajo que los damnificados se mueran. Nos dijo que todos, menos él, son unos sinvergüenzas. Gritó: "¡No volverán!". Nos dijo que antes entrará un camello por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos.

¿Hace cuántas lluvias que los damnificados escuchan lo mismo? En el canal 8, con música de Rubén Blades y de Willy Colón, transmiten un videoclip que promociona de manera personal la figura del Presidente. Su imagen sacralizada alza el vuelo sobre cualquier tormenta. El mismo día que supimos que ya había más de 120.000 damnificados en el país, también nos enteramos, gracias a Wikileaks, que son 100, justamente 100, la cantidad de misiles antiaéreos que nuestro Gobierno le ha comprado a Rusia. Chávez no es el pueblo. Tenemos cielos diferentes.

¿Cuántos misiles caben por el ojo de una aguja?

(El Nacional/Venezuela)